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27 may 2026

Retrato de Lorena Escorcia
Foto: Henry Matta
Escritoras colombianas

Lorena Escorcia

Poeta y médica nacida en El Líbano, Tolima, Colombia. Autora del libro de cuentos El pintor, la cirujana y el hombre caimán y del poemario Así partimos a otra orilla. Su poesía explora la memoria familiar, el cuerpo, la tierra, el miedo, la intemperie y la persistencia de lo vivo.

SELECCIÓN DE POEMAS

EL MUNDO DESDE SU MECEDORA

¿Por qué estoy aquí?
sentada en esta mecedora
mañana, tarde y noche, 
mi abuela vieja 
inválida la tarde en Barranquilla, 
meciéndose tras las rejas del antejardín, 
viendo pasar el calor, los perros, la tarde, 
los desplazados de la 
                                  ciudad dislocada
como mi abuela traída por otros brazos
del palenque Pivijai, Magdalena
                                         a la ciudad.
Y ese vaivén de la canoa vive en ella
es la misma mecedora desde donde 
entenderá el mundo como una sucesión
un bollo limpio tras otro 
un refresco de corozo tras otro 
la fluctuación de los brazos en la sombra 
de siete mujeres bailando un bullerengue
entenderá el mundo desde su mecedora
sin pánico, sobre todo eso, sin pánico.

El miedo del que cae en sí mismo no es 
                                       un presentimiento
el miedo no existe en el que cae en sí mismo
el dolor lo toma a uno por sorpresa.
Paul Gauguin, Breton Eve, 1889
Paul Gauguin, Breton Eve, 1889

LA VIDA SUBTERRÁNEA

Los abuelos hablan con la tierra
agregados a la raíz de las palabras
no las escriben no las leen
no son suyas
uno no ve
uno no sabe
es pez fuera del agua
con los pies flotando 
sin raíces
uno caterva
uno horda
uno combustible.

Uno nace en la vida subterránea
los abuelos hablan con la tierra
revientan surcos con las manos

ojos sembrados de algodón florecido
nubes de garzas socavan el cielo.

UNA ABEJA SOLITARIA ESCRIBE UN POEMA UN MINUTO ANTES DE SU MUERTE

A mí déjenme morir en las venus atrapamoscas
no hay final más feliz para una abeja azul y solitaria 
alas mosaico pergamino violeta
seis patas
la cara llena de pelos
en la espalda la gracia de caminar por las paredes
déjenme morir en las venus atrapamoscas
soy diosa y todo lo que veo se multiplica con mi vuelo
hago nidos de barro y saliva en los muros
mis nidos son inalcanzables
soy un pequeño dios
camino sobre las aguas
reina de las torres del castillo
mi tórax es la piedra preciosa de opalina
centro donde palpita sangre iridiscente
la selva me extiende su voz verde
que me devora, me canta y me consume,
a mí déjenme morir en las venus atrapamoscas
déjenme ser la ofrenda.
Paul Gauguin, Blue Trees, 1888
Paul Gauguin, Blue Trees, 1888

ACTOS POLÍTICOS

Amar es la primera inocencia
y toda la inocencia es no pensar…— Fernando Pessoa
Doblo el pájaro. Para que exista este poema
hay papel y un hombre talando un bosque en Malasia.
Un hombre responsable, tiene hijos y los alimenta con su mujer 
que está pariendo hojas de colores. 

Aprendió a cortar en la escuela rural. Hace un móvil de cuna.
El bebé sonríe y la mujer vive porque no piensa
solo se puede vivir realmente cuando no se piensa.

El amor y vivir es capa vegetal
yace en el terreno de lo absurdo.
Doblo el barco. Para que exista este barco 
hay papel, atmósfera y semillas.
Navegamos. Llenos de actos políticos. 
Traemos ayudas.
Venimos a salvarnos de nosotros mismos. 

MAL TIEMPO CON IGUANAS

Juraría que he visto volar a las iguanas. 
Las iguanas vuelan, sí, yo las he visto 
trepar por el tallo de la flor de Jamaica
dejar en el silencio su huella ágil
morar en el invierno sobre la palma
  bajo cero.

No laten. 	No mueren.

