Poeta, gestor cultural y capoeirista. Autor de El fuego que somos y Por si el fuego no te ha abrazado. Su escritura explora el cuerpo, la memoria afectiva y las zonas íntimas donde deseo, herida y resistencia se cruzan.
Selección de poemas
El fuego que somos
Un hombre y otro hombre se enamoran
bajo un techo sin luz y sin estrellas.Virgilio López Lemus
En las noches
cuando la vida se sienta más pesada
bastará recordar aquella tarde
donde dos iguales se amaron.
Estamos condenados
a fingir ser extraños
cuando las miradas se cruzan en los pasillos.
A tener miedo
a no poder gritar,
el fuego que somos.
Leonardo da Vinci, Anatomía masculina y escena de batalla.
Despojo de infancia
Le duele al niño un golpe en las rodillas
pero no tanto como la ausencia de su padre.
Le duele recibir su primer beso con angustia
ser tocado sin ternura
sentir un deseo obligado
perder el aliento entre miedo y hastío.
Cómo le hubiese gustado a ese niño
ser amado sin posesión mezquina
ser tocado y no sentir asco
cuando se iba a dormir.
El peso en la conciencia
le duele al niño
saber que al día siguiente
seguirá siendo objeto de desfogue
en manos de un desconocido
uno que habita su casa
como amigo de la familia.
La inocencia del niño fue robada
durante muchas tardes
en el silencio de un cuarto
del que salía con un dulce en la mano.
Leonardo da Vinci, Estudios del feto en el útero.
Cielos rosa
¿Bailamos en el lodo? —me preguntó—
sin dudarlo me quité los zapatos
quería sentir el tibio latido de la tierra.
Luego nos tocamos
y a ciegas
leímos las viejas y nuevas marcas en la piel
reímos
el mundo se detuvo indulgente
y nosotros giramos a su alrededor.
Fue una noche llena
no de luna,
sino de cielos rosa que nacieron al saborear
sus labios.
Fue la noche del cólera
del desasosiego
del miedo
de cenizas de un fénix que pensábamos extinto.
Ardor de lava deshaciendo carnes
el fuego inolvidable,
de la primera vez.
Leonardo da Vinci, Dos soldados para La batalla de Anghiari.
Conversaciones de cama
Nadie te había tocado de esa manera.
Lo sé.
Y no hablo del cuerpo
el sexo solo fue el puente,
para llegar a tus lágrimas.
El truco para sembrar
la duda a lo desconocido.
¿Recuerdas los versos que te leí?
Sé que te hicieron temblar
que entre el miedo y la curiosidad
pensaste que habías conocido a Dios
al que tanto le preguntabas,
pero nunca te respondía.
Nota biográfica
Nikolay Rodríguez
Poeta, gestor cultural y capoeirista. Estudia Creación Literaria en la Universidad Central de Colombia. Ha realizado talleres de escritura creativa con IDARTES y de promoción de lectura con Fundalectura. Es autor del poemario El fuego que somos (2023) y del cuadernillo de poesía Por si el fuego no te ha abrazado (2026). Sus poemas han sido publicados en antologías como Trilce en la Luis Ángel (2024), Veinte voces emergentes (2023), Postal de los recuerdos, Cartografías del silencio, Con todas las letras: antología de poesía colombiana LGBTI (Idartes, 2026) y La desobediencia de las flores, donde además participa como coeditor. Asimismo, ha publicado en las revistas Luna Nueva, Alondra y Publishers. Ha participado en eventos como la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo), la Feria del Libro de Duitama, el Festival Internacional de Literatura de Tunja (FILTu) y la Tercera Semana de la Cultura en la ciudad de Paracatu, Minas Gerais, Brasil. Es miembro del colectivo Pelo e Gato y actualmente colabora con la Fundación Castellares y la Editorial Piedra de Toque.
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