AMOR FURTIVO – Poemas de Magda Pinilla

 

 

 

 

AMOR FURTIVO

Incorpóreo y diáfano
ausente de revelaciones
este amor,
pasajero casual
viajero nocturno,
tan indigno de la luz
y de la muerte.

 

 

 

 

NO MIRAR

De frente
Con ojos cerrados
el oído se aguza y se ajusta a la música
de adentro.
Un balanceo invariable sobre un ave metálica
máquina palpitante
a punto de embarcar
—siempre he sabido que es peligroso intentar las cuestas con los ojos cerrados—
aire a bocanadas
y luego,
solo la imaginas,
presintiendo el estruendo
el beso
la oscuridad de los cuartos
filamentos encendidos
que se agolpan en tu centro
óleo sagrado
crisálida rota
inundando la casa
ventanas cerradas
mientras el mundo de adentro
lanza la ola en tu pupila.

 

 

 

 

FOTOGRAMA

Capturar la figura
cuando el rayo irrumpe
recomponer la escena
en el suave aleteo.
Poder repetir
de memoria
cada grieta en el cuerpo
la sangre anegada
imagen nítida
del instante
antes del estallido
que aguarda en la penumbra.

 

 

 

 

 

GUSTAVE CAILLEBOTTE | Calle París; Día lluvioso (fragmento), 1877 | Óleo sobre lienzo | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

 

PELÍCULA MUDA

La taza humea el cristal.
Dos mujeres
hablan en la lengua del silencio.
Las manos danzan, se baten,
dibujan el paisaje
para una historia imaginaria.
Mis ojos leen el vacío,
contorsiones audaces
trípticos de Bacon
que desentonan
con los labios desolados.
Se presiente el desastre.
La orden discontinua
llega a la mujer del mostrador.
La impasible anfibia
ha escogido lo primero a su paso:
pan y café.
Las manos se levantan y agitan
para celebrar
el pequeño triunfo matutino.
¡Bendito azar!
Mientras los créditos ascienden
el ruido, ajeno hasta entonces,
arremete con violencia.
El claxon destruye el sigilo,
la calle y sus efluvios
regresan con su estertor habitual,
entran al lugar
y borran la gran pantalla.
Las actrices se ocupan de la merienda.
Las luces se apagan y una voz en off dice: corte.

 

 

 

 

ANTE EL ESPEJO

Todo sucede por primera vez de un modo eterno.
Borges

No hay dioses
esta noche
sobre mí.
El muelle
ha olvidado
la orilla.
No hay cielo
sólo sal
esperma de narvales extintos
que me atrae desde la playa
hasta el embate de la ola.
Me inclino
y tu piel de agua
se ofrece a mi ojo
desato la soga
salto al vacío
atravieso el espejo
soy rostro repetido en el cristal
cuerpo cayendo
soy reflejo, espuma oxidada
en los sueños de los náufragos.
El eco murmura tu nombre
ave mutilada
—Nadie puede detenerme— 
Ni tú, hijo de Laertes,
nadie que habite en el agua
sabrá jamás lo que es arder.

 

 

 

 

 

CAMILLE PISSARRO | Bulevar de Montmartre (fragmento), 1897 | Óleo sobre lienzo | Metropolitan Museum of Art | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

 

BILLIE

Aprendiste de los nudos
la soledad del mostrador
de la mano que aprieta la falda
la primera grieta.
La luz aún no llega
y la tísica ciudad
nos arroja en el rostro
polvo y fajos supurantes.
Cantaremos
una vez más
para alejar
el miedo
el hedor de la carne marchita
nos iremos pronto
con el sol
y el último trago
nada explicaremos.
La trompeta hará el trabajo
desgarrará el aliento
y las magnolias
crecerán adentro.
Siempre es bueno
algo de terciopelo
nos ayuda a entonar mejor
nos arrulla el dolor
este blues
asomado en los dientes rotos.
Somos las chicas de Harlem
crecemos rápido
La noche nos redime
mesa a mesa
piel a piel
de lunes a domingo
bailaremos
y cuando todo
sea olvidado
el amor
la cuerda tensa
la sangre mustia
el tranvía de recuerdos
nos iremos
como palomitas de tul
que se pierden
en las cloacas
cuando de golpe
irrumpe la luz del amanecer.

 

 

 

 

 

GUSTAVE CAILLEBOTTE | Calle París; Día lluvioso (fragmento), 1877 | Óleo sobre lienzo | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

 

4′33″

—Todo vendrá por añadidura— dice la abuela balbuciente
Levanta su mano para indicar que el arroz empieza a
secarse.
Mientras, en el suelo ajedrezado,
las moscas de la fruta
algo esperan.
Un primer movimiento va entrando
por la ventana
ir y venir de las manos diligentes
utensilios de metal en la despensa
que saludan a los nuevos
visitantes
palomas que sueñan con puñados de escombros
algo para olvidar la soledad del campanario
las agujas se retuercen en mí
tic tac
tejen con nácar
esta sombra corta
que conforma el presente
Tacet
ahora viene el otro
la olla de agua caliente
en sordo cimiento
cae por el presuroso llanto de colibrí
alguien grita un no sé qué imperativo
la zanja del jardín
cede bajo el metal
se abre para el espectáculo
de narcisos en flor
y el ritual se va haciendo
nos va haciendo
somos parte
de esta nada
suena el motor enloquecido
mudez imperfecta
llevo en mi mano tu mano
y la puerta cruje
otro más
estamos cerca
—Aquí está la libertad—
la jaula de barrotes resplandecientes
se cierra
—sinfonía inconclusa— 
me abrazo a ti
y me quedo quieta
en el hueco de tu boca.

 

 

 

 

LENGUA DE SEÑAS

Ejercitar
tensar
estirar el músculo
hasta que la herida
ceda
o se cierre.
Hasta que de la lengua
no broten más
palabras.

 

 

 

 

 

CAMILLE PISSARRO | Bulevar de Montmartre (fragmento), 1897 | Óleo sobre lienzo | Metropolitan Museum of Art | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

 

VERTICAL

Infructuoso esfuerzo este
de sostener andamios con los pies.
Tomadas de las manos desafiamos
ese cielo que pasa en cámara lenta
—aquí está el paraíso— les gritamos a los hisopos galopantes
y nos lanzan
el presentimiento de muerte cruel
techo que se quiebra
contorsión imaginaria.
La rama seca y su crac crac
bajo el pie de un niño blanco
agazapadas reímos del espectáculo
que ha dispuesto para nosotras
su público hereje.
Pero, las nubes no perdonan nuestra osadía
el vaho se hace de piedra
las nubes caen en el rostro
trasforman la sonrisa en mueca
y ahora sólo Bacon podría pedirnos posar
para su último tríptico.
El cielo que nos escupe
en los ojos cerrados
risa torpe
señal de desvarío
el andamio cede
el niño que trepaba a nuestras tablas
ha sido fulminado por el rayo
chocamos
ramas secas y sangre.
Reímos, bajo,
para que el dios mutilado
no sepa que con acrobacias evitamos al olvido
pies enristrados
y otra vez
ya sabemos
que el andamio es siempre nuestra casa.

 

 

 

 

COLECCIÓN DE CASAS

I

Sombra de marañón
carrera delirante
para atrapar a Azabache
murciélago jugando a ser fruta
rodillas sangrantes
corriente eléctrica en sinapsis
a través del metal
venta de pegatinas
de 10 y 5 pesos
todo el inventario de infancia
tesoro humilde
el que nunca se cuenta
como una gran hazaña
pero tal vez el único
que vale la pena recordar.

