LA CASA ES ESTA – Poemas de Betina Barrios Ayala

 

I

Puedo estar
sin lentes
ver
borroso

quiero
ver
sin lentes
las cosas
no entender
todo
desenfocar
un rato

 

 

 

 

II

COLECCIONABLES

La gente dice:
las cosas no son como antes

No, no lo son
las cosas no vuelven a ser
y atestiguar esto
trae un poco de apego
ala
(sol)
edad
para así no acostumbrarse a nada
para así abandonarlo todo
y dejar
que las cosas cambien
(s)olas
                sin recuerdos
cambiar con ellas
e intercambiar las máscaras
olvidar el mal gusto
de perder

 

 

 

 

EDVARD MUNCH | Mujer joven, en la playa, 1896 | Agua tinta bruñida y punta seca en violeta, azul, gris y amarillo| Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

 

III

No entiendo este frío
ni cómo sacarlo es como
llevar la huella de un error
sed, desproporcionada
contención, que
nadie nunca
sanará

Tengo el interior florido de dulces
pequeñeces
demasiado tiernas para ser
tocadas
cualquier palabra mal dicha desata
incendio

Corro, derramo en las colinas
campos de mi infancia
allí sé andar siempre sola
nadie nada nunca entenderá
mi temblor, formas vegetales
animales, tropicales
destructivas

Dolor es vivir
callado
espero a mis amigos
que me aman
y están
lejos

 

 

 

 

IV

Todos los cubanos van a Miami
terminan ahí, se reúnen
los llevan las balsas de Mariel

Algunos dirían que haríamos lo mismo
y que Miami sería el país
que Castro soñó

Pero nadie quiso ir a Miami
fue la fuerza silente de las cosas
costumbre escuchar lo que tendría
que ser hecho lo que tendría
que pasar

Si fuese contable
sabría de números
pero sé de tierra y agua, sed
por andar tanto en el aire
he dejado la carne en el fuego, no se
aprende sin poner el cuerpo así

Vivo mutilándome
las manos, empecé
a definir bien el contorno
cortándome las garras
para poder caer
tranquila

 

 

 

 

 

EDVARD MUNCH | Chicos bañándose, 1896 | Aguatinta bruñida en color, entintada à la poupée, sobre papel verjurado | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

 

 

V

A esta altura ya tendría que tenerlo
robusto como gaviota, pelícano
rematando peces sobre el agua
picoteando firme en la orilla

Pero no. Sigo yendo a los bautizos
con mi cara de sueño y ganas de beber
vino barato. Escucho eco de risa
satisfecha veo pétalos caer
sobre las hojas

Esta letra tormentosa, vaga
vibra. No está impresa en nada
desnuda
busca la noche, mañana
susurra, repite, pide
espacio
Despacio, le digo

Balbuceo, lavo los dientes
las manos, el pelo, los huesos
repito lo que dice mientras
ejercito el cuerpo
como mantra doy
forma danza bajo
palmas firmes
en el suelo:
                           la casa es esta

 

 

 

EDVARD MUNCH | Dos mujeres en la orilla, 1898 | Grabado en madera | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

*  *  *

Derechos reservados
©Betina Barrios Ayala

 

 

NOTA BIOGRÁFICA

Nació en Barquisimeto en 1985. Licenciada en Estudios Políticos por la Universidad Central de Venezuela (2007). Durante los últimos diez años ha vivido en las ciudades de Caracas, Buenos Aires y Nueva York, donde ha participado en proyectos de estímulo a la literatura de forma independiente y en conversación con instituciones tanto públicas como privadas; entre ellas Cultura Chacao, International School of Brooklyn y la Red de Bibliotecas Públicas de la Ciudad de Buenos Aires. Cursa el programa de Doctorado en Literatura Latinoamericana y Crítica Cultural de la Universidad de San Andrés (Argentina). Obtuvo una mención en el I Concurso Nacional de Poesía Joven Rafael Cadenas 2016. Textos de su autoría han sido publicados en medios, revistas y antologías de Venezuela, España y Estados Unidos. Desde 2011 mantiene el blog literario experienceparoles. Trabaja con libros, configurando bibliotecas privadas y comerciales. Actualmente desarrolla un proyecto de investigación en relación al libro como vínculo entre Argentina y Venezuela llamado Afecto Impreso que cuenta con el apoyo del Ministerio de Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

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Las imágenes que acompañan los poemas son grabados y aguatintas del artista noruego EDVARD MUNCH, obras del Art Institute Chicago, catalogadas como de Dominio Público | CC0

 

TE ECHO DE MENOS – Poemas de Mairym Cruz-Bernal

 

LA ESPADA DE EXCALIBUR

Para mi hermana peruana
Gloria Mendoza Borda, por la memoria

Defiendo mi mano izquierda de mi mano derecha

Defiendo el silencio de mi voz entrometida

Defiendo mi Inocencia de tanta experiencia inmunda

Defiendo la mujer que decidí ser ante todos los hombres 

Defiendo la Paz ante todas las guerras

Defiendo la mirada de aquellas miradas que acuchillan

Defiendo el árbol, mi hermano mayor,
                     el pan, la manzana mordida, defiendo a Eva

Defiendo el mantra que me fue dado en secreto

Defiendo hasta morir la niñez de mis nuevos hijos

Defiendo mi Libertad, mi círculo cerrado

Defiendo mis pies ya torpes de los caminos empedrados 

Defiendo la tumba de mi madre, el mar donde lanzamos
                                                                                                                sus cenizas

Defiendo mis memorias intactas en mis poemas

Defiendo a una niña rubia que corrió y corrió y corrió
       hasta llegar al mar y supo que no podía correr en el mar
       y vivió años de su vida con pánico,
       a esa niña defiendo de todos los engaños y del mal amor

Defiendo con la espada de Excalibur,
       a mi corazón, porque de él emana la vida 

Finalmente defiendo las hebras de mi pelo que caen
                            como semillas de islas por nacer

 

 

 

 

CULTURA ROMANA | Una anciana, 14-68 d . C. | Escultura en mármol | Metropolitan Museum of Art | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

EL POEMA DE LA RISA

I

La herida está en la página en blanco
no tengo duda que cada puñalada del lápiz
evidencia ese dolor

II

No me perdono haber herido con mi lengua tantas veces
a mi madre querida
quieres saber qué hice
le dije que hubiera deseado que me hubiera abortado
si alguno de mis hijos me dice palabras así
creo que me moriría de tristeza
como ella hizo

