VENIMOS DE LA NOCHE – Una aproximación a la obra de Roger Ballen


 

Foto de la autora: ©Antonio Vásquez

NATALIA CASTILLO VERDUGO (Duitama, Colombia, 1990). Maestra en Artes Plásticas y Visuales, con énfasis en investigación. Egresada de la Facultad de Artes de la Universidad Francisco José de Caldas – ASAB (Bogotá). Actualmente estudia el Máster en Gestión Cultural de Universidad Internacional de Catalunya.

   Entre el 28 de julio y el 12 de octubre de 2015 en el Museu de Montserrat, en Barcelona, la Galería Senda presentó fate, muestra del trabajo fotográfico de Roger Ballen, artista nacido en Nueva York en 1950. En esa ocasión Natalia Castillo Verdugo, como investigadora y crítica de arte contemporáneo, fue invitada a escribir un texto para el catálogo de dicha exposición.

   Roger Ballen ha expuesto en museos y galerías de todo el mundo, incluyendo exposiciones individuales en la Bibliotheque Nationale de Paris, Victoria and Albert Museum de Londres, el Centre Pompidou de Paris, el MOMA de Nueva York, el Centro de Arte Reina Sofía de Madrid y la Gagosian Gallery de Nueva York, entre otras.

   La Revista BPoetry inaugura su GALERÍA con una selección de obras de Roger Ballen, quien gentilmente autorizó su publicación. La curaduría estuvo a cargo de Natalia Castillo Verdugo, y se acompañan con el texto del catálogo de fate, en español, inglés y catalán.

©de las fotografías: Roger Ballen

©del texto: Natalia Castillo Verdugo

 

Venimos de la noche
Una aproximación a la obra de Roger Ballen

 

  Destino es una palabra que a veces suena a fortuna y otras a fatalidad. Además es una palabra que llama, que provoca, siendo ésta una de las características más especiales de Fate, muestra que reúne 35 fotografías de las series más representativas del artista y fo- tógrafo Roger Ballen (Nueva York, 1950), quien se destaca  en su trabajo por retratar la extraña y casi monstruosa realidad de los habitantes de las zonas rurales y de los subur- bios en Sudáfrica.

  Esta es una exposición que invita al espectador a enfrentarse a la dicotomía que atraviesa este término, acá Roger Ballen toma las cartas, las mezcla y nos invita a jugar. ¿Qué juego? El que cada quien elija, pues sus fotografías están llamadas a hablar de todo. Ballen nos da los datos y a partir de ellos cada uno elabora un significado.

  Es difícil determinar en dónde comienza y en dónde termina el universo fotográfico de Roger Ballen, pero es una certeza que en su trabajo coexisten el dolor y la esperanza. Su exploración, que  más  que  creativa  es  humana,  lo ha  llevado a  elaborar  distintas series –cada una más abstracta que la anterior– donde personas, objetos y animales cons- truyen relaciones turbadoras y mágicas, dando protagonismo al absurdo, para hablar de la fatalidad que vive y muere en los ojos de los habitantes de estos suburbios día tras día.

  Tomar fotografías es una ciencia y un arte que Ballen conoce muy bien. Desde los 13 años, cuando su madre fue contratada como editora gráfica de la Agencia Magnum, ha estado en contacto con la fotografía. Fue una pasión que creció con los años y que finalmente, cuando sus estudios como geólogo lo llevaron hasta Sudáfrica en los años 80, resultó convirtiéndose en un todo y en el punto de partida de una carrera que hoy en día cumple más de cuarenta y cinco años y que deja como resultado una de las obras fotográficas más conmovedoras y de sello único de los últimos años en el mundo.

  Roger Ballen es un minero al que le interesa excavar en las partes más profundas de la mente humana y así generar “fuertes declaraciones sicológicas”, como afirmaba en una de sus últimas entrevistas. Por eso que el significado detrás de su obra sea complejo, pero suficiente para que cada uno de los que nos encontramos  con ella, entendamos que es un artista que no sigue los parámetros  generales del arte, sino los suyos propios.