La resurrección se inventó para
los reptiles
más de 1000 iguanas en La Florida
congeladas por las bajas temperaturas 
al tercer día abrieron los ojos
pero algunas habían sido sacrificadas.

Las iguanas tienen alas
y el tiempo es un ángel contradictorio.

Paul Gauguin, In the Heat, the Pigs, 1888
Paul Gauguin, In the Heat, the Pigs, 1888

POR EL AGRADO

Íbamos por El Agrado
a la laguna del Otún
las únicas bestias del sereno
a masticar espigas 
de los pastos dulces.

En una cama de hortensias 
(creía que junto al lirio
eran las más salvajes) 
―Tu ombligo es el pozo de mi sangre 
dijiste
sobre las hojas de El Agrado.

¡Y no te rías! ¡No te rías!
que hueles igual que una palma de la mano
prendida por luciérnagas.
Paul Gauguin, A Little Cat, 1888
Paul Gauguin, A Little Cat, 1888
Nota biográfica

Lorena Escorcia

Nació en El Líbano, Tolima, Colombia, en 1980. Es poeta y médica. Ha publicado el libro de cuentos El pintor, la cirujana y el hombre caimán (2016) y el poemario Así partimos a otra orilla (2026). Participó en la crónica colectiva Voces contra la infamia. 20 autores contra la barbarie (2016). Su obra poética está incluida en las antologías Nuevas voces (2022), Orilla viva (2023) y Marcas de agua en bordes de piedra (2025). Ha sido finalista en el I Premio Internacional de Narrativa Femenina Bovarismos (2014), y Mención de Honor en el I Premio Nacional de Poesía Maruja Vieira, RTVC-Señal Colombia (2025).

* * *
Derechos reservados
© Lorena Escorcia

Paul Gauguin. Obras de dominio público

Retrato de Carlos Arturo Arbeláez Cano
Foto: Archivo particular
Escritores colombianos

Carlos Arturo Arbeláez

Poeta, cuentista, cronista y reseñista nacido en Manizales, Colombia. Ingeniero y geógrafo. Desde 1987 publica poesía, cuento, crónica, reseña y periodismo cultural. Su trabajo aparece en distintos medios y antologías.

SELECCIÓN DE POEMAS

De ACONTECERES Y NOSTALGIAS: poemas extraviados. Ed. Universitaria, Manizales, 2017

LEGADO

Yo me voy y ahí les dejo esos silencios.
Silencios a cuyas flamas y rigores
solo antepuse sueños y nostalgias:
alternativas vanas
cuando el silencio
es vocablo secreto
y signo de fatal significado.

Ahí les dejo las dudas,
acopio de confusas circunstancias
que sembraron de incógnita
mi intento por nombrarlas.

Y aún más; ahí les dejo mis arcanos
sin claves ni acertijos:
hilos de enmarañada trayectoria
a cuyo fin se llega con la muerte.

Me reservo el paisaje
estelar en invierno, en verano febril,
paisaje cuya amplia geografía
seguiré transitando
asaltado de asombros, redimido,
de nostalgias, angustias y zozobras…

De RESUMEN TOTAL DE LA MELANCOLÍA: poemas en contravía. Ed. Universitaria, Manizales, 2019

TESTAMENTO INCONCLUSO

Destilando recuerdos
sobre cuartillas pálidas,
el azaroso vuelo de episodios remotos,
en lascivas volutas,
acarician un espacio difuso.
Son destellos de luz sobre eventos lejanos
que hoy se acercan al borde de la muerte.
Yace pálido,
con el signo vital de aquellos días.
Sin embargo, se trata solamente
de un tránsito de la presencia física
a la memoria eterna.
Del tránsito de voces que habitaron
los rincones de una casa fantástica,
a una dimensión obsedida de pausas 
y silencios abiertos al jardín…
a las páginas gruesas de mil libros
errando por estantes, consolas y anaqueles
con su olor a alcanfor y a naftalina.
Sí hubo testamento.
Pero todo me dice
que es mía la nostalgia de tenerlo incorpóreo.
Que es mía la pasión de sus ensueños
orbitando las rutas del misterio y el mito.
Todo quedó testado y por escrito;
lo demás…
Es de ustedes.
Giorgio de Chirico, The Child’s Brain, 1917
Giorgio de Chirico, The Child’s Brain, 1917

De PAISAJE PARA FUNÁMBULOS: poemas de la pandemia. El Arcano Eds., 2020

PAISAJE PARA FUNÁMBULOS

A José Saramago
El miedo nos detiene
en la frontera de la fatalidad.
Todos cubren sus rostros
procurando ocultar el pecado
de haberse convertido en enemigos.
“De esa materia estamos hechos:
mitad indiferencia, mitad ruindad”.