No me perdono haber matado a un hombre
el mejor hombre que tuve
pero como suele sucederme
creo que al otro lado de la verja hay cosas mejores
me ha tomado la vida darme cuenta
que al otro lado de la verja
hay un inmenso pantano de horrores
él me decía
por qué no quieres ser la mujer más bella del mundo
todavía hoy no sé la respuesta

No me perdono no querer ser la mujer más bella en el espejo
y me he hecho daño enfermando
escudriñando nuevas maneras de traicionarme a mí misma

III

Y ahora, ¿qué sucede después de tanta confesión tortuosa?
¿se va la culpa?
¿se me va el hambre?
en quién me convierto si ya mis pies son los de mi madre
si mi modo de caminar y no vestirme son los de mi madre
acaso quise ser mejor que ella y me convertí en su otra
hasta desprecié a los hombres

Qué sucede ahora
después de haber escrito y vivido y pensado
tanto dolor…
eso, ponerle tres puntos suspensivos al poema
y comenzar

IV

Un modo nuevo de caminar
un modo nuevo de creer en mí y no dudarme tanto
un modo nuevo de levantarme y reflejar una mejor
                                                   en el espejo

Concluyo el año de una pandemia y sigo viva
eso es bastante más de lo que pueden decir los muertos
he completado las tres Ces, Casa, Comida, Cama
me falta el hombre lo sé
me falta la mujer
                              la que he perdido

V

¿Y el poema?
mi mantra, mi guía, mi lugar de reposo
mi libertad profunda
mi alabanza perpetua

No recuerdo ninguna etapa de mi vida
sin el poema
fui la elegida, la médium, la sacerdotisa
se me fue dado conocer el poder en la palabra
fui elegida como la hija hereje
desde niña bajando las escaleras de tercer grado
de la clase de español
sentí una unción sobrenatural
ahí en aquel instante fui iluminada
yo vivía en el silencio
miraba el mundo de mis maestras y mis compañeros
y nada tenía yo que ver con aquello
mi etapa autista, aislada
mi etapa de psicosis, aislada
¿cómo salí de aquello?, no lo sé
¿salí?
aquí es donde echo una carcajada
también el poema se ríe, ah se ríe mucho
hasta se escribe el poema de la risa

 

 

 

 

CULTURA ROMANA | Las Tres Gracias, siglo II d.C. | Escultura en mármol | Metropolitan Museum of Art | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

PÁNICO

Hay una puerta abierta

el mar al fondo

no llega nadie a este bar burgués

no son ellos

es mi cara

es mi cuerpo ruso

es mi antiguo abandono

es esta soledad de mundo que me acuchilla

es Dios que está enfermo de mí 

 

 

 

 

DE PIE ANTE EL MAR

tienen miedo 

               de mi muerte prematura

tengo miedo

pasé por la catedral

había una boda

todos vestían de negro

el mundo se volteó

los códigos del amor

se estremecieron

hay luto en Palestina

y aquí

a instantes antes de mi suicidio

ya no soy yo

acabo de morir 

 

 

 

 

A GRITOS DE SILENCIO

A gritos el silencio taladró mis oídos / se metió en mis sueños / entró en mi estómago / subió hasta vomitarlo / lo hice saltar entre las líneas de esta página / utilicé palabras suicidas / y cuando quise mirar como mira el voyerista la composición de dos cuerpo entrándose uno en el otro / mi rostro se fue borrando / mi boca cosida desapareció / y el grito se lanzó al vacío.

(para Caneo Arguinzones Herrera)

 

 

 

 

 

CULTURA ROMANA | Estatua de mármol de una amazona herida, siglo I-II d.C. | Escultura en mármol | Metropolitan Museum of Art | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

SALUDA LA QUE HA TRAICIONADO

He traicionado al capullo, pero nunca a la flor
He traicionado la memoria de mis vivos, pero nunca la de mis muertos
He traicionado el corazón del poema, pero nunca la palabra
He traicionado la oruga, pero nunca al vuelo de la  mariposa
He traicionado a mi madre, conocí varias amantes de mi padre
He traicionado al amor, peor aún, a los comienzos del amor
He traicionado al anillo del dedo, las promesas,
                                                          las sábanas domesticadas
He traicionado la caricia de los hombres, pero mis manos, nunca
He traicionado mis apellidos, la presunción de las banderas,
                                                          el Dios de mis padres
He traicionado a mis hermanos de sangre que tanto odié
He traicionado la educación de mis mayores
He traicionado mi propia virginidad

No traicioné el gusto de mi lengua
No traicioné el deseo de mi vagina que como boca, llama
No traicioné mis 10 dedos que siempre han sabido caminar
No traicioné mi mano derecha para abrir las puertas clausuradas
      ni mi mano izquierda, ni mi puño cerrado
No traicioné la noche, ni aquella madre con dos niños pidiendo
                           una moneda en la acera de Tetuán, Marruecos
No traicioné jamás las razas más sufridas de lo humano

Traicioné los paisajes heredados
Traicioné la sutileza de algún vientre
Traicioné el vestido más largo
Traicioné el lápiz labial, la vanidad de las mujeres
Traicioné la casa de mi madre

No traicioné al hombre de la silla ni dije su nombre
No traicioné el hueco santificado donde entierro a mis muertos
No traicioné la mesa de comedor de mi casa
                           quiso seguir conmigo más allá de las aguas
                                            y de otras paredes duras

No traicionaré jamás la palabra juramentada en el poema
No traicionaré el amor de mis 50 años al corazón de un niño
                                                      que se robó mi tristeza
No traicionaré jamás mi nombre aunque cante tres veces el gallo
No traicionaré al que me dio asilo cuando estuve sin casa
                                                     en otras tierras
No traicionaré mi memoria con mi olvido
No traicionaré esta alegría de ser un animal triste
No traicionaré al pájaro que ronda entre mis páginas
No traicionaré al hombre ni a la mujer honesta
No traicionaré al mar ni a sus bestias, porque en él yacen mis ahogados

Pero he aquí que cierro las ventanas de mi casa y no quiero dormir
                                           con seres que serán cadáveres
ni quiero mi cuerpo maloliente
ni tener que cambiar las piezas de mi cuarto
quiero estar tan sola como me dejen los libros
sola para caminar desnuda los pisos limpios de mi casa
sola para llamar a ese último hombre que me espera

