ESCRIBIRLO TODO PARA LA MUERTE – Poemas de Pedro Arturo Estrada

Foto / Archivo particular

PEDRO ARTURO ESTRADA (Colombia, 1956) Ha publicado nueve libros de poemas. Premio nacional Ciro Mendía en 2004, Sueños de Luciano Pulgar en 2007, Beca de creación Alcaldía de Medellín, 2012 y Casa Silva, 2013.

 

 

 

 
 

ANTIORACIÓN

Que la vida me agarre confesado
boca arriba del miedo
aleteando en el azul
 
Una sola canción
una palabra sola
—dioses desconocidos
cantaré para vosotros
 
No pido ningún cielo
No ignoro vuestro infierno
 
Solo este instante es mío
No lo carguéis de eternidad
 
Dejadme ir cuando quiera
No me atéis
No pidáis mi fidelidad
 
—Mi fe última
 
Esa apenas me alcanza
para el día.
 

 

 

SILENCIOSO HORROR

De los días que uno tras otro
no fueron la vida 
—que estuvo siempre en otra parte
 
Del camino que no elegimos
La dicha que pudo haber sido y desdeñamos
 
La verdad no vista a tiempo
La mano que no se tendió
y hubiera salvado algo
 
De la vieja costumbre de creernos a salvo
porque vuelve la luz a los ojos abiertos 
mientras duerme lo informe bajo techo
 
Rostro del horror escondido en la belleza          
—La misma luz de lo amado.

 
 
 
 
Carlos Granada, Angustia – 1970
 
 
 
PERMANENCIA
Permanecerá sólo la devastación
La pesadez del cielo
en la pupila fría
 
De la tierra ascenderá entonces
el reclamo de lo muerto
La lengua del fuego imprecando
la masacre de los delfines
el desuello vivo de los pequeños
habitantes del bosque
la tortura del aire y del agua
cuyas voces ya habrán gritado
su sentencia inapelable
 
Permanecerá sólo la cuenca ávida del desierto
El vuelo rasante de la hoz
sobre los trigales del universo
 
Y en el fondo de toda la memoria
de unos dedos a cuyo roce
hubieran girado de otro modo
los goznes de la realidad
 
Las yemas de esa penélope del sueño
tejiendo y destejiendo una imposible
—belleza.
 
 

 

 

 

LA SOLA GRACIA

No obstante, el instinto
de asirnos a los bordes
 
De mantener la calma
frente al vértigo
 
La ingenua obstinación
por otro mundo
soñado en el vacío
 
Esta red de creencias
deshecha por el viento
llamada realidad
 
La gracia de fingirnos
habitantes del aire
 
Son el único triunfo
—todavía. 
 
 

 

 

 

MISERIA

Espuria promesa del reino
del país del mañana
cuando sólo teníamos ese trozo de pan
para el día siguiente
 
Cuando nos guarecíamos de la tormenta
bajo una piedra habitáculo de escorpiones
 
Cuando apenas podíamos copular en la sombra
avergonzados de nuestro deseo
de acunar esa pequeña llama
ese rescoldo de incendio en los ojos
 
Miseria de comprendernos mejor
cuanto menos palabras
cuanto menos sueños cumplíamos
cuanto más despojados
 
Miseria de no sabernos
de no querer saber
 
De no querer vivir
nada que estuviera
más allá de las manos.

 
 
 
 
 
Carlos Granada, El color de la vida, el color de la muerte – 1975

 

 

MEMORIAL

Hubo un tiempo para el alto sueño del viaje
más allá de la casa, el sempiterno patio,
el comedor penumbroso, el corredor helado
 
Una hora para la epifanía
del grano de arena y las alas del pájaro
 
La simetría dorada, la cifra, el continuum
de la música donde fluíamos con los ojos cerrados
Tiempo en el que pagamos con oro toda fe
y aguardamos pacientes el regreso de la gracia
 
Esperábamos tanto de nosotros
Todo lo dimos, todo lo apostamos
esquivando el aletazo de la incertidumbre
 
De pronto algo se rasgó
La grieta apareció y por allí
el resplandor del infierno tan temido
 
La mañana dio un vuelco feroz contra los ojos
El sol se vino abajo
Se hizo polvo el cielo
 
Y no tuvimos donde poner el pie
que no fuera ya sombra
de lo muerto.
 
