NOCHE PARALELA | Eugenia Sánchez Nieto

Retrato de Eugenia Sánchez Nieto
Foto: © Archivo particular

Escritoras colombianas

Eugenia Sánchez Nieto

Poeta colombiana nacida en Bogotá. Su obra explora la memoria, el viaje, la noche, el cuerpo, la música, la ciudad y las imágenes del sueño.

De: Los gestos escogidos (2021)

PÁJAROS

Para Mateo Silva
Una bandada de pájaros multicolores vuela sobre mi ciudad
se posan sobre árboles inmensos
un bello canto alegra la tarde
a mi balcón llegan uno tras otro con su sonido delicado
su vuelo incita al viaje
viaje largamente postergado
como pájaro quiero remontar mi ciudad
trazar un arcoíris en el cielo ante las malas noticias
elevarme y deshacerme en lluvia
su pico, su cuerpo liviano y ágil ante el menor movimiento
pájaros multicolores son la señal del viaje…

Viajo en un tren de espejos y ventanas
muchos nos acompañan
¿Hacia dónde vamos? Nadie lo sabe
 estamos felices de viajar, el tiempo es infinito
busco un vagón donde no me repita por todos los costados
los espejos nos multiplican infinidad de veces
estoy cansada de ver tantos rostros a través del espejo
todas los rostros amables y sonrientes, es la ventaja de no conocerse
recorremos veloz innumerables pueblos
municipios vacíos, pues en cada estación más gente quiere unirse al viaje
no hay estación deseada, nadie se conoce entre sí
nos une el movimiento y el deseo de continuar
los pájaros nos guían en un viaje incesante

No hay cansancio ni hambre
alguien dice que es parte del sueño
desde el aire viajo sin detenerme, sin un lugar propicio, buscando nada
solo la libertad de ir, los pájaros acompañantes perfectos
lo cierto es que hay un cierto bienestar en ese pasar veloz
frente a ciudades nunca visitadas ni vividas
con sus gentes abismadas en mil obstáculos
es bueno seguir de largo, con el sonido vibrante de las aves
como pájaro quiero remontar mi ciudad
trazar un arcoíris en el cielo ante las malas noticias
una bandada de pájaros multicolores vuela sobre mi ciudad.
Ant hill, 1916, de Marianne von Werefkin
Marianne von Werefkin, Ant hill, 1916.

GRABADO

En la penumbra del salón la noche se escurre lenta
una manada de caballos azules pasa a través de la ventana
la palabra abraza a los presentes, miradas sonrientes
atentos se invaden de ideas, todos quieren hablar
poema a varias manos, genial, intraducible
rostros ocultos, serios, alegres
la emoción el descontrol piedra brillante
la música como hilo invisible besa los cuerpos
en la mesa aletargados, bellos hombres se disponen a la danza
los cuerpos se mecen en el aire
muchachas de vestidos cortos muestran sus largas piernas
voces, susurros, palabras se toman el lugar
todo dejo de ser oscuro
el tiempo del vino y el diálogo
lugar inolvidable, visitado por presentes y acompañado de fantasmas
cuerpos entrelazados, manos alrededor del cuello la espalda
maravilloso lugar de la palabra
donde la música es el acople perfecto del cuerpo
palabras de hermosos colores caen en mi copa
todos a un mismo tiempo corean el poema
una manada de caballos azules pasa a través de la ventana
                                                 lugar de la noche para el asombro.

LEVE

A la memoria de Roberto Burgos
Es raro verte partir amigo de voz pausada
¿Cómo será la nada?
Allí dónde no hay regreso posible
hundidos… sin pensamiento, sin dolores, sin sonidos
un estado leve, inconsciente, sin memoria
vamos por ese hilo hasta que se rompa
inertes, sin sensación de nada
cuerpo reducido a cenizas
 se deslizará lenta
se hará dueña de ti… ligero y asombrado
momento crucial en el que caemos, caemos
nos desprendemos y ya no somos
en cualquier momento el top top… sin puerta cerrada

Se vuelve absurdo el fardo pesado que hemos cargado
voz por encima de las olas
¿A la hora definitiva cuanto de esto queda?
El tiempo sigue su curso por largos pasadizos habitados
por seres siempre distintos
te quedas sin aire para respirar
el corazón no bombea
los caminos tendidos
una ambulancia rápida va por las calles
el corazón no palpita… el cuerpo desconcentrado
el pensamiento te dice que ha llegado la hora
el estupor
vas perdiendo conciencia, te hundes, te ahogas, sin ruido
tu cuerpo ligero, mirando nada
en cualquier momento el top top… sin puerta cerrada
Snow overnight, 1918, de Marianne von Werefkin
Marianne von Werefkin, Snow overnight, 1918.

