LA TRANSPARENCIA DEL AIRE – Poemas de Oscar Vargas Duarte


Foto / ©Marcela Sánchez – MARA

 

La transparencia del aire
(Poesía)
Oscar Vargas Duarte
Burdelianas Poetry Editores
Lanzamiento: abril 25/2019

 

 

 

En 1804, Alexander Von Humboldt llegó a México y la exuberancia del paisaje poblado de profusos valles, montañas agrestes y volcanes en los que todavía se conservaba el fuego primigenio, le hicieron pronunciar:
¡Viajero, has llegado a la región más transparente del aire!

Oscar Vargas Duarte, en  La transparencia del aire  retoma los caminos del asombro de aquel caminante, esta vez sugeridos por una mujer.  O, mejor, por la mujer total, territorio inexplorado que algunos poetas presienten.

El libro es, sin ambages, una declaración de amor. Al igual que Petrarca en sus Sonetos a Laura (mujer que el poeta italiano apenas vio en la iglesia, del brazo de su esposo, un viernes santo) Oscar Vargas Duarte en  La transparencia del aire  celebra a su dama, sin que le importe si ella se entera o no de esta celebración.

Estos poemas en ocasiones toman la forma de relatos, y viceversa, muy al estilo del Libro de las cosas, primera publicación del autor, dejando claro que no le interesan las fronteras entre géneros literarios.

La transparencia del aire  es un libro escrito por un hombre que ama, y lo dice, y lo canta, como un volcán.

 

 

Litoral

Quédate en el litoral.
No desembarques
evita el clamor de la tierra.
No viajes al mar extenso.
Mantente ahí, inmóvil,
en ese lugar sin niebla
donde la claridad es oscura y congela.
No te atrevas,
sé fantasma.

Quédate en el litoral.
Eres tú a quien deben encontrar sin que te muevas.
A los demás la piel los migra,
el tiempo los hereda.

 

 

 

 

 

Derrotas

Cultivé aridez en tu silencio,
fui presencia ciega ante tus ríos.

Como un sol
arrastré mi voz al lugar
en donde los tubérculos dan sus frutos
y olvidé la luz que con el aire vuela.

Construí ciudades enteras en tributo
al dios tsunamí,
a la diosa huracanada que habita en tus ojos.

 

 

 

 

 

Cierres y aperturas

Tú, juntas orillas
atas botones
das forma a lo que cierra
ocultas la página blanca
tapas la página escrita
tu piel desnuda
va
al interior de tu ropa.

Yo, en secreto,
pienso en soltar,
abrir, ver, leer,
desnudar
escribir sobre tu piel
en donde la lluvia
te come con su boca secreta.

Sin que lo sospeches,
tú cierras de ti
lo que yo
abro.

 

 

 

 

 

Contenido explícito

El único extremo que acepto es el de tu cama al amanecer.
Mis palabras batallan por adentrarse en tu geografía.
En tu boca un diccionario de voces puede leerse labio a labio, lentamente.
Mis ojos se pierden en la luz de tu escote, y mis pensamientos se van en imaginarte.
En vez de ojos tengo botones y te veo por el ojal sin hilo que me ata.
Tus senos, breves como un parpadeo, me hablan de ti.
Me cuentan todo.

 

 

©MARA / Serie “Danza silenciosa”, 2018

 

 

 

Caída

Tu desnudez no abre puerta alguna.
Caes sin ser tú,
te levantas siendo tú misma.
Mi mano, mi voz, mis ojos,
son imaginados por tu nombre.
Te llamas sorpresa,
dentro de ti todo se sostiene,
incluso yo que vivo afuera.

 

 

 

 

 

Respuestas oportunas

En el comienzo era el verbo.
Yo no estaba ahí para escucharlo, pero aun así lo creo de ese modo.
Me propongo hacer lo mismo con mis palabras, dando por hecho que palabra y verbo son lo mismo.
No es la lengua un objeto amarrado, pero la suelto.
No está cubierta, pero la desenvuelvo.
Con ella encuentro la punta de la lluvia, la primera gota y digo algo.
Supongamos que digo, Buenas noches, y al unísono una costumbre me responde desde la lengua materna de quien me oye.
Es este el poder del verbo.
Eres una mujer hermosa, y sin que sea por repetición, tu sonrisa responde en tu rostro.

 

 

 

 

 

 

Prisioneros

Deambulas por las estanterías de la biblioteca hasta que te detienes en un libro de Octavio Paz.
Lees: «Si el hombre es polvo esos que andan por el llano son hombres».
Cuando hablas de poesía, te gusta jugar.
Dices: «Si la mujer es poema, esos libros están llenos de mujeres. El papel atrapa a quienes lo habitan».
Ahora caminas, en silencio, como si estuvieras recorriendo los pasadizos de una cárcel.

