LA CASA ES ESTA – Poemas de Betina Barrios Ayala

 

I

Puedo estar
sin lentes
ver
borroso

quiero
ver
sin lentes
las cosas
no entender
todo
desenfocar
un rato

 

 

 

 

II

COLECCIONABLES

La gente dice:
las cosas no son como antes

No, no lo son
las cosas no vuelven a ser
y atestiguar esto
trae un poco de apego
ala
(sol)
edad
para así no acostumbrarse a nada
para así abandonarlo todo
y dejar
que las cosas cambien
(s)olas
                sin recuerdos
cambiar con ellas
e intercambiar las máscaras
olvidar el mal gusto
de perder

 

 

 

 

EDVARD MUNCH | Mujer joven, en la playa, 1896 | Agua tinta bruñida y punta seca en violeta, azul, gris y amarillo| Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

 

III

No entiendo este frío
ni cómo sacarlo es como
llevar la huella de un error
sed, desproporcionada
contención, que
nadie nunca
sanará

Tengo el interior florido de dulces
pequeñeces
demasiado tiernas para ser
tocadas
cualquier palabra mal dicha desata
incendio

Corro, derramo en las colinas
campos de mi infancia
allí sé andar siempre sola
nadie nada nunca entenderá
mi temblor, formas vegetales
animales, tropicales
destructivas

Dolor es vivir
callado
espero a mis amigos
que me aman
y están
lejos

 

 

 

 

IV

Todos los cubanos van a Miami
terminan ahí, se reúnen
los llevan las balsas de Mariel

Algunos dirían que haríamos lo mismo
y que Miami sería el país
que Castro soñó

Pero nadie quiso ir a Miami
fue la fuerza silente de las cosas
costumbre escuchar lo que tendría
que ser hecho lo que tendría
que pasar

Si fuese contable
sabría de números
pero sé de tierra y agua, sed
por andar tanto en el aire
he dejado la carne en el fuego, no se
aprende sin poner el cuerpo así

Vivo mutilándome
las manos, empecé
a definir bien el contorno
cortándome las garras
para poder caer
tranquila

 

 

 

 

 

EDVARD MUNCH | Chicos bañándose, 1896 | Aguatinta bruñida en color, entintada à la poupée, sobre papel verjurado | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

 

 

V

A esta altura ya tendría que tenerlo
robusto como gaviota, pelícano
rematando peces sobre el agua
picoteando firme en la orilla

Pero no. Sigo yendo a los bautizos
con mi cara de sueño y ganas de beber
vino barato. Escucho eco de risa
satisfecha veo pétalos caer
sobre las hojas

Esta letra tormentosa, vaga
vibra. No está impresa en nada
desnuda
busca la noche, mañana
susurra, repite, pide
espacio
Despacio, le digo

Balbuceo, lavo los dientes
las manos, el pelo, los huesos
repito lo que dice mientras
ejercito el cuerpo
como mantra doy
forma danza bajo
palmas firmes
en el suelo:
                           la casa es esta

 

 

 

EDVARD MUNCH | Dos mujeres en la orilla, 1898 | Grabado en madera | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

*  *  *

Derechos reservados
©Betina Barrios Ayala

 

 

NOTA BIOGRÁFICA

Nació en Barquisimeto en 1985. Licenciada en Estudios Políticos por la Universidad Central de Venezuela (2007). Durante los últimos diez años ha vivido en las ciudades de Caracas, Buenos Aires y Nueva York, donde ha participado en proyectos de estímulo a la literatura de forma independiente y en conversación con instituciones tanto públicas como privadas; entre ellas Cultura Chacao, International School of Brooklyn y la Red de Bibliotecas Públicas de la Ciudad de Buenos Aires. Cursa el programa de Doctorado en Literatura Latinoamericana y Crítica Cultural de la Universidad de San Andrés (Argentina). Obtuvo una mención en el I Concurso Nacional de Poesía Joven Rafael Cadenas 2016. Textos de su autoría han sido publicados en medios, revistas y antologías de Venezuela, España y Estados Unidos. Desde 2011 mantiene el blog literario experienceparoles. Trabaja con libros, configurando bibliotecas privadas y comerciales. Actualmente desarrolla un proyecto de investigación en relación al libro como vínculo entre Argentina y Venezuela llamado Afecto Impreso que cuenta con el apoyo del Ministerio de Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

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Las imágenes que acompañan los poemas son grabados y aguatintas del artista noruego EDVARD MUNCH, obras del Art Institute Chicago, catalogadas como de Dominio Público | CC0

 

TE ECHO DE MENOS – Poemas de Mairym Cruz-Bernal

 

LA ESPADA DE EXCALIBUR

Para mi hermana peruana
Gloria Mendoza Borda, por la memoria

Defiendo mi mano izquierda de mi mano derecha

Defiendo el silencio de mi voz entrometida

Defiendo mi Inocencia de tanta experiencia inmunda

Defiendo la mujer que decidí ser ante todos los hombres 

Defiendo la Paz ante todas las guerras

Defiendo la mirada de aquellas miradas que acuchillan

Defiendo el árbol, mi hermano mayor,
                     el pan, la manzana mordida, defiendo a Eva

Defiendo el mantra que me fue dado en secreto

Defiendo hasta morir la niñez de mis nuevos hijos

Defiendo mi Libertad, mi círculo cerrado

Defiendo mis pies ya torpes de los caminos empedrados 

Defiendo la tumba de mi madre, el mar donde lanzamos
                                                                                                                sus cenizas

Defiendo mis memorias intactas en mis poemas

Defiendo a una niña rubia que corrió y corrió y corrió
       hasta llegar al mar y supo que no podía correr en el mar
       y vivió años de su vida con pánico,
       a esa niña defiendo de todos los engaños y del mal amor

Defiendo con la espada de Excalibur,
       a mi corazón, porque de él emana la vida 

Finalmente defiendo las hebras de mi pelo que caen
                            como semillas de islas por nacer

 

 

 

 

CULTURA ROMANA | Una anciana, 14-68 d . C. | Escultura en mármol | Metropolitan Museum of Art | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

EL POEMA DE LA RISA

I

La herida está en la página en blanco
no tengo duda que cada puñalada del lápiz
evidencia ese dolor

II

No me perdono haber herido con mi lengua tantas veces
a mi madre querida
quieres saber qué hice
le dije que hubiera deseado que me hubiera abortado
si alguno de mis hijos me dice palabras así
creo que me moriría de tristeza
como ella hizo

No me perdono haber matado a un hombre
el mejor hombre que tuve
pero como suele sucederme
creo que al otro lado de la verja hay cosas mejores
me ha tomado la vida darme cuenta
que al otro lado de la verja
hay un inmenso pantano de horrores
él me decía
por qué no quieres ser la mujer más bella del mundo
todavía hoy no sé la respuesta

No me perdono no querer ser la mujer más bella en el espejo
y me he hecho daño enfermando
escudriñando nuevas maneras de traicionarme a mí misma

III

Y ahora, ¿qué sucede después de tanta confesión tortuosa?
¿se va la culpa?
¿se me va el hambre?
en quién me convierto si ya mis pies son los de mi madre
si mi modo de caminar y no vestirme son los de mi madre
acaso quise ser mejor que ella y me convertí en su otra
hasta desprecié a los hombres

Qué sucede ahora
después de haber escrito y vivido y pensado
tanto dolor…
eso, ponerle tres puntos suspensivos al poema
y comenzar

IV

Un modo nuevo de caminar
un modo nuevo de creer en mí y no dudarme tanto
un modo nuevo de levantarme y reflejar una mejor
                                                   en el espejo

Concluyo el año de una pandemia y sigo viva
eso es bastante más de lo que pueden decir los muertos
he completado las tres Ces, Casa, Comida, Cama
me falta el hombre lo sé
me falta la mujer
                              la que he perdido

V

¿Y el poema?
mi mantra, mi guía, mi lugar de reposo
mi libertad profunda
mi alabanza perpetua

No recuerdo ninguna etapa de mi vida
sin el poema
fui la elegida, la médium, la sacerdotisa
se me fue dado conocer el poder en la palabra
fui elegida como la hija hereje
desde niña bajando las escaleras de tercer grado
de la clase de español
sentí una unción sobrenatural
ahí en aquel instante fui iluminada
yo vivía en el silencio
miraba el mundo de mis maestras y mis compañeros
y nada tenía yo que ver con aquello
mi etapa autista, aislada
mi etapa de psicosis, aislada
¿cómo salí de aquello?, no lo sé
¿salí?
aquí es donde echo una carcajada
también el poema se ríe, ah se ríe mucho
hasta se escribe el poema de la risa

 

 

 

 

CULTURA ROMANA | Las Tres Gracias, siglo II d.C. | Escultura en mármol | Metropolitan Museum of Art | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

PÁNICO

Hay una puerta abierta

el mar al fondo

no llega nadie a este bar burgués

no son ellos

es mi cara

es mi cuerpo ruso

es mi antiguo abandono

es esta soledad de mundo que me acuchilla

es Dios que está enfermo de mí 

 

 

 

 

DE PIE ANTE EL MAR

tienen miedo 

               de mi muerte prematura

tengo miedo

pasé por la catedral

había una boda

todos vestían de negro

el mundo se volteó

los códigos del amor

se estremecieron

hay luto en Palestina

y aquí

a instantes antes de mi suicidio

ya no soy yo

acabo de morir 

 

 

 

 

A GRITOS DE SILENCIO

A gritos el silencio taladró mis oídos / se metió en mis sueños / entró en mi estómago / subió hasta vomitarlo / lo hice saltar entre las líneas de esta página / utilicé palabras suicidas / y cuando quise mirar como mira el voyerista la composición de dos cuerpo entrándose uno en el otro / mi rostro se fue borrando / mi boca cosida desapareció / y el grito se lanzó al vacío.

(para Caneo Arguinzones Herrera)

 

 

 

 

 

CULTURA ROMANA | Estatua de mármol de una amazona herida, siglo I-II d.C. | Escultura en mármol | Metropolitan Museum of Art | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

SALUDA LA QUE HA TRAICIONADO

He traicionado al capullo, pero nunca a la flor
He traicionado la memoria de mis vivos, pero nunca la de mis muertos
He traicionado el corazón del poema, pero nunca la palabra
He traicionado la oruga, pero nunca al vuelo de la  mariposa
He traicionado a mi madre, conocí varias amantes de mi padre
He traicionado al amor, peor aún, a los comienzos del amor
He traicionado al anillo del dedo, las promesas,
                                                          las sábanas domesticadas
He traicionado la caricia de los hombres, pero mis manos, nunca
He traicionado mis apellidos, la presunción de las banderas,
                                                          el Dios de mis padres
He traicionado a mis hermanos de sangre que tanto odié
He traicionado la educación de mis mayores
He traicionado mi propia virginidad

No traicioné el gusto de mi lengua
No traicioné el deseo de mi vagina que como boca, llama
No traicioné mis 10 dedos que siempre han sabido caminar
No traicioné mi mano derecha para abrir las puertas clausuradas
      ni mi mano izquierda, ni mi puño cerrado
No traicioné la noche, ni aquella madre con dos niños pidiendo
                           una moneda en la acera de Tetuán, Marruecos
No traicioné jamás las razas más sufridas de lo humano

Traicioné los paisajes heredados
Traicioné la sutileza de algún vientre
Traicioné el vestido más largo
Traicioné el lápiz labial, la vanidad de las mujeres
Traicioné la casa de mi madre

No traicioné al hombre de la silla ni dije su nombre
No traicioné el hueco santificado donde entierro a mis muertos
No traicioné la mesa de comedor de mi casa
                           quiso seguir conmigo más allá de las aguas
                                            y de otras paredes duras

No traicionaré jamás la palabra juramentada en el poema
No traicionaré el amor de mis 50 años al corazón de un niño
                                                      que se robó mi tristeza
No traicionaré jamás mi nombre aunque cante tres veces el gallo
No traicionaré al que me dio asilo cuando estuve sin casa
                                                     en otras tierras
No traicionaré mi memoria con mi olvido
No traicionaré esta alegría de ser un animal triste
No traicionaré al pájaro que ronda entre mis páginas
No traicionaré al hombre ni a la mujer honesta
No traicionaré al mar ni a sus bestias, porque en él yacen mis ahogados

Pero he aquí que cierro las ventanas de mi casa y no quiero dormir
                                           con seres que serán cadáveres
ni quiero mi cuerpo maloliente
ni tener que cambiar las piezas de mi cuarto
quiero estar tan sola como me dejen los libros
sola para caminar desnuda los pisos limpios de mi casa
sola para llamar a ese último hombre que me espera

He traicionado a la flor, pero nunca al capullo
porque como yo, la flor es un castigo

 

 

 

 

CULTURA ROMANA | Cabeza y torso de mármol de Atenea, siglo I-II d.C. | Escultura en mármol | Metropolitan Museum of Art | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

GENTE DE PUÑOS ABIERTOS

Ah cómo te echo de menos hoy, a ti, a cualquiera, a quien sea,
a un sin nombre, a un bien nombrado, bajo, alto, conocedor, inconsciente

te echo de menos en pantalones o faldas, perfumado o maloliente despeinado, acicalado, aburrido, hablador, acomplejado, ignorante de sí, anarquista o sometido

te echo de menos desde tu muerte, tú que estás vivo, o vivo, tú que moriste mañana

te echo de menos si me miras o me ignoras, si me ves bajo este Dios o amando a Alá, si tienes hermanos o eres un hijo solitario, criminal o inocente, árabe o judío, anglosajón o latino

te echo de menos a ti siempre ausente, a ti ya ido hacia lugares amazonas, hacia desiertos como los hombres azules, a ti negro-amarillo-anaranjado, seres de la luna y del globo terráqueo

te echo de menos con vagina o pene o circuncidado o virgen, a ti que tienes un ojo ciego, a ti que no sabes que existo

Te echo de menos, gente de puños abiertos, Humanidad.

Texto para la campaña contra el racismo
julio 2020

 

 

 

 

 

 CONCIERTO EN 9 MOVIMIENTOS

I

Tratando de encontrar la ecuación
vivo largas horas en la madrugada
sin entender
calculando
un registro de vida
en vanos inventarios
    entre hombres y casas
    niños creciendo

Libros que apenas alcanza mi vista para leer
tratando de lograr esta ecuación
esta maqueta de vida que soy

Durmiendo

         Despierta

                        Desligando

Enhebrando nudos
que insisto en no romper

Ay, Madre
te me fuiste a destiempo
antes de entender que llegaría a ser tú

No he logrado entender la ecuación
los días y las noches
y este vivir
demasiado en paz

II

Qué más puedo hacer con mis manos
solo este terrible oficio de escribirme
para salir de mí misma
y entrar a mí misma
simulando

                  ser

                               otra

III

Entrar y salir
como entra un hombre y otro
la dulce experiencia
de siempre estar

                            Equivocada

IV

Hija mía
No importa cuántas veces te vea
siempre te extraño

El desgarramiento
de no tener lo que más amo
conmigo
                           siempre

V

Es como si hubiera estado en prisión
y acabara de salir
todo este escarbar es para decir
que no aprendí la ecuación del vivir

VI

No magnifiques
desde la montaña aquella
              donde piensas
todo a lo lejos es tan pequeño

VII

Víctor
          también nos fuimos a destiempo

VIII

Déjenme esconderme
no es fácil esto de pensar
tarea inconsecuente
pero inevitable
si te llamas Mairym Cruz-Bernal

IX

Estoy de espaldas a la noche
despierta esta madrugada
por extrañas fuerzas
que vienen a anunciar

Soy una membrana
que recibe

A lo lejos alguien toce
un auto va ligero
y una niña duerme

Y yo
que he sido expulsada del paraíso
saco la pluma negra
           que viola la página
y presiento la noche
                                      tenebrosa
tras las puertas de cristal
que dan para el mundo.

