EL PAÍS DE LAS LUCIÉRNAGAS – Tres cuentos de Luis Guillermo Franquiz

 


Foto │©Cristian Garzón

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EL PAÍS DE LAS LUCIÉRNAGAS

—El país de las luciérnagas –digo.

Extiendo la mirada ante la imagen silenciosa que tenemos al frente: las luces nocturnas de Caracas. Estamos sentados en el jardín de su casa, sobre un césped verde que desciende hasta un borde invisible y se pierde en uno de los precipicios traseros de algunas casas de la zona de Alto Prado. Imagino la sonrisa leve de Simón al escucharme, pero él se mantiene mudo. Luego miro por encima de mi hombro izquierdo, hacia la casa también callada detrás de nosotros. Amelia había dicho que quería ir al baño y, como si hubiesen estado de común acuerdo, el barman se levantó para acompañarla después de que Simón les ofreciera algunas indicaciones. Poco después, José Gregorio quiso saber dónde podía enchufar un cable para recargar la batería de su teléfono móvil, y Wilfredo mencionó un acoplador que había visto en la cocina, cuando buscaba más hielo. Los dos se alejaron hacia la casa con voces amortiguadas por las risas. Yo también sonrío sin decir nada y devuelvo la mirada hacia una ciudad adormecida.

—¿Te provoca otro trago? –dice Simón.

Lo veo. Me resulta un tanto increíble que esté allí con él. Hay una historia enrevesada que desconoce. Simón y yo habíamos estudiado en el mismo liceo hacía casi diez años. Lo que él ignora es que en esa época me sentí muy atraído por él, por su aspecto físico, porque se asemejaba bastante al muchacho con el que yo comenzara a salir durante mi adolescencia, mi primer amor juvenil. El parecido entre ellos era sorprendente. No se trataba de que parecieran gemelos, sino de algo elusivo en la actitud rebelde que desplegaban, los rasgos faciales, sus gustos musicales, la forma del cabello, el tono de sus voces. Eso lo recupero al escucharlo ofreciéndome otro trago. Me siento dubitativo.

—No lo sé –digo–. Creo que ya bebí suficiente.

Escucho la inspiración profunda que hace Simón. Luego dice:

—Otro trago y ya. Yo voy a servirme más vodka.

No puedo evitar una sonrisa. Su voz me hace sentir relajado.

—Está bien.

 

Auguste Rodin – La desesperación, h. 1881-1885, terracota sobre pedestal de madera, 4,5 x 15 x 19,9 cm.

 

Agradezco en silencio que Simón se muestre tan comprensivo con las escapadas de mis amigos. Nos conocíamos de antes, por supuesto, pero que prestara su casa para la concreción de sus aventuras superaba mis expectativas. Amelia había estado flirteando con el barman durante gran parte de la noche, en la discoteca donde tropezáramos con José Gregorio y sus compañeros de la universidad. Y poco antes de que cerraran el local, ella logró salirse con la suya al invitar al barman a beber algo más en otra parte. Allí mismo, más temprano, José Gregorio había triunfado en convencer a uno de los muchachos que estudiaban con él para alargar la madrugada en otro lado. Por supuesto, mi amigo sospechaba de la oculta homosexualidad de su compañero de estudios y todo indicaba que no se había equivocado al respecto. Simón me entrega un vaso que se siente frío entre mis dedos. Mi pensamiento sigue concentrado en Amelia.

—Es el barman quien debería ocuparse de estos tragos –digo.

Simón ríe.

—¿Cómo se llama el barman?

Lo miro y alzo las cejas.

—Pues… –digo–. ¿Puedes creer que no lo sé? El barman, será.

Esta vez reímos los dos.

—Me da mucha pena contigo –digo–. No sé qué estarás pensando de mis amigos, pero no suelen ser siempre así. Gracias por ser tan comprensivo. De verdad.

Me agrada la sonrisa de Simón. Hay un vestigio difuso de nuestra época juvenil entre sus labios. Pero él siempre ha sido un tipo comprensivo. Inteligente y comprensivo. Muy mujeriego mientras estuvimos en el liceo, con varias novias al mismo tiempo. Una sonrisa siempre ante cada conflicto. Nunca un comentario desagradable para juzgar a los demás. Parece ser el mismo Simón de antes. Pienso que resultó agradable encontrarnos con él en la arepera donde nos habíamos parado para comprar cigarrillos al salir de la discoteca. Nos saludamos con afecto y casi de inmediato nos invitó a seguir la fiesta en su casa. Confieso que dudé ante lo que parecía una imposición, pero Amelia me lanzó una mirada penetrante para que aceptara sin quejarme. Y allí estábamos, en el jardín posterior de su casa, con una botella de vodka menos, media caja de cigarrillos fumados y mis amigos perdidos en la penumbra de la casa. Me fijo en las luces nocturnas de Caracas que titilan como un telón de fondo.

—Gracias –digo.

Simón me mira y sonríe de nuevo.

—¿Por qué?

—Porque sí –digo antes de bajar la vista hasta el vaso lleno–. Por ser tan comprensivo.

—No, vale; no tienes nada que agradecerme. Tus amigos se ven buena nota, y parecía que estaban pasando un momento bien de pinga. ¿Quién soy yo para interrumpirlos? Era más que evidente que ya estaban emparejados y querían seguir la rumba. Además, no quería que te sintieras incómodo con ellos. Al final, ibas a terminar de lamparita. Y no tenía sueño.

—¿Y ahora sí?

—No, tampoco; prefiero estar aquí, hablando contigo. Es raro encontrarse con un pana del liceo estando tan lejos. Qué nota, ¿no?

—Sí. Te confieso que lo último que podía esperar era encontrarme contigo en la arepera.

—Y ya ves: las sorpresas del destino.

Bebo un sorbo de vodka.

—Bueno, en todo caso: gracias, Simón.

Hay una pausa que se alarga entre nosotros, pero no me inquieta. Las luces a lo lejos, el ruido de los insectos nocturnos, el sabor del vodka frío, los viejos sillones de mimbre, el recuerdo de nuestra época estudiantil, el eco de un primer amor ya adormecido por la distancia y el tiempo. Todo es casi perfecto. Uno de esos momentos que uno querría que durara para siempre. Intento asirlo con una respiración profunda, porque intuyo que en cualquier momento pueden reaparecer mis amigos con sus sonrisas torcidas y satisfechas y el olor agrio de un sexo apresurado. Simón me interrumpe:

—¿Te puedo hacer una pregunta personal?

—Sí, claro.

Él bebe un sorbo de su vodka antes de seguir. Mira las luces más allá del jardín.

—Cuando los invité a venir para acá… ¿Tú pensaste que tal vez…? Digo, nosotros… Que tú y yo, de repente también…

—No te entiendo –digo, pero es una mentira que suelto sin pensar.

—Bueno… No sé… Que si pensaste que nosotros también estaríamos juntos.

—Ah, no… –vuelvo a mentir–. No lo pensé. Yo te respeto mucho para pensar en eso, Simón. Nosotros somos amigos. Además, yo sé que a ti no te gustan los hombres. Estoy claro con eso. Si acepté fue por ellos —hice un gesto con la barbilla hacia la casa—, por ser solidario… o pendejo, como te parezca mejor.

Me llevo el vaso a los labios porque necesito una dosis fuerte de vodka. Simón sigue con la vista fija en el país de las luciérnagas.

—Además –sigo–, me siento demasiado bien aquí afuera. Lo disfruto mejor, ¿sabes? La noche, el silencio, las luces, el sabor del vodka, tu compañía; pero no tengo segundas intenciones contigo.

Bebo otro trago de vodka porque me siento envalentonado.

—No me creas tan básico, Simón –digo–. Pensé que me conocías mejor. Sé bien tu debilidad por las vaginas…

Pero me quedo callado debido al peso de su mirada. La ciudad queda muy lejos.

—Yo también pensé –dice en voz baja– que me conocías mejor. A mí no me importaría, ¿sabes? Es algo que igual quedaría entre nosotros. Me siento bien contigo. De verdad, no tendría problema en hacerlo si tú quieres.

Los hielos tintinean cuando inclino el vaso para beber lo que queda de vodka. Paso la lengua por mis labios y aparto los ojos de su ofrecimiento. La visión periférica me permite ver su mano extendida. Respiro profundo. Ya no queda más vodka en el vaso. Giro la cabeza hacia él y bajo la mirada hacia sus dedos. Con un gesto tímido coloco mi mano sobre la suya. Simón aprieta los dedos.

—Me voy a copiar de ti –dice–. Yo tampoco soy tan básico, ¿sabes?

Me gusta la textura de su mano.

—El sexo –sigue– es mucho más que los genitales. Yo creo que tiene que ver con la piel, con la carne, con los aromas, el sabor de una respuesta. Hay mucho más que no sabemos.

En ese momento hubiese querido tener el vaso medio lleno. Beber algo.

—Yo nunca he estado con otro hombre. Tú sabes cómo soy con las mujeres. Pero tú eres diferente. No eres como los demás. Tienes algo distinto. Eres espectacular, ¿sabes? Eres un tipo muy atractivo. De verdad que no me importaría probarlo contigo, si quieres. Dicen que siempre hay una primera vez.

Me mantengo callado. Agradezco mucho su ofrecimiento, su permeabilidad, su disposición, la torpe oferta que me brinda; pero, no. Aunque por un breve instante sopeso lo que tengo al alcance de la mano, prefiero declinar la ventaja que me regala con los ojos abiertos. Significa tal vez complicar nuestra amistad, lo bien que nos hemos llevado desde que nos conocemos. Pero creo que ambos intuíamos la curiosidad, las ganas de explorar, de experimentar con otro cuerpo, el deseo de abrir una puerta cerrada hasta entonces; no obstante, por extraño que suene, me mantengo sensato. Escojo las mejores y más diplomáticas palabras para hacérselo saber; tampoco quiero herir su orgullo varonil. Simón se ha permitido mostrarse vulnerable conmigo, asequible. Otro en mi lugar quizás habría aprovechado la oportunidad, pero como bien lo ha expresado ya: no soy como los otros. Lo curioso es que al decirle que no, de una forma particular, me parece que termino ganándome parte de su respeto por ello.

—No –dice–, no te preocupes. Estamos bien. Sólo quería comentártelo. Que lo supieras.

Es la primera vez que levanto la vista hacia él desde que dejara de hablar. Dice:

—¿Sabes otra cosa? Ahora creo que te admiro más.

Aprieta mis dedos antes de soltarme la mano.

—Creo que ahora sí me provoca otro trago –digo.

—A mí también.

Ambos sonreímos e intercambiamos una mirada antes de que escuchemos la voz de Amelia, desde la casa:

—Chicos, ¿ustedes tienen hielo allá?

 

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LO INESPERADO

El tiempo tiene una cualidad elástica cualquier sábado por la tarde. Y cuando uno vive solo tiende a reacomodar los minutos libres alrededor de lo que más disfruta; en mi caso: la lectura. Desde principios de la semana, me sentía bastante interesado por la trama de Bajo la red, la primera novela publicada por la inglesa Iris Murdoch en 1954. Se trata de una historia con matices filosóficos muy interesantes y los personajes me tenían atrapado. Decidí que leería hasta el final de la tarde, luego prepararía una cena ligera y me iría temprano a la cama para la noche de estrenos en el canal HBO. Sé que a muchos puede parecerles aburrido este plan de acción, pero también sucede que uno alcanza cierta edad en la que se le resta importancia a lo que opinen los demás en cuanto al uso del tiempo propio y se opta por la alternativa más estimulante. Así, pues, era sábado; tenía por delante una rica tarde de lectura y una noche de películas en la televisión. Pero el destino tenía otros planes tangenciales para mí.

Alrededor de las 5:00 pm sonó el teléfono. Era Gustavo, mi hermano, para avisarme que estaba en el pueblo, que andaba con su mejor amigo y querían verme, y preguntaba si podían venir hasta mi apartamento para tomarse unos tragos conmigo. Dije que sí, por supuesto. Los esperé en la entrada del edificio y me concentré en los colores atenuados por el sol que ya se marchaba. En el aire había una mezcla atractiva de dorados, verdes, lilas y azules, empujados por una fuerte brisa vespertina bastante inusual. Ellos llegaron a los pocos minutos, pero no venían solos. Gustavo andaba con varios de sus amigos de Caracas. Una pandilla bulliciosa y entusiasta. Los recibí en el estacionamiento y subimos al apartamento después de los saludos y las presentaciones. Traían una bolsa grande de hielo, varias botellas de ron y la mejor disposición de festejar en un sábado por la noche. Era evidente que mi tarde había cambiado al levantar el auricular del teléfono.

 

 

 

Auguste Rodin – Torso de El hombre que cae, 1904, yeso, 116 x 71,4 x 50,7 cm.

 

Lo que llamó mi atención sobre estas personas fue su inmediata capacidad de adaptación y orientación dentro de mi apartamento. Se adueñaron de la cocina, quitaron los libros de la mesa de la sala, pidieron el baño prestado y habilitaron un dispositivo electrónico en uno de los anaqueles de la biblioteca para que sonara música desde uno de sus teléfonos celulares. Se los confieso: la tensión en mis músculos se fue acrecentando con la llegada de la noche y el aumento en el volumen de la música. Una de las mujeres preguntó dónde estaban los cuchillos afilados y se entretuvo en cortar algunos vegetales sobre la tabla de madera que le facilité. La mayoría se ubicó en el balcón, mientras Gustavo abría todos los ventanales y sonreía como un niño ante la visión expandida de los morros con el crepúsculo detrás. Unas siluetas dentadas llenas de tonos naranjas y azules alrededor. La mujer en la cocina preguntó por la sal y una sartén. Hice lo que pude.

Más adelante me quedé apoyado contra las puertas acristaladas del balcón, mirando en silencio a los amigos de Gustavo sentados frente a los ventanales y, si giraba un poco el torso y veía por encima de mi hombro derecho, observaba a los demás sentados en los muebles de la sala, agitando los dedos y los verbos con exquisita facilidad. La mujer de la cocina gritaba para que alguien recordara llenar su vaso de nuevo. Pensé en cuánto había cambiado mi tarde y mis planes nocturnos en un parpadeo. Las palabras leídas se habían transformado súbitamente en un rumor de voces, risas, tintineo de hielo en los vasos y distintas canciones en portugués. El silencio habitual de mi apartamento había sido suplantado por una algarabía de bromas y brindis y carcajadas que aún estaba intentando procesar. Mientras mi incomodidad inicial parecía encogerse, la espontaneidad de ellos se ensanchaba por todo el apartamento. Una de las mujeres regresó del baño y dijo que había dejado allí un rollo de papel sanitario que trajera con ella para casos de emergencia. Parecía que estaban preparados para todas las contingencias.

Desde la pequeña corneta sonaba una canción de Cesária Évora. Gustavo seguía acodado en el balcón, entretenido con una cámara fotográfica, con la atención puesta en la figura difuminada de los morros ya casi engullidos por la penumbra. El rostro radiante y la sonrisa inmóvil en su boca. Me echó una rápida mirada cuando me senté cerca de él. Los otros estaban reunidos en torno a la mesa de la sala, donde la mujer de la cocina había dispuesto diferentes platos llenos con vegetales salteados, pedazos de pizza, bollos picantes y algunas servilletas. Gustavo tomó un par de fotos antes de dirigirme la palabra:

—¿Te sientes bien? –dijo.

Ladeé la cabeza y asentí antes de responderle con una sonrisa. Por un momento pareció que iba a tomar otra fotografía, pero se detuvo antes de hacerlo y volvió a mirarme.

—Te sacamos de tu zona de confort, ¿verdad?

Me mostró una sonrisa ancha, una mezcla sugestiva de picardía y complicidad.

Volví a asentir.

—¿Qué ibas a hacer? –dijo.

—Leer. Películas. Dormir.

Gustavo tomó una fotografía hacia la noche veloz tragándose los morros.

—¿Te molesta? –dijo–. ¿Te molestó que viniéramos?

Lo pensé un poco. No tenía razones para mentirle.

—No –dije.

Giré la cabeza por encima de mi hombro, arrojando la mirada hacia el grupo risueño en la sala de mi apartamento. Ahora sonaba una canción de Ana Moura desde la corneta. Me sentí de pronto relajado entre el sonido del fado portugués, las risas y el murmullo de las voces llenando el espacio. Volví a ver a Gustavo antes de sonreírle de nuevo.

—No –repetí–. Gracias.

Él bajó la cámara para verme con la incomprensión en sus pupilas.

—¿Por qué?

—Por esto –dije, extendiendo la mano para intentar abarcarlo todo–. Por venir hoy.

Gustavo chasqueó la lengua. Se acercó hasta una de las sillas, dejó la cámara fotográfica y extrajo un tabaco del estuche. Lo encendió con lentitud. Le dio varias caladas y se sentó a mi lado. El hielo se quejó con un sonido agudo al deshacerse por efecto de la tibieza del ron a su alrededor. Entonces Gustavo me miró.

—Te voy a confesar una vaina –dijo–: lo hice adrede.

Sostuve su mirada y alcé las cejas. Era una pregunta muda.

—¿Más o menos?

—Coño –dijo–, es que tú te encierras demasiado. Yo sé, yo sé –detuvo mi intento de hablar–: a ti te gusta estar solo, disfrutas con eso, y tú sabes que yo soy igual. Somos muy parecidos en eso; pero, coño, marico, tienes que sacar la cabeza de la burbuja de vez en cuando. Respirar profundo. Hacer un contacto con la realidad –hizo una breve pausa para chupar de su tabaco–. Es mi opinión. No sé lo que piensas tú. Pero lo hice por ti.

Tardé un poco en responderle.

—Es difícil –le dije–. Uno se acostumbra. Es un vicio. Es un vicio placentero. Mientras pueda leer, no pido más. Tú sabes cómo soy yo, Gus.

—Yo sé, marico; pero tienes que sacar la cabeza de la tierra para ver lo que te rodea. Los viejos me advirtieron que podías molestarte, pero yo les dije: “No joda, tiene doble trabajo. Es mi hermano y no me puede decir que no”. ¿Entonces? ¿Te molestaste?

—No… Me obligaste a hacer algo diferente. Sacar la cabeza de la burbuja.

Gustavo se rió.

—Y el roncito está bueno, ¿verdad? Di que no.

—Gafo.

—Además, coño, ve el lado positivo: ahora tienes material para escribir otra de esas pendejadas que publicas en Facebook… Pero no me vayas a tirar tan duro, coño… Eres filoso a veces.

—Pendejo –dije con un acento de culpabilidad–. Ya lo pensé.

—¿Ah, sí?

—De bolas. Desde que llegaron se ha estado escribiendo sola. Mañana la pulo.

Gustavo volvió a reír con una carcajada de gozo y anticipación.

—Eres un maldito. Yo sabía.

Entonces reímos los dos y juntamos los hombros.

—Bébete un ron, chico. Vamos a brindar.

Respiré profundo. Pensé que sí había muchas razones para brindar, para celebrar, porque mientras la vida pueda sorprendernos, desequilibrarnos, sacarnos de nuestra zona de confort, podremos encontrar razones para alzar el vaso y brindar por la vida. Sí, me dije, a pesar de las múltiples desilusiones y decepciones, el destino se reservaba algunas sorpresas inesperadas en la manga.

—Tienes que esperar lo inesperado –dijo él.

Volví a hacer otra profunda inspiración.

—Lo sé. Yo lo sé.

 

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CENA DE CUMPLEAÑOS

El teléfono repicó justo cuando terminaba de servirme la penúltima taza de café. El reloj de la cocina señalaba 9:49 pm. Fruncí el ceño mientras caminaba hasta el aparato, preguntándome quién podía estar llamando a esa hora tan silenciosa. Levanté el auricular con impaciencia:

—¿Aló? —dije—. Aló.

—Estoy agotada —dijo ella—; pero al menos ya resolví lo de las flores. Ahora voy contigo.

Sonreí. Era Vanessa, mi amiga de la universidad. Lo curioso es que había estado pensando en ella más temprano, justo después de cenar, indeciso sobre llamarla o no. Y aquí estaba.

—Te atraje con el pensamiento —dije—. Tenía ganas de llamarte, pero no lo hice.

—No, no lo hiciste —dijo ella con un falso acento de molestia—; siempre te olvidas de mí.

—No inventes. Sabes que no.

—Sabes que sí; por eso sé que no vas a decir que no a lo que voy a pedirte.

—Ay, Dios…

—¡Nada! Di que sí.

—Depende.

—Ay, di que sí y ya —insistió ella, ahora con voz quejumbrosa—. Sabes que el viernes es mi cumpleaños.

—Er… Ah… Sí, claro.

—Eres el peor. Ni siquiera te acordabas.

Sorry, querida; he estado full con algunas correcciones y no tengo cabeza para más nada.

—Yo sé —dijo ella—. Andamos igual. Cuando no es una vaina es otra. Típico, pues.

—Bueno, al menos todavía podemos hablar… ¿Tuviste buen día?

—Ni me hables de eso. Estoy agotadísima. Tuve que ocuparme de las flores y encargar las mesas y las sillas. Lo bueno es que mi amiga Cecilia, ¿la chef?, va a ocuparse de la comida. Me dijo que sería mi regalo de cumpleaños. Y hablando de regalos, quiero que vengas a mi fiesta. Es lo único que quiero: que puedas venirte el viernes y asistas a mi fiesta. ¿Sí? No quiero regalos, no quiero más nada; sólo que vengas a la fiesta. Si quieres te paso buscando por La Encrucijada.

—Pues… ¿El viernes?

—Yo sé que te estoy avisando con muy poco tiempo, pero apenas me decidí hoy. Tú sabes que no iba a hacer nada, ya para qué; pero desde ayer se me metió la idea de hacer algo pequeño, algo íntimo, sólo veinte personas, una comida y tragos. ¡Es mi cumpleaños, coño!

 

Auguste Rodin – Andrómeda, h. 1882-85, mármol, 26 x 30 x 21 cm

 

Solté la risa.—Créeme —dije—: eso no te lo discuto. Sólo que la idea de no hacer nada era tuya.

—Yo sé, yo sé; pero cambié de idea hoy. Estoy sobresaturada con los problemas del país, las medicinas para mi abuela, el rollo de la comida, la inseguridad, el trabajo de Rodrigo, mi mamá que insiste en ser parte del problema y no de la solución; y encima, para rematar, Melissa no podrá venir porque tiene cita para entregar sus papeles allá. Entonces, ni modo que pierda la oportunidad. Ayer hablamos y le dije que no se preocupara.

—Pero, ¿estaba bien?

Imaginé a Vanessa asintiendo con énfasis.

—Sí, sí, sí… ¿Quién coño va a estar mal en París? Jodidos estamos nosotros…

Mi amiga bromeaba, ambos lo sabíamos; pero al mismo tiempo, casi imperceptible, debajo de la sonrisa, había un acento camuflado de amargura. ¿O podía ser cansancio? Me pregunté si sería prudente averiguarlo en ese momento o esperar hasta que nos viéramos durante el fin de semana.

—Por favooooor —dijo ella—, dime que vas a venir… Por favooooor…

Suspiré.

—Sí, supongo que sí. ¿Invitaste a Sergio y a Carola?

—¡Claro! Es un grupo pequeño, ya te lo dije.

—Ajá, pero, ¿tendrías la amabilidad de pensar en los demás? Yo sé que es tu cumpleaños, y todo eso, pero invitar a más gente gay a tu reunión la haría mucho más atrayente. Eso de invitar puras parejas heterosexuales atenta contra la extensión de mi celibato. ¡No me ayudas!

Los dos reímos.

—Créeme, yo estoy en la misma. Mejor no hablemos de eso.

—Sí, marica, pero al menos tú tienes esperanza de encontrarte con Rodrigo a finales del mes y recuperar el tiempo perdido. Jodido estoy yo… Por cierto, ¿cómo va eso

Escuché que Vanessa hacía una inspiración profunda y prolongada.

—Ahí —dijo—. Ya queda poco.

—¿Todavía trabajando?

—Claro. En vista de que no nos veríamos en enero, como lo teníamos planeado, acordamos que agarraría el trabajo en Marsella para reunir más dinero, porque el apartamento comerá mucha plata, y tú sabes cómo son los precios allá.

—Bueno, pendeja, pero es una perspectiva bonita. Créeme que me alegro por ti. No todo va a salir mal. De vez en cuando el destino nos regala una sonrisa. Y ese carajo parece un buen hombre.

 

Auguste Rodin – El beso, 1881-82, yeso, 86 x 51,5 x 55,5 cm.

 

La voz de mi amiga se dulcificó:

—Nunca me habían hecho sentir tan especial.

Me reí.

—Bueno, marica, ya a tu edad… Estabas a punto de que te dejara el último autobús.

—Estúpido… Entonces, ¿sí vienes?

Dejé que transcurrieran un par de segundos antes de responderle.

—Sí, yo creo que sí. 90% que sí.

—¿Te vienes temprano?

—Lo más probable. Llamaré a Sergio o a Carola para pedirles que me pasen buscando por Lomas del Este y llego con ellos. ¿O me necesitas antes?

—No, no, tranquilo. Ya adelanté casi todo hoy. Para el viernes sólo quedan pendientes una que otra pendejada… ¿Sabes algo?

—¿Qué?

—Me da nota que puedas venir. Yo sé que estás full, y el tema país no ayuda con el rollo del efectivo y la escasez y toda esa vaina; pero me hace falta verte, hablar paja un rato, abrazarnos.

—Yo sé —dije—. Yo lo sé.

—No pido mucho —soltó otro suspiro—. Quiero regalarme una noche con mis amigos, beber un poco, comer bien, reírnos un rato, tomarnos fotos, sentir que estamos juntos…   

—Querrás decir con los pocos que quedamos…

—¡Es que no te lo dije! Tú eres el único amigo gay que me queda. Ya todos los demás se han ido. ¿Te dije que Andrés consiguió trabajo en Houston? Y tú sabes que Ricardo y Miguel se quedaron en Nueva York. Ya las niñas comenzaron en la escuela. Están bellísimas.

—¿Podemos no hablar de tus amigos gais aburguesados? Me siento ofendido.

Vanessa se rió con confianza.

—A ti lo único que te ofende, marico, es que ya vas quedando de último.

—¡No! Si te pones a ver, tus fiestas de cumpleaños se parecen ahora a cualquiera de las novelas de Agatha Christie: cada vez quedan menos y menos personajes en la trama.

Nos reímos juntos.

—¡De pana, marico! Si me pongo a ver las fotos que tomamos siempre a la medianoche, donde aparecemos todos, es como si en cada foto han ido desapareciendo dos o tres por año. No había pensado en eso.

Y de pronto dejamos de reírnos. No sé qué cruzó por su cabeza, pero yo asimilé la idea de que podría ser la última fiesta donde estuviésemos todos juntos; los que quedamos, al menos. En un par de meses, cuando los papeles estén firmados y sellados, nada la retendrá aquí. Me pregunté dónde podríamos estar el año próximo, en marzo del año próximo. Cuántos de nosotros, del viejo grupo universitario, quedaríamos aún en Venezuela. Le dije a Vanessa que al paso que íbamos, el año entrante tendríamos que organizar una fiesta de cumpleaños a través de Skype o algo similar, para que todos pudiésemos asistir. Los dos volvimos a reír, pero sólo porque la alternativa del silencio resultaba un tanto incómoda. Vanessa respiró profundo.

—En fin —dijo—. ¿Sí vendrás?

—Claro, querida. Cuenta conmigo.

—¿A las 9:30 pm?

—A las 9:30 pm.

 

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Derechos reservados
©Luis Guillermo Franquiz

 

NOTA BIOGRÁFICA

San Juan de los Morros (capital del Estado Guárico, Venezuela), 1974. Narrador y cronista. Sus textos han aparecido en diversas publicaciones literarias, entre ellas: Las Malas Juntas, Los Hermanos Chang, Letralia, Gente Rara, revista OJO y Ficción Breve Venezolana, destacándose su participación durante un año en la web literaria y de actualidad Prodavinci. Obtuvo mención honorífica en el I Concurso de Cuentos Salvador Garmendia (2016), auspiciado por la Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo, FILUC. Forma parte de las antologías “7 sellos: crónicas de la Venezuela revolucionaria”, publicada en España por Ediciones Kalathos (2018); “Exilios y otros desarraigos” (Editorial Letralia, 2018) y “Escribir en crisis” (Editorial Letralia, 2019). En Bogotá publicó su primer libro de crónicas y ensayos: “El país de las luciérnagas” (El Taller Blanco Ediciones, 2019). Sus crónicas se publican actualmente en la revista digital OJO.

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Las imágenes que acompañan a los cuentos son de la obra de  Auguste Rodin (París, 1840 – Meudon, 1917) quien a finales del siglo XIX cambió radicalmente la historia de la escultura occidental.  Todas las piezas son procedentes del Museo Rodin de París.

 

CANÍCULA 1 -Especial Antología de Poetas Colombianos (español/griego)

 

Canícula
Antología bilingüe de poetas colombianos contemporáneos
(Español / Griego)
Erato
Burdelianas Poetry

 

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OMAR ORTÍZ FORERO
(Bogotá, 1950)

FOTO │©Marcela Sánchez – MARA

 

Μετάφραση: Σταύρος Γκιργκένης
Traducción: Stavros Guirguenis

 

ALBATROS

Frente a la ventana, el viejo 

marinero

Sueña las ballenas que navegan por su alma

Y que su ojo feroz no arponeó.

Su corazón es de verdad un único

Cementerio marino. No el del poema,

El que viaja en esa pequeña ola

Que rueda lentamente por su mejilla.

 

 

 

ΑΛΜΠΑΤΡΟΣ

Μπροστά από το παράθυρο, ο παλιός ναύτης

Ονειρεύεται τις φάλαινες που διαπλέουν την ψυχή του

Και που το άγριο μάτι του δεν καμάκωσε.

Η καρδιά του είναι πραγματικά ένα μοναδικό

Ναυτικό νεκροταφείο. Όχι αυτό του ποιήματος,

Κείνο που ταξιδεύει σε τούτο το μικρό κύμα

που κυλά αργά στο μάγουλο του.

 

 

 

THE MET │ Antefix, head of Medusa 4th century BC / Greek, South Italian

 

 

 

NOCTURNO

Aquí está la memoria,

En estos libros, testigos mudos

De su blanca piel de luna, está escrita su historia.

Hay que mirar por las hendijas, donde su sombra,

A esta hora se desnuda. Nunca se piensa

Que la perfumada sábana del amor, sea la mortaja.

Mi corazón arrastra un barrilete, como un niño

Que suspende su vida en la levedad de una pluma.

Ahora, cuando la noche es más espesa

Alguien arrastra el cadáver de una alondra.

 

 

 

ΝΥΧΤΕΡΙΝΟ

Εδώ είναι η μνήμη,

Σ’ αυτά τα βιβλία, σιωπηλούς μάρτυρες

του λευκού της δέρματος από φεγγάρι, είναι γραμμένη η ιστορία της.

Πρέπει να ψάξεις για τις ρωγμές, όπου η σκιά της,

αυτή τη στιγμή ξεγυμνώνεται. Ποτέ δεν φαντάζεσαι

ότι το αρωματισμένο σεντόνι της αγάπης είναι το σάβανο.

Η καρδιά μου σέρνει ένα χαρταετό, σαν παιδί

που εξαρτά τη ζωή του από την ελαφρότητα ενός φτερού.

Τώρα, όταν η νύχτα είναι πιο πυκνή

Κάποιος σέρνει το πτώμα ενός κορυδαλλού.

 

Más textos en el siguiente enlace de ERATO ARS POETICA

 

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EUGENIA SÁNCHEZ NIETO
(Bogotá, 1954)

FOTO │©Mateo Silva

 

Traducción: Stelios Karayanis
(Μετάφραση: Στέλιος Καραγιάννης)

 

 

EL VACÍO DE LA NADA

Desde un edificio en ruinas

se asoma a su vacío

espesos árboles hacen bello el paisaje

el sol entra lento

voces indescifrables hablan un idioma incomprensible

él desganado percibe un olor memorable

¿Qué le dicen esas voces insistentes?

una llovizna suave moja su cuerpo en la caída

las nubes dibujan animales vibrantes

figuras distorsionadas, imposible retener algo

el sonido de una armónica, una guitarra lo atrapa, lo abraza

cae buscando un encuentro

 el vacío de la nada.

 

 

 

ΤΟ ΚΕΝΟ ΤΟΥ ΤΙΠΟΤΑ

Μέσα από ένα ερειπωμένο κτήριο

σκύβει στο  κενό του

πυκνά δέντρα ομορφαίνουν το τοπίο

ο ήλιος μπαίνει σιγά σιγά

φωνές δυσερμήνευτες μιλούν μια γλώσσα ακατανόητη

αυτός άκεφος δέχεται ένα άρωμα αξιομνημόνευτο

Τι του λένε αυτές οι επιμένουσες φωνές;

μια απαλή ψιχάλα μουσκεύει το κορμί του στην πτώση

τα σύννεφα σχεδιάζουν ζώα παλλόμενα

μορφές στρεβλωμένες, αδύνατο να συγκρατήσεις κάτι

τον ήχο μιας φυσαρμόνικα, μια κιθάρα τον αρπάζει, τον αγκαλιάζει

πέφτει ψάχνοντας μια συνάντηση

το κενό του τίποτα.

 

 

 

 

THE MET │ Bronze statuette of a horse 8th century B.C. / Greek

 

 

 

 

BAJO LAS SOMBRAS

Alguien con su quebrada voz canta por las calles de la noche

siento miedo, miedo de un disparo al aire

un tiro que deje en el asfalto un hombre

alguien con hambre lanza su quebrada voz al aire

desde mi cuarto deseo saltar

por uno de los cuadros que me acompañan

perderme en espacios de tormentas o de asombros,

besar una bella de Botticelli

tal vez arrullar un pequeño solo en medio del parque

o hacer parte para siempre de una pintura de Modigliani

cualquier cosa preferible

a la voz quebrada de ese hombre en medio de la noche.

 

 

 

ΚΑΤΩ ΑΠΟ ΤΙΣ ΣΚΙΕΣ

Κάποιος με τη ραγισμένη του φωνή τραγουδά μες στους δρόμους τη νύχτα

νιώθω φόβο, φόβο από έναν πυροβολισμό στον αέρα

μια βολή που άφησε στην άσφαλτο έναν άνθρωπο

κάποιος που πεινά υψώνει τη ραγισμένη φωνή του στον αέρα

από το δωμάτιό μου θέλω να πηδήξω

σε έναν από τους πίνακες που με συνοδεύουν

να χαθώ σε χώρους με θύελλες ή με εκπλήξεις,

να φιλήσω μια ωραία γυναίκα του Μποτιτσέλι

να νανουρίσω ίσως ένα μικρό παιδάκι ολομόναχο στη μέση του πάρκου

ή να αποτελέσω μέρος ενός έργου του Μοντιλιάνι

το οποιοδήποτε προτιμώμενο πράγμα

από τη ραγισμένη φωνή αυτού του ανθρώπου στη μέση της νύχτας.

 

⊂Ο⊃

 

RÓMULO BUSTOS AGUIRRE
(Santa Catalina de Alejandría, 1954)


Foto │©Alexánder Urzola

 

Traducción: Ana Stergiou
(Μετάφραση: Άννα Στεργίου

 

 

ESCENA DE MARBELLA

Α Juan Marchena,
Cartagenero
del otro lado
del mar

Junto a las piedras está Dios bocarriba

Los pescadores en fila tiraron largamente de la red

Y ahora yace allí con sus ojos blancos mirando al cielo

Parece un bañista definitivamente distraído

Parece un gran pez gordo de cola muy grande

Pero es solo Dios

hinchado y con escamas impuras

¿Cuánto tiempo habrá rodado sobre las aguas?

Los curiosos observan la pesca monstruosa

Algunos separan una porción y la llevan

                                               para sus casas

Otros se preguntan si será conveniente

comer de un alimento que ha estado tanto tiempo

                                    expuesto a la intemperie

 

 

 

ΣΚΗΝΗ  ΑΠ’ ΤΗΜΑΡΜΠΕΓΙΑ

Στο Χουάν Μαρτσένα,

απ’ την Καρταχένα

της άλλης πλευράς του ωκεανού

 

Δίπλα στις πέτρες βρίσκεται ο Θεός ανάσκελα

Οι ψαράδες στη σειρά έριξαν μακριά τα δίχτυα

Και τώρα κείτεται εκεί με τα λευκά του μάτια θωρώντας τον ουρανό

Μοιάζει με έναν λουόμενο εντελώς αφηρημένο

Μοιάζει με ένα μεγάλο χοντρό ψάρι με μεγάλη ουρά

Αλλά είναι απλά ένας Θεός

πρησμένος και με βρώμικα λέπια

Πόσες φορές θα έχει τσαλαβουτήσει σ’ αυτά τα νερά;

Οι περίεργοι παρατηρούν το τερατώδες ψάρι

Κάποιοι κόβουν ένα κομμάτι για να το πάρουν

σπίτι τους

Άλλοι αναρωτιούνται αν είναι σωστό

να φάνε μια τροφή που ήταν τόσο καιρό

εκτεθειμένηστηνύπαιθρο

 

 

THE MET │ Terracotta statuette of a satyr late 4th–early 3rd century B.C. / Greek, South Italian, Tarentine

 

 

 

DEL CANGREJO ERMITAÑO

Rara costumbre la del cangrejo ermitaño

Se le va la vida buscando caparazones de otros moluscos

latas, recipientes vacíos

toda suerte de objetos cóncavos abandonados

por sus antiguos huéspedes para instalarse en ellos

 

Es posible que todo se deba

a una compulsión turística por la novedad

 

O a un síndrome de inestabilidad casi metafísica

 

O a simple ejercicio peripatético de quien tiene

demasiadas patas que ejercitar

 

¿O habrá algo más de fondo en todo esto?