 

 

 

 

 

 

Ensoñación

En algún lugar de mi memoria tomas café y miras a través de una ventana.
Usas una blusa de color blanco con pequeñas nubes bordadas en hilo azul claro. Llevas en tu cuello una delgada cadena de oro con un dije que repite la forma de una manzana. Unos aretes diminutos como el dije, dan forma a un árbol que da paso a todo lo que llega a tus oídos.
Ignoras la música del lugar, escuchas el tintineo de tus dedos en la madera, sabes del sin color artificial de tus uñas.
Con tus ojos convocas la forma de un hombre invisible del que no sabes nada y lo presientes todo, no puedes esperarlo, no quieres ser la estación abandonada en el crepúsculo.
Un sorbo nuevo del mismo café le da calor a tu boca y cambia tu expresión.
Giras tu cabeza hacia un reloj que hay junto a la puerta y verificas que ya es tiempo de partir.
Te levantas, sales, te alejas de mi recuerdo.

 

 

 

©MARA / Serie “Danza silenciosa”, 2018

 

 

Aprendiz

Me enseñaste a tejer para bordar tu mirada en mis ojos.
Me enseñaste a coser para darle forma a la tela con la que he de extenderte en mi memoria.
Me diste el color de la noche para agitarlo en las horas de sol y ver tus ojos.
Pusiste en mis manos el temblor de la vida, la caricia próxima y la caricia perdida para que comprendiera que todo comienza en la danza.
Así, me has estado enseñando la vida.

 

 

 

 

 

Silencioledad

Ves el libro,
preguntas su contenido:
en él estás tú, solo tú.
Lo abres,
nada en él,
eso es todo,
hojas blancas,
sin palabras,
sin trazos.
Explico:
caigo en tu “silencioledad”
para encontrarte,
hojas blancas,
llenas de ti
porque no estás.

 

 

 

 

Vacío

Te ves igual a esos lugares en donde se pone el sol y la madrugada se espanta al verse en los ojos de quienes madrugan.
Te ves así cuando me preguntas acerca de mañana y no sé qué responderte.
Preguntas de nuevo y el vacío nos circunda.

 

 

 

 

Viaje

Durante toda la mañana he pensado en ella.
He trazado la forma de su rostro, de su sonrisa, de sus ojos.
He visto la manera en que con una tela hace una moña en su cabello.
He escuchado su voz y he enumerado las palabras que más usa.
He recorrido la constelación en la que el azar ha dispuesto sus lunares.
He sentido, como mías, sus cicatrices, el inexacto orden de una y otra de sus fatigas.
He estado aquí en el mismo lugar desde donde abarco la mañana con mis ojos,
yendo tras ella.

 

 

 

 

Miedos

Me aproximo a su existencia desde una canción, una de preguntas sin respuesta.
Me acerco a ella tras las hojas de una novela de suspenso recién empezada.
Me reencuentro con su piel cuando tiendo la cama y un delgado imposible tiembla al pensar en el camino que tendremos que recorrer para juntarnos.

 

 

 

 

 

Juegos de azar

Sabes que los dados están cargados a tu favor.
Sabes que jugamos al amor con las cartas marcadas.
Te quitas la ropa y sobre la cama
lo apuestas todo.

 

*  *  *

Derechos reservados
©Oscar Vargas Duarte
 

 

NOTA BIOGRÁFICA

Vélez, Santander, 1971. Poeta y narrador. Ingeniero de sistemas egresado de la Universidad Nacional de Colombia. Ha publicado el “Libro de las cosas” (Seshat, Bogotá, 2017 – Uniediciones, Bogotá, 2018), selección de textos de difícil clasificación en donde se amalgaman la poesía, el aforismo y el microrrelato.

Incluido en Depredación, antología inusual de cuento colombiano contemporáneo (Uniediciones, Bogotá, 2018), y en Desde estos tejados, antología de poetas hispanoamericanos.

Colabora en la sección de cultura del periódico mexicano Lector 24. Textos suyos se han publicado en los portales de Letralia y Burdelianas Poetry. Egresado del Taller de Cuento “Ciudad de Bogotá”, Renata / Fundación Gilberto Alzate Avendaño, 2010. Es cofundador de la iniciativa cultural Ciclos de poesía en los bares de Bogotá. “La transparencia del aire” es su primer libro de poemas publicado. Para conocer más de su trabajo, les invitamos a visitar su WEB.

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Las imágenes que acompañan a los poemas son de la fotógrafa y artista plástica colombiana Marcela Sánchez – MARA. Para conocer más de su trabajo, les invitamos a visitar su WEB.

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