30 de agosto, 2020

 

 

*  *  *

Derechos reservados
©Mairym Cruz-Bernal

 

 

NOTA BIOGRÁFICA

Nació en Puerto Rico en 1963. Poeta, educadora, editora, traductora, columnista y ensayista. Presidió el PEN-Puerto Rico (2008-2012). Presidió el V Encuentro Internacional de Escritoras en Puerto Rico en el 2003 donde más de 300 escritoras firmaron un manifiesto por la paz. Posee una maestría en Escritura Creativa, Vermont College, Norwich University (1994). Sus poemas han sido traducidos al macedonio, árabe, croata, eslovenio, italiano, portugués, inglés, alemán, francés, polaco y mandarín. Es miembro honorario del Círculo de Escritores de Venezuela. Sostiene alianzas de amistad con la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), la Sociedad de Escritores de Chile (SECH) y es Integrante del Movimiento Poetas del Caribe: Unidos por la paz (Barranquilla, Colombia). Es Presidente-Asesora Internacional de los Encuentros Internacionales de Escritoras (EIDE), movimiento itinerante.  Tiene 18 libros publicados en diversas partes del mundo.

Publicaciones:

  • Los estatutos de la mujer y otros poemas. Municipalidad de Lima FIP Primavera Poética, julio 2020
  • La hija hereje. Calíope, octubre 2019.
  • Paseos con Leo. EDP, San Juan, febrero 2018.
  • Amanecida de dolores, poemas para mi madre. Edición enumerada y firmada por la autora, Lúdika, San Juan, 2016.
  • Cielopájaro nuestro. Senderos Editores, Bogotá, 2012.
  • Ejército de rosas (compiladora). Antología de 57 poetas puertorriqueñas vivas, Boreales, San Juan, 2011.
  • Ese lugar bajo mi lámpara. Edición enumerada y firmada por la autora, San Juan, 2010.
  • Canción de una mujer cualquiera. Diosa Blanca, Caracas, 2008; Edición Virtual Letra & Pixel, 2009.
  • Ensayo sobre las cosas simples. Común Presencia, Col. Los Conjurados, Bogotá, 2006
  • Alas de Islas. Oveja Negra, Bogotá, 2003.
  • Querida amiga, querido amigo. Coautora con el cantante Danny Rivera, Isla Negra Editores, San Juan, 1999.
  • Encajes negros. Casa del Poeta Peruano, Lima, 1999.
  • Ojo de loba. Plaquette, Casa del Poeta Peruano, Lima, 1998.
  • Soy dos mujeres en silencio que te miran. Torremozas, Madrid, 1998.
  • Cuando él es adiós. La Editorial Universidad de Puerto Rico, San Juan, 1997.
  • On Her Face the Light of La Luna. Provincetown Arts Press, Provincetown, 1997.
  • Ballad of The Blood/Balada de la sangre. Editora y traductora al inglés de la poesía de la cubana María Elena Cruz Varela, Ecco Press-HarperCollins, Nueva York, 1995.
  • Poemas para no morir. Mairena, San Juan, 1995.

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Las imágenes que acompañan los poemas son esculturas romanas de los siglos I-II d.C., obras del Metropolitan Museum of Art, catalogadas como de Dominio Público | CC0

 

ES HORA DE DECIR TE AMO | Poemas de Eva Petropoulou Lianoy – Traducción de María Del Castillo Sucerquia

 

 

 

 

COLUMNA  DE TRADUCCIÓN POÉTICA 
MARÍA DEL CASTILLO SUCERQUIA
Barranquilla – Colombia | Diciembre 20 de  2020

 

I. 

Antes de existir, hablar
ya crecías en mi alma
entendía tus vocablos
—por milenios la soledad
fue mi amante
sus estrellas hacían
al deseo esperar
antes de conocerte
inhalaba tu perfume
abarcaba tu ser
dibujaba un círculo
alrededor nuestro
de bienaventuranza
y protección
ya saboreaba tus labios
tu cuerpo
una bola de fuego
me recorría lento

—los pájaros
presagian vuelo
antes de tu partida
nunca dije
                          adiós.

 

 

 

 

ÉDOUARD JEAN VUILLARD | El hogar – Placa 8 de Paisajes e interiores, 1899 | Litografía | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

II. Deseos

Será día festivo
cuando llegue el amanecer
habrá Luz y Alegría
también una feria
en el pórtico
habrá rosas rojas
albahaca y mirra
—todo aquello será
amado por nosotros
la vida
al fin
comenzará.

 

 

 

 

III.

Los anhelos se convierten en oraciones
las oraciones, en vocablos
a los oídos de Dios

susurros que proceden de ángeles
mi poesía es un puente
entre la tierra y el cielo
una petición que hago
una palabra que grito
paz
paz
paz

 

 

 

 

ÉDOUARD JEAN VUILLARD | La avenida – Placa 2 de Paisajes e interiores, 1899 | Litografía | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

IV.

Puertas cerradas
temblores
lamentaciones
es hora de decir te amo
dale una margarita a esa chica que despreciaste
es hora de abandonar los imposibles

sigue adelante
en poco tiempo la vida no importará
la vida volverá de la Tierra

sin ti

los árboles crecerán
habrá frutos en tu ausencia
pues la naturaleza no da saltos
las semillas se vuelven flores
urge la solidaridad

¡tira el papel que te esclavizó con símbolos!

 

 

 

 

Contacto

Olvidé lo que es un beso
el sabor de un café por la tarde

cuando las olas se alejaron de la tierra
me volví un barco en el desierto
contacto
olvidé lo que significa esa palabra

naufrago en los libros
busco un significado que me abrace
que me diga
todo estará bien
ir a dejar rosas en la memoria de mi padre
encender una vela a la Virgen María
contacto
deja que vea tus ojos
que huela tu perfume
te busco en el viejo diccionario.

 

 

 

 

ÉDOUARD JEAN VUILLARD | La pastelería – Placa 10 de Paisajes e interiores, 1899 | Litografía | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

*  *  *

Derechos reservados
de los poemas
©Eva Petropoulou Lianoy 
de la traducción
©María Del Castillo Sucerquia

 

 

NOTA BIOGRÁFICA

Nació en Xylokastro, Grecia, en  donde completó sus estudios básicos. En 1994 trabajó como periodista en el periódico francés Le livre journal. Desde el 2002 reside en Atenas y trabaja como locutora y promotora de lectura infantil en la radio virtual Logo texniko Vima, todos los domingos. Es encargada de la sección literaria infantil de las publicaciones Vivlioanazitiseis en Cuprys.
Autora de los libros Yo y mi vengador, Zeraldin y el Elfo del lago (en italiano y francés), Hija de la luna (en inglés y griego), La hermana Luna; obras patrocinadas por el Ministerio de Educación de Chipre. Su obra El hada del agua del Amazonas llamada Myrtia, ilustrada por Vivi Markatos, está dedicada a una niña que quedó discapacitada luego de ser víctima de abuso sexual.

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Las versiones de estos poemas al español son de MARÍA DEL CASTILLO SUCERQUIA (Barranquilla,Colombia, 1997). Es una poeta bilingüe, escritora, tutora, médica oriental (Neijing, España) y traductora (francés, inglés, italiano, ruso, portugués, griego, árabe, español y alemán)l, con experiencia en radio y actuación (teatro y cine). Ha participado en numerosos festivales de poesía, recitales, foros, conferencias y encuentros culturales. Sus poemas han sido publicados en diversas antologías, revistas, periódicos y sitios web nacionales e internacionales (Filogicus, Libresta, María Mulata, Bharatha Vision, Alaraby Aljadid, Azahar, Atunis Poetry, El Heraldo, Muelle Caribe, Crisol, Uttor Kota, Sol y Luna, Protikotha, entre otros). Y traducidos al canarés, árabe, urdu, bengalí, griego, rumano e inglés. Es traductora y columnista de las revistas Vive Afro (Colombia), Altazor (Chile), Cronopio (Colombia), El Golem (México), Cardenal (México), Poesía UC (Venezuela), Revista Digital de Artistas (Argentina), Palabrerías (México). Contacto:  lacabramontes@outlook.com +57 301 4520375

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Las imágenes que acompañan los poemas son del artista francés  ÉDOUARD JEAN VUILLARD (1868-1940). Serie de litografías en color sobre papel verjurado de China, tituladas Paisaje interiores. Estas obras se conservan en el Art Institute Chicago, catalogadas como de Dominio Público | CC0

 

LLUVIA | Poemas de Hannele Pennanen – Traducción de María Del Castillo Sucerquia

 

 

 

COLUMNA  DE TRADUCCIÓN POÉTICA 
MARÍA DEL CASTILLO SUCERQUIA
Barranquilla – Colombia | Diciembre 20 de  2020

 

I. BESOS 

tus labios tejieron un nido en los míos
nunca vuelan de mi lado
al amanecer me despiertan
cantan y besan la razón de su existir

una leve presión surge
en mis labios
señala tu lugar la ausencia

llego a casa, te buscan como
siempre y nunca jamás
paciencia, mi amor
dices, primero cenemos

date prisa
tómame de postre
habrá besos donde quieras

 

 

 

MAURICE DENIS | Cover for Love – Portada, 1898-1899 | Litografía | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

II. Viento

soy brisa de verano
cálida, dócil
con ligereza vuelo

me arremolino en tu cielo
sigo tu caminar entre los árboles
acaricio tu barbilla, lamo tu mejilla
intento, aunque fallo
pasar desapercibida

me sientes cuidando de ti
el peligro advierto con
relente brisa

soy tu pequeño remolino
te recorro y beso
cada anochecer

 

 

 

 

III. Lluvia

camina la gente bajo la lluvia
corren hacia el metro, el autobús, el tren
van a la escuela, al trabajo

embiste el viento los paraguas
los voltea, los ahoga
las cabezas cual avestruz entierran

yo sólo levanto el rostro hacia el cielo
dejo que tu lluvia me impregne
que seas vertido en cada poro de mi piel
saboreo tu rocío

de lluvia que me cubre
y me transporta
una y otra vez

 

 

 

 

MAURICE DENIS | Love 9, 1898-1899 | Litografía | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

IV. Corazones cantantes

¿oyes el canto de mi corazón?
pronuncia tu nombre
te invita a jugar

cuando escucha tu voz
compone otra canción

de mi pecho has hecho un tocadiscos
se amontonan los discos por tocar
tan variados como los talantes
en que estás

una lista de reproducción se graba
en los corazones

te canto y me respondes con tu cantar
nuestro camino avanza juntos
pero recto nunca jamás

 

 

 

 

V. Dormir

tengo el sueño pesado
las luces se apagan
y ya navego en la tierra
de los sueños

me acunas
me llevas más lejos

me tejes con dulzura hasta
el útero, cual capullo
y nada me turba
nada interrumpe mi sueño

dulces frases siembras en mi oído
el cabello apartas de mis ojos

¡con más ligereza deslízate por mi espalda!
arrúllame en la choza de los soñadores
ya la puerta se abre para nosotros
flota su llave mágica hacia aquí

entremos a la habitación perfecta
arrojémonos al lecho de nubes

este sueño será el mejor de los sueños
tu y yo, el amor y la lujuria
como únicos designios

 

MAURICE DENIS | Love, 1898-1899 | Litografía | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

*  *  *

Derechos reservadoS
de los poemas
©Hannele Pennanen 
de la traducción
©María Del Castillo Sucerquia

 

 

NOTA BIOGRÁFICA

Nació en en Espoo, Finlandia (1974). Artista y escritora. Ha publicado libros de no-ficción y un libro infantil en lengua finlandesa. Escribe poemas en inglés, inspirados en el amor y la naturaleza. Es autora del poemario: Poems of Love and Nature (Kustannus Ajaton, 2020). Estudió una Maestría en educación artística en la Universidad de Helsinki. Trabaja como emprendedora en los campos de la educación y la publicación. Algunos de sus poemas han sido publicados en la Revista Literaria Bilingüe Sahitto (sahitto.com), en Penetang Review (Canadá) y en Azahar, revista poética (España). Algunos de sus poemas han sido traducidos al bengalí (por Tareq Samin) y al español (por Jorge Montero Calderón).

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Las versiones de estos poemas al español son de MARÍA DEL CASTILLO SUCERQUIA (Barranquilla,Colombia, 1997). Es una poeta bilingüe, escritora, tutora, médica oriental (Neijing, España) y traductora (francés, inglés, italiano, ruso, portugués, griego, árabe, español y alemán)l, con experiencia en radio y actuación (teatro y cine). Ha participado en numerosos festivales de poesía, recitales, foros, conferencias y encuentros culturales. Sus poemas han sido publicados en diversas antologías, revistas, periódicos y sitios web nacionales e internacionales (Filogicus, Libresta, María Mulata, Bharatha Vision, Alaraby Aljadid, Azahar, Atunis Poetry, El Heraldo, Muelle Caribe, Crisol, Uttor Kota, Sol y Luna, Protikotha, entre otros). Y traducidos al canarés, árabe, urdu, bengalí, griego, rumano e inglés. Es traductora y columnista de las revistas Vive Afro (Colombia), Altazor (Chile), Cronopio (Colombia), El Golem (México), Cardenal (México), Poesía UC (Venezuela), Revista Digital de Artistas (Argentina), Palabrerías (México). Contacto:  lacabramontes@outlook.com +57 301 4520375

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Las imágenes que acompañan los poemas son del artista francés  MAURICE DENIS (1870 – 1943). Son 12 impresiones que provienen de Love , una serie de litografías en color que forman una narrativa inconexa sobre una mujer que experimenta el amor, aunque no está claro si se está enamorando de un hombre, la naturaleza o su fe. Cada imagen suave y onírica se empareja con una leyenda de poesía fragmentada que le sirve de título, pero estas frases no describen directamente sus imágenes correspondientes. Maurice Denis, que también fue escritor, creó estos subtítulos desconcertantes pero evocadores para agregar capas de significado a través de la interacción de texto e imagen. Estas obras se conservan en el Art Institute Chicago, catalogadas como de Dominio Público | CC0

 

REVELACIÓN | Poemas de Naida Mujkić – Traducción de María Del Castillo Sucerquia

 

©FOTO: Archivo particular

 

COLUMNA  DE TRADUCCIÓN POÉTICA 
MARÍA DEL CASTILLO SUCERQUIA
Barranquilla – Colombia | Noviembre 21 de  2020

 

I. UNA MUJER SIN CASA 

Toda mi vida he vivido con miedo a
ser echada de la casa, en la oscuridad
de la noche, en los días dorados de agosto
mis pechos crecían
recogía mis vellos del fregadero
me escondía de mi padre en el ático
fumaba sus puros, empujaba
a los polluelos desde los azulejos
me quedaba arriba por un día o dos
sólo bajaba cuando me quedaba sin provisiones
él me encontraba en la puerta
la sonrisa, extinguida en su cara
vienes a mí de nuevo, ¿o no?, decía
escuchaba el chirrido de la olla de pretzel
en la cocina, llena de mortificación
por la cama, el sueño superficial
la cuchara y mi primer marido
en cada pelea sabía decir
¡vete al diablo!, lloriquea con otros
y después de siete años de matrimonio
volví a mi padre otra vez
atravesé los caminos vacíos de este país
con la cabeza gacha
mi padre me preguntó
¿cuánto tiempo te quedarás?
poco después, me separé de mi padre de nuevo
mi segundo esposo cuidaba el pasto de
los cementerios. La gente dice
que está loco, se burlan de él
por eso llegaba a casa malhumorado
y no miraba a nuestro hijo
siempre me hostigaba porque los terciopelos
del balcón se veían desgastados
pero no era así
me arrastró de la cabeza como
a una hilera de felpa y me
arrastró hasta la entrada
empujé la puerta con los pies
tan sólo no me eches
haré lo que me pidas, le rogué
sin embargo, ya había visto el camino
conocía el desempleo
               el naufragio se repitió otra vez.