  Ha creado su propio mundo, vive allí, y con sus fotografías ha fabricado una puerta para invitarnos a ver ese mundo tan demoledor y exquisitamente  extraño que no pasa des- apercibido, y que se instala en el interior de quien lo ve; nos obliga a abrir los ojos y ser conscientes de lo que hay más allá de los muros. Con la singularidad que lo caracteriza, expone una versión de la condición humana tan inquietante, que tratar de entender el verdadero significado de realidad o, más aún, de belleza, se convierte en una experiencia reveladora.

  Roger Ballen cuenta con las habilidades de un orador o escritor para evocar emociones y sentimientos a través de sus instantáneas, siempre cuadradas y a blanco y negro. Su obra nos ha permitido entender que venimos de la noche y que siempre volvemos a ella con una idea más clara de lo que es la fatalidad. Es un hombre al que no le gusta pensar las palabras, pero que ha cimentado una obra que se nos presenta  como una declaración que además está delineada por una belleza tan sublime que, contradictoriamente,  hace parecer al mundo un lugar menos nocivo para vivir. Así que, como con el destino, cada quién decide si lo acepta o se resiste a él.

  

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  Destiny is a word which sometimes conjures up the idea of good fortune and sometimes bad. In addition, it is a striking, provocative word, which is one of the most noteworthy characteristics of Fate, an exhibition which brings together 35 photographs from the most representative series of the artist and photographer Roger Ballen (New York, 1950), who is noted for portraying the strange and almost monstrous reality of the inhabitants of rural and suburban areas of South Africa.

  This is an exhibition that invites the viewer to confront the dichotomy inherent in this term. Roger Ballen takes the cards, shuffles them and invites us to play. What is the game? Everyone can choose their own, because his pictures are inclined to reflect on everything. Ballen gives us the data and then everyone develops their own meaning from them.

  It is difficult to determine where Roger Ballen’s photographic universe begins and where it ends, but there is a definite coexistence of pain and hope in his work. His exploration, which is not so much creative as human, has led him to develop different series, each more abstract than the one before, in which people, objects and animals build disquieting and magical relationships, with a prominent representation of the absurd, a discourse on the fate that lives and dies in the eyes of the inhabitants of these suburbs, day after day.

  Taking pictures is a science and an art which Ballen understands  very well. Since the age of 13, when his mother was hired as a graphic editor for the Magnum agency, he has been in contact with photography. It was a passion that grew as the years went by and which, eventually, when his studies as a geologist took him to South Africa in the 1980s, reached maturity. Thus came about the starting point of a career that currently spans forty-five years and which has resulted in one of the most moving, unique and distinctive bodies of photographic works in recent years throughout the world.

  Roger Ballen is a miner who concerns himself with digging into the deeper parts of the human mind so as to generate “strong psychological statements”,  as he put it in one of his latest interviews. This is why the meaning behind his work is complex but at the same time sufficient for each of us who encounters  it to understand  that he is an artist who does not follow the general parameters  of art, but rather establishes his own.

  He has created his own world, he lives there, and with his pictures he has made a door so as to invite us to see that world, which is so crippling and exquisitely strange, and which does not go unnoticed but rather becomes  installed inside those who see it. He compels us to open our eyes and be aware of what lies beyond the walls. With the uni- queness that characterises his work, he portrays a version of the human condition which is so disturbing that trying to understand  the true meaning of reality, or even, of beauty, becomes a revelatory experience.

  Roger Ballen uses the skills of a speaker or writer to evoke emotions and feelings through his photographs, which are always square and in black and white. His work has enabled us to understand that we come from the night and always go back to it with a clearer idea of what fate is. He is a man who does not like to think in words, but who has established a body of work that is presented  to us as a statement and also afforded a beauty so su- blime that, contradictorily, it makes the world appear a less harmful place to live in. So, as with destiny, everyone has to decide whether to accept or resist it.

 

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   Destí és una paraula que de vegades sona a fortuna i d’altres a fatalitat. A més, és una paraula que crida, que provoca, i és aquesta una de les característiques  més especials de Fate, mostra que reuneix 35 fotografies de les sèries més representatives de l’artista i fo- tògraf Roger Ballen (Nova York, 1950), que destaca en la seva feina per retratar l’estranya i gairebé monstruosa  realitat dels habitants  de les zones rurals i dels suburbis a Sud- àfrica.