He traicionado a la flor, pero nunca al capullo
porque como yo, la flor es un castigo

 

 

 

 

CULTURA ROMANA | Cabeza y torso de mármol de Atenea, siglo I-II d.C. | Escultura en mármol | Metropolitan Museum of Art | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

GENTE DE PUÑOS ABIERTOS

Ah cómo te echo de menos hoy, a ti, a cualquiera, a quien sea,
a un sin nombre, a un bien nombrado, bajo, alto, conocedor, inconsciente

te echo de menos en pantalones o faldas, perfumado o maloliente despeinado, acicalado, aburrido, hablador, acomplejado, ignorante de sí, anarquista o sometido

te echo de menos desde tu muerte, tú que estás vivo, o vivo, tú que moriste mañana

te echo de menos si me miras o me ignoras, si me ves bajo este Dios o amando a Alá, si tienes hermanos o eres un hijo solitario, criminal o inocente, árabe o judío, anglosajón o latino

te echo de menos a ti siempre ausente, a ti ya ido hacia lugares amazonas, hacia desiertos como los hombres azules, a ti negro-amarillo-anaranjado, seres de la luna y del globo terráqueo

te echo de menos con vagina o pene o circuncidado o virgen, a ti que tienes un ojo ciego, a ti que no sabes que existo

Te echo de menos, gente de puños abiertos, Humanidad.

Texto para la campaña contra el racismo
julio 2020

 

 

 

 

 

 CONCIERTO EN 9 MOVIMIENTOS

I

Tratando de encontrar la ecuación
vivo largas horas en la madrugada
sin entender
calculando
un registro de vida
en vanos inventarios
    entre hombres y casas
    niños creciendo

Libros que apenas alcanza mi vista para leer
tratando de lograr esta ecuación
esta maqueta de vida que soy

Durmiendo

         Despierta

                        Desligando

Enhebrando nudos
que insisto en no romper

Ay, Madre
te me fuiste a destiempo
antes de entender que llegaría a ser tú

No he logrado entender la ecuación
los días y las noches
y este vivir
demasiado en paz

II

Qué más puedo hacer con mis manos
solo este terrible oficio de escribirme
para salir de mí misma
y entrar a mí misma
simulando

                  ser

                               otra

III

Entrar y salir
como entra un hombre y otro
la dulce experiencia
de siempre estar

                            Equivocada

IV

Hija mía
No importa cuántas veces te vea
siempre te extraño

El desgarramiento
de no tener lo que más amo
conmigo
                           siempre

V

Es como si hubiera estado en prisión
y acabara de salir
todo este escarbar es para decir
que no aprendí la ecuación del vivir

VI

No magnifiques
desde la montaña aquella
              donde piensas
todo a lo lejos es tan pequeño

VII

Víctor
          también nos fuimos a destiempo

VIII

Déjenme esconderme
no es fácil esto de pensar
tarea inconsecuente
pero inevitable
si te llamas Mairym Cruz-Bernal

IX

Estoy de espaldas a la noche
despierta esta madrugada
por extrañas fuerzas
que vienen a anunciar

Soy una membrana
que recibe

A lo lejos alguien toce
un auto va ligero
y una niña duerme

Y yo
que he sido expulsada del paraíso
saco la pluma negra
           que viola la página
y presiento la noche
                                      tenebrosa
tras las puertas de cristal
que dan para el mundo.

30 de agosto, 2020

 

 

*  *  *

Derechos reservados
©Mairym Cruz-Bernal

 

 

NOTA BIOGRÁFICA

Nació en Puerto Rico en 1963. Poeta, educadora, editora, traductora, columnista y ensayista. Presidió el PEN-Puerto Rico (2008-2012). Presidió el V Encuentro Internacional de Escritoras en Puerto Rico en el 2003 donde más de 300 escritoras firmaron un manifiesto por la paz. Posee una maestría en Escritura Creativa, Vermont College, Norwich University (1994). Sus poemas han sido traducidos al macedonio, árabe, croata, eslovenio, italiano, portugués, inglés, alemán, francés, polaco y mandarín. Es miembro honorario del Círculo de Escritores de Venezuela. Sostiene alianzas de amistad con la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), la Sociedad de Escritores de Chile (SECH) y es Integrante del Movimiento Poetas del Caribe: Unidos por la paz (Barranquilla, Colombia). Es Presidente-Asesora Internacional de los Encuentros Internacionales de Escritoras (EIDE), movimiento itinerante.  Tiene 18 libros publicados en diversas partes del mundo.

Publicaciones:

  • Los estatutos de la mujer y otros poemas. Municipalidad de Lima FIP Primavera Poética, julio 2020
  • La hija hereje. Calíope, octubre 2019.
  • Paseos con Leo. EDP, San Juan, febrero 2018.
  • Amanecida de dolores, poemas para mi madre. Edición enumerada y firmada por la autora, Lúdika, San Juan, 2016.
  • Cielopájaro nuestro. Senderos Editores, Bogotá, 2012.
  • Ejército de rosas (compiladora). Antología de 57 poetas puertorriqueñas vivas, Boreales, San Juan, 2011.
  • Ese lugar bajo mi lámpara. Edición enumerada y firmada por la autora, San Juan, 2010.
  • Canción de una mujer cualquiera. Diosa Blanca, Caracas, 2008; Edición Virtual Letra & Pixel, 2009.
  • Ensayo sobre las cosas simples. Común Presencia, Col. Los Conjurados, Bogotá, 2006
  • Alas de Islas. Oveja Negra, Bogotá, 2003.
  • Querida amiga, querido amigo. Coautora con el cantante Danny Rivera, Isla Negra Editores, San Juan, 1999.
  • Encajes negros. Casa del Poeta Peruano, Lima, 1999.
  • Ojo de loba. Plaquette, Casa del Poeta Peruano, Lima, 1998.
  • Soy dos mujeres en silencio que te miran. Torremozas, Madrid, 1998.
  • Cuando él es adiós. La Editorial Universidad de Puerto Rico, San Juan, 1997.
  • On Her Face the Light of La Luna. Provincetown Arts Press, Provincetown, 1997.
  • Ballad of The Blood/Balada de la sangre. Editora y traductora al inglés de la poesía de la cubana María Elena Cruz Varela, Ecco Press-HarperCollins, Nueva York, 1995.
  • Poemas para no morir. Mairena, San Juan, 1995.

