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10 oct 2025

Imagen de presentación de Gabriela Rosas
Foto: © Alejandra Flores

Escritoras extranjeras

Gabriela Rosas

Caracas, Venezuela. Poeta, autora de poemarios como La mudanza, Agosto interminable, Blandos y Quebrantos. Ha recibido premios nacionales de poesía, ha sido incluida en antologías dentro y fuera de Venezuela y su obra ha sido traducida a varios idiomas.

De: La matemática de los cipreses

Creí en gestos
como el olor del café al atardecer
una mano junto a la otra mirando al cielo
el trozo de pan cada mañana
que un abrazo salva
del dolor de partir
y rezar por todos cada noche
guardar sus secretos
serviría

creí en el hilo del mundo y el nosotros
que las casas nunca se desploman
desaparecen
caen
pero vivir en ellas siempre es el fin de algo
en volver
para llenar mi vientre con memorias
antes del daño
en la bondad
que viajar tal vez podría

pero se quedó mi infancia sin contar
el hijo lejos del vientre
las piernas colgando
el dolor de cabeza atado al cuello

las palabras fueron las que me negaron todo.

De: Con Truman o sin ti

Pasó
la calle donde fuimos fue cerrada
cantamos pájaros antes de cremarlos
las flores en el suelo
y ya
nadie nos reza
tuvimos miedo del fuego
de apagarlo
y ardimos como si fuese el fin del mundo
nada que sumar ni multiplicar
nada fue cierto
tocó esperar vestidos lo que por años desnudamos
casi sin dolor
(y no puedo borrarlo, por eso escribo)
Lo hicimos, amor
apagamos el mundo entre nosotros.

⊂Ο⊃

Yo también me arrojé contra el cielo
sin esperar a que lloviera.
Me fui corriendo de todo el cuerpo
de toda la pulpa que te amaba.
Yo también me quedé sin ti
e hice lo que pude.

⊂Ο⊃

Yo sabía que tú no me ibas a perdonar, que amarte era prolongar el dolor, llevar la boca muerta y las manos arriba. Sabía que los helechos en mi camino estaban secos, que existen para condenarme, para que pueda caminar, poner queja de este presente, del agua en mi pecho, de lo poco en lo que creo y me basta. Yo sabía que no me ibas a perdonar, porque la sangre no era tuya, porque el pasillo a oscuras no daba a tu puerta, porque no fuiste tú quien llegó tarde, querido, a cualquier amor.

⊂Ο⊃

Yo fui esa muchacha que diciéndote adiós decía que te amaba.

⊂Ο⊃

Desamparo es no tener quien te desnude.

⊂Ο⊃

Lo veo dormir. Nos tocan las palabras hondo. Nos sembramos para siempre uno en el otro.
Nadie nos salvará. Nadie puede borrarnos lo mordido, el olor a coco, los labios, los domingos.

No pudo ser.

Toda la sal del mundo cayó sobre la mesa.

LX

El hombre se desnuda por toda la casa. Se mece, prepara el café, enciende la televisión, bebe un poco de agua. No me ama lo sé. La cena no siempre es en la boca, me cuenta su parte de la historia, se arrodilla, lo levanto, le miento, nos mentimos. Pasan dos años. El hombre llora, como un niño llora. Me niega, tres veces me niega, luego me acaricia. Vuelve con girasoles en una bolsa roja, me planta su ternura en la cocina. Lo miro, trae un caballo, sin montura, trae un caballo.

El hombre sabe que el abrazo pequeño me conmueve. Viene a decir que el mar, sus altas olas, sus orillas, no eran imaginaciones. El hombre se duerme sin dar la batalla, la noche se le quiebra junto al pecho, el pecho queda solo. No hay nada más triste que la soledad de alguien que pudo ser amado. La noche sobrevive, el hombre no, al hombre se le mueren las caricias.

A oscuras, todo es tan claro.

LXI

Un hombre grama, tempestad, lamido, mordido, besado. Un hombre deseo, mano sobre mano, un hombre mar, mar en la boca, en la mirada. Un hombre Shakespeare, Baudelaire. Un hombre diario, ventana arriba, ventana abajo. Un hombre poema y más.

Hombre fiebre, sin perros y con todos los perros. Hombre cuello, ombligo, entrepierna, hombre que me duela en la sonrisa, hombre país.

Hombre en la cabellera hablando bajito, quieto, entero. Hombre sin esperanzas y con todas las esperanzas. Hombre en la boca devorado.

Hombre en la mirada, en el pecho derecho, esperando, esperando; tronco, raíz, orilla.

Hombre en la cama desbocado.

