AHÍ LES DEJO MIS ARCANOS | Carlos Arturo Arbeláez

Retrato de Carlos Arturo Arbeláez Cano
Foto: Archivo particular
Escritores colombianos

Carlos ArturoArbeláez

Poeta, cuentista, cronista y reseñista nacido en Manizales, Colombia. Ingeniero y geógrafo. Desde 1987 publica poesía, cuento, crónica, reseña y periodismo cultural. Su trabajo aparece en distintos medios y antologías.

SELECCIÓN DE POEMAS

De ACONTECERES Y NOSTALGIAS: poemas extraviados. Ed. Universitaria, Manizales, 2017

LEGADO

Yo me voy y ahí les dejo esos silencios.
Silencios a cuyas flamas y rigores
solo antepuse sueños y nostalgias:
alternativas vanas
cuando el silencio
es vocablo secreto
y signo de fatal significado.

Ahí les dejo las dudas,
acopio de confusas circunstancias
que sembraron de incógnita
mi intento por nombrarlas.

Y aún más; ahí les dejo mis arcanos
sin claves ni acertijos:
hilos de enmarañada trayectoria
a cuyo fin se llega con la muerte.

Me reservo el paisaje
estelar en invierno, en verano febril,
paisaje cuya amplia geografía
seguiré transitando
asaltado de asombros, redimido,
de nostalgias, angustias y zozobras…

De RESUMEN TOTAL DE LA MELANCOLÍA: poemas en contravía. Ed. Universitaria, Manizales, 2019

TESTAMENTO INCONCLUSO

Destilando recuerdos
sobre cuartillas pálidas,
el azaroso vuelo de episodios remotos,
en lascivas volutas,
acarician un espacio difuso.
Son destellos de luz sobre eventos lejanos
que hoy se acercan al borde de la muerte.
Yace pálido,
con el signo vital de aquellos días.
Sin embargo, se trata solamente
de un tránsito de la presencia física
a la memoria eterna.
Del tránsito de voces que habitaron
los rincones de una casa fantástica,
a una dimensión obsedida de pausas 
y silencios abiertos al jardín…
a las páginas gruesas de mil libros
errando por estantes, consolas y anaqueles
con su olor a alcanfor y a naftalina.
Sí hubo testamento.
Pero todo me dice
que es mía la nostalgia de tenerlo incorpóreo.
Que es mía la pasión de sus ensueños
orbitando las rutas del misterio y el mito.
Todo quedó testado y por escrito;
lo demás…
Es de ustedes.
Giorgio de Chirico, The Child’s Brain, 1917
Giorgio de Chirico, The Child’s Brain, 1917

De PAISAJE PARA FUNÁMBULOS: poemas de la pandemia. El Arcano Eds., 2020

PAISAJE PARA FUNÁMBULOS

A José Saramago
El miedo nos detiene
en la frontera de la fatalidad.
Todos cubren sus rostros
procurando ocultar el pecado
de haberse convertido en enemigos.
“De esa materia estamos hechos:
mitad indiferencia, mitad ruindad”.

Por la ventana la transparencia del aire
me sorprende. Estamos aislados;
el virus nos pone en cuarentena.

Desde la terraza observo a las palomas
atendiendo el escarceo de los palomos,
pavoneándose con el destello iridiscente
de sus atuendos tornasolados
regando su testosterona por doquier.

Una mujer, a la distancia,
se me acerca vertiginosamente
cuando doy vueltas al aro del enfoque
de los binoculares.

Toma el sol de abril
en esta mañana de marzo,
contradicción del clima cambiante;
apenas la cubre una mínima tela
que le baila cariciosa sobre su piel
lustrosa de juventud y de lujuria.

Es morena y de formas turgentes,
el viento es mi cómplice y mi pretexto.

Por lo demás, todo es tragedia,
las cifras crecen y los noticieros
crecen en sintonía
con las cifras de la desdicha.

Andamos sorprendidos…
encontramos poetas
hasta debajo de las piedras,
pareciera que fueran el último recurso
de todas las frustraciones.

Echo mucho de menos mi ventana,
desde allí controlaba la vida de mis vecinos,
sabía quién era forastero y quién paisano.

Hoy tengo a mano, frente a mis ojos,
al mundo entero,
exhibiéndose con su vértigo
y sus confusiones cibernéticas.

Todos los que transitan por aquí,
extraños personajes de comedia y tragedia,
según su rótulo y su divisa,
franqueando mi pantalla de litio
en virulenta pugna por la pauta.

