LOS FORAJIDOS DEL CANON – Poemas de Juan Arabia


 

Foto del autor: Camila Evia

JUAN ARABIA. (Buenos Aires, Argentina, 1983). Poeta, traductor y crítico literario. Egresado de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, con una tesis sobre John Fante. Es el actual director de la Revista y editorial Buenos Aires Poetry.


LOS FORAJIDOS DEL CANON

12 POEMAS DE JUAN ARABIA

  

De EL ENEMIGO DE LOS THIRTIES (2015)
ABRACADABRA

Voy a empeñar mi corazón
hasta que sea pájaro
y caigan de él
nuevas estrellas para el mundo.
Porque todavía viajo
—soy un extraño—
y en las ciudades los puentes
enmudecen y me lastiman.
Voy a protegerme de las atrocidades
y de las injusticias
hasta que el atardecer
sea rosado y cicatrice…
 


 
EL OCÉANO AVARO
Y el que permanece en amor permanece en Dios, o sin él. 
No hay todavía una criatura viva que no haya sido ni buena ni mala.
Defensor de la verdad, Rimbaud trenzó en el cielo su estadía.
Mientras dormía: la brasa de lo que comíamos ayer.
Voy a ir a Charleville con plata prestada desde el cielo.
Matar al individuo, a la experiencia… Soltar una lágrima.
Disimularla.
Vivir en la hermandad del silencio… Perpetuo.
Quiero escribir con el corazón, y olvidar lo que estoy haciendo.
Quiero escribir como el aire es en el mundo.
El océano es avaro, decía el que multiplicó la ciencia
y la acorraló en una ventana iluminada por el sol:
haciendo explotar los conductos que unen la ballena con el cielo.
Más tarde, la corona no alcanzó la montaña:
y guiñaron el ojo con la complicidad de un padre.
No fueron sus amigos quienes traicionaron
—una o dos ideas despiertas— la mañana.
Siempre existe una metáfora que se parece más al propietario de la tierra:
encerrar al animal, dejarlo comer y beber;
no sólo para que reproduzca su piel:
el campo es verde, y dice de qué color es el verde…
Despertando sueños como lo ya vivido.
Comiendo con las puertas cerradas, mucho antes de aprender a cazar.
Cada uno de los vértices esconde una parte del refugio, del cielo,
del campo, de la ciudad.
El ladrillo nació del carbón, mezclado con fuego.
El oro es el invento de unos pocos.

Ilustración de Ernest Delahaye / Arthur Rimbaud

 

PAUL VERLAINE

En la montaña alguien dejó su vida
para llenar de luz la habitación.
Como niebla de luna es su canción…
para aquellos extraños que en la herida
se construyen. Detrás quedó el rubor
civilizado, la burguesa pluma
que con engaño disfrazó de bruma
la realidad del sórdido sabor:
la irrupción del rey de ojos azulados
traduce a Blake que develó en infierno
lo que el mar y el león llevan de eterno.
Despliega intensas hojas de arbolados.
  




 
DISTRITO DE LOS LAGOS

Yo, que negué a Cristo en el primer barco,
finalmente entendí el significado de la palabra adiós.
No se trata de una simple despedida:
es el momento en el que todo se hunde
en los blancos y transparentes mares de números,
y se pierde la flor, única prueba de
de la existencia de un paraíso.

Es el momento donde se pierde el inmediato calor
de aire que encierra y separa a cada una
de las cosas que existen en el mundo.