Por la ventana la transparencia del aire
me sorprende. Estamos aislados;
el virus nos pone en cuarentena.

Desde la terraza observo a las palomas
atendiendo el escarceo de los palomos,
pavoneándose con el destello iridiscente
de sus atuendos tornasolados
regando su testosterona por doquier.

Una mujer, a la distancia,
se me acerca vertiginosamente
cuando doy vueltas al aro del enfoque
de los binoculares.

Toma el sol de abril
en esta mañana de marzo,
contradicción del clima cambiante;
apenas la cubre una mínima tela
que le baila cariciosa sobre su piel
lustrosa de juventud y de lujuria.

Es morena y de formas turgentes,
el viento es mi cómplice y mi pretexto.

Por lo demás, todo es tragedia,
las cifras crecen y los noticieros
crecen en sintonía
con las cifras de la desdicha.

Andamos sorprendidos…
encontramos poetas
hasta debajo de las piedras,
pareciera que fueran el último recurso
de todas las frustraciones.

Echo mucho de menos mi ventana,
desde allí controlaba la vida de mis vecinos,
sabía quién era forastero y quién paisano.

Hoy tengo a mano, frente a mis ojos,
al mundo entero,
exhibiéndose con su vértigo
y sus confusiones cibernéticas.

Todos los que transitan por aquí,
extraños personajes de comedia y tragedia,
según su rótulo y su divisa,
franqueando mi pantalla de litio
en virulenta pugna por la pauta.

La peste ha tocado la puerta
para anunciar su venganza
y como toda sorpresa
ella es complejidad e incertidumbre.

Pareciera que la normalidad
volviera a instalarse en el cosmos.
Regresamos a una estancia prístina;
el asedio del asfalto y el concreto
permiten el retozo de las aves,
el parque acoge entre sus ramas
el trinar y el arrullo de los vientos
limpios de olores y letales sonidos.

Pero siguen creciendo los guarismos
y el cuándo y el ahora ya no marcan
el transcurrir del tiempo;
es la espera, la paciencia y la resignación
las que marcan el ritmo de los hechos
y la cadencia de la historia.

El periodismo se convirtió en la vitrina de las vanidades:
hoy no es la noticia, es el glamur de quienes la presentan.
Giorgio de Chirico, The Mathematicians, 1917
Giorgio de Chirico, The Mathematicians, 1917

De TRANSICIONES Y TRANSGRESIONES: poemas rutinarios. El Arcano Eds., 2021

ELLA

Allá va ella a la deriva
por doquier derramando sus encantos
y el misterio que solo ella podía
descifrar con su danza de gacela.

Quien descifre esos pasos
accede al privilegio de sus ojos
y al destino final de sus asuntos
que son invitación a los delirios.

Así es ella urgiendo sus misterios
más diáfana que el vuelo de gaviotas
gravitando en el fragor del oleaje
entre cantos de piedras recorridas.

Es ella la que gira en arreboles
impulsando la piedra del molino
cuando el viento impone su destino
hasta alcanzar el fin de los abismos.

El ardoroso magma en su mirada
como fragua que forja mis quimeras
calcina con sus rumbos el estío
procurando tibieza en el reposo.

Los suspiros llamándome al regreso
a buscar mi refugio en su regazo;
turgencias y lisura, sus colinas,
me reclaman este paso final:
encuentro de mi propia redención.

De LA MECÁNICA DEL ALMA: poema en movimiento. El Arcano Eds., 2023

SALOMÉ

Salomé: ocho añitos.
—¿Qué es el alma? —le pregunté. Los adultos, como siempre, intentamos soplarle algo al oído. Salomé me miró por un segundo; después al horizonte más allá de los cristales, por tres, de manera rotunda y contundente contestó:
—Es la conciencia de estar vivos. La gata despertó de su eterna modorra, la miró desde su somnolencia y arqueó su espinazo, satisfecha.