 

 

 

 

PAUL GAUGUIN | Arlésiennes (Mistral), 1888 | Óleo sobre lienzo de yute | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

II. REVELACIÓN

El primer día de otoño el amigo de mi padre
descubrió, por accidente, una vieja tumba en su patio
era femenina, no tenía nombre
luna y estrellas talladas en piedra blanca
abajo, a poca profundidad del suelo
encontró algunos huesos
omóplatos, partes de la rodilla

miré a mi padre, subía un envase
de crema agria en la mesa, bajo la vid
estaba sucio de tierra. Lo tomé
removí la manchas con la yema de los dedos
tallitos secos de maíz

tembló, el sol se ocultó en las nubes
una sombra se precipitaba sobre el jardín
cuanto más limpiaba el envase, más oscuro
se hacía. El viento sopló

se me ocurrió que esta mujer desconocida
cuyos huesos estaban apilados en un bote
no quería estar con nosotros mientras
con descuido, comíamos uvas

deja el bote, o ensuciarás tu vestido, dijo mi padre
cuando miré mi vestido, la suciedad ya estaba allí
adherida a cada pliegue inferior
sacudí mi vestido y soplé en el cubo
antes de ponerlo sobre la mesa

el sol volvió a brillar sobre el jardín
se detuvo el viento
los gatos se aferraron a mis piernas
           todo había terminado desde hace tiempo.

 

 

III. EL VERANO EN SU APOGEO

Cuando era niña mi abuelo me contaba
sobre las mujeres que venían a buscar
a sus maridos muertos en nuestras colinas

¿cómo sabían que debían buscarlos?
se preguntaba el abuelo
pues nadie escapó de nuestras colinas

es verano, paseo en bicicleta por el río
                                      muy lejos de las colinas

una anciana se acuclilla en la carretera
la hiedra crece en su cabeza
llora con ella, se limpia la nariz
con el borde del negro pañuelo

los cerdos rompieron las tablas del gallinero, ¡ay!
todas las noches el zorro se lleva una gallina

maldita vida, ¡ay!

no es maldición si tienes un par de uñas, digo
y ella tiene uñas, en alguna parte las tiene
pero no hay martillo

fue dichosa por cincuenta años
su marido siempre estaba a su lado, en la casa
en el jardín… La soledad era llevadera

todo se ha ido, el porvenir es misterio
si tan sólo su padre hubiera muerto en esa colina
mirando el firmamento, como
los demás hombres del pueblo
no estaría aquí, prisionera del campo

hablando una lengua que
no comprende

años y años de rotas costillas
quise abrazarla
su tristeza fue un paredón
me senté en mi bicicleta
                otro sofoco se precipitó.

 

 

 

 

PAUL GAUGUIN | La Orana Maria (Ave María) 1891 | Óleo sobre lienzo de yute | Metropolitan Museum of Art  | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

IV. MELANCOLÍA DE OTOÑO

El tres de noviembre
herí a un gato

saltó frente a mi auto
cerré los ojos
su cuerpo rodaba bajo las ruedas

no conducía rápido
nunca conduzco rápido
como los furiosos
en el asiento de atrás estaba mi hijo
jugaba en su teléfono
¿qué pasó?
fue un roca

miré por el espejo retrovisor
el gato convulsionaba en el aire
agonizaba, mas continué
mi camino

no era oportuno que mi hijo
presenciara tanto dolor
deseaba olvidar lo ocurrido

llegamos a casa
llamé a mi hermano
atropellé a un gato, ¿puedes ver
si está muerto?
no dijo nada y colgó

me preparé un café muy cargado
lo sabía, no dormiría
busqué experiencias similares en internet
hallé tantas. Algunos habían perdido
la cuenta de los animales que atropellaron:

perros, gatos, palomas, ciervos, conejos
caracoles, ardillas, erizos, pájaros
jabalíes, gaviotas
cientos de manchas en el camino

mi hermano llamó
no encuentro al gato
¿hay sangre?
está oscuro, no veo nada

recordé a mi madre, si ella
estuviera aquí exclamaría
¡¿por qué carajos lloras por un gato?!

miré por la ventana la noche derramada
sobre los puentes infranqueables
                                                              lucía más vivo que nunca.

 

 

 

 

PAUL GAUGUIN | La siesta, 1892-1894 | Óleo sobre lienzo | Metropolitan Museum of Art | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

V. BAJO EL CEREZO JAPONÉS

Bajo el cerezo japonés que
florece junto a la carretera
murió un viejo perro
un criollo que echaron a patadas
al que arrojaron piedras y colillas
a cada paso que daba

eran las tres de la tarde
venía del supermercado
llevaba una bolsa sobre mi hombro
y lo encontré echado
las menudencias no revivieron su instinto
lo empujé con un suave puntapiés

su pelo gris estaba cubierto de pétalos
y algo más invisible

el cerezo se mecía despreocupado

pasaron niños que lamían su helado
damas con colas de caballo
padres muy queridos

entonces, me acosté bajo el cerezo japonés
                                    esperé mi turno en su calma.

 

 

*  *  *

Derechos reservadoS
de los poemas
©Naida Mujkić
de la traducción
©María Del Castillo Sucerquia

 

 

NOTA BIOGRÁFICA

Nació en Doboj, Bosnia y Herzegovina (1984). Es una poeta, editora, doctora en filosofía y profesora universitaria de literatura. Ha publicado seis poemarios y, con su obra, ha participado en numerosas revistas y antologías en todo el mundo. Es columnista de Publishers Weekly en Sharjah, EAU. Es miembro activo del Centro para el Desarrollo de la Sociedad Civil en Bosnia y Herzegovina, donde ha participado en varios proyectos destinados a promover la paz en Bosnia y Herzegovina. También es autora del documental “Los hombres y la montaña” y ha publicado más de 30 artículos científicos.

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Las versiones de estos poemas al español son de MARÍA DEL CASTILLO SUCERQUIA (Barranquilla,Colombia, 1997). Es una poeta bilingüe, escritora, tutora, médica oriental (Neijing, España) y traductora (francés, inglés, italiano, ruso, portugués, griego, árabe, español y alemán)l, con experiencia en radio y actuación (teatro y cine). Ha participado en numerosos festivales de poesía, recitales, foros, conferencias y encuentros culturales. Sus poemas han sido publicados en diversas antologías, revistas, periódicos y sitios web nacionales e internacionales (Filogicus, Libresta, María Mulata, Bharatha Vision, Alaraby Aljadid, Azahar, Atunis Poetry, El Heraldo, Muelle Caribe, Crisol, Uttor Kota, Sol y Luna, Protikotha, entre otros). Y traducidos al canarés, árabe, urdu, bengalí, griego, rumano e inglés. Es traductora y columnista de las revistas Vive Afro (Colombia), Altazor (Chile), Cronopio (Colombia), El Golem (México), Cardenal (México), Poesía UC (Venezuela), Revista Digital de Artistas (Argentina), Palabrerías (México). Contacto:  lacabramontes@outlook.com +57 301 4520375

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Las imágenes que acompañan los poemas son de PAUL GAUGUIN , obras del Art Institute Chicago y del Metropolitan Museum of Art, catalogadas como de Dominio Público | CC0

 

LA VIDA EN FÁBULA – Poemas de Pedro Licona

Foto │©Archivo particular

 

 

Del libro Río Grande

CIRCULA AVANZA CIRCULA

Calles arriba viene el río rompiendo cementeras
Atrapa casas, ganado, cultivos, hombres:
Dios ha desnudado las intenciones.

La tierra se mece para seducir al humano dentro de su guarida
El miedo por los abismos azules circula, avanza, circula
Dentro de sonidos de horror y el desquite.
La naturaleza sonríe.
El hombre y la tierra han desgastado la paciencia de los elementos
Cada vez que la luz de abajo precede a la de arriba
Mientras circula, avanza, circula.

 

 

 

 

COMO EL CAMINANTE

He regresado a ti
Como el caminante a las márgenes azules del peligro
Crecido el pecho como el mar de leva
Ansioso de lamentos y alegrías que salpican el alma.

He regresado desde el otro lado del sol
Para contemplar la placidez oculta en las tardes del Río Grande
Memoria exacta donde en las noches habita el frío
Que muerde las entrañas del poeta
Que aligera los vuelos placenteros
De las palabras comprometidas con la nada.

 

 

 

 

SORPRENDIDO POR EL ROCE DEL MILAGRO

A lo largo de las fangosas aguas del río
Se aproximan las grises sombras de la ceguera
Escondidas entre grandes moles de arena y de cemento.

El hombre prepara el sacrificio diario a la tierra prometida
Entierra los rayos de sol para animar la comedia
Goza entre el delirio de la posesión
Así el hermano mienta, asesine
Sorprendido por el roce repentino del milagro.
Del libro Receta para Llamar el Amor

 

 

 

WINSLOW HOMER | Black Bass de tamaño natural, 1904 | Acuarela | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

LA CANCIÓN DE LAS LUCIÉRNAGAS

Olía a río malherido, algarabía de visitantes entre el Samán,
Cantaban los muchachos historias difíciles de entender,
imposibles de olvidar
mientras la ciudad prestaba los recuerdos entre la confusión de las calles solitarias.

El agua se sometía a la historia de los árboles, como los cerros
Huía a los embates de la soledad, a los golpes del silencio.

Todos lo sabían desde el nacimiento, como el breve paso de las luciérnagas
Que enredadas en alas de amor, cegaban su canto para siempre.

Los hombres decían escuchar el canto del amor entre las piedras,
Las luces reflejaban el juego de todos los días;
El tallo del árbol encerraba el secreto del misterio tejido en la noche,
Con largos hilos de savia,
Olorosos a rezagos de concupiscencia.

 

 

 

 

Del libro Receta para llamar el Amor

LA VIDA EN FÁBULA

Juega a la claridad.
El mar juega a que no importa el invierno y la sequía,
El mar se mueve en las lejanías, lo que parece imposible,
El mar sabe llegar a todas las orillas,
Pero el mar no puede esquivar a la luna y sus desaires.
El lomo del mar brilla bajo el imperio del sol,
Todo es verde,
A lo lejos azul,
Piensa quitarse uno a uno los leños donados por corpulentos ríos.
Antes solía guarecerse debajo de los armarios,
Lo asustaron la borrasca y el desierto,
Se movía creyendo que jugaba al fugitivo.
Ha jugado el mar a cambiar de colores en la tarde,
A que no importa la luna,
A que el sol no duele;
Pero continua abrasado por la sal
Sin poder hacerse invisible porque siempre hay orillas
Y se acaba su sabio vaivén
Y se mecen los troncos en su lomo,
Y se hace más fuerte la ida y el regreso
Y cae atrapado en manos de dios.

 

 

 

 

Del libro De cuerpo entero

NO INSTALES NOMEOLVIDES
EN EL FONDO DE LA CASA

No instales Nomeolvides en el fondo de la casa
Los vientos del desierto se acercan,
A despertar a las hormigas con su aliento de matorral.

Entre los escombros el deseo sube y se derrama,
Como el río crecido azotado por la borrasca,
En procura de la soledad del mar, para sembrar los silencios.

No instales Nomeolvides en el fondo de la casa,
El hombre ha incendiado con sus latidos las luces de la tarde;
Para atropellar una y otra vez el canto del amor.

 

 

 

Del libro En otra calle

CAMINABA POR EL CENTRO DE LA CALLE

Esa mujer ansiosa del asfalto, del ladrillo, del cemento,
A quien le importaban poco los latidos del reloj,
Las enseñanzas de los viejos,
Los ladridos de los perros,
Y las imágenes que le brindaba una mañana rebosante de alegría,
La música de cuerdas y la danza de la nube virginal.

Esa mujer, por el centro de la calle, celular en mano,
Soñaba con más datos, más aplicaciones;
Con más tiempo para sumergirse en la web,
Que genera las sombras de otro paraíso
Donde no existe el hambre, el dolor y los compromisos.

La alegría del carnaval le rodeaba la cintura
Ella sonreía y volvía a una realidad que le estropeaba el sueño,
Por la negligencia de la batería número 112455, vacía
Y con la marca descontinuada,
Sometida a la galaxia más perfecta que existe.

 

 

 

WINSLOW HOMER | Breaking Storm, Costa de Maine, 1894 | Acuarela | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

LLEGA EL VERANO, REGRESA LA ALEGRÍA

Cuando los soles se atreven a despertar las almas,
Cuando las almas intentan desechar la humedad y el sacrificio,
Regresan las playas, la música, la naturaleza en su concierto sin final.

Es la ebriedad de las lunas
que se atreven a llamar por su nombre a las luces del día,
para proteger huéspedes y arreboles,
para apartar angustias y contingencias,
hasta la otra ronda de los tiempos.

Es el milagro de la sal marina disolviéndose en las carnes,
Para prometer sabores medianeros
Entre el paladar y la mente que provoca.

Es la magia de los colores, animadores de cualquier desborde de fantasía,
Saciando la sed del estar en un lugar ubicado no se sabe dónde.

 

 

 

 

Del libro Paisaje de memoria – Antioquia

EN LA MADRUGADA EL AMOR
SE ABRE COMO LA RISA DE
LAS FLORES

En la madrugada el amor se abre como la risa de las flores
Donde hacen nido los jóvenes de entrañas llenas.

Se escucha en la soledad de la hacienda una catarata de canciones de amor
Que se estrellan lentas en el corazón de la hondonada.

Arriba, en la casa, el fuego retuerce el carbón de piedra,
Las mujeres temblorosas el amor advierten;
Se desgranan luego susurros en la alcoba,
Perdidos entre la oración y el sacrilegio.

En la madrugada el amor se abre como la risa de las flores
Para tentar a hombres y mujeres que en la profundidad de las cañadas
Dicen hallar las claves para entrar al paraíso.

 

 

 

 

Del libro Ilusión

ÁFRICA

Si escuchas el romance del sol y la tierra
Si sientes el llamado del sol canicular
Imagina que alguien, algo, avanza, feliz;
Para desafiar las voces, las leyes del destino.
Un concierto de tambores hace el reclamo,
Comunica las querellas del hombre,
Tendido sobre los altos y bajos del camino,
Escucha los ecos dormidos en la bóveda,
En la casa.