 



 

 

UN COLIBRÍ EN LA BAUHINIA

       En la rama más baja de bauhinia
Descansa el negro azul color marino…
El colibrí inadaptable… Púrpura,
Como el placer del límite, sediento
Como la destructora raíz del sauce:

     Néctar, Licor, Hachís: como el origen
     Del fuego. En América las flores
     Alimentan legiones… Brota el alga
     Del renacuajo, el grillo sacude banderas.
     Ermitaño es el sol —como el maíz—
Y el lugar donde el ave del silencio
Canta. Inadaptable antes que el hierro,
El carbón, y el vapor de los corsarios,
En la rama más baja de bauhinia:
    La esclavitud occidental, las ratas.
    Acá mueren enfermos los sonidos
    De cacería… Brota el húmedo aire
    De la brisa en los círculos de rebelión.     
     En la rama más baja de bauhinia
Descansa el negro azul color marino…
El colibrí inadaptable… Púrpura,
Como el placer del límite, sediento
Como la destructora raíz del sauce:


 

DÍAS EN CHARLEVILLE 
Al atardecer los pájaros forman
un castillo de canciones
dentro de los árboles.
Juntos se ocultan en las ramas
y con su voz imitan
el tono rojo, verde y amarillo
de las hojas que cayeron
en otoño
y nos protegieron
del sol en el verano.
En Charleville-Mézières.



 

 De DESALOJO DE LA NATURALEZA (2017)

JUICIO
Nos alejamos de la ciudad, 
infortunio, infortunio, etcétera
En la que ya no hacemos
……………..más canciones…
Nuestra flauta quedó encerrada
en la raíz de un sauce:
destruyendo el suelo…
Levantando calles y baldosas.
Nos vamos lejos, amigos:
donde las vacas beben,
donde la savia fluye.
Nuestros versos necesitan
……………..ser juzgados, 
pero en tierras más salvajes…



 

 

 
SALIDA POR CHARLES BOUTET 
En Parc Pierquin todavía siguen los festejos
por la aparición del santo blanco…
Guirnaldas y pájaros,
húmedos del primer rocío
del atardecer,
caen de los árboles sin peso
sobre el silencio de la noche
de la provincia desierta.
¡Pensar que la Place Ducale,
centro y pulmón de la ciudad,
de día es un acueducto infinito
de placeres burgueses!
Por la noche, las carcajadas
persiguen las luces
al estilo Luis XVI:
unos jóvenes bandidos
improvisan el saqueo.
Mientras los cisnes descansan en el Meuse…
Las hojas caen por la Av. Charles Boutet…


Ilustración de Ernest Delahaye / Arthur Rimbaud

 



 

 





 

 

 

 

LOS FORAJIDOS DEL CANON

Los forajidos del canon,
sí, bajando en cuatro patas
desde la iglesia industrial,
lamiendo sus manos y piernas,
muriendo envenenados
por su propia decisión
………………..y voluntad.
No hay ninguno que descanse,
Y como una jauría persiguen
………………..al cérvido blanco,
la Animalia más exótica.
El barco es mío”, “¡En el altar hay fuego!”.
Depravados, pervertidores del lenguaje;
aullando en el gallinero de la prensa.
Hoy “la fama” sólo reclama
un “cambio de personal”.
Forajidos del canon, sí,
con millas acumuladas
de prostitución y falsedad;
Huyendo de sus padres,
y sus hermanos,
olvidando todo exilio
………………..toda tormenta.
No. No vamos a olvidar
nuestra estadía en el campo;
ni los treinta años de retraso
que cedimos por dejarlos
prosperar, en pies y cabeza.
No. Nunca mataron al ciclamen
………………..en verano.
Escuchen cómo
los huracanes helados
ahora emergen del rocío…



 

 

ANTIGUOS BOSQUES DE SANGRE
Los antiguos bosques de sangre
rejuvenecidos de nuevo por el sol,
y todo lo verde y su savia,
y los cuencos cegados en lo más profundo;
Todos ellos, ahora despiertos, desterrando al fósil…
Imitando al canario de Cwmdonkin Drive,
para hacer del aire algo más blanco y puro
como los rastros de un conejo.

La primera vela aferrada al mástil
que el frío de hielo y de sal bañaron,
y las dársenas y sus cadenas,
y la tripulación entera del barco oscuro;
Todos ellos, ahora festivos, saltando al vacío…
Recordando al Albatros, la balada precisa.