La peste ha tocado la puerta
para anunciar su venganza
y como toda sorpresa
ella es complejidad e incertidumbre.

Pareciera que la normalidad
volviera a instalarse en el cosmos.
Regresamos a una estancia prístina;
el asedio del asfalto y el concreto
permiten el retozo de las aves,
el parque acoge entre sus ramas
el trinar y el arrullo de los vientos
limpios de olores y letales sonidos.

Pero siguen creciendo los guarismos
y el cuándo y el ahora ya no marcan
el transcurrir del tiempo;
es la espera, la paciencia y la resignación
las que marcan el ritmo de los hechos
y la cadencia de la historia.

El periodismo se convirtió en la vitrina de las vanidades:
hoy no es la noticia, es el glamur de quienes la presentan.
Giorgio de Chirico, The Mathematicians, 1917
Giorgio de Chirico, The Mathematicians, 1917

De TRANSICIONES Y TRANSGRESIONES: poemas rutinarios. El Arcano Eds., 2021

ELLA

Allá va ella a la deriva
por doquier derramando sus encantos
y el misterio que solo ella podía
descifrar con su danza de gacela.

Quien descifre esos pasos
accede al privilegio de sus ojos
y al destino final de sus asuntos
que son invitación a los delirios.

Así es ella urgiendo sus misterios
más diáfana que el vuelo de gaviotas
gravitando en el fragor del oleaje
entre cantos de piedras recorridas.

Es ella la que gira en arreboles
impulsando la piedra del molino
cuando el viento impone su destino
hasta alcanzar el fin de los abismos.

El ardoroso magma en su mirada
como fragua que forja mis quimeras
calcina con sus rumbos el estío
procurando tibieza en el reposo.

Los suspiros llamándome al regreso
a buscar mi refugio en su regazo;
turgencias y lisura, sus colinas,
me reclaman este paso final:
encuentro de mi propia redención.

De LA MECÁNICA DEL ALMA: poema en movimiento. El Arcano Eds., 2023

SALOMÉ

Salomé: ocho añitos.
—¿Qué es el alma? —le pregunté. Los adultos, como siempre, intentamos soplarle algo al oído. Salomé me miró por un segundo; después al horizonte más allá de los cristales, por tres, de manera rotunda y contundente contestó:
—Es la conciencia de estar vivos. La gata despertó de su eterna modorra, la miró desde su somnolencia y arqueó su espinazo, satisfecha.

De HABLAN LOS MUROS: poema y resistencia, 2024

CÓMPLICES

Por la ventana se asoma un gato.
Es un gato de un negro renegrido,
tres líneas amarillas que le cruzan:
por la cara, por el pecho y por su lomo;
discordantes, en todo caso,
con los ojos ambarinos
que me acechan, quizás, o me persiguen.

Lo demás, techos percudidos
por un medio amanecer que no despunta,
techos oxidados por el tiempo de las emisiones
en la era del vértigo y del ruido.

Qué pereza intentar una
tautología de la ataraxia
en esta reiterada errancia del desvelo.

El gato, como yo, le dispensa a la noche su misterio;
no sé si me mira cuando, como él,
me paro a otearlo desde mi atalaya;
o lo busco o lo espero
en mi noctambulismo.

Los pájaros en la madrugada
coquetean con él,
mientras que a mi silencio
solo se acercan sus pasos
que traquean por los escalones
anunciando la llegada puntual
del alba y su presencia.

Dicen que compartimos
amores imposibles
en este germinar de frustraciones.

Dicen que el gato escapó,
por el patio trasero de la casa vecina;
no volvió, dicen,
pero yo lo adivino con su andar sigiloso
huyéndole a la aurora,
intentando ingresar a mi buhardilla
a examinar conmigo
un tropel de nostalgias compartidas.

Son tan leves sus pasos
que ya los escalones ni traquean;
me confirman que ha desaparecido
para siempre.
Giorgio de Chirico, Two Heads, 1918
Giorgio de Chirico, Two Heads, 1918

De EXILIOS: poemas del desarraigo. El Arcano Eds., 2023

ECOS DE GUERRA

Cuando escuches el silbido del viento
cortante por la pólvora cruda
y respires la mezcla de dolor y de sangre
de quienes huyen sin reposo
hacia ninguna parte;
cuando te cruces con quienes buscan
el retiro de un exilio o un refugio,
cargando en sus hatillos
congojas y querencias perdidas,
¡tápate los oídos!,
no dejes que entre a tu corazón
la desmesura de la ruindad humana
que obligue la explosión
de inútil llanto.