África avanza, llama, se endereza,
Levanta la cerviz y no calla,
Soberbia,
Imparable.

África sabe que si se acaban los ardores de la partida,
Hay refugio seguro en los sonidos brasileros,
En los sentidos que buscan siempre una explicación,
Entre las luces de cada día.

 

 

 

WINSLOW HOMER | El abanico de agua, 1898/99 | Acuarela | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

RAIZALES

En estas montañas profundas,
En el apéndice del mundo,
Nacimos, crecimos, correteamos,
Hijos de negros, hijos de mestizos
Y de cuanta criatura quiso dios tuviera existencia.

Sin creer en tantas historias escritas en las páginas olvidadas
Nos dijeron estábamos abandonados a cualquier sueño,
hasta la hora en que la mente pudiera medir los desastres.

Mentira, nadie nos habló del caos provocado por la necedad
Cuando insiste con sus tentáculos apoderarse de otros silencios.

Ahora que la oscuridad ha partido
Sabemos que el universo es más sabio
Que el aire de esta deliciosa humedad.

 

 

 

 

LA ILUSIÓN

Como la roca que emerge del océano
Limpia, sublime,
Imponente,
Mostré la cara al sol que estrellaba sus fauces en el acantilado.

Sólo un chapuzón de confianza
Y la tierra engulló la arena
Se llevó el agua
Silenció al viandante.

En vano quise ser halcón
Girar desde lo alto
Irrespetar el vacío.

 

 

 

 

Del libro Fronteras

CUANDO CORRE EL VIENTO
DESCOCIENDO EL AIRE

Suda la frente del árbol desnudo en medio del bosque sediento
Al lado el lago y su mirada suave, indeleble.

Una nube de ramas retuerce los alientos
Cuando corre el viento descociendo el aire
Y los hombres soliviantados por la natura piden perdón:
Calla la voz de la justicia.
Cada fuente natural guarda las historias
Donde las carreras y la alegría disimulan los amores
Donde la barbarie sosegada disimula las afrentas.

En el celaje del relámpago
hallé el camino de la infancia
un corredor apacible
un patio súbito de encantos
el escondite secreto de esos días
cantados en la algarabía de la tarde

Infancia ungida con hierbas y asombros
en el filo de la luz
con una ronda de pocas voces

Sólo éramos tres
anudando miedos en el reclamo del trueno
en la desolación de los espejos
en los baúles y su abandono
Sólo éramos tres en medio de la tarde
en el corazón de la noche

 

 

*  *  *

Derechos reservados
©Pedro Licona 
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NOTA BIOGRÁFICA

Quibdó (Chocó), 5 de enero de 1948. Es poeta, novelista y cuentista. Licenciado en Filología y Topógrafo. Ha publicado los libros Lámparas de mi tierra (cuentos), 1983; Campeón de sueños (cuentos), 1984; Viaje a pie al Akasha (poemas), 1991; Crónica poética del Huila (compilación), 1998; Receta para llamar el amor (poemas), 2006; 7 y 45 (novela), 2007; Paisaje de Memoria – Antioquia (poemas); El toque del tiempo (poemas), 2009; Sambapalo (novela), 2011; Cuarto creciente (antología poética), 2010; Tiempo de gracia (novela), 2014; Ilusión (poemas), 2017.

Sus poemas fueron publicados en las antologías: Quién es quién en la poesía colombiana, 1995; Poetas de fin de siglo, 1999; 50 Poetas colombianos, 2010; Puentes de agua, 2017. Seleccionado en el Blog Poetas Colombianos, 2017; Antología Mundial de Poetas Siglo XXI, de Fernando Sabido, 2017. Hace parte del Estudio de Poetas Afrocolombianos, Universidad de Pensilvania 2010.
Participante en los Encuentros Mundiales de Poesía de Santiago de Cuba, 1995 y 1996. Poeta invitado al 28th. Festival Internacional de Poesía de Medellín, 2018. Incluido en el Calendario Burdelianas Poetry 2021 | Un año de Arte y Poesía.

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Las imágenes que acompañan los poemas son del pintor estadounidense WINSLOW HOMER, obras del Art Institute Chicago, catalogadas como de Dominio Público | CC0

 

 

AMOR FURTIVO – Poemas de Magda Pinilla

 

 

 

 

AMOR FURTIVO

Incorpóreo y diáfano
ausente de revelaciones
este amor,
pasajero casual
viajero nocturno,
tan indigno de la luz
y de la muerte.

 

 

 

 

NO MIRAR

De frente
Con ojos cerrados
el oído se aguza y se ajusta a la música
de adentro.
Un balanceo invariable sobre un ave metálica
máquina palpitante
a punto de embarcar
—siempre he sabido que es peligroso intentar las cuestas con los ojos cerrados—
aire a bocanadas
y luego,
solo la imaginas,
presintiendo el estruendo
el beso
la oscuridad de los cuartos
filamentos encendidos
que se agolpan en tu centro
óleo sagrado
crisálida rota
inundando la casa
ventanas cerradas
mientras el mundo de adentro
lanza la ola en tu pupila.

 

 

 

 

FOTOGRAMA

Capturar la figura
cuando el rayo irrumpe
recomponer la escena
en el suave aleteo.
Poder repetir
de memoria
cada grieta en el cuerpo
la sangre anegada
imagen nítida
del instante
antes del estallido
que aguarda en la penumbra.

 

 

 

 

 

GUSTAVE CAILLEBOTTE | Calle París; Día lluvioso (fragmento), 1877 | Óleo sobre lienzo | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

 

PELÍCULA MUDA

La taza humea el cristal.
Dos mujeres
hablan en la lengua del silencio.
Las manos danzan, se baten,
dibujan el paisaje
para una historia imaginaria.
Mis ojos leen el vacío,
contorsiones audaces
trípticos de Bacon
que desentonan
con los labios desolados.
Se presiente el desastre.
La orden discontinua
llega a la mujer del mostrador.
La impasible anfibia
ha escogido lo primero a su paso:
pan y café.
Las manos se levantan y agitan
para celebrar
el pequeño triunfo matutino.
¡Bendito azar!
Mientras los créditos ascienden
el ruido, ajeno hasta entonces,
arremete con violencia.
El claxon destruye el sigilo,
la calle y sus efluvios
regresan con su estertor habitual,
entran al lugar
y borran la gran pantalla.
Las actrices se ocupan de la merienda.
Las luces se apagan y una voz en off dice: corte.

 

 

 

 

ANTE EL ESPEJO

Todo sucede por primera vez de un modo eterno.
Borges

No hay dioses
esta noche
sobre mí.
El muelle
ha olvidado
la orilla.
No hay cielo
sólo sal
esperma de narvales extintos
que me atrae desde la playa
hasta el embate de la ola.
Me inclino
y tu piel de agua
se ofrece a mi ojo
desato la soga
salto al vacío
atravieso el espejo
soy rostro repetido en el cristal
cuerpo cayendo
soy reflejo, espuma oxidada
en los sueños de los náufragos.
El eco murmura tu nombre
ave mutilada
—Nadie puede detenerme— 
Ni tú, hijo de Laertes,
nadie que habite en el agua
sabrá jamás lo que es arder.

 

 

 

 

 

CAMILLE PISSARRO | Bulevar de Montmartre (fragmento), 1897 | Óleo sobre lienzo | Metropolitan Museum of Art | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

 

BILLIE

Aprendiste de los nudos
la soledad del mostrador
de la mano que aprieta la falda
la primera grieta.
La luz aún no llega
y la tísica ciudad
nos arroja en el rostro
polvo y fajos supurantes.
Cantaremos
una vez más
para alejar
el miedo
el hedor de la carne marchita
nos iremos pronto
con el sol
y el último trago
nada explicaremos.
La trompeta hará el trabajo
desgarrará el aliento
y las magnolias
crecerán adentro.
Siempre es bueno
algo de terciopelo
nos ayuda a entonar mejor
nos arrulla el dolor
este blues
asomado en los dientes rotos.
Somos las chicas de Harlem
crecemos rápido
La noche nos redime
mesa a mesa
piel a piel
de lunes a domingo
bailaremos
y cuando todo
sea olvidado
el amor
la cuerda tensa
la sangre mustia
el tranvía de recuerdos
nos iremos
como palomitas de tul
que se pierden
en las cloacas
cuando de golpe
irrumpe la luz del amanecer.

 

 

 

 

 

GUSTAVE CAILLEBOTTE | Calle París; Día lluvioso (fragmento), 1877 | Óleo sobre lienzo | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

 

4′33″

—Todo vendrá por añadidura— dice la abuela balbuciente
Levanta su mano para indicar que el arroz empieza a
secarse.
Mientras, en el suelo ajedrezado,
las moscas de la fruta
algo esperan.
Un primer movimiento va entrando
por la ventana
ir y venir de las manos diligentes
utensilios de metal en la despensa
que saludan a los nuevos
visitantes
palomas que sueñan con puñados de escombros
algo para olvidar la soledad del campanario
las agujas se retuercen en mí
tic tac
tejen con nácar
esta sombra corta
que conforma el presente
Tacet
ahora viene el otro
la olla de agua caliente
en sordo cimiento
cae por el presuroso llanto de colibrí
alguien grita un no sé qué imperativo
la zanja del jardín
cede bajo el metal
se abre para el espectáculo
de narcisos en flor
y el ritual se va haciendo
nos va haciendo
somos parte
de esta nada
suena el motor enloquecido
mudez imperfecta
llevo en mi mano tu mano
y la puerta cruje
otro más
estamos cerca
—Aquí está la libertad—
la jaula de barrotes resplandecientes
se cierra
—sinfonía inconclusa— 
me abrazo a ti
y me quedo quieta
en el hueco de tu boca.

 

 

 

 

LENGUA DE SEÑAS

Ejercitar
tensar
estirar el músculo
hasta que la herida
ceda
o se cierre.
Hasta que de la lengua
no broten más
palabras.

 

 

 

 

 

CAMILLE PISSARRO | Bulevar de Montmartre (fragmento), 1897 | Óleo sobre lienzo | Metropolitan Museum of Art | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

 

VERTICAL

Infructuoso esfuerzo este
de sostener andamios con los pies.
Tomadas de las manos desafiamos
ese cielo que pasa en cámara lenta
—aquí está el paraíso— les gritamos a los hisopos galopantes
y nos lanzan
el presentimiento de muerte cruel
techo que se quiebra
contorsión imaginaria.
La rama seca y su crac crac
bajo el pie de un niño blanco
agazapadas reímos del espectáculo
que ha dispuesto para nosotras
su público hereje.
Pero, las nubes no perdonan nuestra osadía
el vaho se hace de piedra
las nubes caen en el rostro
trasforman la sonrisa en mueca
y ahora sólo Bacon podría pedirnos posar
para su último tríptico.
El cielo que nos escupe
en los ojos cerrados
risa torpe
señal de desvarío
el andamio cede
el niño que trepaba a nuestras tablas
ha sido fulminado por el rayo
chocamos
ramas secas y sangre.
Reímos, bajo,
para que el dios mutilado
no sepa que con acrobacias evitamos al olvido
pies enristrados
y otra vez
ya sabemos
que el andamio es siempre nuestra casa.

 

 

 

 

COLECCIÓN DE CASAS

I

Sombra de marañón
carrera delirante
para atrapar a Azabache
murciélago jugando a ser fruta
rodillas sangrantes
corriente eléctrica en sinapsis
a través del metal
venta de pegatinas
de 10 y 5 pesos
todo el inventario de infancia
tesoro humilde
el que nunca se cuenta
como una gran hazaña
pero tal vez el único
que vale la pena recordar.

II

Después de la huida
caímos de un árbol a otro.
Este tenía la altura de una gran mansión
pero de paredes rotas,
techos que no guarecían,
habitaciones del tamaño de
un agujero
y una escalera de caracol
que solo dejaba pasar pequeños pensamientos.
De cuando en vez
el gigante nos arrojaba
tantos frutos que lo inundaba todo.
Ríos verdes, bolsas llenas
hordas inclementes trepaban por los techos
rompían el cristal
y hacían que la niña temblara
detrás de la madre embarazada.
Entonces, aprendimos del miedo a las masas,
a los ruidos que vienen del cielo
—siempre señal de desastre— 
y aprendimos también
el arte de perder
una y otra vez
señal ineludible
de quien huye
de su propio pasado.

III

En las noches
a través de los caminos
éramos sierpes
navegando entre pastos interminables
cuerpos contiguos
en el miedo
y la penumbra
bajo el cielo rojo
de los pinos agitados.
El agua,
era la consigna.
avanzar,
el camino sin retorno
pero los exiliados
no saben de la gloria
y el perro nocturno no sabe
del horror que habita dentro
delata los pies presurosos
y cierne la incertidumbre
como una nube pesada
que se precipita
para empaparnos
para recordamos que no existe
agua para esta sed.

 

 

 

 

RESURRECCIÓN

I

Si hoy te inventara
serías de tinta,
hambre y tabaco,
serías la historia del mundo
un deseo, un adiós inquebrantable
cuerpo revelado al ojo
ensayo para una muerte:
un poema.

II

¿Cómo aferrarte
si no soy un dios de la vida?
si te nombro y te convoco
te hago carne
en mi plegaria
canto para traerte
entre la luz y el agua
pero, no alcanzas
el latido
te pierdo de nuevo
como sal en la playa.

III
Es el temblor de la llama
que te aparta
mariposa blanca
te abraza,
me abrasa
en este simulacro de ceniza
eres fénix,
el fuego sabe que arde
lo que está destinado a volver.

 

 

 

 

HÁBITO

Abandonar la pluma
olvidar el papel
caminar en círculos
es escribir el poema.

 

 

 

 

 

CAMILLE PISSARRO | Bulevar de Montmartre (fragmento), 1897 | Óleo sobre lienzo | Metropolitan Museum of Art | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

 

ESCRITURA ES…

Caja de Cornell que contiene objetos coleccionados, recuerdos de otros viajes, fotogramas de seres amados, hojas secas, plumas, amuletos pintados con crayones, cartas perdidas, mapas de nubes, dibujos de corderos, copitos de nieve, canciones de plancha para amores ausentes, cartas con remitentes ilegibles, imágenes de otros tiempos. La caja es la escritura. Los poemas componen artesanías personales. Todos guardan entre sí una lógica intangible y aunque hacen parte de un todo, también pueden verse de forma independiente. Cada compartimento, un verso, una ficción, una mancha, una huella de lo imposible, de las pesadillas, las ruinas y a veces, también, la muerte.

 

 

 

 

 

MALÉFICA

A raíz de un poema de Neruda

Ha caído tanta arena en el cuadro que dibuja el tiempo. Puedo imaginarte contemplando la ruina de una ausencia fabricada. Un ensueño en donde anhelas abordar un navío y desde la popa me inventas destilando el dolor de partida. Temo que estas palabras borrarán lo que ha sido escrito y se perderá para siempre la substancia del recuerdo.