De HABLAN LOS MUROS: poema y resistencia, 2024

CÓMPLICES

Por la ventana se asoma un gato.
Es un gato de un negro renegrido,
tres líneas amarillas que le cruzan:
por la cara, por el pecho y por su lomo;
discordantes, en todo caso,
con los ojos ambarinos
que me acechan, quizás, o me persiguen.

Lo demás, techos percudidos
por un medio amanecer que no despunta,
techos oxidados por el tiempo de las emisiones
en la era del vértigo y del ruido.

Qué pereza intentar una
tautología de la ataraxia
en esta reiterada errancia del desvelo.

El gato, como yo, le dispensa a la noche su misterio;
no sé si me mira cuando, como él,
me paro a otearlo desde mi atalaya;
o lo busco o lo espero
en mi noctambulismo.

Los pájaros en la madrugada
coquetean con él,
mientras que a mi silencio
solo se acercan sus pasos
que traquean por los escalones
anunciando la llegada puntual
del alba y su presencia.

Dicen que compartimos
amores imposibles
en este germinar de frustraciones.

Dicen que el gato escapó,
por el patio trasero de la casa vecina;
no volvió, dicen,
pero yo lo adivino con su andar sigiloso
huyéndole a la aurora,
intentando ingresar a mi buhardilla
a examinar conmigo
un tropel de nostalgias compartidas.

Son tan leves sus pasos
que ya los escalones ni traquean;
me confirman que ha desaparecido
para siempre.
Giorgio de Chirico, Two Heads, 1918
Giorgio de Chirico, Two Heads, 1918

De EXILIOS: poemas del desarraigo. El Arcano Eds., 2023

ECOS DE GUERRA

Cuando escuches el silbido del viento
cortante por la pólvora cruda
y respires la mezcla de dolor y de sangre
de quienes huyen sin reposo
hacia ninguna parte;
cuando te cruces con quienes buscan
el retiro de un exilio o un refugio,
cargando en sus hatillos
congojas y querencias perdidas,
¡tápate los oídos!,
no dejes que entre a tu corazón
la desmesura de la ruindad humana
que obligue la explosión
de inútil llanto.

POESÍA

Escribir poesía es exponernos,
descubrir abiertas las heridas
y los goces más íntimos al mundo;
todo lo imperceptible de nosotros
sale y se hace visible,
peor aún: comprensible.
Por eso, escribir poesía
es un acto de fe,
de creer en sí mismo,
de aceptación tal cual
sin prejuicios ni preceptos o conceptos.
Es exhibirnos y sufrirnos en público.
Aceptar la hoguera de la academia,
y las piras de sectas, clubes y cofradías;
el exilio o el destierro, el silencio,
la orfandad de las editoriales,
de la industria del show business,
pero, sobre todo, del ego
que no admite la creación
sino el producto.
Giorgio de Chirico, The Predictor, 1916
Giorgio de Chirico, The Predictor, 1916

EROTICUS 1

El nácar de tu piel
y la luna temblando en el asombro.
Desnuda despertabas,
tu sexo como un faro en la tormenta
orientando mi falo por las rutas
de acuáticos misterios.
Salados musgos en tus profundidades
y el lúbrico panal oculto entre los pliegues,
como una estalactita,
huidiza y rosada al pulso de mi tacto,
descubierta al final para el hechizo.
Giorgio de Chirico, Lucrecia, 1922
Giorgio de Chirico, Lucrecia, 1922

DIATRIBA

Sé que por estar triste
no se enmudecerá el reverdecer
de los campos y sus mieses
ni el murmullo del río
ni las noticias de sus peces platinados.
Sé que toda esta melancolía
no será estorbo para la felicidad de los ausentes.
No pido mucho en estos tiempos imprecisos,
solo pido un segundo respiro
para retractarme de estas líneas;
no quiero que ellas
sean una diatriba contra un mundo
que exuda muerte y caos.