II

Después de la huida
caímos de un árbol a otro.
Este tenía la altura de una gran mansión
pero de paredes rotas,
techos que no guarecían,
habitaciones del tamaño de
un agujero
y una escalera de caracol
que solo dejaba pasar pequeños pensamientos.
De cuando en vez
el gigante nos arrojaba
tantos frutos que lo inundaba todo.
Ríos verdes, bolsas llenas
hordas inclementes trepaban por los techos
rompían el cristal
y hacían que la niña temblara
detrás de la madre embarazada.
Entonces, aprendimos del miedo a las masas,
a los ruidos que vienen del cielo
—siempre señal de desastre— 
y aprendimos también
el arte de perder
una y otra vez
señal ineludible
de quien huye
de su propio pasado.

III

En las noches
a través de los caminos
éramos sierpes
navegando entre pastos interminables
cuerpos contiguos
en el miedo
y la penumbra
bajo el cielo rojo
de los pinos agitados.
El agua,
era la consigna.
avanzar,
el camino sin retorno
pero los exiliados
no saben de la gloria
y el perro nocturno no sabe
del horror que habita dentro
delata los pies presurosos
y cierne la incertidumbre
como una nube pesada
que se precipita
para empaparnos
para recordamos que no existe
agua para esta sed.

 

 

 

 

RESURRECCIÓN

I

Si hoy te inventara
serías de tinta,
hambre y tabaco,
serías la historia del mundo
un deseo, un adiós inquebrantable
cuerpo revelado al ojo
ensayo para una muerte:
un poema.

II

¿Cómo aferrarte
si no soy un dios de la vida?
si te nombro y te convoco
te hago carne
en mi plegaria
canto para traerte
entre la luz y el agua
pero, no alcanzas
el latido
te pierdo de nuevo
como sal en la playa.

III
Es el temblor de la llama
que te aparta
mariposa blanca
te abraza,
me abrasa
en este simulacro de ceniza
eres fénix,
el fuego sabe que arde
lo que está destinado a volver.

 

 

 

 

HÁBITO

Abandonar la pluma
olvidar el papel
caminar en círculos
es escribir el poema.

 

 

 

 

 

CAMILLE PISSARRO | Bulevar de Montmartre (fragmento), 1897 | Óleo sobre lienzo | Metropolitan Museum of Art | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

 

ESCRITURA ES…

Caja de Cornell que contiene objetos coleccionados, recuerdos de otros viajes, fotogramas de seres amados, hojas secas, plumas, amuletos pintados con crayones, cartas perdidas, mapas de nubes, dibujos de corderos, copitos de nieve, canciones de plancha para amores ausentes, cartas con remitentes ilegibles, imágenes de otros tiempos. La caja es la escritura. Los poemas componen artesanías personales. Todos guardan entre sí una lógica intangible y aunque hacen parte de un todo, también pueden verse de forma independiente. Cada compartimento, un verso, una ficción, una mancha, una huella de lo imposible, de las pesadillas, las ruinas y a veces, también, la muerte.

 

 

 

 

 

MALÉFICA

A raíz de un poema de Neruda

Ha caído tanta arena en el cuadro que dibuja el tiempo. Puedo imaginarte contemplando la ruina de una ausencia fabricada. Un ensueño en donde anhelas abordar un navío y desde la popa me inventas destilando el dolor de partida. Temo que estas palabras borrarán lo que ha sido escrito y se perderá para siempre la substancia del recuerdo.

Desde tu partida la casa se ha llenado flores, mangles y acacias. El jardín se precipita en las rendijas; las grietas han traído el manantial sonoro donde peces de colores muerden las puntas de mis huesos y he abandonado el lecho para acunarme en los brazos protectores del roble de la entrada. Tú ropa ahora es la sombra de hongos y gusanos que se escurren en la tierra virgen de una selva que nace en mis entrañas.

No te preocupes en regresar. Todo llegará de golpe, el amor o el olvido, y en algún tiempo navegaré hasta Isla negra para reclamar tus huesos y hacer con ellos hogueras en mi templo. Pero hoy sigue cantando entre ruido de mil espadas sedientas, entre palomas de sangre y frentes añejadas por el viento.

Tuviste razón en guardar el filo del metal bajo la planta; años después ha crecido un coco argento, tan frío que se jacta en las noches de escribir largos poemas de amor y memorias adornadas. Pero debes saber que si hubiera querido atraparte no habrías resistido mis filtros de amor, de hiedra y hiel; nada te habría detenido de caer en profundo encantamiento. No adivinaste en mi nombre el antiguo aroma de la sombra, no viste las señales en mi vientre, los ruidos de tambor que se ocultaban. Tierno jabalí agonizante, nunca fuiste el navegante esperado en este viaje ceniza.

*  *  *

Derechos reservados
©Magda Pinilla
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NOTA BIOGRÁFICA

Cúcuta, 1984. Licenciada en Idiomas Modernos y Magíster en Literatura de la UPTC. Participó en el Taller de Creación Literaria de la UPTC y en el Taller de narrativa R.H. Moreno Durán, de la Red Nacional De Talleres (RENATA), Tunja.

Ha publicado sus poemas en: La hoja literaria Poesía UPTC; blog literario La tierra baldía; en la antología literaria Cultura al riel, del Teatro Popular de Tunja (2012). En la Cuerda floja, antología poética de la Corporación Cultural Alejandría, Tunja (2019). En el libro Cada Grieta en el Cuerpo, Mujeres poetas de Norte de Santander (2020), Épica ediciones.

El cuento Luna para una muerte fue publicado en la antología Pisadas en la niebla, Nuevos cuentistas boyacenses (2010), Editorial Común Presencia. Su libro Emily Dickinson, Caja al abismo fue publicado por la Editorial Académica Española (2016). Su libro El lugar exacto de mi noche fue publicado por Épica Ediciones (2020).

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Las imágenes que acompañan los poemas son de GUSTAVE CAILLEBOTTE y de CAMILLE PISSARRO, obras del Art Institute Chicago y del Metropolitan Museum of Art, catalogadas como de Dominio Público | CC0

 

LA MAGIA DE LO INESPERADO – Poemas de Claudia R. Niño / Στη σκιά του ελαιώνα

 


Foto │©Carlos Castillo Quintero

 

A la sombra del olivo ο la magia de lo inesperado

Por: Stelios Karayanis
(Στέλιος Καραγιάννης)

Mi padre tenía olivos que ahora son mi propiedad. Yo viví mi niñez y mi juventud trabajando con mi padre en nuestros olivos, en Samos de Grecia cerca de la cueva de Pitágoras, como un albañil. Mi padre era muy trabajador, un luchador de la izquierda y un héroe de la guerra civil griega. Fue soldado en la grande batalla de las fuerzas de los aliados con las tropas de Romel en el norte de África. Vivió en Alejandría los años de la segunda guerra mundial y era amigo de Yorgos Seferis y de Laurence Durrel que escribió el Cuarteto Alejandrino. Después de la derrota de los comunistas en la guerra civil griega (1946-1949), fue encarcelado. Tengo un poema dedicado a los olivos de mi padre y cuando veo la palabra olivo en un poemario, o en un poema, recuerdo los poemas de Antonio Machado y de Federico García Lorca. El título del poemario de Claudia R. Niño fue una sorpresa para mí. Como digo, hay una sorpresa en cada día, repitiendo a W. M. Thackeray.

La poesía de Claudia R. Niño es minimalista y se inserta en la tradición moderna del minimalismo poético. El uso de los recursos estilísticos por la autora es equilibrado y diría que profesional. Se trata de poemas-perlas, de joyas preciosas de un lirismo muy controlado, que rechaza todos los elementos de adorno, de decoración [decorum en el Abc de Reading de Ezra Pound] característicos del nuevo barroquismo que es el talón de Aquiles de la lírica moderna. Claudia R. Niño utiliza la palabra poética como una cirujana, como la orfebre que es, que utiliza los metales duros con maestría en su taller creando joyas de plata. Se trata de poemas eróticos y de la experiencia. La sorpresa de cada día sale de su palabra poética y el lector disfruta la magia de lo inesperado. Todo se pierde, escribió en un libro William Makepeace Thackeray, «todo se pierde y lo único que queda es la sorpresa de cada día». Este lema lo repitió en uno de sus ensayos Jorge Luis Borges. Lo único que nos queda de la lectura de la poesía minimalista de Claudia R. Niño, es la sorpresa de cada día y su magia. Podríamos leer sus maravillosos poemas en paralelo con los poemas de William Carlos Williams y con los poemas minimalistas de Ezra Pound.