Desde tu partida la casa se ha llenado flores, mangles y acacias. El jardín se precipita en las rendijas; las grietas han traído el manantial sonoro donde peces de colores muerden las puntas de mis huesos y he abandonado el lecho para acunarme en los brazos protectores del roble de la entrada. Tú ropa ahora es la sombra de hongos y gusanos que se escurren en la tierra virgen de una selva que nace en mis entrañas.

No te preocupes en regresar. Todo llegará de golpe, el amor o el olvido, y en algún tiempo navegaré hasta Isla negra para reclamar tus huesos y hacer con ellos hogueras en mi templo. Pero hoy sigue cantando entre ruido de mil espadas sedientas, entre palomas de sangre y frentes añejadas por el viento.

Tuviste razón en guardar el filo del metal bajo la planta; años después ha crecido un coco argento, tan frío que se jacta en las noches de escribir largos poemas de amor y memorias adornadas. Pero debes saber que si hubiera querido atraparte no habrías resistido mis filtros de amor, de hiedra y hiel; nada te habría detenido de caer en profundo encantamiento. No adivinaste en mi nombre el antiguo aroma de la sombra, no viste las señales en mi vientre, los ruidos de tambor que se ocultaban. Tierno jabalí agonizante, nunca fuiste el navegante esperado en este viaje ceniza.

*  *  *

Derechos reservados
©Magda Pinilla
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Canal BPoetry en YouTube
Escuche poemas en la voz de su autora

 

 

NOTA BIOGRÁFICA

Cúcuta, 1984. Licenciada en Idiomas Modernos y Magíster en Literatura de la UPTC. Participó en el Taller de Creación Literaria de la UPTC y en el Taller de narrativa R.H. Moreno Durán, de la Red Nacional De Talleres (RENATA), Tunja.

Ha publicado sus poemas en: La hoja literaria Poesía UPTC; blog literario La tierra baldía; en la antología literaria Cultura al riel, del Teatro Popular de Tunja (2012). En la Cuerda floja, antología poética de la Corporación Cultural Alejandría, Tunja (2019). En el libro Cada Grieta en el Cuerpo, Mujeres poetas de Norte de Santander (2020), Épica ediciones.

El cuento Luna para una muerte fue publicado en la antología Pisadas en la niebla, Nuevos cuentistas boyacenses (2010), Editorial Común Presencia. Su libro Emily Dickinson, Caja al abismo fue publicado por la Editorial Académica Española (2016). Su libro El lugar exacto de mi noche fue publicado por Épica Ediciones (2020).

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Las imágenes que acompañan los poemas son de GUSTAVE CAILLEBOTTE y de CAMILLE PISSARRO, obras del Art Institute Chicago y del Metropolitan Museum of Art, catalogadas como de Dominio Público | CC0

 

OLVIDADO EN OTRO ESPEJO – Poemas de Humberto Avilés Bermúdez

 

Foto │©Archivo particular


Pequeña Antología
Selección de
HERNANDO GUERRA TOVAR
Bogotá D. C., septiembre 2020

 

 

MIEDO 

En mí toda la guerra
quiere nacer a la muerte.

Un geranio abandonado
en las aguas del miedo
como una inmensa flor
de prisa navega
entre sus sueños.

Espíritus sin nombre
rodean mi silencio
me impiden olvidar,
pensar acaso,
callar…

Son las cinco en humo
de las sombras.

Toda mi tristeza
como en una oscuridad
poblada se pierde
en tu alegría.

En mí todo el amor
se desangra
la guerra está naciendo
y no quiero ser flor…

¡Sólo soy miedo!

 

 

 

©Edilberto Sierra

 

 

FISIÓN

I

Juntamos los abismos
del futuro,
creímos hondamente
en la guerra
del que calla.

Resucitamos en la
roca
de lo escéptico…

Rompimos avenidas
de cristal
en el sexo del diamante.

II

Sólo la luz
acudió a nuestros gritos.

Definitiva soledad…

Soberbia liberación
de neuronas en el aire
que ya no es tiempo.

III

Vivimos un adiós
sin dimensión,
ni las miradas eternas, consecuentes,
conocen el designio…

Del otro lado de la luz
nuestra lengua
está pariendo,
un niño de fuego
nacerá:

Este poema, duele,
cualquier poema, arde.

IV

En la densidad
de lo precioso
presentimos el advenimiento
mortal de nuestro verso.

 

 

 

 

EDAD DE THANATOS

Madre tristeza
labriego tu silencio
transfigura penas…

Me deja seco
viento en la edad,
humo
en la sangre.

 

 

 

©Edilberto Sierra

 

 

ONÍRICA

Amanecer
con todo el amor a cuestas
una mañana cualquiera
siendo tu sueño.

 

 

 

 

PERSONIFICACIÓN DE ABRIL

Madrugada en lo más alto
la noche
amaneció en Madrid.
Mediterráneo silencio
malagueña luz varada
juguetea con mis versos.

Hecho este astrolabio errante
que náufrago de cielos
se detiene en mis manos.

Abril, marzo florecido,
amarillo sol…

Soy yo, Luis Rosales
contándote después
de casi todo

¡Que la casa sigue encendida
que cante siempre
el contenido del corazón!

 

 

 

 

SABOR DE GÉNERO

Alba y luz
busca eco al sabor
de canela sin deseos.

Piel de luna perseguida
que ahora me persigue.

Tu piel toma cuerpo
en el poema
con la forma lánguida
de ser vos.

Mujer luna
sabor canela
olor de guayaba
necesitada de locura.

 

 

 

 

©Edilberto Sierra

 

 

 

INSTANTÁNEA DE MAYO

Éramos
como partículas
en el aire…

suspensas, suspendidas
no se atrevían a flotar.

El mediodía
paisaje recalentado
por la bruma.

¡Quizás el invierno
esta palabra humedecida
por lluvia que no llega!

 

 

 

 

DECLARACIÓN DE AMOR A GRANADA

Depredar sentidos con las manos
cuando de poner orden
al caos de creadora se trata.

Ideas de pronto vestidas de palabras
desbocado lenguaje que de sí
ignora simbolismo…

Cuando rozamos piedras
frotándolas intensamente
saltan chispas…
sorprendentes, sorprendidas, sorprendiéndonos
para que el fuego sea.

“No encendáis un fuego que no apagarás”
dice Granada.

¿Cómo hacerlo si fuego eres
y de chispas está hecha nuestra piel?

Sólo compartido sudor
puede refrescarnos porque
apagarnos tras el fuego
voraz de incendio transformado
que no de hoguera
mientras vivamos jamás.

 

 

 

 

GRANADINOS

Noel Rivas es otra Granada
¡a buen seguro que más auténtica por compartida!

De otros combates nacimos
¡pero hemos compartido tanto
y tan de veras!

Reinaba entonces cuando libre
su entero corazón
en la geografía sin límites del Caimito,
fruta de calle cual metáfora de síntesis
entre las palabras que jamás quiso escribir
y las que pensadas de tanto acariciar
tampoco dijo.

Tierras solares fue un acto de amor
aunque tardío,
España contemporánea una deuda impagada
con Rubén que nunca supe.

Del ron al vino español
pasando por el whisky -tan de otros-
¿qué distancia ha transcurrido?

Andalucía le hizo crecer el corazón
hasta no poder más de silencios…

Y una primavera madrileña
vinieron a contarme que moría,
nunca quise creer en lo escuchado
sin hallar explicación lo supe vivo

El negro bravo siempre fue
un cauce de palabras abierto
desde que decidió aporrear la luna
como si fuese tambor batiente
a ritmo de mambo…
y contarnos cuentos
como a quien a los demás desnuda
en el desnudarse a sí mismo.

Fue mi señal de identidad
con las noches granadinas
con las naderías de la juventud
donde surge Noel hablando
una vez más de literatura
como un Shakespeare chapiollo
recolectando sombras a la luz de la poesía.

Noel Rivas Bravo es otra Granada
¡No sé qué hace en Sevilla!

 

 

 

 

©Edilberto Sierra

 

 

 

ZARPA DE LUZ

Aré lo que pude
Jaguar Pablo


Escribís en un lenguaje raro
por llamarlo de alguna forma.
le dije.

Nada de raro. La rareza desaparece cuando
sabés que uso el verbo Arar y no el hacer;
me respondió.

Con dificultad sé hacer lo preciso
para escribir el color de mi luz…

De ahí a las dotes adivinatorias
acerca de arados apócrifos
hay exactamente la misma diferencia
y distancia que separa ambos verbos:

Cada quien hace lo que quiere
con la hechura de su arado,
respondí.

 

 

 

 

SEDIENTA

Cuando no hay agua
para tanta sed
clama seca
la voz del anonimato
apropiándose del idioma
para nombrar su angustia.

Desertificamos el azul
sacrificamos humedad
calcinados como
esqueletos infernales
de suicidio colectivo.

¡Nacer a la muerte!
siniestra vocación
del pasado
para que no haya futuro.

Crece la sed…

El universo del agua
se diluye cual
flor marchita en cartografía
de humanidad que agoniza.

¿Y, dónde la luz?

 

 

 

©Edilberto Sierra

 

 

 

PERFIL DEL OLVIDO

Caen tarde y luz
con ellas nace sombra.

Distancia gris de
palabra dicha
no dicha de palabra.

Siento que ya
no ardemos…
somos fuego de nadie,
rescoldo
casi ceniza.

Entibiados por no decir
somos este perfil
olvidado en otro espejo.

 

 

 

*  *  *

Derechos reservados
©Humberto Avilés Bermúdez
 

 

NOTA BIOGRÁFICA

Nació en 1953 en Granada (Nicaragua). Licenciado en Derecho por la Universidad de Salamanca. Doctor en Derecho Constitucional por la Universidad Complutense de Madrid. Docente de postgrado en varias universidades centroamericanas durante más de quince años. Premio de poesía Universidad de Navarra, con el poemario Hipótesis del amor, 1979. Finalista del Primer Concurso de Poesía Botón Charro (Salamanca), por el poema Tríptico de la noche. Tiene publicados poemas y artículos en distintos medios impresos y virtuales tanto de España como de Nicaragua. Premio Andrés Bello, Academia Hispanoamericana de Buenas Letras, Madrid 2018.

Libros:

  • Perfil del olvido. Antología personal (1976-2012). Foro Nicaragüense de Cultura. Managua, 2013.
  • Estigmas de silencio. Poemas (1971-1976). Editorial Amarante. Salamanca, 2014.
  • Poética de la simpleza. Editorial Amarante. Salamanca, 2014
  • Escritos Constitucionales (1999-2010). Editorial Amarante, 2014
  • Color de luz, Morada al Sur, Colección de poesía latinoamericana, Ediciones Hespérides, Mar Del Plata Argentina 2019.

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Las imágenes que acompañan los poemas son obra del  artista plástico EDILBERTO SIERRA (Bogotá 1956). Maestro de Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Colombia. Ha expuesto en España, Francia, Italia, Alemania, Bélgica, México, Cuba, Puerto Rico, Brasil. Es autor de Papeles para un voyerista binario, Fragmentos para una historia continua, Materiales para ensamblar un ángel. Es profesor de artes de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y del Ce-art de Bogotá.

El poeta Gonzalo Márquez Cristo dice de él y de su arte: «Su pintura transcurre, el deseo sigue su itinerario laberíntico, los ojos se desprenden, los pies caminan sobre el agua… Nos hace comprender que el erotismo siempre es un viaje hacia el centro, que las caricias se hacen por debajo de la carne, que la vida es un acto de trapecistas, que a veces la sangre se convierte en arcoiris».

 

BESAR EL ROSTRO DE ALGUIEN – Poemas de Zeuxis Vargas

 

Foto │©Archivo particular

 

 

ESCRIBIR

Registrar el universo por el respaldo,
acumular todos los datos posibles
de la harija y la pátina,
preparar el informe
de las imágenes que nunca existieron
y pensar que se inventa.

Sortear la pena de no crear,
producir siluetas enteramente echadas a perder,
dejar que un texto muera sin lector inventado
y soñar que el viento puede descifrar el amor.

Dejar versos en la espalda de un muerto,
dejar caer una letra como si fuera una porcelana
y sentir en un cuerpo dormido
el calor de la ternura.

Vivir los días creciendo o casi consumiendo,
acumularlos para la fecha festiva de las márgenes
y oír que tienen nombre,
que se van llenando de fantasmas.

Construir un propósito al levantarse
para poder caminar seguro del suelo.
Sospechar que hace falta algo
para que sea completo el humano
que dejamos de acicalar en el baño.

Concentrar entre los ojos una promesa,
dar por sentada toda la experiencia
y saber que está vacío, todavía,
el gesto para sonreírle algún día a los recuerdos.

Escribir,
escribir hasta que comencemos
a aparecer entre las cosas.

 

 

 

 

 

 

LAS COSAS QUE APRENDÍ 

Aprendí que siempre se muere solo
y que la agonía es la intimidad más reveladora.

Aprendí, que a veces, es mejor sólo desaparecer,
volverse un desconocido
para que todos puedan estar bien.

Aprendí que la libertad
sólo puede estar en la distancia
y que sentirse insatisfecho
es una condición feliz para poder encontrarse.

Aprendí que el nacimiento
siempre es un golpe de azar
que conlleva todas las entregas
y que la mejor forma
de ser responsable con la vida
es intentando ser uno mismo.

Aprendí que hay muchas cosas
que no valen absolutamente nada
y que muchas de ellas,
sólo sirven para perder el camino,
pero por sobre todas las cosas,
aprendí que se debe luchar,
pero no hasta la muerte,
sino hasta el momento oportuno
para poder dejar una historia.
Aprendí que las mejores historias,
nunca terminan.

 

 

 

 

©Jaime Forero │ Los colores de Mónica Rodríguez – Óleo sobre lienzo│2017

 

 

 

MI POESÍA

Mi poesía es la infancia,
los caracoles dormidos escuchando la lluvia,
las melancólicas crisálidas
colgadas como hamacas en mitad de la noche.

Mi poesía es la infancia,
escondida en los armarios,
buscando refugio
al dolor de estar vivo entre las balas.

Yo tengo una cara arrasada
para decirle a los juegos de las maras y el barrilete
que las cicatrices sanaron
para dejar marcas de protesta ante el olvido.

Hay un inventario
escondido entre la tierra
y una pistola de fulminantes
esperando a que regresen los indios.

Hay un juguete
para nombrar todo el desconsuelo.

Yo he desenterrado
muchas veces
el milagro
que temblaba en mi mano como un polluelo.

Mi poesía es la infancia,
que mira lela los telegramas resplandecientes
escritos por los fusiles.

Todo ese murmullo son los mitos
que quedaron confundidos ante el horror.

Yo vuelvo a la infancia
para decir silencio.

Yo hablo de unas manos encalambradas
de tanto rezo entre los labios.

Yo vuelvo a la infancia,
a casas con laberintos felices de comején
y hormigas buscando las melcochas.

Yo vuelvo a la infancia
para recobrar los juegos y el coraje.

En mis ojos, sigue un niño
columpiándose entre los Poma Rosas, un niño
que sabe del campo,
de las sutiles lluvias del asombro.

 

 

 

 

 

 

DIENTE DE LEÓN 

Copito de nieve le decíamos
y soplábamos los sueños con nuestros labios niños.

Muchas de las cipselas
planearon, lo mejor que pudieron, hasta encontrar la tierra:
el mullido amor que llamamos barro y que sirve para medir nuestro destino.