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Las imágenes que acompañan los poemas son esculturas romanas de los siglos I-II d.C., obras del Metropolitan Museum of Art, catalogadas como de Dominio Público | CC0

 

LLUVIA | Poemas de Hannele Pennanen – Traducción de María Del Castillo Sucerquia

 

 

 

COLUMNA  DE TRADUCCIÓN POÉTICA 
MARÍA DEL CASTILLO SUCERQUIA
Barranquilla – Colombia | Diciembre 20 de  2020

 

I. BESOS 

tus labios tejieron un nido en los míos
nunca vuelan de mi lado
al amanecer me despiertan
cantan y besan la razón de su existir

una leve presión surge
en mis labios
señala tu lugar la ausencia

llego a casa, te buscan como
siempre y nunca jamás
paciencia, mi amor
dices, primero cenemos

date prisa
tómame de postre
habrá besos donde quieras

 

 

 

MAURICE DENIS | Cover for Love – Portada, 1898-1899 | Litografía | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

II. Viento

soy brisa de verano
cálida, dócil
con ligereza vuelo

me arremolino en tu cielo
sigo tu caminar entre los árboles
acaricio tu barbilla, lamo tu mejilla
intento, aunque fallo
pasar desapercibida

me sientes cuidando de ti
el peligro advierto con
relente brisa

soy tu pequeño remolino
te recorro y beso
cada anochecer

 

 

 

 

III. Lluvia

camina la gente bajo la lluvia
corren hacia el metro, el autobús, el tren
van a la escuela, al trabajo

embiste el viento los paraguas
los voltea, los ahoga
las cabezas cual avestruz entierran

yo sólo levanto el rostro hacia el cielo
dejo que tu lluvia me impregne
que seas vertido en cada poro de mi piel
saboreo tu rocío

de lluvia que me cubre
y me transporta
una y otra vez

 

 

 

 

MAURICE DENIS | Love 9, 1898-1899 | Litografía | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

IV. Corazones cantantes

¿oyes el canto de mi corazón?
pronuncia tu nombre
te invita a jugar

cuando escucha tu voz
compone otra canción

de mi pecho has hecho un tocadiscos
se amontonan los discos por tocar
tan variados como los talantes
en que estás

una lista de reproducción se graba
en los corazones

te canto y me respondes con tu cantar
nuestro camino avanza juntos
pero recto nunca jamás

 

 

 

 

V. Dormir

tengo el sueño pesado
las luces se apagan
y ya navego en la tierra
de los sueños

me acunas
me llevas más lejos

me tejes con dulzura hasta
el útero, cual capullo
y nada me turba
nada interrumpe mi sueño

dulces frases siembras en mi oído
el cabello apartas de mis ojos

¡con más ligereza deslízate por mi espalda!
arrúllame en la choza de los soñadores
ya la puerta se abre para nosotros
flota su llave mágica hacia aquí

entremos a la habitación perfecta
arrojémonos al lecho de nubes

este sueño será el mejor de los sueños
tu y yo, el amor y la lujuria
como únicos designios

 

MAURICE DENIS | Love, 1898-1899 | Litografía | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

*  *  *

Derechos reservadoS
de los poemas
©Hannele Pennanen 
de la traducción
©María Del Castillo Sucerquia

 

 

NOTA BIOGRÁFICA

Nació en en Espoo, Finlandia (1974). Artista y escritora. Ha publicado libros de no-ficción y un libro infantil en lengua finlandesa. Escribe poemas en inglés, inspirados en el amor y la naturaleza. Es autora del poemario: Poems of Love and Nature (Kustannus Ajaton, 2020). Estudió una Maestría en educación artística en la Universidad de Helsinki. Trabaja como emprendedora en los campos de la educación y la publicación. Algunos de sus poemas han sido publicados en la Revista Literaria Bilingüe Sahitto (sahitto.com), en Penetang Review (Canadá) y en Azahar, revista poética (España). Algunos de sus poemas han sido traducidos al bengalí (por Tareq Samin) y al español (por Jorge Montero Calderón).

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Las versiones de estos poemas al español son de MARÍA DEL CASTILLO SUCERQUIA (Barranquilla,Colombia, 1997). Es una poeta bilingüe, escritora, tutora, médica oriental (Neijing, España) y traductora (francés, inglés, italiano, ruso, portugués, griego, árabe, español y alemán)l, con experiencia en radio y actuación (teatro y cine). Ha participado en numerosos festivales de poesía, recitales, foros, conferencias y encuentros culturales. Sus poemas han sido publicados en diversas antologías, revistas, periódicos y sitios web nacionales e internacionales (Filogicus, Libresta, María Mulata, Bharatha Vision, Alaraby Aljadid, Azahar, Atunis Poetry, El Heraldo, Muelle Caribe, Crisol, Uttor Kota, Sol y Luna, Protikotha, entre otros). Y traducidos al canarés, árabe, urdu, bengalí, griego, rumano e inglés. Es traductora y columnista de las revistas Vive Afro (Colombia), Altazor (Chile), Cronopio (Colombia), El Golem (México), Cardenal (México), Poesía UC (Venezuela), Revista Digital de Artistas (Argentina), Palabrerías (México). Contacto:  lacabramontes@outlook.com +57 301 4520375

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Las imágenes que acompañan los poemas son del artista francés  MAURICE DENIS (1870 – 1943). Son 12 impresiones que provienen de Love , una serie de litografías en color que forman una narrativa inconexa sobre una mujer que experimenta el amor, aunque no está claro si se está enamorando de un hombre, la naturaleza o su fe. Cada imagen suave y onírica se empareja con una leyenda de poesía fragmentada que le sirve de título, pero estas frases no describen directamente sus imágenes correspondientes. Maurice Denis, que también fue escritor, creó estos subtítulos desconcertantes pero evocadores para agregar capas de significado a través de la interacción de texto e imagen. Estas obras se conservan en el Art Institute Chicago, catalogadas como de Dominio Público | CC0

 

REVELACIÓN | Poemas de Naida Mujkić – Traducción de María Del Castillo Sucerquia

 

©FOTO: Archivo particular

 

COLUMNA  DE TRADUCCIÓN POÉTICA 
MARÍA DEL CASTILLO SUCERQUIA
Barranquilla – Colombia | Noviembre 21 de  2020

 