Dejar lo innecesario afuera de la dicción poética es un arte que hoy conocen pocos. El mismo Pound lo utilizó al revisar los manuscritos de la Tierra Baldía que le dio a leer Thomas Stearns Eliot antes de su publicación. Ignoramos qué parte de aquel poema dejó afuera el judío. Si bien recuerdo, Eliot no publicó nunca el texto original, lo dejó en el olvido. Hay una frase en la poesía de Odysséas Elýtis que habla de la exactitud del arte del artista fotógrafo que modifica el diafragma antes de sacar una foto. El arte de Claudia R. Niño es el arte de la exactitud, de la palabra poética moderna.

Atenas, diciembre 2019

 

El carísimo cirujano

A Claudia R. Niño

 

Cuántas y cuántas veces pensé

dejar de escribir

pero cómo podría

suceder, ¿debería cogerme

responsablemente un cirujano

increíblemente caro y experto

para quitarme el cerebro,

los músculos, los nervios y esta

alma mía que padece de amor?

                                    ¿Prefiero entonces

mezclar mis antiguos manuscritos,

escribir algo nuevo y volverlo a escribir

                                    o

discutir todo esto con Jasón

y con Ulises?

            Aman pues los dos

con pasión y, a veces, con nostalgia insoportable

a las mujeres silenciosas,

            los puertos eróticos,

los viajes interminables y los parajes

hechizados, hasta que al final

sienten miedo, pues, de que la vida los destruya.

 

 

©Claudia R. Niño│«Fémina». Técnica mixta

 

 

Στη σκιά του ελαιώνα ή η μαγεία του ανέλπιστου

Στέλιος Καραγιάννης

Ο πατέρας μου είχε ελαιώνες που τώρα είναι η περιουσία μου. Εγώ έζησα τα παιδικά και τα εφηβικά μου χρόνια δουλεύοντας με τον πατέρα μου στους ελαιώνες μας, στη Σάμο της Ελλάδας, κοντά στη σπηλιά του Πυθαγόρα. Ο πατέρας μου ήταν πολύ εργατικός, ένας μαχητής της αριστεράς  και  του ελληνικού εμφυλίου πολέμου. Ήταν στρατιώτης στη μεγάλη μάχη των συμμαχικών δυνάμεων με τα στρατεύματα του Ρόμελ  στη βόρεια Αφρική. Έζησε στην Αλεξάνδρεια της Αιγύπτου τα χρόνια του Δευτέρου Παγκοσμίου Πολέμου και όπως μου είχε πει ήταν φίλος με τον ποιητή Γιώργο Σεφέρη και με τον συγγραφέα Λόρενς Ντάρελ που έγραψε το Αλεξανδρινό Κουαρτέτο. Ύστερα από την ήττα των κομμουνιστών στον ελληνικό εμφύλιο πόλεμο (1946-1949),φυλακίστηκε. Έχω ένα ποίημα αφιερωμένο στους ελαιώνες του πατέρα μου και όταν βλέπω τη λέξη ελαιώνας σε μια ποιητική συλλογή ή σε ένα ποίημα, θυμάμαι τα ποιήματα του Αντόνιο Ματσάδο και του Φεντερίκο Γκαρθία Λόρκα. Ο τίτλος της ποιητικής συλλογής ήταν μια έκπληξη για μένα. Όπως λέω υπάρχει μια έκπληξη σε κάθε μέρα..επαναλαμβάνοντας τον Γουίλιαμ Τακερέυ.

Η ποίηση της Κλαούντια Νίνιο είναι μινιμαλιστική και εγγράφεται στη σύγχρονη παράδοση του ποιητικού μινιμαλισμού. Η χρήση των υφολογικών μέσων από την συγγραφέα είναι ισορροπημένη και θα έλεγα επαγγελματική. Πρόκειται για ποιήματα-πέρλες, για ακριβά κοσμήματα ενός λυρισμού πολύ ελεγμένου, που απορρίπτει όλα τα στοιχεία του φτιασιδώματος, της διακόσμησης, του decorum(Βλ. στην Αλφαβήτα της μελέτης του Έζρα Πάουντ), που είναι χαρακτηριστικά του νέου barroquismo  που είναι η Αχίλλειος πτέρνα του σύγχρονου λυρισμού.

Η Κλαούντια Νίνιο χρησιμοποιεί την ποιητική λέξη σαν μια χειρούργος, όπως ο   αργυροχρυσοχόος που είναι, που χρησιμοποιεί τα σκληρά μέταλλα με δεξιότητα στο εργαστήρι του δημιουργώντας κοσμήματα από ασήμι. Πρόκειται για ποιήματα, ερωτικά και της εμπειρίας. Η έκπληξη της κάθε μέρας βγαίνει από την ποιητική της λέξη και ο αναγνώστης απολαμβάνει τη μαγεία του ανέλπιστου. Όλα χάνονται έγραψε σε ένα βιβλίο του ο William Makepeace Thackeray, «όλα χάνονται και το μόνο που μένει είναι η έκπληξη της κάθε μέρας». Αυτό το λήμμα το επανέλαβε σε ένα από τα δοκίμιά του ο Χόρχε Λουίς  Μπόρχες. Το μόνο που μας μένει από την ανάγνωση της μινιμαλιστικής ποίησης της Κλαούντια Νίνιο, είναι η έκπληξη της κάθε μέρας και η μαγεία της. Θα μπορούσαμε να διαβάσουμε τα θαυμάσια ποιήματά της, εν παραλλήλω με τα ποιήματα του William Carlos Williams και τα μινιμαλιστικά ποιήματα του Ezra Pound.

Το να αφήσεις το περιττό έξω από τον ποιητικό λόγο είναι μια τέχνη που σήμερα λίγοι γνωρίζουν. Ο ίδιος ο  Pound την χρησιμοποίησε για να επιμεληθεί τα χειρόγραφα της Έρημης Χώρας που του έδωσε να διαβάσει ο Thomas Stearns Eliot πριν τη δημοσίευσή της. Αγνοούμε ποιο μέρος εκείνου του ποιήματος άφησε απ’ έξω ο Εβραίος. Αν καλά θυμάμαι, ο Eliot δεν δημοσίευσε ποτέ το αρχικό κείμενο του ποιήματος, το άφησε στη λησμονιά..Υπάρχει μια φράση στην ποίηση του Οδυσσέα Ελύτη που μιλά για την ακρίβεια της τέχνης του καλλιτέχνη φωτογράφου ή του ποιητή, που τροποποιεί το διάφραγμα της μηχανής προτού τραβήξει μια φωτογραφία. Η τέχνη της Κλαούντια Νίνιο είναι η τέχνη της ακρίβειας της σύγχρονης ποιητικής λέξης.

                                                                  Αθήνα, Δεκέμβρης του 2019

 

Ο πανάκριβος χειρούργος

Στην Κλαούντια Νίνιο

 

Πόσες και πόσες φορές το συλλογίστηκα

να σταματήσω να γράφω

αλλά πώς θα μπορούσε

αυτό να συμβεί, που θα ‘πρεπε να με αναλάβει

υπεύθυνα ένας απίστευτα πανάκριβος

και ειδικευμένος χειρούργος,

για να μου αφαιρέσει το μυαλό,

τα μούσκουλα, τα νεύρα κι αυτή την

ερωτόπαθη  μου την ψυχή.