Fuiste mota en la nariz de un elefante
la mejor manera de anhelar un beso o esperar una historia.

Has crecido en los bordes olvidados,
en los lugares que van tomando nombre de callejón, baldío, frontera.
Te he visto florecer en los campos como una invasión
y en las orillas de una alcantarilla como el último intento de la belleza.
Mañana crecerás sobre mi tumba, cuando todos hayan muerto.

 

 

 

 

©Jaime Forero │ Los colores de Mónica Rodríguez – Óleo sobre lienzo│2019

 

 

 

LO INTEMPESTIVO 


He aprendido, de algún modo,
a arribar a la claridad.
Soy bastante material,
cuarzo, leño, hojarasca y lágrimas.

Me miro al espejo y presiento
que algo va arder
de un momento a otro entre mis grietas.

Bajo la condición más cercana a la lluvia,
he confabulado otras palabras
para rehacer mi origen.

Alguien, me dio el amor,
y lo abracé con todas mis fuerzas
para salvar el mundo
mas, nada ha parecido legítimo
y he tenido que entregar
muchas cuentas a la desolación.

En las orillas he logrado
mis más cándidos naufragios.

Sólo soy alguien, que ha intentado inventariar
las largas distancias del silencio.
He recorrido la existencia
como si estuviera visitando un recuerdo
y he ido de un lugar a otro
colgando mi fantasma entre los huesos.
Tengo el corazón encandilado.

Quizás llegué inadecuadamente.

Este revoltijo de amaneceres
no era todavía para gastarlo,
pero ya no hay salida
vine a despertar entre las cosas.

 

 

 

 

 

LO QUE EL OJO DEJÓ ATRÁS

He destrozado todos los tributos,
las formas amables del resguardo.

He vaciado el nombre que me otorgaron,
las cruentas persistencias del afecto y
todo lo que podía sostenerme entre los huesos.

He huido, atizado por un fuego lejano,
por la avaricia de cierto furor fugitivo.
He huido como la resaca, como un niño asustado
y he impuesto un dolor,
la inevitable forma de la angustia.

Ahora tengo una masa de días para aburrirme,
para entablar una soledad,
y en ella, la insistencia de buscar
el intuido sabor de una libertad
más concebida a mi medida.

El ejercicio del desalojo promueve el abatimiento,
produce una úlcera que arde con cada recuerdo,
es como la agonía de una chispa,
como el abismo de una hoja.
No tengo el artificio
para dejar quietos los fantasmas.
Todo me arrastra
hacia los tiernos lugares del origen.
He provocado mi destino
y cuando he tenido que invocar un Dios
no he dudado en la gratitud del amor,
en la inmensa y salvaje forma
que tiene una caricia.

He insistido
en la más personal versión de mí mismo,
sin embargo,
cuánto duele, cuánto cuesta no dañar,
partir sin dejar rastro.
Ver hacia la tierra de la infancia
y no soltar el llanto.

Lo que el ojo dejó atrás
se parece mucho a la tristeza
y camino como un vagabundo,
tantas horas, tantas veces,
entre la niebla y el silencio
llevando a cuestas el fuego
como si de un fugitivo farolero se tratara.
No sé qué calle es la que hay que iluminar
para terminar conmigo.

 

 

 

 

©Jaime Forero │ Sin título – Óleo sobre lienzo│2019

 

 

 

EL CEFALÓPODO PRIMIGENIO 

Era la biblioteca, los libros como piedras preciosas.
Bajo la superficie de esos cristales silenciosos
un niño aprendió la letra cursiva para cortejar la primera revelación.
Nadie conoce de los colores que pude observar en las tardes trepado a un Pomarrosa
y sin embargo, dejé tentáculos arribando como piezas de museo en la memoria.
Cada letra y cada dibujo constituyen la forma más feliz de la soledad.
Desde un rincón perdido, en la infancia, lograba las primeras versiones de la errancia.
Ahora, cada vez que me sorprendo en el espejo, un animal me mira sin miedo
luego desaparece, en lo más profundo, dejando una mancha oscura en el aire.

 

 

 

 

 

 

ELEGÍA PARA MIS CANICAS 

Pocos tenían una canica de vidrio transparente,
pero habíamos los de las maras
cristal puro, fundido para cubrir, en el centro mismo,
unas vetas, unos colores deslizándose, otorgándole belleza.
Esferas sagradas, como talismanes escondidos en los bolsillos
dando tanto poder al saco de oro;
qué ambiciosos éramos entonces,
qué piedras preciosas mostrábamos como joyas
y nuestra canica, contra los balines, contra los negros yunques del desprecio.
Pocos saben del serio asunto en que nos metíamos
cuando de jugar boliche se trataba
la Troya era una verdadera guerra
y entonces, comprendíamos mejor a Homero con sus reliquias cantando.
¿Dónde estarán las canicas de la infancia, en qué mano alumbrarán como una estrella?

 

 

 

 

©Jaime Forero │ Sin título – Óleo sobre lienzo│2019

 

 

 

POEMA PARA RECORDAR A UN HOMBRE
QUE EVOCABA EL FUTURO

Debajo de las cinco de la tarde
cuando los eucaliptos
del viejo camino de la choza
comenzaban a recoger sus golondrinas
los dos calderos alquímicos de sus ojos
salían a atisbar la piedra filosofal de la tarde.
La mirada ágata
empezaba a alargarse
hasta herir el lomo de las nubes
y el ocaso, desangrándose
en un anaranjado violento
hurtaba todos los colores al bosque.

La madera, a veces,
aún cruje cuando siente llegar
la brisa, que escurridiza,
se desflora por entre los sueños
de los bueyes dormidos:
presiente la sombra del agorero
a través del corredor,
su respiración buscando
el mutismo ansioso de los niños.

Siempre había delante de la terraza
un silbido siniestro
que daba la bienvenida a su voz de patriarca.
Los mechones ahumados
de sus cejas y sus barbas
resplandecían
como un lengua de fuego en la fogata.
Todos buscábamos,
sentados en el suelo,
el calor tierno de la noche
y los ojos nos brillaban
como rubíes asustados,
encandelillados por sorpresa ante su presencia.

Las sombras danzaban o cruzaban
sobre el espíritu de las yeguas
que estaban pariendo en el establo
y un escalofrió color silencio
nos bañaba la piel hasta convertirnos
en un muñón de nervios abrazados.
Su rostro perdía la humana sensación de la vida
y entre las palabras
parecía buscar de nuevo el regreso hasta su infancia.

Alguna vez dijo
que en el solar estaba enterrada la calavera
de un animal mitológico:
un esqueleto
que le había dado por enterrarse
debajo de la fragancia de los seres
que sólo él había recobrado del olvido.

La anciana bruja de la cocina nos decía,
mientras salaba los pescados,
que las cicatrices en las palmas de las manos
se las había hecho un hojarasquín del monte
y desde entonces nadie podía negar
su poder de bestia obsesionada por la siembra.
Muchos en la taberna del pueblo solían brindar
por el abuelo
levantaban sus botellas repletas de cerveza
e imitando el vuelo de las luciérnagas
escupían a las moscas dormidas en el mostrador
creyendo que de veraz
alcanzaban a figurar con inocencia
un poco de la silueta pasada del anciano.

Nadie supo nunca de dónde vino,
mas pronto se enamoraron de su ancha espalda
con la cual podía echarse el pueblo a cuestas.

Siempre cargaba un pincel
y toda la gente lo buscaba
para que dejara la sombra de sus ancestros
conversando para siempre en las salas de las casas.

Cuando hablaba de su pasado,
solía callar y silbar
y los años parecían, de pronto,
ante su sola figura
escabullirse como animales asustados.
Cojeaba
Como si pisoteara ángeles rebeldes
y sus gestos
le transformaban el semblante
hasta convertirle los labios
en oscuridad y aullido,
pero a la luz de la acuclillada fogata
nuestro viejo era más amable
y su sombrero parecía una vieja lechuza
descansando en su cabeza.

Sus palabras nos llevaban a navegar
sobre lomos de cebúes
que habían logrado
aprender el lenguaje de las garzas.
Miles de patrias fueron descritas
con su palabra que, en los inviernos,
engendraba el arrullo y el beso en nuestra frente.

A nuestro lado su sonrisa
parecía señalarnos el día
en que seriamos hombres:
esa impecable entrada del juego
nos presagiaba el final de una historia
y a la vez, nos preparaba para toda su estatura.
Su ancho poncho jugueteaba entre nosotros
como un fantasma poseído por la risa
y el viejo
con sus manos de Dios
nos alzaba hasta sus hombros
para mostrarnos desde allí
la inmensidad de la tiniebla.

Su ronca voz acallaba el bosque
y todas sus criaturas
y los niños
pronto sabíamos que era hora
de ir a soñar con el recuerdo de su credo.

Siempre se percataba
de que todo quedara en orden:
la casa, la anciana bruja de la cocina,
los niños, el bosque y nuestro sueño,
y como si algo le faltara,
atizaba de nuevo el fuego en la fogata,
y comenzaba con sueño
a buscarse entre sus cuentos.

 

 

 

 

©Jaime Forero │ La tarde – Óleo sobre lienzo│2019

 

 

 

DESOLLANDO EL LLANTO 

Yo que tengo por costumbre esta manía,
esta verborrea pegada
como cuero roto entre los labios,
yo que grito y berreo
hasta ponerme hinchado el corazón
y los puños morados
de tanto darle a nada y resentido.

Yo que me levanto a veces
con cierta repugnancia
arrinconada y susurrando, tengo que decir,
que no es veneno lo que pasa sino un sabor originario
que a veces nos pone a todos de luto hasta los sueños.

Esto de tener que vivir como saliendo a escena
(como porfiando viento,
muecas de fastidio entre los ojos),
es apenas un motivo
para echarle fuego hasta la sombra.

La vaina sencilla de levantarme con fastidio,
de saber que vuelvo al ruedo aniquilando quejas
tiene cierta insistencia de aguja
punzado la carne
o cualquier cosa que posibilite un grito.

Es que crecer, de pronto,
con el olor de la sangre a ras de aliento
es como ponerse a recordar
lo echado a perder entre los sueños.

Que lo serio es esto;
ponerse a vivir como si fuera cierto.

Llevar del pescuezo y a rastras,
la sonrisa de hipócrita al trabajo,
ponerse a hacer familia;
abultar con cansancio las rutinas,
llegar como despierto hasta un domingo;
ponerse a mirar los días
como si fueran diplomas colgados en el pecho
y llorar, hasta reventar la sombra
como pompa de jabón entre los dedos.

Es que gritar así no lleva a cuento
sino a meras certezas de cuchillo.
Es esa rasquiña,
esa esquirla poniendo rojo el desespero.

Yo tengo esta manía,
este desagrado hacia el reloj de las esquinas,
esta gana de bajarme del mundo para siempre,
de ponerle tarjeta de vencido
a la mueca de amor que me vendieron.

Es que cargar de pronto
con tanto lío de silencios
perpetrando ciertas decepciones,
con el capricho de saludar amigos
y encontrar sorpresas como si fueran rostros,
le vuelve arisca el alma a uno,
le carga con fastidio las cobijas.
Yo tengo desgarrado algo
que se me sale, a veces, a maldecir los días;
la sensación de no hallarme,
la negación del tiempo
haciendo estragos en mis huesos.

Es que uno, a veces,
se levanta muerto
rajado a la mitad,
apenas floreciendo monotonías
y bostezando hastíos.

Es que uno, a veces,
se echa a podrirse
encima de contritos desalientos,
se nos eriza el compungido
o una gana de rompernos las entrañas
nos pone a mirar cualquier soledad con odio
hasta estallar lamentos.

Es que a veces, yo, como cualquiera,
enervado con ciertas cosas
que le sacan filo a la tristeza
me pongo en el oficio
de desollar el llanto.

 

 

 

 

©Jaime Forero │ Sin título – Óleo sobre lienzo│2019

 

 

 

ANSIAS DE HUIR 

Escribir muy despacio
para tener conciencia
de la palabra que palpita.

Ser testigo de una hoja
convirtiéndose en hojarasca.

Admirar la trasparencia
que hace posible el color entre las cosas.

Resumir todos los versos
y dejar solo la palabra inevitable.

¿Por qué sufro?
hay tantos escombros y rostros en pánico,
tantos patios
donde siempre está el caracol y el lirio de lluvia.

Solares con muros de adobe
y niños acuclillados buscando el silencio,
es un óleo
que jamás he logrado mirar desde el fondo;
como la mujer asomada a la ventana
o el acordeón presagiando la agonía.

Yo sufro
y es amable este dolor de no hallarme,
de buscarme o verme,
de reflejar la cara estupefacta,
enardecida y repleta de cansancio.

Me seduce el terror
que sale como enredadera de los ojos,
el mutismo con que reto el cristal
y la presencia misma que abisma.

Hay otro en mi pupila
un pozo,
una profunda salida que no logro.
Y estoy huyendo siempre.

Puentes colgantes que van de mi desolación
hasta la habitación de la infancia.
La fotografía de un niño sabiéndose recuerdo.
Un ojo asustado,
esa es la metáfora moderna.

Hablo de los años
cuando el hombre
encendía el fuego para contar historias.
Digo que todo es penumbra,
miedo a las sombras, a los espectros
que nacen de la duda y la inocencia.
Lo mejor era estallar.
Besar el rostro de alguien
entregando la presencia de la fe
como algo natural que ocurre
entre dos estrellas
que pasan cada una hacia el olvido.

Yo me rompo,
me agrieto hasta ser pedazo de barro reseco
o pútrido desierto.
Pero a veces se posa en mi resequedad
una mariposa;
de esas terribles cosas hablo.
Días poéticos
como pestañas entornando el tiempo
y las ganas del cariño.

Quiero un detalle del pabellón de mi oreja,
tener mi espalda de frente
entre mis manos,
llegar a los lugares imprecisos
e imposibles de mi cuerpo;
ese territorio que me basta
para decir que no se conoce nada.

Y yo
que tengo una apariencia,
un racimo de necesidades
como cascabeles colgando en una cuna vacía.

Quiero empacar mis pensamientos al vacío
y en este verso
escribir un espacio para decir que callo.

Hay relojes que no marcan nada
y otros
que insisten en ver algo
que le hace falta a alguien
para morir tranquilo.

Uno a veces marca vidas
como si se tratara de dejar testigos
de la desolación
y son seres que llevan el desplazamiento
palpable en la tristeza
y esperan a la entrada de los cafés
como si atisbaran una ausencia.

Es que todo, a veces,
pareciera resumirse
en aguardar las despedidas.

 

 

 

 

 

 

EPITAFIO

Porque quise la libertad,
el aire,
la misma muerte.
Porque no me avergonzó ser un hombre,
porque tuve el amor
y los sueños y la soledad entre mis manos.
Porque estuve vivo y dormí.
Porque sentí el mundo con su historia insepulta.
Porque el tiempo me fue llenando la memoria
de recuerdos y de sensaciones inolvidables.
Porque fui testigo de un arco iris y una luna llena.
Porque comprendí el silencio tierno de los animales
y jugué con las nubes.
Porque observé el milagro de una crisálida
y sentí el latir del corazón de un colibrí.
Porque di nombre a las cosas
y llené de dicha el alma de una mujer con caricias.
Porque creí en Dios y en el Diablo
y sin embargo, esperé siempre la nada.
Porque lloré y reí y tuve orgasmos
y sentí el presentimiento de develar un misterio.
Porque fui feliz simplemente,
por eso,
porque mi tumba es un árbol
y su aroma es el sándalo.

