NOS TOCAN LAS PALABRAS HONDO – Poemas de Gabriela Rosas


Foto / ©Alejandra Flores

 

 

De: La matemática de los cipreses

 

Creí en gestos
como el olor del café al atardecer
una mano junto a la otra mirando al cielo
el trozo de pan cada mañana
que un abrazo salva
del dolor de partir
y rezar por todos cada noche
guardar sus secretos
serviría

creí en el hilo del mundo y el nosotros
que las casas nunca se desploman
desaparecen
caen
pero vivir en ellas siempre es el fin de algo
en volver
para llenar mi vientre con memorias
antes del daño
en la bondad
        que viajar tal vez podría

pero se quedó mi infancia sin contar
el hijo lejos del vientre
las piernas colgando
el dolor de cabeza atado al cuello

las palabras fueron las que me negaron todo.

 

 

 

 

De: Con Truman o sin ti

 

Pasó
la calle donde fuimos fue cerrada
cantamos pájaros antes de cremarlos
las flores en el suelo
y ya
nadie nos reza
tuvimos miedo del fuego
de apagarlo
y ardimos como si fuese el fin del mundo
nada que sumar ni multiplicar
nada fue cierto
tocó esperar vestidos lo que por años desnudamos
casi sin dolor
(y no puedo borrarlo, por eso escribo)
Lo hicimos, amor
apagamos el mundo entre nosotros.

 

⊂Ο⊃

 

Yo también me arrojé contra el cielo
sin esperar a que lloviera.
Me fui corriendo de todo el cuerpo
de toda la pulpa que te amaba.
Yo también me quedé sin ti
e hice lo que pude.

 

⊂Ο⊃

 


Yo sabía que tú no me ibas a perdonar, que amarte era prolongar el dolor, llevar la boca muerta y las manos arriba. Sabía que los helechos en mi camino estaban secos, que existen para condenarme, para que pueda caminar, poner queja de este presente, del agua en mi pecho, de lo poco en lo que creo y me basta. Yo sabía que no me ibas a perdonar, porque la sangre no era tuya, porque el pasillo a oscuras no daba a tu puerta, porque no fuiste tú quien llegó tarde, querido, a cualquier amor.

 

⊂Ο⊃

 

Yo fui esa muchacha que diciéndote adiós decía que te amaba.

 

⊂Ο⊃

 

Desamparo es no tener quien te desnude.

 

⊂Ο⊃

 

Lo veo dormir. Nos tocan las palabras hondo. Nos sembramos para siempre uno en el otro.
Nadie nos salvará. Nadie puede borrarnos lo mordido, el olor a coco, los labios, los domingos.

No pudo ser.

Toda la sal del mundo cayó sobre la mesa.

 

 

 

 

Ddouk / Pixabay / Vuelo

 

 

 

 

De: Con Truman o sin ti

 

LX

El hombre se desnuda por toda la casa. Se mece, prepara el café, enciende la televisión, bebe un poco de agua. No me ama lo sé. La cena no siempre es en la boca, me cuenta su parte de la historia, se arrodilla, lo levanto, le miento, nos mentimos. Pasan dos años. El hombre llora, como un niño llora. Me niega, tres veces me niega, luego me acaricia. Vuelve con girasoles en una bolsa roja, me planta su ternura en la cocina. Lo miro, trae un caballo, sin montura, trae un caballo.
El hombre sabe que el abrazo pequeño me conmueve. Viene a decir que el mar, sus altas olas, sus orillas, no eran imaginaciones. El hombre se duerme sin dar la batalla, la noche se le quiebra junto al pecho, el pecho queda solo. No hay nada más triste que la soledad de alguien que pudo ser amado. La noche sobrevive, el hombre no, al hombre se le mueren las caricias.
A oscuras, todo es tan claro.

 

 

 

 

LXI


Un hombre grama, tempestad, lamido, mordido, besado. Un hombre deseo, mano sobre mano, un hombre mar, mar en la boca, en la mirada. Un hombre Shakespeare, Baudelaire. Un hombre diario, ventana arriba, ventana abajo. Un hombre poema y más.
Hombre fiebre, sin perros y con todos los perros. Hombre cuello, ombligo, entrepierna, hombre que me duela en la sonrisa, hombre país.
Hombre en la cabellera hablando bajito, quieto, entero. Hombre sin esperanzas y con todas las esperanzas. Hombre en la boca devorado.
Hombre en la mirada, en el pecho derecho, esperando, esperando; tronco, raíz, orilla.
Hombre en la cama desbocado.
Hombre mío.

 

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Derechos reservados
©Gabriela Rosas 

 

NOTA BIOGRÁFICA

Caracas, Venezuela. Poeta. Ha publicado los poemarios La mudanza (1999) y Agosto interminable (2008) Editorial Eclepsidra; Blandos (2013) Editorial El Pez Soluble, y Quebrantos (2015), Ediciones del Movimiento. Ganadora del Primer Premio Nacional de Poesía para Jóvenes Juan Antonio Pérez Bonalde (1995), ganadora del Primer Premio de la Bienal Nacional de Literatura Lydda Franco Farías (2014) mención poesía. Ha sido incluida en numerosas antologías en Venezuela y otros países. Ha sido traducida al francés, italiano, griego, inglés, catalán, alemán y portugués. Colabora con medios impresos y digitales de Venezuela y otros países. Desde el año 2015 lleva adelante el programa Poesía en el aula, iniciativa sin fines de lucro, que busca promover la lectura de poesía en las aulas venezolanas desde temprana edad como eje transformador en la educación. Es editora del Stand Up Poetry del portal Inspirulina y de la sección de Joven Poesía de Venezuela de Letralia.  

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