                                                   Προτιμάω λοιπόν

να ανακατεύω τα παλιά μου χειρόγραφα,

να γράφω νέα και να ξαναγράφω

                                               ή

να τα συζητάω όλα αυτά μαζί με τον Ιάσονα

και με τον Οδυσσέα·

                                        αγαπάνε λέει κι οι δυο τους

με πάθος και, καμιά φορά, με αφόρητη νοσταλγία

τις σιωπηλές γυναίκες,

                                         τα ερωτικά λιμάνια,

τα ατέλειωτα ταξίδια και τους μαγεμένους

τόπους, ώσπου προς το τέλος

το φοβούνται, λέει, μήπως τους συντρίψει η ζωή.

 

 

 
©Claudia R. Niño│«Sin título». Acrílico sobre papel

 

 

 

De: A la sombra del olivo / Στη σκιά του ελαιώνα

Traducción: Stelios Karayanis
(Μετάφραση: Στέλιος Καραγιάννης)

I

Si mi mano calculara

el peso exacto

de una gota de rocío,

calcularía también

                         el vacío

del dios muerto

infinito,

que me ha dejado sola.

 

Ι

Αν το χέρι μου μετρούσε

το ακριβές βάρος

μιας δροσοσταλίδας,

θα μετρούσε επίσης,

                        το κενό

του πεθαμένου θεού

του άπειρου

που με άφησε μόνη.

 

⊂Ο⊃

 

II

Y si espero a la noche

Y me sumerjo en ella

Y llamo al loco, al suicida,

Y grito su nombre

Y me despojo de todo

Y me entrego

Y muero en el intento

O si sólo sigo aquí, inmóvil, callada

antes del alba.

 

ΙΙ

Κι αν ελπίζω στη νύχτα

Κι αν βυθίζομαι σ’ αυτή

Και καλώ τον τρελό, ον αυτοκτόνο,

Και κραυγάζω το όνομά του

Και απαρνιέμαι  τα πάντα

Και παραδίνομαι

Και πεθαίνω στην προσπάθεια

Η ίσως μόνο συνεχίζω εδώ, ακίνητη, σιωπηλή

πριν τη χαραυγή.

 

 

 

©Claudia R. Niño│«Tributo». Óleo sobre lienzo

 

 

 

ΙΙΙ

Mato tu recuerdo

hago un anillo que selle tu ausencia

tuerzo un alambre

pinto un cuadro que se robe

el color de tus ojos

entierro todo

olvido

y vuelvo a preguntar

¿Qué es un colibrí?

 

III

Δολοφονώ την ανάμνησή σου

φτιάχνω ένα δαχτυλίδι που να σημαίνει την απουσία σου

λιμάρω ένα σύρμα

ζωγραφίζω έναν πίνακα που κλέβει

το χρώμα των ματιών σου

θάβω τα πάντα

λησμονώ

και ξαναρωτάω

Τι είναι ένα κολιμπρί;

 

⊂Ο⊃

 

IV

Una vida para

                    no dibujar

                    no pintar

                    no escribir

                    no cincelar

y sólo ser

en ti.

 

IV

Μια ζωή  για

                       να μη σχεδιάζεις

                       να μη ζωγραφίζεις

                        να μη γράφεις

                        να μη σμιλεύεις

και μόνο να είσαι

ο εαυτός σου

 

⊂Ο⊃

 

V

Buscar,

pasar las horas dibujando.

Entregarse a lo vegetal

a la esencia de lo orgánico

al contraste

de formas cerradas

                    y abiertas

planos

                    y líneas

al contorno

divino

que habita en un gato.

 

V

Να ψάχνεις,

να περνάς τις ώρες σκιτσάροντας.

Να βυθίζεσαι στο φυτικό

στην ουσία του οργανικού

στην αντίθεση

των κλειστών

                        και ανοικτών μορφών

στα επίπεδα

                      και στις γραμμές

στο θεϊκό

περίγυρο

που κατοικοεδρεύει σε έναν γάτο.

 

 

 

©Claudia R. Niño│«Onírico». Óleo sobre madera

 

 

 

VI

Un grito recorre la ciudad

un clamor

un reclamo.

Es mi voz

que le pide a la lluvia

que te traiga de vuelta.

 

VI

Μια κραυγή διασχίζει την πόλη

μια οχλοβοή

μια απαίτηση.

Είναι η φωνή μου

που ζητά απ’ τη βροχή

να σε φέρει πίσω.

 

⊂Ο⊃

 

VII

Helado fardo

mi piel

en donde anida tu ausencia.

 

VII

Μπάλα παγωτού

το δέρμα μου

όπου φωλιάζει η απουσία σου.

 

⊂Ο⊃

 

VIII

Tus manos,

exacta

geografía

de

mi

cuerpo.

 

VIII

Τα χέρια σου,

ακριβής

γεωγραφία

του

κορμιού

μου.

 

 

 

©Claudia R. Niño│«Annaxor en espátula». Óleo sobre lienzo

 

 

 

IX

Si el lenguaje

sólo fuera textura.

Si mudos y ciegos

retomáramos

lo que permite

la piel.

Si tu barba en mi mejilla

fuera el único adjetivo

de la noche.

 

IX

Αν η γλώσσα

ήταν μόνο υφή.

Αν μουγκοί και τυφλοί

ανακτούσαμε

αυτό που επιτρέπει

το δέρμα.

Αν το γένι σου στο μάγουλό μου

ήταν το μοναδικό επίθετο

της νύχτας.

 

⊂Ο⊃

 

X

Si te dijera

que ahora soy feliz.

Que atravieso la ciudad

con mi paraguas rojo

para entregarme

al extravío de tu abrazo.

Si te dijera

que me pierdo

en la gota de agua

que baja por tu espalda

y te dibuja perfecto.

 

Χ

Αν σου έλεγα

ότι τώρα είμαι ευτυχισμένη.

Ότι διασχίζω την πόλη

με την κόκκινη ομπρέλα μου

για να παραδοθώ

στην αγκαλιά σου.

Αν σου έλεγα

ότι πνίγομαι

στη  σταγόνα νερού

που κατεβαίνει απ’ τη πλάτη σου

και τέλειο σε ζωγραφίζει.

 

 

*  *  *

Derechos reservados
©Claudia R. Niño (poemas)
©Stelios Karayanis (traducción)

 

NOTA BIOGRÁFICA

Tunja, 1966. Escritora, artista plástica y orfebre. Estudió platería en la Escuela de Artes y Oficios Santo Domingo de Bogotá. Ha sido docente de arte contemporáneo y directora de talleres de escritura creativa. Su obra literaria fue incluida en el Programa Internacional Chiloé de la Comunidad Vasca (2009). Sus cuentos “Alguien fuma” y “Casa abandonada” se publicaron en la antología Cenizas en el andén (Asterión, 2009), y su relato “Artefacto” se publicó en Pisadas en la niebla – Antología de nuevos cuentistas boyacenses (Común Presencia, 2010). Fue seleccionada para la Antología de Talleres Literarios del Ministerio de Cultura de Colombia (Tragaluz Editores, 2011). Incluida en Árbol del Paraíso – Narradores Colombianos Contemporáneos (Común Presencia, 2012). Incluida en La magia de la palabra (Fundación Don Bosco College, 2015). Incluida en el dossier de escritores colombianos de la Revista Cuadrivium, No. 12, publicación del Departamento de Español de la UPR en Humacao, Puerto Rico. En 2019 fue incluida en Ganar es perder un poco, antología de cuentistas colombianos coeditada por Caín Press y Tragaluz Editores. Cuentos y poemas suyos se han traducido al inglés y al griego. Ha publicado en las revistas Circe (UN), Fahrenheit 451, La Tierra baldía, Poetas colombianos, BPoetry, Raíz Invertida, entre otras.

Las imágenes que acompañan a los poemas hacen parte de la obra plástica de Claudia R. Niño.

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Η Κλαούντια Νίνιο γεννήθηκε στην Μπογκοτά της Κολομβίας το 1966.