ACROBÁTICA Y PASAJERA

Viaja incansable sobre las ciudades, las montañas, los llanos
llega sin avisar
se posa sobre la copa de los árboles y canta una extraña canción
el viento lleva este murmullo, a veces puede ser insostenible otras embriagador
llega inesperada
las nubes se deshacen al verla pasar
tormentas arrecian pueblos, caminos, barrancos y ciudades

La noche le teme para ella es su elemento
algunos excitados la desean locamente
                              hacen extraños movimientos hasta encontrarla
ella se pasea serena nada la detiene
la celebran, le temen, es la única que nunca pierde
escondida bajo la cama, detrás de un árbol, a la sombra del frío
                        en el fondo del mar, en la cima de una montaña, bajo la tierra
sin miedo con lujuria, desbordada siempre llega
las palmeras la festejan, las flores se deleitan, el licor se derrama al verla pasar
es ambigua pero puntual
acrobática y pasajera, alegre y locuaz

Ella duerme plácidamente pero no la dejan
                                         la buscan la estiran hasta templarla
penetra la montaña hasta llegar a su centro
cae como luz oblicua
desproporcionada, ambigua, amante insaciable de hombres perfectos
                                                                                   y mujeres locuaces
mil rostros la acompañan, escindida, desdeñada va por el mundo.

EL ÁNGEL AZUL

A veces resulta risible un hecho conmovedor
el suicidio de un artista
pues nunca se tiene la certeza si fue a voluntad
o un accidente…
ser golpeado por un automóvil
ingerir un veneno por equivocación
caer desde un balcón
beber hasta el hartazgo y luego tomar píldoras para dormir…
se puede pensar que el ángel de la noche
les ha visitado a diario
y el inconsciente es tan poderoso
que el ángel azul se adelanta a su destino.

Podemos pensar que un balazo en la sien o el corazón
las venas cortadas
es algo fríamente calculado
a pesar de la certeza del hecho
a veces sucede que no se logra el cometido
y el inconsciente, ese ángel azul desvía la bala
también resulta risible esa evidencia conmovedora.
Fantastic Night, 1917, de Marianne von Werefkin
Marianne von Werefkin, Fantastic Night, 1917.

HOMBRES CONTORSIONISTAS

La comparsa alegre frente a la multitud exaltada
días luminosos, sonidos intensos
mujeres deseables, hombres contorsionistas
las banderas sacudidas por el viento
el tiempo feroz hacia una pausa
hombres entregados iban más allá del limite
coros entusiastas hacían vibrar las calles
mujeres en urnas de cristal gesticulaban alegres
saltimbanquis sin miedo a caer
un abismo de olores, sonidos, colores
la fuerza interpretativa
el desdén cubierto de tierra
el tiempo sin presentimientos oscuros
armónica lenta, guitarras experimentales nos elevaban
vertiginosos, olvidados de sí, nos adentrábamos
pájaros de alas rojas se sacudían bajo un sol abrazador.

Sin miedo nos dejábamos ir sobre nuestra ciudad
                                                        de frío placentero
sin imprecaciones ni solicitudes
solo el rito de la música y los coros desgonzados
luces inusitadas, destellos a la sombra
nosotros los indecisos sobre el puente verde
las rosas y la vela en el callejón de la comparsa
el tiempo feroz hacía una pausa.

ESCALERAS DESVENCIJADAS

Transeúnte en la noche con su cuerpo abrasado
observado por la muchacha negra de cabello rojo
pieles atravesadas por el vértigo del deseo
estranguladores e infames cuchilleros
buscan una mirada benigna
la ciudad del amor intenso y momentáneo
se doblega un instante.

Un tren lleno de amantes
fluye sobre rieles abandonados
no llores en ciudades extrañas
y escaleras desvencijadas.