I. UNA MUJER SIN CASA 

Toda mi vida he vivido con miedo a
ser echada de la casa, en la oscuridad
de la noche, en los días dorados de agosto
mis pechos crecían
recogía mis vellos del fregadero
me escondía de mi padre en el ático
fumaba sus puros, empujaba
a los polluelos desde los azulejos
me quedaba arriba por un día o dos
sólo bajaba cuando me quedaba sin provisiones
él me encontraba en la puerta
la sonrisa, extinguida en su cara
vienes a mí de nuevo, ¿o no?, decía
escuchaba el chirrido de la olla de pretzel
en la cocina, llena de mortificación
por la cama, el sueño superficial
la cuchara y mi primer marido
en cada pelea sabía decir
¡vete al diablo!, lloriquea con otros
y después de siete años de matrimonio
volví a mi padre otra vez
atravesé los caminos vacíos de este país
con la cabeza gacha
mi padre me preguntó
¿cuánto tiempo te quedarás?
poco después, me separé de mi padre de nuevo
mi segundo esposo cuidaba el pasto de
los cementerios. La gente dice
que está loco, se burlan de él
por eso llegaba a casa malhumorado
y no miraba a nuestro hijo
siempre me hostigaba porque los terciopelos
del balcón se veían desgastados
pero no era así
me arrastró de la cabeza como
a una hilera de felpa y me
arrastró hasta la entrada
empujé la puerta con los pies
tan sólo no me eches
haré lo que me pidas, le rogué
sin embargo, ya había visto el camino
conocía el desempleo
               el naufragio se repitió otra vez.

 

 

 

 

PAUL GAUGUIN | Arlésiennes (Mistral), 1888 | Óleo sobre lienzo de yute | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

II. REVELACIÓN

El primer día de otoño el amigo de mi padre
descubrió, por accidente, una vieja tumba en su patio
era femenina, no tenía nombre
luna y estrellas talladas en piedra blanca
abajo, a poca profundidad del suelo
encontró algunos huesos
omóplatos, partes de la rodilla

miré a mi padre, subía un envase
de crema agria en la mesa, bajo la vid
estaba sucio de tierra. Lo tomé
removí la manchas con la yema de los dedos
tallitos secos de maíz

tembló, el sol se ocultó en las nubes
una sombra se precipitaba sobre el jardín
cuanto más limpiaba el envase, más oscuro
se hacía. El viento sopló

se me ocurrió que esta mujer desconocida
cuyos huesos estaban apilados en un bote
no quería estar con nosotros mientras
con descuido, comíamos uvas

deja el bote, o ensuciarás tu vestido, dijo mi padre
cuando miré mi vestido, la suciedad ya estaba allí
adherida a cada pliegue inferior
sacudí mi vestido y soplé en el cubo
antes de ponerlo sobre la mesa

el sol volvió a brillar sobre el jardín
se detuvo el viento
los gatos se aferraron a mis piernas
           todo había terminado desde hace tiempo.

 

 

III. EL VERANO EN SU APOGEO

Cuando era niña mi abuelo me contaba
sobre las mujeres que venían a buscar
a sus maridos muertos en nuestras colinas

¿cómo sabían que debían buscarlos?
se preguntaba el abuelo
pues nadie escapó de nuestras colinas

es verano, paseo en bicicleta por el río
                                      muy lejos de las colinas

una anciana se acuclilla en la carretera
la hiedra crece en su cabeza
llora con ella, se limpia la nariz
con el borde del negro pañuelo

los cerdos rompieron las tablas del gallinero, ¡ay!
todas las noches el zorro se lleva una gallina

maldita vida, ¡ay!

no es maldición si tienes un par de uñas, digo
y ella tiene uñas, en alguna parte las tiene
pero no hay martillo

fue dichosa por cincuenta años
su marido siempre estaba a su lado, en la casa
en el jardín… La soledad era llevadera

todo se ha ido, el porvenir es misterio
si tan sólo su padre hubiera muerto en esa colina
mirando el firmamento, como
los demás hombres del pueblo
no estaría aquí, prisionera del campo

hablando una lengua que
no comprende

años y años de rotas costillas
quise abrazarla
su tristeza fue un paredón
me senté en mi bicicleta
                otro sofoco se precipitó.

 

 

 

 

PAUL GAUGUIN | La Orana Maria (Ave María) 1891 | Óleo sobre lienzo de yute | Metropolitan Museum of Art  | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

IV. MELANCOLÍA DE OTOÑO

El tres de noviembre
herí a un gato

saltó frente a mi auto
cerré los ojos
su cuerpo rodaba bajo las ruedas

no conducía rápido
nunca conduzco rápido
como los furiosos
en el asiento de atrás estaba mi hijo
jugaba en su teléfono
¿qué pasó?
fue un roca

miré por el espejo retrovisor
el gato convulsionaba en el aire
agonizaba, mas continué
mi camino

no era oportuno que mi hijo
presenciara tanto dolor
deseaba olvidar lo ocurrido

llegamos a casa
llamé a mi hermano
atropellé a un gato, ¿puedes ver
si está muerto?
no dijo nada y colgó

me preparé un café muy cargado
lo sabía, no dormiría
busqué experiencias similares en internet
hallé tantas. Algunos habían perdido
la cuenta de los animales que atropellaron:

perros, gatos, palomas, ciervos, conejos
caracoles, ardillas, erizos, pájaros
jabalíes, gaviotas
cientos de manchas en el camino

mi hermano llamó
no encuentro al gato
¿hay sangre?
está oscuro, no veo nada

recordé a mi madre, si ella
estuviera aquí exclamaría
¡¿por qué carajos lloras por un gato?!

miré por la ventana la noche derramada
sobre los puentes infranqueables
                                                              lucía más vivo que nunca.

 

 

 

 

PAUL GAUGUIN | La siesta, 1892-1894 | Óleo sobre lienzo | Metropolitan Museum of Art | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

V. BAJO EL CEREZO JAPONÉS

Bajo el cerezo japonés que
florece junto a la carretera
murió un viejo perro
un criollo que echaron a patadas
al que arrojaron piedras y colillas
a cada paso que daba

eran las tres de la tarde
venía del supermercado
llevaba una bolsa sobre mi hombro
y lo encontré echado
las menudencias no revivieron su instinto
lo empujé con un suave puntapiés

su pelo gris estaba cubierto de pétalos
y algo más invisible

el cerezo se mecía despreocupado

pasaron niños que lamían su helado
damas con colas de caballo
padres muy queridos

entonces, me acosté bajo el cerezo japonés
                                    esperé mi turno en su calma.