 

Quizás convenga preguntar

al secreto cangrejo ermitaño que habita

                                               en cada uno de nosotros

 

Ese que, sin duda, acaba de escribir este poema

 

 

 

ΕΡΗΜΙΤΗΣ ΚΑΒΟΥΡΑΣ

Παράξενη συνήθεια αυτή του ερημίτη κάβουρα

Περνά τη ζωή του αναζητώντας κελύφη από άλλα μαλάκια

κονσέρβες, άδεια δοχεία

κάθε είδους κούφια αντικείμενα εγκαταλελειμμένα

απ’ τους παλιούς τους ιδιοκτήτες για να εγκατασταθεί εκεί

 

Είναι πιθανό αυτό να οφείλεται

σε μια τουριστική παρόρμηση για το καινούριο

 

Η σε ένα σύνδρομο αστάθειας σχεδόν μεταφυσικής

 

Η στην απλή άσκηση περιπατητικής όσων έχουν

πολλά πόδια να εξασκήσουν

 

Η μήπως υπάρχει κάτι πιο βαθύ σ’ όλο αυτό;

 

Ίσως θα ’πρεπε να ρωτήσουμε

τον κρυφό ερημίτη κάβουρα που κατοικεί

                                               στον καθένα μας

                                              

Εκείνον που, αναμφίβολα, μόλις έγραψε ετούτο το ποίημα

 

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⊂Ο⊃

 

NELSON ROMERO GUZMÁN
(Ataco, Tolima, 1962)

FOTO │©Jorge Mario Munera

 

Μετάφραση: Σταύρος Γκιργκένης
Traducción: Stavros Guirguenis

 

MUTANTES

Mi hija duerme, está soñando que yo escribo.

Es todo un suceso. Va por una explanada

Y dobla espigas con sus manos.

Las palabras que escribo se me esparcen en la hoja

Como si igual fueran dobladas por el viento o por una mano.

Voy por la mitad del poema, mientras ella camina por la mitad del sembrado.

Ocurre que, a los ojos de mi hija en el sueño, desaparecen los surcos,

Mientras tanto yo borro un párrafo de versos largos.

Ella sueña y yo escribo.

Yo escribo lo que ella sueña.

Ella sueña lo que yo escribo, o algo así.

Es todo un suceso.

En el sueño ella me ve sentado sobre la hierba

Con mis manos ocupadas sacudiendo espigas

Y decide no distraerme.

De repente, la imagen de mi hija se me aparece en el poema

Cruzando frente a mí, como un reflejo, mas no levanto la cabeza.

Hija, despierta, que mi poema ya casi acaba,

La ventana de mi cuarto empieza a iluminarse,

El día ruge como un animal enjaulado

Tumbando la puerta para echarse a andar,

Hasta que por fin despierta y me dice:

—Gracias, padre, por tu poema logrado,

Yo le respondo:

—Gracias, hija, por tu sueño perfecto.

 

 

 

ΜΕΤΑΛΛΑΓΜΕΝΟΙ

Η κόρη μου κοιμάται, ονειρεύεται ότι εγώ γράφω.

Πρόκειται για μεγάλο γεγονός. Περνά από ένα ξέφωτο

Και λυγίζει στάχυα με τα χέρια της.

Οι λέξεις που γράφω μου είναι διάσπαρτες στο φύλλο

Σαν να ήταν λυγισμένες από τον άνεμο ή από ένα χέρι.

Περνάω μέσα από το ποίημα, ενώ εκείνη περπατά μέσα από τον αγρό.

Συμβαίνει, στα μάτια της κόρης μου στο όνειρο, να εξαφανίζονται τ’ αυλάκια,

Στο μεταξύ ομοίως διαγράφω μια παράγραφο μεγάλων στίχων.

Εκείνη ονειρεύεται κι εγώ γράφω.

Γράφω ό, τι εκείνη ονειρεύεται.

Ονειρεύεται αυτό που γράφω ή κάτι τέτοιο.

Πρόκειται για μεγάλο γεγονός.

Στο όνειρο με βλέπει να κάθομαι στο χορτάρι

Με τα πολυάσχολα χέρια μου σείοντας στάχυα

Και αποφασίζει να μην μου αποσπάσει την προσοχή.

Ξαφνικά, η εικόνα της κόρης μου μου εμφανίζεται στο ποίημα

Περνώντας μπροστά μου, σαν μια αντανάκλαση, μα δεν σηκώνω το κεφάλι μου.

Κόρη, ξύπνα, το ποίημά μου σχεδόν τελειώνει,

Το παράθυρο του δωματίου μου αρχίζει να φωτίζει,

Η μέρα βρυχάται σαν ζώο στο κλουβί

Γκρεμίζοντας την πόρτα για να ξεκινήσει να περπατά,

Μέχρι που τελικά ξυπνά και μου λέει:

—Ευχαριστώ, πατέρα, για το ολοκληρωμένο ποίημά σου,

Εγώ απαντώ:

—Ευχαριστώ, κόρη, για το τέλειο όνειρό σου.

 

 

 

 

THE MET │ Bronze horse 8th century B.C. / Greek

 

 

 

 

LECCIÓN DE CULINARIA

Este ha sido el infierno para una mujer: pelar una cebolla. Las hojas en las manos se multiplican delgadísimas. Hijos, en el corazón de la cebolla está Dios, decía mi madre para darse consuelo y consolarnos. Ella no hacía uso del cuchillo, pues temía herirle el corazón a Dios. Por tanto, el hambre en la casa era la eternidad. Mi madre no veía la hora en que un ángel aleteara entre sus manos, por el momento de esa carne comeríamos. Tiempos en que los ángeles, nuestros guardianes, se transformaban bondadosamente en aves de corral. Pero los tiempos cambian y eso ya no ocurre, así que un día las cosas empeoraron: nos volvimos transparentes como las mismas hojas de la cebolla. Fue hermoso, porque a través de mi hermano veía a mi madre en el punto más lejano del universo pelando sin descanso esa maldita cebolla. Hasta que llegó al punto oculto del centro donde están las regiones superiores. Pero por desgracia, Dios había salido un rato del centro de la cebolla. Pobre sirvienta de Dios, mi madre, en los misterios de la cocina. Lo cierto es que nunca pudimos comer en el Reino. Yo no sabía que mi madre de tanto pelar cebollas se había convertido en una envoltura de cielos transparentes; algo así como un cielo dentro de otro cielo, y éste dentro de otro. Recuerdo que no comimos, pero tampoco vimos a Dios. Ahora entiendo que la demasiada religión es la peor de las culinarias. Por fin quiero vengarme de todo esto derribando el Araboth, árbol del cielo.

 

 

 

ΜΑΘΗΜΑ ΜΑΓΕΙΡΙΚΗΣ

Αυτή ήταν η κόλαση για μια γυναίκα: να ξεφλουδίζει ένα κρεμμύδι. Τα φύλλα στα χέρια πολλαπλασιάζονται λεπτότατα. Παιδιά, στην καρδιά του κρεμμυδιού είναι ο Θεός, έλεγε η μητέρα μου για να παρηγορηθεί και να μας παρηγορήσει. Δεν χρησιμοποιούσε το μαχαίρι, επειδή φοβόταν μην πληγώσει την καρδιά του Θεού. Έτσι, η πείνα στο σπίτι ήταν η αιωνιότητα. Η μητέρα μου δεν έβλεπε την ώρα που ένας άγγελος θα φτερούγιζε στα χέρια της, για τη στιγμή που θα τρώγαμε εκείνο το κρέας. Καιροί που οι άγγελοι, οι φύλακές μας, μετατρέπονταν ευγενικά σε πουλερικά. Αλλά οι χρόνοι αλλάζουν και αυτό δεν συμβαίνει πια, έτσι που μια μέρα τα πράγματα έγιναν χειρότερα: γίναμε διαφανείς σαν τα ίδια τα φύλλα του κρεμμυδιού. Ήταν ωραία, γιατί μέσα από τον αδελφό μου έβλεπα τη μητέρα μου στο απώτατο σημείο του σύμπαντος να ξεφλουδίζει το καταραμένο κρεμμύδι χωρίς ανάπαυση. Μέχρι που έφτασε στο κρυφό κεντρικό σημείο όπου βρίσκονται οι ανώτερες περιοχές. Αλλά, δυστυχώς, ο Θεός είχε φύγει για λίγο από το κέντρο του κρεμμυδιού. Φτωχός υπηρέτης του Θεού, η μητέρα μου, στα μυστήρια της κουζίνας. Η αλήθεια είναι ότι ποτέ δεν μπορέσαμε να φάμε στο Βασίλειο. Δεν ήξερα ότι η μητέρα μου από το τόσο ξεφλούδισμα των κρεμμυδιών είχε μετατραπεί σε ένα περίβλημα διάφανων ουρανών∙ κάτι σαν ένας ουρανός μέσα σε έναν άλλο ουρανό, κι αυτός μέσα σε έναν άλλο. Θυμάμαι ότι δεν φάγαμε, αλλά ούτε είδαμε και τον Θεό. Τώρα καταλαβαίνω ότι η υπερβολική θρησκεία είναι η χειρότερη μαγειρική. Τέλος, θέλω να πάρω εκδίκηση για όλα αυτά καταστρέφοντας το Araboth, δέντρο του ουρανού.

 

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⊂Ο⊃

CARLOS CASTILLO QUINTERO
(Miraflores, Boyacá, 1966)

FOTO │©Claudia R. Niño

 

Μετάφραση: Σταύρος Γκιργκένης
Traducción: Stavros Guirguenis

 

OCTAEDRO 

I

Quisiera hallarle utilidad,

un destino, a mi mano sin ti.

 

II

Y el amor que se hunde, se asfixia, se muere

en el gélido mar de la ausencia,

su cadáver

¿Sirve para alimentar a los peces?

 

III

La música va por la habitación, se desliza,

a palos de ciego te busca y regresa,

triste, sola,

la música…

 

IV

Voluptuosa, abierta a la piel que acecha,

ebria, con una luna nueva en el pecho,

bella e inútil

esta noche en la que no estás.

 

V

¿Qué caminos has ido a recorrer

de los trazados en las líneas de tu mano?

 

VI

Quizá otro deambule por el macramé pétreo de la casa,

y tropiece, sin hilo, sin brújula,

sin atreverse a consultar el mapa del cielo.

Quizá también huya del espejo y se crea,

como yo,

único dueño de tu laberinto.

 

VII

Y si una tarde en un cruce de caminos,

en una calle alguien te roza.

Y si ese roce casual te detiene,

si te miran y miras,

si naufragas en esa mirada…

¿A dónde mi ruta?

 

VIII

No interesa ya, la extensión del paraíso.

 

 

 

ΟΚΤΑΕΔΡΟ

Ι

Θα ήθελα να το βρω χρήσιμο,

ένα πεπρωμένο, στο χέρι μου χωρίς εσένα.

 

ΙΙ

Και η αγάπη που βυθίζεται, ασφυκτιά, πεθαίνει

στην παγωμένη θάλασσα της απουσίας-

το πτώμα της

χρησιμεύει για να θρέψει τα ψάρια;

 

III

Η μουσική περνά μέσα από το δωμάτιο, γλιστρά,

στα τυφλά σε ζητά κι επιστρέφει,

λυπημένη, μόνη

η μουσική…

 

IV

Ηδονική, ανοιχτή στο δέρμα που προσδοκά,

μεθυσμένη, με ένα νέο φεγγάρι στο στήθος,

όμορφο και άχρηστο,

αυτή η νύχτα στην οποία δεν είσαι.

 

V

Τι μονοπάτια πήγες να ταξιδέψεις

απ’ τις διαδρομές στις γραμμές του χεριού σου;

 

VI

Ίσως κάποιος άλλος περιπλανιέται στο πέτρινο μακραμέ του σπιτιού,

και σκοντάφτει, χωρίς νήμα, χωρίς πυξίδα,

χωρίς να τολμά να συμβουλευτεί τον χάρτη του ουρανού.

Ίσως συνάμα να αποφεύγει τον καθρέφτη και να θεωρεί τον εαυτό του,

όπως εγώ,

μόνο ιδιοκτήτη του λαβυρίνθου σου.

 

VII

Κι αν ένα απόγευμα σ’ ένα σταυροδρόμι,

σ’ έναν δρόμο κάποιος σ’ αγγίξει.

Κι αν αυτή η τυχαία επαφή σε σταματήσει,

αν σε κοιτάξουν και κοιτάξεις,

αν βυθιστείς σε αυτό το βλέμμα …

Για πού είναι η διαδρομή μου;

 

VIII

Δεν ελκύει πια, η επέκταση του παραδείσου.

 

 

 

 

THE MET │ Bronze statuette of Aphrodite late 2nd or 1st century B.C. / Greek

 

 

 

AMÉN

Para Diana Alejandra

Lo busqué en los libros sagrados.

Pregunté por ÉL a quienes habían dedicado su vida a servirle.

Fui al templo, me hinqué ante la imagen del Cristo

y recé la oración indicada.

Fui a la mezquita.

Visité edificios descostrados, garajes multicolores,

bulevares y tiendas decoradas con ángeles de marfil

en donde se comerciaba con SU nombre,

pero en ninguno de aquellos lugares le hallé.

 

Vacío —cómplice de fraude—

recorrí el lado oscuro

fui hasta el monte de Sísifo,

una y otra vez,

sin reunir el valor que exige el abismo.

 

Cuando ya había cesado mi búsqueda,

y los días de mi vida eran pasto de la desesperanza

llegaste tú,

con tu sonrisa que es igual a mil soles

con ese lunar que circunda tus labios y te hace dueña de todo

con tu cabellera que guarda el negro más puro de la noche

con tu espalda que es un calco de la constelación de Orión y en donde habitan murciélagos y otros seres celestes

con tus ojos que exigen un nuevo nombre para la belleza

con tu cuerpo, árbol de canela que no le pide permiso a la felicidad.

 

Llegaste tú,

y me enseñaste SU rostro.

 

 

 

ΑΜΗΝ

Για την Ντιάνα Αλεξάνδρα

Τον αναζήτησα στα ιερά βιβλία.

Ρώτησα για ΕΚΕΙΝΟΝ όσους είχαν αφιερώσει τη ζωή τους για να τον υπηρετήσουν.

Πήγα στο ναό, γονάτισα μπροστά στην εικόνα του Χριστού

και προσευχήθηκα την ενδεδειγμένη προσευχή.

Πήγα στο τζαμί.

Επισκέφτηκα αποφλοιωμένα κτίρια, πολύχρωμα γκαράζ,

λεωφόρους και καταστήματα διακοσμημένα μ’αγγέλους φιλντισένιους

όπου εμπορευόντουσαν το όνομά ΤΟΥ,

μα σε κανένα από αυτά τα μέρη δεν τον βρήκα.

 

Κενός —απάτης συνεργός—

διάνυσα τη σκοτεινή πλευρά

πήγα μέχρι το όρος του Σισύφου,

ξανά και ξανά

δίχως να συγκεντρώσω το κουράγιο που απαιτεί η άβυσσος.

 

Όταν πια η αναζήτησή μου είχε σταματήσει,

και οι μέρες της ζωής μου ήταν βοσκή της απελπισίας

ήρθες εσύ

με το χαμόγελό σου που είναι ίσο με χίλιους ήλιους

μ’ εκείνη την ελιά που περιβάλλει τα χείλη σου και σε κάνει ιδιοκτήτρια του παντός

με τα μαλλιά σου που κρατούν το πιο αγνό μαύρο της νύχτας

με την πλάτη σου που είναι αντίγραφο του αστερισμού του Ωρίωνα και όπου κατοικούν νυχτερίδες και άλλα ουράνια όντα

με τα μάτια σου που απαιτούν ένα νέο όνομα για την ομορφιά

με το σώμα σου, κανελόδεντρο που δεν ζητά άδεια στην ευτυχία.

 

Ήρθες εσύ,

και μου έδειξες το πρόσωπό ΤΟΥ.

 

 

BITÁCORA DEL FIN

Entonces el océano reveló su grandeza.
Henri Michaux

Todo en este viaje, es ajeno.

Yo, Ulises, permanezco atado al mástil de mi barco pero no escucho el canto de las sirenas. No hay sirenas, no hay barco.

Nada ha sido mío.

Las mujeres que amé y que me amaron, amor espurio que se fatiga hoy en otro lecho. En el televisor de una tienda de barrio, el Titanic naufraga otra vez.

Afuera el invierno se va y los árboles estrenan nuevas hojas. Sobre la mesa de noche permanece un libro que habla de viajes. Un cielo que no conozco se agita en esas páginas gastadas. Un pájaro azul.

Sé que tuve dos hijas que en la noche de año nuevo le daban la vuelta a la manzana cargando una maleta llena de girasoles. Sé que el viento ha extraviado sus postales. Recuerdo un patio, un triciclo, la sombra de un gato amarillo que todavía duerme a los pies de mi cama. Recuerdo el arcoíris que nacía en la olla de oro de un duende.

Nada ha sido mío.

Una anciana le reza a un judío muerto. «Los comedores de patatas» de Vincent Van Gogh interrumpen su cena y la miran con desdén. ¿Quién es esa niña que durante todos estos años ha ocultado su rostro? Quisiera rezarle a algún dios, pero ya ninguno quiere tratos conmigo.

Viví en una ciudad fría de calles inclinadas que con sus diecisiete campanarios,  durante siglos, ha esclavizado a sus fieles. Viví en un pueblo en donde en lugar de molinos había gigantes; allí, todos los domingos, el Crucificado bajaba de su madero y comía masato y galletas con los niños que salían de misa.

Recuerdo la sonrisa de mi mamá, sus manos que a diario recomponían una casa habitada por fantasmas. Recuerdo los lirios del campo que brotaban de sus dedos como si fueran maleza. El ruido de una guadaña cruza la tarde como un río y un cardumen de pequeños peces alados atraviesa mis ojos.

Nada ha sido mío.

Sé de un poeta centenario que fue olvidado por la Muerte y que transita por las calles de una ciudad que no lo reconoce. Sé de uno que se baña en las aguas oscuras del crimen y amanece limpio como un niño que va a su primer día de escuela. Sé que el poeta y el niño son el mismo.

Las ruinas de una fiesta se han anclado en mi ventana. Una guitarra. Unas voces ásperas que hablan de Nueva York. El humo púrpura de un tabaco huye de los labios de una mujer joven que entona una canción triste. Sé que ella tiene el nombre de un bebé tatuado en su vientre.

Yo, Ulises, permanezco atrapado en una habitación acosada por las termitas, paredes de alquiler en donde aguardo el fin del mundo.

 

 

 

ΗΜΕΡΟΛΟΓΙΟ ΤΟΥ ΤΕΛΟΥΣ

Τότε ο ωκεανός αποκάλυψε το μεγαλείο του.
Ανρί Μισώ

Όλα σε αυτό το ταξίδι είναι ξένα.

Εγώ, ο Οδυσσέας, παραμένω δεμένος στο κατάρτι του πλοίου μου, αλλά δεν ακούω το τραγούδι των Σειρήνων. Δεν υπάρχουν Σειρήνες, δεν υπάρχει πλοίο.

Τίποτα δεν ήταν δικό μου.

Οι γυναίκες που αγάπησα και που με αγάπησαν, ψεύτικη αγάπη που κουράζεται σήμερα σε άλλο κρεβάτι. Στην τηλεόραση ενός καταστήματος της γειτονιάς, ο Τιτανικός ναυαγεί και πάλι.

Έξω ο χειμώνας φεύγει και τα δέντρα φορούν καινούργια φύλλα. Στο κομοδίνο παραμένει ένα βιβλίο που μιλά για ταξίδια. Ένας ουρανός που δεν γνωρίζω αναδεύεται σε αυτές τις φθαρμένες σελίδες. Ένα γαλάζιο πουλί

Ξέρω ότι είχα δύο κόρες που την παραμονή της Πρωτοχρονιάς τριγύριζαν στο τετράγωνο κουβαλώντας μια βαλίτσα γεμάτη ηλιοτρόπια. Ξέρω ότι ο άνεμος έχει χάσει τις ταχυδρομικές θυρίδες του. Θυμάμαι ένα αίθριο, ένα τρίκυκλο, τη σκιά ενός κίτρινου γάτου που κοιμάται ακόμα στα πόδια του κρεβατιού μου. Θυμάμαι το ουράνιο τόξο που γεννήθηκε στο χρυσό τσουκάλι ενός ξωτικού.

Τίποτα δεν ήταν δικό μου.

Μια γριά προσεύχεται σε έναν νεκρό Εβραίο. Οι «Πατατοφάγοι» του Βίνσεντ Φαν Γκογκ διακόπτουν το δείπνο τους και την κοιτάζουν με περιφρόνηση. Ποιο είναι αυτό το κορίτσι που έχει κρυμμένο το πρόσωπό του όλα αυτά τα χρόνια; Θα ήθελα να προσευχηθώ σε κάποιον θεό, αλλά κανείς πια δεν θέλει δοσοληψίες μαζί μου.

Έζησα σε μια κρύα πόλη με απότομους δρόμους που με τα δεκαεπτά καμπαναριά της, για αιώνες, έχει υποδουλώσει τους πιστούς της. Έζησα σε ένα χωριό όπου αντί για μύλους υπήρχαν γίγαντες. Εκεί, κάθε Κυριακή, ο Εσταυρωμένος κατέβαινε από το ξύλο του και έτρωγε μασάτο και μπισκότα με τα παιδιά που έφυγαν από τη λειτουργία.

Θυμάμαι το χαμόγελο της μητέρας μου, τα χέρια της που καθημερινά ανασυνέθεταν ένα σπίτι κατοικημένο από φαντάσματα. Θυμάμαι τα κρίνα της πεδιάδας που ξεφύτρωναν από τα δάχτυλά της σαν να ήταν ζιζάνια. Ο θόρυβος ενός δρεπανιού διασχίζει το απόγευμα σαν ποτάμι και ένα κοπάδι μικρών φτερωτών ψαριών διαπερνά τα μάτια μου.

Τίποτα δεν ήταν δικό μου.

Γνωρίζω έναν εκατονταετή ποιητή που ξεχάστηκε από τον Θάνατο και ταξιδεύει στους δρόμους μιας πόλης που δεν τον αναγνωρίζει. Ξέρω για κάποιον που λούζεται στα σκοτεινά νερά του εγκλήματος και αναδύεται καθαρός σαν παιδί που πηγαίνει στην πρώτη του μέρα στο σχολείο. Ξέρω ότι ο ποιητής και το παιδί είναι το ίδιο.

Τα απομεινάρια μιας γιορτής έχουν αγκυροβολήσει στο παράθυρό μου. Μια κιθάρα. Σκληρές φωνές που μιλάνε για τη Νέα Υόρκη. Ο πορφυρός καπνός ενός ταμπάκου φεύγει από τα χείλη μιας νεαρής γυναίκας που τραγουδά ένα θλιμμένο τραγούδι. Ξέρω ότι έχει τατουάζ το όνομα ενός μωρού στην κοιλιά της.

Εγώ, ο Οδυσσέας, παραμένω παγιδευμένος σε ένα δωμάτιο βασανισμένο απ’ τους τερμίτες, μισθωμένοι τοίχοι όπου περιμένω το τέλος του κόσμου.

 

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⊂Ο⊃

CLAUDIA R. NIÑO
(Tunja, 1966)


Foto │©Carlos Castillo Quintero

 

 A la sombra del olivo / Στη σκιά του ελαιώνα

Traducción: Stelios Karayanis
(Μετάφραση: Στέλιος Καραγιάννης)

I

Si mi mano calculara

el peso exacto

de una gota de rocío,

calcularía también

                         el vacío

del dios muerto

infinito,

que me ha dejado sola.

 

Ι

Αν το χέρι μου μετρούσε

το ακριβές βάρος

μιας δροσοσταλίδας,

θα μετρούσε επίσης,

                        το κενό

του πεθαμένου θεού

του άπειρου

που με άφησε μόνη.

 

 

 

II

Y si espero a la noche

Y me sumerjo en ella

Y llamo al loco, al suicida,

Y grito su nombre

Y me despojo de todo

Y me entrego

Y muero en el intento

O si sólo sigo aquí, inmóvil, callada

antes del alba.

 

ΙΙ

Κι αν ελπίζω στη νύχτα

Κι αν βυθίζομαι σ’ αυτή

Και καλώ τον τρελό, ον αυτοκτόνο,

Και κραυγάζω το όνομά του

Και απαρνιέμαι  τα πάντα

Και παραδίνομαι

Και πεθαίνω στην προσπάθεια

Η ίσως μόνο συνεχίζω εδώ, ακίνητη, σιωπηλή

πριν τη χαραυγή.

 

 

 

THE MET │ Gold earring with head of an antelope / Greek, late 4th–3rd century B.C.

 

 

ΙΙΙ

Mato tu recuerdo

hago un anillo que selle tu ausencia

tuerzo un alambre

pinto un cuadro que se robe

el color de tus ojos

entierro todo

olvido

y vuelvo a preguntar

¿Qué es un colibrí?

 

III

Δολοφονώ την ανάμνησή σου

φτιάχνω ένα δαχτυλίδι που να σημαίνει την απουσία σου

λιμάρω ένα σύρμα

ζωγραφίζω έναν πίνακα που κλέβει

το χρώμα των ματιών σου

θάβω τα πάντα

λησμονώ

και ξαναρωτάω

Τι είναι ένα κολιμπρί;

 

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LUCÍA ESTRADA
(Medellín, 198o)

FOTO │©Isabel Hernández

 

 

 

HÉCUBA

Que mis ojos mientan

lo que han visto

esta noche

un gran augurio:

¡oh rey!

el Cuervo

se ha posado

sobre nuestras coronas.

 

 

 

ΕΚΑΒΗ

Μακάρι να ψεύδονται τα μάτια μου

γι’ αυτό που είδαν

αυτή τη νύχτα

ένα μεγάλο οιωνό:

ω βασιλιά!

Το Κοράκι

κάθισε

πάνω στις κορώνες μας.

 

 

 

CIRCE

Es la sombra

lo que retengo

 

la belleza de alejarse

cada vez más

 

el infortunio de haber visto

muchas islas

muchos mares

como a través

de un espejo roto

 

la muerte que representas

el número de animales muertos

que representas

 

negro polvo que tus pies

han traído

hasta mi casa.

 

 

 

ΚΙΡΚΗ

Είναι η σκιά

 αυτό που κρατώ

 

η ομορφιά του να απομακρύνεσαι

κάθε φορά όλο και περισσότερο

 

η ατυχία του να έχεις δει

πολλά νησιά

πολλές θάλασσες

όπως μέσα

από έναν σπασμένο καθρέφτη

 

ο θάνατος που αντιπροσωπεύεις

ο αριθμός των νεκρών ζώων

που εκπροσωπείς

 

μαύρη στάχτη

που τα πόδια σου

έφεραν

ως το σπίτι μου.

 

 

 

 

THE MET │ Terracotta fragment of the upper body of a woman 4th century B.C. / Greek, South Italian, Tarentine

 

 

 

YOCASTA

Si preguntaras

a la Piedra

respondería con tu nombre

 

el propio corazón

es el oráculo.

 

 

 

ΙΟΚΑΣΤΗ

Αν ρωτούσες

 την πέτρα

θα σου απαντούσε με τ’ όνομά σου

 

η ίδια η καρδιά σου

είναι το θαύμα.

 

 

 

ALMA MALHER

Yo también lo prefiero.

 

Es más bella la mano

al pulsar una cuerda invisible.

Cuando duermes,

reaparecen las tres mil sombras de tus dedos

tejiendo filigranas

en el oscuro cuello del dragón.

Te miro inquieta

sin atreverme a respirar.

 

Es la hora más alta

del doble vuelo nocturno.

 

Escribo en la seda de tus párpados

mi temor de perderle,

de que huya como un gato por los techos,

de que salte y reviente la cuerda

de todas las campanas del mundo,

de que se despeñe con el sonido metálico

de un arcángel

en el centro mismo de la orquesta.

Yo también lo prefiero

cóncavo y oscuro.

La clave blanca y negra

de todo cuanto existe

se advierte

en su sinfonía de agujas.

 

 

 

ΑΛΜΑ ΜΑΛΕΡ

Εγώ επίσης το προτιμώ.

Είναι πιο όμορφο το χέρι

όταν χτυπά μια αόρατη χορδή.

Όταν κοιμάσαι,

επανεμφανίζονται οι τρεις χιλιάδες σκιές των δακτύλων σου

υφαίνοντας υδατόσημα

στο σκοτεινό τράχηλο του δράκου.

Σε κοιτάζω ανήσυχη

δίχως να τολμώ να αναπνεύσω.

Είναι η πιο μεγάλη ώρα

Της διπλής νυχτερινής πτήσης.

Γράφω στο μετάξι των βλεφάρων σου

Τον φόβο μου μήπως χαθώ,

αυτού που δραπετεύει σαν μια γάτα από τις στέγες,

αυτού που αναπηδά και θραύει το σκοινί

όλων των καμπάνων του κόσμου,

αυτού που  γκρεμίζεται με τον μεταλλικό ήχο

ενός αρχαγγέλου

μέσα στο κέντρο μιας ορχήστρας.

Εγώ επίσης το προτιμώ

κοίλο και σκοτεινό.

Το λευκό και μαύρο κλειδί

όλων όσων υπάρχουν

φαίνεται σε μια συμφωνία υδάτων.

 

 

 

 

THE MET │ Marble head from the figure of a woman 2700–2500 B.C. / Cycladic

 

 

 

CAMILLE CLAUDEL

Imaginé una cárcel,

la flor de locura

convertida en piedra

Me reconocí en desventaja,

me afilé las manos,

el cuerpo,

el vacío

y los restos de sombra

devorada por las hormigas.

En un viejo cuadro

de la estancia

mi rostro se disuelve.

 

 

 

ΚΑΜΙΛ ΚΛΟΝΤΕΛ

Φαντάστηκα μια φυλακή,

το άνθος της τρέλας

μετασχηματισμένο σε πέτρα

Αναγνωρίστηκα με μειονέκτημα,

ακόνισα τα χέρια μου,

το σώμα μου,

το κενό

και τα υπολείμματα της σκιάς

κατασπαραγμένη από τα μυρμήγκια.

Σε ένα παλιό κάδρο

του παλατιού

το πρόσωπό μου διαλύεται.

 

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HENRY ALEXÁNDER GÓMEZ
(Bogotá, 1982)

FOTO │©Laura Castillo

 

Μετάφραση: Σταύρος Γκιργκένης
Traducción: Stavros Guirguenis

 

 

LA ALBERCA

Habité por años aquel estanque perdido

en medio del patio.

Alimenté el corazón del agua, el pozo sin fondo

donde tío Jaime guardaba los peces traídos desde el río.

Fui náufrago sin cielo,

árbol sumergido en la mitad de la tormenta.

Buceé el torrente de hogueras submarinas

y, como Julio Verne,

vi el relámpago de la música adentro de un pez dormido.

Navegar era mi oficio, destejer las raíces del mar,

dibujar en cartas de navegación

las líneas turbulentas de aguas ecuatoriales.

Los bajeles, el sextante,

los peces bañados en el tiempo,

boqueando el alba hasta perecer.

Mi puerto eran las manos de mi madre lavando la ropa.

 

 

 

Η ΠΙΣΙΝΑ

Κατοίκησα εκείνη τη χαμένη πισίνα για χρόνια

στη μέση του αιθρίου.

Έθρεψα την καρδιά του νερού, το απύθμενο πηγάδι

όπου ο θείος Χάιμε φύλαγε τα ψάρια που έφερνε από το ποτάμι.

Ήμουν ναυάγιο χωρίς ουρανό,

δέντρο βυθισμένο στο μέσο της καταιγίδας.

Βυθίστηκα στο χείμαρρο των υποβρύχιων πυρκαγιών

και, όπως ο Ιούλιος Βερν,

είδα την αστραπή της μουσικής μέσα σε ένα κοιμισμένο ψάρι.

Η ιστιοπλοΐα ήταν η δουλειά μου, ξηλώνοντας τις ρίζες της

θάλασσας,

σχεδιάζοντας σε χάρτες πλοήγησης

τις ταραγμένες γραμμές των ισημερινών υδάτων.

Τα πλοία, οι εξάντες,

τα ψάρια τα λουσμένα στο χρόνο,

χάσκοντας την αυγή μέχρι να χαθεί.

Το λιμάνι μου ήταν τα χέρια της μητέρας μου που έπλενε τα

ρούχα.

 

 

 

THE MET │ Marble fragment of a stele (grave marker) of a youth mid-4th century B.C. / Greek

 

 

 

 

ARQUEOLOGÍA

Enterrar una palabra,

esconder su tumba entre las piedras.

Desenterrarla después de muchos años,

quitarle la tierra endurecida,

los restos de polvo,

el óxido,

hasta que brille como una antigua reliquia.

Colocarla en medio de la página en blanco

y estudiar su antigüedad, interpretar su pasado,

descifrar el color original,

establecer su importante papel en la historia.

Incluso admirar su dignidad de estrella olvidada.

 

 

 

ΑΡΧΑΙΟΛΟΓΙΑ

Θάψε μια λέξη,

κρύψε τον τάφο της ανάμεσα στις πέτρες.

Ξέθαψέ την μετά από πολλά χρόνια,

αφαίρεσε τη σκληρυμένη γη,

τα υπολείμματα της σκόνης,

τη σκουριά,

μέχρι να λάμψει σαν ένα αρχαίο λείψανο.

Τοποθέτησέ την στο κέντρο της λευκής σελίδας

και μελέτα την αρχαιότητά της, ερμήνευσε το παρελθόν της,

αποκρυπτογράφησε το αρχικό χρώμα,

θεμελίωσε το σημαντικό ρόλο της στην ιστορία.

Επιπλέον θαύμασε την ξεχασμένη αστρική αξιοπρέπειά της.

 

Más textos en el siguiente enlace de ERATO ARS POETICA

 

 

 

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Derechos reservados
©De los autores
©De los traductores
 

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NOTAS BIOGRÁFICAS

OMAR ORTIZ FORERO (Bogotá, 1950). Edita y dirige desde 1987 la revista de poesía Luna Nueva. Ha publicado 13 libros de poesía de los cuales destacamos: “Las muchachas del circo”, “Diez regiones”, “Un jardín para Milena”, “El libro de las cosas”, (Premio Nacional de Poesía Universidad de Antioquia, 1995) “La luna en el espejo”, “Diario de los seres anónimos”, “Cequíagrande” y la primera edición en España de “Diario de los seres anónimos” que, ampliada y corregida, publica la editorial “La Mirada Malva” en 2015. 

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EUGENIA SÁNCHEZ NIETO (Bogotá, 1954). Título de Filosofía, Universidad Nacional, 1987. Especialista en Administración y Planeación del Desarrollo Regional Universidad de los Andes, 1993. Dirigió el programa Página Impar de la Unión Nacional de Escritores, que se transmitió por la Radiodifusora Nacional de Colombia, (1990-1997). Libros publicados: Que venga el tiempo que nos prenda (Ulrika, 1985), Con la venia de los heliotropos (Ulrika, 1990), Las puertas de lo invisible (Centro Colombo Americano,1993), Visibles ademanes (Colección Viernes de Poesía, 2004), Dominios cruzados (Caza de Libros, 2010), Visibles ademanes – Antología (Colección Un libro por centavos, 2013), Lo inasible – Poesía reunida (Uniediciones, 2017).

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RÓMULO BUSTOS AGUIRRE (Santa Catalina de Alejandría, 1954). Doctor en Ciencias de las religiones por la Universidad Complutense de Madrid. Magister en literatura hispanoamericana por el Instituto Caro y Cuervo. En 1993 recibe el Premio Nacional de Poesía, concedido por el Instituto Colombiana de Cultura. En 2019 recibe el Premio Nacional de Poesía del Ministerio de Cultura de Colombia.