Hombre mío.
*   *   *
Derechos reservados
© Gabriela Rosas

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Nota biográfica

Gabriela Rosas

Caracas, Venezuela. Poeta. Ha publicado los poemarios La mudanza (1999) y Agosto interminable (2008), Editorial Eclepsidra; Blandos (2013), Editorial El Pez Soluble, y Quebrantos (2015), Ediciones del Movimiento. Ganadora del Primer Premio Nacional de Poesía para Jóvenes Juan Antonio Pérez Bonalde (1995) y del Primer Premio de la Bienal Nacional de Literatura Lydda Franco Farías (2014), mención poesía. Ha sido incluida en numerosas antologías en Venezuela y otros países. Ha sido traducida al francés, italiano, griego, inglés, catalán, alemán y portugués. Colabora con medios impresos y digitales de Venezuela y otros países. Desde el año 2015 lleva adelante el programa Poesía en el aula, iniciativa sin fines de lucro que busca promover la lectura de poesía en las aulas venezolanas desde temprana edad como eje transformador en la educación. Es editora del Stand Up Poetry del portal Inspirulina y de la sección de Joven Poesía de Venezuela de Letralia.

2 oct 2025

Imagen de presentación de René Avilés Fabila
Foto: © Archivo particular

Escritores extranjeros

René Avilés Fabila

Ciudad de México, 1940-2016. Narrador, ensayista, articulista y autor de una obra amplia que reúne novelas, cuentos, memorias y microrrelatos. Su obra ha sido incluida en antologías nacionales y extranjeras, traducida a diversos idiomas y reunida en varios volúmenes de obras completas.

La comida del distraído

Llegó al lujoso restaurante y el mesero, por descuido, en lugar de ofrecerle la carta, le entregó la cuenta.

El cliente vio la abultada suma y sin más pagó añadiendo una generosa propina.

Salió a la calle sintiéndose terriblemente satisfecho: la comida había sido magnífica, los vinos también y el postre insuperable; caminaría un poco para ayudar a la digestión.

Bestiario medieval / Edición a cargo de Ignacio Malaxecheverría / Siruela
Bestiario medieval / Edición a cargo de Ignacio Malaxecheverría / Siruela

La máquina de máquinas

Supongamos que logran crear una máquina indestructible y eterna que pueda crear otras máquinas y éstas, a su vez, otras que sin ayuda exterior resuelvan todas las actividades manuales del hombre y que, incluso, piensen por él (solucionen ecuaciones, construyan cohetes, cocinen, hagan limpieza, realicen obras de arte pictóricas y literarias, filosofen, gobiernen); aún así nada ni nadie podría evitar que la mano que la ponga a funcionar e inicie el proceso sea humana.

Bestiario medieval / Edición a cargo de Ignacio Malaxecheverría / Siruela
Bestiario medieval / Edición a cargo de Ignacio Malaxecheverría / Siruela

La Esfinge de Tebas

La otrora cruel Esfinge de Tebas, monstruo con cabeza de mujer, garras de león, cuerpo de perro y grandes alas de ave, se aburre y permanece casi silenciosa. Reposa así desde que Edipo la derrotó resolviendo el enigma que proponía a los viajeros, y que era el único en su repertorio. Ahora, escasa de ingenio, y un tanto acomplejada, la Esfinge formula adivinanzas y acertijos ingenuos, que los niños resuelven fácilmente, entre risas y burlas, cuando van a visitarla a su morada, durante el fin de semana.

Un hada en mis sueños

En mi sueño, esa hermosa mujer, alta y esbelta, de sedoso cabello negro, misteriosa, acepta mi conversación. Hablamos de pintura. Al poco tiempo hacemos el amor. Luego, en un edificio extraño, bajamos por unas escaleras eléctricas muy largas. Avanza más rápido que yo. En la medida en que se aleja de mí presiento peligro y trato de alcanzarla.

Entre nosotros hay dos jóvenes, uno saca el revólver y le dispara; la mujer cae al suelo e inútilmente trato de auxiliarla. El otro tipo también la balea. La sostengo en mis brazos y veo cómo desaparecen los criminales. Al despertar sé que ella me amaba y la echo de menos, necesito verla. No quiero averiguar por qué la mataron, tampoco siento ningún deseo de venganza. Tan sólo aguardo con ansiedad las noches para dormir y estar en posibilidades de soñar con la enigmática mujer, evitar que la asesinen y de tal forma extender nuestra pasión, que fue violenta y que fue dulce.

Bestiario medieval / Edición a cargo de Ignacio Malaxecheverría / Siruela
Bestiario medieval / Edición a cargo de Ignacio Malaxecheverría / Siruela

Soñar o no

Soñar que uno sueña es algo tan común, trillado, que mucho ha servido a la literatura. Pero soñar que uno no sueña es algo distinto y quizá novedoso.

Big Bang

Finalicemos este pequeño homenaje con:

Al parecer, desde el principio, todo ha sido una farsa, maestro: la Ley de gravitación universal, más antigua y constante que todos los dioses, la misma que mantiene a los planetas en sus órbitas y rige el curso de las estrellas, a diario se burla de nuestras alas de Ícaro y, sin piedad, nos condena a retornar a la tierra.