 

 

*  *  *

Derechos reservadoS
de los poemas
©Naida Mujkić
de la traducción
©María Del Castillo Sucerquia

 

 

NOTA BIOGRÁFICA

Nació en Doboj, Bosnia y Herzegovina (1984). Es una poeta, editora, doctora en filosofía y profesora universitaria de literatura. Ha publicado seis poemarios y, con su obra, ha participado en numerosas revistas y antologías en todo el mundo. Es columnista de Publishers Weekly en Sharjah, EAU. Es miembro activo del Centro para el Desarrollo de la Sociedad Civil en Bosnia y Herzegovina, donde ha participado en varios proyectos destinados a promover la paz en Bosnia y Herzegovina. También es autora del documental “Los hombres y la montaña” y ha publicado más de 30 artículos científicos.

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Las versiones de estos poemas al español son de MARÍA DEL CASTILLO SUCERQUIA (Barranquilla,Colombia, 1997). Es una poeta bilingüe, escritora, tutora, médica oriental (Neijing, España) y traductora (francés, inglés, italiano, ruso, portugués, griego, árabe, español y alemán)l, con experiencia en radio y actuación (teatro y cine). Ha participado en numerosos festivales de poesía, recitales, foros, conferencias y encuentros culturales. Sus poemas han sido publicados en diversas antologías, revistas, periódicos y sitios web nacionales e internacionales (Filogicus, Libresta, María Mulata, Bharatha Vision, Alaraby Aljadid, Azahar, Atunis Poetry, El Heraldo, Muelle Caribe, Crisol, Uttor Kota, Sol y Luna, Protikotha, entre otros). Y traducidos al canarés, árabe, urdu, bengalí, griego, rumano e inglés. Es traductora y columnista de las revistas Vive Afro (Colombia), Altazor (Chile), Cronopio (Colombia), El Golem (México), Cardenal (México), Poesía UC (Venezuela), Revista Digital de Artistas (Argentina), Palabrerías (México). Contacto:  lacabramontes@outlook.com +57 301 4520375

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Las imágenes que acompañan los poemas son de PAUL GAUGUIN , obras del Art Institute Chicago y del Metropolitan Museum of Art, catalogadas como de Dominio Público | CC0

 

LA VIDA EN FÁBULA – Poemas de Pedro Licona

Foto │©Archivo particular

 

 

Del libro Río Grande

CIRCULA AVANZA CIRCULA

Calles arriba viene el río rompiendo cementeras
Atrapa casas, ganado, cultivos, hombres:
Dios ha desnudado las intenciones.

La tierra se mece para seducir al humano dentro de su guarida
El miedo por los abismos azules circula, avanza, circula
Dentro de sonidos de horror y el desquite.
La naturaleza sonríe.
El hombre y la tierra han desgastado la paciencia de los elementos
Cada vez que la luz de abajo precede a la de arriba
Mientras circula, avanza, circula.

 

 

 

 

COMO EL CAMINANTE

He regresado a ti
Como el caminante a las márgenes azules del peligro
Crecido el pecho como el mar de leva
Ansioso de lamentos y alegrías que salpican el alma.

He regresado desde el otro lado del sol
Para contemplar la placidez oculta en las tardes del Río Grande
Memoria exacta donde en las noches habita el frío
Que muerde las entrañas del poeta
Que aligera los vuelos placenteros
De las palabras comprometidas con la nada.

 

 

 

 

SORPRENDIDO POR EL ROCE DEL MILAGRO

A lo largo de las fangosas aguas del río
Se aproximan las grises sombras de la ceguera
Escondidas entre grandes moles de arena y de cemento.

El hombre prepara el sacrificio diario a la tierra prometida
Entierra los rayos de sol para animar la comedia
Goza entre el delirio de la posesión
Así el hermano mienta, asesine
Sorprendido por el roce repentino del milagro.
Del libro Receta para Llamar el Amor

 

 

 

WINSLOW HOMER | Black Bass de tamaño natural, 1904 | Acuarela | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

LA CANCIÓN DE LAS LUCIÉRNAGAS

Olía a río malherido, algarabía de visitantes entre el Samán,
Cantaban los muchachos historias difíciles de entender,
imposibles de olvidar
mientras la ciudad prestaba los recuerdos entre la confusión de las calles solitarias.

El agua se sometía a la historia de los árboles, como los cerros
Huía a los embates de la soledad, a los golpes del silencio.

Todos lo sabían desde el nacimiento, como el breve paso de las luciérnagas
Que enredadas en alas de amor, cegaban su canto para siempre.

Los hombres decían escuchar el canto del amor entre las piedras,
Las luces reflejaban el juego de todos los días;
El tallo del árbol encerraba el secreto del misterio tejido en la noche,
Con largos hilos de savia,
Olorosos a rezagos de concupiscencia.

 

 

 

 

Del libro Receta para llamar el Amor

LA VIDA EN FÁBULA

Juega a la claridad.
El mar juega a que no importa el invierno y la sequía,
El mar se mueve en las lejanías, lo que parece imposible,
El mar sabe llegar a todas las orillas,
Pero el mar no puede esquivar a la luna y sus desaires.
El lomo del mar brilla bajo el imperio del sol,
Todo es verde,
A lo lejos azul,
Piensa quitarse uno a uno los leños donados por corpulentos ríos.
Antes solía guarecerse debajo de los armarios,
Lo asustaron la borrasca y el desierto,
Se movía creyendo que jugaba al fugitivo.
Ha jugado el mar a cambiar de colores en la tarde,
A que no importa la luna,
A que el sol no duele;
Pero continua abrasado por la sal
Sin poder hacerse invisible porque siempre hay orillas
Y se acaba su sabio vaivén
Y se mecen los troncos en su lomo,
Y se hace más fuerte la ida y el regreso
Y cae atrapado en manos de dios.

 

 

 

 

Del libro De cuerpo entero

NO INSTALES NOMEOLVIDES
EN EL FONDO DE LA CASA

No instales Nomeolvides en el fondo de la casa
Los vientos del desierto se acercan,
A despertar a las hormigas con su aliento de matorral.

Entre los escombros el deseo sube y se derrama,
Como el río crecido azotado por la borrasca,
En procura de la soledad del mar, para sembrar los silencios.