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NELSON ROMERO GUZMÁN (Ataco, Tolima, 1962). Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad Santo Tomás y Magíster en Literatura, Universidad Tecnológica de Pereira en convenio con la Universidad del Tolima. Premio Nacional de Poesía “Fernando Mejía Mejía” por su libro Rumbos (1992; XIV Premio Nacional de Poesía por Concurso Universidad de Antioquia, por el libro Surgidos de la Luz (2000); Premio Nacional de Poesía Instituto Distrital de Cultura y Turismo de Bogotá por Obras de mampostería (2007); 56 Premio Internacional de Poesía Casa de las Américas 2015, otorgado en la Habana a su libro Bajo el brillo de la luna y Premio Nacional de Poesía Ministerio de Cultura de Colombia 2015 por su libro Música lenta

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CARLOS CASTILLO QUINTERO (Miraflores, Boyacá, 1966). Ha publicado las novelas Peces de nieve (2018), Gente rara en el balcón (2016) y Alicia Cocaine (2016); los libros de cuento Dalila Dreaming (2015), Espiral al Sur (2013), Carroñera (2007), y Los inmortales (2000), además de cinco poemarios. Ha sido incluido en antologías y revistas literarias de Colombia, Venezuela, Argentina, México, Puerto Rico, Estados Unidos, Francia y España. Cuentos, poemas, y textos suyos sobre escritura creativa han sido traducidos al inglés, francés, italiano, griego y portugués.

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CLAUDIA R. NIÑO (Tunja, 1966). Escritora, artista plástica y orfebre. Estudió platería en la Escuela de Artes y Oficios Santo Domingo de Bogotá. Ha sido docente de arte contemporáneo y directora de talleres de escritura creativa. Cuentos y poemas suyos se han traducido al inglés y al griego. Ha publicado en las revistas Circe (UN), Fahrenheit 451, La Tierra baldía, Poetas colombianos, BPoetry, Raíz Invertida, entre otras.

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LUCÍA ESTRADA (Medellín,1980). Ha publicado los libros de poesía Fuegos nocturnos (Medellín, 1997), Noche líquida(Coleccióndel Ministerio de Cultura, San José de Costa Rica, 2000), Maiastra (Ed. El Tambor Arlequín.Medellín, 2004), Las hijas del espino (1º Edición: Cobalto Ediciones, 2006 / 2ºEdición: Hombre Nuevo Editores, 2008), El ojo de Circe (Antología – Colección Un libro porcentavos de la Universidad Externado de Colombia, 2006), El círculo de la memoria (Selección de poemas, Lima, 2008; San José de Costa Rica, 2008),La noche en el espejo (Fundación Gilberto Alzate Avendaño, Bogotá, 2010),Cenizas de Pasolini (Editorial Pequeña Alejandría,Medellín, 2012), Cuaderno del ángel (Sílaba Editores, Medellín 2012),Continuidad del jardín / Selección personal (Colección Palabras Rodantes, Metro de Medellín-Comfama, 2014; Editorial Valparaíso, Granada, España, 2015), entre otros.

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HENRY ALEXÁNDER GÓMEZ (Bogotá, 1982). Magister en Creación Literaria de la Universidad Central y Licenciado en Ciencias Sociales de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Es director del Festival de Literatura “Ojo en la tinta”. Ha recibido diferentes distinciones, entre ellas, el Premio Nacional de Poesía Universidad Externado de Colombia, el Premio Nacional Casa de Poesía Silva y el Premio Internacional de Poesía José Verón Gormaz de España por el libro Tratado del alba (2016).

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Las imágenes que acompañan a los poemas son tomadas de la colección de uso libre del Museo Metropolitano de Arte (Metropolitan Museum of Art o simplemente Met) de la ciudad de Nueva York.

 

ANTIGUOS HUÉSPEDES (español /griego) – Poemas de Rómulo Bustos Aguirre

 


Foto │©Alexánder Urzola

 

Traducción: Ana Stergiou
(Μετάφραση: Άννα Στεργίου)

 

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ESCENA DE MARBELLA

Α Juan Marchena,
Cartagenero
del otro lado
del mar

Junto a las piedras está Dios bocarriba

Los pescadores en fila tiraron largamente de la red

Y ahora yace allí con sus ojos blancos mirando al cielo

Parece un bañista definitivamente distraído

Parece un gran pez gordo de cola muy grande

Pero es solo Dios

hinchado y con escamas impuras

¿Cuánto tiempo habrá rodado sobre las aguas?

Los curiosos observan la pesca monstruosa

Algunos separan una porción y la llevan

                                               para sus casas

Otros se preguntan si será conveniente

comer de un alimento que ha estado tanto tiempo

                                    expuesto a la intemperie

 

 

 

ΣΚΗΝΗ  ΑΠ’ ΤΗΜΑΡΜΠΕΓΙΑ

Στο Χουάν Μαρτσένα,

απ’ την Καρταχένα

της άλλης πλευράς του ωκεανού

 

Δίπλα στις πέτρες βρίσκεται ο Θεός ανάσκελα

Οι ψαράδες στη σειρά έριξαν μακριά τα δίχτυα

Και τώρα κείτεται εκεί με τα λευκά του μάτια θωρώντας τον ουρανό

Μοιάζει με έναν λουόμενο εντελώς αφηρημένο

Μοιάζει με ένα μεγάλο χοντρό ψάρι με μεγάλη ουρά

Αλλά είναι απλά ένας Θεός

πρησμένος και με βρώμικα λέπια

Πόσες φορές θα έχει τσαλαβουτήσει σ’ αυτά τα νερά;

Οι περίεργοι παρατηρούν το τερατώδες ψάρι

Κάποιοι κόβουν ένα κομμάτι για να το πάρουν

σπίτι τους

Άλλοι αναρωτιούνται αν είναι σωστό

να φάνε μια τροφή που ήταν τόσο καιρό

εκτεθειμένηστηνύπαιθρο

 

 

 

©Yulith Martínez│«La juventud con la brisa se te escapa». Ilustración digital

 

 

 

CONSEJO

Elegir con cuidado un punto del aire

Cubrirlo con el cuenco de ambas manos

Arrullarlo

Irlo puliendo en su silencio

Piensa en Dios cuando construyó

su primer caracol o su primer huevo

Acerca el oído para oír como late

Agítalo para ver si responde

Si no puedes con la curiosidad

haz un huequito para mirar adentro

Nada verás. Nada escucharás

Has construido un buen vacío

Ponlo ahora sobre tu corazón y aguarda

confiado el paso de los años

 

 

 

ΣΥΜΒΟΥΛΗ

Επίλεξε προσεκτικά ένα σημείο στον ορίζοντα

Κάλυψέ το και με τις δυο παλάμες σου

Νανούρισέ το

Λείανέ το στη σιωπή του

Σκέψου το Θεό όταν δημιούργησε

το πρώτο του σαλιγκάρι ή το πρώτο του αυγό

Σίμωσε το αυτί σου για ν’ ακούσεις πώς πάλλεται

Ανακίνησέ το για να δεις αν αποκρίνεται

Αν δεν αντέχεις την περιέργεια

κάνε μια τρυπούλα για να κοιτάξεις μέσα

Τίποτα δε θα δεις. Τίποτα δε θα ακούσεις 

Έχεις δημιουργήσει ένα καλό κενό

Ακούμπησέ το τώρα στην καρδιά σου και περίμενε

με εμπιστοσύνη το πέρασμα των χρόνων

 

 

 

©Yulith Martínez│«Mis ojos en la mar». Ilustración vectorial

 

 

 

MANTARRAYA

Por algún divertido arreglo

los dos muchachos han dividido en dos la mantarraya

como si fuera una hoja de papel

y ahora cada uno lleva su parte colgando de la mano

 

Ya nada queda de la gracia que el animal

                        exhibe en los acuarios

Ondeando, sumergiéndose, elevándose en el agua

todo su cuerpo como dos extrañas alas

 

Mientras la ofrecen a lo largo de la playa los dos muchachos

aseguran que con ella se prepara un excelente

y vigorizante cocido

                       

Las dos partes siguen vivas

 

A veces una de ellas levemente se estremece y aletea

como si una parte reclamara la otra

                       

O como si conservara alguna oscura memoria de su vuelo

 

 

 

ΣΑΛΑΧΙ

Ύστερα από μια αστεία συμφωνία

τα δυο παιδιά έκοψαν στη μέση το σαλάχι

λες κι ήταν ένα φύλλο χαρτί

και τώρα ο κάθε ένας κρατά στο χέρι το κομμάτι του

 

Πια τίποτα δε μένει απ’ τη χάρη αυτού του ψαριού

                                   όταν εκτίθεται στα ενυδρεία

Πλέοντας, βουτώντας, αναδυόμενο στα νερά

με όλο το σώμα του σαν δυο παράξενα φτερά

 

Καθώς το προσφέρουν κατά μήκος της παραλίας τα δυο παιδιά

διαβεβαιώνουν ότι με αυτό θα γίνει ένα εξαίρετο

και δυναμωτικό φαγητό

 

Τα δυο κομμάτια έχουν ακόμα ζωή

 

Κάποιες στιγμές ένα απ’ αυτά σπαρταρά και πεταρίζει

λες και διεκδικεί το ένα κομμάτι το άλλο

 

Ή λες και διατηρεί κάποια σκοτεινή ανάμνηση από τη πτήση του

 

 

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COTIDIANA

La hermana pasa lentamente la escoba sobre el pequeño tumulto

de las hormigas

y no cesa de asombrarse de lo rápidas que acudieron

al saltamontes inesperadamente caído del techo

Parece que supieran —dice

Cuánta minúscula y moviente voracidad sobre el cuerpo muerto

Cuánto vértigo de pinzas trincando, desgarrando, cargando

victoriosamente el animalejo

—Algo las llama —insiste sabiamente la hermana

Yo nada digo

Yo aparto los pies y dejo barrer

mientras miro la desorientación de las hormigas

que ahora no parecen saber tanto

 

 

 

ΚΑΘΗΜΕΡΙΝΟΤΗΤΑ

Η αδερφή περνάει αργά τη σκούπα πάνω απ’  το πλήθος

των μυρμηγκιών

και δεν παύει να εκπλήσσεται απ’ τη γρηγοράδα με την οποία τρέχουν

πάνω στην ακρίδα που απροσδόκητα έπεσε απότη στέγη

Φαίνεται σαν να ήξεραν-λέει

Τι λιλιπούτεια και πυρετώδης αδηφαγία πάνω στο νεκρό σώμα

Τι ίλιγγος από δαγκάνες που ξεσκίζουν, τεμαχίζουνκαι φορτώνουν

θριαμβευτικάτο ζωύφιο

—Κάτι τα καλεί— επιμένει σοφά η αδερφή

Εγώ δε λέω τίποτα

Εγώ τραβάω τα πόδια και την αφήνω να σκουπίζει

καθώς κοιτάζω τον αποπροσανατολισμό των μυρμηγκιών

που τώρα δε φαίνεται να ξέρουν και τόσο

 

 

 

©Yulith Martínez│«Sin título». Ilustración digital desde retoque

 

 

 

UN PACO-PACO

El paco-paco canta con las patas traseras

Recuerdo un paco-paco que alegró la noche a todos

los niños de la cuadra porque confundimos su canto con los crótalos

                                                                  de una cascabel

Con palos y mochas la buscamos entre los matojos

hasta que descubrimos el engaño

 

En realidad

Él ya nos había descubierto antes con sus grandes ojos

                                                            de mirar el mundo

sin entender nuestra alharaca, y entonando el más perfecto

                                                                 de los silencios

que alguna vez hubiéramos escuchado

 

Pero este paco-paco que ahora miro sobre la ramita

                                                                del matarratón

ha perdido una pata. Su ambigua pata para el salto

                                                                    para el canto

 

Es curioso que la voz de un animal esté en sus patas

 

Miro al animalito tratar en vano de frotar la una

                                                        con la no-otra pata

y me es inevitable evocar el conocido epigrama zen

que enigmáticamente se pregunta: ¿Cómo es el sonido de una sola mano que aplaude?

¿Existe, acaso, ese sonido?

Y tú, Bustos, tratas también de frotar, de desplegar tus dos patas traseras, tu ala única

y entonces escuchas (o imaginas o crees o quieres escuchar)

ese otro insondable sonido que te responde

desde qué matojo

desde qué inescrutable esquina del paisaje, desde qué

silencio

 

 

 

ΕΝΑΣ ΓΡΥΛΟΣ

Ο γρύλος τραγουδάει με τα πίσω πόδια

Θυμάμαι ένα γρύλο μια βραδιά που χαροποίησε όλα

τα παιδιά της γειτονιάς γιατί μπερδέψαμε το τραγούδι του με τους ήχους

                                                                                                                     ενός κροταλία

Με ραβδιά και καυγαδίζοντας τον ψάχναμε μες στα χαμόκλαδα

ώσπου ανακαλύψαμε τηνπαραπλάνηση  

 

Στην πραγματικότητα

Αυτός μας είχε ήδη ανακαλύψει από πριν με τα μεγάλα του μάτια

                                                                                                         που κοιτάζουν τον κόσμο

χωρίς να αντιληφθεί τον ντόρο μας, και τραγουδώντας την πιο τέλεια

                                                                                                                             σιωπή

που είχαμε ακούσει ποτέ

 

Αλλά αυτός ο γρύλος που τώρα βλέπω πάνω στο κλαδάκι

                                                                                                       του πεύκου

έχει χάσει ένα πόδι. Το άλλο του πόδι σταματά να χοροπηδά

                        σταματά να τραγουδά

 

Είναι περίεργο που η φωνή ενός ζώου βρίσκεται στα πόδια του

 

Βλέπω το ζωάκι που προσπαθεί μάταια να τρίψει το ένα

                                                         με το άλλο μη-πόδι

και αναπόφευκτα επικαλούμαι το γνωστό επίγραμμαζεν

που αναρωτιέται αινιγματικά: Πως είναι ο ήχος ενός μόνο χεριού

πουχειροκροτεί;

Υπάρχει, άραγε, αυτός ο ήχος;

Κιεσύ, Μπούστος, προσπαθείςεπίσηςνατρίψεις, να ξεδιπλώσεις τα δυο σου πίσω

                                                                                               πόδια, το μοναδικό σου φτερό

 

και τότε ακούς (ή φαντάζεσαι ή πιστεύεις ή θες να ακούσεις)

αυτόν τον άλλο ανυπολόγιστο ήχο που σου απαντά

 

από ποιόν θάμνο

 

από ποια ανεξιχνίαστη γωνιά του σκηνικού, από ποιά

σιωπή

 

 

 

 

©Yulith Martínez│«Mujer pájaro». Ilustración digital

 

 

 

 

OBSERVACIÓN
HECHA DESDE EL HEMISFERIO
IZQUIERDO DEL CEREBRO

Es probable que Dios no exista

Esto en realidad carece de importancia

Más interesante es saber

que existe el hemisferio derecho del cerebro

cuya función es soñarlo

 

 

 

ΠΑΡΑΤΗΡΗΣΗ
ΠΟΥ ΕΓΙΝΕ ΜΕ ΤΟ ΑΡΙΣΤΕΡΟ
ΗΜΙΣΦΑΙΡΙΟ ΤΟΥ ΕΓΚΕΦΑΛΟΥ

Είναι πιθανό να μην υπάρχει Θεός

Αυτό στην πραγματικότητα δεν έχει σημασία

Έχει περισσότερο ενδιαφέρον να ξέρουμε

ότι υπάρχει το δεξί ημισφαίριο του εγκεφάλου

του οποίου η λειτουργία είναι να το ονειρευόμαστε

 

 

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DEL CANGREJO ERMITAÑO

Rara costumbre la del cangrejo ermitaño

Se le va la vida buscando caparazones de otros moluscos

latas, recipientes vacíos

toda suerte de objetos cóncavos abandonados

por sus antiguos huéspedes para instalarse en ellos

 

Es posible que todo se deba

a una compulsión turística por la novedad

 

O a un síndrome de inestabilidad casi metafísica

 

O a simple ejercicio peripatético de quien tiene

demasiadas patas que ejercitar

 

¿O habrá algo más de fondo en todo esto?

 

Quizás convenga preguntar

al secreto cangrejo ermitaño que habita

                                               en cada uno de nosotros

 

Ese que, sin duda, acaba de escribir este poema

 

 

 

 

©Yulith Martínez│Autoretrato con retoque digital

 

 

 

ΕΡΗΜΙΤΗΣ ΚΑΒΟΥΡΑΣ

Παράξενη συνήθεια αυτή του ερημίτη κάβουρα

Περνά τη ζωή του αναζητώντας κελύφη από άλλα μαλάκια

κονσέρβες, άδεια δοχεία

κάθε είδους κούφια αντικείμενα εγκαταλελειμμένα

απ’ τους παλιούς τους ιδιοκτήτες για να εγκατασταθεί εκεί

 

Είναι πιθανό αυτό να οφείλεται

σε μια τουριστική παρόρμηση για το καινούριο

 

Η σε ένα σύνδρομο αστάθειας σχεδόν μεταφυσικής

 

Η στην απλή άσκηση περιπατητικής όσων έχουν

πολλά πόδια να εξασκήσουν

 

Η μήπως υπάρχει κάτι πιο βαθύ σ’ όλο αυτό;

 

Ίσως θα ’πρεπε να ρωτήσουμε

τον κρυφό ερημίτη κάβουρα που κατοικεί

                                               στον καθένα μας

                                              

Εκείνον που, αναμφίβολα, μόλις έγραψε ετούτο το ποίημα

 

 

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JACOB Y EL ÁNGEL REVISITADOS

Comprendo que no soy un perro

porque no levanto una pata trasera y orino

cuando encuentro una pared o un árbol

 

Comprendo que no soy un ángel

porque me dejo caer de un sexto piso

y salta en añicos mi precario vuelo

 

La idea de un ángel/perro, de un ang-rro

no me desagrada

 

Pero tan pronto la imagino, el ángel se llena de filos

y el perro confunde al ángel con un árbol

e inevitable levanta su pata

 

Me aturde el furor del ángel

Me paraliza su implacable pureza, su falta de piedad

Y no atrevo confrontarlo

 

El perro no parece inquietarse ante todo esto

y se marcha en busca de su árbol

Yo sigo sus azarosos pasos, detrás de él

cojeando

 

 

 

©Yulith Martínez│«Sin título». Ilustración digital desde retoque

 

 

 

 

AΝΑΘΕΩΡΩΝΤΑΣ ΤΟΝ ΙΑΚΩΒΟ ΚΑΙ ΤΟΝ ΑΓΓΕΛΟ

Κατανοώ ότι δεν είμαι σκύλος

γιατί δε σηκώνω το πίσω μου πόδι για να ουρήσω

όταν βρίσκω έναν τοίχο ή ένα δέντρο

 

Κατανοώ ότι δεν είμαι άγγελος

γιατί αν αφεθώ και πέσω απ’ τον έκτο όροφο

θα γίνω θρύψαλα απ’ την αβέβαιη πτήση μου

 

Η ιδέα  ενός αγγελόσκυλου

δε με ενοχλεί

 

Αλλά με το που τη φαντάζομαι, ο άγγελος γεμίζει λεπίδες

κι ο σκύλος μπερδεύει τον άγγελο με δέντρο

και αναπόφευκτα σηκώνει το πόδι του

 

Μεζαλίζει η φρενίτιδα του αγγέλου

Με παραλύει η αμείλικτή του αγνότητα, η έλλειψη συμπόνιας

Και δεν τολμώ νατον αντιμετωπίσω

 

Ο σκύλος δε φαίνεται να ταράζεται μπροστά σ’ όλα αυτά

κι αποχωρεί αναζητώντας το δέντρο του

Εγώ ακολουθώτα συνεσταλμένα του βήματα, από πίσω του

κουτσαίνοντας

 

 

⊂Ο⊃

 

 

METAFÍSICA

Después de que te has sentado

de una buena vez en el retrete

bien puedes pensar con Leibnitz

que este sea el mejor de los mundos posibles

                       

Esta sensación de plenitud

puede durar aproximadamente entre 60

                        y 146 segundos

dependiendo, claro está, de la envergadura

del asunto

Lo inquietante de todo esto

es que a lo mejor no te equivocas

 

 

 

ΜΕΤΑΦΥΣΙΚΗ

Αφού έχεις κάτσει

μια και καλή στον καμπινέ

θα μπορούσες να σκεφτείς σαν τον Λάιμπνιτς

ότι αυτός είναι ο καλύτερος από τους πιθανούς κόσμους

 

Αυτή η αίσθηση πληρότητας

μπορεί να διαρκέσει περίπου 60

  με 146 δευτερόλεπτα

ανάλογα, φυσικά, με τη σοβαρότητα

της κατάστασης

Τοανησυχητικό σε όλο αυτό

είναι ότι μάλλον δεν κάνεις λάθος

 

 

 

©Yulith Martínez│ Ilustración digital con texturas

 

 

 

PÉNDULO                                                          

El péndulo

No hace otra cosa que buscar su centro

 

Es extraño verlo ir hipnóticamente

de un extremo a otro

 

Busca la quietud

Por eso se mueve

 

Se busca a sí mismo

Por eso no se alcanza

 

 

 

ΕΚΚΡΕΜΕΣ

Το εκκρεμές

Δεν κάνει τίποτα άλλο από το να αναζητά το κέντρο του

 

Είναι παράξενο να το βλέπεις να πηγαίνει υπνωτιστικά

από τη μια άκρη στην άλλη

 

Αναζητά την ηρεμία

Γι’ αυτό κινείται

 

Αναζητά τον εαυτό του

Γι’ αυτό δε φτάνει

 

 

 

*  *  *

Derechos reservados
©Rómulo Bustos Aguirre (poemas)
©Ana Stergiou (traducción)

 

NOTA BIOGRÁFICA

Santa Catalina de Alejandría, 1954. Doctor en Ciencias de las religiones por la Universidad Complutense de Madrid. Magister en literatura hispanoamericana por el Instituto Caro y Cuervo. En 1993 recibe el Premio Nacional de Poesía, concedido por el Instituto Colombiana de Cultura. En 2019 recibe el Premio Nacional de Poesía del Ministerio de Cultura de Colombia.

Su obra está recogida en Palabra que golpea un color imaginario (Universidad Internacional de Andalucía, 1996), Oración del impuro (Universidad Nacional de Colombia, 2004), Obra poética (Ministerio de Cultura de Colombia, 2010), La pupila incesante / Obra poética 1988-2013 (Fondo de Cultura Económica, 2016). Últimas publicaciones: De moscas y de ángeles (Antología, Pontificia Universidad Javeriana, 2018), Casa en el aire (Pretextos, 2017), y el ensayo Muerte de Dios y poesía moderna en Colombia (Universidad de Cartagena, 2017) estudio sobre tres clásicos de la poesía colombiana moderna: Héctor Rojas Herazo, Jorge Gaitán Durán y Álvaro Mutis. Actualmente es profesor de literatura en la Universidad de Cartagena (Colombia).

⊂Ο⊃

ΡΌΜΟΥΛΟ ΜΠΟΎΣΤΟΣ ΑΓΙΡΕ. Διδάκτωρ Θεολογίας από το Πανεπιστήμιο Κομπλουτένσε της Μαδρίτης. Μάστερ στη Λατινοαμερικανική Λογοτεχνία από το Ινστιτούτο Caro y Cuervo. Το 1993 του απονέμεται το Εθνικό Βραβείο Ποίησης από το Κολομβιανό Ινστιτούτο Πολιτισμού. Το 2019 λαμβάνει το Εθνικό Βραβείο Ποίησης του Υπουργείου Πολιτισμού της Κολομβίας.

⊂Ο⊃

Las imágenes que acompañan a los poemas son de la ilustradora y artista plástica colombiana Yulith Martínez. Ella se describe así: Nací en la localidad de Usme, según mi madre, con un lápiz debajo del brazo. Desde entonces, entre líneas, colores y letras, el arte ha integrado en mí una personalidad diversa y creativa. Gracias al contacto con la cultura viva y la comunidad que hace parte de mis procesos evolutivos, he dado forma a experiencias artísticas y culturales enriquecedoras, potenciando en niños y jóvenes su capacidad creativa y visibilizando su obra en el territorio a través del intercambio cultural y patrimonial. Trabajo como creadora pedagógica, mediadora de lectura, promotora cultural y artística en contextos periféricos, especialmente con poblaciones en condición de vulnerabilidad. Más de su trabajo AQUÍ.

 

LA MAGIA DE LO INESPERADO – Poemas de Claudia R. Niño / Στη σκιά του ελαιώνα

 


Foto │©Carlos Castillo Quintero

 

A la sombra del olivo ο la magia de lo inesperado

Por: Stelios Karayanis
(Στέλιος Καραγιάννης)

Mi padre tenía olivos que ahora son mi propiedad. Yo viví mi niñez y mi juventud trabajando con mi padre en nuestros olivos, en Samos de Grecia cerca de la cueva de Pitágoras, como un albañil. Mi padre era muy trabajador, un luchador de la izquierda y un héroe de la guerra civil griega. Fue soldado en la grande batalla de las fuerzas de los aliados con las tropas de Romel en el norte de África. Vivió en Alejandría los años de la segunda guerra mundial y era amigo de Yorgos Seferis y de Laurence Durrel que escribió el Cuarteto Alejandrino. Después de la derrota de los comunistas en la guerra civil griega (1946-1949), fue encarcelado. Tengo un poema dedicado a los olivos de mi padre y cuando veo la palabra olivo en un poemario, o en un poema, recuerdo los poemas de Antonio Machado y de Federico García Lorca. El título del poemario de Claudia R. Niño fue una sorpresa para mí. Como digo, hay una sorpresa en cada día, repitiendo a W. M. Thackeray.

La poesía de Claudia R. Niño es minimalista y se inserta en la tradición moderna del minimalismo poético. El uso de los recursos estilísticos por la autora es equilibrado y diría que profesional. Se trata de poemas-perlas, de joyas preciosas de un lirismo muy controlado, que rechaza todos los elementos de adorno, de decoración [decorum en el Abc de Reading de Ezra Pound] característicos del nuevo barroquismo que es el talón de Aquiles de la lírica moderna. Claudia R. Niño utiliza la palabra poética como una cirujana, como la orfebre que es, que utiliza los metales duros con maestría en su taller creando joyas de plata. Se trata de poemas eróticos y de la experiencia. La sorpresa de cada día sale de su palabra poética y el lector disfruta la magia de lo inesperado. Todo se pierde, escribió en un libro William Makepeace Thackeray, «todo se pierde y lo único que queda es la sorpresa de cada día». Este lema lo repitió en uno de sus ensayos Jorge Luis Borges. Lo único que nos queda de la lectura de la poesía minimalista de Claudia R. Niño, es la sorpresa de cada día y su magia. Podríamos leer sus maravillosos poemas en paralelo con los poemas de William Carlos Williams y con los poemas minimalistas de Ezra Pound.

Dejar lo innecesario afuera de la dicción poética es un arte que hoy conocen pocos. El mismo Pound lo utilizó al revisar los manuscritos de la Tierra Baldía que le dio a leer Thomas Stearns Eliot antes de su publicación. Ignoramos qué parte de aquel poema dejó afuera el judío. Si bien recuerdo, Eliot no publicó nunca el texto original, lo dejó en el olvido. Hay una frase en la poesía de Odysséas Elýtis que habla de la exactitud del arte del artista fotógrafo que modifica el diafragma antes de sacar una foto. El arte de Claudia R. Niño es el arte de la exactitud, de la palabra poética moderna.

Atenas, diciembre 2019

 

El carísimo cirujano

A Claudia R. Niño

 

Cuántas y cuántas veces pensé

dejar de escribir

pero cómo podría

suceder, ¿debería cogerme

responsablemente un cirujano

increíblemente caro y experto

para quitarme el cerebro,

los músculos, los nervios y esta

alma mía que padece de amor?

                                    ¿Prefiero entonces

mezclar mis antiguos manuscritos,

escribir algo nuevo y volverlo a escribir

                                    o

discutir todo esto con Jasón

y con Ulises?

            Aman pues los dos

con pasión y, a veces, con nostalgia insoportable

a las mujeres silenciosas,

            los puertos eróticos,

los viajes interminables y los parajes

hechizados, hasta que al final

sienten miedo, pues, de que la vida los destruya.

 

 

©Claudia R. Niño│«Fémina». Técnica mixta

 

 

Στη σκιά του ελαιώνα ή η μαγεία του ανέλπιστου

Στέλιος Καραγιάννης

Ο πατέρας μου είχε ελαιώνες που τώρα είναι η περιουσία μου. Εγώ έζησα τα παιδικά και τα εφηβικά μου χρόνια δουλεύοντας με τον πατέρα μου στους ελαιώνες μας, στη Σάμο της Ελλάδας, κοντά στη σπηλιά του Πυθαγόρα. Ο πατέρας μου ήταν πολύ εργατικός, ένας μαχητής της αριστεράς  και  του ελληνικού εμφυλίου πολέμου. Ήταν στρατιώτης στη μεγάλη μάχη των συμμαχικών δυνάμεων με τα στρατεύματα του Ρόμελ  στη βόρεια Αφρική. Έζησε στην Αλεξάνδρεια της Αιγύπτου τα χρόνια του Δευτέρου Παγκοσμίου Πολέμου και όπως μου είχε πει ήταν φίλος με τον ποιητή Γιώργο Σεφέρη και με τον συγγραφέα Λόρενς Ντάρελ που έγραψε το Αλεξανδρινό Κουαρτέτο. Ύστερα από την ήττα των κομμουνιστών στον ελληνικό εμφύλιο πόλεμο (1946-1949),φυλακίστηκε. Έχω ένα ποίημα αφιερωμένο στους ελαιώνες του πατέρα μου και όταν βλέπω τη λέξη ελαιώνας σε μια ποιητική συλλογή ή σε ένα ποίημα, θυμάμαι τα ποιήματα του Αντόνιο Ματσάδο και του Φεντερίκο Γκαρθία Λόρκα. Ο τίτλος της ποιητικής συλλογής ήταν μια έκπληξη για μένα. Όπως λέω υπάρχει μια έκπληξη σε κάθε μέρα..επαναλαμβάνοντας τον Γουίλιαμ Τακερέυ.

Η ποίηση της Κλαούντια Νίνιο είναι μινιμαλιστική και εγγράφεται στη σύγχρονη παράδοση του ποιητικού μινιμαλισμού. Η χρήση των υφολογικών μέσων από την συγγραφέα είναι ισορροπημένη και θα έλεγα επαγγελματική. Πρόκειται για ποιήματα-πέρλες, για ακριβά κοσμήματα ενός λυρισμού πολύ ελεγμένου, που απορρίπτει όλα τα στοιχεία του φτιασιδώματος, της διακόσμησης, του decorum(Βλ. στην Αλφαβήτα της μελέτης του Έζρα Πάουντ), που είναι χαρακτηριστικά του νέου barroquismo  που είναι η Αχίλλειος πτέρνα του σύγχρονου λυρισμού.

Η Κλαούντια Νίνιο χρησιμοποιεί την ποιητική λέξη σαν μια χειρούργος, όπως ο   αργυροχρυσοχόος που είναι, που χρησιμοποιεί τα σκληρά μέταλλα με δεξιότητα στο εργαστήρι του δημιουργώντας κοσμήματα από ασήμι. Πρόκειται για ποιήματα, ερωτικά και της εμπειρίας. Η έκπληξη της κάθε μέρας βγαίνει από την ποιητική της λέξη και ο αναγνώστης απολαμβάνει τη μαγεία του ανέλπιστου. Όλα χάνονται έγραψε σε ένα βιβλίο του ο William Makepeace Thackeray, «όλα χάνονται και το μόνο που μένει είναι η έκπληξη της κάθε μέρας». Αυτό το λήμμα το επανέλαβε σε ένα από τα δοκίμιά του ο Χόρχε Λουίς  Μπόρχες. Το μόνο που μας μένει από την ανάγνωση της μινιμαλιστικής ποίησης της Κλαούντια Νίνιο, είναι η έκπληξη της κάθε μέρας και η μαγεία της. Θα μπορούσαμε να διαβάσουμε τα θαυμάσια ποιήματά της, εν παραλλήλω με τα ποιήματα του William Carlos Williams και τα μινιμαλιστικά ποιήματα του Ezra Pound.

Το να αφήσεις το περιττό έξω από τον ποιητικό λόγο είναι μια τέχνη που σήμερα λίγοι γνωρίζουν. Ο ίδιος ο  Pound την χρησιμοποίησε για να επιμεληθεί τα χειρόγραφα της Έρημης Χώρας που του έδωσε να διαβάσει ο Thomas Stearns Eliot πριν τη δημοσίευσή της. Αγνοούμε ποιο μέρος εκείνου του ποιήματος άφησε απ’ έξω ο Εβραίος. Αν καλά θυμάμαι, ο Eliot δεν δημοσίευσε ποτέ το αρχικό κείμενο του ποιήματος, το άφησε στη λησμονιά..Υπάρχει μια φράση στην ποίηση του Οδυσσέα Ελύτη που μιλά για την ακρίβεια της τέχνης του καλλιτέχνη φωτογράφου ή του ποιητή, που τροποποιεί το διάφραγμα της μηχανής προτού τραβήξει μια φωτογραφία. Η τέχνη της Κλαούντια Νίνιο είναι η τέχνη της ακρίβειας της σύγχρονης ποιητικής λέξης.

                                                                  Αθήνα, Δεκέμβρης του 2019

 

Ο πανάκριβος χειρούργος

Στην Κλαούντια Νίνιο

 

Πόσες και πόσες φορές το συλλογίστηκα

να σταματήσω να γράφω

αλλά πώς θα μπορούσε

αυτό να συμβεί, που θα ‘πρεπε να με αναλάβει

υπεύθυνα ένας απίστευτα πανάκριβος

και ειδικευμένος χειρούργος,

για να μου αφαιρέσει το μυαλό,

τα μούσκουλα, τα νεύρα κι αυτή την

ερωτόπαθη  μου την ψυχή.

                                                   Προτιμάω λοιπόν

να ανακατεύω τα παλιά μου χειρόγραφα,

να γράφω νέα και να ξαναγράφω

                                               ή

να τα συζητάω όλα αυτά μαζί με τον Ιάσονα

και με τον Οδυσσέα·

                                        αγαπάνε λέει κι οι δυο τους

με πάθος και, καμιά φορά, με αφόρητη νοσταλγία

τις σιωπηλές γυναίκες,

                                         τα ερωτικά λιμάνια,

τα ατέλειωτα ταξίδια και τους μαγεμένους

τόπους, ώσπου προς το τέλος

το φοβούνται, λέει, μήπως τους συντρίψει η ζωή.

 

 

 
©Claudia R. Niño│«Sin título». Acrílico sobre papel

 

 

 

De: A la sombra del olivo / Στη σκιά του ελαιώνα

Traducción: Stelios Karayanis
(Μετάφραση: Στέλιος Καραγιάννης)

I

Si mi mano calculara

el peso exacto

de una gota de rocío,

calcularía también

                         el vacío

del dios muerto

infinito,

que me ha dejado sola.

 

Ι

Αν το χέρι μου μετρούσε

το ακριβές βάρος

μιας δροσοσταλίδας,

θα μετρούσε επίσης,

                        το κενό

του πεθαμένου θεού

του άπειρου

που με άφησε μόνη.

 

⊂Ο⊃

 

II

Y si espero a la noche

Y me sumerjo en ella

Y llamo al loco, al suicida,

Y grito su nombre

Y me despojo de todo

Y me entrego

Y muero en el intento

O si sólo sigo aquí, inmóvil, callada

antes del alba.

 

ΙΙ

Κι αν ελπίζω στη νύχτα

Κι αν βυθίζομαι σ’ αυτή

Και καλώ τον τρελό, ον αυτοκτόνο,

Και κραυγάζω το όνομά του

Και απαρνιέμαι  τα πάντα

Και παραδίνομαι

Και πεθαίνω στην προσπάθεια

Η ίσως μόνο συνεχίζω εδώ, ακίνητη, σιωπηλή

πριν τη χαραυγή.

 

 

 

©Claudia R. Niño│«Tributo». Óleo sobre lienzo

 

 

 

ΙΙΙ

Mato tu recuerdo

hago un anillo que selle tu ausencia

tuerzo un alambre

pinto un cuadro que se robe

el color de tus ojos

entierro todo

olvido

y vuelvo a preguntar

¿Qué es un colibrí?

 

III

Δολοφονώ την ανάμνησή σου

φτιάχνω ένα δαχτυλίδι που να σημαίνει την απουσία σου

λιμάρω ένα σύρμα

ζωγραφίζω έναν πίνακα που κλέβει

το χρώμα των ματιών σου

θάβω τα πάντα

λησμονώ

και ξαναρωτάω

Τι είναι ένα κολιμπρί;

 

⊂Ο⊃

 

IV

Una vida para

                    no dibujar

                    no pintar

                    no escribir

                    no cincelar

y sólo ser

en ti.

 

IV

Μια ζωή  για

                       να μη σχεδιάζεις

                       να μη ζωγραφίζεις

                        να μη γράφεις

                        να μη σμιλεύεις

και μόνο να είσαι

ο εαυτός σου

 

⊂Ο⊃

 

V

Buscar,

pasar las horas dibujando.