Είναι συγγραφέας, ποιήτρια ζωγράφος και αργυροχρυσοχόος. Σπούδασε Αργυροχρυσοχοΐα στη Σχολή Καλών Τεχνών και Επαγγελμάτων του Αγίου Δομίνικου της Μπογκοτά. Δίδαξε τη σύγχρονη τέχνη σε διάφορες σχολές και υπήρξε διευθύντρια εργαστηρίων δημιουργικής γραφής. Το λογοτεχνικό της έργο περιελήφθη στο Διεθνές Πρόγραμμα Τσιλοέ το 2009, της χώρας των Βάσκων. Τα διηγήματά της «Κάποιος καπνίζει» και «Εγκαταλελειμμένο σπίτι» δημοσιεύτηκαν στην Ανθολογία Στάχτες στην αφετηρία (Εκδόσεις Αστερίων,2009) και τα διηγήματα και τα ποιήματά της δημοσιεύτηκαν στις πιο σημαντικές ανθολογίες της χώρας της. Ποιήματα και διηγήματά της μεταφράστηκαν στα αγγλικά. Δημοσίευσε διηγήματα και ποιήματα σε όλα τα σημαντικά λογοτεχνικά περιοδικά της Κολομβίας και πρόσφατα στις επιθεωρήσεις και τα ηλεκτρονικά περιοδικά, Revista Cuadrivium , Árbol del ParaísoNarradores Colombianos Contemporáneos, Circe (UN),Fahrenheit 451, La Tierra baldía, Poetas colombianos, BPoetry, Raíz invertida. H μινιμαλιστική της ποίηση είναι ερωτική, υπαινικτική και χαρακτηρίζεται από μια μετρημένη χρήση της μεταφοράς, της ειρωνείας και των υφολογικών μέσων.

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SOBRE EL TRADUCTOR

Stelios Karayanis (Isla de Samos en 1956). Es poeta, ensayista traductor, y doctor en filosofía moderna por la Universidad de Yoanina de Grecia con su tesis La crisis de la modernidad: cultura, tecnología y razón histórica en José Ortega y Gasset. También es doctor por la Universidad de Granada con su tesis La evasión de Dédalo. Teoría y usos poéticos de la metáfora en José Ortega y Gasset, Juan Ramón Jiménez y Yorgos Seferis. En 1992 obtuvo el Premio de Poesía Nikiforos Vretakos del Ayuntamiento de Atenas. Sus poemas se han traducido en inglés, alemán y castellano. Algunos de sus ensayos se han editado en revistas como El Fingidor, Estudios Orteguianos, Diálogo Filosófico, etc. Ha traducido doce libros de literatura infantil española, dos obras teatrales, poemas de Jorge Luis Borges, Álvaro Mutis, Juan Ramón Jiménez, Francisco de Quevedo y de muchos poetas andaluces contemporáneos de las generaciones recientes. Es consejero en el Ministerio de Educación Griego e imparte clases de Literatura Española Moderna en la Universidad Abierta de Grecia. Miembro de la Asociación de Hispanistas Griegos, del Pen Club, de la Asociación Nacional de Escritores Griegos y Académico Correspondiente en Atenas de la Academia de Buenas Letras de Granada. En la actualidad dirige la revista Erato, Ars Poetica, Revista Internacional de Poesía que se publica bilingüe por las Ediciones Romi cada quatrimestre.

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Les invito a leer Ella siempre mira el mar, reseña de A la sombra del olivo publicada en el periódico El Diario.

 

 

ORQUÍDEAS EN MI SANGRE- Poemas de Ena Victoria Ramírez

 

Foto │©Archivo particular

 

Del libro: Tu nombre en la piedra
El Ángel Editor, Quito, Ecuador (2019)

 

 

GRAFFITTI

Sobre la mesa del café
deshaces tu palabra
y conviertes
lo callado
en duda.

 

 

 

 

POESÍA

Cuando te abrace
podré decir vértigo
sin que tiemble la mosca
en mi ventana.

 

 

 

 

INTERPELACIÓN

Por qué imprimirte en blanco,
por qué no en agua, en piel, sobre arena fría.

Por qué no grabarte en el paladar y llevarte de compras.
Que te enteres de las conversaciones en la isla,
del desdén que se cuela en los estantes,
del ladrido maloliente que pasea la noche.

Que te mires en los ojos del vagabundo
en vez de insistir en tu desolación.

Por qué no atosigarte hasta reventar:
que des cuenta de los tornillos que el hermano
pule cada noche en sus prótesis cansadas.

Por qué insistes, palabra, en el seno, la rosa, el sueño.
¡Corre detrás de la raposa que hurga el trigo!
¡Consuela a las madres en las plazas!

Ay, pero qué sabes tú,
si nunca has contemplado el rojo de los ríos.
Si lo único que has hecho
es embelesarte en el vuelo del colibrí.

 

 

 

 

MUTISMO

Sin nada que decir
sentada al borde del viento

como brújula
que pierde el sur.

 

 

 

 

EPIGRAMA DEL PRESO

Tengo encadenada tu palabra
el vaho en el zaguán lo atestigua.

 

 

 

 

Ibon Herrera. Serie: Tras un rastro evocador – 4 / C-print y dibujo en lápiz sobre tela / 59 x 87,5 cm /2010

 

 

 

EL AIRE

Aleteo sobre el taburete
y en el papel no aparece tu nombre,
solo ríos y valles que se repiten
golpeándose entre consonantes
y esdrújulas.

Destrozo el taburete
y aun así no asoma la primera sílaba.
Barro lo que queda y guardo una astilla.

Con ella tejo el aire.

 

 

 

 

INTIMACIÓN AL MIEDO

Tus labios cortados gotean.
Me dicen que mueres
en la ceniza de la duda.
Que de tanto morir guardas
gritos y pasos desteñidos por el humo.

Armas tu pequeño collage
de frases malogradas
e intercambias susurros
por migajas de engaño.

Te empeñas en golpear sin que te llamen
te mimetizas en la voz de otros.

Busca tu nombre en la piedra
busca en tus yemas, en tu espalda.
Abandona ese viento intranquilo.

 

 

 

 

CAÍDA DEL SOL

A la sombra
de este río
tiendo los días.

 

 

 

 

BOCETO

¿Esta soy?
¿La que sueño?
¿La que quiere ser?
¿La que se lamenta
porque no la miro?

La que canta en tinieblas
con papeles escritos sin nadie.

La que encuentras desnuda en tu calle
dando a luz el dolor que no conoces.

Soy el rostro desdibujado y la mendiga que rechaza el vino.
Soy la mujer que traza cuarenta y siete veces su sombra en el espejo.

 

 

 

 

Ibon Herrera. Serie: Tras un rastro evocador – 6 / Fotografía y dibujo sobre papel / 25 x 33 cm  / 2010

 

 

 

 

CUERPO VACÍO

Entre las páginas de un libro de Victoria
o en la penumbra de mi armario
está esa huérfana
que ya no soy.

 

 

 

 

SIN TÍTULO

El camino sigue fijo
colgado en la pared
sin nombre.

 

 

 

 

ECOS

El viento envuelve tu música
palabras de sal
que aprieto a destiempo.

El viento trae tu forma
el abrazo
el recuerdo.

 

 

 

 

Ibon Herrera. “Como el aire llena los espacios entre los objetos, así la melancolía llena los intervalos entre un gozo y otro”. Leopardi  / C-print, acrílico y lápiz grafito sobre tela 70 x 100 cm / 2013

 

 

 

MAMÁ SEÑORA

A Victoria Checa

Regreso a casa con el vuelo del cóndor.
La abuela pela unas papas en su regazo
y la tierra calienta mi cuerpo.

Me gustan sus trenzas y su olor a hierba.
Cuelgo de ellas
como si fueran un columpio
de espirales de lana.