CANTOS CEREMONIOSOS

El aire y su incuestionable revelación
cantos ceremoniosos
coros sobre la citara, vestimentas oscuras
rostros inexpresivos de aparente tranquilidad
voz, voz, hasta el último intersticio
los sonidos rotundos del piano
hombres de andar lento con máscaras vistosas
la expresión más pura alejada del odio
el deseo como potro desbocado
nadie quedará inmune
el reino del singular amor, lenguaje ininteligible
apertura a la noche, al silencio… a la sed.

SOMBRAS SOBRE MUROS

Sombras corren sobre muros y espacios sin luz
de la entraña de la noche silbos misteriosos
bullicio desde casas iluminadas
ojos de la noche asustan a saltimbanquis al acecho
pasos detrás de veloces sombras
gemidos prolongados… gatos en danza inacabada
un hombre con máscara
                  y guantes amarillos viaja veloz en su moto
la mujer desgonzada en el jardín con risas
el olor de vela apagada… abraza mi sombra
la casa lejos resguardo protector
el rasgueo lento de la guitarra
la casa quiere abrirse a la noche
                          saludar al viento en su paso veloz
la noche se adentra,
la soledad no como elección sino como abismo.

NOCHE PARALELA

A veces el desvelo se posesiona de la piel, de la mente
cierras los ojos, pero el pensamiento no se detiene
el silencio… la ensoñación despliega sus alas:
mantas de colores
una canoa a punto de naufragar
el miedo contagiando los rostros…
los cuerpos meciéndose en la música
la niña absorta en la ventana
las estrellas escasas, la ciudad iluminada
centenares de papeles volando sobre la ciudad
con una palabra reinventada,
en cada rincón un poema que nadie lee
el tiempo sin promesa
las tres de la mañana y el sueño hace un giro, se escapa

EXTRAVIADO

El amor se cansó, se desinfló
corre atareado hacia otro territorio
busca colores, aire, agua
el rostro de la noche le abre puertas
está extraviado
viaja en tren a gran velocidad
rompe el espejo en que se refleja
rostros sonrientes le visitan, le murmuran
él busca la puerta que lo conduzca al lugar olvidado
recorre salones, hoteles…
un día en altamar se hunde en las profundidades
irrumpe como globo sobre el agua
el amor es una forma, un concepto, un instante
algo que te mira a los ojos
te habla de la pérdida, de la caída,
                                                de la nada.
Le Chiffonnier, 1917, de Marianne von Werefkin
Marianne von Werefkin, Le Chiffonnier, 1917.

LOS ROSTROS PERDIDOS

Acerco mi rostro al espejo
a cambio un hombre es mi reflejo… me observa
semblante severo y pálido
un rictus insolente…
desde el fondo oscuro
una pianista ciega improvisa un jazz lento
perpleja me dejo invadir por esos sonidos fuertes
                 y la expresión recia de su forma de tocar…
ilumino la habitación y el espejo alumbra su interior
una cantante negra rodeada por tres hombres de traje oscuro y sombrero
un pájaro azul de ojos amarillos descansa sobre una butaca alta
un perro de mirada triste habla un idioma ininteligible
una enana de cabello rojo abraza la espalda de un hombre cano
un hombre en muletas salta al ritmo del jazz
una mujer muy delgada con su cabello largo y blanco
se queja de tantas enfermedades que la consumen
todos ríen y lloran a la vez
perpleja me dejo invadir por esos sonidos fuertes
 apago la luz
el silencio y el rumor del viento apaciguan la noche
el espejo brilla en la oscuridad…
After the storm, 1932, de Marianne von Werefkin
Marianne von Werefkin, After the storm, 1932.
Nota biográfica

Eugenia Sánchez Nieto

Eugenia Sánchez Nieto nació en Bogotá, Colombia. Entre otros reconocimientos, fue nominada al Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, Chile 2021. Sus libros recientes incluyen Los gestos escogidos (Bogotá, 2021), Singular voluntad (Editorial Grainart, Cali, 2021) y Lo inasible, poesía reunida 1986-2017. También ha publicado libros virtuales como Las formas del vacío (Burdelianas Poetry, Tunja, 2024), Los rostros perdidos (España, 2022), Liturgia (Bogotá, 2020) y otros títulos difundidos por NTC, Gabriel Ruiz Arbeláez, Cali.

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Derechos reservados
© Eugenia Sánchez Nieto
Imágenes: Marianne von Werefkin. Obras de dominio público.
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