De LEMNISCATA O EL FIN DEL INFINITO. El Arcano Eds., 2025

DESVELO EN EL CAMPO DE BATALLA

Al alba…,
cuando llueve,
el alba se arrebuja en su propio desvelo.
Me abrigo en el regazo de las cenizas,
de la neblina, único parapeto en la contienda.
Las sombras se me acercan
para ocultar el estremecimiento
del miedo y de la ráfaga:
¿Cuál de ellas se declara victoriosa en su retiro?
Los fantasmas huyen hacia ninguna parte.
Se someten al misterio de los susurros
que crecen desde la madrugada
apenas el chirrido de los tanques
que husmean entre la quietud y el sigilo.
La mañana, bajo el peso del alba,
también amanecía entre el desasosiego
de una espiral de angustiados respiros.
El aliento azulino saliendo de las bocas:
líneas evanescentes gravitando,
los hilos desprendidos del pucho
errando de mano en mano
horneando el frío pronóstico de la parca
en su tránsito por el largo camino del desvelo.

MI PAISAJE

Disculpad, guerras lejanas,
las flores que hay en mi casa. — Wisława Szymborska
Alguien puso una luna en mi balcón esta noche;
la pusieron a cuidar el intenso titilar de las estrellas;
ellas sacuden el sueño de mis ojos.
Abiertos, se quedan explorando
el retumbar de gritos y sollozos
que huyen de la conflagración.
¿Dónde estarán los secuaces de quienes jalan los gatillos?
Esta noche las nubes olvidaron su trabajo
y la luna se duplicó en la superficie del estanque
para que mi asombro se quedara afligido
mirando el obelisco que uniera esas dos lunas
entre el cielo y la tierra,
entre el hechizo y la crueldad de mi paisaje.
Giorgio de Chirico, The Prodigal Son, 1924
Giorgio de Chirico, The Prodigal Son, 1924
Nota biográfica

Carlos Arturo Arbeláez Cano

Nació en Manizales, Colombia. Es ingeniero y geógrafo. Se desempeñó en la función pública, la empresa privada y la docencia. Desde 1987 publica poesía, cuento, crónica, reseña y periodismo cultural en distintos medios. Su obra aparece en varias antologías. Entre sus reconocimientos figuran la mención de honor del VI Premio Nacional de Poesía Verso Libre MX (2025), la selección en la antología del XI Concurso de Siglema 575, Puerto Rico (2025), el primer accésit del I Certamen de Poesía Narciso Rodrigo Martínez, Ciudad Real, España (2025), el segundo puesto en el Concurso Caldense de Cuento (2021) y el Premio Nacional de Poesía Casa de Poesía Silva, Bogotá (2022).

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Derechos reservados
© Carlos Arturo Arbeláez Cano

Giorgio de Chirico. Obras de dominio público

Retrato de Miguel Torres Pereira
Foto: Esnaider Ochoa
Escritores colombianos

Miguel Torres Pereira

Poeta nacido en Arjona, Bolívar, en 1960. Autor de Estación del instante, El corazón de la noche, De luna y piel en otro ámbito e Incertidumbre del regreso. Su obra ha recibido premios nacionales y circula en distintas antologías de poesía colombiana.

SELECCIÓN DE POEMAS

Memoria del vuelo

Con los últimos pájaros viaja la tarde
buscamos en el ocaso
vestigio de otras alas
rutas desconocidas del viento
Una roca nos muestra la caverna 
los dioses nos regalaron el fuego
                         la memoria del vuelo  
 Hoy buscamos entre huellas indecisas
  un manojo de plumas
                         su renuncia que nos duele
                               el eco triste del canto que perdimos.

Sin regreso

Como ave que cruza la noche
y aloja en la oscuridad su canto
la sombra vaga de espaldas a la luna
con sigilo desanda las esquinas
danza entre cuerdas que amenazan
una horca probable
Seducidos por la niebla
guiados por luciérnagas
    acuden los sonámbulos al patíbulo
                                               sin regreso
Oleksandr Bogomazov, Memories of the Caucasus, 1916
Oleksandr Bogomazov, Memories of the Caucasus, 1916

Itinerario

Transcurren los días
 el polvo y la sed de los caminos
 buscamos con afán en el barro 
 y en la espiga madura
 nuestra esencia y sus orígenes

 Asumimos el instante
 como nacimiento de un itinerario sin retorno
 posamos con premura la fatiga
 en el rastro de la sombra
 en la epifanía del milagro
 Mientras un dios nos reinventa
   bebemos el temblor de la lluvia
   desciframos el diálogo de la brisa en los bambúes 
   y el secreto silencio de sabernos solos 
                             en la revelación del misterio
   en la certeza de estar vivos
                        muriendo. 