   Aquesta exposició convida l’espectador a enfrontar-se a la dicotomia que planteja aquest terme; aquí Roger Ballen pren les cartes, les barreja i ens convida a jugar. A quin joc? Al que cadascú triï, atès que les seves fotografies són cridades a parlar de tot. Ballen ens ofereix les dades a partir de les quals cadascú n’elabora un significat.

   És difícil determinar on comença i on acaba l’univers fotogràfic de Roger Ballen, però és una certesa que en el seu treball coexisteixen el dolor i l’esperança. La seva exploració, que més que creativa és humana, l’ha portat a elaborar diferents sèries –cadascuna més abstracta que l’anterior– on persones, objectes i animals construeixen relacions torbado- res i màgiques; atorga protagonisme a l’absurd per parlar de la fatalitat que viu i mor als ulls dels habitants d’aquests suburbis dia rere dia.

   Fer fotografies és una ciència i un art que Ballen coneix molt bé. Des dels 13 anys, quan la seva mare va ser contractada  com a editora gràfica de l’Agència Magnum, ha estat en contacte amb la fotografia. Va ser una passió que va créixer amb els anys i que, finalment, quan els seus estudis de geòleg el van dur fins a Sud-àfrica als anys 80, es va convertir en un tot i en el punt de partida d’una carrera que avui compleix més de quaranta-cinc anys i que deixa com a resultat una de les obres fotogràfiques més commovedores  i de segell únic al món dels últims anys.

   Roger Ballen és un miner a qui li interessa excavar a les parts més profundes de la ment humana i així generar “fortes declaracions psicològiques”, com afirmava en una de les úl- times entrevistes. Per això el significat que amaga la seva obra és complex, però suficient perquè cadascú dels qui ens trobem amb ella entenguem que és un artista que no segueix els paràmetres  generals de l’art sinó els seus particulars.

   Ha creat el seu propi món, on viu, i amb les seves fotografies ha fabricat una porta per convidar-nos a veure aquest món tan demolidor i exquisidament estrany que no passa desapercebut i que s’instal·la en l’interior de qui el veu; ens obliga a obrir els ulls i ser conscients d’allò que hi ha més enllà dels murs. Amb la singularitat que el caracteritza, exposa una versió de la condició humana tan inquietant que tractar d’entendre el veritable significat de realitat o, més encara, de bellesa, esdevé una experiència reveladora.

   Roger Ballen té l’habilitat de l’orador i l’escriptor per evocar emocions i sentiments  mit- jançant les seves instantànies, sempre quadrades i en blanc i negre. La seva obra ens ha permès entendre que venim de la nit i que sempre en tornarem amb una idea més clara del que és la fatalitat. És un home a qui no li agrada pensar les paraules, però que ha fo- namentat  una obra que se’ns presenta  com una declaració que, a més, està delineada per una bellesa tan sublim que, paradoxalment, fa que el món sembli un lloc menys nociu per viure-hi. Així que, com passa amb el destí, cadascú decideix si l’accepta o s’hi resisteix.

  

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NOTA BIOGRÁFICA. Natalia Castillo Verdugo (Duitama, Colombia, 1990). Maestra en Artes Plásticas y Visuales, con énfasis en investigación, egresada de la Facultad de Artes de la Universidad Francisco José de Caldas – ASAB (Bogotá, Colombia). En la actualidad estudia el Máster en Gestión Cultural de la Universidad Internacional de Catalunya (Barcelona, España).

  Su trabajo se ha enfocado en la investigación sobre temas de Arte contemporáneo en Colombia y Latinoamérica. Ha desarrollado proyectos de investigación para el Instituto Distrital de las Artes, IDARTES, y para la Feria Internacional de Arte de Bogotá – artBO, al igual que investigaciones biográficas sobre distintos artistas.

  Ha publicado en revistas, periódicos, y catálogos dentro y fuera de Colombia en impresos y portales online. Colaboró con la Fundación ARTERIA en la organización de los “14 Salones Regionales de Artistas” de Colombia y ha gestionado proyectos a nivel internacional con entidades como Mondriaan Fund (Países Bajos). Ha trabajado para galerías de Colombia, España y USA como asistente general y como comisaria independiente. Actualmente vive y trabaja en Barcelona, en donde establece un intercambio cultural entre artistas de Latinoamérica y Europa, a través de su empresa PORTFOLIO MANAGEMENT AGENCY PLUS.

 


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