MAÑANA DE INVIERNO SIN ELLA – Poemas de Carlos Ernesto García


CARLOS ERNESTO GARCÍA (Santa Tecla, El Salvador, 1960). Poeta, escritor y corresponsal de prensa. Su obra poética ha sido traducida a varias lenguas, entre las que destacan el inglés, albanés, árabe, chino y francés. Desde finales de 1980 vive en Barcelona.

 

MAÑANA DE INVIERNO SIN ELLA

POEMAS DE CARLOS ERNESTO GARCÍA

 

CAÑONES OCIOSOS

Vagamos por el Mediterráneo

mientras el cielo

se incendia en el horizonte

dando paso a la oscuridad

que suave y callada

se impone en el firmamento.

Desde las orillas

los pueblos costeros

amables saludan

con sus millares de luciérnagas.

En las profundidades de este mar

pedazos de galeones descansan

con hermosos mascarones de proa.

Un inmenso y desolado cementerio

de soberbios destructores

de cañones ociosos.

Submarinos que guardan inmóvil

ya sólo el uniforme y los restos

del aguerrido soldado

en su puesto de combate.

El oleaje arrastra quizá

astillas de embarcaciones aqueas

que sucumbieron a la tormenta

o a la batalla.

 

 

PROHIBIDO AMOR

El neón golpea un cuerpo desnudo

que armonioso gira

alrededor de una barra.

Lascivas las miradas

la persiguen

queriéndola alcanzar

y devorarla.

Corren el ron y la cerveza.

Suenan Luis Miguel y Ricky Martin.

El liguero de la bailarina

se inunda en dólares.

Ella sonríe y piensa:

en la leche de sus hijos

en el alquiler que no ha pagado

en que ya es muy tarde

en que tiene sueño.

Federico García Lorca, Muchacha, 1927

 

PRIMER BESO

       A una muchacha

       cuyo nombre no recuerdo

Cuando te besé

(Fue en casa de una amiga tuya

que me gustaba)

era la primera vez que te besaban.

Sentí tu cuerpo temblar contra la tierra.

Nunca más volví a verte ni besarte

pero cuando te recuerdo

no sé por qué

aún siento tu cuerpo temblar contra la tierra.

 

 

 

 

 

VERANO DEL 80 Y CINCO

Apoyada contra la pared.

Una joven de falda corta

quieta espera.

La miro.

Toso.

Doy una bocanada al cigarrillo.

Formo una corona de humo

que circular se enreda entre sus piernas.

—Cierra sus ojos y suspira—.

El metro estacionado ya

abre sus puertas.

Subimos en distintos vagones

y nos dejamos llevar.

Federico García Lorca, Amor, 1929

 

 

MAÑANA DE INVIERNO SIN ELLA

Yo

el que guarda en la sonrisa

al asesino

dime qué hago con estos ojos

que nacieron para verte.

Con esta boca

que te nombra a cada instante

para espantar el silencio.

Con estas manos mías

que te saben de sobra.

Yo

el que guarda el puñal

bajo la almohada

dime qué puedo hacer

para borrar tu sangre

y tu recuerdo

antes de que golpeen a la puerta

los que vengan a buscarme.

 

 

ANACAPRI

Apoyo ligeramente mi cuerpo

en una esfinge de granito.

Una joya más

colocada en los jardines

de la excéntrica Villa de San Michele

desde donde se contempla a lo lejos

—entre la bruma de la mañana—

el Golfo de Nápoles.

Murmuran los lugareños

que en Anacapri Alex Munthe

fue un refinado anfitrión

del viejo Nietzsche

de Gorki y de Lenin.

Tres caballeros

como Emiliano Zapata

como Pancho Villa

de mirada felina

de atusado bigote.

Federico García Lorca, La careta que cae, 1928

 

HOMENAJE

El invierno en Budapest

tiene un gris añejo.

El Danubio como cuchillo

atraviesa el cuerpo de esta ciudad

que vio mil guerras.

Así lo atestigua

el monumento a los pescadores

que recibieron de Turquía sus flechas.

Desde ahí

la imaginación es capaz de cabalgar

sobre los siglos.

Si visitas Budapest en invierno

sentirás su sabor a luto.

Su sabor a sangre que tiene la tarde.

 

 

 

 

 

A QUEMARROPA EL AMOR

Guardo como pequeñas piedras de mar

días de nieve

regiones habitadas por el miedo

incendios de miradas devastando las calles

reinos de abejas y de hormigas

silvestres floraciones de palabras

atardeceres bajo oscuras arboledas

lápidas polvorientas

sobre historias personales

mesas de café

desde donde controlábamos las piernas

de una mujer que no nos hizo ni caso.

Alojo recuerdos como piedras de mar

y ninguno termina de hacer daño

en la palma de la mano

donde los aprieto con indecente esperanza.

Son recuerdos

como los de un gato jugando en el jardín

con una bala entre las patas

¿o será alguien cargando su revólver?

De un gato que llora en el jardín

¿O será mi madre

que no está en casa desde ayer?