Entregarse a lo vegetal

a la esencia de lo orgánico

al contraste

de formas cerradas

                    y abiertas

planos

                    y líneas

al contorno

divino

que habita en un gato.

 

V

Να ψάχνεις,

να περνάς τις ώρες σκιτσάροντας.

Να βυθίζεσαι στο φυτικό

στην ουσία του οργανικού

στην αντίθεση

των κλειστών

                        και ανοικτών μορφών

στα επίπεδα

                      και στις γραμμές

στο θεϊκό

περίγυρο

που κατοικοεδρεύει σε έναν γάτο.

 

 

 

©Claudia R. Niño│«Onírico». Óleo sobre madera

 

 

 

VI

Un grito recorre la ciudad

un clamor

un reclamo.

Es mi voz

que le pide a la lluvia

que te traiga de vuelta.

 

VI

Μια κραυγή διασχίζει την πόλη

μια οχλοβοή

μια απαίτηση.

Είναι η φωνή μου

που ζητά απ’ τη βροχή

να σε φέρει πίσω.

 

⊂Ο⊃

 

VII

Helado fardo

mi piel

en donde anida tu ausencia.

 

VII

Μπάλα παγωτού

το δέρμα μου

όπου φωλιάζει η απουσία σου.

 

⊂Ο⊃

 

VIII

Tus manos,

exacta

geografía

de

mi

cuerpo.

 

VIII

Τα χέρια σου,

ακριβής

γεωγραφία

του

κορμιού

μου.

 

 

 

©Claudia R. Niño│«Annaxor en espátula». Óleo sobre lienzo

 

 

 

IX

Si el lenguaje

sólo fuera textura.

Si mudos y ciegos

retomáramos

lo que permite

la piel.

Si tu barba en mi mejilla

fuera el único adjetivo

de la noche.

 

IX

Αν η γλώσσα

ήταν μόνο υφή.

Αν μουγκοί και τυφλοί

ανακτούσαμε

αυτό που επιτρέπει

το δέρμα.

Αν το γένι σου στο μάγουλό μου

ήταν το μοναδικό επίθετο

της νύχτας.

 

⊂Ο⊃

 

X

Si te dijera

que ahora soy feliz.

Que atravieso la ciudad

con mi paraguas rojo

para entregarme

al extravío de tu abrazo.

Si te dijera

que me pierdo

en la gota de agua

que baja por tu espalda

y te dibuja perfecto.

 

Χ

Αν σου έλεγα

ότι τώρα είμαι ευτυχισμένη.

Ότι διασχίζω την πόλη

με την κόκκινη ομπρέλα μου

για να παραδοθώ

στην αγκαλιά σου.

Αν σου έλεγα

ότι πνίγομαι

στη  σταγόνα νερού

που κατεβαίνει απ’ τη πλάτη σου

και τέλειο σε ζωγραφίζει.

 

 

*  *  *

Derechos reservados
©Claudia R. Niño (poemas)
©Stelios Karayanis (traducción)

 

NOTA BIOGRÁFICA

Tunja, 1966. Escritora, artista plástica y orfebre. Estudió platería en la Escuela de Artes y Oficios Santo Domingo de Bogotá. Ha sido docente de arte contemporáneo y directora de talleres de escritura creativa. Su obra literaria fue incluida en el Programa Internacional Chiloé de la Comunidad Vasca (2009). Sus cuentos “Alguien fuma” y “Casa abandonada” se publicaron en la antología Cenizas en el andén (Asterión, 2009), y su relato “Artefacto” se publicó en Pisadas en la niebla – Antología de nuevos cuentistas boyacenses (Común Presencia, 2010). Fue seleccionada para la Antología de Talleres Literarios del Ministerio de Cultura de Colombia (Tragaluz Editores, 2011). Incluida en Árbol del Paraíso – Narradores Colombianos Contemporáneos (Común Presencia, 2012). Incluida en La magia de la palabra (Fundación Don Bosco College, 2015). Incluida en el dossier de escritores colombianos de la Revista Cuadrivium, No. 12, publicación del Departamento de Español de la UPR en Humacao, Puerto Rico. En 2019 fue incluida en Ganar es perder un poco, antología de cuentistas colombianos coeditada por Caín Press y Tragaluz Editores. Cuentos y poemas suyos se han traducido al inglés y al griego. Ha publicado en las revistas Circe (UN), Fahrenheit 451, La Tierra baldía, Poetas colombianos, BPoetry, Raíz Invertida, entre otras.

Las imágenes que acompañan a los poemas hacen parte de la obra plástica de Claudia R. Niño.

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Η Κλαούντια Νίνιο γεννήθηκε στην Μπογκοτά της Κολομβίας το 1966.

Είναι συγγραφέας, ποιήτρια ζωγράφος και αργυροχρυσοχόος. Σπούδασε Αργυροχρυσοχοΐα στη Σχολή Καλών Τεχνών και Επαγγελμάτων του Αγίου Δομίνικου της Μπογκοτά. Δίδαξε τη σύγχρονη τέχνη σε διάφορες σχολές και υπήρξε διευθύντρια εργαστηρίων δημιουργικής γραφής. Το λογοτεχνικό της έργο περιελήφθη στο Διεθνές Πρόγραμμα Τσιλοέ το 2009, της χώρας των Βάσκων. Τα διηγήματά της «Κάποιος καπνίζει» και «Εγκαταλελειμμένο σπίτι» δημοσιεύτηκαν στην Ανθολογία Στάχτες στην αφετηρία (Εκδόσεις Αστερίων,2009) και τα διηγήματα και τα ποιήματά της δημοσιεύτηκαν στις πιο σημαντικές ανθολογίες της χώρας της. Ποιήματα και διηγήματά της μεταφράστηκαν στα αγγλικά. Δημοσίευσε διηγήματα και ποιήματα σε όλα τα σημαντικά λογοτεχνικά περιοδικά της Κολομβίας και πρόσφατα στις επιθεωρήσεις και τα ηλεκτρονικά περιοδικά, Revista Cuadrivium , Árbol del ParaísoNarradores Colombianos Contemporáneos, Circe (UN),Fahrenheit 451, La Tierra baldía, Poetas colombianos, BPoetry, Raíz invertida. H μινιμαλιστική της ποίηση είναι ερωτική, υπαινικτική και χαρακτηρίζεται από μια μετρημένη χρήση της μεταφοράς, της ειρωνείας και των υφολογικών μέσων.

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SOBRE EL TRADUCTOR

Stelios Karayanis (Isla de Samos en 1956). Es poeta, ensayista traductor, y doctor en filosofía moderna por la Universidad de Yoanina de Grecia con su tesis La crisis de la modernidad: cultura, tecnología y razón histórica en José Ortega y Gasset. También es doctor por la Universidad de Granada con su tesis La evasión de Dédalo. Teoría y usos poéticos de la metáfora en José Ortega y Gasset, Juan Ramón Jiménez y Yorgos Seferis. En 1992 obtuvo el Premio de Poesía Nikiforos Vretakos del Ayuntamiento de Atenas. Sus poemas se han traducido en inglés, alemán y castellano. Algunos de sus ensayos se han editado en revistas como El Fingidor, Estudios Orteguianos, Diálogo Filosófico, etc. Ha traducido doce libros de literatura infantil española, dos obras teatrales, poemas de Jorge Luis Borges, Álvaro Mutis, Juan Ramón Jiménez, Francisco de Quevedo y de muchos poetas andaluces contemporáneos de las generaciones recientes. Es consejero en el Ministerio de Educación Griego e imparte clases de Literatura Española Moderna en la Universidad Abierta de Grecia. Miembro de la Asociación de Hispanistas Griegos, del Pen Club, de la Asociación Nacional de Escritores Griegos y Académico Correspondiente en Atenas de la Academia de Buenas Letras de Granada. En la actualidad dirige la revista Erato, Ars Poetica, Revista Internacional de Poesía que se publica bilingüe por las Ediciones Romi cada quatrimestre.

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Les invito a leer Ella siempre mira el mar, reseña de A la sombra del olivo publicada en el periódico El Diario.

 

 

MAR DE INVIERNO – Poemas de Yorgos Markópulos /ΘΑΛΑΣΣΑ ΤΟΥ ΧΕΙΜΩΝΑ

 

©Foto ΕΠΙΚΟΙΝΩΝΙΑ

         

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Μετάφραση: Χοσέ Αντόνιο Μορένο Χουράδο
(Traducción de José Antonio Moreno Jurado)

 

 

ΜΙΛΑΕΙ ΕΝΑΣ ΛΗΣΤΗΣ

Κουράστηκα πια στα υψίπεδα

και θέλω χαμηλά να κατέβω,

το χέρι μιας γήινης να φιλήσω Μαρίας

που ισιώνει στον κήπο τον κισσό

και φτιάχνει, στη μάντρα δίπλα, τη μαρμελάδα.

 

Κουράστηκα, σας λέω, κουράστηκα,

η νύχτα όλο και πιο πολύ με πληγώνει

και ο πυρετός ακάθεκτος,

όπως ο εχθρός τα διαλυμένα φυλάκια, με καταλαμβάνει,

 

Πήρε απόγευμα κιόλας

και τα χωριά, τα πράσινα ολόδροσα χωράφια

πέρα μακριά στον κάμπο κοιτάζω.

 

Πήρε απόγευμα και πάει ήδη προς το βράδυ.

 

Ο θάνατος στους σκουριασμένους νερόμυλους πλέκεται,

τα πουλιά φεύγουν, χάνονται,

και τους τρελούς μέσα βαθιά στ’ αυτιά τους

σκυλιά τους κυνηγούν,

σκυλιά τους κυνηγούν και καμπάνες.

 

 

 

©Natalia Franco | “A la deriva”, instalación en muelle y mar

 

 

 

HABLA UN LADRÓN

Me cansé ya de las cimas

y quiero descender hasta abajo,

para besar la mano de una María terrenal

que enderece la hiedra en el jardín

y haga, junto al redil, la mermelada.

 

Me cansé, os digo, me cansé,

la noche me hiere cada vez más

y la fiebre iracunda

se apodera de mí como el enemigo de los cuerpos de guardia deshechos.

 

Se hizo ya el atardecer

y miro las aldeas, las tierras verdes y frescas

allá lejos en el campo.

 

Se hizo el atardecer y ya va hacia la noche.

 

La muerte se trenza en los herrumientos molinos de agua,

se van las aves, se desvanecen,

y a los locos muy dentro de sus oídos

los persiguen los perros,

los persiguen perros y campanas.

 

⊂Ο⊃

 

Ο ΠΑΤΕΡΑΣ ΜΟΥ ΗΘΕΛΕ ΝΑ ΦΤΙΑΞΕΙ ΕΝΑ ΣΠΙΤΙ

Ο πατέρας μου έφαγε μια ζωή για να φτιάξει ένα σπίτι.

Απογεύματα, γιορτές στο κουζινάκι

χωρίς ένα γλυκό ή ένα καφενείο.

Όταν πέθανε άφησε ένα χορταριασμένο στρατί,

ένα κτίσμα δίχως κουφώματα, δίχως σοφάτια, χρόνια…

Αλλάξαν οι καιροί, που λέει και ο λαός,

πράγματα διάφορα συνέβησαν,

χαθήκαμε με τον αδελφό μου,

μάθαμε πως έφυγε και ο πατέρας…

 

Γι’ αυτό λοιπόν το βράδυ σε κοιτώ τόσο βαθιά στα μάτια.

Είναι μήπως ζήσω εγώ την ταπεινή θαλπωρή

που εκείνος δεν έζησε.

 

 

 

©Natalia Franco | “A la deriva”, instalación en muelle y mar

 

 

 

MI PADRE QUERÍA CONSTRUIR UNA CASA

Mi padre consumió una vida para construir una casa.

Tardes, fiestas en la cocinita

sin un dulce o sin una cafetería.

Cuando murió, dejó una callecilla llena de hierba,

un edificio sin huecos, sin sofás, años…

Cambiaron los tiempos, como dice también el pueblo,

diferentes cosas sucedieron,

nos perdimos con mi hermano,

aprendimos que se fue también el padre.

 

Por eso te miro por la tarde profundamente a los ojos.

Es por si vivo yo la humilde calidez

que él no vivió.

 

⊂Ο⊃

 

Η ΜΝΗΜΗ ΠΑΛΙΩΝΕΙ

Διψώ σαν το ποτάμι που στέρεψε.

Πέτρες αμετακίνητες ανάμεσα στα πόδια τα χέρια σου,

φράζουν την πηγή που ζητάω.

Ύπουλος, προσπαθώ να τα τραβήξω χρησιμοποιώντας αστεία,

ή ορμητικός άλλοτε, ακριβώς σαν το ποτάμι που κάποτε ήμουν.

 

Γελάς. Δυο ποτήρια που σπάζουν

σε ερημική παραλία τα γέλια σου.

Ύστερα πια θυμώνεις.

Μια ντουφεκιά πέρα μακριά στα χωράφια,

πέφτει με πάταγο η φωνή σου.

 

Αν είχα πεθάνει, δεν θα με είχες γνωρίσει.

Αν δεν είχες ξεχάσει τα σπίρτα σου εκείνο το απόγευμα

στο σταθμό ή στο τραίνο, επίσης δεν θα με είχες γνωρίσει.

Και αν δεν είχες φύγει από το σπίτι μας στη συνέχεια,

για πάντα εκείνο το βράδυ,

φορώντας βιαστικά χωρίς εσώρουχα το φουστάνι,

δεν θα ήμουν τώρα ο άνεμος που από ζήλια γκρεμίζει.

 

Έτσι είναι λοιπόν οι άντρες. Άλλος βουνό κι άλλος μαχαίρι.

Και όλα εδώ τελειώνουν.

Και τα απρόοπτα είναι για να γίνονται.

                    

Ανάμεσα στο τελευταίο τσιγάρο και στη νύχτα

η μνήμη παλιώνει, η φωνή του φίλου χάνεται

και η παρεξήγηση παίρνει ένα τέλος.

 

 

 

©Natalia Franco | “A la deriva”, instalación en muelle y mar

 

 

 

EL RECUERDO ENVEJECE

Siento sed como el río que se secó.

Piedras inamovibles, tus manos entre las piernas

tapian la fuente que busco.

Engañador, intento atraerlas utilizando chistes,

o impetuoso en otro tiempo, exactamente como el río que fui un día.

 

Ríes. Dos vasos que se quiebran,

tu sonrisa en una playa solitaria.

Después, ya, te enojas.

Un disparo a lo lejos en los campos,

tu voz cae con estrépito.

 

Si hubiese muerto, no me habrías conocido.

Si no hubieses olvidado tus cerillas aquella tarde

en la estación o en el tren, tampoco me hubieses conocido.

Y, si, a continuación, no hubieses salido de nuestra casa

para siempre aquella tarde,

poniéndote rápidamente la falda sin ropa interior,

no sería yo ahora el viento que se despeña por celos.

 

Así son, entonces, los hombres. Uno, montaña, y otro, cuchillo.

Y todo termina aquí.

Y lo imprevisto es para que suceda.

 

Entre el último cigarro y la noche

envejece el recuerdo, la voz del amigo se desvanece

y el malentendido termina.

 

⊂Ο⊃

 

ΤΑ ΠΟΙΗΜΑΤΑ, ΕΝΑ ΠΟΤΑΜΙ, Ο ΠΟΙΗΤΗΣ

 

Στην Αγγελική και στον Μπάμπη Ζαφειράτο

 

Τα ποιήματα είναι δύσκολα, το ξέρετε.

Και αν σηκώσεις τις λέξεις, είναι τόσο θλιμμένα,

σαν δάχτυλα που πόνεσες μια νύχτα με αγωνίες.

 

Ένα ποτάμι είναι ένας ξένος που κρύβεται, το ξέρετε.

Την ημέρα πηγαίνει στη θάλασσα.

Το απόγευμα λουφάζει ακίνητο

σαν αγρίμι που πέρασαν δίπλα του κυνηγοί.

 

Ο ποιητής, ένας δήθεν αδιάφορος

που κρύβει τα χέρια του στις τσέπες.

 

 

 

©Natalia Franco | “A la deriva”, instalación en muelle y mar

 

 

 

LOS POEMAS, UN RÍO, EL POETA

 

Para Angélica y Babi Zafirato

 

Los poemas son difíciles, lo sabéis.

Y, si levantas las palabras, son tan tristes

como dedos que te duelen una noche agónicamente.

 

Un río es un extranjero que se oculta, lo sabéis.

Por la mañana va al mar.

Al atardecer se queda tranquilamente inmóvil

como animal salvaje a cuyo lado pasaron cazadores.

 

El poeta, un indiferente, como se supone,

que oculta sus manos en los bolsillos.

 

⊂Ο⊃

 

ΘΑΛΑΣΣΑ ΤΟΥ ΧΕΙΜΩΝΑ

 

Στον Νίκο Μαρκομιχελάκη

 

Θάλασσα του χειμώνα αφημένη από τους ανθρώπους.

Εδώ ας καθίσουμε μια στιγμή στην ησυχία.

Όπως καθίσαμε παιδιά στη σχολική εορτή.

Όπως κάθισαν οι καλεσμένοι στην αυλή

στους αρραβώνες της γιαγιάς μας, Κυριακή Ιουλίου του 1930.

Όπως κάθισαν οι δυο ξένοι στο σταθμό της Κορίνθου

και αγαπήθηκαν ύστερα πίσω από άδεια κιβώτια μπύρας

και τον εγκαταλειμμένο φωνόγραφο,

μισή ώρα πριν έρθουν τα τραίνα, και ύστερα χάθηκαν για πάντα.

Θάλασσα του χειμώνα αφημένη από τους ανθρώπους.

Εμείς που ποθήσαμε τόσο πολύ τη γαλήνη

γυρνάμε τώρα στις λεωφόρους δίχως κρεβάτι

και με τα μάτια κόκκινα από την αγρύπνια.

 

 

 

©Natalia Franco | “A la deriva”, instalación en muelle y mar

 

 

 

MAR DE INVIERNO

 

A Nikos Markomijelakis

 

Mar de invierno abandonado por los hombres.

Sentémonos aquí un momento con tranquilidad.

Como nos sentábamos de niños en la fiesta del colegio.

Como se sentaron los invitados al patio

en los esponsales de nuestra abuela. Domingo, julio de 1930.

Como se sentaron los dos extranjeros en la estación de Corinto

y se amaron después tras cajas vacías de cerveza

y el fonógrafo abandonado,

media hora antes de la llegada de los trenes, y después se perdieron para siempre.

Mar de invierno abandonado por los hombres.

Nosotros que deseábamos tanto la tranquilidad

vagamos ahora por las avenidas sin cama

y con los ojos enrojecidos por estar en vela.

 

⊂Ο⊃

 

Derechos reservados
©Yorgos Markópulos (poemas)
©José Antonio Moreno Jurado (traducción)

 

NOTA BIOGRÁFICA

Ο Γιώργος Μαρκόπουλος γεννήθηκε στη Μεσσήνη το 1951 και από το 1965 ζει στην Αθήνα. Σπούδασε οικονομικά. Έχουν κυκλοφορήσει επτά ποιητικές συλλογές του, μία συλλογή με πεζά, δύο τόμοι με κείμενά του για το έργο άλλων ποιητών, δύο μονογραφίες του (μία για το ποδόσφαιρο στην ελληνική ποίηση και μία για το έργο του Τάσου Λειβαδίτη). Το 1996 του απονεμήθηκε το Βραβείο Καβάφη στην Αλεξάνδρεια της Αιγύπτου και το 1999 το Κρατικό Βραβείο Ποίησης για τη συλλογή του Μη σκεπάζεις το ποτάμι (Κέδρος, 1998), ενώ σε μετάφραση Michel Volkovitch εκδόθηκε στα γαλλικά μια επιλογή από όλες τις ποιητικές συλλογές του με τον γενικό τίτλο Ne recouvre pas la riviere (Cahiers grecs, Paris, 2000). Το 2011 του απονεμήθηκε το Κρατικό Βραβείο Ποίησης για τη συλλογή του Κρυφός κυνηγός, ενώ την ίδια χρονιά τιμήθηκε και με το Βραβείο της Ακαδημίας Αθηνών από το Ίδρυμα Κώστα και Ελένης Ουράνη για το σύνολο του έργου του.

⊂Ο⊃

Yorgos Markópulos nació en Mesina, en 1951, y reside en Atenas desde 1965. Estudió Ciencias Económicas. Ha editado siete libros de poemas, un libro de prosa, dos volúmenes con textos sobre la obra de otros poetas, dos monografías (una sobre el fútbol en la poesía griega y otra, sobre la obra de Tasos Livaditis. En 1996 se le concedió el Premio Kavafis, en Alejandría (Egipto), en 1999 el Premio Nacional de Poesía por su libro No cubras el río (Ed. Kedros, 1998) y, en traducción de Michel Volkovitch, se editó en francés una selección de toda su obra con el título general de Ne récouvre pas la rivière (Cahiers grecs, París, 2000). En 2011, obtuvo otra vez el Premio Nacional de Poesía por su libro Cazador furtivo y, en el mismo año, fue honrado también con el Premio de la Academia de Atenas, por el conjunto de toda su obra, de la Fundación Kostas y Eleni Ouranis.

 ⊂Ο⊃

Las imágenes que acompañan a los poemas son de la artista plástica colombiana Natalia Franco, y hacen parte de “A la Deriva”, instalación en muelle y mar, laboratorio “La otra orilla”, Bienal de Artes Plásticas del Atlántico-EBA.

Natalia Franco es artista plástica y actriz. Abogada de la Universidad Nacional de Colombia. Integrante de varias agrupaciones como Teatro Experimental UN, Vendimia Teatro, Polymnia, Acto Latino, Ditirambo Teatro y Teatro de Sueños. Actualmente trabaja en el elenco de Dramactores Estudio. Los temas que aborda a través de diferentes medios plásticos son la ausencia, los recuerdos, el amor como resistencia, la mujer, la soledad, la sensualidad, el paisaje como diario de viaje y el tiempo como camino. Les invitamos a visitar su WEB.

⊂Ο⊃

 

EL DIAMANTE DEL DESEO- Poemas de Stavros Guirguenis

 

Foto │©Archivo particular

 

Traducción de José Antonio Moreno Jurado

 

⊂Ο⊃

 

ΑΣΤΙΚΗ ΟΝΤΟΛΟΓΙΑ

Οι ποιητές εστέτ και οι ονειροπαρμένοι αρχαιολόγοι
λεν μουσουργώντας πως η πόλη μοιάζει με ψηφιδωτό
ή μια σειρά απανωτών στρωμάτων στο χώρο και το χρόνο.
Και προφανώς υπονοείται κάτι θετικό,
η ιστορία, η τέχνη, οι άνθρωποι,
λαοί χαμένοι, κοιμητήρια, μνημεία ερειπιώδη.

Καθώς περιδιαβαίνεις
των ποιητών και των λογίων τα ονειρέματα
μπορεί και να δοθείς στην αυταπάτη.

Μα η πόλη είναι πάντα σε πορεία απώλειας,
ένα ατέρμονο, ενσυνείδητο Sein-zum-Tode.
Η πόλη είναι κουφάρι που του σπαράξανε τα σωθικά
θηρία σταλμένα από το μέλλον της,
είναι το επιστολόχαρτο, λευκό, του αγράμματου
που δεν κατάφερε να καταγράψει τη βαθιά ζωή του για το αύριο,
είναι το φως που ιριδίζει πεινασμένο
στο πανωφόρι του χορτασμένου ιδιοκτήτη του,
είναι ο Κάσσανδρος που ξέμεινε στο χρόνο ανεπιθύμητος
κρατώντας το κράνος απλωμένο,
να αντανακλά το φως βασιλεμένων ήλιων
και να μαζεύει των περαστικών τα κέρματα.

Η πόλη είναι μια χίμαιρα,
η διασταύρωση του νάνου μ’ έναν τιτάνα,
το εξάμβλωμα που ’πεσε πρόωρα
από τη μήτρα της ασχήμιας του.
Η πόλη είναι ο Νέρων που την έκαψε
και στη συνέχεια βαρέθηκε να την οικοδομήσει.
Η πόλη είναι ένα υπέρπυκνο κενό
που επικαλείται τη μετρημένη ανυπαρξία μας
για να μπορέσει να σταθεί μ’ αξιοπρέπεια
στην ύπαρξη.

⊂Ο⊃

ONTOLOGÍA URBANA

Los poetas estetas y los arqueólogos soñadores
dicen, componiendo música, que la ciudad parece un mosaico
o una serie de estratos amontonados en el espacio y el tiempo.
Y evidentemente se supone que es algo positivo,
la historia, el arte, los hombres,
pueblos perdidos, cementerios, monumentos en ruinas.

Cuando atraviesas por completo
las ensoñaciones de los poetas y los ilustrados,
es posible que te llames al engaño.

Pero la ciudad está siempre en camino de destrucción,
un interminable, consciente Sein-zum-Tode.
La ciudad es cadáver al que destrozaron las entrañas
animales enviados desde su futuro,
es el papel de carta, blanco, del analfabeto
que no consiguió inscribir su vida profunda en el mañana,
es la luz hambrienta que se irisa
en el abrigo de su propietario saciado,
es el Casandro que quedó indeseable en el tiempo,
sosteniendo el casco tendido,
reflejando la luz de soles ya puestos
y reuniendo las monedillas de los viandantes.

La ciudad es una quimera,
el cruce del enano y el titán,
la monstruosidad que cayó prematuramente
de la matriz de su fealdad.
La ciudad es el Nerón que la incendió
y se esforzó a continuación en reconstruirla.
La ciudad es un vacío densísimo
que lleva el apodo de nuestra medida inexistencia
para poder mantenerse con dignidad
en la existencia.

 

 

 

 

Ibon Herrera-Serie: Pixel / 05 / Ensamblaje de disquete sobre tabla y dibujo / 20 x 40 cm / 2017 (Detalle)

 

 

ΣΤΟ ΧΩΜΑ ΤΟΥ ΟΥΡΑΝΟΥ

Μακριά σαν τα φτερά του γερακιού η ελπίδα μου
και ο ίσκιος της καρδιάς μου άγριος
στο χώμα του ουρανού διαγράφεται.
Πολύ καιρό περιφέρομαι
τον κύκλο κάνω του κόσμου και πάλι ξανάρχομαι.
Κι όταν στέκομαι επάνω στα κάστρα,
όπου μια έπαλξη ανεβαίνει κάποτε τόσο ψηλά απ’ τις άλλες
και κρύβει τον ήλιο
σκοτεινιάζει ο χρόνος και βλέπω
τι θ’ απογίνουν οι κέδροι,
τι χαρά αποκάλυψης περιμένει το μεσημέρι
το μικρό μυστικό της αγάπης που στη ρίζα τους έθαψα.

⊂Ο⊃

EN LA TIERRA DEL CIELO

Mi esperanza, lejos como las alas del halcón,
y la sombra de mi corazón, salvaje,
está trazada en la tierra del cielo.
Durante mucho tiempo me estoy moviendo,
doy la vuelta al mundo y vengo otra vez.
Y, cuando me detengo sobre las fortalezas,
en donde una almena asciende a veces por encima de las demás
y oculta el sol,
el tiempo se oscurece y veo
en qué se volverán los cedros,
qué alegría de descubrimiento espera al mediodía
el pequeño secreto del amor que enterré en sus raíces.

 

 

 

 

ΤΑΡΑΧΟΠΟΙΟ ΠΝΕΥΜΑ

Η καταιγίδα παίρνει πάντα μαζί της ένα μέρος της ύπαρξής σου.
Το ταραχοποιό σου πνεύμα εμποτίζει το σύννεφο
και ξεσπά σε κάποια άλλη γη,
υπνωτίζοντας νοτερά τα φτερά των πουλιών,
δημιουργώντας σταλαγματιές πάνω σε νεόφυτα δέντρα,
κρύσταλλα στον τροχό του υαλουργού που λάμπουν.
Και περνάς άπιαστη πάνω από σύνορα
και οι λέξεις μου μάταια στήνουν ενέδρα για να σε συλλάβουν.
Ίσως σε κάποιο μοναχικό σπιτάκι στην άκρη του νου
να συναντηθούν οι έννοιες που δίνουμε στα πράγματα,
να συμφωνήσουμε τι είναι φως και τι μη φως
και τι το αστραφτερό σκοτάδι ανάμεσά τους.

⊂Ο⊃

ESPÍRITU PERTURBADOR

La tormenta siempre lleva consigo una parte de tu existencia.
Tu espíritu perturbador empapa la nube
y estalla en otra tierra cualquiera,
hipnotizando las húmedas alas de las aves,
creando gotas sobre neófitos árboles,
cristales resplandecientes en la rueda del vidriero.
Y pasas, inasible, por encima de las fronteras
y mis palabras en vano levantan emboscada para agarrarte.
Quizás en alguna casa solitaria en el extremo de la mente
se encuentren los conceptos que damos a las cosas,
quizás coincidamos en pensar qué es luz y qué no es luz
y qué la reluciente oscuridad que hay entre nosotros.

 

 

 

 

Ibon Herrera – Serie: Pixel / 06 / Ensamblaje de disquete sobre tabla y dibujo / 20 x 20 cm / 2017

 

 

 

Η ΦΥΓΗ

«Μη φεύγετε!»
Σας φώναζα την ώρα
που στο δίχτυ του ωκεανού πιασμένος
τρέμει υγρός ο αλιαετός του Σείριου.
Στάζουν οι Υάδες μελάνι βροχής
στον αρχέγονο κώδικα της νύχτας.

Μη φεύγετε!
Η ψυχή μου ακόμη δεν άναψε την ηχώ της
στις πρωινές φρυκτωρίες των βουνών
και το πνεύμα μου
δεν έδεσε το τέρας της μνήμης
στο κατάρτι του λυκαυγούς.

Μα εσείς φεύγατε.
Στα έγκατα του κέδρου πίσω απ’ αρώματα κρυμμένες,
θυμίαμα στο άγιο της ελάτου κοντάκιο,
στην παλάμη του Θεού κλωστή
που την παίρνει η αγέλη των άστρων
και κεντά
ακτινοβόλα την έλικα του γαλαξία.

Πρώτες ελπίδες, οράσεις αστραπής,
μ’ εγκαταλείψατε·
τώρα που ωρίμασα
κι η καρδιά μου δεν αντέχει
το διάφανο βάρος του κεραυνού
στο παλάτι της.

⊂Ο⊃

LA HUIDA

«¡No huyáis!»
os grité en el instante
en que atrapada en la red del océano
tiembla, húmeda, el águila marina de Sirio.
Gotean las Hiades tinta de lluvia
en el códice primitivo de la noche.

«¡No huyáis!»
Mi alma no encendió aún su estruendo
en las mañaneras señales luminosas de las montañas
y mi espíritu
no ató al monstruo del recuerdo
al mástil de la alborada.

Pero vosotros os fuisteis.
Escondidas en las profundidades del cedro tras los aromas,
incienso en el santo kontakio del abeto,
hilo en la palma de la mano de Dios
cogido el rebaño de las estrellas
y borda
radiantemente la hélice de la Vía Láctea.

Primeras esperanzas, visiones del relámpago,
me habéis abandonado;
ahora, cuando he madurado,
y mi corazón no resiste
el peso diáfano del rayo
en su palacio.

 

 

 

 

 

Ibon Herrera-Serie: Pixel / 05 / Ensamblaje de disquete sobre tabla y dibujo / 20 x 40 cm / 2017 (Detalle)

 

 

 

ΠΑΝΣΕΛΗΝΟΣ

Τι να συμβαίνει, όταν ένα φως κοιτάζει ένα άλλο φως;
Ποιες νότες ανταλλάσσονται από διόδους μυστικές
σαν τη χορδή που κιθαρίζει τη μουσική του χρόνου;
Κάποτε μεγαλώνεις κι αναζητάς τα δευτερόλεπτα που ξόδεψες
χωρίς να αγοράσεις κάτι απ’ την πραμάτεια των ονείρων σου.
Κι όμως ήταν εκεί, απλωμένη σαν ερωμένη που δίνεται ολάκερη,
αλλά εσύ διαλέγεις πάντα κάτι το λιγότερο,
το μισοφέγγαρο, αντί για την πανσέληνο,
το ένα χρώμα, αντί για όλο το ουράνιο τόξο.

Τι να συμβαίνει, όταν ένα φεγγάρι συναντά ένα άλλο;
Ποιοι θρύλοι να ξυπνούν σαν ξεκινάει να χτυπά η καρδιά της νύχτας;
Οι δράκοι κάποτε γερνούν κι εξημερώνονται
κι εσύ ακόμη αναζητάς το κάστρο
που δεν εκπόρθησε ποτέ ο δισταγμός κι η αναβλητικότητά σου.
Κι όμως η πύλη του ήταν ανοιχτή,
κόρη ενός ματιού που διαστέλλεται ολάκερο
για να δεχτεί το αγαπημένο σχήμα εντός του.
Αλλά εσύ διαλέγεις πάντα το μισόκλειστο παράθυρο,
τη χαραμάδα αντί για τη βαθιά ρωγμή,
το σχίσιμο στο πέπλο αντί για το γυμνό κορμί του αγάλματος.

Τι να συμβαίνει, όταν ένα φως δεν αντέχει να κοιτάζει ένα άλλο φως;
Όταν ένα βλέμμα σβήνει για να μην δει το άλλο;
Όταν το πεντάγραμμο αδειάζει από τις νότες του,
όλη αυτή η χαμένη μουσική πού να πηγαίνει;

⊂Ο⊃

LUNA LLENA

¿Qué sucede cuando una luz mira a otra luz?
¿Qué notas se intercambian por vías secretas
como la cuerda que guitarrea la música del tiempo?
A veces creces y buscas los segundos que gastaste
sin comprar nada de la mercancía de tus sueños.
Y, sin embargo, estaba allí, tendida como amante que se da por completo,
pero tú eliges siempre lo más pequeño,
lo medio luminoso, en vez de la luna llena,
un color, en vez de todo el arcoíris.

¿Qué sucede cuando una luna se encuentra con otra?
¿Qué leyendas se despiertan cuando comienza a latir el corazón de la noche?
Los dragones a veces envejecen y se amansan
y tú buscas incluso la fortaleza que jamás saquearon tu duda y tu procrastinación.
Y, sin embargo, su puerta estaba abierta,
pupila de un ojo que se dilata por completo
para aceptar la forma amada en su interior.
Pero tú eliges siempre la ventana medio cerrada,
la hendidura en vez de la grieta profunda,
el rasgón en el velo en vez del cuerpo desnudo de la estatua.

¿Qué sucede cuando una luz no resiste mirar a otra luz?
¿Qué sucede cuando una mirada se desvanece para no ver a la otra?
Cuando el pentagrama se vacía de sus notas,
¿a dónde va toda esa música perdida?

 

 

 

 

Ibon Herrera – Serie: Pixel / 03 / Ensamblaje de disquete sobre tabla y dibujo con hilo / 20 x 20 cm / 2017

 

 

 

ΣΤΟΝ ΘΟΛΟ ΤΟΥΣ

Προς τη νύχτα το χέρι σου απλώνεις.
Με των δαχτύλων την άκρη ένα-ένα
μετακινείς στο θόλο τους τ’ άστρα,
αναδιατάσσοντας αρχαίους χάρτες,
παραπλανώντας αστρολάβους
και μάτια που ζητούν να βρουν
ένα νόημα κρυμμένο στο φως της αβύσσου.
Κι εγώ, ες αεί δεμένος στο πλάι σου,
αναρωτιέμαι όπως πάντα εντός μου
ποιον απ’ όλους τους ήλιους
θα διαλέξεις ν’ αφαιρέσεις απόψε
απ’ τον ουρανό.

⊂Ο⊃

EN SU BÓVEDA

A la noche extiendes tu mano.
Con la punta de los dedos, uno a uno,
trasladas las estrellas en su bóveda,
reordenando mapas antiguos
engañando astrolabios
y ojos que ansían encontrar
un sentido oculto en la luz del abismo.
Y yo, atado por siempre a tu lado,
me pregunto a mí mismo como siempre
a cuál de todos los soles
elegirás para quitarlo esta noche
del cielo.

 

 

 

 

ΣΕΠΤΟ ΤΟΠΙΟ

Σεπτό τοπίο γεμάτο στίγματα δέντρων απογυμνωμένων.
Τα συναισθήματα, σκόρπια στο έδαφος φύλλα.
Το κρύο σκεβρώνει τις λέξεις.
Ο χειμώνας ακόμη διυλίζει το αίμα μου.
Ο ήλιος μόλις που προλαβαίνει
να ματώσει μια τροχιά στον ουρανό
πριν υποκύψει στο βάρος του.
Το μάτι μου, όμως, αρκείται σ’ αυτό το λίγο και έλκεται.
Η καμπύλη της ζωής μου μια παραβολή ανοιχτή προς το φως.