 

 

 

*  *  *

Derechos reservados
©Zeuxis Vargas Álvarez

 

 

NOTA BIOGRÁFICA

Bogotá, 1981. Licenciado en Psicología y Pedagogía con énfasis en Educación Comunitaria de la Universidad Pedagógica Nacional y experto en Lectura competente, de la Fundación Alberto Merani. Ha publicado los libros de poesía Las cosas que aprendí (Seshat ediciones, 2016; sello Uniediciones, 2018 y Seshat editorial, 2019); de ensayo; Razones de sobra (Uniediciones 2018), Murmullos de la intimidad (Uniediciones 2018) y la antología Depredación. Antología inusual de cuento colombiano contemporáneo (Seshat ediciones, 2017, Uniediciones, 2018). Sus artículos y colaboraciones en revistas nacionales e internacionales son: Fabulistas de la intimidad, revista Quimera, España, número especial de Navidad, 325; Mitológicas, revista Asterión No XLII y Raúl Gómez Jattin: la poesía como necesidad, revista Rara-Avis, Universidad Pedagógica Nacional, Nº 7-8, enero-diciembre de 2006. Ha sido catalogado en el centro virtual de la biblioteca University Harward y en el centro virtual de la Organización de los Estados Iberoamericanos (OEI). Su diatriba contra Rilke fue dada a conocer en el portal Renata del Ministerio de Cultura de Bogotá en el 2010. Una pequeña muestra de su obra poética fue publicada en la antología Nueva visión de autores cundinamarqueses (Editorial Gobernación de Cundinamarca, 2001). Su estudio Fabulistas de la Intimidad; Los Auténticos Extraviados, se publicó en la página virtual About, poesía en español de Nueva York y la colección de poemas Aridez en la revista Magazine Entremares de Alemania. Muchos de sus cuentos y ensayos han aparecido en varios sitios web de literatura como La raíz invertida, El cráneo de Pangea, Poetas del siglo XXI, Letralia, Claroscuro, Palabras esenciales, Revista Corónica, Macondo literario, Magazín del Espectador, Centro cultural Tina Modotti, entre otros.

Es el director, editor, diagramador y diseñador del Proyecto-Taller Seshat Editorial, además creó y dirigió la colección Textos Cautivos de autores nacionales e internacionales que apareció en el sello Uniediciones durante el año 2018; la colección Obra abierta de poesía en lengua castellana que recoge a una gran muestra de autores hispanoamericanos en el sello Proyecto-taller Seshat editorial y la colección Lector in fábula de autores inéditos.

Dirige el taller Muyquyta en Bogotá desde el año 2017. En el panorama nacional como gestor cultural es reconocido por ser director de: La voz del poeta, programa de entrevistas; El poeta tiene la palabra, reuniones con escritores; Debatiendo, exposiciones de temas culturales; Cine club Goya, cine-foros independientes; Anábasis, conversatorios culturales; Argo, conferencias; La gruta de las palabras, colecciones de poemas de autores latinoamericanos; Entrevistas especiales e Historias de Jazz y blues, programas radiales; y Léeme un cuento, historias del mundo entero para niños.

⊂Ο⊃

Las Ilustraciones que acompañan los poemas son del artista plástico tunjano Jaime Forero. Alberto Motta Marroquín dice de él:

ENCUENTROS
 
El pensamiento artístico de Forero permanentemente asocia, y su espíritu futurista se reconoce  a través de la intuición. Duda de las afirmaciones plásticas de ayer y se apoya en los niños, los poetas y los primitivos. Jaime Forero es un explorador del interior en lo exterior y la autoexpresion ilumina la atmósfera actual de ansiedad y desencanto; las vivencias anímicas de Jaime Forero dan origen a una creación plástica que invade al espectador con una energía que despierta la imaginación y acrecienta la sensibilidad. Aún compañero con el que tímidamente encontramos y elaboramos para otros y otras imágenes fijas y en movimiento. Amigo que ataca la envidia y el odio con versos, nubes, cacharros, y ternura.

⊂Ο⊃

 

ESTA CASA QUE ME HABITA – Poemas de Miguel Torres

 

Foto │©Archivo particular


Pequeña Antología
Selección de
HERNANDO GUERRA TOVAR
Bogotá D. C., abril 2020

 

 

 

EN MEDIO DE LA TARDE

Un largo, un oscuro salón
tal vez la infancia
Aurelio Arturo

En el celaje del relámpago
hallé el camino de la infancia
un corredor apacible
un patio súbito de encantos
el escondite secreto de esos días
cantados en la algarabía de la tarde

Infancia ungida con hierbas y asombros
en el filo de la luz
con una ronda de pocas voces

Sólo éramos tres
anudando miedos en el reclamo del trueno
en la desolación de los espejos
en los baúles y su abandono
Sólo éramos tres en medio de la tarde
en el corazón de la noche

 

 

 

 

 

 

 

MEMORIA DEL VUELO

Con los últimos pájaros viaja la tarde
buscamos en el ocaso
vestigio de otras alas
rutas desconocidas del viento
Una roca nos muestra la caverna
los dioses nos regalaron el fuego
la memoria del vuelo
Hoy buscamos entre huellas indecisas
un manojo de plumas
su renuncia que nos duele
el eco triste del canto que perdimos.

 

 

 

 

©Benhur Sánchez Suárez – Ciudad perdida 1, 2007

 

 

 

 

RELOJ

Un silencio sostenido
despierta los pasos del abuelo
Tránsito del tiempo
en esta casa que me habita

 

 

 

 

 

 

SIN REGRESO

Como ave que cruza la noche
y aloja en la oscuridad su canto
la sombra vaga de espaldas a la luna
con sigilo desanda las esquinas
danza entre cuerdas que amenazan
una horca probable
Seducidos por la niebla
guiados por luciérnagas
acuden los sonámbulos al patíbulo.

 

 

 

 

 

 

ITINERARIO

Transcurren los días
el polvo y la sed de los caminos
Buscamos con afán en el barro
y en la espiga madura
nuestra esencia y sus orígenes

Asumimos el instante
como nacimiento de un itinerario sin retorno
posamos con premura la fatiga
en el rastro de la sombra
en la epifanía del milagro
Mientras un dios nos reinventa
bebemos el temblor de la lluvia
desciframos el diálogo de la brisa en los bambúes
y el secreto silencio de sabernos solos
en la revelación del misterio
en la certeza de estar vivos
muriendo.

 

 

 

 

©Benhur Sánchez Suárez – Ciudad perdida 2, 2007

 

 

 

 

LO QUE OFREZCO AL FINAL
DE ESTA NOCHE

Señor
Me daría igual un trino
el canto del gallo
el grito empedrado de una carreta
para romper el hilo de esta noche
que tiene sabor a miedo y a orígenes
permíteme encontrar un puñado de cenizas
que me revelen para qué esta errancia
de orillas inciertas
sin rincones probables para soñar
sin estaciones para la risa y la cosecha
sin rutas para que la soledad cabalgue
y arrase a este ejército ciego de ángeles que somos

Señor
en la terquedad de mi rastro
te ofrezco lo que hallé al final de esta noche
un manojo de olores moribundos
un desvelo alucinado por la lluvia
que hiere su cuenco infinito
y esta espera larga y confesada
al ángel que ha de colocar en mis manos
un poco de aquella ceniza
que siéndome conocida
insiste en negarme

 

 

 

 

©Benhur Sánchez Suárez – Ciudad flotante, 2007

 

 

 

 

 

INCERTIDUMBRE DEL REGRESO

Vivir no es otra cosa
que arder en preguntas
Antonin Artaud

Bajo la lluvia de la tarde
un niño traduce la transparencia suspendida
un repentino milagro
el arcoíris
Pinta en los alares
en el paraguas de la abuela
plumas de un canto triste
turpial herido en el relámpago
Confiesa a la rama estremecida el secreto de la brisa
la memoria de otra edad
el color del miedo de un tiempo
en la cicatriz y su dolor no resuelto
Echa a navegar en el temblor del agua
su botella de náufrago sus preguntas
Tal vez alcance la otra orilla
naufrague en el horizonte contemplado
aviste la tierra prometida el espejismo
acaso un dios rescate para el sueño del hombre
la respuesta del viento
¿Quién nos vigila desde el revés de los espejos?
¿Por qué nos reclama en la sombra la luz presentida?
¿Cuándo será revelado en los baúles
el abandono de nuestro retrato?
¿En qué paraje del bosque seremos rescatados
del cosmos y su intemperie?
¿Desde qué orilla nos confesarán el destino de sed
de este barro inconcluso?

 

 

 

 

 

 

CREO EN LA LUZ Y EN LOS ASOMBROS

Detuve mi partida por creerle a la luz
y confirmó mis asombros
El murmullo de la eternidad
aprisiona el caracol
Voces se hacen huella en la edad de la tierra
resplandor que bebió la luciérnaga
para lanzarlo como fulgor a los cerezos
y posarlo en la manga de mi camisa

Descifro los hilos del tiempo en el nido de los pájaros
los enigmas del cosmos en sus cantos
en el temblor del agua tus miedos milenarios
Mis sombras desandan la noche
los orígenes que se escurren
como agua de acequia

Fragilidad del barro en la hierba y el árbol declinan
en las urgencias que aniquilan y nos prolongan
Sobre este instante altísimo todo lo entiendo
Somos mar somos sangre galopando
y un grito que zozobra.

 

 

 

 

 

 

PRIMICIA DE LA SOMBRA

Luz presentida
en la orilla del milagro
el rastro del miedo
un llanto legítimo
que apaga esta cuota de cenizas.

 

 

 

 

 

©Benhur Sánchez Suárez – Ciudad en azules, 2006

 

 

 

 

EN EL FILO DEL ENIGMA

Se me antoja cantar el abandono
en la víspera del miedo
en el insoportable filo del enigma
Anunciar un dolor legítimo
en la orilla del invierno
y su relámpago terrible
cuando clama un pedazo de noche
para su naufragio en el espejo
Descubrir el abrazo de infinito
en el último grito de mi sangre
su presagio en los límites
del exilio
Deshojar la perplejidad que canta
el asombro de encontrarme negado
en la soledad de la muerte
en la impunidad del olvido

 

 

 

 

 

 

PARA OTROS VIENTOS

¿Qué haré?
Cuando la mañana ocurra lenta de palomas
cuando la brisa no sea más que un presagio
en el celofán de la libélula
y las mariposas y su danza
sólo sean una ilusión solariega
cuando en el alar de la casa se detengan las sombras
y el tiempo se ahorque en el eco del silencio
cuando mi madre decida recoger el viento en sus faldas
y sus pasos sean niebla
en la orilla blanca de los heliotropos
cuando la lluvia no bañe mis predios
y naufrague la luna en el aljibe de siempre
cuando alejes tu vuelo de mi cielo
y le prestes alas a otros vientos
¿qué haré?

 

 

 

 

 

 

INFANCIA

En un barco de papel naufragan
mis sueños y la noche

 

 

*  *  *

Derechos reservados
©Miguel Torres Pereira 
 
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NOTA BIOGRÁFICA

Arjona, Bolívar, Colombia, 1960. Licenciado en Ciencias de la Educación / Biología Química de la Universidad del Atlántico. Ganador del Concurso de poesía Casa Silva en Cartagena, 1993. Premio de poesía Jorge Luis Borges (Universidad del Magdalena, 1995). Premio de poesía del Caribe Colombiano (Universidad del Magdalena, 1998). Primera mención Concurso Nacional de poesía Gustavo Ibarra Merlano, 2005. Autor de los poemarios: De luna y piel en otro ámbito, Secretaría de Educación Distrital Cartagena (1996). Estación del instante, Colección los conjurados, Común Presencia Editores, Bogotá (2007). Cofundador del taller literario Encuentro con la Palabra. Aparece, entre otras en las Antologías de poesía colombiana Nuevas voces de fin de siglo, de Gustavo Revelo, 1999. Poesía Colombiana, de Iván Beltrán Castillo, Fundación editorial el perro y la rana, Caracas Venezuela (2008). Cincuenta poetas Colombianos y una antología Ediciones Caza de libros, Ibagué Colombia 2010.

⊂Ο⊃

 

Las imágenes que acompañan los poemas son obra de BENHUR SÁNCHEZ SUÁREZ (Pitalito, Colombia, 1946), novelista, cuentista, poeta y artista plástico. Cuentos suyos han sido traducidos al francés, al alemán, al italiano y al inglés. En la actualidad vive en Ibagué. Es columnista del diario El Nuevo Día. Puede ver obra suya y leer algunos de sus poemas AQUÍ.

 

 

OTRA ORILLA DEL SUEÑO – Poemas de Hernando Guerra Tovar


Foto / ©Marcela Sánchez – MARA

 

 

 

MEMORIA

A mi madre

Bajo tanta lluvia de Dios te recuerdo camino de la aldea, llevando de la mano un niño asombrado, tu rostro sereno, tu sonrisa; mientras el río se inflama, ruge; crece arrastrando a su paso la tarde que se desploma entera, el viento, la montaña, la aldea toda. Memoria erguida en una garza.

 

 

 

 

 

PUENTE

Para alcanzar la otra orilla del sueño, es preciso tender un puente de metales y brebajes, sobre el vacío tembloroso de la noche, dispuesto a resistir el peso de las huellas, que pueda mantener el equilibrio de la memoria, capaz de esquivar la bruma de los abismos. Es necesario atizar el fuego, afilar los cuchillos, atrapar el grito con las manos desnudas. Para alcanzar la otra orilla del sueño, pesadilla del sol, es prudente tender un puente de hechizos y milagros, ignorar la llave, el hilo extraviado en el ojo de la aguja, aceptar en silencio el asombro y el arcano. Es ahora que despierta la vigilia.

 

 

 

 

 

NOCHE DEL CAMINO

Vestida de follaje
huyendo de lejanas intemperies
ha llegado hasta mi alcoba
para que la desnude
la abrace
la cubra de fuego

Noche del camino

Apretada a mi cuerpo cálido
ahora duerme
visita el paraíso

 

 

 

©Edilberto Sierra

 

 

ANTICUARIO

A Jorge Eliecer Pardo

El tiempo resbala, escapa
por entre los curtidos dedos del anticuario
Él precisa la edad de los objetos
tasa el polvo que cubre su existencia
Risa y llanto de lejanos dueños habitan este mueble
tenue luz de hogar se agita en esa lámpara
imagen de la niña que fue
en el espejo
El piano recorre, discurre
por notas de Chopin o de Beethoven
y la tienda se puebla de ausentes
Hay un lugar dispuesto para todos
en el comedor de cedro
donde cenaron los héroes
antes y después de las batallas
Hálito de vida en cada cosa
respiración, vaho, latido
desfile de siluetas invisibles
siglos que observan en la sombra
Un concierto de voces y murmullos
asalta cada noche la tienda del anticuario
Él precisa la edad de los objetos
mide la herrumbre que calla su silencio
Allí los estribos con aire de galope
los floreros de Eros o Thanatos
la máquina en que el poeta escribiera
nocturnos memorables
los jarrones de plata, los pebeteros
los candelabros
la silla de Van Gogh
que contiene el mundo
El tiempo resbala, escapa
Candil que alumbra los rincones de la infancia
¿dónde el baúl en que Abuela
atesoró sus más íntimos
recuerdos?