El primer saco de manzanas
arrojado al profundo pozo de la vejez…
Y todo el néctar y su sangre,
y los incendios forestales.
Los antiguos bosques de sangre
ahora despiertos, enloquecidos,
como un cuervo expulsado de su nido frío
en la profunda noche encantada. 
 



 

 

UNA TEMPORADA EN OXFORD STREET

Ce brouillard de Paris est fade,
On dirait même qu’il est clair
Au prix de cette promenade
Que l’on appelle Leicester Square…
Paul Verlaine, Fog!

Atravesé un corazón despierto como pocos.
Era un corazón sin fondo, sin piel,
y de un sonido inquietante…
Vive de la sangre de otros continentes,
Sweet Thames, run softly…
y bajo el Támesis donde las hojas de Eliot
reposan sobre la húmeda orilla,
donde las ramas caídas y el bronce
llevan el color de la lluvia
fueron sepultadas las voces
que hoy se alzan en su contra.
Partieron las ninfas,
los halcones de King Cross…
Desde la rutina de Oxford Street,
hasta los caminos abiertos…
Aguas hinchadas y mareas alternas,
debajo del Puente
donde las multitudes vagan:
“¡Shakespeare!”, “¡Coleridge!”, “¡Chatterton!”,
(Y en su interior: ¡Verlaine…!
¡La espesa niebla de Leiceser Square!). 

 

Ilustración de Ernest Delahaye / Arthur Rimbaud



 

 



 

 

 



 

 

LOS TEJADOS DEL MUNDO

¡C’est la vie, mort de la Mort!
César Vallejo
¡Va!, nos orinan y cuentan nuestros pasos…
¡A nosotros! Que crecimos junto al sol,
y lanzamos el graznido salvaje
sobre los tejados del mundo.
Arrodillados… Sometidos…
Dentro de un charco negro y frío,
anclando nuestro destino,
anclando nuestras botellas.
¡Y todo por la eterna noche de carbón!
¡Todo por limpiar el fondo del estanque!
¡Va! Lanzemos el último graznido…
Y como halcones dorados
seres perfectos, imprevistos
enfrentemos la moribunda
condición de la naturaleza.


Ilustraciones: Ernest Delahaye / Arthur Rimbaud

  

 

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NOTA BIOGRÁFICA. Juan Arabia nació el 18 de junio de 1983 en Buenos Aires, Argentina. Es poeta, traductor y crítico literario. 
    Egresado de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, con una tesis sobre John Fante y la cultura obrera italoamericana. Es el actual director de la Revista y editorial Buenos Aires Poetry, en la que han participado escritores como John Ashbery, Dan Fante, Robert Darnton, Mark Ford y Alan Jenkins, entre otros. Colabora en diversas publicaciones: Revista de la Universidad de La Rioja, Departamento de Filologías Modernas (España), Revista de Estudios Culturales La Torre del Virrey (Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Valencia), Suplemeto de Cultura del Diario Perfil (Argentina), RevistaEl Malpensante (Colombia), y en la Revista POESÍA (Universidad de Carabobo), como corresponsal argentino. 

   Libros publicados:
    John Fante. Entre la niebla y el polvo (El fin de la noche, Buenos Aires, 2011); PosData a la Generación Beat (Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2014); El Enemigo de los Thirties (Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2015); John Fante: Camino de los sueños dirunos (Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2016);El Enemigo de los Thirties (Ril Valley / Chile – Los Leones, 2017), Il Nemico dei Thirties (Samuele Editore 2017, collana Scilla – Fana, Italia).
   
   Libros traducidos:
    Nuevos Versos y Canciones  Arthur Rimbaud (2014),
   Un-gin-meando… – Dan Fante (2015), 
   Lustra – Ezra Pound (2016).
 
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