⊂Ο⊃

VENERABLE LUGAR

Venerable lugar lleno de estigmas de árboles desnudos.
Las sensaciones, hojas esparcidas en el suelo.
El frío ladea las palabras.
El invierno filtra aún mi sangre.
El sol apenas alcanza
a ensangrentar una órbita en el cielo
antes de ceder a su peso.
Mi ojo, sin embargo, se basta con poco y se deja llevar.
La curva de mi vida, una parábola abierta a la luz.

 

 

 

 

Ibon Herrera – Serie: Pixel / 04 / Ensamblaje de disquete sobre tabla y dibujo / 20 x 40 cm / 2017

 

 

 

 

ΕΙΚΟΣΙ ΟΡΙΣΜΟΙ ΓΙΑ ΤΗΝ ΑΓΑΠΗ

Η αγάπη είναι το κύμα όπου συναντιούνται δυο πουλιά,
αφού γυρίσανε όλο τον κόσμο αναζητώντας το ένα τ’ άλλο.
Η αγάπη είναι το αγνοημένο φύλλο
που γλίστρησε μέσα σου σε καλοκαιρινή βροχή και δεν το πρόσεξες.
Η αγάπη είναι το βουνό που υψώνεται,
για να ακούσει τη φωνή της αστραπής σου καθάρια σαν γεννιέται.
Η αγάπη είναι το σπήλαιο που κατεβαίνει ως την καρδιά σου,
για να βρει το μέταλλο που αγνοείς πως έχεις θησαυρίσει μέσα σου.
Η αγάπη είναι δυο δρόμοι που ενώνονται στη γη,
έχοντας ξεκινήσει από τα σύννεφα ή τα τάρταρα.
Η αγάπη είναι το δίχτυ που εγκλωβίζει στα σκοινιά του δυο ζωές,
μα τους παραχωρεί απέραντο τον χώρο του έρωτα.
Η αγάπη είναι η λάμψη που εγκυμονεί η νύχτα,
όταν σκορπά το αίμα του γαλαξία στα σκοτεινά σκεπάσματά της.
Η αγάπη είναι το νησί που αναδύεται,
κάθε φορά που υποχωρεί η άμπωτη της μοναξιάς.
Η αγάπη είναι το ρήγμα στο φλοιό της ύπαρξής σου,
ο μόνος σεισμός που λαχταράς να σε καταποντίσει.
Η αγάπη είναι ο λαχνός που αμφισβητεί όλες τις πιθανότητες,
γιατί στον διάλεξε η μοίρα πριν από την αρχή του χρόνου.

Η αγάπη είναι το μοναχικό κερί που τρεμοσβήνει στο τραπέζι σου
και στον καπνό του βλέπεις να σε κοιτά η μορφή που τρυφερά τη συλλογίζεσαι.
Η αγάπη είναι ο διάδρομος που ξεκινά από το πουθενά
και καταλήγει απροσδόκητα στην πόρτα του δωματίου σου.
Η αγάπη είναι το ακριβό ποτήρι που ίσως έσπασε,
μα το φυλάς ανάμεσα στ’ ασημικά των αναμνήσεών σου.
Η αγάπη είναι το ιχνογράφημα επάνω στα σεντόνια
από τη θέρμη σώματος που φλόγισες με τη λαχτάρα σου.
Η αγάπη είναι η στάλα που επιμένει να διαβρώνει το ταβάνι σου,
ακόμη κι όταν προσπαθείς να κλείσεις όλες τις διόδους στη βροχή.
Η αγάπη είναι η αράχνη που με πείσμα ξαναφτιάχνει τον ιστό της,
κάθε φορά που με μανία τον χαλάς στη γωνιά του δωματίου σου.
Η αγάπη είναι το βιβλίο που παράτησες στη μέση,
μα οι σελίδες του συνεχίζουν να γυρνούν σαν δεν κοιτάς.
Η αγάπη είναι το ρολόι που θέλεις να αγνοείς και το άφησες ξεκούρδιστο,
κι εκείνο όλο και γρηγορότερα χτυπά συντονισμένο σε μυστικούς παλμούς.
Η αγάπη είναι τα ρούχα τα ακατάστατα που δοκιμάζεις
για μια συνάντηση, που κι αν δεν γίνει, για σένα έχει ήδη εκπληρωθεί.
Η αγάπη είναι ο τρόπος που κοιτάς τα πράγματα, στο δωμάτιο ή στον κόσμο,
η απάντησή σου στο ερώτημα που αγνοείς ότι σου έχει υποβληθεί.

⊂Ο⊃

VEINTE DEFINICIONES PARA EL AMOR

El cariño es la ola en la que se encuentran dos aves,
puesto que recorrieron todo el mundo buscándose la una a la otra.
El cariño es la hoja desconocida
que se deslizó dentro de ti en una lluvia veraniega sin darte cuenta.
El cariño es la montaña que se eleva
para escuchar limpiamente la voz de tu relámpago cuando nace.
El cariño es la cueva que desciende hasta tu corazón
para encontrar el metal que no sabes que has atesorado en ti.
El cariño es dos caminos que se unen en la tierra,
tras haber partido de las nubes o del tártaro.
El cariño es la red que enreda entre sus cuerdas dos vidas
pero las abandona en el terreno infinito del amor.
El cariño es el resplandor que lleva en su seno la noche
cuando esparce la sangre de la vía láctea en sus cubiertas oscuras.
El cariño es la isla que emerge
cada vez que retrocede la marea de la soledad.
El cariño es la rotura en la corteza de tu existencia,
el único seísmo que deseas que te haga naufragar.
El cariño es la suerte que pone en duda todas las posibilidades,
porque te lo eligió el destino antes del principio del tiempo.

El cariño es la vela solitaria que se apaga con temblores en tu mesa
y en su humo ves que te mira la figura en la que tiernamente piensas.
El cariño es el corredor que parte de ningún sitio
y acaba inesperadamente en la puerta de tu habitación.
El cariño es el vaso caro que quizás se rompió
pero lo guardas en la vajilla de plata de tus recuerdos.
El cariño es el boceto sobre las sábanas
del calor del cuerpo que incendiaste con tu deseo.
El cariño es la gota que insiste en taladrar tu techo,
incluso cuando intentas cerrar todos los pasos a la lluvia.
El cariño es la araña que con obstinación vuelve a hacer su tela
cada vez que con locura la arrancas del rincón de tu cuarto.
El cariño es el libro que dejaste en el centro
pero sus páginas continúan pasando cuando no miras.
El cariño es el reloj que quieres ignorar y lo dejas sin cuerda
pero golpea cada vez más rápidamente sintonizado con latidos secretos.
El cariño es la ropa desordenada que te pruebas
para una cita que, si no se da, ya se ha realizado para ti.
El cariño es la forma de mirar las cosas, en la habitación o en el mundo,
tu respuesta a la pregunta que ignoras que te han hecho.

 

 

 

 

Ibon Herrera – Serie: Pixel / 02 – Almohadas / Ensamblaje de disquete sobre tabla y dibujo / 20 x 20 cm / 2017

 

 

 

 

Η ΑΝΑΜΕΝΟΜΕΝΗ

Επιτέλους έπεσες από τον ουρανό
η αναμενομένη και η μορφή σου
διάττων άγγελος, το ένδυμά σου
η σάρκα του προαιώνιου πόνου.
Σε τράβηξε ο ερμητικός σαν αίνιγμα γρανίτης των βουνών,
η ανυπομονησία του χρόνου καθώς γυρίζει φίδι μέσα στην κλεψύδρα του,
το φύλλο της πλατάνου, στοχασμός μιας αρμονίας
που διασχίζει τα νερά γαλάζιας άνοιξης.
Ο κόσμος ένα κάτοπτρο οπού ’δες τη μορφή σου
κι είπες:
«Πιο ωραία από μένα είναι μονάχα
η μελωδική φωνή του θανάτου,
καθώς διαβάζει το ποίημα της ζωής».
Πέταξαν σπίθες από έρωτα οι αστραπές
και η βοή τους διέσχισε της σιωπής το ρεύμα,
μάτωσε το σέλας που φωτίζει ερειπωμένα χωριά
και εγκαταλειμμένες ζωές ανθρώπων.
Κι εγκαταστάθηκες πια εδώ, κοντά μου,
αστροφώτιστη σάρκα των ονείρων,
ευμετάβλητη σαν φλεγόμενη σκέψη της άμμου,
στερεή σαν πλευρές νοήματος
που χαράχτηκαν μια για πάντα απαστράπτουσες
επάνω στο διαμάντι του πόθου.

⊂Ο⊃

LA ESPERADA

Caíste finalmente del cielo,
esperada, y tu figura,
ángel fugaz, tu vestido
la carne del dolor ancestral.
Te arrastró el hermético, como enigma, granito de las montañas,
la impaciencia del tiempo mientras gira como una serpiente en su clepsidra,
la hoja del plátano de sombra, pensamiento de una armonía
que escinde las aguas de la primavera azul.
El mundo, un espejo en el que viste tu figura
y dijiste:
“Sólo es más hermosa que yo
la melódica voz de la muerte,
cuando atraviesa el poema de la vida”.
Los relámpagos hicieron volar chispas de amor
y su clamor escindió la corriente del silencio,
ensangrentó el fulgor que ilumina aldeas en ruinas
y abandonadas vidas de hombres.
Y te estableciste al fin aquí, a mi lado,
carne luminosa de los sueños,
cambiante como ardiente pensamiento de la arena,
firme como lados del sentido
que, brillantes, quedaron grabados de una vez para siempre
sobre el diamante del deseo.

 

 

 

 

Ibon Herrera- Serie: Pixel / 01 – Tazas / Ensamblaje de disquete sobre tabla y dibujo /20 x 20 cm / 2017

 

 

 

Η ΣΤΕΓΗ ΤΩΝ ΑΤΡΕΙΔΩΝ

Σε μια στέγη κυριευμένη απ’ το ρυθμό του χρόνου
για καιρό κατοικεί το άγρυπνο βλέμμα μου.
Αμέτρητες φορές εκτυφλωτική την οκτάβα του ήλιου
ανάμεσα σε νέφη μελωδίας αντίκρισα
και σελήνης αμετάφραστη γλωσσολαλιά
στο ψιθύρισμα του σκότους διέκρινα.
Τον εσμό των στιγμών που φεύγουνε φωτεινές
και χάνονται μέσα στο δάσος
τον θαύμασα στα πυρωμένα μάτια των λύκων σαν άστρα.

Αν και πολλές φορές υποπτεύθηκα πως τίποτε,
ούτε το σκισμένο με κύματα χειρόγραφο της θάλασσας,
ούτε το ρεύμα που σπρώχνει τη μοίρα να βρει μιαν ακτή
θα φέρει πίσω στο Άργος τον άνακτα.
Δεν είναι μόνο ένα Αιγαίο που χωρίζει τις ηπείρους,
δεν αρκεί ένα διάτρητος τάπητας νησιών να γεφυρώσει αποστάσεις
όσων έχουνε φύγει κι έχουν αφήσει πίσω τους
κειμήλιο ξεχασμένο στο σεντούκι της λησμονιάς
τη ζωή τους.

⊂Ο⊃

LA VIVIENDA DE LOS ATRIDAS

En una vivienda dominada por el ritmo del tiempo
vive desde antiguo mi mirada vigilante.
Innumerables veces vi de frente la cegadora octava del sol
entre nubes de melodía
y distinguí el intraducible don de lenguas de la luna
en el murmullo de la oscuridad.
Admiré la multitud de instantes luminosos que se van
y se pierden por el bosque
en los ojos ardientes de los lobos como estrellas.

Aunque muchas veces sospeché que nada,
ni el manuscrito del mar rasgado de olas
ni la corriente que empuja el destino a encontrar una playa
devolverá el rey a Argos.
No es sólo un Egeo lo que divide los continentes,
no basta una alfombra perforada de islas para puentear las distancias
de cuantos se han marchado y han dejado tras ellos
un tesoro abandonado en el cofre del olvido,
sus vidas.

 

 

 

 

Η ΑΝΑΜΕΝΟΜΕΝΗ – ΔΕΥΤΕΡΗ ΕΚΔΟΧΗ

Επιτέλους έπεσες από τον ουρανό η αναμενομένη
και το βλέμμα σου μακρινό αγριολούλουδο,
κομμένη φλέβα της απεραντοσύνης.
Σε τράβηξε ο στιλπνός γρανίτης των βουνών,
η φωνή των κυμάτων που αντικρίζουν επιτέλους την ακτή κι αγαλλιούν,
ο πλάτανος με το αφημένο δοξάρι του ανέμου επάνω του.
Ο κόσμος ένα κάτοπτρο οπού ‘δες τη μορφή σου κι είπες:
«Πιο ωραίο από μένα είναι μόνο το δάκρυ του θανάτου,
καθώς θρηνεί την αθωότητα που ο ίδιος σκότωσε».
Ταράχτηκαν τα κρυμμένα άστρα στο βυθό
κι η λάμψη τους εμβόλισε το χρόνο,
μάτωσε το σέλας της μνήμης που φωτίζει λησμονημένα βάθη
και ποντισμένες μέσα σου ανθρώπινες ζωές.
Κι εγκαταστάθηκες πια εδώ, ανάμεσα μας,
ρόδο φωτιάς που άνθισε κάποτε στον ουρανό
και έπεσε στην σκοτεινή αυλή απρόσμενα,
το τελευταίο βράδυ της αιωνιότητας,
πριν ξεκινήσει να μετρά απ’ την αρχή,
ο έσχατος χρησμός που δεν είναι ποτέ να εκπληρωθεί.

⊂Ο⊃

LA ESPERADA – SEGUNDA ACEPCIÓN

Al fin, esperada, caíste del cielo y tu mirada,
lejana flor silvestre,
vena cortada de la infinitud.
Te atrajo el reluciente granito de los montes,
la voz de las olas que miran al fin
la costa y se regocijan,
el plátano de sombra con el arco abandonado
del viento sobre él.
El mundo, un espejo en el que viste tu figura y dijiste:
«Sólo es más hermosa que yo la lágrima de la muerte, cuando lamenta la inocencia que ella misma mató».
Los astros ocultos se agitaron en el fondo,
y sus resplandores injertaron el tiempo,
se ensangrentó el fulgor de la memoria
que ilumina profundidades olvidadas
y vidas humanas hundidas dentro de ti.
Y ya te instalaste aquí, entre nosotros,
rosa de fuego que floreció un día en el cielo
y cayó inesperadamente en el patio oscuro,
la última tarde de la eternidad,
antes de ponerse a medir, desde el principio,
el último oráculo que nunca ha de cumplirse.

 

 

 

 

Ibon Herrera-Serie: Pixel / 05 / Ensamblaje de disquete sobre tabla y dibujo / 20 x 40 cm / 2017 (Detalle)

 

 

 

ΣΤΗΝ ΠΑΡΑΛΙΑ

Τι χαρωπά σαν δύει στην παραλία ο ήλιος
πάνω από κεφαλές που περπατούν στα δυο τους πόδια,
πότε τραβώντας με βία τετράποδα οικιακά,
πότε μικρά αντίτυπα που ελπίζεται
πως θ’ αντικαταστήσουνε μια μέρα τους γεννήτορες
με άλλα αντίτυπα.
Και ούτω καθεξής έως δυσμών του χρόνου.

Τι θαυμαστή που είναι αυτήν την ώρα η παραλία.
Πλήρως αναπλασμένη από τους καλλιτέχνες μας,
κεκοσμημένη με επαίνους απ’ τους ποιητές μας,
ντόπιους κι επήλυδες,
αρχιτεκτονικά κι εικαστικά ευφυής, μοντέρνα,
το όραμα της πόλης για τον εαυτό της,
ο καγχασμός που κυριεύει την ασχήμια
όταν χρειάζεται να εμπνευστεί την ομορφιά.

Τι εύτακτα που βαδίζουμε όλοι εδώ εν πορεία.
Χαράζοντας το ίδιο μονοπάτι πλάι στο ταλάντεμα του ανθρώπινου αφρού
πώς καταλήγουμε καθείς σ’ άλλο σημείο!
Καθένας πιάνει και μια άλλη θέση στης ζωής το μέγα μήκος,
λίγο παράλιο τόπο στου διπλανού το στοχασμό.

Απόψε -όπως πάντα- ελπίζεται πως επιτέλους
όλα θα αποκτήσουν νόημα
όταν σκοτεινιάσει
και οι σκιές μας πάρουνε δικαιωματικά τις θέσεις μας,
αμίλητες, ακίνητες, βουβές
πλάι στη θάλασσα, την βαθιά και την ήρεμη,
τη θάλασσα την πλατιά και μεγάλη.

⊂Ο⊃

EN LA PLAYA

Qué alegría cuando el sol se pone en la playa
sobre cabezas que andan sobre sus dos piernas,
unas veces tirando con fuerza de cuadrúpedos domésticos,
otras, pequeños ejemplares que se espera
que reemplacen un día a los progenitores
con otras copias.
Y así sucesivamente hasta el fin de los tiempos.

Qué admirable es la playa en ese instante.
Remodelada completamente por nuestros artistas,
adornada con alabanzas por nuestros poetas,
lugareños y extranjeros,
ingeniosa arquitectónica y artísticamente, moderna,
la visión de la ciudad sobre sí misma,
la burla que domina la fealdad
cuando se necesita que la belleza se inspire.

Qué ordenados caminamos todos aquí en marcha.
Rayando el mismo sendero junto a la oscilación de la espuma humana
¡cómo concluimos cada uno en otro punto!
Cada cual coge un sitio distinto en la gran longitud de la vida,
un pequeño lugar playero en el pensamiento del prójimo.

Esta noche -como siempre- se espera que al fin
todo tenga sentido
cuando anochezca
y nuestras sombras cojan por derecho nuestros sitios,
silenciosas, inmóviles, mudas
junto al mar, profundo y tranquilo,
el mar ancho y grande.

 

 

 

 

*  *  *

Derechos reservados
©Stavros Guirguenis-Textos 
©José Antonio Moreno Jurado-Traducción

 

NOTA BIOGRÁFICA

Stavros Guirguenis nació en 1972. Trabaja y vive en Tesalónica. Es doctor en Filología Griega Antigua por la Universidad Aristotélica de Tesalónica. Desde 1998 hasta hoy, ha traducido 15 volúmenes de antiguos escritores griegos en las editoriales Zitros y Exandas. Entre sus traducciones sobresale especialmente el volumen comentado del Evangelio apócrifo de Tomás (Ed. Zitros, 2006). Ha editado cuatro libros de poemas: La Esperada (Ed. Vuné, 2012), Mágadis. Fuga (Ed. Romi, 2017), Sobre los sueños (Ed. Romi, 2018) y En el centro del ojo. Demonios humanos (Ed. Romi, 2018). Edita la revista cuatrimestral de ensayo y literatura Nóima y es miembro activo del equipo de redacción de la revista Erato-Ars Poetica. Sus poemas, traducciones y artículos han sido editados en revistas impresas y electrónicas. Se dedica en asiduidad a la traducción al griego de poesía extranjera. Ha publicado libros de poemas del mejicano Homero Aridjis y del fantástico escritor americano Clark Ashton Smith, y además un tomo de poemas del pueblo Tamil (kurunthokai). Ha colaborado significativamente en libros colectivos de poesía traducida. Tiene preparado para la edición un tomo sobre la poetisa americana Nora May French (1881-1907) y otro sobre el poeta americano David Patrick Barnitz (1878-1901).

⊂Ο⊃

Ο Σταύρος Γκιργκένης γεννήθηκε το 1972. Ζει και ερ¬γάζεται στη Θεσ¬σαλονίκη. Είναι διδάκτορας φιλολογίας του Αριστοτελείου Πανεπιστημίου Θεσσαλονίκης. Από το 1998 έχει μετα¬φράσει 15 υπομνηματισμένους τόμους έργων της αρχαίας γραμμα¬τείας στις εκδόσεις Ζήτρος και Εξάντας. Εκδίδει με συνερ¬γάτες το δοκιμιακό-λογοτεχνικό περιοδικό Νόημα και είναι ενεργό μέλος στη συντακτική επιτροπή του περιοδικού Ερατώ-Ars Poetica. Ποιήματα, μεταφράσεις και άρθρα του έχουν εκδοθεί σε έντυπα και ηλεκτρονικά περιοδικά. Εξέδωσε τέσσερις ποιητικές συλλογές: Η Αναμενομένη (Εκδ. Βουνέ, 2012), Μάγαδις. Φούγκα (Εκδ. Ρώμη, 2017), Περί ονείρων (Εκδ. Ρώμη, 2018), Στου ματιού το κέντρο. Ανθρώπινα δαιμόνια (Εκδ. Ρώμη, 2018). Μετέφρασε στην ελληνική γλώσσα ποι¬ή¬ματα του Μεξικανού ποιητή Homero Aridjis (Εκδ. Ρώμη, 2018), ερωτικά ποιήματα των Ταμίλ (Εκδ. Ρώμη, 2018) και ποιήματα του Αμερικανού συγ-γραφέα του φανταστικού Clark Ashton Smith (Εκδ. Ρώμη, 2018). Είναι έτοιμοι προς έκδοση δύο τόμοι ποιημάτων των Αμερικανών ποιητών Nora May French (1881-1907) και David Patrick Barnitz (1878-1901).

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Las Ilustraciones que acompañan los poemas son de la artista bogotana Ibon Herrera. Licenciada en Artes Plásticas y Visuales de la Universidad Santo Tomás. participó en el Open San Felipe 2019. Su obra Me movió el piso fue expuesta en el Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá entre septiembre y noviembre de 2019. A expuesto en Latin Art Gallery, Praga – República Checa en 2018 y en Casa Principal, Veracruz – México en 2011, en el Centro Colombo Americano de Bucaramanga en 2013, en el Museo de Arte Universidad del Magdalena en 2013 y 2016, en la Biblioteca José Fernández de Madrid de la Universidad de Cartagena y en Luvina la esquina cultural ambas en 2017. Actualmente dirige y desarrolla un proyecto de formación con estudiantes de secundaria llamado Manos al arte. Les invitamos a visitar su WEB.

⊂Ο⊃

 

ORQUÍDEAS EN MI SANGRE- Poemas de Ena Victoria Ramírez

Foto │©Fredy Yezzed

 

Del libro: Tu nombre en la piedra

 

 

GRAFFITTI

Sobre la mesa del café
deshaces tu palabra
y conviertes
lo callado
en duda.

 

 

 

 

POESÍA

Cuando te abrace
podré decir vértigo
sin que tiemble la mosca
en mi ventana.

 

 

 

 

EPIGRAMA DEL PRESO

Tengo encadenada tu palabra
el vaho en el zaguán lo atestigua.

 

 

 

 

Ibon Herrera. Serie: Tras un rastro evocador – 4 / C-print y dibujo en lápiz sobre tela / 59 x 87,5 cm /2010

 

 

 

 

EL AIRE

Aleteo sobre el taburete
y en el papel no aparece tu nombre,
solo ríos y valles que se repiten
golpeándose entre consonantes
y esdrújulas.

Destrozo el taburete
y aun así no asoma la primera sílaba.
Barro lo que queda y guardo una astilla.

Con ella tejo el aire.

 

 

 

 

BOCETO

¿Esta soy?
¿La que sueño?
¿La que quiere ser?
¿La que se lamenta
porque no la miro?

La que canta en tinieblas
con papeles escritos sin nadie.

La que encuentras desnuda en tu calle
dando a luz el dolor que no conoces.

Soy el rostro desdibujado y la mendiga que rechaza el vino.
Soy la mujer que traza cuarenta y siete veces su sombra en el espejo.

 

 

 

 

 

Ibon Herrera. Serie: Tras un rastro evocador – 6 / Fotografía y dibujo sobre papel / 25 x 33 cm  / 2010

 

 

 

 

 

 

CUERPO VACÍO

Entre las páginas de un libro de Victoria
o en la penumbra de mi armario
está esa huérfana
que ya no soy.

 

 

 

 

SIN TÍTULO

El camino sigue fijo
colgado en la pared
sin nombre.

 

 

 

 

CASA DE FAMILIA

A María Fernanda Ramírez

Abracé a mi hermana tan fuerte
que sus orquídeas en mi sangre
se hicieron huerto.

 

 

 

 

ECOS

El viento envuelve tu música
palabras de sal
que aprieto a destiempo.

El viento trae tu forma
el brazo
el recuerdo.

 

 

 

 

 

 

Ibon Herrera. “Como el aire llena los espacios entre los objetos, así la melancolía llena los intervalos entre un gozo y otro”. Leopardi  / C-print, acrílico y lápiz grafito sobre tela 70 x 100 cm / 2013

 

 

 

 

 

 

 

GALERÍA DE ESCLAVOS

Podrías desterrarme del sueño
y aun así
seguiría tu baúl
en mi cuerpo.

 

 

 

 

LOCURA

Giro el torso
y encuentro los retazos
de mi cuerpo
esparcidos en tu cama.

 

 

 

 

LUJURIA

Reposa la luna
mientras esconde en los fresnos
su redondez.

     

*  *  *

Derechos reservados
©Ena Victoria Ramírez 

 

NOTA BIOGRÁFICA

Ipiales, Nariño, 1968. Poeta. Ha participado en lecturas y en talleres de poesía coordinados por Fredy Yezzed, Federico Díaz-Granados, John Galán Casanova y Jaime García Maffla. Desde 2015 participa activamente en el Taller de poesía de Domingo Atrasado que dirige Federico Cóndor. Su libro Tu nombre en la piedra, fue finalista en el concurso Internacional de Poesía Paralelo Cero 2019, organizado por el Festival de Poesía Paralelo Cero y El Ángel Editor, Quito, Ecuador. Estudió medicina al igual que William Carlos Williams.

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Las Ilustraciones que acompañan los poemas son de la artista bogotana Ibon Herrera. Licenciada en Artes Plásticas y Visuales de la Universidad Santo Tomás. participó en el Open San Felipe 2019. Su obra Me movió el piso fue expuesta en el Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá entre septiembre y noviembre de 2019. A expuesto en Latin Art Gallery, Praga – República Checa en 2018 y en Casa Principal, Veracruz – México en 2011, en el Centro Colombo Americano de Bucaramanga en 2013, en el Museo de Arte Universidad del Magdalena en 2013 y 2016, en la Biblioteca José Fernández de Madrid de la Universidad de Cartagena y en Luvina la esquina cultural ambas en 2017. Actualmente dirige y desarrolla un proyecto de formación con estudiantes de secundaria llamado Manos al arte. Les invitamos a visitar su WEB.

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EL COLOR DE LA TRISTEZA – Poemas de Nicole Alzate

 


Foto │©Paula Castillo Segura

 

Del libro inédito: Cronología de los cuerpos

 

 

LISTA DE VIAJE

Vierte mi líquido sobre tus antiguas láminas de tus viajes a La Habana, a Baltimore, a Berlín y a Granada. Guárdalas en el bolsillo y en cada estación adorna mi busto con la caricia de tu linaje.

     Lee a Walcott, a Ángel González y a Jim Morrison, piensa en la fiesta de tu vida, túmbate al lado de las bellas bañistas, contempla conmigo el mundo en llamas y arroja tus botas.

  Olvida el camino a casa, el monstruo del hambre, pronostica mi derrota sobre tu cuerpo y los frutos que caerán sobre las hojas secas del jardín en el que moriremos.

   Desabrocha tu camisa, pide otro Gin Tonic e introduce dentro de mí toda esa ternura con la que rompes el silencio.

   Y no olvides llevar en esta migración sin retorno el poema, memoria de partidas sin regreso.

 

 

 

PARAPARESIA

En la cocina de mi madre y la mesa de un bar

un alfiler se aferra al silencio,

corren hilos de sangre y  culpa.

     La enfermedad jamás llevó consigo las alas de un ángel.

 

 

Ilustración │©Paula Castillo Segura

 

 

 

EXTRAÑA RECETA

Me dicen que el amor huele a la comunión del misterio,

a una piedra sin edad ni espacio en el mundo.

Que para las dolencias de tu cuerpo

fabrique ungüentos para la nostalgia,

agüitas de tamarindo

y sal para bautizar el olvido.

Así encontré tu imagen,

entre recetas y nubes blancas,

           entre lamentos y turbulencias.

 

 

 

FE

Soy como la cúpula de una iglesia.

En mí quedan ancladas las palabras de súplica,

el eco de una campana que revienta los oídos de la fe.

     A la altura de esta red estelar

me pesa la cruz

y los restos de mi forma que cae a pedazos.

 

 

Ilustración │©Paula Castillo Segura

 

 

 

PLEGARIA

Oculta, evoco a las polillas que desdibujan mi sonrisa y les pido que desaparezcan.

Pido a los agujeros negros que siempre te traigan hacia este imperio en ruinas.

A mis huesos para que junten sus cenizas y se reintegren a lo más cercano a la vida.

A mis manos que olviden rasgar las almohadas y se sumerjan en el vacío.

A mi boca que extravíe de su memoria el sabor de los fármacos, el alcohol y las mariposas que llegan a posarse en el marco de mi ventana. 

A este cuerpo que es altar de impulsos que se entregue a ti.

¡Ay, Alejandra! No olvides pedirle a la muerte que cuando se aleje de ti, no vaya tras los pájaros mecánicos.

 

 

Ilustración │©Paula Castillo Segura

 

 

 

ÁFRICA

Entre las lluvias de África y nosotros: la creación,

   Dios riega semillas de tristeza sobre  nuestro pulso.

En la multitud: fracturas, una mácula de tiempo que atraviesa la luz.

   Entre el rostro de Dios y tu cuerpo: los estruendos del universo en mi boca.

 

 

Ilustración │©Paula Castillo Segura

 

 

 

ATENAS SURAMERICANA

A esta hora Bogotá es una mancha de polvo que contiene la prisa de un perro cojo, la podredumbre y el reflejo de las luces sobre los charcos.

   El rumor de los autos es una balada que canta a los kilos de piel perdida y las madejas de tristeza.

   La vida dentro de este animal rojo pasa en todos los sitios lejanos a la felicidad.

   A través del vidrio un embolador sostiene su cofre mágico ¿Encontrará algún utensilio para desterrar esta agonía?

 

 

Ilustración │©Paula Castillo Segura

 

 

 

PUERTA AL DETERIORO

Te amo por una arruga en tu frente,
amor, te amo por clara y por oscura.

Pablo Neruda

 

Las arrugas de tu rostro son mi jaula,

   antes patrimonio para los pájaros de la sierra,

      ahora pequeña línea en la que se asoman los santos para cantar al alba.

 

 

 

SUSURROS PARA POE

La culpa es de Poe pues hizo del ave un monstruo que en las noches golpeara su ventana y le susurrara: ¡Never more!

Se trata de una cita con la memoria, la certeza de que el monstruo trae consigo una maldición:

El llanto de las palomas se anida en mi puerta.

Una enredadera, moho y secretos.

En la madrugada Nunca más, es un soneto de sangre que picotea mi corazón.

 

 

Ilustración │©Paula Castillo Segura

 

⊂Ο⊃

A esta hora el silencio es un viajero que atraviesa la tarde,

en todas las estaciones crece,

lleva consigo las canciones de regreso

      y traza líneas en el cielo con el color de la tristeza.

 

 

 

LIVING EN VERANO                     

                          Eso sucede en el mismo tiempo,
                               pero jamás en el mismo día.

Ángel González

 

Del calor de la bombilla en mi habitación surge tu imagen,

Budapest y el Vaticano,

los días de verano en el living del hotel.

La aspiradora sobre la alfombra ruge.

Tazas de té, coca cola helada, tus mocasines sobre el sofá.

Motas, polvo, incertezas,

todas las formas de la mugre te han traído a este poema.

 

*  *  *

Derechos reservados
©Nicole Alzate 

 

NOTA BIOGRÁFICA

Bogota D.C, 2000. Poeta, colaboradora del contenido de Clínicas y talleres literarios La Otra Figura del Agua, ganadora del concurso “Voces de paz y reconciliación” y del Festival Artístico Salesiano bajo la modalidad de literatura. Ha participado en varios talleres de creación poética organizados por Casa de Poesía Silva, Escarabajo Editorial, entre otros.

⊂Ο⊃

Las Ilustraciones que acompañan los poemas son de Paula Castillo Segura (Bogotá, 1998). Ilustró el libro En busca del arco perdido de Anabel Saiz Ripoll (Higuera Editores), además de otras publicaciones independientes. Se desempeña como animadora 2D. Actualmente cursa el pregrado de Creación Literaria en la Universidad Central. 

⊂Ο⊃

 

LA ÚLTIMA NOCHE DE LOS RECUERDOS – Poemas de Stelios Karayannis / Η ΤΕΛΕΥΤΑΙΑ ΝΥΧΤΑ ΤΩΝ ΑΝΑΜΝΗΣΕΩΝ-Ποιήματα του Στέλιου Καραγιάννη

 

©Foto | Archivo particular

         

     Ο ποιητής ξέρει, ότι κάτω από τα ερείπια κατοικούν φαντάσματα. Μια φωνή που επιμένει, και ηχώ του έρωτα και της εκδίκησης απαντούν. Τίποτα δεν θα διαρκέσει για πάντα: η Τροία πέφτει από δόλο, για πρώτη και δεύτερη φορά ,σαν μια παρθένα που παίζει με το πεπρωμένο της. Οι στίχοι του Στέλιου Καραγιάννη απηχούν αυτή την πτώση ενώ οι Σειρήνες τραγουδούν και ανοίγουν, ευτυχισμένες τα φτερά τους, γιατί γέννησαν παιδιά που έχουν τα ίδια όμορφα και έξυπνα μάτια με τον βασιλιά της Ιθάκης.
     Ο ποιητής ξέρει, ότι οι Ολύμπιοι θεοί λησμόνησαν το όνομά του.

Κάρλος Καστίγιο Κιντέρο

⊂Ο⊃

     El poeta sabe, que bajo las ruinas habitan fantasmas. Una voz, insistente, repite un nombre y el eco del amor y el de la venganza responden. Nada se va para siempre: Troya cae en el engaño, una y otra vez, como una doncella que juega a la fatalidad. En los versos de Stelios Karayannis resuena esa caída mientras las sirenas cantan y extienden sus alas, felices, porque han parido hijos que tienen los mismos ojos bellos y sagaces del rey de Ítaca. 
     El poeta sabe, que los dioses olímpicos han olvidado su nombre. 

Carlos Castillo Quintero

⊂Ο⊃

(Traducción de José Antonio Moreno Jurado)

 

Η ΝΕΚΡΟΠΟΜΠΗ

Με τον καιρό κι η τύψη μας θεριεύει
βρίσκει ένα χώρο ιδανικό για να θραφεί
μες στου κορμιού μας το σκοτάδι το βαθύ,
που ανέκφραστο, την ηδονή γυρεύει.

Με το μελάνι, η πλήξη λιγοστεύει
αλλά δεν είναι βολετό να νικηθεί
με στίχους που έχουν ήδη προγραφεί,
που αδιάφορος ο χρόνος τούς κηδεύει.

Κι όπως το σώμα γέρνει ευλαβικά,
μες στης ψυχής το τέμενος να προσκυνήσει,
των στίχων βλέπει την νεκροπομπή να αργοπερνά

Α. τι άδοξα που η ποίηση πεθαίνει τελικά,
Κι η τύψη, πώς θεριεύει στης γραφής τη δύση,
ακούγεται σαν ένας ψίθυρος από κοντά.

 

EL SEPELIO

Con el tiempo se enfurece también nuestro
remordimiento,
encuentra un espacio ideal para instalarse
en la profunda oscuridad de nuestro cuerpo,
que, inexpresable, busca el placer.

Con la tinta, empequeñece el aburrimiento
pero no es posible vencerlo
con versos que ya fueron escritos,
que el tiempo indiferente los entierra.

Y como el cuerpo se ladea piadosamente
prosternándose en el templo del alma,
ve pasar despacio el sepelio de los versos.

Ah, al final, qué vulgarmente muere la poesía.
Y nuestro remordimiento, enfurecido en el occidente
de la escritura, se escucha como un murmullo cercano.

 

⊂Ο⊃

Η ΓΑΤΑ ΠΟΥ ΤΟ ΜΗΝΥΜΑ ΘΑ ΛΑΒΕΙ

Όταν θ’ ακούσουμε το ρόπτρο τού θανάτου,
έξω απ’ την κάμαρή μας ν’ αντηχεί ένα βράδυ,
κι αν τη ζωή δεν έχουμε προλάβει,
μην πούμε «τι ανώφελα που ζήσαμε εδώ κάτου».

Όταν θ’ ακούσουμε το ρόπτρο τού θανάτου,
στων αναμνήσεων το τελευταίο βράδυ,
στην κάμαρή μας θα ‘χει πέσει το σκοτάδι
κι η γάτα θ’ αφουγκράζεται τα βήματά του.

Η γάτα που αγαπήσαμε θα έχει καταλάβει
στο βλέμμα μας τα από καιρό γραμμένα
και θα ‘ρθει και θα μας αγγίξει μ’ ένα χάδι!