 
 

 

 

 

ANÁFORA DEL VIAJE

Haber visto singlar las horas vacías
Haber oído el canto de sirenas
y contemplado inermes el ojo del Cíclope
 
para nada, para espantar con débil gesto
las moscas que regresan al rostro
 
Haber esperado desnudos
ante la aurora que avanzó
como una novia entrando en la casa
 
Haber escuchado todo Bach
todo Mozart con el cuerpo vencido
bajo la araña metálica del clave
con el hueso ingrávido
sobre las armonías del Celeste
 
Haber leído las páginas
del mismo interminable libro
que fueron todos los libros
 
en tanto que la vida
—otra vida
 
huía veloz por la tangente.
 
 

 

 

 

BELLEZA

Concentrado fulgor
Prenda última de los demonios
 
Belleza sólo para ella misma necesaria
En ella misma soberana
 
Belleza que sólo en nosotros se hizo escombro
Belleza que sólo en nosotros se hizo crimen
 
Belleza que sólo en nosotros fue terror.
 
 
 
 
 
 
 
Carlos Granada, Sin título – Sin fecha
 

FUGA

Olvido 
que en tu pulso nos ciñes
pudriéndonos sin pausa
 
Todo cuanto tocas es pliegue quemado
oblicuidad de la mejilla,
declive y desvío
 
Tiempo que, no obstante,
una urgida belleza nos revela
sin horizonte, en fuga siempre
 
renaciendo a la sombra
de todas las derrotas.
 
 

 

 

 

LECTURA DE PASCAL

 
Para Camila Charry
 
Esto que tratamos de entender
a fuerza de imaginación
más que de razonamiento, como una fe,
como un sueño sub specie aeternitatis.
 
Esto que flota y va con nosotros,
de afuera adentro y viceversa,
lo que en las noches se agiganta hasta el vértigo
y nos abre una fisura de extrañamiento
 
mientras hacemos que ordenamos,
que dominamos el pequeño espacio
de palabras e historias del día,
 
mientras rumores lejanos se apagan,
y el zumbido secreto de otro universo
a escala micro se esconde
tras la línea de lo inaudible
que llamamos silencio.
 
Fragmentos de realidad se juntan
bajo el foco de luz
de una conciencia
 
Instantes de eternidad nos atraviesan.
 
Qué somos, adónde vamos,
qué hacemos aquí indaga,
grita la estrella afuera o adentro
de los ojos del perro que nos mira,
 
por qué y para qué susurra el viento en la ventana.
 
Por qué buscamos aún más explicaciones
cuando apenas somos
esa antigua pregunta
 
y debería bastarnos.
 
 

 

 

 

BABEL

 …una grieta en el seno de lo dicho

                                Mercedes Roffé

 
Y tantos libros, tantos nombres
desbordando la estrecha memoria de un mundo
hecho sólo de ráfagas de presente
 
Y volver a leerlo todo para nada
Y volver a escribirlo todo para la muerte
 
Espuma y viento, mares de tinta que revientan
contra los acantilados de la noche
 
Y al fondo en la soledad de su cubículo
el último hombre, el último poeta
 
salvajemente mudo,
rabiosamente herido
de silencio
 
—y vacío.
 
 
 
 

 

 
 
Carlos Granada, El color de la vida, el color de la muerte – 1976
 
  

SUPERFICIES

El silencio no existe. Existe lo inaudible
en la superficie donde apenas percibimos
nuestra sombra
 
Tremor oculto de la vida
que ignoramos
 
—En la superficie sólo escuchamos
nuestro pensamiento
 
—En la superficie sólo hablamos nosotros.
 
De superficie a superficie
la verdad enmudece
 
De superficie a superficie
sólo la nada dice.
 
 
*
 
 
Abandonamos todas las razones
para tener razón
 
Se fragmentan los espejos
que devolvían un rostro
El que creíamos nuestro
 
—Y el rostro único de la verdad
 
Ahora todos los rostros son posibles
Todas las verdades
Todas las identidades casan
con nuestra nada
 
 
*
 
 
Como los nombres, como las palabras
que designan lo desconocido
 
Porque también desaparece la fijeza,
La mirada que aún nos dibujaba
La mano que demarcaba los contornos
La fe de estar presentes
De cruzar el umbral
La certeza de durar y fundar un territorio
 
El silencio no existe
Sólo existe lo inaudible
en la superficie.
 
