YO MONTAÑA | María Paula Falla

Retrato de María Paula Falla
Foto: © Juan Carlos Muñoz
Escritoras colombianas

María Paula Falla

Gestora cultural, investigadora, artista visual y emprendedora social colombiana. Su obra integra investigación, creación, memoria del territorio y trabajo con comunidades.

NARRATIVA

La última vez que vino lo noté cansado y silencioso. Lo único que le escuché fue un pequeño quejido que emitió al recostarse sobre la hierba. Fijó la mirada en el cielo y comenzó a mover sus dedos entre la tierra, como si este movimiento lo fijara al presente. Sentí su pulso alterado y su respiración que se acompasaba con un tímido llanto. En su rostro se mezclaban las gotas del rocío de la mañana con la ternura de sus lágrimas. El bosque entero parecía escucharlo: las hojas de los árboles dejaban deslizar las gotas de agua sobre su ropa, los insectos comenzaron a posarse sobre él, el aire secaba sus lágrimas con devoción. Era tan hermoso estar vivo.

A la quebrada se llegaba en un tabaco. Respiró profundo, se paró con rapidez, sacudió su ropa, prendió el último que tenía en el bolsillo y siguió su camino. Lo vi perderse entre la niebla, caminaba más cabizbajo que de costumbre y sus pasos parecían hundirse en la tierra. Nunca más volvió.

Los días siguientes vinieron buscándolo: amigos, familiares, perros de rescate que olfateaban el barro húmedo. Gritaron su nombre entre los árboles y descendieron hacia la quebrada. Solo encontraron una de sus botas, restos de tabaco húmedo y el morral atrapado entre las piedras. Nada más. Su cuerpo nunca apareció.

Con el tiempo dejaron de subir. Se resignaron a la desaparición, como hacen los humanos cuando el dolor se vuelve demasiado largo.

Todos se resignaron menos ella. Regresaba algunas tardes y permanecía inmóvil en el claro donde él solía quedarse. A veces hablaba en voz baja, como si creyera que todavía podía escucharla. Otras lloraba mirando los árboles. Yo quería decirle que sí. Que todavía lo sentía, que también lo recuerdo: cuando llega la lluvia, cuando la niebla desciende, en el sonido del aire atravesando las ramas, en la temperatura de las piedras acariciadas por el sol, en el agua descendiendo entre raíces, en ciertas pisadas nocturnas que confundo con las suyas.

Él había dejado aquí una parte suya. Hay lugares que guardan la memoria de quienes los amaron, como si una parte de ellos permaneciera viviendo allí, porque los lugares también extrañan, también se apegan a ciertas vidas, también aprenden ausencias.

Yo era el frío que calmaba sus pensamientos cuando el mundo ardía dentro de él. La sombra donde descansaba, el olor húmedo de la tierra que lo devolvía al presente. Yo era su fiel oyente, su abrazo, su refugio.

Yo montaña.

El campo es un país extranjero, ilustración digital de María Paula Falla
© El campo es un país extranjero Ilustración digital, María Paula Falla.
Nota biográfica

María Paula Falla

Tunja, 1985. Gestora cultural, investigadora, artista visual y emprendedora social. Doctora en Artes y Educación y Máster en Artes Visuales y Educación por la Universidad de Barcelona. Maestra en Artes Visuales por la Pontificia Universidad Javeriana. Estudios de filosofía en la Pontificia Universidad Javeriana. Ha sido docente e investigadora en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia y la Universidad de los Andes, y ha liderado durante más de veinte años proyectos culturales, educativos y de desarrollo comunitario. Ha trabajado en Colombia, Reino Unido y España promoviendo procesos de creación, inclusión social y fortalecimiento de las economías culturales. Desarrolla una trayectoria artística que integra investigación, creación y trabajo con comunidades. Fue Secretaria de Cultura de Tunja.

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