Carlos Castillo Quintero

Nota biográfica

René Avilés Fabila

René Avilés Fabila (Ciudad de México, 15 de noviembre de 1940 – Ciudad de México, 9 de octubre de 2016). Obtuvo la Licenciatura en Relaciones Internacionales, e hizo estudios de posgrado en la Universidad de París. Su bibliografía reúne cuentos, novelas, libros de memorias, ensayos y artículos. Destacan las novelas Los juegos, Tantadel, La canción de Odette, El gran solitario de Palacio, Réquiem por un suicida, El reino vencido y El amor intangible; los volúmenes de cuentos Hacia el fin del mundo, La lluvia no mata a las flores, Fantasías en carrusel, Todo el amor, Cuentos de hadas amorosas, El Evangelio según René Avilés Fabila y El bosque de los prodigios; los libros autobiográficos Recordanzas, Nuevas recordanzas y Memorias de un comunista. Su obra ha sido incluida en antologías nacionales y extranjeras, está traducido a diversos idiomas. Sus obras completas abarcan varios volúmenes. Sus microrrelatos están esparcidos a lo largo de más de una docena de libros, principalmente en los tomos de cuentos titulados Todo el amor y Fantasías en carrusel, editados por Nueva Imagen.

Derechos reservados
© Herederos de René Avilés Fabila

26 sept 2025

Imagen de presentación de Alejandra Cox
Foto: © Archivo particular

Escritoras colombianas

Alejandra Cox

Bogotá, 1983. Escritora y cantante, egresada de procesos de formación literaria y participante en encuentros de poesía en Colombia y México. Sus textos han aparecido en revistas literarias nacionales e internacionales, y uno de sus poemas fue adaptado musicalmente por Claudio Bustos.

Hambre

escruto el vacío
el fulgor
la luz palideciendo bajo mis cejas
me veo hecha cicatrices
crispada
hoja seca con la piel
templada a los huesos

Morada

sigue nevando polvo y del armario sale el sol
los arrendajos entran bajo la puerta
brincando
por la línea de aire
las paredes se inundan de sal
la bombilla se infla de gemidos
la cama es un temblor
un grito simultáneo que abre el silencio

Al borde

abrir la certeza de los cuerpos
ahora
labios en crescendo
ojos suspendidos
en la pausa perpetua
manos que retornan
al capullo

Sicario

ahora me persigno
mañana mañana
el agua quema

Despojos

anoche
sumergidos en un pantano teñido de sales
me ahogaste en el silencio

el zumbido de la estrechez
reduce los espasmos

Oda tardía

fuego
bola de fuego
yema de huevo
candela
coágulo de sangre
corrida de toros
período
vida
pequeña herida
golpe
bala perdida
semen
diástole y semilla

Veinte

sobre mi piel
nada tu aroma tibio
tinta y esencia primaria

en mi pecho danza un compás
miro por dentro
ritual que atraviesa el umbral
y se agrieta

69

sumerge la punta de la lengua
corteja con fuerza desde el maxilar
justo allí hay un iceberg
y
la tierra se rasga

II

yo mojada de abril
abril cargado de gritos y silencios
hoy hay fiesta
me entierro
con las flores por dentro

Sombra

no soy en el espejo
mi rostro es un manto ácido enmudecido
mi cuerpo
un camino de despojos y memorias
impenetrable trocha

Bombillo rojo

la noche
fuego en las arterias
del techo llueve calor
y la piel se tiñe en sangre

Coito

es el cuarto mes y llueve
todo se esfuma a cántaros
todo corre
moja
es el cuarto mes
y hay lava en el suelo calcinado
gotas de llovizna perlada eyaculando

Sola

quiero que alguien me mire a los ojos
que me diga que existo
que entienda mi miedo
a vivir voraz

Llaga

gimiendo derramándose y decantándose
todo en simultáneo
remolinos de fuego
y un mar de lenguas en el pecho

un dolor abierto en dos
grita adentro

Pólvora

me quitaron las manos
todo
en esta selva
pervertida de dolor
*   *   *
Derechos reservados
© Alejandra Cox
Nota biográfica