 

 

 

 

 

ARCANO

Dueños del cuchillo y de la herida, llevamos un crimen en la traición, en la voz apagada. En el juego de la vida, cada cual guarda su as, su comodín. Arcano del silencio, ave nocturna, guardián de lo indecible.

 

 

 

©Edilberto Sierra

 

 

 

ALBEDRÍO

A Andrés Matías

De los escombros elige el que te guste
Hay azules, cielo despejado
para aquellos que sueñan paraísos
donde la luz no alcanza
Hay verdes, como el vientre del bosque
colmados de hojas y de alas
Los hay rojos como la espina
la gota de polvo o de fuego
en cada verso, en todo vino
De los escombros elige el que te guste
Hay variedad de grises olor a bruma
El negro escondido en algún lugar de la tiniebla
El blanco páramo
El que inventa el calor de la canícula
Puedes llevar los colores del sol y de la flor
acaso el lila, el magenta, el rosa
Puedes llevar los colores de la luna y la semilla
los oscuros colores de la tierra
Puedes llevar el amarillo dorado
como el alba o la tarde
como fruto maduro
como ese viento que danza en los trigales
De los escombros elige el que te guste
Sólo tú sabes el color de tu miseria

 

 

 

 

 

FISURAS

Todo escombro tiene su precio. Vale lo que mide o pesa y es metal herrumbroso en horas de consumo, guerras, holocaustos. Sacrificio en tierra ajena, exilio del sueño que atesora, cofre de milagros, historia mancillada como virgen de clausura. Todo escombro tiene su precio. Ruina o esplendor en los matices del blanco, acaso ilumine este camino que bordea las fisuras de la noche.

 

 

 

 

 

DE NUEVO

Por la escalera del deseo,
del séptimo al primer piso.
No hay daño, sólo contusión de fuego.
Ningún reproche.
Nada reclaman las esquinas,
la luz, las lámparas, los muros
que advierten las palabras.
Nada dicen la escalera, el deseo
ni el recién lavado primer piso.
Ayer la conciencia destrozada,
dolor de filo, altar de miedo,
ensimismadas siluetas en la noche.
De nuevo la caída.
Por la escalera de la culpa siete pisos,
buscando la inocencia.

 

 

 

©Edilberto Sierra

 

 

El viento no borra la huella
cada paso acude al reencuentro

Caminos sin rumbo en siglos de color
altares simulados al hilo de la llama

Afuera el cielo no responde
en rituales de espacio
y de tiempo se diluye

Lágrimas de luz en batallas de ausencia
hebras de piel como signo
adheridas al origen

Afuera el paraíso no responde
habita entre dos voces
verdad o ilusión

El viento no borra la huella
cubre de polvo
la mirada

 

 

 

 

 

PROLONGADO RESBALAR
ES LA CAÍDA

nada es súbito
ni caer ni ascender

ascender es comprensión
forma de estar en el vacío
tentación de ser abajo

felicidad no es equilibrio

¿quién niega acaso
la paz de resbalar
el riesgo amoroso de caer
la tentación de no ser
la dicha del vértigo
la alegría de no estar?

               ¿quién dijo
    que el poema
    se escribe
arriba?

 

 

©Edilberto Sierra

 

 

 

SI REVELACIÓN O DELIRIO

si la palabra es forma
del silencio contenido

si tiempo y espacio
son la misma ilusión

si la noche proclama
tentación o certeza

si resbalar germina
la flor del precipicio

si el caer es retorno
como inicio el vacío

si revelación o delirio

 

 

 

 

 

CREER
NO ES DEL TODO CIERTO

crecer
en la sola creencia
dificulta el ascenso

creemos
tantas cosas pesadas
que la escalera
se rompe
y la caída es propicia

creer
es a veces falso

la verdad precisa
crecer
en la inocencia

 

 

*  *  *

Derechos reservados
©Hernando Guerra Tovar
 
 
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NOTA BIOGRÁFICA

Armero-Guayabal, Tolima, Colombia, 1954. Poeta y ensayista. Abogado de la Universidad Libre. Premio Dámaso Alonso, Academia Hispanoamericana de Buenas Letras, Madrid 2017. Es representante en Colombia de la Unión Mundial de Poetas. Fue dirigente por varios años de una organización profesional del sector financiero. Autor de los libros de poesía: Pájaro azul, 1994; La noche del árbol, 1998; Ciega luz, 2004; Sombra embestida, 2007; En la curva del río, Antología, 2009; Tríptico de la luz, Antología personal, 2010; El tiempo que nos resta, 2014; Restauración del fuego 2016; Flor de precipicio, 2019. Incluido, entre otras, en las antologías Poetas Siglo XXI de Prometeo Madrid, 2007; Antología universal de Poesía Siglo Veintiuno de Fernando Sabido de España, 2008; Poesía colombiana Editorial el Perro y la rana de Venezuela, 2008; Revista Letralia de Venezuela, 2009; Poesía colombiana 1931-2011 de Fabio Jurado Valencia, 2011; Poetas colombianos siglo XXI Antología bilingüe (español-francés) de Myriam Montoya, París 2018; Los sueños se aman, Casa del Poeta peruano, Lima 2018; Entra – Mar, Sakura Ediciones, 2018, Su obra ha sido parcialmente traducida al francés, inglés y portugués. Respira y escribe en Bogotá.

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Las imágenes que acompañan a los poemas son del artista plástico colombiano Edilberto Sierra (Bogotá 1956). Maestro en Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Colombia. Ha expuesto en España, Francia, Italia, Alemania, Bélgica, México, Cuba, Puerto Rico, y Brasil. Profesor de Artes de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

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EL PORVENIR PARTIRÁ EN UN TREN BLANCO – Poemas de Eugenia Sánchez Nieto

FOTO │©Mateo Silva

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Poemas inéditos (2010-2016)

ESCARLATA
Soñé con un leopardo que dormía
bajo mi cama
era inexplicable el motivo de tenerlo
por falta de costumbre olvidaba darle alimento
debilitado se extinguía lentamente…
en la noche para sobrevivir
                           pronto daría el zarpazo.
 
Un leopardo agazapado acechaba mi casa
la noche entraba y reclinaba su cuerpo
la puerta entreabierta…
el cuerpo desgarrado pintaba de escarlata la noche.





ROSTRO O MÁSCARA
 
1
Rostros diversos se posesionan de la que fui
hojas verdes, hojas secas resbalan bajo los pies
una bella de traje amarillo sale del bosque
el agua transparente incita un ahogamiento
aves de diversos colores festejan el verano
máscaras diversas se posesionan de rostros expectantes
ríe, ríe, muestra los dientes
saltimbanquis frente a rostros serios y temerosos.
Viajo sobre el soleado parque
¿Rostro o máscara?
ambas partes indestructibles de la que lenta se aleja.
 

2
Correr, correr, correr
cabello rojo al viento
tren amarillo
labios carnosos que esperan unos ojos oscuros
correr, correr, correr
piel temblando
luz vertical, saxofón prolongado
ojos a lo largo de muros infinitos
el juego del azar en busca de la fortuna
caída sin lamento
un gran alarido, rostros descompuestos, sordos
la ambulancia con un moribundo adentro
sobrevivir, correr, sobrevivir.

August Macke, Café turco, 1914

PALABRA EN EL VIENTO
1
La palabra se bate con el miedo con el odio
de la entraña del tiempo vivido
del aturdimiento, del momento postergado
de la belleza
del canto imponente
asciende por el aire una mariposa azul
                                    titila en el viento.
Del tiempo de la infamia
                   de la blanca indiferencia
de los murmullos y la risa
                 del reclamo y el perdón
de la noche y sus pesadillas
                     del indescriptible vacío
brotan las palabras         
                        cargadas de sueño y delirio.
2
Lo no dicho es una forma de pensamiento sin palabras
las palabras juegan a solas
al aire libre se colocan una detrás de otra
                                   imaginando una escalera
el hombre lucha por subir a través de ella.
Estas lo derrotan una y otra vez
las palabras tienen forma
y no están dispuestas a dejarse asir
las palabras se escapan una y otra vez
algunos creen sostenerse sobre ellas
dominarlas y encontrar la cima
nada las detiene
las formas juegan con los sentidos
ellas permanecen ocultas, expectantes…



BAJO TIERRA
1
Cuerpos mutilados, masas informes
muecas de miedo yacían bajo la tierra
ríos impacientes intentaban borrar marcas de espanto
la tierra se revolcaba al recibir tanto cuerpo junto
el amor de los habitantes había sido extirpado
                                                lamentos en círculo
aquel que se salía era aplastado sin piedad
ni pájaros ni amaneceres ni cantos
impacientes buscaban caminos todos transitados
ciudad revisitada con sus nubes cargadas
el amor estaba hecho a la medida de sus semejantes
desgraciados cantaban eternas letanías
                                           no había calma.

2
Bellos hombres agujereados de espalda
                                      de frente, en la cabeza
cuerpos tensos y mirada atónita
un vaho sale de su cuerpo
jóvenes alegres guiados —sin saber
                            en la ruta de la noche
el trazado en su piel joven
                     el bello fulgor en su rostro
 lenguaje de sombras y silencio
señas y silbos extraños rondan sus cabezas
sus familias aletargadas esperan…
el tiempo desciende y abre la puerta
la noche entra en sus aposentos
nadie sabe nada
extraviados de sí
recorren un largo túnel negro sin luz al final.

3
Acuérdate que por allá hay gente mala
                                        asesinan por encargo
se toman la vía, hacen redadas
si el sol está de frente
                         matan sin piedad
extraña tierra esta
hombres de mirada feroz
cuchillo, metralla, bomba

                tierra caliente y sin freno. 

August Macke, Muchachas bajo los árboles, 1914

LAS FORMAS DEL VACÍO
Dentro de un gran salón hay una mesa enorme de billar
sus esferas de diversos colores se mueven
                                 sobre la pizarra verde
en penumbra hombres silenciosos
se desplazan en una danza lenta y alegre
observo detenida como una vela se derrama
                               y cae sobre la tela
una lámpara y un reloj diseñan la forma del olvido
desde la calle un hombre
entra armado buscando una mujer
la que lo observa cae lenta
                             con un tiro en la frente
el sonido lejano de una carambola
el billar se ilumina
amedrentados por el pistolero
salen uno a uno a la noche fría
un día más donde vivir es un milagro.
NIEBLA Y SUEÑO
El porvenir partirá en un tren blanco
las huellas de unas pisadas desaparecen
                        el miedo tiembla
la vida como vasija fracturada.
Aún joven perdió la memoria
se extingue lentamente
                       no reconoce a nadie
 alojada en casa de ancianos.
Un amor incierto la lleva a la niebla
desprendida de todos, olvidada de si
transita por un corredor silencioso
                       el tiempo de la risa se malogró
un órgano suena en la mañana
niebla y sueño la que fue no volverá.

August Macke, Mujer en un diván, 1914

Del libro: Que Venga El tiempo Que Nos Prenda
Cuadernos de Poesía Ulrika, 1985

EL MARQUÉS DEL BETÚN
El marqués del betún ama su vida
de una manera inquieta y distante
sabe que su pasión no son jornadas
repetidas donde él sea uno más en la largan fila.
Por eso se entrega a su delirio
en interminables monólogos sueña
con los hombres que fue y que será
la gente lo observa y se ríe
el marqués sigue ahí hasta que lo aborda la noche.
Su enfermedad lo libera de lo extraño
su enfermedad es la salud de los demás.




LAZOS OCULTOS
Lazos invisibles hacen que aquellos se mantengan
en su delirio en su doble voluntad terminó recluido
el otro se hizo poseer por un grupo de hombres
descubrió que la felicidad era una joven poseída
ella, figura única de mil matices
celebró nupcias con el amor.
Ellos transgresores, implacables
candentes en un desierto helado
intrincados como si fueran uno, más allá de lo visible
amor tan alto que da la libertad y la agonía.
Extraña paradoja donde los amantes atrapados
se ven arrojados a la fatalidad.

August Macke, Gente en el lago azul, 1913

LUCIANO
La alucinación que produce el alcohol y el hambre
y la atracción por lecturas herméticas
provocaron en Luciano una pasión
                                  indescriptible por lo funesto
su mirada inquietaba a los demás
instantes, sólo instantes
se desligaba del hilo tenso
                                   por el cual se miraba al espejo
y ante el que decía: Sólo frente al espejo soy valiente
cuando perdió el hilo mediante el cual
mantenía cincelada su conciencia
se produjo su pasión:
Tres huérfanas millonarias caían ante un piano silencioso.
¿Cuál el límite donde se produce la demencia?

Para Evelio Rosero Diago



EL DÍA Y LA NOCHE
De día el buen creyente
es incapaz de escupir
de noche ángeles escandalosos
buscan la oscura revancha
panteras enjauladas rastrean la salida
el sueño ese encuentro inconfesable.



UN VIENTO
Le visita en la noche, su presencia es real
se traspasan, se barruntan, se prueban
ella le busca con el tacto, sólo un espacio
¿Estará escondido en el armario esperando
                                             la noche sin luna?
Trata entonces de cincelar aquel rostro
                                              le es imposible  
su amado parece invisible.
Será el amor un sueño intenso
y luego un viento fuerte golpeando sin dejar huella
sólo un vacío, un hueco
un hueco por donde sopla el viento.



BLANCO ES EL PAREDÓN
Ojos limpios recorren la mañana
blanco sobre blanco es el paredón
pero ese caído allí
es mi corazón que sangra.

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NOTA BIOGRÁFICAEugenia Sánchez Nieto (Bogotá, Colombia, 1953). Título de Filosofía, Universidad Nacional, Bogotá, Colombia, 1987. Especialista en Administración y Planeación del Desarrollo Regional Universidad de los Andes, Bogotá, Colombia, 1993. Dirigió el Programa Página Impar de la Unión Nacional de Escritores, que se transmitió por la Radiodifusora Nacional de Colombia, (1990-1997). Libros publicados: Que Venga El tiempo Que Nos Prenda, Ulrika Editores, Bogotá, Colombia, 1985; Con La Venia De Los Heliotropos, Ulrika Editores, Bogotá, Colombia, 1990; Las Puertas De Lo Invisible, (Cuaderno), Centro Colombo Americano, Bogotá, Colombia,1993; Visibles Ademanes, (Cuaderno), Colección Viernes de Poesía, Universidad Nacional, Bogotá, Colombia, 2004; Dominios Cruzados, Colección 50 poetas colombianos, Caza de Libros, Ibagué, Colombia, 2010; Visibles Ademanes – Antología – Colección Un Libro Por Centavos, Universidad Externado de Colombia, Bogotá, Colombia, 2013; Lo Inasible (Libro Digital) Publicado por NTC, Gabriel Ruiz, Cali, 2016. Diversos premios de poesía; publicaciones en revista y antologías nacionales e internacionales.
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©Eugenia Sánchez Nieto