* * *

 

NOTA BIOGRÁFICA
Pedro Arturo Estrada. Colombia, 1956. Ha publicado Poemas en blanco y negro (Editorial Universidad de Antioquia, 1994); Fatum (Colección Autores Antioqueños, 2000); Oscura edad y otros poemas (Universidad Nacional de Colombia, 2006); Suma del tiempo (Universidad Externado de Colombia, 2009); Des/historias (Cuadernos Negros Editorial, 2012); Poemas de Otra/parte (Cuadernos Negros Editorial, 2012); Locus Solus (Sílaba Editores, 2013); Blanco y Negro, nueva selección de textos (Letera Ediciones, NY, 2014) y Monodia (Letera Ediciones, NY, 2015). Es premio nacional Ciro Mendía en 2004, Sueños de Luciano Pulgar en 2007, Beca de creación Alcaldía de Medellín, 2012 y Casa Silva, 2013, entre otros. También ha participado en distintos festivales y encuentros de poesía en Colombia y E.U. Ha sido coordinador de talleres literarios con el ministerio de cultura y algunas instituciones educativas del país.

* * *

Derechos reservados
©Pedro Arturo Estrada

HAY UNA NOCHE MÁS AMPLIA – Poemas de Jandey Marcel Solviyerte

Foto / archivo del autor

JANDEY MARCEL SOLVIYERTE. (Bello, Antioquia, Colombia, 1974). Poeta, narrador, dramaturgo, traductor y ensayista. Su obra literaria ha merecido varios premios y reconocimientos.


MÁS QUE UN CONSEJO, AMIGO

Aléjate lo más que puedas del mundillo banal;
no es esa ruta infame la que ha de llevar tu paso.

La marea no detiene su curso al estrellar las playas,
ni se impide cuando es propicio el pasto para la sed
del fuego el voraz incendio que arrasará la cosecha.

Un deber profundo tienes que omite todo desvío,
y aun, sin tu arbitrio, inexorable te arrastra a cumplirlo.

Lo más que puedas, aléjate, del mundillo banal.

NO DESCUIDES TU COPA

Bebe de este vino y se embriagará la vida toda en ti.
En la somnolencia propia de su ser, su espesor degusta.
Liba este néctar mientras el mundo gira reducido
a tus pies, en una danza vana de la cual serás el dueño.
A plenitud disfruta de este instante verdadero y fugaz,
no otro más tuyo hallarás en llano paraje de traidores.
No descuides tu copa, otros labios la quieren escanciar.
Apresúrate a cumplir tu papel, la comedia ya termina.

Saturnino Ramírez, “Pool Hall”, 1983

DE AQUELLA MÚSICA

Se apresuró la vida a llevárselo todo
y a dejar en cada espacio vacíos,
abismos que la nostalgia impele,
secreta impaciencia en el porvenir.
Era el viento en su curso la voz recia,
el aviso inmemorial de aquella música
desplegada en las ondas, de sueños
de tantos otros que ahora cruzan el olvido.
Se apresuró la vida y el instante pasajero
de luces y de sombras todo íntegro
se desvaneció en nuestros cuerpos.
Ardió la llama y en humo la existencia fue.

ESTA DIMINUTA ALEGRÍA

Vuélvese a ver de nuevo ante la aurora brillante
un nuevo mundo despierto que crece desde las piedras.
El corazón del hombre es sensible liado al de la tierra;
tanto es así, cuanto a cada instante en llanto se derrama.
Cúbrese una vez más de rocío la pradera; la niebla
en los caminos va cediendo paso al día que asciende
presuroso por la cuesta del tiempo, donde arroyos saltan,
fertilizan los campos que morirán también en su hora.
Pliéguese aquí dentro de mi ser esta diminuta alegría,
de saber junto a mi muerte todas las cosas más bellas.
El día no se detiene, y lo que somos hoy día, mañana,
de la hoguera que hace siglos arde, será sólo ceniza.

LAS CANCIONES MÁS BELLAS

Juzga por ti mismo si vale o no la pena
transitar a toda prueba esta senda tenebrosa.
Infiere si en verdad importa seguir la absurda
línea por los astros propuesta. Y verifica si aún
es cierto el milagro desastroso de la existencia.
Ve y únete a todas las cosas junto a ti dispuestas,
y marcha en pos de la penumbra de las noches
y de los días borrosos por el paso de la niebla.
Evoca desde tus labios las canciones más bellas
de tierras muy lejanas. Entiende con entereza
que ésta es la vida y éste tu destino; y, apresúrate
a su encuentro: hojas son barridas por el viento.

Saturnino Ramírez, “Jugador con suéter azul”, 1987

UN CANTO ENTRE LAS ZARZAS DETENIDO

Después de un largo rato acometida por las lluvias,
la aldea rumorea de nuevo en el milagro vespertino.
Los perros ladran a la ausencia de ladrones y fantasmas;
canturreo de pájaros, se inunda el ambiente de sus trinos.
Las chimeneas sueltan su aliento hacia el aire espeso.
Nubarrones señalan el horizonte, presagio de tormenta
que no amaina. Relámpagos continuos sobre la cordillera
trazan con sus finos hilos una esfera luminosa, a cuya
explosión le sigue una voz mítica de trueno repetido.
La aldea rumorea, pacen vacas, los hombres se ocultan
dentro de sus nichos. En medio de la soledad más grande,
queda un canto entre las zarzas detenido. Una mujer sube
la cuesta: lleva olor a pan fresco, a aceite, lecho y vino.