Lo que ofrezco al final de esta noche

Señor  
Me daría igual un trino
el canto del gallo 
el grito empedrado de una carreta
para romper el hilo de esta noche
que tiene sabor a miedo y a orígenes
permíteme encontrar un puñado de cenizas
que me revelen para qué esta errancia 
de orillas inciertas
sin rincones probables para soñar 
sin estaciones para la risa y la cosecha 
sin rutas para que la soledad cabalgue
y arrase a este ejército ciego de ángeles que somos

Señor
en la terquedad de mi rastro     
te ofrezco lo que hallé al final de esta noche
un manojo de olores moribundos 
un desvelo alucinado por la lluvia
que hiere su cuenco infinito 
y esta espera larga y confesada
al ángel que ha de colocar en mis manos 
un poco de aquella ceniza 
que siéndome conocida
insiste en negarme
Oleksandr Bogomazov, Locomotive, 1915
Oleksandr Bogomazov, Locomotive, 1915

Preguntas desde las sombras

¿Qué reclama el gallo cada madrugada
cuando canta al tiempo
la herida de un sueño que no acaba?

¿De qué huye el pájaro en cada vuelo
con noticias del árbol en sus alas
con memoria del nido
en el itinerario de las migraciones?

¿De dónde escapa el rayo
cuando hiere la noche y perece en el trueno
Hacia dónde cuando la oscuridad
lo devora y lo niega?

¿Por qué ignora la abeja la abundancia callada
del polen que viaja en su aleteo
Por qué es ajena al milagro revelado
en la promesa de la espiga
en la dulce preñez de los cerezos
en la semilla y su verde nacimiento
en el árbol empinado sobre el abismo
o crepitando en la hoguera su cuota de cenizas?

¿Hacia dónde el hombre
después de nacer en el vértigo y beberse la noche
para qué la sombra del árbol a su intemperie
el murmullo del agua a su vocación de sed
al espejismo de su desierto?
¿Para qué la lumbre a su oscura soledad
                                 a su sombra agrietada
                                             a su dolor sin nombre?
Oleksandr Bogomazov, Electrician, 1915
Oleksandr Bogomazov, Electrician, 1915
Nota biográfica

Nació en Arjona, Bolívar (Colombia), en 1960. Es licenciado en Ciencias de la Educación, Biología y Química, por la Universidad del Atlántico. Ganó el concurso de poesía Casa Silva en Cartagena (1993), el Premio de Poesía Jorge Luis Borges de la Universidad del Magdalena (1995), el Premio de Poesía del Caribe Colombiano de la Universidad del Magdalena (1998) y obtuvo la primera mención en el Concurso Nacional de Poesía Gustavo Ibarra Merlano (2005). Es autor de los poemarios De luna y piel en otro ámbito (Secretaría de Educación Distrital de Cartagena, 1996), Estación del instante (Colección Los Conjurados, Común Presencia Editores, Bogotá, 2007), El corazón de la noche (Colección Obra Abierta, Seshat Editores, 2020) e Incertidumbre del regreso (Rosa Blindada Ediciones, 2022). Cofundó el taller literario Encuentro con la Palabra. Su obra aparece en antologías como Nuevas voces de fin de siglo, de Gustavo Revelo (1999); Poesía colombiana, de Iván Beltrán Castillo (Fundación Editorial El Perro y la Rana, Caracas, Venezuela, 2008); Cincuenta poetas colombianos y una antología (Ediciones Caza de Libros, Ibagué, 2010); Entra-Mar (Sakura Ediciones, Bogotá, 2019) y la antología poética Epigrama (Ediciones Espejismos, 2019).

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Derechos reservados
© Miguel Torres Pereira

Oleksandr Bogomazov. Obras de dominio público

26 may 2026

Retrato de Fabián Guerrero Obando
Foto: © Archivo particular

Escritores ecuatorianos

Fabián Guerrero Obando

Nacido en Quito en 1959. Autor de Coger aire, publicado por El Ángel Editor en 2026, y de más de veinte libros de poesía. Su obra circula en antologías nacionales y extranjeras, y parte de su poesía ha sido traducida a varias lenguas.