Regina está lista:
desuella el cuy y lo ata en la brasa.

Mis pies mojados pisan el viento
escondido en la guitarra
que Jesús toca.

En el patio Anita llama insistente:
¡Ven a jugar, están listas las cocinadas!

Regreso a los sabores de la casa.
Una puerta desvencijada me recibe.

Victoria se ha ido
En el fogón las tortillas cuelgan solitarias.

 

 

 

 

EL DIBUJO DE ESA TARDE

A María Fernanda Ramírez


Hoy me tropecé con tu esquina, un rincón cualquiera, de un parque cualquiera. Tú estabas allí, con tus trenzas, tu impermeable a cuadros y el paraguas de la tía Inés. Me hiciste una seña para que te llevara a cazar el aire y con él, las alas de un gato chiflado agarrado al olvido.

Corrías y te estrellabas con las puertas; siempre arañando indiferencia y siempre encontrando tu sentido. Heredaste la insistencia cuando te contaba que las brujas no existen, y tú las asías en sus carcajadas, les arrancabas los pelos y amarrabas con ellos los sueños de una niña.

Nunca te pude atrapar.

Corriste tanto, que quedaste enredada en el pico de una torre, con tus trenzas oscuras, y el dibujo de esa tarde en el bolsillo.

 

 

 

 

CASA DE FAMILIA

A María Fernanda Ramírez

Abracé a mi hermana tan fuerte
que sus orquídeas en mi sangre
se hicieron huerto.

 

 

 

 

MERCADO EN GUAMOTE

Los balidos y el barro
llegan a saborear los anacos de las indias.

Cargan las coles
y los guaguas de las que murieron.

Entre sus manos
la tierra ve caer notas coloradas
que ellas cubren cantando.

El mercado me recuerda
la semilla que negué.

en sus trenzas
esconden los deseos.

 

 

 

 

LAS DERROTAS, APUNTE A LÁPIZ

A Alberto Rodríguez Tosca

Muéstrame el futuro
jinete del alba
ahora que tus derrotas
ahogan mi desierto.

 

 

 

 

GALERÍA DE ESCLAVOS

Podrías desterrarme del sueño
y aun así
seguiría tu baúl
en mi cuerpo.

 

 

 

 

LOCURA

Giro el torso
y encuentro los retazos
de mi cuerpo
esparcidos en tu cama.

 

 

 

 

LUJURIA

Reposa la luna
mientras esconde en los fresnos
su redondez.

     

*  *  *

Derechos reservados
©Ena Victoria Ramírez 
 
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Canal BPoetry en YouTube
Escuche poemas en la voz de su autora

 

NOTA BIOGRÁFICA

Ipiales, Nariño, 1968. Poeta. Ha participado en lecturas y en talleres de poesía coordinados por Fredy Yezzed, Federico Díaz-Granados, John Galán Casanova y Jaime García Maffla. Desde 2015 participa activamente en el Taller de poesía de Domingo Atrasado que dirige Federico Cóndor. Su libro Tu nombre en la piedra, fue finalista en el concurso Internacional de Poesía Paralelo Cero 2019, organizado por el Festival de Poesía Paralelo Cero y El Ángel Editor, Quito, Ecuador. Estudió medicina al igual que William Carlos Williams.

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Las Ilustraciones que acompañan los poemas son de la artista bogotana Ibon Herrera. Licenciada en Artes Plásticas y Visuales de la Universidad Santo Tomás. participó en el Open San Felipe 2019. Su obra Me movió el piso fue expuesta en el Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá entre septiembre y noviembre de 2019. A expuesto en Latin Art Gallery, Praga – República Checa en 2018 y en Casa Principal, Veracruz – México en 2011, en el Centro Colombo Americano de Bucaramanga en 2013, en el Museo de Arte Universidad del Magdalena en 2013 y 2016, en la Biblioteca José Fernández de Madrid de la Universidad de Cartagena y en Luvina la esquina cultural ambas en 2017. Actualmente dirige y desarrolla un proyecto de formación con estudiantes de secundaria llamado Manos al arte. Les invitamos a visitar su WEB.

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LA ARENA FUE MI DESTINO – Poemas de Annabell Manjarrés Freyle


Foto / ©Marlon Manjarrés Freyle

 

 

De: Óleo de mujer acosada por el tiempo, 2013  

 

NOCHE PARA DEAMBULAR

I

Óiganme ustedes los seres detrás de la pared, una coraza de tiempo y salitre los imposibilita.

Acaricio la apariencia rasposa del ser pared y acerco mi oído a la colosal estructura que da forma a esta calle sonámbula, donde los gatos maúllan como hijos tristes, donde un murmullo sobrenatural hace temblar la tierra.

Es que antes de ser arrancada ya la arena gritaba, y no ha habido piedra o moldura que calme su sollozo.

Mi mano que acaricia dialoga con los muros de hoteles restaurados. Con este portón que esconde la sombra y el helar de la noche, y con esta ventana de alma colonial enjaulada
que solo desea desaparecer.

Aquello que fue arena de río, hoy es solo una moldura muerta. Que en paz descanse con quienes una vez la levantaron.

 

II

Seres detrás de la pared, se han agrietado con el dolor del agua. Se poblaron de vientos conocidos. Un vaho extranjero les regaló la noche y el azar.

Se me han venido encima las capas de pintura que intentaron ocultar los murmullos de paredes que no saben que murieron.

 

III

Esta provincia pertenece a la eternidad. El alma de las cosas la llama. Se derrama hacia las líneas negras y regresa al nido de las maría mulatas, incapaz de desobedecer el pagamento que reza celoso por el origen.

Vuelve para no extraviarse. Vuelve para redimirse de la angustia de la flor del trébol.

Deambula y gimotea en muros republicanos,
frustrada y sin hechizo de tanto soñar en vano.

 

 

 

 

YA NO ME LEO EL TAROT

El espejismo del medio día
me demostró
que el bailarín sofocado
solo era la humedad.

Y en el sopor de la tarde pude ver
el rostro de quienes
se disfrazaron de Dios y me conjugaron.

Les manifesté mi ignorancia
como única verdad,
y me convertí
en una creyente de pacotilla.

Arruiné todas las predicciones
quemando las cartas,
de tanto barajarlas al azar.
Tomé un puñado de arena…
lo arrojé al mar.

Y la arena fue mi destino
y el mar la nada.
No tiene caso para una criatura de cristal
ver más allá de la noche.
No tiene caso.
Las espadas que me despedazaron
yacen en el suelo con mi sangre primigenia.
Una mujer ajena
es la sangre que me circula con su perfume metálico,
con su oxígeno de manantial que
no supo nombrar a las cosas.

Ya no me leo el tarot, es cierto,
porque se me hizo
destino todo aquello que quise,
junto a la suma
de palabras sueltas que
proferí irresponsable.

De lejos fueron llegando
los espejos que me agotaron
abordándome con el instante,
y sin embargo,
de la verdad del instante
no tuve más
que existencia.

 

 

 

Yexcom / Pixabay / Luces de viaje – Dubai

 

 

De: Animales invertebrados, 2017  

 

UNA SOLEDAD ANFIBIA

Una mañana puede desprender
las cáscaras de la que ayer suspiró y lamentarse bajo las sábanas.
Se pone de pie una máquina de carne sin el fantasma orgulloso,
renunciando al sueño unos minutos más
bajo las sábanas, bajo el tapete, bajo una culpa desconocida.
Al lado, en la mesa de noche,
una tacita sin té ni tinto te abre los brazos y dice:
“Sube la roca hasta lo más alto, pequeña Sísifo”.
Sabes que a nadie servirá ver una roca en la cima
pero los dioses obligan.
Sobrescribir tu nombre encerrándolo en un círculo
no devolverá a la que ayer suspiró.
Tu nombre es tu vestido,
tu apellido, tu chaqueta:
Annabell Desnuda Manjarrés Freyle.
Y, por supuesto, tus zapatos no son tu destino,
pero pueden andarlo.
Has visto adormecer el tiempo,
oh sí que lo has visto:
el cuerpo virar hacia un rincón,
en el intento de reconstruir los discursos de la que ayer suspiró.
Y quien hoy suspira suplica dormir todas las ganas de volver
y adormecer el deseo infantil
proyectado en sábanas acogedoras
e ilusiones portátiles.
Sería más fácil acostumbrar el deseo a lo próximo o aniquilarlo
para que los días de agua o de tierra sean excelentes.
Tender la cama, en todo caso,
será como vestir el nombre
de quien a solas recibe tu cuerpo.