Alejandra Cox

Bogotá, 1983. Alejandra Cox es el seudónimo de Alejandra Moreno Morales. Escritora y cantante. Actualmente cursa estudios literarios en la Universidad Autónoma. Egresada del Taller de cuento “Ciudad de Bogotá”, Renata / Fundación Gilberto Alzate Avendaño, 2010. Participó en el XVII Encuentro internacional de poetas, Zamora, Michoacán, México, 2012; en el V Festival de poesía y narrativa Ojo en la Tinta, 2012; en el Primer aniversario de Antropoético, Bogotá, 2013; en el lanzamiento de la Revista En Otro Idioma, Bogotá, 2016; en Punto de Convergencia, 2017; en el Primer encuentro de Poesía Esencial No estamos solos en la tierra, Bogotá, 2017, Zeshat Ediciones y Corporación Cultural La Aldea; y en la Segunda Tertulia Palabrearte Mujeres y Poesía, 2017, convocada por la Corporación Cultural Hicha Guaia. Textos suyos se han publicado en la Revista Círculo de Poesía, como poeta del mes de abril de 2017, y en esta misma revista en el especial Poetas Colombianas de hoy, del mes de noviembre de 2017. Publicada por la revista digital e impresa Chontales Litterae, de Nicaragua, en octubre de 2018. Participó como jurado en la categoría de Mejor producción literaria en poesía, muestra colegiada de la Universidad Minuto de Dios, 2017. Su poema Los aquellos fue adaptado musicalmente por el cantautor argentino Claudio Bustos.

24 sept 2025

Imagen de presentación de Julio Medrano
Foto: © Archivo particular

Escritores colombianos

Julio Medrano

Tunja, 1985. Poeta, narrador, artista gráfico y periodista cultural. Autor de novelas, libros de cuento y poesía, ha obtenido premios y becas de creación literaria como el Premio Novela CEAB, el Premio Alejandría y estímulos de la Alcaldía Mayor de Tunja.

Ravens

En ocasiones me conmovieron su rostro y sus labios sellados, que con inútiles gemidos trataron de vislumbrar el enigma. El bolígrafo decidió no acompañarme en la hazaña de despedirla sin palabras, de dejar las explicaciones para dios, y si no hay dios, espero que la policía olvide las copas, las velas, la mordaza, las sogas y los clavos.

¿Qué luna de marfil habrá caído al mar? Un negro puñado de aves me miran a los ojos como a un traidor, como si fuera el reflejo de la escoria. ¡Hum, como si yo tuviese apetito en este momento!

Una aurora trémula ilumina sus piernas que reposan inmóviles. Persisto en elogiar mi sabiduría por haber hecho los nudos perfectos, por haber puesto los clavos en cada uno de sus dedos y haber escogido a Lovecraft para justificar la venganza, pero la tierra es incapaz de comprenderlo y condenará mi gloria, desconoce el placer y la belleza de retener el corazón de quien se ama.

Un negro puñado de aves examinan al simpático cadáver y una brisa pútrida se alza en un imponente himno de rebelión mientras fumo, olvido, sonrío, olvido, sonrío, olvido, fumo…

Joan Miró, Interior holandés, 1928
Joan Miró, “Interior holandés”, 1928

Purple Moth

En el alba de otro invierno, cayó una hoja púrpura en el borde de su sombra. Caminaba bajo la lluvia sin poder arropar su corazón ensangrentado, nunca retrocedía a mirar una huella (realmente era alguien), solicitaba al desvelo acariciar sus parpados para escapar del sueño y poder sanar las heridas, para respirar de nuevo y no caer en pedazos, para asaltar a las llamas que menguaban en la tormenta.

Negaba siempre la humildad que gritaba su cuerpo baldío: el resultado suicida; pero los gritos provenían de la tierra, de su miedo y desesperación. Decidió entonces reposar y olvidar su sendero.

Nada era verdad, había perdido sus lágrimas en él, pero sabía que jamás secarían en sus brazos, que serían como una belleza frágil, una belleza perdida, sabía que el pasado lo era todo, que el amor volvería a ser nada en absoluto, que al fin lograba olvidar el camino… y que el mundo estaría muerto para ella cuando se posara la armonía.

Encontraré la manera de ver bajo su piel, de insertarme como una polilla para deshacer el sueño miserable de amar.

*   *   *
Derechos reservados
© Julio César Medrano Pérez
Nota biográfica

Julio Medrano

Tunja, 1985. Poeta, narrador, artista gráfico y periodista cultural. Autor de Las cenizas de la primavera (Premio Novela CEAB, 2024), Mandarina Killer (Beca de Creación en Literatura de la Alcaldía Mayor de Tunja, 2022), Fuego de agosto (Premio Novela CEAB, 2021), y Las buganvillas del cadáver (Premio Alejandría, 2016); los libros de cuento Arena caliente (Premio CEAB, 2019), y Ezis (Fallidos Editores, 2019); la plaquette de libro de poesía Amante paraíso (Burdelianas Poetry, 2024). Cuentos, microrrelatos y poemas suyos han sido publicados en distintas antologías y revistas literarias. Con Muscaria obtuvo la Beca de Creación en Literatura de la Alcaldía Mayor de Tunja, Convocatoria de Estímulos para Procesos Artísticos y Culturales, 2024.

BURDELIANAS POETRY.