De: Coger aire · Quito, 2026

COGER AIRE (Quito, 2026), de Fabián Guerrero Obando, no es solo un libro para leer, sino para vivir. Es un espacio donde nos permitimos respirar a fondo, sentir el viento que mueve algo más que solo las hojas, apreciar ese brillo efímero que es el día, percibir el hueco que deja el cielo estrellado cuando desaparece, y descubrir la profundidad de cada suspiro y de cada pausa. Es un lugar donde los sueños detienen la muerte, donde la lluvia barre todo a su paso, y donde el tiempo se cierne sobre el mundo, recordándonos la energía silenciosa que envuelve y transforma la vida. Así este libro del cual emergen los siguientes poemas.María Augusta Espín

Mockup 3D del libro Coger aire, de Fabián Guerrero Obando
El Ángel Editor, 2026

ÍNTIMO

Íntimo entre Sus cosas íntimas El gusano oscuro Que espía La tiniebla Que yace Dentro.

QUEDA YA TAN POCO

Queda ya tan poco Y sobre lo poco El morir de mariposas Recién muertas La luna Apagándose Se demora en bajar Sabia en la espera.
Mikalojus Konstantinas Čiurlionis, Aquarius, 1907
Mikalojus Konstantinas Čiurlionis, Aquarius, 1907.

UN SOPLO DE AIRE

Un soplo de aire Solo de aire Se estremece Bajo el cielo Ya desvaído Por el tiempo El tiempo Roto en su interior.

OTRORA

Otrora Imaginábamos Coger el aire Nubes Estrellas Surcar cielos Ahora Ya se cierra La noche Sobre la tierra La luna Sin fuerza Vencida Dentro.
Mikalojus Konstantinas Čiurlionis, Rex, 1909
Mikalojus Konstantinas Čiurlionis, Rex, 1909.

LA GRIETA

La grieta El pliegue La deriva Del tiempo Entre Fuegos artificiales Se apaga La vida Caballos Blancos como la nieve Galopando En la oscuridad.

TODO ES QUIEBRA

Todo es quiebra -y no es un decir- Ventanas Ramas La misma escarcha El quebranto imperturbable De la chimenea del tiempo Por todas partes Se quiebra Y quiebra el hombre.

VIEJOS DÍAS

Viejos días Horas muertas Quedarse dentro O dar vuelta El cuerpo Como Una marioneta Avanza A los tumbos Un aire mustio.
Mikalojus Konstantinas Čiurlionis, Finale (Sonata of the Sea), 1908
Mikalojus Konstantinas Čiurlionis, Finale (Sonata of the Sea), 1908.

BLANCUZCAS HUELLAS

Blancuzcas huellas De aire Aire fuera Del aire O en el viejo Corazón Que ya No es aire Buscando La puerta De salida.

HABÍA

Había Un hilo de voz Y una oración Y una brisa Serena Nada dura O casi nada.

EL AMARILLO

El amarillo Oscuro Sobre La mano La mano De allá Para acá Por dentro Declina El día.
Mikalojus Konstantinas Čiurlionis, Graveyard Motif, 1909
Mikalojus Konstantinas Čiurlionis, Graveyard Motif, 1909.
Nota biográfica

Fabián Guerrero Obando

Quito, Ecuador, 1959. Poeta, ensayista y docente de la Universidad Central del Ecuador, donde ha enseñado Lingüística Textual y Escritura Creativa. Ha publicado más de veinte libros de poesía, entre ellos Olor a tierra, Me separo me persigo, Facticio ficticio, Nexos casuales, El viaje, Las partes, Zanja, Como la vida y Coger aire. Sus ensayos han aparecido en revistas y diarios nacionales e internacionales; su obra figura en antologías de Ecuador y otros países, y parte de su poesía ha sido traducida al inglés, alemán, francés, italiano y griego. Ha participado en encuentros literarios dentro y fuera del Ecuador.

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Derechos reservados
© Fabián Guerrero Obando

Imágenes: Mikalojus Konstantinas Čiurlionis. Obras de dominio público