 

 

 

 

EL CANTO DEL MINOTAURO

Ser un espejo frente a otro espejo,
la virtud de los seres infinitos.
Y juzgarse infinito en el propio reflejo
revela verdades obsesivas.

Certezas que, involuntarias,
abren puertas insostenibles
de las que solo es posible encontrar respuestas
en la generosidad de los sueños.

Es mi deber esperar a Teseo
para dormir las formas de mi angustia
y encontrar, por intuición de un dios,
la puerta de las epifanías correctas.

¡Cómo no entender que los anaqueles
son las ventanas de Creta!
Yo solo sé que es de noche porque me hago viejo
y mis ojos apenas tientan de Ariadna
su mítica belleza.

Ariadna, Ariadna:
tal vez nunca recuerdes
que fui yo el que te liberó
de los laberintos
de una biblioteca de Buenos Aires.

 

 

 

 

PANFLETO CONTRA LOS GATOS

Cuando el último bus regresa a la estación y los árboles duermen hoja abajo. Cuando las calles oscurecen y al final de la vía se escuchan aullidos. Cuando el último vago abandona la esquina y el eco canta, salen los gatos.

Salen los gatos porque aprendieron a esconderse de las manos detrás de las piedras. Porque asimilaron que escaparse a tiempo les permite regresar por el mundo de placeres que luego muerden sin elegancia.

Saben que les va mejor simulando ser mascotas que bestias de ciudad y engañando con sus auras de autosuficiencia a los cavilosos que tanto los aman.

Los gatos de las comunas y los faraónicos, los gatos nubios y los gatos arios, los gatos persas y los del mercado público: todos saben que solo tienen una oportunidad para ser gatos en la vida y hacer de este privilegio su reino de pereza.

De modo que han aprendido a vender mitos auténticos. A Neruda le hicieron creer que son fieles a su propia ficción de la cabeza a la cola.

Salen los gatos porque encubren su temor a la muerte con antifaces de selva. Detrás de la mirada desdeñosa a los perros, se excita sus celos: jamás serán tan seguros.

La vida es un abismo que los tienta, caen. Aman como temen: tal dualidad es como una bisagra áspera para lamer. No lamen rostros, pero sí amagan.

Del amor no sabemos más que mendigarlo, pero para ellos es una presa moribunda entre las patas que a veces dejan a los pies de sus humanos. Su indiferencia es la feromona que persiguen quienes confunden y estropean el amor.

A estas astucias se deben. Han evolucionado para vivir por encima de nuestros huesos: sobre los techos y sobre los árboles se reproducen, libran escandalosas batallas y mueren.

A mí, que también he confundido el amor, cualquier esquina me es seductora para doblar el espinazo y acariciar el lomo de un gato cualquiera.

Ya nada importa: los he desenmascarado. He mirado sin temblar a sus ojos de ágata y metal que perdieron a Baudelaire.

Cuando alguien aparece erizando su pelaje. Cuando una luna redonda precisa su silueta. Cuando mis noches tormentosas me predicen el desastre, salgo a las calles sin ritos ni paraguas y si un gato oscuro acecha, soy yo quien se atraviesa.

 

 

 

Didissss / Pixabay / Mandala

 

 

PEDAZOS DE HOMBRES

hombres
pedazos de hombres bajo ramajes
hombres convertidos en dolor
dolor de llanto terrible
lágrimas hervidas en su rezo agónico
pedazos de hombres en cuartas partes
la quinta parte aún llora bajo la casa
la casa no es humana
la quinta parte gritó más fuerte que la motosierra
el aparato lo inventaron los hombres
hombres con sus extremidades aún pegadas
a su tronco de árbol
los árboles han sido los primeros en conocerla
también cayeron gritando
gritaron sus hojas
gritaron sus pájaros.

Han gritado los hombres en pedazos
y la parte más oscura quedó en el ombligo de la madre
la más visceral en las sienes de la esposa
la parte más viscosa en las babas de los hijos
la más elocuente lleva mensajes de espanto
la parte desgarrada
pertenece a los amigos.

Pedazos de hombres apiñados
en las leyes de nadie
una sangre de nadie transmuta
en el espesor del muelle
en bolsas negras duermen
sus pedazos junto a las piedras
yo no los he visto
a mí me lo han contado
me lo ha contado este país
sobre esta arena
la misma arena húmeda, seca, accidentada
extendida entre animales
hasta los infiernos comunes.

Este país es una fosa común
pedazos de hombres la siembran
germinan hombres y mujeres incompletos
sus ángeles custodios han fracasado
oscuras entidades triunfaron sobre la fe
Hoy quienes los sepultan
son una procesión de rompecabezas.

En aquella casa nacieron bestias
la casa fue construida con pedazos de árboles caídos
en el mar
una mano busca a algún rostro
para cerrarle los ojos
y el barrio palafítico se avergüenza.

A mí me lo han contado
yo no lo he visto
me lo cuenta este país
antes del sueño
el infierno nacional
nuestro símbolo patrio
símbolo descuartizado en inútiles banderas
banderas divididas en dos hombres
hombres gritando Sí
hombres respondiendo No.

A los hombres en pedazos
un ave de rapiña los sobrevuela
el ave posa en el escudo nacional
nadie me lo ha dicho
yo la he visto sobre los palacios
y desde entonces
mi felicidad es discreta.

 

 

 

 

LA MARIPOSA NEGRA NO TRAJO VISITAS 

En un rincón de la casa
abandono
          mi orgullo.

Ha llegado de la calle
          esa cosa negra
y despampanante
revoloteando su herida.

Busca un rincón amable para morir,
un sitio alto donde exhibir
          su rabia y su tristura.

          Toda la cólera concebida
          se humilla ante el remordimiento
          y este lo culpa relamiendo
          la misma escena grosera.

Ha llegado de la calle
          ese ente nervioso y aterciopelado,
pero la casa está aburrida
y viciadas las supersticiones.

Nadie quiere a un orgullo herido
—musitan las paredes—
desacostumbrado al descalabro
          siempre llegará solo a casa.

 

 

 

Niekverlaan / Pixabay / Humo

 

 

 

LA POLILLA

Al extender la mano
creo estar más cerca del futuro.
El camino de la lluvia es vertical.
Cuando escampa,
me encuentro en el bosque
transparentando su olor verduzco.

El camino de la lluvia es vertical
y el barro ondula la esperma de la hierba
con un aroma intranquilizador.

Una persecución, un fracaso
me sacuden el sueño.
Cuando el cuerpo yace
—el muy tonto—
le pesan las piernas.

          Culpo a unas aguas espesas
          por esta mediocridad.

A mi espectro le es imposible huir
o sacarle ventaja al camino de la lluvia.

Pesan los párpados también
y mis manos caen
de señalar por mucho tiempo el futuro.

Antes de esta perversión,
creía en el vaho del monte
como fragancia de los astros.
Las estrellas cansadas bebiendo de la quebrada
eran un prisma verdadero
y forcejeando con la oscuridad
las más opacas sonaban como grillos.

Pero la casa se tiñó de negro.
La lluvia encontró su camino
y abrió la tierra:
uno teme caer.

Un rayito de luna se tiende en el piso
y mis pies lo encuentran:
aquí me he sentado
al llegar a un acuerdo con el miedo.