Κι ίσως να πούμε τότε «άραγε, ποιος να ‘ναι τόσο βράδυ»
το χάδι ανταποδίδοντας στη γάτα κουρασμένα,
στη γάτα, που το μήνυμα θα λάβει.

 

LA GATA QUE RECIBIRÁ EL MENSAJE

Cuando oigamos la aldaba de la muerte
resonando una noche en nuestra habitación,
aunque no hayamos tenido tiempo de vivir,
no digamos «qué inútilmente hemos vivido hasta aquí».

Cuando oigamos la aldaba de la muerte
en la última noche de los recuerdos
habrá caído la sombra en nuestra habitación
y la gata escuchará sus pasos atentamente.

La gata que amamos habrá comprendido
lo escrito desde hace tiempo en nuestra mirada
y vendrá a tocarnos con una caricia.

Quizás digamos entonces «¿quién es tan tarde?»,
devolviendo la caricia a la gata cansada,
a la gata, que recibirá el mensaje.

 

©Kristina Karayannis

 

⊂Ο⊃

ΟΡΕΣΤΗΣ ΚΑΙ ΠΥΛΑΔΗΣ

Είμαι ο Ορέστης. Η ενοχή με συντρίβει.
στα κουρασμένα μάτια μου καμιά παρηγορία∙
πυκνό το χιόνι της ψυχής τη μοίρα μου ορίζει
η μισερή του Απόλλωνα η δίκαιη Ερινύα.

Στου Άργους τα βασίλεια ο θάνατος θερίζει∙
στους πύργους στα παράθυρα στα μάρμαρα τα κρύα∙
κι είναι ένα βράδυ θλιβερό κι ένα σκυλί γαυγίζει
του φονικού του ανόσιου την ιεροσυλία.

Πώς να μη φταίω Πυλάδη μου αφού το θείο φθονεί
κι αφού η δική μας Νέμεσις πληρώνεται με φόνο
μονάχος φεύγω μα έλα πίσω μου πιστό σκυλί μου εσύ.

Απ’ του Θυέστη τη γενιά ως και του Αγαμέμνονα το θρόνο
τραγούδησε ω Πυλάδη μου τη δίκαιη ενοχή,
τα δάκρυά μου σκούπισε κι απάλυνε τον πόνο.

 

ORESTES Y PÍLADES

Soy Orestes. La culpa me corroe.
No hay consuelo en mis ojos cansados.
La densa nieve del alma define mi destino,
la mísera, la justa Erinia de Apolo.

La muerte hace su cosecha en los reinos de Argos,
en las torres, en las ventanas, en los fríos mármoles.
Hace una tarde triste y ladra un perro
el sacrilegio del impío asesino.

Cómo no tengo la culpa, Pílades mío, si lo divino siente envidia,
y, puesto que nuestra Némesis se paga con muerte,
me marcho solo, pero ven detrás de mí, tú, fiel perro mío.

Desde la generación de Tieste hasta el trono de Agamenón
canta, oh Pílades mío, la justa culpabilidad,
barre mis lágrimas y calma el dolor.

 

⊂Ο⊃

ΟΙ ΜΥΘΟΓΡΑΦΟΙ

Έμενα τότε στο πιο σκοτεινό διαμέρισμα
του ποιήματος –και για να μην παρεξηγηθώ–
εννοώ το παράξενο ποίημα
που δεν έγραψα ακόμα·
τα βράδια έρχονταν απρόσμενα
οι φίλοι μου οι ταξιδεμένοι,
ανάμεσα σ’ αυτούς
κι ο Οδυσσέας.
Φορούσε πάντοτε ένα
ξεφτισμένο ένδυμα –δε σκέφτηκα ποτέ μου
το γιατί– ριχνόταν λοιπόν
απογοητευμένος
σε μια πολυθρόνα κι άρχιζε να καπνίζει
με μανία το τσιγάρο του.
Γιατί να με βασανίζεις
τις νύχτες –μου έλεγε– μ’ αυτές τις φανταστικές
ιστορίες σου,
άσε επιτέλους να ζήσω κι εγώ,
τη δική μου ζωή την αληθινή.
Όσο για μένα βέβαια, καθόλου δεν
τον άκουγα· σαν μαγεμένος του μιλούσα
για τον Τέννυσον, τον Τζόυς, τον Καβάφη.
Μη με μπερδεύεις άλλο με τους μυθογράφους –μου έλεγε–
αυτοί μου καταστρέψαν τη ζωή.

 

LOS MITÓGRAFOS

Vivía entonces en el piso más oscuro
del poema –y para que no se me malinterprete−
quiero decir del extraño poema
que aún no he escrito;
por las noches llegaban imprevisibles
mis amigos los viajeros,
entre ellos
también Odiseo.
Llevaba siempre una
Indumentaria deshilachada –no pensé jamás
en el motivo −se echaba entonces
frustrado
en un sillón y empezaba a fumar
con ansia su cigarrillo.
Por qué me atormentas
por las noches con estas historias
fantásticas tuyas −me decía−,
deja por fin que viva también
yo mi propia vida, la verdadera.
En cuanto a mí, por supuesto, no lo escuchaba
en absoluto; como hechizado le hablaba
de Tennyson, de Joyce, de Cavafis.
No me confundas más con los mitógrafos, me decía,
ellos han arruinado mi vida.

 

©Kristina Karayannis

 

⊂Ο⊃

Ο ΠΑΝΑΚΡΙΒΟΣ ΧΕΙΡΟΥΡΓΟΣ

Πόσες και πόσες φορές το συλλογίστηκα
να σταματήσω να γράφω
αλλά πώς θα μπορούσε
αυτό να συμβεί, που θα ΄πρεπε να με αναλάβει
υπεύθυνα ένας απίστευτοα πανάκριβος
και ειδικευμένος χειρούργος,
για να μου αφαιρέσει το μυαλό,
τα μούσκουλα, τα νεύρα κι αυτή την
ερωτοπαθή μου την ψυχή.
Προτιμάω λοιπόν
να ανακατεύω τα παλιά μου χειρόγραφα,
να γράφω νέα και να ξαναγράφω
ή
να τα συζητάω όλ’ αυτά μαζί με τον Ιάσονα
και με τον Οδυσσέα·
αγαπάνε λέει κι οι δυο τους
με πάθος και, καμιά φορά, με αφόρητη νοσταλγία
τις σιωπηλές γυναίκες,
τα ερωτικά λιμάνια,
τα ατέλειωτα ταξίδια και τους μαγεμένους
τόπους, ώσπου προς το τέλος
το φοβούνται, λέει, μήπως τους συντρίψει η ζωή.

 

EL CARÍSIMO CIRUJANO

Cuantas y cuantas veces pensé
dejar de escribir
pero cómo podría
suceder, ¿debería cogerme
responsablemente un cirujano
increíblemente caro y experto
para quitarme el cerebro,
los músculos, los nervios y esta
alma mía que padece de amor?
¿Prefiero entonces
mezclar mis antiguos manuscritos,
escribir algo nuevo y volverlo a escribir
o
discutir todo esto con Jasón
y con Ulises?
¿aman pues los dos
con pasión y, a veces, con nostalgia insoportable
a las mujeres silenciosas,
los puertos eróticos,
los viajes interminables y los parajes
hechizados, hasta que al final
sienten miedo, pues, de que la vida los destruya.

 

⊂Ο⊃

ΣΗΜΕΙΩΣΕΙΣ ΓΙΑ ΤΟ ΤΡΑΓΟΥΔΙ ΤΩΝ ΠΟΛΥΕΘΝΙΚΩΝ

Τόσους αιώνες μετά την Οδύσσεια κι εγώ βρισκόμουν ακόμα στην αποβάθρα και, όπως ένας αμετανόητος μυθομανής, επέμενα για να ταξιδέψω προς τη χώρα των Κιμερίων, όπου μόνο σκοτάδι, σκοτάδι και θάνατος. Ήτανε κι άλλοι πολλοί που περίμεναν με αδημονία τη βάρκα, ποιητές, αρχαιολόγοι, δημοσιογράφοι με τα σημειωματάρια και τα τσαπιά στα χέρια, ο Τειρεσίας αργούσε να φανεί κι όλοι το ξέραμε πως περνούσαν δίχως αλλαγή τα μαύρα χρόνια, ώσπου, κάποιος νέος Οδυσσέας ούρλιαξε σ’ ένα χωνί: Φωνάξτε επιτέλους την Αντίκλεια, τη μάνα μου.

Η Αντίκλεια ήρθε σε λίγο από την αντίπερα όχθη. Φορούσε μια κουρελιασμένη φούστα από αλατζά, τα χέρια της ήταν καμένα, το ίδιο και το πρόσωπό της, «να ξέρεις, γιε μου, εκεί είναι το σκοτάδι και το φως, εκεί πεθαίνει και ανασταίνεται το όνειρο» ακούστηκε να λέει μ σκληρή και αποφασιστική φωνή και κανένας δεν παραξενεύτηκε, που ‘δειχνε με το καμένο χέρι της, πέρα μακριά, μια φάμπρικα.

 

NOTAS PARA LA CANCIÓN DE LAS MULTINACIONALES

Tantos siglos después de la Odisea y me encontraba aún en el muelle y, como un mitómano impenitente, insistía en viajar a la tierra de las Quimeras en donde sólo hay oscuridad, oscuridad y muerte. Hay muchos otros que esperaban la barca con inquietud, poetas, arqueólogos, periodistas con el cuadernillo y las azadas en las manos, Tiresias tardaba en aparecer y todos sabíamos que pasarían sin cambios los negros años, hasta que un joven Ulises aulló en un embudo: Llamad por fin a Anticlea, mi madre.

Al poco, vino Anticlea desde la orilla opuesta. Vestía una desgarrada falda de algodón, sus manos estaban quemadas, como su rostro, “que sepas, hijo mío, que allí está la oscuridad y la luz, allí muere y resucita el sueño”, se le oyó decir con voz dura y firme y nadie se extrañó de que mostrase con su mano quemada, a lo lejos, una fábrica.

 

©Kristina Karayannis

 

⊂Ο⊃

Ο ΜΟΝΟΛΟΓΟΣ ΤΟΥ ΟΡΕΣΤΗ

Στη νύχτα μου ο φόβος.
Χθες βράδυ μόλις, έγινα φονιάς σκοτώνοντας για εκδίκηση
τη θλιβερή μου μάνα. Ήτανε τόσο φοβισμένη και δειλή που έτρεμε όπως το δεντρί, την ώρα που το πελεκάει ο ξυλοκόπος.

Δεν ήθελα να ξαναδώ τη μαύρη λάμψη απ’ το μίασμα, πούχε βαθιά στα μάτια. Βύθισα με μανία το μαχαίρι μου μέσα στα στήθη τα ζεστά κι ευθύς ξεπήδησε σαν ποταμός το μολυσμένο αίμα.

Έγειρε τότε ξέπνοη επάνω στο χαλί κι απόμεινε εκειδά μια δελεαστική βορά για τα σκυλιά και τα σαγόνια του Άδη.

Μα να, που τώρα ανεβοκατεβαίνω έξαλλος μέσα στις νύχτας τις καταπακτές, προσμένοντας απ’ τους θεούς μια δροσερή βροχή να ξεπλυθώ, κάτι σαν τελική και δίκαιη εξιλέωση από το φοβερό το μίασμα του μητροκτόνου. Εμένα μ’ έμαθαν από μικρό οι συμφορές να ξεχωρίζω στη στιγμή όλους τους δίκαιους τους καθαρμούς και πότε είν’ η ώρα που αρμόζει να μιλώ και πότε να σωπαίνω. Κι αν ήμουνα ως το τέλος για όλους σας ο εκδικητής κι ο χαλαστής, ο λυτρωτής του Άργους, για μένανε ίσως να ‘τανε γραφτό να μην υπάρχει πια ησυχασμός, χαμόγελο, χαρά ούτε γαλήνη του ύπνου.

 

EL MONÓLOGO DE ORESTES

En mi noche el miedo.
Apenas ayer por la noche, me convertí en asesino matando
por venganza a mi pobre madre. Estaba tan asustada y acobardada que temblaba como el árbol cuando el jardinero lo tala.

No quisiera volver a ver el negro resplandor de la infección que tenía en el fondo de los ojos. Hundí con locura el cuchillo en sus cálidos pechos e inmediatamente brotó como río la sangre contagiada.

Se giraba entonces sin aliento sobra la alfombra y esperaba allí como seductora presa para los perros y la mandíbula de Hades.

Pero he aquí que subo y bajo como loco por las noches los
escotillones, esperando de los dioses una lluvia fresca para
lavarme, algo como una expiación perfecta y justa del temible contagio del matricidio. Me enseñaron desde pequeño las desgracias de distinguir al instante todas las purificaciones y cuándo es el momento en que conviene hablar y cuándo callar. Y si fuese hasta el final para todos vosotros el vengador, el destructor, el salvador de Argos, para mí quizás hubiese estado escrito que ya no exista tranquilidad, sonrisa, alegría ni calma en el sueño.

 

⊂Ο⊃

Η ΟΜΟΡΦΙΑ ΤΗΣ ΧΡΥΣΗΙΔΑΣ

Τα σχέδια για το πάρσιμο της πόλης δεν χρησίμευαν σε τίποτα. Κάθε τόσο σχεδόν ανατρέπονταν· θρηνήσαμε κι άλλους νεκρούς, ώσπου, στο τέλος ένα βράδυ ήσυχος ο Αγαμέμνονας το αποφάσισε κι επέστρεψε τη Χρυσηίδα.

Κείνο το ήσυχο βράδυ, λοιπόν, το εννοήσαμε κι εμείς πως η ομορφιά μια δικαιολογία ήταν κι αυτή ή ένα τέχνασμα –να μην κοπάσει ο πόλεμος, να μην τελειώσουν οι ανθρωποσφαγές, να μην παρθεί έτσι άδοξα η μισητή η Τροία.

 

LA BELLEZA DE CRISEIDA

Los planes para la toma de la ciudad no sirvieron de nada. De vez en cuando casi se trastornaban; lloraban por otros muertos hasta que, al final, una noche, Agamenón, tranquilo, decidió devolver a Casandra.

Aquella noche tranquila, además, entendimos también nosotros que la belleza era una excusa o un artilugio –para que no cesase la guerra, para que no terminasen las matanzas, para que no fuese tomada así, sin gloria, la odiosa Troya.

 

©Kristina Karayannis

 

⊂Ο⊃

ΜΟΝΟΛΟΓΟΣ ΤΟΥ ΕΥΡΙΠΙΔΗ ΕΝΑ ΔΕΙΛΙΝΟ

Θα ‘σαι πολύ πιο τρυφερή μέσ’ απ’ τον μύθο, Ιφιγένεια, και πιο γλυκιά απ’ όλα τα κορίτσια του παλιού καιρού. Θα ‘σαι σαν τον πολύτιμο διαμάντι που φωτίζει μόνο από μακριά, λαμπρύνοντας παντοτινά τη μοίρα μου στο γέρμα αυτού του κόσμου. Μάταια θα σε ψάχνουν οι επίγονοι, ιδρωκοπώντας στα ερείπια και στις αρχέγονες μυλόπετρες πνάκριβων ανασκαφών. Σου ‘δωσαν σένα οι καλοί θεοί τον ματωμέο κότινο της εκλογής, της νίκης και της δόξας που ποτέ δε θα δοθεί σ’ αχρείους και βαρβάρους. Γι’ αυτό τραβάς περήφανη, απόμακρη και σιωπηλή, πέρα απ’ τα χρώματα αυτού του δειλινού, μ’ ένα κλαδί βερυκοκιάς στην κεφαλή, με μια μετάξινη εσθήτα ως τους αστραγάλους.

 

MONÓLOGO DE EURÍPEDES UN ATARDECER

Serás mucho más tierna en el mito, Ifigenia, y más dulce
que todas las muchachas del tiempo antiguo. Serás como el precioso diamante que alumbra sólo de lejos, abrillantando permanentemente mi destino en la caída de este mundo. En vano te buscarán los epígonos, sudando en las ruinas y en los molinos primitivos de las carísimas excavaciones. Te dieron a ti los buenos dioses el acebuche ensangrentado de la elección, de la victoria y de la gloria que jamás se concedió a inútiles y bárbaros. Por eso vas orgullosa, lejana y silenciosa, más allá de los colores de esta tarde, con una rama de albaricoque en la cabeza, con un vestido de seda hasta los tobillos.

 

⊂Ο⊃

Ο ΑΓΓΕΛΟΣ ΠΟΥ ΠΕΡΙΜΕΝΑΜΕ ΝΑ ΦΑΝΕΙ

Κάθε άγγελος
τρομερός είναι
Ράινερ Μαρία Ρίλκε
Ελεγείες του Ντουίνο

Χρόνια και χρόνια τον περιμέναμε να φανεί. Κοιτάζαμε πια με ανησυχία το παρελθόν, ραβδοσκοπούσαμε το παρόν και το μέλλον μ’ αδημονία, μα τίποτα, ο άγγελος δε φαινότανε πουθενά. Όλη η ζωή μας σταματημένη, σταματημένη από καιρό, εξαντλημένη κάπως και η … από αυτό το περιφερειακό και ασήμαντο πρόσωπο, απ’ τη στιγμή της ελευθερίας μου. Φεύγουν οι μέρες κι οι μήνες σαν το νερό: Σεπτέμβριος, Οκτώβριος, Νοέμβριος, Δεκέμβριος. Μεγάλωναν σιγά σιγά τα νύχια μας, μεγάλωναν τα γένια μας και τα μαλλιά μας. Ώσπου στο τέλος, ένα βράδυ ανοιξιάτικο, κάτι μας φάνηκε να κατεβαίνει απ’ το βουνό. Ήταν ένα ψωριάρικο και και γέρικο σκυλί που βρώμαγε από μακριά, γρυλίζοντας απαίσια, απ’ την κακοπέραση κι απ’ την κακή του μοίρα. Να ’τανε βολικό αυτό ο άγγελος που περιμέναμε, να ‘ταν αυτό η μοίρα μας ή τάχα μου κορόιδευαν οι άσπονδοι εχθροί μας;

 

EL ÁNGEL QUE ESPERÁBAMOS APARECER

Todo ángel es terrible
Rainer María Rilke
Elegías de Duino


Años y años esperábamos que apareciese. Mirábamos ya con intranquilidad el pasado, dábamos bastonazos al pasado y al futuro con inquietud, pero nada, el ángel no aparecía por ningún sitio. Toda nuestra vida detenida, detenida desde hacía tiempo, agotada y la… de ese rostro periférico e insignificante, desde el momento de mi libertad. Se van los días y los meses como el agua: septiembre, octubre, noviembre, diciembre. Crecieron poco a poco nuestras uñas, crecieron nuestras barbas y nuestros cabellos. Hasta que, al final, una noche de primavera, nos pareció que algo descendía de la montaña. Era el perro viejo con psoriasis que ensuciaba de lejos, gruñendo horriblemente, desde su mal paso y desde su mal destino. ¿Sería posible que el ángel que esperábamos fuese nuestro destino o quizás se reían de mí nuestros implacables enemigos?

 

⊂Ο⊃

ΤΟ ΑΛΟΓΑΚΙ ΤΗΣ ΠΑΙΔΙΚΗΣ ΗΛΙΚΙΑΣ

Από μακριά τότε είδα το άλογο: το άσπρο άλογο των παιδικών μου χρόνων και της νοσταλγίας μου να έρχεται σιμά μου. Πρόσεξα πως κρατούσε ένα τριαντάφυλλο ανάμεσα στα δόντια του και προχωρούσε λάμποντας από χαρά κι αγέρωχο κάτω απ’ τα δέντρα. Ακόμα και το λιόγερμα που ‘φευγε ολοπόρφυρο εκείνη τη στιγμή πάνω απ’ τα ευλογημένα στάχυα, σα να εστάθηκε κι αυτό, ίσως για να θαυμάσει. Το άλογο, όταν έφτασε σε κοντινή απόσταση, πλησίασε σιγά σιγά, απόθεσε το τρυφερό του τριαντάφυλλο στα χέρια μου κι ύστερα γύρισε απότομα και χάθηκε σαν αστραπή στον κάμπο. Έμεινα τότε ν’ απορώ και να κοιτάζω έκθαμβος μια τ’ άλογο και μια το τριαντάφυλλο μες τ’ ανοιχτά μου χέρια. Κι είναι από τότε για μένα πολύ αργά κι ίσως οδυνηρό για να εννοήσω πώς χάνουμε έτσι εύκολα την αθωότητα και την ελπίδα εμείς οι άνθρωποι για λίγη έστω τρυφερότητα κάτω απ’ τ’ αστέρια.

 

EL CABALLITO DE EDAD INFANTIL

De lejos vi entonces el caballo: el blanco caballo de mis años
infantiles y de mi nostalgia volviendo a mi lado. Me di cuenta de que sostenía una rosa entre los dientes y avanzaba radiante de alegría y arrogante bajo los árboles. Incluso al crepúsculo cuando se iba todo púrpura en aquel instante por encima de las benditas espigas, como si se detuviese quizás para admirarse. El caballo, cuando llegó a una distancia cercana, se acercó poco a poco, depositó en mis manos la tierna rosa y después se volvió de pronto y desapareció como un relámpago por el campo. Me quedé entonces perplejo y mirando estupefacto una vez al caballo y otra a la rosa en mis manos abiertas. Desde entonces es muy tarde para mí y quizás doloroso entender que perdemos tan fácilmente la inocencia y la esperanza nosotros los hombres por una ternura, aunque sea pequeña, bajo las estrellas.

 

©Kristina Karayannis

⊂Ο⊃

ΟΙ ΔΥΟ ΣΧΟΙΝΟΒΑΤΕΣ

Το ξέρεις, δεν είναι ο φόβος που με τρομάζει, γύρισε κι είπε ο μικρός σχοινοβάτης στον μεγαλύτερο, εκεί ψηλά στην αιώρα κάτω απ’ το θόλο του μιούζικ-χωλ. Το ξέρω, του είπε ο άλλος ανήσυχος, έχοντας καρφωμένο το βλέμμα του στην κερκίδα. Τούτο το φόβο τον συνηθίσαμε πια. Το ζήτημα είναι τα λαίμαργα μάτια τους.

 

LOS DOS EQUILIBRISTAS

Lo sabes, no es el miedo lo que me asusta, vuélvete y díselo, pequeño equilibrista, al mayor, allá arriba en el aire bajo la cúpula del music-hall. Lo sé, le dijo el otro intranquilo, con la mirada clavada en el palco. Sentimos ese miedo hace tiempo. La cuestión es sus ávidos ojos.

 

⊂Ο⊃

ΠΟΛΥΚΡΑΤΗΣ I

Μάλλον η πρόθεση
άρκεσε
για το κακό
«Αυτοψία» 
Οδυσσέας Ελύτης

Ποιος άραγε ποτέ θα μάθει γιατί με καταδίκασαν έτσι οι θεοί κι αισθάνομαι να είμαι ετούτη τη στιγμή ο μόνος βασιλιάς επί της γης και άρχοντας που τόσο ενάντια και εχθρική του στάθηκε η μοίρα. Ίσως κάποια πανάρχαια κατάρα απ’ το γένος ή απ’ τη φυλή, μα επιτέλους, τι τους ήθελα τους άχρηστους τους μάντεις απ’ τη Θήρα; Γιατί τι άλλο συμβολίζει πια αυτός ο θλιβερός δακτυλιόλιθος, που μου επέστρεψε σφυρίζοντας μισερή Ερινύα η μοίρα, εξόν από τον παγερό και θριαμβεύοντα ίσκιο του θανάτου; Τι ειρωνεία και τι καλυμμένη εχθρότητα που έκρυβε στο τέλος η ζωή, και πόσο αψήφιστα την πήρα; Ονειρευόμουν πάντοτε ο δυστυχής, ονειρευόμουν το ολέθριο χρυσάφι, τη μοναδική αγάπη μου να ρέει στα παλάτια μου ακατάπαυστα απ΄ τη Μικρά Ασία κι έβλεπα στα ενύπνια στολισμένο με αμέθυστους απ’ άκρον εις άκρον το νησί, με σάπφειρους σιντέφια και πορφύρα, και να που χύθηκε στην άμμο μια για πάντα το γλυκό κρασί και να που οι γυναίκες μας θρηνούν απαρηγόρητα για το πού στέρεψε το γάλα τους, και δε θα πάψουνε ποτές – αν δεν επέλθει κάθαρση, να δέονται στην Ήρα. Ονειρευόμουν πάντοτε ο δυστυχής, ονειρευόμουν σιωπηλή σελήνη να φωτίζει σαστισμένη και έκθαμβη τους επίγειους και ονομαστούς παραδείσους, που έφτιαχνα για να μαγεύω τους καλεσμένους μου και να φαιδρύνω μες στη νύχτα τη διάθεση σε όλη την υψηλή Γοργύρα, και να τι μου επιφύλασσε το ελάχιστο σκοτάδι της κοιλιάς ενός ψαριού: την ίδια τη θανατερή αλαζονεία μου μαλαγμένη σ’ ένα θλιβερό δαχτυλίδι της κόλασης – που στα δάχτυλα έφερα ως δώρο, ένα ψυχρό και θριαμβεύοντα ως το τέλος θάνατο σε τούτο δω τον αφιλόξενο χώρο.

 

POLÍCRATES I

Mas la intención
bastaba
para el Mal.
 «La autopsia»
Odysseas Elytis

Quién sabrá jamás por qué me condenaron así los dioses y siento que soy en este momento el único rey sobre la tierra y caudillo a quien el destino se la vuelto tan contrario y hostil. Quizás una antigua maldición de mi raza y mi linaje, pero, al final, ¿para qué quería a los inútiles adivinos de Tera? Porque ¿qué otra cosa simboliza este triste anillo de piedra que me devolvió silbando la desgraciada Erinia, el destino, sino la helada y triunfal sombra de la muerte? ¡Qué ironía y qué enemistad oculta guardaba al final la vida, y que a la ligera la tomé!

Soñaba siempre, desgraciado, soñaba con el funesto oro, mi único amor corriendo por mis palacios sin cesar desde el Asia Menor y veía en ensueños la isla adornada de amatistas de extremo a extremo, con zafiros, nácares y púrpuras, y he aquí que se derramó en la arena para siempre el dulce vino y las mujeres nos lloran inconsolablemente hasta secarse su leche, y no cesarán jamás, si no sobreviene la purificación, de temer a Hera. Soñaba siempre, desgraciado, soñaba que la silenciosa luna iluminase satisfecha y estupefacta los terrenales y famosos paraísos que creé para encantar a mis invitados y alegrar por la noche la disposición en toda la alta Goryira, y he aquí que me protegió la sombra pequeñísima del vientre de un pez: mi misma arrogancia mortal ablandada en un triste anillo del infierno, que llevé en los dedos como regalo, una muerte fría y triunfante hasta el final en este espacio de aquí inhospitalario.

 

 

©Kristina Karayannis

 

⊂Ο⊃

ΠΟΛΥΚΡΑΤΗΣ II

Δεν ξέρω πώς ήρθαν έτσι τα πράγματα
κι αν έγιναν καταπώς τα αφηγείται
και τα ιστορεί ο θείος Ηρόδοτος-
πάντως στο βάθος φοβόμουν, γιατί
όπου και να κινούσα το στρατό, όλα
μου πήγαιναν καλά και κατ’ ευχήν,
που λένε.
Χίλιες φορές μ’ ευνόησαν οι μοίρες και
μ’ αρνήθηκαν οι συμφορές κι ίσως
αυτό να ήταν που δεν άρεσε στον Άμαση,
τον εκλεχτό μου σύμμαχο
και φίλο, έπιασε το λοιπόν κι
εσύναξε και μου ‘στειλε σ’ ένα χαρτί
από πάπυρο ακριβό μια τελευταία
κι ολιγόλογη επιστολή όπου ανεξήγητα
μου έλεγε πως κάπου εδώ τελειώνει κι
η μεγάλη μας φιλία.
Ανεξήγητο, ανεξήγητο έλεγα και
χειρονομούσα ανήσυχος, εκείνο το εξαίσιο
ανοιξιάτικο απόγευμα, λίγο μετά την
καθημερινή μου επιθεώρηση στους
θησαυρούς, χωρίς να ξέρω βέβαια πως
ο Οροίτης σχεδίαζε το θάνατό μου
από μακριά, την ώρα που με λόγια
περιπαιχτικά τον πλήγωνε και τον
ανέδειξε στον κήπο του, την
κραταιά μου δόξα διηγούμενος,
αυτός ο άθλιος, ο Πέρσης Μητροβάτης.

 

POLÍCRATES II

No sé cómo sucedieron así las cosas
y si fueron como las narra
y las cuenta el divino Heródoto–
siempre sentía miedo en el fondo, porque,
a donde moviese el ejército, todo
me salía bien y a mi deseo,
como dicen.
Muchas veces me fueron favorables las Moiras y
las desgracias no me tocaron y quizás
eso sería lo que no le gustó a Ámasis,
mi selecto aliado
y amigo, se puso entonces
a reunirlo todo y me envió en un papel
de caro papiro una última
y concisa carta en la que inexplicablemente
me decía que aquí terminaba también
nuestra gran amistad.
Inexplicable, inexplicable, decía yo y
gesticulaba intranquilo, aquella estupenda
tarde primaveral, poco después
de mi diaria inspección a los tesoros,
sin saber con seguridad que
Oroitis planeaba mi muerte
en la distancia, en el momento en que
con palabras burlonas lo hería y lo
mostraba en su jardín, contándole mi poderosa
gloria este estúpido persa Mitrovatis.

 

*  *  *

Derechos reservados
©Stelios Karayannis (poemas)
©José Antonio Moreno Jurado (traducción)

 

NOTA BIOGRÁFICA

Isla de Samos, Grecia, 1956. Poeta, ensayista, traductor, y doctor en filosofía moderna por la Universidad de Yoanina con su tesis La crisis de la modernidad: cultura, tecnología y razón histórica en José Ortega y Gasset. También es doctor por la Universidad de Granada con su tesis La evasión de Dédalo. Teoría y usos poéticos de la metáfora en José Ortega y Gasset, Juan Ramón Jiménez y Yorgos Seferis. En 1992 obtuvo el Premio de Poesía Nikiforos Vretakos del Ayuntamiento de Atenas. Sus poemas se han traducido en inglés, alemán y castellano. Algunos de sus ensayos se han editado en revistas como El fingidor, Estudios Orteguianos, Diálogo filosófico, etc. Ha traducido doce libros de literatura infantil española, dos obras teatrales, poemas de Jorge Luis Borges, Álvaro Mutis, Juan Ramón Jiménez, Francisco de Quevedo y de muchos poetas andaluces contemporáneos. En septiembre del presente año (2019), se publicó en Sevilla, España, un libro suyo de poesía en prosa traducido por el poeta y helenista José Antonio Moreno Jurado.

Es consejero en el Ministerio de Educación Griego e imparte clases de Literatura Española Moderna en la Universidad Abierta de Grecia. También es miembro de la Asociación de Hispanistas Griegos, del Pen Club, de la Asociación Nacional de Escritores Griegos y Académico Correspondiente en Atenas de la Academia de Buenas Letras de Granada.

En la actualidad dirige la revista Erato, Ars Poetica, Revista Internacional de Poesía que se publica bilingüe por las Ediciones Romi cada quatrimestre.

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Las imágenes que acompañan a los poemas son de la artista plástica griega Kristina Karayannis.

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ENTROPÍA / MANDARINA – Dos cuentos de Julio Medrano

 


Foto / ©Carlos Castillo Quintero

EZIS es el segundo libro publicado por Julio Medrano; el primero fue Las buganvillas del cadáver (Premio Alejandría de Novela, 2016). Dividido en tres partes, EZIS reúne 15 cuentos breves que conservan unidad en su tono y en su temática. Tunja, ciudad natal del autor, emerge de la niebla y deambula por las páginas del libro impregnando a sus personajes de la fatalidad psicodélica que habita en estas calles.  La publicación estuvo a cargo de FALLIDOS EDITORES, proyecto editorial que acoge a nuevos escritores.

INVITACIÓN
Lanzamiento del libro de cuentos Ezis
sábado 14 de septiembre / 2019, en Tunja,
Turmequé Café Cultural - 5 P.M.

 

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©Ezis / Julio Medrano

 

Entropía

A Paola Avendaño

The ocean planet is on burn.
Gojira, Ocean planet

Bajo el paradero de bus, un vendedor con la mercancía en una caja atada al cuello, espera a que la ciudad se despeje de la lluvia para proveer de cigarrillos a los náufragos. Paola le compra un cigarrillo mentolado y una caja de chicles. Él le prende el cigarro, recibe el pago; ella aspira el mentol y se sienta en la banca helada a esperar el bus. Las motos pasan fugaces. Dos chicos juegan en la acera del frente, chapotean en el andén hasta enlodar completamente los uniformes escolares. Paola fuma, se sumerge en un anuncio de neón que late en letras violeta: Encuentra tu ser.

—¿Ixchel me estará esperando?
—¿Me habla, señorita? —pregunta el vendedor.
—No —espira el humo del cigarrillo—, pensaba en mi
gato. No le gusta cuando truena.
—¿A quién le gusta?

El bus asoma a lo lejos. Ella ve que el cigarro apenas va a la mitad, aspira una última y larga bocanada de humo y, lo catapulta con sus dedos hacia la alcantarilla. Alista las monedas para pagar el pasaje, bota el mentol por la nariz, destapa la cajetilla de chicles y se embute las dos gomas sabor a canela.

El bus agiliza la marcha, ella se levanta de la banca y agita la mano. Pero el monstruo de metal rojo sigue veloz sin hacer caso de la seña de pare, los salpica de agua encharcada.

Nubes como ballenas infladas de lluvia, esconden a los edificios tras cascadas y relámpagos, truenan sus cantos entre los ecos de la mal formada vida. Las calles se inundan. La ciudad desaparece. Los dos chicos nadan bajo las negras aguas hacia sus hogares. Paola y el vendedor treparon al techo del paradero de bus para escapar del riachuelo.

—¡Eso pasa cuando bota las colillas de cigarro a la alcantarilla! Todas se tapan e inundan las calles —dice con vehemencia y fatiga el vendedor.
—¿Entonces guardo la colilla y la llevo a mi casa?
—Buena idea, sí.

Paola lo mira con dureza.

La avenida se ha convertido en un río. Las casas se derrumban sobre sí, los edificios colapsan, uno a uno se quiebran en el baile acuático-apocalíptico, todo se aparta para darle paso a la luna de mármol en el horizonte.

El río oscuro gana fuerza.

Paola cierra los ojos, masca impaciente, piensa en su gato que la espera con la lata de comida «Ixchel se exalta en el sueño». Estallan los transformadores de energía creando minúsculas estrellas, partículas que enceguecen al vendedor y lo hacen caer de su asiento de primera fila. Los gritos de la gente de toda la ciudad componen una cacofonía siniestra, mientras cadáveres de personas son arrastrados en el caudal hasta apilarse en un cementerio de chatarra y carne.

La Tierra, satisfecha por el sacrificio, aparta las nubes del cielo y deja que las aves gobiernen el vasto imperio que el hombre hurtó para dar fe a un dios sin alas. La Tierra comienza a vegetar en cada viso que queda de la ciudad, florece en ausencia de cualquier desafío humano.

Gigantescas ramas de ayahuasca brotan al borde del río, reptiles retoman posesión de las rocas y los árboles, los gatos y perros de la ciudad se apoderan de las antiguas calles, se han liberado de ser el retrato que quiso imponer el hombre de sí mismo. El agua se va con los restos de asfalto, cemento y acero.

Sobre el retorcido paradero de bus, Paola acurrucada sostiene su cabeza entre las piernas, ya no tiembla porque los gritos de la gente han cesado, porque el viento es ahora más cálido y ligero, apenas le levanta el larguísimo pelo negro. Piensa en su gato Ixchel y se da valor para elevar la cabeza y abrir los ojos. Mira impávida la destrucción, aquel sitio antes rodeado de luces de neón y motos centellantes, es ahora un valle, un vergel colmado de hiedras, lirios, gerberas y otras plantas que no reconoce. La luna es más grande, como solo la había visto en su niñez en el pueblo de los abuelos. Piensa en escupir el chicle pero prefiere tragarlo. Ve a lo lejos una montaña de autos, motos, ciclas, máquinas de escribir, piernas humanas, computadoras, campanas, libros, colchones, brazos, celulares, sillas, zapatos, cabezas de hombres y mujeres, armas, manteles, copas, microondas, postes y cientos de otras cosas que ahora le parecen diminutas, y que habían hastiado a la naturaleza. Solo se escucha el soplar del viento.

Ixchel ronronea, ha dejado de temblar. Mientras come de su lata nueva, Paola le pasa la mano sobre el lomo y le repite el nombre con voz curativa.

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©Círculos del Dadá / Julio Medrano

 

 

Mandarina

Se enamoró por unas horas de un sonámbulo.
Roberto Bolaño

1

Cuando recuperé mi libro, después de dos meses que duró con él, encontré apuntes con bolígrafo a los costados de las páginas. Con color azul subrayados los adjetivos y, con negro, párrafos enteros; encerrados en círculos verdes los verbos.