No instales Nomeolvides en el fondo de la casa,
El hombre ha incendiado con sus latidos las luces de la tarde;
Para atropellar una y otra vez el canto del amor.

 

 

 

Del libro En otra calle

CAMINABA POR EL CENTRO DE LA CALLE

Esa mujer ansiosa del asfalto, del ladrillo, del cemento,
A quien le importaban poco los latidos del reloj,
Las enseñanzas de los viejos,
Los ladridos de los perros,
Y las imágenes que le brindaba una mañana rebosante de alegría,
La música de cuerdas y la danza de la nube virginal.

Esa mujer, por el centro de la calle, celular en mano,
Soñaba con más datos, más aplicaciones;
Con más tiempo para sumergirse en la web,
Que genera las sombras de otro paraíso
Donde no existe el hambre, el dolor y los compromisos.

La alegría del carnaval le rodeaba la cintura
Ella sonreía y volvía a una realidad que le estropeaba el sueño,
Por la negligencia de la batería número 112455, vacía
Y con la marca descontinuada,
Sometida a la galaxia más perfecta que existe.

 

 

 

WINSLOW HOMER | Breaking Storm, Costa de Maine, 1894 | Acuarela | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

LLEGA EL VERANO, REGRESA LA ALEGRÍA

Cuando los soles se atreven a despertar las almas,
Cuando las almas intentan desechar la humedad y el sacrificio,
Regresan las playas, la música, la naturaleza en su concierto sin final.

Es la ebriedad de las lunas
que se atreven a llamar por su nombre a las luces del día,
para proteger huéspedes y arreboles,
para apartar angustias y contingencias,
hasta la otra ronda de los tiempos.

Es el milagro de la sal marina disolviéndose en las carnes,
Para prometer sabores medianeros
Entre el paladar y la mente que provoca.

Es la magia de los colores, animadores de cualquier desborde de fantasía,
Saciando la sed del estar en un lugar ubicado no se sabe dónde.

 

 

 

 

Del libro Paisaje de memoria – Antioquia

EN LA MADRUGADA EL AMOR
SE ABRE COMO LA RISA DE
LAS FLORES

En la madrugada el amor se abre como la risa de las flores
Donde hacen nido los jóvenes de entrañas llenas.

Se escucha en la soledad de la hacienda una catarata de canciones de amor
Que se estrellan lentas en el corazón de la hondonada.

Arriba, en la casa, el fuego retuerce el carbón de piedra,
Las mujeres temblorosas el amor advierten;
Se desgranan luego susurros en la alcoba,
Perdidos entre la oración y el sacrilegio.

En la madrugada el amor se abre como la risa de las flores
Para tentar a hombres y mujeres que en la profundidad de las cañadas
Dicen hallar las claves para entrar al paraíso.

 

 

 

 

Del libro Ilusión

ÁFRICA

Si escuchas el romance del sol y la tierra
Si sientes el llamado del sol canicular
Imagina que alguien, algo, avanza, feliz;
Para desafiar las voces, las leyes del destino.
Un concierto de tambores hace el reclamo,
Comunica las querellas del hombre,
Tendido sobre los altos y bajos del camino,
Escucha los ecos dormidos en la bóveda,
En la casa.

África avanza, llama, se endereza,
Levanta la cerviz y no calla,
Soberbia,
Imparable.

África sabe que si se acaban los ardores de la partida,
Hay refugio seguro en los sonidos brasileros,
En los sentidos que buscan siempre una explicación,
Entre las luces de cada día.

 

 

 

WINSLOW HOMER | El abanico de agua, 1898/99 | Acuarela | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

RAIZALES

En estas montañas profundas,
En el apéndice del mundo,
Nacimos, crecimos, correteamos,
Hijos de negros, hijos de mestizos
Y de cuanta criatura quiso dios tuviera existencia.

Sin creer en tantas historias escritas en las páginas olvidadas
Nos dijeron estábamos abandonados a cualquier sueño,
hasta la hora en que la mente pudiera medir los desastres.

Mentira, nadie nos habló del caos provocado por la necedad
Cuando insiste con sus tentáculos apoderarse de otros silencios.

Ahora que la oscuridad ha partido
Sabemos que el universo es más sabio
Que el aire de esta deliciosa humedad.

 

 

 

 

LA ILUSIÓN

Como la roca que emerge del océano
Limpia, sublime,
Imponente,
Mostré la cara al sol que estrellaba sus fauces en el acantilado.

Sólo un chapuzón de confianza
Y la tierra engulló la arena
Se llevó el agua
Silenció al viandante.

En vano quise ser halcón
Girar desde lo alto
Irrespetar el vacío.

 

 

 

 

Del libro Fronteras

CUANDO CORRE EL VIENTO
DESCOCIENDO EL AIRE

Suda la frente del árbol desnudo en medio del bosque sediento
Al lado el lago y su mirada suave, indeleble.

Una nube de ramas retuerce los alientos
Cuando corre el viento descociendo el aire
Y los hombres soliviantados por la natura piden perdón:
Calla la voz de la justicia.
Cada fuente natural guarda las historias
Donde las carreras y la alegría disimulan los amores
Donde la barbarie sosegada disimula las afrentas.

En el celaje del relámpago
hallé el camino de la infancia
un corredor apacible
un patio súbito de encantos
el escondite secreto de esos días
cantados en la algarabía de la tarde

Infancia ungida con hierbas y asombros
en el filo de la luz
con una ronda de pocas voces

Sólo éramos tres
anudando miedos en el reclamo del trueno
en la desolación de los espejos
en los baúles y su abandono
Sólo éramos tres en medio de la tarde
en el corazón de la noche

 

 

*  *  *

Derechos reservados
©Pedro Licona 
⊂Ο⊃
Canal BPoetry en YouTube
Escuche poemas en la voz de su autor

 

NOTA BIOGRÁFICA

Quibdó (Chocó), 5 de enero de 1948. Es poeta, novelista y cuentista. Licenciado en Filología y Topógrafo. Ha publicado los libros Lámparas de mi tierra (cuentos), 1983; Campeón de sueños (cuentos), 1984; Viaje a pie al Akasha (poemas), 1991; Crónica poética del Huila (compilación), 1998; Receta para llamar el amor (poemas), 2006; 7 y 45 (novela), 2007; Paisaje de Memoria – Antioquia (poemas); El toque del tiempo (poemas), 2009; Sambapalo (novela), 2011; Cuarto creciente (antología poética), 2010; Tiempo de gracia (novela), 2014; Ilusión (poemas), 2017.