El recuerdo de un hombre que salta la verja

y yo no tengo tiempo

ni ganas para recibirlo.

Los impactos rompen la puerta

mientras irrazonablemente

la luna se aburre allá arriba

y saltando el muro

caigo en un estanque dorado

a salvo de la ballena que arrasa.

Federico García Lorca, Marinero, 1929 / 1930

UN PLAÑIDERO ADIÓS

En las entrañas

del elegante barrio de Carrasco

aún sigue en pie el hotel casino

que nos recuerda las glorias

de un Montevideo que ya no existe.

Entre sus paredes el poeta granadino

escribió parte de sus Bodas de Sangre.

Los croupiers colocados en sus mesas

intentan disimular el remendado uniforme.

Un jugador lanza un escupitajo

sobre la alfombra en que apaga

la colilla del cigarro.

Sus amplios salones

del más puro art nouveau

y las lámparas que majestuosas

cuelgan del techo

fueron testigos silenciosos

del asalto tupamaro.

Afuera

ruge con bravura el rumor del mar.

Un mar

que hace muchos años

dejó de dar la alegre bienvenida

para decir un plañidero adiós

al derrotado descendiente

de los emigrantes.

 

 

SILENCIOSO PARÍS

El silencio se apaga

por un caminar que asoma

rompiendo la quietud

en los pasillos.

Podría ser cualquiera

de sus viejos clientes.

Por ejemplo: Robespierre

Victor Hugo o Voltaire

El Marqués de Sade o Baudelaire

Oliverio Girondo o Molière

pero me pregunto ¿y por qué no?

algún otro estudiante rebelde

del Louis-Le-Grand

caído en la guerra.

Si uno se asoma

por la rue Saint Jacques

su nombre seguramente

pueda encontrarlo inscrito

en la interminable lista

a la entrada del Liceo.

Pero esta noche

tras la pared de la estancia

que de prestado habito

sólo imagino a un Sartre

que entre el humo de su pipa

contempla de brazos cruzados

la cúpula del Panteón de París

acariciada tiernamente por la luna.

 

Federico García Lorca, Pespectiva urbana con autorretrato, 1929 / 1931

ALGUIEN

Esta noche supongo.

Alguien

sin amigos

dormirá aburrido frente a su televisor

a la espera de una llamada telefónica.

Alguien

nombrará cosas inciertas.

Alguien

se detendrá frente a la puerta

de una casa donde nadie le espera.

Alguien

intentará traspasar

su propia memoria.

Alguien

dejará caer los pedazos rotos

de una fotografía

como si aquello constituyese una venganza.

Alguien

gritará desesperado.

Alguien

volverá los ojos

que ya no quieren ver las mismas cosas.

Alguien

llegará tarde al trabajo

por culpa de esas palabras necesarias

después del amor a la persona amada.

Alguien

que no se ha dado cuenta

aún de su propia muerte

caerá en una calle céntrica

en New York

Hong Kong

Berlin

o Londres

con un enorme agujero en la frente.

Alguien

posiblemente como tú o como yo

se levantará de su cama

pensando quizá

que nada

nada de lo que suceda afuera

es más importante

que su pequeño

y miserable mundo.

 

 

 

 

 

LA PASIÓN

Existe bajo el follaje

de tu luz de amanecer.

Se aloja sobre el canto

de una nota wagneriana.

Se esconde tras una muralla

de hojas de jazmín.

Se baña con plumas exóticas

en una playa de África.

Se sumerge en tu pupila

y en el frío de tu piel

que no duerme conmigo

desde hace siglos.

 

* * *

NOTA BIOGRÁFICA

Carlos Ernesto García nació en Santa Tecla, El Salvador, en 1960. Poeta, escritor y corresponsal de prensa salvadoreño. Autor de los libros de poesía, Hasta la cólera se pudre, editado en Nueva York, en versión bilingüe inglés/español, bajo el título Even rage will rot; A quemarropa el amor; La maleta en el desván y, de la antología personal,Unë nuk kam shtëpi (Yo no tengo casa) Albania, 2010. También publicó el libro en tono novelado, El Sueño del Dragón, que narra su travesía por el río Yantsè (China) y otro de reportajes titulado Bajo la Sombra de Sandino, basado en una serie de entrevistas a destacados ex comandantes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Ha sido invitado, por diversas instituciones académicas y culturales de Europa, Asia, América Latina y Estados Unidos. Su obra poética ha sido traducida a varias lenguas, entre las que destacan el inglés, albanés, árabe, chino y francés. Su poesía fue ha llevada a los escenarios por la compañía de teatro neoyorquina, Guacamolink Performing Arts; vertida al lienzo por el pintor belga Marck Debroux y musicalizada por el reconocido grupo nicaragüenseLos de Palacagüina y el salvadoreño Grupo Trova (hoy Grupo La Cayetana). Su poesía ha sido incluida en antologías nacionales y extranjeras. Está considerado por la prensa extranjera como el padre de la crónica poética. Desde finales de 1980 vive en Barcelona.

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Derechos reservados
©Carlos Ernesto García

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