POESÍA

Escribir poesía es exponernos,
descubrir abiertas las heridas
y los goces más íntimos al mundo;
todo lo imperceptible de nosotros
sale y se hace visible,
peor aún: comprensible.
Por eso, escribir poesía
es un acto de fe,
de creer en sí mismo,
de aceptación tal cual
sin prejuicios ni preceptos o conceptos.
Es exhibirnos y sufrirnos en público.
Aceptar la hoguera de la academia,
y las piras de sectas, clubes y cofradías;
el exilio o el destierro, el silencio,
la orfandad de las editoriales,
de la industria del show business,
pero, sobre todo, del ego
que no admite la creación
sino el producto.
Giorgio de Chirico, The Predictor, 1916
Giorgio de Chirico, The Predictor, 1916

EROTICUS 1

El nácar de tu piel
y la luna temblando en el asombro.
Desnuda despertabas,
tu sexo como un faro en la tormenta
orientando mi falo por las rutas
de acuáticos misterios.
Salados musgos en tus profundidades
y el lúbrico panal oculto entre los pliegues,
como una estalactita,
huidiza y rosada al pulso de mi tacto,
descubierta al final para el hechizo.
Giorgio de Chirico, Lucrecia, 1922
Giorgio de Chirico, Lucrecia, 1922

DIATRIBA

Sé que por estar triste
no se enmudecerá el reverdecer
de los campos y sus mieses
ni el murmullo del río
ni las noticias de sus peces platinados.
Sé que toda esta melancolía
no será estorbo para la felicidad de los ausentes.
No pido mucho en estos tiempos imprecisos,
solo pido un segundo respiro
para retractarme de estas líneas;
no quiero que ellas
sean una diatriba contra un mundo
que exuda muerte y caos.

De LEMNISCATA O EL FIN DEL INFINITO. El Arcano Eds., 2025

DESVELO EN EL CAMPO DE BATALLA

Al alba…,
cuando llueve,
el alba se arrebuja en su propio desvelo.
Me abrigo en el regazo de las cenizas,
de la neblina, único parapeto en la contienda.
Las sombras se me acercan
para ocultar el estremecimiento
del miedo y de la ráfaga:
¿Cuál de ellas se declara victoriosa en su retiro?
Los fantasmas huyen hacia ninguna parte.
Se someten al misterio de los susurros
que crecen desde la madrugada
apenas el chirrido de los tanques
que husmean entre la quietud y el sigilo.
La mañana, bajo el peso del alba,
también amanecía entre el desasosiego
de una espiral de angustiados respiros.
El aliento azulino saliendo de las bocas:
líneas evanescentes gravitando,
los hilos desprendidos del pucho
errando de mano en mano
horneando el frío pronóstico de la parca
en su tránsito por el largo camino del desvelo.

MI PAISAJE

Disculpad, guerras lejanas,
las flores que hay en mi casa. — Wisława Szymborska
Alguien puso una luna en mi balcón esta noche;
la pusieron a cuidar el intenso titilar de las estrellas;
ellas sacuden el sueño de mis ojos.
Abiertos, se quedan explorando
el retumbar de gritos y sollozos
que huyen de la conflagración.
¿Dónde estarán los secuaces de quienes jalan los gatillos?
Esta noche las nubes olvidaron su trabajo
y la luna se duplicó en la superficie del estanque
para que mi asombro se quedara afligido
mirando el obelisco que uniera esas dos lunas
entre el cielo y la tierra,
entre el hechizo y la crueldad de mi paisaje.
Giorgio de Chirico, The Prodigal Son, 1924
Giorgio de Chirico, The Prodigal Son, 1924
Nota biográfica

Carlos Arturo Arbeláez Cano

Nació en Manizales, Colombia. Es ingeniero y geógrafo. Se desempeñó en la función pública, la empresa privada y la docencia. Desde 1987 publica poesía, cuento, crónica, reseña y periodismo cultural en distintos medios. Su obra aparece en varias antologías. Entre sus reconocimientos figuran la mención de honor del VI Premio Nacional de Poesía Verso Libre MX (2025), la selección en la antología del XI Concurso de Siglema 575, Puerto Rico (2025), el primer accésit del I Certamen de Poesía Narciso Rodrigo Martínez, Ciudad Real, España (2025), el segundo puesto en el Concurso Caldense de Cuento (2021) y el Premio Nacional de Poesía Casa de Poesía Silva, Bogotá (2022).

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Derechos reservados
© Carlos Arturo Arbeláez Cano

Giorgio de Chirico. Obras de dominio público

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