Al final de cada capítulo, las palabras repetidas estaban en una lista con el número de página y párrafo donde se localizaban.

No acostumbro rayar los libros. De hecho, muchos quedaron vírgenes de tachones para cuando mi exesposo los tiró por la ventana. Por ejemplo, recuerdo que en La casa verde de Llosa, solo subrayé una línea para utilizarla como epígrafe en algún texto para mis alumnos de la universidad.

Debo ser sincera, compré esa nueva copia del libro un sábado en la tarde. Caminaba hacia el supermercado y pensé: Diablos, debo comprar un libro antes de acabar con todo el dinero en comida y cigarrillos. Entré a la librería Galara, pregunté por Los detectives salvajes de Bolaño. Sé de quién es, dijo el vendedor con mirada templada y puso a la bestia indómita sobre el mostrador. Bueno, lo empezaré de nuevo, qué más da, me dije y lo pagué. Al volver a mi apartamento desempaqué los víveres y mi libro. Comí una mandarina mientras calentaba el café que tenía preparado en la olleta hacía dos días. Me senté en una butaca, que fue lo único que saqué de casa después de mi divorcio, ni un solo libro quedó conmigo. Serví la taza de café.

Encendí un cigarrillo Pielroja y comencé a leer. No podía dejar de pasar las páginas con la necesidad de terminarlo una vez más. Leí. Fumé. Hasta que por la ventana, una brisa se entregó a mi sala y me hizo crujir de escalofrío. Agarré el celular, eran las tres de la madrugada del domingo. Sobre el cenicero estaban tirados los gajos de mandarina y las colillas de cigarrillo manchadas de color naranja, la ceniza profundamente negra como un fétido pozo. ¿Quién diablos puede leer tanto tiempo sentado en una butaca?, pensé. Me levanté de la dura silla. Preparé más café. Miré el libro, ansiosa. Puse mi culo adormecido en el sofá de cuero, abrí mi libro y en él aré los párrafos y fui sembrando el tiempo. Debo ser sincera, el domingo no hice nada además de leer, fumar, comer mandarinas y levantarme para ir al baño. Creo que llovió en la mañana, olvidé sacar mi planta de primaveras al alféizar de la ventana. Cayó la tarde y los edificios surgieron con sus luces pequeñitas entre la niebla. Más café, cigarrillos sin filtro, mandarinas, la compasión de Bolaño con el lector, el grito largamente consumado entre esos párrafos y su muerte. Escupí las cenizas y las pepas en el cenicero. No quise soltar el libro, la angustia acrecentaba con cada final de página, las historias me imantaban con un ritmo tan fulminante que apenas podía recuperar el aliento para dar otra chupada al cigarrillo. A las dos de la madrugada del lunes tuve que ir al lavabo para enjuagar mi rostro, debo terminarlo, recuerdo que me dije al espejo. Volví al sofá.

Llegué a la universidad a eso de las nueve y un cuarto de la mañana. El placer de terminar de leer el libro me había costado horas de sueño, me había dejado el cuerpo adolorido y un pálido rostro que mostraba dos cuencas púrpuras. Al llegar al salón, mis estudiantes me saludaron duramente porque los había hecho esperar. No tuve tiempo para preparar clases, no sabía qué tema nos tocaba en el esquema semestral. Como llevaba el libro de Bolaño conmigo, pensé en relacionarlo a mi cátedra de humanidades. ¿Qué más humano que un escritor develando sus laberintos hacia la muerte?, dije a mis alumnos. Señalé fragmentos con cintas de colores y les pedí que sacaran copias, por supuesto. Al día siguiente, me llamó el profesor de literatura y me pidió que le prestara el libro para compartirlo con sus alumnos. Solo por una clase y te lo devuelvo, dijo. Debo ser sincera, me reí en su enorme cara de berenjena. No presto libros, dije. Lo devuelvo en la tarde, por favor, dijo. Ante la insistencia de mi compañero y la mirada de los demás profesores, no vi alternativa. Le presté mi libro de Los detectives salvajes.

La primera semana no nos cruzamos por los pasillos de la universidad. La segunda semana no me contestó el celular. No quería involucrar a mis compañeros profesores en el asunto, pero en la tercera semana tuve que pedirles que intercedieran por mí, y supliqué que quien lo viera, le pidiera mi libro así tuviera que amenazarlo de muerte, bromeé, cosa que a la magister de lingüística no le vino en gracia. La planta de primaveras marchitó, olvidé sacarla a la ventana o, regarle agua.

Se fue el primer mes y nadie daba razón del profesor de literatura. Cobarde. Pregunté a los alumnos y profesores pero nadie lo había vuelto a ver, incluso en la decanatura de la facultad ya habían redactado cartas de despido por incumplimiento laboral. Extrañaba mi libro. No había otro objeto con el que me hubiese encariñado tanto. Me encontré aturdida al ver cómo una persona puede ser descarada a tal extremo. Para no devolver un libro pasadas ocho semanas, podría decirse que estaba tratando con un enfermo mental. La fiebre me subía en las noches al pensar que aquel malhechor se había aprovechado de mi confianza y, después de burlarse de mí, se había llevado mi libro, mi único libro. El chirriar de las cigarras se convertía en voces humanas que me decían estúpida, ingenua, torpe.

La madrugada de un lunes los atronadores pulsos de mi corazón me obligaron a levantarme de la cama. Busqué en la guía telefónica el apellido del cobarde para recordar la exacta ubicación de su casa, cuando encontré aquel nombre, una risa brotó de mis entrañas junto a un acceso de tos. Memoricé la dirección y salí de mi apartamento. Corrí vestida en pijama. La oscuridad, los perros, las monjas, los militares, nada me asustó al correr por las calles. Al llegar a la casa del cobarde, trepé un árbol y miré la negrura de los cuartos. ¿Dónde estará mi libro?, pensé.

Entré por una teja rota en el patio posterior de la casa. Él vivía con la mamá, todas las fotos en la sala eran de la anciana posando junto a él. Busqué mi libro en la cocina, el garaje, el comedor; nada, ni siquiera había biblioteca, ¿cómo un profesor de literatura no tiene una maldita biblioteca?, me dije, e imaginé mi pobre libro perdido entre la soledad de esa casa maloliente. Debo ser sincera, tuve miedo de subir a la segunda planta, pero estaba decidida a no volver a mi apartamento sin mi libro. Apenas terminé de subir las escaleras, la anciana se me mostró y dio un grito como si este no quisiera salir de la garganta. Vi cobardía en su rostro, la tomé por los hombros y la arrojé escaleras abajo. El sudor de mi cuerpo empapó todo el pijama. El cobarde escuchó el estruendo de los huesos rotos de la anciana y salió del baño con los pantalones escurridos en los tobillos. Su cara empalideció al verme, me dijo puta; entonces, lo tiré también por las escaleras. Debo ser sincera, gritó más agudo que la mujer. Busqué mi libro por todos los cuartos, bajo las camas, en cada cajón de cada mueble, pero no estaba. El único lugar sin revisar era el baño del que había salido el cobarde. El olor era nauseabundo. Allí estaba mi Bolaño sobre el piso. Cuando lo vi sentí pena, asco y tremenda tristeza. Debo ser sincera, vomité en la ducha. En un vaso junto al retrete tenía bolígrafos y rotuladores. Agarré mi libro y salí del horroroso cuarto de baño. Bajé y un halo de luz que daba asomo por las ventanas parecía perseguirme. El cobarde y la anciana estaban juntos uno sobre otro al final de la escalera.

Al volver a mi apartamento, mojé un trapo con vinagre y alcohol, lo pasé por cada página del libro. Enfurecí al ver los tachones y apuntes grabados. Después de planchar las hojas, encendí un cigarrillo, desnudé una mandarina, preparé café y me senté en el sofá de cuero.

 

 

©El libro de la mosca / Julio Medrano

 

2

Caminábamos por la calle frente a la iglesia Santo Domingo en busca de un par de sandalias porque ese fin de semana viajaríamos a San Andrés, yo había comprado los tickets meses atrás para que salieran más económicos.

Odio a la gente, me refiero a que cuando camino odio a la gente, se atraviesan, te golpean, pedorrean, escupen, tosen sin taparse la boca, odio a la gente en las calles; por mí, saldría a las once de la noche para hacer compras, pero en esta ciudad todo lo cierran a las siete en punto. Le pedí a, en ese entonces, mi esposa, que fuéramos a un café al Pasaje de Vargas, necesitaba un respiro.

Recuerdo que tomé su mano de dedos larguísimos y le prometí que estaría tranquilo cuando estuviéramos tirados desnudos en la playa… La tendera me interrumpió, ¿qué van a pedir?, dijo. Pedimos dos tintos y dos cigarrillos, un Mustang rojo para mí y un Pielroja para ella, no sé cómo puede fumar esa basura sin filtro. La tendera encendió el televisor, solo escuché el zumbido de la electricidad del aparato que estaba a mi espalda, colgado encima de mi cabeza. Saqué del bolsillo de mi chaqueta la lista de compras para el viaje, cuando me dispuse a leérsela a mi exesposa, vi la terrible expresión de zozobra que tenía su cara, la baba negra del tinto se le escurría por las comisuras de los labios, sus ojos estaban anclados al televisor.

Miré a los costados buscando otras reacciones, pero a ningún otro cliente parecía importar lo que fuera que se mostrara en el televisor sobre mi cabeza. Soltó mi mano para poder agarrar y dar lumbre a su cigarrillo. Tuve que erguirme y virar para poder ver. Pequeño, pequeñito, se mostraba un letrero blanco en la pantalla, y así con letras mayúsculas: HA MUERTO EL ESCRITOR ROBERTO BOLAÑO. Ella lloró, desconsolada, fumó un cigarrillo tras otro hasta que se sintió sin aire y empezó a soplar puro humo.

No viajamos a San Andrés. Nos quedamos en la ciudad a ocultar entre la niebla, la tristeza que le había producido la noticia. Pude revender los tickets a un compañero de la universidad que me ofreció la mitad de lo que yo había pagado por ellos. Ella no quiso hacer nada más que quedarse tirada en la cama. Como vi que fumaba más de lo que solía, le compré mandarinas para que sustituyera el vicio, eso dijo mi mamá, que la mandarina le calma a uno las ganas de fumar. Pero no funcionó. A mi exesposa le dio por fumar mientras se comía las mandarinas, es lo más rico que te has inventado, me dijo, y recordé que decía lo mismo cuando teníamos sexo, no pude dejar de sentirme como un objeto más de sus clichés. A la semana siguiente que ya no estaba tan deprimida (mi exesposa, porque las semanas en esta ciudad siempre están melancólicas), fuimos a la librería; quise comprarle un libro de Bolaño, y como es normal cuando se muere un escritor reconocido, las editoriales hacen todo un dineral vendiendo cuanto papel haya dejado escrito el occiso. Quiso Los detectives salvajes, por recomendación del vendedor de la Galara. Deme dos copias, dijo ella. ¿Para qué dos?, dije. ¿No se lleva tres?, dijo el vendedor. Por si alguien me lo pide prestado, dijo ella.

Al siguiente mes, compró otros dos ejemplares del mismo libro. Dijo que eran para regalar, pero nunca los regaló, ni los prestó. Los iba coleccionando, distintas editoriales, distinto idioma, no le importaba otra cosa sino comprar esos libros, ese libro. Yo compraba tickets para el teatro, y ella decía: Hoy no puedo, debo leer; hacía reservaciones para el restaurante de moda en la ciudad, y ella decía: Esta noche no, sabes que soy de Bolaño. La mañana del primer aniversario de muerto Bolaño, amenazó con comprar otra copia. Debo comprar uno hoy, dijo. Ya tienes sesenta y una copias regadas por toda la casa, dije. Cuando salió del apartamento le grité por la ventana: Búscate un psicólogo, vieja loca. Ella a cambio volvió en la noche con una copia nueva entre sus brazos. Se lo rapé y lo arrojé sobre el comedor. La sacudí por los hombros, estás loca, vieja puta, estás loca, no me vas a cagar esta noche tampoco, ya compré los tickets para el cine y vamos a ir, tú y yo, dije. Pero ella se arrastró hasta la mesa del comedor, agarró su libro y empezó a destapar una mandarina. Enfurecido fui a la biblioteca y empecé a romper toda copia de Los detectives salvajes, saqué todos los otros libros de la biblioteca y empecé a arrojarlos por la ventana hacia la calle. Me imaginaba a mí mismo como uno de los bomberos de Fahrenheit 451. Esa noche decidí divorciarme y concentrarme en mi profesión de profesor de literatura. Y me largué a casa de mamá.

*  *  *

Derechos reservados
©Julio Medrano

 

NOTA BIOGRÁFICA

(Tunja, 1985). Poeta y narrador. Es artista gráfico y guitarrista de «IMPALED», banda de black metal. Hizo parte del Taller de Creación literaria de la UPTC, y del Taller de Narrativa «R.H. Moreno Durán», RELATA, Boyacá.

Ha publicado los libros de cuento Arena caliente (Premio Libro de Cuentos, CEAB 2019), y Ezis (Fallidos Editores, 2019). Autor de la novela Las buganvillas del cadáver (Premio Alejandría de Novela, 2016). Cuentos suyos fueron incluidos en Árbol del Paraíso – Narradores Colombianos Contemporáneos (Editorial Común Presencia, Bogotá, 2012), en la antología de cuentos Boyacá tierra de escritores, (Editorial Corporación Alejandría, Tunja, 2017), y en la Antología I Certamen Mundial Excelencia Literaria III (M.P. Literary Edition, 2015). Poemas suyos han sido incluidos en la antología poética Colección Cosecha Boyacense (Editorial Corporación Alejandría, Tunja, 2017). Obra suya ha sido publicada en la hoja literaria Poesía UPTC, y en la revista virtual La tierra baldía. Actualmente escribe una columna de opinión en el periódico «El Diario».

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Las imágenes que acompañan a los cuentos son dibujos de Julio Medrano. Hacen parte de la primera edición de Ezis (Fallidos Editores, 2019).

 

BAJO LA SOMBRA TUTELAR DE LA NOSTALGIA – Poemas de Juan Carlos Acevedo

Foto / Archivo particular

 

De: Los amigos arden en las manos
Editorial Universidad de Caldas

 

SALMO PARA DESPUÉS DE LA GUERRA

 

Tal vez la poesía, (…)
puede ser la prueba irrefutable,
o cabeza de un prontuario definitivo
de que Dios existió alguna vez.
Héctor Rojas Herazo

Señor,

ahora somos frágiles…

los años de la derrota (aunque hayan quedado en el olvido)

habitan entre nosotros. Por eso hoy el poema es bálsamo.

Señor de los remendados,

ya no podemos elevar oraciones:

conjuros para ahuyentar enemigos y pestes,

tal vez un Poema que sirva de diálogo

para diluir tantos miedos acunados en viejas plegarias.

Señor,

como tus llagas,

las nuestras son huellas de fe en medio de la ola de siniestros.

También hemos caído y nos hemos levantado

para espantar los pájaros de la angustia

que anidan en nuestras lágrimas.

Señor de los fragmentados,

redime con tu sabia mudez a tus hombres y mujeres,

herederos del miedo,

para que la fragilidad se desvanezca y

retornen a nuestra voz y nuestros sueños

y nuestras casas las Bienaventuranzas.

Así sea.

 

 

 

 

 

RADIOGRAFÍA DE LA AUSENCIA

 

Cuanto más grandes los hombres
más solos se quedan
De una canción popular

 

Viejo en tu ausencia el bueno de Dios se ha vuelto amigo. En los bares donde no entras a beber, la silla que debes ocupar se llena con tu vacío; al que ofrezco una cerveza que no bebe nunca. Entonces pido un cigarrillo que dejo encendido hasta que por completo se lo fuma tu fantasma.

Ahora que recorro restaurantes, avenidas y duermo mal en hoteles de todas las ciudades, ahora que cualquier mujer de esquina me ofrece algo más que su sexo tibio y sus senos de candil, ahora que el corazón está hecho añicos necesito de tu mano y tus palabras.

Papá, en las noches de embriaguez me hace falta tu voz ordenándome dormir. Dime quién sabe de tu pasión por el fútbol y por las novelas de vaqueros. A quién hace vibrar tu historia del carbonerito. Quién conoce tu secreto sobre el vuelo del albatros.

Hoy que la vida vuelve a sonreír quiero saber qué neblinas respiras, cuáles gotas de sudor mojan tu sombra, dónde ocultas el último cigarrillo. Quiero saber si todavía hueles la lluvia.

Es duro crecer sin ti, sin tu silbido en las mañanas cuando la cuchilla atraviesa tu rostro y el ruido de tus zapatos me despierta.

Aquí las calles de mayo siguen solas, nadie cura mis heridas de juegos perdidos, nadie remienda mis ojos al final de una amor.

Camino solo, papá, y la noche me seduce de nuevo. Mañana te habré olvidado otra vez.

 

 

 

 

 

CANCIÓN DEL BULEVAR

Hay hombres

que se dejan seducir por las luces de neón de una avenida.

Hombres que ríen con carcajadas rotas

en medio del bulevar

porque el viento en fechoría

levanta la falda de una muchacha

fresca como mayo.

Hombres-niños

deslumbrados por los senos de candil

de una adolescente distraída.

Hombres que se piensan hombres

y reaccionan como críos ante el dolor.

 

Ellos, arrastran, por calles y teatros,

por iglesias y oficinas una sombra de derrota y amargura.

Sus gastadas voces de payaso no logran redimirlos.

Cada día rasuran su barba pobre, anudan su corbata,

limpian sus anteojos, cuidan sus bolsillos

y sueñan con la felicidad

emergida de los ojos de una colegiala.

 

Hay hombres-pájaros

-Inocentes y torpes-

que gastan su vuelo miserable

en odiar hasta la muerte al esquivo amor

que los ensombrece y los corroe.

Hombres, en fin,

que se inventan (cada tarde en la taberna)

a otros hombres más felices

para que les ayuden a engañar sus simples vidas.

 

 

 

Imagen de Michael Schwarzenberger / Pixabay

 

 

De: Noticias del Tercer Mundo
Editorial Caza de libros

 

 

LEYENDA BAJO EL OLOR DE UN PEBETERO

I

Bajo el olor agónico de un pebetero lo observo trabajar. Una canción popular vibra en la atmósfera de su taller. Las horas se pierden entre revistas de historietas y hormas y duendecillos invisibles. Mis años no suman la edad del colibrí y el letargo de febrero se hace más dulce en su compañía. El olor del cigarrillo y su voz de radio viejo me llevaban por mundos imaginarios.

Sencillo como el trigo y necesario como el pan, este hombre practica el viejo oficio de remendar nuestro calzado; el viejo e inútil oficio de prolongar nuestras huellas sobre el agua. Empeñado en borrar nuestro pasado curvó su espalda y su sombra para siempre.

 

II

Cada martes, mientras la tarde pendía de una aguja y el olor del pebetero moría sobre el cieloraso, me enseñaba el mundo mágico de los héroes de papel, abría la tapa de un baúl, que mi memoria recuerda como un cofre lleno de tesoros, y me obsequiaba una revista de aventuras. La infancia guarda secretos que la vejez reclama.

Mis zapatos escolares, los tacones de madre y un par de botas de padre eran la excusa para adentrarme en el mundo silencioso del papel y la empresa de remendar nuestros pies este hombre la ofrecía a unos dioses que yo desconocía.

 

III

Llegó el tiempo del deshielo y nuestros caminos se cortaron. Su cuerpo jorobado se evaporó tras el limpio olor del pebetero de cobre y mis huellas sobre el agua también. La infancia guarda secretos que la vejez reclama, y este hombre reposa entre hojas de papel descoloridas donde remienda desde siempre mis sucios zapatos de la escuela.

 

 

 

 

 

RÍO DE LOS MUERTOS

En el cañón es medio día. Arde febrero y con él los sueños de atarrayas. Ya se sabe la subienda no vendrá este año. El día comenzó cuando la luz implacable del verano estremeció los tamarindos, los hombres buscaron pronto herramientas y nave. Río abajo se perdieron sus voces y sus oraciones.

Cantan, beben sirope y ríen. Sus torsos desnudos rayan entre cobrizos y ocres, y sus manos -acostumbradas a lanzar y recoger- esta vez se aventuran a herir una guitarra.

La mañana se parte. Las aguas negras y los buitres dando giros infinitos presagian un mal día para los pescadores del Cauca Medio. Ya se sabe la subienda no vendrá este año.

Esas aves y sus giros concéntricos, las aguas turbias y los cuerpos de tres hombres que hinchados y sin ojos flotan por la orilla izquierda.

Otra vez la muerte viaja por el río.

Otra vez se perdió la pesca.

 

 

 

De: Los huéspedes secretos
Editorial Universidad Central del Valle

 

 

FANTASMA DEL VIENTO

Bajo la sombra tutelar de la nostalgia

veo una mano, un cuerpo arqueado, otra sombra.

Me reconozco en medio de la sala

y pienso entonces en días más felices.

Me descubro siendo el mismo hombre

que nunca ha volado y jamás cruzará el mar.

Sé que soy un aprendiz de la luz y el movimiento,

apenas un hombre de provincia

que no puede hablar de altos edificios,

de luces de ciudad,

y elegantes prostíbulos con olor a menta.

Se muy bien que las autopistas

y los vendedores de marihuana me son ajenos

y el ruido ensordecedor de la guerra me es propio

porque mis huesos hacen parte de este país de ausentes.

No conozco las montañas

ni puedo distinguir los nombres de los árboles.

Soy de pueblo,

apenas salgo al traspatio de la casa

a ver en las cuerdas de la ropa

una gota sujetarse a la vida.

Mi viaje más largo ha sido a la Plaza de los Negros

donde gentes pobres venden cuerpos y maíz.

Conozco, a ojo cerrado, los callejones de la Plaza de Mercado

sé a que huelen pisos y paredes

y puedo entrar de espaldas en la vieja biblioteca.

Soy un hombre encerrado en sus palabras.

Prisionero justo de mis miedos.

Emperador del polvo, del silencio, del ayuno.

Tomo aguardiente en cantinas

donde mi padre sentiría vergüenza

y juego el juego ruin de los reproches.

He dejado el alma en un camastro

y he besado a la belleza en los tobillos.

Soy un hombre simple

que amenaza al odio con palabras,

que sale cada día a quitar las vendas a los muertos,

a curar heridas en los brazos de mis hijos,

a limpiar cuchillos que manchan las calles

de este triste barrio de provincia.

Estoy aquí

bajo el dintel de mi puerta -sin cerrojo-

sin más amuletos que estos versos,

ofendiendo los recuerdos,

escuchando un coro de ángeles que desconozco.

Estoy aquí -Fantasma del viento-

observando en los alambres del patio

                        una gota temblar mientras se sujeta a la vida.

 

 

 

 

 

TEATRO DE LA MEMORIA

En el sueño

veo al niño que perdí un medio día de 1985

el ruido de la guerra lo ahuyentó.

Desde entonces

lo busco

envuelto en las gasas de la fantasía.

Hoy ha dejado de llorar.

Lo observo y aprendo que cada mañana.

Juega a ser feliz,

escucha la voz del latonero

cambiando golosinas por cartón

o el llanto del perro

que llega desde el solar

donde el juego y la risa espantaban brujas.

Añora la mano de Padre –para llevarlo a la escuela,

a partidos de fútbol donde nunca anotó un gol.

Esa mano

le enseña juegos, ríos, estadios, historietas

y señala sin titubear el rincón de los castigos.

 

En el álbum del sueño

la mano de Padre

se borra de las fotos donde sonrío.

Su mano señala calles que desaparecen,

altas ventanas que desdibujan las casas del sur,

y amigos perdidos bajo la luz de las luciérnagas.

 

El niño que fui

juega a ser feliz

en el álbum de los sueños.

 

Al despertar la soledad de la casa me llena de horror.

 

 

 

 

 

EL ÚLTIMO SHOGÚN 

 Haber sido otro

el hacedor de espadas

que templó el acero en la catana

para que cada hombre escribiera su historia

El viejo calígrafo

quien enseñó:

en la palabra espada

ya está hecha la espada

O

el arquero del Emperador

ese guerrero que de un tajo

dividió las almas de los hombres libres

que nacen a orillas del Shinano

El Kamikaze, un viento antiguo,

que nos salvó de una invasión

al hundir los barcos del bárbaro Gengis Khan.

Quizá

el viajero que llevó consigo los secretos de una extinta dinastía

y esparció sus cenizas en el Mar Oriental

El humilde artesano de Tokio

que en su pecho apretó la cabeza de su hijo

antes de enviarlo a morir

en la Guerra del Silencio

 

Mi destino era otro…

fui llamado Kimitake o Príncipe Guerrero

y no conocí el olor de la muerte

ni su rostro en el campo de batalla

Mi discreta labor

construir una revolución de mentiras

defender a mi país a través de la palabra

y escribir por ejemplo

                                    La vida es un baile

en el cráter de un volcán

que en algún momento

hará erupción

Ser el héroe en el seppuku

dejar correr mi sangre

envilecer la historia

fue mi tarea

A Yukio Mishima
como una reverencia a  su valor

 

 

 

 

 

AUTORETRATO A LA MANERA DE JORGE TEILLIER

 Yo también bebí oceánicamente

y busqué calor en el cuerpo de una puta.

Desperté mil veces en escalinatas y en parques

cuando el aire de la ciudad es más malsano.

Hubo noches de sexo duro,

de puños ciegos en las esquinas.

Hubo otras de fuego y agua

y de tiempo roto en los cuchillos.

Siempre estuvieron los amigos:

los de ocasión y los de hierro,

los de intereses cómodos

y los que traicionan a las ocho de la noche.

El acero de los días ya no pesa,

las noches las malgasto con mi perro.

Pocos amigos arden en las manos

cuando hoy los días son silencio.

Son más altos los árboles,

los besos de las mujeres que amé,

los ojos de los hijos

y también es alta la luz del amanecer

que rompe los huesos.

Bajo los libros veo oculta la vejez,

sobre el asfalto se hace tenue la sombra de los amigos.

Sin tropiezos veo como la noche devora estas montañas

y se atraganta de frío y de negrura.

Crece la ciudad mientras mi mano

dibuja sonrisas perdidas en barcos

que partieron antes de asegurar a

 

 

 

Imagen / Pixabay

 

 

De: Correo de la noche
Editorial Secretaría de Cultura de Caldas

 

UN TREN SILVA PARA ENCENDER LA AUSENCIA

…aquí, en la Tierra, hace mucho
comenzó a llover
y me he extraviado -como tantos-
en la soledad

Santiago Mutis

 

Rudimentario crece este amor

en el pequeño espacio que habita tu voz.

Llegas en la estación del pan,

y me recuerdas que el tiempo -ajeno y amargo-

es apenas un beso o una caricia

en medio de los sueños donde siempre llueve.

 

Rudimentario y frágil,

hecho de miedos y esperanza,

de soledades y puertos

a donde llega la noche

recordándonos

que es el último vagón de un tren

que silba para encender la ausencia.

 

Rudimentario como el canto de los niños,

como el color de las astromelias

como tu sexo tibio donde está mi reino.

Crece entre calles sin nombre,

entre gentes grises de oficina

y listas de mercado y goles en la tele.

Así,

elemental y cursi,

subordinado y lleno de costuras,

veo pasar este amor,

lo veo en el parpadeo del amanecer,

en las gotas de leche derramadas en la frente de tus hijos,

en el desespero y en el llanto

y en el silencio de la madre que eres.

 

Rudimentario como la piedra,

como el árbol primigenio de Adán,

como el agua fresca de tu vientre.

Este amor

hereje y cómplice,

compañero y verdugo

crece

mientras un tren silba

para encender la ausencia.

marras en mi puerto.

 

 

Imagen de Michael Gaida / Pixabay 

 

 

CORREO DE LA NOCHE

En las noches vacías en que regreso,
todavía, me arrepiento de haberte arrojado
tan lejos de mi cuerpo

Serrano

 

Bogotá,

el otoño se abre paso a través de la muchedumbre,

es hora del alumbramiento

y un tren herido se aproxima desde una esquina,

un tren –que es mi sombra o mi vacío- silba;

mientras una fina estela de humo me recuerda tu cuerpo,

altar donde, años atrás, oficiabas el Ritual de la Luna Llena.

Hoy es lámpara, fuego tibio para los días sin piel.

 

Esta ciudad siempre fue esquiva y hostil.

Te perdí en ella

como quien pierde la infancia después del primer beso.

 

En esta hora opaca

El Correo de la Noche trae noticias tuyas,

noticias que llegan en las voces de mendigos y de borrachos

los mismos a quienes daba un pan o una moneda.

 

Bogotá,

es la hora del deslumbramiento

y tu recuerdo viene a llenarme de preguntas,

a entorpecer mis palabras,

a hacer inútiles la música, el llanto. 

 

El Correo de la Noche trae noticias tuyas

y una llama arde en el pecho.

 

 

 

 

 

CONJURO

Contra las aves

que destrozan los cielos de abril,

escribo tu nombre.

 

Para ahuyentar esa bandada de sueños rotos

que oscurecen los días mejores,

pronuncio tu nombre.

 

Como antídoto para espantar

los pájaros de la angustia

que se despiertan en mis adentros,

canto tu nombre.

 

Al elevar una plegaria para bendecir

tu cuerpo, amado bajo la fiebre de mayo,

subrayo tu nombre.

 

Para escribir, con la tibia luz de julio,

la palabra amor,

deletreo tu nombre.

 

Frente al furioso río de los días

que desdibuja el futuro

enuncio tu nombre.

 

Cada letra, cada sílaba es un conjuro

contra la peste del olvido,

por eso hoy libero tu nombre.

 

 

 

 

 

DIARIO DEL OLVIDO

 No sé a dónde fuiste con el último estallido

 de la guerra.

¿Dónde estás?

He olvidado tu país.

Viene tu recuerdo a estropear

la débil paz en que creemos

y no puedo saber cuál es tu aroma.

Tal vez tenías una esencia andina, vegetal.

¿Dónde estás? ¿Cuál es tu nombre?

Quiero olvidar ese olor a pólvora

que mancha los días en que la felicidad

se asomaba bajo tu falda,

pero el olor de la guerra

es lo único que queda.

Con mis manos te invento

bajo un campo sembrado de café.

¿Quién me asegura que sobreviviste

 al horror?

Estoy solo y me faltas

para ir al cine, a las canchas de fútbol,

a las reuniones familiares

donde odio jugar juegos de mesa,

para ir tranquilo a la cama

y derrotar el insomnio,

para llenar mi corazón con tu sangre.

Digo haces falta.

y al pronunciar esas palabras

mis labios te reconocen y te haces lejana,

y mi sangre, que eres tú, se agita.

¿Dónde estás? ¿Cuál es tu nombre?

¿Quién me asegura que sobreviviste

 al horror?

He olvidado tu nombre,

tu aroma,

tu voz…

 

 

 

 

 

BANCO DE NIEBLA

Hay tanta neblina en las calles del pasado,

la débil lluvia que moja estas páginas

no logra desdibujar tu rostro

y una tímida sonrisa me conforta.

En la aldea donde habito

resuena tu voz

llena de versos perdidos para siempre.

No hay gritos de pájaros

ni vuelo de insectos que logren ahuyentarme.

Me quedo, sí…

me quedo recorriendo bulevares remotos

así la substancia obscura

que cubre la noche detenga mis pasos.

Dónde fuiste… dónde…

Ilusiones de músicas desconocidas

me desorientan,

estallidos de olas

contra los puertos de mis labios me lastiman,

vuelos de cenizas sobre el alto cielo

de mi pueblo me enceguecen.

Ven, aleja mis días amargos,

siembra en mi tierra tus palabras.

Vuelve a besarme

para que tu lengua de fuego

derrita para siempre

el hielo que se apodera de mi cuerpo.

Llueve sobre la ciudad,

un agua antigua

limpia tus huellas que una y otra vez recorrí

como quien busca

en las pisadas del ayer

días mejores.

Ven porque tu sombra

no responde a mi llamado,

y la neblina limita mis pasos.

 

 

*  *  *

Derechos reservados
©Juan Carlos Acevedo Ramos
 

 

NOTA BIOGRÁFICA

Manizales Colombia. Poeta, ensayista y periodista cultural. Colaborador permanente del dominical Papel Salmón del diario La Patria en Manizales y colaborador ocasional de revistas como Semana, Luna de Locos, Luna Nueva, Clave y de los periódicos Quehacer Cultural, Diario del Otún y Crónica del Quindío.  

Sus poemas hacen parte de:

El Amplio Jardín. Antología de poesía colombiana y uruguaya. (Embajada de Colombia en Uruguay. Ministerio de Educación del Uruguay. 2005)
12 Poetas Colombianos. Punto de Partida. (Universidad Autónoma de México. 2007)
Antología de Poesía Contemporánea. México y Colombia. (Cangrejo Editores. 2011)
Orizont Literar Contemporan. Rumania. (Rumania. 2014)
Alhucema 32. Revista de Poesía y Teatro. (España. 2015)

También se encuentran en las antologías de poesía colombiana:

Poetas en el Equinoccio. (Fundación Sartapalabras. Pereira 2018).
La idea que verdece (Editorial Cuadernos negros. Armenia 2014.)
El rayo que no cesa. Antología poética. (Ediciones Cuervo de Papel. Bogotá 2013)
Vive la Poesía. Poetas en la Uceva. (Universidad Central del Valle. Colección Cantarana. 2011)
Panorama Virtual de la Nueva Poesía Colombiana (Corporación Ulrika y Ministerio de Cultura de Colombia. 2009)
La música callada, la soledad sonora. (Fundación Orlando Sierra Hernández. Panamericana 2008)
Descanse en Paz la Guerra (Casa de Poesía Silva. Bogotá 2003)
Inventario a Contra Luz (Arango Editores. Bogotá 2001)
Nuevas Voces para Fin de Siglo (Epsilon Editores. Bogotá 1999).

Ha publicado los libros de poesía:

Palabras en el purgatorio (Colección Lyrica Species 1999)
Palabras de la Tribu (Editorial Manigraf, 2001)
Los Amigos Arden en las Manos (Editorial Universidad de Caldas, 2010)
Noticias del Tercer Mundo (Editorial Caza de Libros 2010)
Todos sabemos que el poeta es un fantasma (Colección Tulio Bayer 2012)
Los huéspedes secretos (UCEVA 2014)
Correo de la Noche (Secretaría de Cultura de Caldas. 2019)

Además de libros como:

Bitácora de ciudad. Crónicas. (Editorial Manigraf 2014)
Las letras que nos nombran. Historia. (Banco de la República. 2017)
Un corazón de papel. Crónicas (Secretaria de Cultura de Caldas. 2018)
Ha obtenido los Premios Nacionales de Poesía “Descanse en Paz la Guerra” Casa de Poesía Silva y el VI Premio de Poesía Carlos Héctor Trejos.

En 2015 fue finalista el Premio Nacional de Poesía que convoca el Ministerio de Cultura de Colombia con su libro Los Huéspedes secretos.

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DEL REALISMO MÁGICO AL REALISMO PAGANO (Esp./It.) – Antonio Nazzaro


Foto / ©Sandra Uribe Pérez

Durante los días 20 al 25 de mayo de 2019, se llevó a cabo en diferentes ciudades de Boyacá el Festival Internacional de Literartura «Gabriel García Márquez», que organiza la Asociación LIT dirigida por Elizabeth Córdoba Pérez. Allí se dieron cita escritores e intelectuales de diferentes latitudes, entre ellos el poeta italiano Antonio Nazzaro, y el filósofo, historiador, e investigador colombiano Isidro Álvarez Jaraba quien presentó su libro «El país de las aguas / García Márquez en la Mojana, la otra orilla de Macondo». Como sucede cuando los encuentros son verdaderos, el diálogo intelectual continúa, ahora en un texto de Antonio Nazzaro que le da otra vuelta de tuerca a las posibles aproximaciones que se pueden hacer a la obra de GABO.

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Del realismo mágico al realismo pagano

Antonio Nazzaro

El realismo mágico es una definición que permite a la novela Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, ser parte de la cultura occidental. Esto sería posible si se logra ver a América Latina como el extremo sur de un mundo de todas formas dominado, tanto en las artes como en la política, por una visión eurocéntrica y cristiana.

En otras palabras, la magia en la visión occidental es vista como algo connatural a la superstición y no se le da, por ejemplo, un valor espiritual y profundo de la identidad de un país o de un pueblo. La definición de lo “mágico” parece tener casi la misma mirada del mundo “pre-pagano” por parte de la sociedad que en la Edad Media “interpreta” los textos de los autores clásicos como una especie de vaticinio de la llegada de Jesús. Por un lado, está la visión de la literatura clásica que le permitió salvarse de la loca censura de la Iglesia; por otro lado, está la visión que ha borrado los elementos totalmente precristianos y, por ende, nuestra visión eurocéntrica y cristiana. Cien años de soledad es en realidad un texto en el que el término real pone en evidencia una faceta central en la vida de escritor de Gabriel García Márquez: su labor de periodista.