 

 

 

 

EL REINO DE LA HORMIGA

Alabemos a las hormigas, oh, hermanos míos. Alabémoslas. Evangelizadoras del amor por las migajas. Unidas dibujan una bandera escarlata. Tren rojo de angosto camino llevándose la casa hacia al centro de la tierra. ¡Aleluya! Y desde el centro escapan de la soberbia de nuestros pasos, de todo lo que la gravedad magnetiza y sabe arrastrar. Oremos, pues, por una existencia sin el pecado de sentirse individual. Sin preguntar: Padre, porqué hemos de pagar por las ambiciones de Adán, a qué se debe toda esta insignificancia, porqué has dejado que la tierra encanezca en los polos o porqué hemos sido condenadas a superpoblar el microcosmos. Y cosas así.

Oremos por la moral del enjambre, por el cielo y su lluvia de lagunas anegando la colonia: adiós universo excelso, adiós arquitectura inestimable levantada con los puños de las hembras. Alabemos a las infecundas por hacer eructar la arena. Elevemos cánticos por el fango y la madera maleable, y alabemos a las hormigas también, por ser migajas que aman, polvo hambriento cavando en los pulmones del planeta.

Cantemos. Que nuestras acciones brillen como el alma de una luciérnaga y que de nuestra voluntad obrera reencarne la humildad de los caídos. Carguemos como ellas la cruz del mundo, pedazo a pedazo, democráticamente, haciendo menos vil el peso de la experiencia. Tendamos un puente o dejemos ronchas en una piel desconocida.

Oremos: Te amo, Padre, así como aman los zánganos bajo tierra. Te alabo sin la fastidiosa porosidad de los huesos. Sin decir patria o suelo mío. Cualquier punto de encuentro es sagrado si uno de los míos me tiende la mano. Sé que con una venenosa palabra en el ojo de Goliat bastaría para quebrarlo. Perdona a tus hijas. Perdona nuestros cielos de arbustos y también perdónanos por no dejar nada al azar. Por no reconocerte en el espíritu que anima la hierba. Porque una vez dejaste caer un Marlboro encendido y la hierba sufrió, pero no dijo sálvame o me arrepiento, no dijo tampoco desolación. Aborrecimos desde entonces la palabra crepúsculo por sentirla tan lejos, tan viciada, tan carente de virilidad. Perdona a tu pueblo que aun enterrado sigue cayendo.

Alabemos, hermanos míos, a las hormigas. Salvémoslas de nuestros perdidos pasos. Entonemos perseverantes, arengas que inviten a subir nuestra fragilidad a la cuesta.

Oremos: Tal vez en el decir esté la ofensa, y en la obra en cambio todo sea más simple.

¡Alegría! ¡Alegría! hoy y siempre en el reino de las hormigas.



*  *  *

Derechos reservados
©Annabell Manjarrés Freyle 

 

NOTA BIOGRÁFICA

Gaira, Colombia, 1985. Periodista independiente, poeta y narradora. Autora del libro Vía, alterna. 2+3 años de periodismo cultural (2019). Es Premio Nacional de Cuento Bueno y Breve, de la revista El Túnel de Montería, 2015, certamen que ganó con el texto “El hombre en su jaula”. Fue invitada al Festival Internacional de Poesía PoeMaRío, de Barranquilla en 2010; al Festival Internacional de Poesía de Medellín, en 2016; al Festival Internacional de Poesía Nazim Hikmet, en Estambul, Turquía, 2017; y al Festival Internacional “Mihai Eminescu”, Craiova, Rumania, 2018.

Autora de los poemarios: Espejo lunar blanco (2010), Óleo de mujer acosada por el tiempo (2013), Una ciudad como Saturna (2016) y Animales invertebrados (2017). Poemas suyos han sido traducidos al inglés, catalán, francés, italiano, turco, rumano y albanés, y figuran en diversas antologías nacionales e internacionales. Obtuvo el Premio Internacional de poesía Voces Nuevas, de Ediciones Torremozas, Madrid, 2018. 

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CARTA CELESTE – Poemas de Julieta Love

 

Foto / ©GrippArt

 

Pequeña Antología
Selección del libro inédito 
CRISÁLIDA
Abril, 2019

 

 

DELIRIO

Los lunares en tu espalda
carta celeste de mi deseo
                               (obra de arte)
refugio de mi lujuria
viaje iniciático y sin censura
al Infierno.

 

 

 

 

TORMENTA

Sácame
de la ca(l)ma.

Deja tus huellas de arena
en mi espalda.

Entrégame a las dunas
a la tempestad
al abismo
de tu nombre.

 

 

 

©Franz von Stuck / Inferno, 1908

 

 

 

CERTEZA

Disfruto del viento
cuando se torna tuyo,
de tu voz
que susurra la noche
en mi oído
de tu pecho,
sátira y poema a la vez.
Yo, disfruto de ti.

 

 

 

 

TESORO

Qué sabrán de la magia
si no te ven.

Qué sabrán
si no te tocan.

Qué van a saber
si no te sienten, como yo.

 

 

 

 

SUCEDE

Retiras tu piel de la sábana
y los vilanos se quedan prendidos a tu pelo.
Expías la memoria de mis días
y la nostalgia se carcajea
con mi reflejo.
Los mares ni siquiera
se salan por tributo.

Floto en el espacio.
Solo sucede.

 

 

 

©Franz von Stuck / Water and Fire, s.f.

 

 

 

ARTE

Mi cuerpo
hoja rasgada
collage
lienzo imprimado por el asfalto.
Tú, mi recinto de exposición.

 

 

 

 

MEMORIA

Tu aliento se fue con los pájaros,
y tu perfume
(que no olvido)
se hizo niebla, humo.

Ahora, cubres tus heridas
con la ceniza de otro lecho,
mientras que yo
embalsamo nuestra noche
y me desvanezco.

 

 

 

 

OTOÑO

La cortina escarlata
de la habitación
se decolora,
y el ocre inerte de la casa
me condena
a no existir.

 

 

 

©Franz von Stuck / Cupid at The Masked Ball, s.f.

 

 

 

PLEGARIA

Ven,
derrota mis entrañas
des-cíframe.
Y no te vayas.

 

 

 

 

POÉTICA

No tengo el poema,
no tengo al poeta.

Solamente
el asedio
de la hoja en blanco.

 

 

 

*  *  *

Derechos reservados
©Julieta Love
 

 

NOTA BIOGRÁFICA

JULIETA LOVE es el seudónimo de Yulieth Gonzalez Zea (Duitama, Boyacá, Colombia, 1996). Administradora turística y hotelera. Dirige desde el año 2013 la revista de arte y literatura La tierra Baldía y desde el 2015 el blog Poetas Colombia, dedicado a la difusión de la obra de escritores colombianos. Textos suyos se han publicado en medios digitales como Poemas del alma, La tierra baldía, Poetas Colombia, Burdelianas Poetry, entre otros. Ha participado en eventos culturales del ámbito universitario. Se desempeña en el área del turismo sostenible y la promoción cultural. Ha publicado artículos en el periódico Informativo del Tundama. Actualmente es la coordinadora editorial en la revista digital Burdelianas Poetry.

⊂Ο⊃

Las imágenes que acompañan los poemas son del artista alemán Franz von Stuck (Tettenweis, Baja Baviera, 1863-1928). Stuck recibió su primera formación en la Real Escuela de Artes y Oficios de Múnich. Entre 1881 y 1885 estuvo matriculado en la Real Academia de Artes Plásticas, siendo discípulo de Wilhelm Lindenschmit. Su aparición pública como pintor tuvo lugar en la exposición del Palacio de Cristal de Múnich de 1889, participando con varios cuadros. Fue nombrado catedrático de la Real Academia de Artes Plásticas de Múnich, donde tuvo como discípulos, entre otros, a Paul Klee y Vasili Kandinsky.