Y SE DESVANECIÓ EN EL AIRE

Alguien dijo a mi espalda algo que no pude descifrar,
giré entonces para verle y se desvaneció en el aire.
Una palabra sola en la memoria quedó enredada, hilé entonces 
su significado y el mundo de bruces se vino sobre mí.
Día a día repito entre tardes y noches la inmensurable
palabra que dijera esa boca trágica detrás de mi sombra,
y se abalanza el universo al pronunciarla, y tiemblo
de pavor ante la magnitud de su sentido en mis labios.
Pasarán los nuevos días y constelaciones completas
se adentrarán calladamente en la muy profunda noche,
sin que peregrino alguno oiga de labio humano la frágil
palabra dada en secreto, una breve mañana a mi oído.

Saturnino Ramírez, “Sin título”/detalle, 1996

ACUARELA FRENTE AL MAR

Concha del mar de la ausencia del mar y de la ola,
concha que suena y sueña con el mar de su infancia,
eco mortuorio de una tempestad ha siglos sucedida.
Caracola, corona de algún dios moribundo, atascado
en la playa infinita. Pobre delfín tirado sobre la arena.

YA NO UN CISNE

Concédele a tu canto toda la potencialidad de tu destino.
Otórgale el sentido inexorable de tu existencia y canta.
El tiempo es una sombra y cubrirá la luz de tu vida.
Ya no un cisne: un simple hombre que canta en su hora.
 

HAY UNA NOCHE MÁS AMPLIA

Torna a decir de nuevo la palabra negada
que es breve el minuto y el placer inmenso.
Bebe una vez más los vinos de la noche
porque detrás de cada estrella hay una noche más amplia.
Juega inexorable el serio juego de la vida
y no vayas a rodar como las piedras por el abismo.
Muere si es posible mil veces de sólo dicha
porque vendrá la muerte segura tras tus pasos.
* * *
NOTA BIOGRÁFICA. Jandey Marcel Solviyerte nació en el municipio de Bello, Antioquia, Colombia, en 1974. Es poeta, narrador, dramaturgo, traductor y ensayista. Ha publicado los siguientes libros: Sangre en costales de cisa, poesía, Ediciones Síglope, 2001.  La lira destemplada, poesía, Ediciones Cosa Nostra, 2006. Versos de los Mil Días, poesía histórica, Ediciones Cosa Nostra, 2007. Priapica Carmina Sensualis Amoris, poesía, Ediciones Cosa Nostra, 2014. Crónicas de riel: Una arqueo-historia de la carrilera en la línea Medellín-Puerto Berrío del Ferrocarril de Antioquia, crónica, Ediciones Cosa Nostra, 2014.  De aquella música, poesía, Ediciones Cosa Nostra, 2016. 
Ha recibido los siguientes premios: II Premio de Poesía Joven La Ciudad Vivida, Medellín, Instituto Popular de Capacitación (IPC) 1997. Premio Los Sueños de Luciano Pulgar, Bello, Subsecretaría de Cultura, 2002, 2004, 2006, 2009. Premio Andrés Bello de literatura, 2002 en poesía. Premio Andrés Bello de literatura, 2009 en dramaturgia. Premio Nacional de Poesía Casa Silva, Bogotá, 2009. Ganador de Estímulos al Talento Creativo del Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia, género Crónica, 2014. Mención especial como traductor en el Concurso Literario Internacional David Mejía Velilla, Universidad de la Sabana, Bogotá, 2014. ha participado en los siguientes eventos: XI Festival Internacional de poesía de Medellín, 2001. I Encuentro Nacional de Literatura. Calarcá, Quindío, 2002. VI y XII Encuentro Nacional de Literatura, Zipaquirá, Cundinamarca, 2009 y 2015. I Encuentro Departamental de Poesía, Fredonia, Antioquia, 2013. I Encuentro Nacional de Poesía Epifanio Mejía, Yarumal, Antioquia, 2016. II Encuentro Internacional de Literatura Ciudad de Mérida, Venezuela, 2016. I Festival Internacional de Literatura del río Xingú, Estado Pará, Brasil, 2017.

* * *
Derechos reservados
©Jandey Marcel Solviyert