En el libro El país de las aguas, ensayo de Isidro Álvarez Jaraba, se muestra como el Gabo vivió hasta los 24 años en varios de los pueblos que son parte de la historia de sus obras (Barrancas, Aracataca, Sincé, Sucre, Zipaquirá); cabe mencionar que dos de estos pueblos son centrales en la historia personal y literaria del autor: Aracataca-Macondo y Sucre, los cuales están presentes en las novelas La mala hora y El coronel no tiene quien le escriba. Son hechos y crónicas del tiempo que marcarán la vida del autor como, por ejemplo, la muerte real del personaje de Crónica de una muerte anunciada. En una ponencia, Isidro Álvarez Jaraba muestra el lugar del hecho y los “cambios” que el autor hace en su novela con relación a dicho personaje. La referencia a un hecho de la realidad, incluso en su recuerdo, ya tiene en sí todo el valor del oficio que ejercerá años más tarde García Márquez, como periodista y escritor.

Considerada la época y el territorio, sabemos que la presencia de poblaciones precolombinas era bastante numerosa, aunque vista como paria. Allí se encuentra no una visión mágica que viene englobada en el folclore o en un horóscopo de revista, sino en una religiosidad no cristiana, no europea, que emerge y que es parte de lo que se puede definir como la “cultura colombiana”. En este sentido, si en el recuerdo del autor se quedaron hechos asombrosos, ¿cómo es posible no percibir una referencia total al mundo precristiano hecho de valores éticos y espirituales? Cien años de soledad es la expresión de un mundo que vive el tiempo en la misma forma que los grandes clásicos precristianos como la Odisea, la Ilíada y la Eneida. Un tiempo que parece correr según el ritmo de los días pero que deviene hacia adelante y hacia atrás, dentro de otra religiosidad ajena al cristianismo y, por eso, reducida a mera superstición o magia.

El rosario de los Aureliano Buendía recuerda la memoria de la tradición oral. En ese elemento (el del rosario), la reiteración es un tópico: el uso de tantas palabras indígenas no tiene un valor folclórico sino que expresa, con vocablos, los valores y visiones del mundo que la lengua española no puede expresar porque está fuera de su registro cultural.

Si los clásicos antes citados reúnen en forma poética su mundo es simplemente porque no viven el drama lingüístico que ha provocado la conquista española en América Latina, donde a diferencia de la conquista romana que no utiliza la religión para dominar, sino su idioma, da vida a las que hoy en día llamamos lenguas romances. Lenguas que son consideradas propias, es decir, el francés, el español y otras, y no son vistas como un único registro cultural sino como un signo cultural distintivo entre los países.

En Hispanoamérica, las lenguas todavía están bajo el yugo de la definición “castellano” que ni en España sigue vigente, como si fuera una unidad lingüística y, por ende, cultural, pese a que hablar colombiano no es lo mismo que hablar argentino o mexicano. Cada una de esas lenguas está marcada por la cultura precolombina y poscolombina de una manera propia, exactamente como si se utilizara la definición en Europa de latín de Francia o de España con referencia a esas lenguas que sí tienen elementos comunes, es decir, romances, pero expresan culturas en realidad muy diferentes.

Aunque a los romanos no les importaba la religión, la conquista del imperio por parte del cristianismo (en el siglo IV con el edicto de Constantino) marca el comienzo de la destrucción y sustracción de los lugares sagrados de los precristianos. Sea suficiente recordar que Dante Alighieri será bautizado en el que antes era uno de los templos romanos dedicado a sus dioses. Lo mismo se puede decir de la Basílica de la Virgen de Guadalupe, añadiendo el hecho de que es un fraile indígena, san Juan Diego Cuauhtlatoatzin, en el cerro del Tepeyac, el que ve a la virgen, dando así un último golpe a las culturas paganas o precolombinas.

Quiero abrir acá un pequeño paréntesis para recordar cómo el Nuevo Testamento, en su versión aceptada por la tradición cristiana, ya engloba a Roma y a los romanos como actores que se mueven por lo menos en los evangelios, no en contra de Jesús ni en el futuro cristianismo, sino más bien en contra de una posible rebelión de los dominios romanos. En este sentido se ubica la curación del siervo del centurión, en la que un romano es el único que no pide a Jesús ir a su casa y, en cambio, afirma:

–No, Señor. No te pido tanto. Soy pagano, inmundicia para vosotros. Si los médicos hebreos temen contaminarse por poner pie en mi casa, con mayor razón será contaminadora para ti, que eres divino. No soy digno de que entres en mi casa. Si dices desde aquí una palabra, una sola, mi siervo quedará curado, porque tienes mando sobre todo lo que existe.

Es notable la frase “Soy pagano, inmundicia para vosotros”. Se trata de la destrucción del “mundo pagano” ante litteram que es dicha por quien representa uno de los elementos centrales del mundo occidental pagano, es decir, lo que llamamos el Derecho Romano que nace con las 12 tablas más o menos en el siglo V a.C.

De esta manera, podemos ver que una simple conquista basada solo en la imposición de un idioma (como la romana) no podía destruir la religiosidad y los valores éticos de un pueblo, sino crear variantes lingüísticas y culturales. No obstante, un idioma que se impone a través de su religión tiene que borrar cualquier vestigio de las culturas que la preceden y que la expresan.

Por esas razones, se quiere propiciar ese cambio de definición de realismo mágico a realismo pagano, con el fin de devolver sus valores religiosos, éticos, sociales y culturales a un mundo que no puede ser disminuido a folclore o magia, sino que cuenta con una estructura definida y propia de una visión del mundo no cristiana que perdura, de manera determinante, en los varios idiomas españoles de América.

 

©José Eusebio Posada , «Barco de vapor en el río Magdalena (1885, aprox)

 

Dal realismo magico al realismo pagano

Antonio Nazzaro

 

Il realismo magico è una definizione che permette al romanzo Cent’anni di solitudine di Gabriel García Márquez di far parte della cultura occidentale. Questo è possibile se si riesce a vedere l’America Latina come l’estremo sud di un mondo comunque dominato, tanto nell’arte come nella politica, da una visione eurocentrica e cristiana.

In altre parole, la magia nella visione occidentale è vista come qualcosa di connaturato alla superstizione e non le si dà, per esempio, un valore spirituale e profondo legato all’identità di un paese o di un popolo. La definizione di “magico” sembra avere quasi lo stesso sguardo del mondo “prepagano” della società che nel Medio Evo “interpreta” i testi degli autori classici come una specie di vaticinio dell’arrivo di Gesù. Da un lato, questa visione della letteratura classica le ha permesso di salvarsi dalla folle censura della Chiesa; dall’altro lato, questa visione ha cancellato totalmente gli elementi precristiani e quindi, ha creato la nostra visione eurocentrica e cristiana. Cent’anni di solitudine è in realtà un testo in cui il termine reale mette in evidenza un aspetto centrale nella vita di scrittore di Gabriel García Márquez: il suo mestiere di giornalista.

Nel libro El país de las aguas (Il paese delle acque), saggio di Isidro Álvarez Jaraba, si racconta come Gabo abbia vissuto fino ai ventiquattro anni in diversi paesi che sono parte della storia delle sue opere (Barrancas, Aracataca, Sincé, Sucre, Zipaquirá); bisogna ricordare che due di questi paesi sono centrali nella vita personale e letteraria dell’autore: Aracataca-Macondo e Sucre, presenti nei romanzi La mala ora e Nessuno scrive al colonnello. Sono fatti e cronache del tempo quelli che segnano la vita dell’autore, come per esempio, la morte reale del personaggio di Cronaca di una morte annunciata. In una conferenza, Isidro Álvarez Jaraba mostra il luogo del fatto e i “cambi” che lo scrittore fa nel suo racconto rispetto al protagonista. Il riferimento a un episodio della realtà, anche nel suo ricordo, ha già il valore del mestiere che eserciterà qualche anno dopo García Márquez come giornalista e scrittore.

Considerando l’epoca e il territorio, sappiamo che la presenza di popolazioni indigene precolombiane era abbastanza numerosa, anche se vista come paria. Lì si trova non una visione magica che s’ingloba nel folclore o nell’oroscopo di una rivista, ma una religiosità non cristiana, non europea, che emerge e che è parte di quella che si può definire come la “cultura colombiana”. In questo senso, se nel ricordo dell’autore sono rimasti fatti stupefacenti, come è possibile non percepire un totale riferimento al mondo precristiano fatto di valori etici e spirituali? Cent’anni di solitudine è l’espressione di un mondo che vive il tempo nella stessa forma dei grandi classici precristiani come l’Odissea, la Iliade e l’Eneide. Un tempo che sembra scorrere secondo il ritmo dei giorni ma che va in avanti e indietro, dentro un’altra religiosità lontana dal cristianesimo e per questo ridotta a semplice superstizione o magia.

Il rosario degli Aureliano Buendía ricorda la memoria della tradizione orale. In questo elemento (il rosario), la reiterazione è un topico: l’uso di tante parole indigene non ha un valore folclorico ma esprime, con vocaboli, i valori e visioni del mondo che la lingua spagnola non può esprimere perché è fuori dal suo registro culturale.

Se i classici prima citati riuniscono in forma poetica il loro mondo è semplicemente perché non vivono il dramma linguistico che ha provocato la conquista spagnola in America Latina, dove a differenza della conquista romana che non usa la religione per dominare, ma la sua lingua, dà vita a quelle che oggi chiamiamo le lingue romanze. Lingue che sono considerate proprie, come dire, il francese, lo spagnolo e altre, e non sono viste come un unico registro culturale ma come un segno culturale distintivo tra i paesi.

In America Latina, le lingue  stanno ancorasotto il giogo della definizione di “castellano” che neppure in Spagna è vigente, come se fosse un’unità linguistica e quindi culturale, nonostante parlare colombiano non sia come parlare argentino o messicano.  Ognuna di queste lingue è segnata dalla cultura precolombiana e post colombiana in una forma propria, esattamente come se si utilizzasse la definizione in Europa di latino di Francia o di Spagna in riferimento a queste lingue che sì hanno elementi comuni, come dire, romanze, ma esprimono culture in verità molto differenti.

Anche se ai romani non importava la religione, la conquista dell’impero da parte del cristianesimo (nel secolo IV con l’editto di Costantino) segna l’inizio della distruzione e sottrazione dei luoghi sacri dei precristiani. È sufficiente ricordare che Dante Alighieri è stato battezzato in quel battistero che prima era uno dei templi romani dedicato ai loro dei. La stessa cosa si può dire della Basilica della Vergine di Guadalupe, aggiungendo il fatto che è un frate indigeno, San Juan Diego Cuauhtlatoatzin, nella collina del Tepeyac, colui che vede la vergine, dando così un ultimo colpo alle culture pagane o precolombiane.

Vogli qui aprire una piccola parentesi per ricordare come nel Nuovo Testamento, nella versione accettata dalla tradizione cristiana, già ingloba Roma e i romani come attori che si muovono almeno nei vangeli, non contro Gesù né contro il futuro cristianesimo ma piuttosto contro una possibile ribellione nei domini romani. In questo senso, non è un caso La guarigione del servo del centurione, dove un romano è l’unico che non chiede a Gesù di andare a casa sua e invece, afferma:

–No, Signore. Non ti chiedo tanto. Sono pagano, immondizia per voi. Se i medici ebrei temono di contaminarsi per mettere piede in casa mia, ancora di più sarà contaminante per te, che sei divino. Non sono degno perché tu possa entrare a casa mia. Se dici qui una parola, una sola, il mio servo sarà curato, perché tu hai il comando su tutto quello che esiste.

È notevole la frase: “Sono pagano immondizia per voi”. Si tratta della distruzione del “mondo pagano” ante litteram che viene pronunciata da chi rappresenta uno degli elementi centrali del mondo occidentale, ossia, quello che chiamiamo il Diritto Romano che nasce con le 12 tavole più o meno nel V secolo a.C.

In questo modo, possiamo vedere come una semplice conquista basata solo sull’imposizione della lingua (come la romana) non poteva distruggere la religiosità e i valori etici di un popolo, senza creare varianti linguistiche e culturali. Invece, una lingua che s’impone attraverso la sua religione deve cancellare qualsiasi vestigia delle culture che la precedono e la esprimono.

Per queste ragioni, si vuole propiziare questo cambiamento di definizione dal realismo magico al realismo pagano, con il fine di restituire i suoi valori religiosi, etici, sociali e culturali a un mondo che non può essere ridotto a folclore o magia, ma che conta con una struttura definita e propria di una visione del mondo non cristiana e ancora vigente in modo determinante nelle varie lingue spagnole dell’America.

 

*  *  *

Derechos reservados
©Antonio Nazzaro
 

 

NOTA BIOGRÁFICA

(Turín, Italia, 1963). Periodista, poeta, traductor, video artista y mediador cultural. Fundador y coordinador del Centro Cultural Tina Modotti. Colabora con las revistas italianas Atelier, Fuori/Asse y Laboratori Poesia. Es responsable de la colección de poesía latinoamericana de Edizioni Arcoiris Salerno. Colabora con la revista venezolana Poesía y la chilena Ærea.  Ha publicado, en 2013, el libro Olor a, Turín Caracas sin retorno (en italiano y español) y Appunti dal Venezuela. 2017: vivere nelle proteste, ambos libros por Edizioni Arcoiris Salerno. Ha publicado dos poemarios: Amor migrante y el último cigarrillo/Amore migrante e l´ultima sigaretta (RiL Editores, Chile; Arcoiris, Italia, 2018) y Cuerpos humeantes (Uniediciones, Bogotá, 2019). Creador y director de la colección de poesía italiana contemporánea Territorio de Encuentro, en coedición con Uniediciones Ibáñez y Samuele Editore, bajo el patrocinio del Instituto Italiano de Cultura en Bogotá.

Como traductor, estuvo a cargo del libro del poeta argentino Juan Arabia, edición bilingüe, Il nemico dei thirties (Samuele Editore, 2017); La noche/La notte, de Dino Campana (Edicola Ediciones, Chile, 2017); La lengua incansable/a lingua instancabile. 10 voci contemporanee della poesía italiana (Samuele Editore/Buenos Aires Poetry, 2018); Hotel la noche/Hotel la notte de Alessandro Moscé (Buenos Aires Poetry, 2018); la antología de poesía colombiana Generación sin nombre (Arcoiris, Salerno, 2018); Tierra y mito de Umberto Piersanti (Uniediciones, Samuele Editore, Bogotá, 2019). Este año será publicado, en colaboración con Pro Helvetia y RiL Editores, la traducción del libro de Fabiano Alborghetti Ecuación de la responsabilidad; y también el libro Olimpia de Luigia Sorrentino, por RiL Editores. En la India, acaba de recibir el Naji Naaman literary prizes 2019, el premio por la mejor obra social con el libro: Appunti dal Venezuela. 2017: vivere nelle proteste.

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(Torino, Italia, 1963). Giornalista, traduttore, poeta, video artista e mediatore culturale. Fondatore e coordinatore del Centro Cultural Tina Modotti. Collabora con le riviste italiane Atelier, Fuori/Asse e Laboratori Poesia. E’ responsabile della collana di poesia latinoamericana di Edizioni Arcoiris Salerno. Collabora con la rivista venezuelana Poesía e la cilena Ærea. Ha pubblicato, nel 2015, il libro Odore a, Torino Caracas senza ritorno (in italiano e spagnolo) e Appunti dal Venezuela. 2017: vivere nelle proteste, entrambi i libri pubblicati da Edizioni Arcoiris Salerno. Ha pubblicato due silloge: Amor migrante y el último cigarrillo/Amore migrante e l´ultima sigaretta (RiL Editores, Cile; Arcoiris, Italia, 2018) y Cuerpos humeantes/Corpi Fumanti (Uniediciones, Bogotá, 2019). Creatore e direttore della collana di poesia italiana contemporanea “Territorio de Encuentro”, in coedizione con Samuele Editore e Uniediciones Ibáñez, bajo el patrocinio dell’Istituto Italiano di Cultura a Bogotá.

Come traduttore, ha tradotto il libro del poeta argentino Juan Arabia, edizione bilingue, Il nemico dei thiirties (Samuele Editore, 2017); La notte/La noche, di Dino Campana (Edicola Ediciones, Cile, 2017); La lingua instancabile/La lengua incansable. 10 voci contemporanee della poesia italiana (Samuele Editore/Buenos Aires Poetry, 2018); la antologia della poesia colombiana La generazione senza nome/ Generación sin nombre (Arcoiris, Salerno, 2018); Tierra y Mito di Umberto Piersanti (Uniediciones, Samuele Editore, Bogotá, 2019). Quest’anno verrà pubblicata, in collaborazione con Pro Helvetia e Ril Editores, la traduzione del libro di Fabiano Alborghetti, Equazione della responsabilità. In India, ha appena ricevuto nel Naji Naaman literary prizes 2019, il premio per la migliore opera sociale con il libro: Appunti dal Venezuela. 2017: vivere nelle proteste.

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Las imagen que acompaña al presente texto, «Barco de vapor en el río Magdalena», es del pintor colombiano José Eusebio Posada, quien nació en Ocaña, Norte de Santander, en 1856 y murió en 1889.

 

 

OTRA ORILLA DEL SUEÑO – Poemas de Hernando Guerra Tovar


Foto / ©Marcela Sánchez – MARA

 

 

 

MEMORIA

A mi madre

Bajo tanta lluvia de Dios te recuerdo camino de la aldea, llevando de la mano un niño asombrado, tu rostro sereno, tu sonrisa; mientras el río se inflama, ruge; crece arrastrando a su paso la tarde que se desploma entera, el viento, la montaña, la aldea toda. Memoria erguida en una garza.

 

 

 

 

 

PUENTE

Para alcanzar la otra orilla del sueño, es preciso tender un puente de metales y brebajes, sobre el vacío tembloroso de la noche, dispuesto a resistir el peso de las huellas, que pueda mantener el equilibrio de la memoria, capaz de esquivar la bruma de los abismos. Es necesario atizar el fuego, afilar los cuchillos, atrapar el grito con las manos desnudas. Para alcanzar la otra orilla del sueño, pesadilla del sol, es prudente tender un puente de hechizos y milagros, ignorar la llave, el hilo extraviado en el ojo de la aguja, aceptar en silencio el asombro y el arcano. Es ahora que despierta la vigilia.

 

 

 

 

 

NOCHE DEL CAMINO

Vestida de follaje
huyendo de lejanas intemperies
ha llegado hasta mi alcoba
para que la desnude
la abrace
la cubra de fuego

Noche del camino

Apretada a mi cuerpo cálido
ahora duerme
visita el paraíso

 

 

 

©Edilberto Sierra

 

 

ANTICUARIO

A Jorge Eliecer Pardo

El tiempo resbala, escapa
por entre los curtidos dedos del anticuario
Él precisa la edad de los objetos
tasa el polvo que cubre su existencia
Risa y llanto de lejanos dueños habitan este mueble
tenue luz de hogar se agita en esa lámpara
imagen de la niña que fue
en el espejo
El piano recorre, discurre
por notas de Chopin o de Beethoven
y la tienda se puebla de ausentes
Hay un lugar dispuesto para todos
en el comedor de cedro
donde cenaron los héroes
antes y después de las batallas
Hálito de vida en cada cosa
respiración, vaho, latido
desfile de siluetas invisibles
siglos que observan en la sombra
Un concierto de voces y murmullos
asalta cada noche la tienda del anticuario
Él precisa la edad de los objetos
mide la herrumbre que calla su silencio
Allí los estribos con aire de galope
los floreros de Eros o Thanatos
la máquina en que el poeta escribiera
nocturnos memorables
los jarrones de plata, los pebeteros
los candelabros
la silla de Van Gogh
que contiene el mundo
El tiempo resbala, escapa
Candil que alumbra los rincones de la infancia
¿dónde el baúl en que Abuela
atesoró sus más íntimos
recuerdos?

 

 

 

 

 

ARCANO

Dueños del cuchillo y de la herida, llevamos un crimen en la traición, en la voz apagada. En el juego de la vida, cada cual guarda su as, su comodín. Arcano del silencio, ave nocturna, guardián de lo indecible.

 

 

 

©Edilberto Sierra

 

 

 

ALBEDRÍO

A Andrés Matías

De los escombros elige el que te guste
Hay azules, cielo despejado
para aquellos que sueñan paraísos
donde la luz no alcanza
Hay verdes, como el vientre del bosque
colmados de hojas y de alas
Los hay rojos como la espina
la gota de polvo o de fuego
en cada verso, en todo vino
De los escombros elige el que te guste
Hay variedad de grises olor a bruma
El negro escondido en algún lugar de la tiniebla
El blanco páramo
El que inventa el calor de la canícula
Puedes llevar los colores del sol y de la flor
acaso el lila, el magenta, el rosa
Puedes llevar los colores de la luna y la semilla
los oscuros colores de la tierra
Puedes llevar el amarillo dorado
como el alba o la tarde
como fruto maduro
como ese viento que danza en los trigales
De los escombros elige el que te guste
Sólo tú sabes el color de tu miseria

 

 

 

 

 

FISURAS

Todo escombro tiene su precio. Vale lo que mide o pesa y es metal herrumbroso en horas de consumo, guerras, holocaustos. Sacrificio en tierra ajena, exilio del sueño que atesora, cofre de milagros, historia mancillada como virgen de clausura. Todo escombro tiene su precio. Ruina o esplendor en los matices del blanco, acaso ilumine este camino que bordea las fisuras de la noche.

 

 

 

 

 

DE NUEVO

Por la escalera del deseo,
del séptimo al primer piso.
No hay daño, sólo contusión de fuego.
Ningún reproche.
Nada reclaman las esquinas,
la luz, las lámparas, los muros
que advierten las palabras.
Nada dicen la escalera, el deseo
ni el recién lavado primer piso.
Ayer la conciencia destrozada,
dolor de filo, altar de miedo,
ensimismadas siluetas en la noche.
De nuevo la caída.
Por la escalera de la culpa siete pisos,
buscando la inocencia.

 

 

 

©Edilberto Sierra

 

 

El viento no borra la huella
cada paso acude al reencuentro

Caminos sin rumbo en siglos de color
altares simulados al hilo de la llama

Afuera el cielo no responde
en rituales de espacio
y de tiempo se diluye

Lágrimas de luz en batallas de ausencia
hebras de piel como signo
adheridas al origen

Afuera el paraíso no responde
habita entre dos voces
verdad o ilusión

El viento no borra la huella
cubre de polvo
la mirada

 

 

 

 

 

PROLONGADO RESBALAR
ES LA CAÍDA

nada es súbito
ni caer ni ascender

ascender es comprensión
forma de estar en el vacío
tentación de ser abajo

felicidad no es equilibrio

¿quién niega acaso
la paz de resbalar
el riesgo amoroso de caer
la tentación de no ser
la dicha del vértigo
la alegría de no estar?

               ¿quién dijo
    que el poema
    se escribe
arriba?

 

 

©Edilberto Sierra

 

 

 

SI REVELACIÓN O DELIRIO

si la palabra es forma
del silencio contenido

si tiempo y espacio
son la misma ilusión

si la noche proclama
tentación o certeza

si resbalar germina
la flor del precipicio

si el caer es retorno
como inicio el vacío

si revelación o delirio

 

 

 

 

 

CREER
NO ES DEL TODO CIERTO

crecer
en la sola creencia
dificulta el ascenso

creemos
tantas cosas pesadas
que la escalera
se rompe
y la caída es propicia

creer
es a veces falso

la verdad precisa
crecer
en la inocencia

 

 

*  *  *

Derechos reservados
©Hernando Guerra Tovar
 

 

NOTA BIOGRÁFICA

Armero-Guayabal, Tolima, Colombia, 1954. Poeta y ensayista. Abogado de la Universidad Libre. Premio Dámaso Alonso, Academia Hispanoamericana de Buenas Letras, Madrid 2017. Es representante en Colombia de la Unión Mundial de Poetas. Fue dirigente por varios años de una organización profesional del sector financiero. Autor de los libros de poesía: Pájaro azul, 1994; La noche del árbol, 1998; Ciega luz, 2004; Sombra embestida, 2007; En la curva del río, Antología, 2009; Tríptico de la luz, Antología personal, 2010; El tiempo que nos resta, 2014; Restauración del fuego 2016; Flor de precipicio, 2019. Incluido, entre otras, en las antologías Poetas Siglo XXI de Prometeo Madrid, 2007; Antología universal de Poesía Siglo Veintiuno de Fernando Sabido de España, 2008; Poesía colombiana Editorial el Perro y la rana de Venezuela, 2008; Revista Letralia de Venezuela, 2009; Poesía colombiana 1931-2011 de Fabio Jurado Valencia, 2011; Poetas colombianos siglo XXI Antología bilingüe (español-francés) de Myriam Montoya, París 2018; Los sueños se aman, Casa del Poeta peruano, Lima 2018; Entra – Mar, Sakura Ediciones, 2018, Su obra ha sido parcialmente traducida al francés, inglés y portugués. Respira y escribe en Bogotá.

⊂Ο⊃

Las imágenes que acompañan a los poemas son del artista plástico colombiano Edilberto Sierra (Bogotá 1956). Maestro en Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Colombia. Ha expuesto en España, Francia, Italia, Alemania, Bélgica, México, Cuba, Puerto Rico, y Brasil. Profesor de Artes de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

⊂Ο⊃

 

RESPLANDECER EN EL VÉRTIGO – Poemas de Sandra Uribe Pérez


Foto / ©Felipe Castaño

 

 

 

KÍNDER

Aprendí a leer
en tus ojos
que ya me desterraron

Contigo se quedaron
todas mis vocales

 

 

 

 

 

SOBRE LAS PÉRDIDAS

Inútil el vuelo de la voz
cuando su ancha desnudez
se ofrece al tacto del silencio.

Inútil el río de la escritura
su pálpito desquiciado
el aire de las palabras
y su ilación con el vacío.

Inútil permanecer en la orilla
atado a la memoria de lo que no es.
Inútil respirar lo que no existe.

 

 

 

 

 

EXILIO

I
Abatida
espero que tu sombra evapore mi sangre
y extinga
          el pedazo de alma
que manchaste con tu saliva

II
Mañana
          un sabor desnudo
acariciará la memoria de tu hambre

Sólo falta pronunciar el adiós

III
Déjame al menos tu perfume de abismos
la sombra de tus palabras

No me quites la muerte

 

 

 

 

 

©Sandra Uribe Pérez / «Elevación» / Light Painting 

 

 

 

 

 

BULLICIO

Sé que hay un bullicio entre el silencio. Eso lo sé. Sé que el silencio es apenas una máscara del grito. Sé que una flor estruendosa baila en sus raíces. Sé que todo el germen del lenguaje habita en el alma de lo impronunciable.

 

 

 

 

 

AIRE VACÍO

Al ausentarse de la propia sombra es posible habitar la luz. Uno se sumerge entre la niebla y habla a ciegas de las cicatrices del abismo. Se alcanza a presenciar el vacío entre los huesos. Se llega a descubrir que no es posible volver a poblar el mismo cuerpo. Se palpa la desembocadura de la herida. Se respira el olvido.

 

 

 

 

 

LAS DOS ORILLAS

Tú estás en ambas orillas
Lucía Estrada

Has entrado en el relámpago
para beber de su luz
y luego de saciarte te descubres en la otra orilla.

Sientes cómo la niebla
baja por tu garganta
y comienza a apoderarse de tus palabras.

Experimentas el esplendor
en su máximo frenesí
y te sabes poseedora de la sombra.

Entiendes que todo lo oscuro
se aposenta en tu lengua
y las voces que fluyen se emparentan con el silencio.

 

 

 

 

 

CONTEMPLACIÓN

Tendrías que habituarte a mirar las palabras
como ojos que te miran
Edmond Jabès

Qué mirada punzante

Cómo arde la lengua
cuando las palabras me miran

Y la aridez de la saliva

Y el espeso río de la voz:
la temida desembocadura del silencio

 

 

 

 

 

 

©Sandra Uribe Pérez / «En cuerpo y alma» / Light Painting   

 

 

 

 

 

 

DESPEDIDA

Para orquestar los cánticos del abandono
me sumo a la sílaba que calla
y hace fila ordenadamente en el podio de la muerte.
Me despido del aire,
de su áspera terquedad transparente
que no me es dado poseer.

 

 

 

 

 

SIN TIEMPO

Férrea la luz que se asoma en los ojos de la muerte,
férrea su dura caparazón, hecha de tiempo y limo,
de ebrias palabras que se aprietan entre sí,
en la hinchazón de la boca que se pudre.

No pude ver el mar,
no supe.

Y ya no hay tregua para hundirse entre las olas,
y es el agua la que cruje,
la memoria de los huesos que se aplastan en la noche.

 

 

 

 

 

LIBERACIÓN

Hay que soltar al pájaro
precipitarse
ser legión de cantos
resplandecer en el vértigo:

caer en la escritura
mientras se descifra el color de un ala muerta.

 

 

 

 

 

DESNUDEZ

No quiero
que me vean desnuda

Creerían que existo

 

 

 

 

 

PERDICIÓN

Hoy
el silencio
se pudre en la mirada.

No existe palabra
que pueda
salvarlo de las moscas.

 

 

 

 

 

©Sandra Uribe Pérez / «Construcción» / Light Painting   

 

 

 

 

 

 

COSAS DEL BRANDY

Por inventar un oasis
te conocí en una alucinación

Triste saber que no eras tú
                       sino el deseo

 

 

 

 

 

ASEPSIA

Para limpiar
mi corazón de tu recuerdo
he vaciado mi sangre

Ahora corre jabón por mis venas

 

 

 

 

 

RECETA

Cuando hierva la sangre
añadiré media culpa
          cortada en cuadritos
una taza de humo
y el recuerdo molido del último beso

 

 

 

*  *  *

Derechos reservados
©Sandra Uribe Pérez

 

NOTA BIOGRÁFICA

Bogotá, 1972. Poeta, narradora, ensayista y periodista. Arquitecta, especialista en Entornos virtuales de aprendizaje y magíster en Estudios de la Cultura con mención en Literatura Hispanoamericana. Ha publicado los libros de poesía Uno & Dios (Bogotá, 1996), Catálogo de fantasmas en orden crono-ilógico (Chiquinquirá, Alcaldía Municipal de Chiquinquirá, 1997), Sola sin tilde (Quito, Arcano Editores, 2003) y su edición bilingüe Sola sin tilde – Orthography of solitude (Bogotá, 2008), Círculo de silencio (Bucaramanga, UIS, 2012), Raíces de lo invisible (Popayán, Gamar Editores, 2018) y La casa, Antología (Bogotá, Universidad Externado de Colombia, 2018). Algunos de sus poemas han sido incluidos en las antologías Oscuro es el canto de la lluvia (Bogotá, Alianza Colombo Francesa – Famas y Cronopios, 1997), Inventario a contraluz (Bogotá, Arango Editores, 2001), Poemas a Dios (Bogotá, Planeta Editores, 2001), compiladas por Federico Díaz-Granados; al igual que en Quién es quién en la Poesía Colombiana de Rogelio Echavarría (Ministerio de Cultura y El Áncora Editores, 1998), Conjuro Capital Poetas Bogotanos (Bogotá, Común Presencia Editores, 2008), Antología Poética Entra-mar Tomo II (Bogotá, Sakura Editores, 2019), Pájaros de sombra (Madrid, Vaso Roto Ediciones, 2019), Nuevo sentimentario (Bogotá, Luna Libros, 2019) y Ellas cantan: Antología de poetas iberoamericanas (Bogotá, Universidad Externado de Colombia, 2019), entre otras. Su obra también aparece en diferentes publicaciones de circulación nacional e internacional. Ha sido premiada en diversos concursos literarios y periodísticos en el país y en el exterior; entre estos, fue ganadora del Concurso Nacional de Poesía “La poesía como una casa”, organizado por la Casa de Poesía Silva (Bogotá, 2011); seleccionada en el Primer Premio Internacional de Poesía Visual “Juan Carlos Eguillor” (Bilbao – España, 2012), ganadora del III Concurso Nacional de Libro de Poesía de la Universidad Industrial de Santander (Bucaramanga, 2012); y estuvo nominada al Premio Nacional de Periodismo CPB 2013, en la categoría de Investigación (Premio D’Artagnan, Bogotá, 2013). Sus poemas han sido traducidos al inglés, italiano, francés, portugués y estonio. Actualmente se desempeña como docente de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca (Bogotá).

⊂Ο⊃

 

NOS TOCAN LAS PALABRAS HONDO – Poemas de Gabriela Rosas


Foto / ©Alejandra Flores

 

 

De: La matemática de los cipreses

 

Creí en gestos
como el olor del café al atardecer
una mano junto a la otra mirando al cielo
el trozo de pan cada mañana
que un abrazo salva
del dolor de partir
y rezar por todos cada noche
guardar sus secretos
serviría

creí en el hilo del mundo y el nosotros
que las casas nunca se desploman
desaparecen
caen
pero vivir en ellas siempre es el fin de algo
en volver
para llenar mi vientre con memorias
antes del daño
en la bondad
        que viajar tal vez podría

pero se quedó mi infancia sin contar
el hijo lejos del vientre
las piernas colgando
el dolor de cabeza atado al cuello

las palabras fueron las que me negaron todo.

 

 

 

 

De: Con Truman o sin ti

 

Pasó
la calle donde fuimos fue cerrada
cantamos pájaros antes de cremarlos
las flores en el suelo
y ya
nadie nos reza
tuvimos miedo del fuego
de apagarlo
y ardimos como si fuese el fin del mundo
nada que sumar ni multiplicar
nada fue cierto
tocó esperar vestidos lo que por años desnudamos
casi sin dolor
(y no puedo borrarlo, por eso escribo)
Lo hicimos, amor
apagamos el mundo entre nosotros.

 

⊂Ο⊃

 

Yo también me arrojé contra el cielo
sin esperar a que lloviera.
Me fui corriendo de todo el cuerpo
de toda la pulpa que te amaba.
Yo también me quedé sin ti
e hice lo que pude.

 

⊂Ο⊃

 


Yo sabía que tú no me ibas a perdonar, que amarte era prolongar el dolor, llevar la boca muerta y las manos arriba. Sabía que los helechos en mi camino estaban secos, que existen para condenarme, para que pueda caminar, poner queja de este presente, del agua en mi pecho, de lo poco en lo que creo y me basta. Yo sabía que no me ibas a perdonar, porque la sangre no era tuya, porque el pasillo a oscuras no daba a tu puerta, porque no fuiste tú quien llegó tarde, querido, a cualquier amor.

 

⊂Ο⊃

 

Yo fui esa muchacha que diciéndote adiós decía que te amaba.

 

⊂Ο⊃

 

Desamparo es no tener quien te desnude.

 

⊂Ο⊃

 

Lo veo dormir. Nos tocan las palabras hondo. Nos sembramos para siempre uno en el otro.
Nadie nos salvará. Nadie puede borrarnos lo mordido, el olor a coco, los labios, los domingos.

No pudo ser.

Toda la sal del mundo cayó sobre la mesa.

 

 

 

 

Ddouk / Pixabay / Vuelo

 

 

 

 

De: Con Truman o sin ti

 

LX

El hombre se desnuda por toda la casa. Se mece, prepara el café, enciende la televisión, bebe un poco de agua. No me ama lo sé. La cena no siempre es en la boca, me cuenta su parte de la historia, se arrodilla, lo levanto, le miento, nos mentimos. Pasan dos años. El hombre llora, como un niño llora. Me niega, tres veces me niega, luego me acaricia. Vuelve con girasoles en una bolsa roja, me planta su ternura en la cocina. Lo miro, trae un caballo, sin montura, trae un caballo.
El hombre sabe que el abrazo pequeño me conmueve. Viene a decir que el mar, sus altas olas, sus orillas, no eran imaginaciones. El hombre se duerme sin dar la batalla, la noche se le quiebra junto al pecho, el pecho queda solo. No hay nada más triste que la soledad de alguien que pudo ser amado. La noche sobrevive, el hombre no, al hombre se le mueren las caricias.
A oscuras, todo es tan claro.

 

 

 

 

LXI


Un hombre grama, tempestad, lamido, mordido, besado. Un hombre deseo, mano sobre mano, un hombre mar, mar en la boca, en la mirada. Un hombre Shakespeare, Baudelaire. Un hombre diario, ventana arriba, ventana abajo. Un hombre poema y más.
Hombre fiebre, sin perros y con todos los perros. Hombre cuello, ombligo, entrepierna, hombre que me duela en la sonrisa, hombre país.
Hombre en la cabellera hablando bajito, quieto, entero. Hombre sin esperanzas y con todas las esperanzas. Hombre en la boca devorado.
Hombre en la mirada, en el pecho derecho, esperando, esperando; tronco, raíz, orilla.
Hombre en la cama desbocado.
Hombre mío.

 

*  *  *

Derechos reservados
©Gabriela Rosas