Sus poemas fueron publicados en las antologías: Quién es quién en la poesía colombiana, 1995; Poetas de fin de siglo, 1999; 50 Poetas colombianos, 2010; Puentes de agua, 2017. Seleccionado en el Blog Poetas Colombianos, 2017; Antología Mundial de Poetas Siglo XXI, de Fernando Sabido, 2017. Hace parte del Estudio de Poetas Afrocolombianos, Universidad de Pensilvania 2010.
Participante en los Encuentros Mundiales de Poesía de Santiago de Cuba, 1995 y 1996. Poeta invitado al 28th. Festival Internacional de Poesía de Medellín, 2018. Incluido en el Calendario Burdelianas Poetry 2021 | Un año de Arte y Poesía.

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Las imágenes que acompañan los poemas son del pintor estadounidense WINSLOW HOMER, obras del Art Institute Chicago, catalogadas como de Dominio Público | CC0

 

 

OLVIDADO EN OTRO ESPEJO – Poemas de Humberto Avilés Bermúdez

 

Foto │©Archivo particular


Pequeña Antología
Selección de
HERNANDO GUERRA TOVAR
Bogotá D. C., septiembre 2020

 

 

MIEDO 

En mí toda la guerra
quiere nacer a la muerte.

Un geranio abandonado
en las aguas del miedo
como una inmensa flor
de prisa navega
entre sus sueños.

Espíritus sin nombre
rodean mi silencio
me impiden olvidar,
pensar acaso,
callar…

Son las cinco en humo
de las sombras.

Toda mi tristeza
como en una oscuridad
poblada se pierde
en tu alegría.

En mí todo el amor
se desangra
la guerra está naciendo
y no quiero ser flor…

¡Sólo soy miedo!

 

 

 

©Edilberto Sierra

 

 

FISIÓN

I

Juntamos los abismos
del futuro,
creímos hondamente
en la guerra
del que calla.

Resucitamos en la
roca
de lo escéptico…

Rompimos avenidas
de cristal
en el sexo del diamante.

II

Sólo la luz
acudió a nuestros gritos.

Definitiva soledad…

Soberbia liberación
de neuronas en el aire
que ya no es tiempo.

III

Vivimos un adiós
sin dimensión,
ni las miradas eternas, consecuentes,
conocen el designio…

Del otro lado de la luz
nuestra lengua
está pariendo,
un niño de fuego
nacerá:

Este poema, duele,
cualquier poema, arde.

IV

En la densidad
de lo precioso
presentimos el advenimiento
mortal de nuestro verso.

 

 

 

 

EDAD DE THANATOS

Madre tristeza
labriego tu silencio
transfigura penas…

Me deja seco
viento en la edad,
humo
en la sangre.

 

 

 

©Edilberto Sierra

 

 

ONÍRICA

Amanecer
con todo el amor a cuestas
una mañana cualquiera
siendo tu sueño.

 

 

 

 

PERSONIFICACIÓN DE ABRIL

Madrugada en lo más alto
la noche
amaneció en Madrid.
Mediterráneo silencio
malagueña luz varada
juguetea con mis versos.

Hecho este astrolabio errante
que náufrago de cielos
se detiene en mis manos.

Abril, marzo florecido,
amarillo sol…

Soy yo, Luis Rosales
contándote después
de casi todo

¡Que la casa sigue encendida
que cante siempre
el contenido del corazón!

 

 

 

 

SABOR DE GÉNERO

Alba y luz
busca eco al sabor
de canela sin deseos.

Piel de luna perseguida
que ahora me persigue.

Tu piel toma cuerpo
en el poema
con la forma lánguida
de ser vos.

Mujer luna
sabor canela
olor de guayaba
necesitada de locura.

 

 

 

 

©Edilberto Sierra

 

 

 

INSTANTÁNEA DE MAYO

Éramos
como partículas
en el aire…

suspensas, suspendidas
no se atrevían a flotar.

El mediodía
paisaje recalentado
por la bruma.

¡Quizás el invierno
esta palabra humedecida
por lluvia que no llega!

 

 

 

 

DECLARACIÓN DE AMOR A GRANADA

Depredar sentidos con las manos
cuando de poner orden
al caos de creadora se trata.

Ideas de pronto vestidas de palabras
desbocado lenguaje que de sí
ignora simbolismo…

Cuando rozamos piedras
frotándolas intensamente
saltan chispas…
sorprendentes, sorprendidas, sorprendiéndonos
para que el fuego sea.

“No encendáis un fuego que no apagarás”
dice Granada.

¿Cómo hacerlo si fuego eres
y de chispas está hecha nuestra piel?

Sólo compartido sudor
puede refrescarnos porque
apagarnos tras el fuego
voraz de incendio transformado
que no de hoguera
mientras vivamos jamás.

 

 

 

 

GRANADINOS

Noel Rivas es otra Granada
¡a buen seguro que más auténtica por compartida!

De otros combates nacimos
¡pero hemos compartido tanto
y tan de veras!

Reinaba entonces cuando libre
su entero corazón
en la geografía sin límites del Caimito,
fruta de calle cual metáfora de síntesis
entre las palabras que jamás quiso escribir
y las que pensadas de tanto acariciar
tampoco dijo.

Tierras solares fue un acto de amor
aunque tardío,
España contemporánea una deuda impagada
con Rubén que nunca supe.

Del ron al vino español
pasando por el whisky -tan de otros-
¿qué distancia ha transcurrido?

Andalucía le hizo crecer el corazón
hasta no poder más de silencios…

Y una primavera madrileña
vinieron a contarme que moría,
nunca quise creer en lo escuchado
sin hallar explicación lo supe vivo

El negro bravo siempre fue
un cauce de palabras abierto
desde que decidió aporrear la luna
como si fuese tambor batiente
a ritmo de mambo…
y contarnos cuentos
como a quien a los demás desnuda
en el desnudarse a sí mismo.

Fue mi señal de identidad
con las noches granadinas
con las naderías de la juventud
donde surge Noel hablando
una vez más de literatura
como un Shakespeare chapiollo
recolectando sombras a la luz de la poesía.

Noel Rivas Bravo es otra Granada
¡No sé qué hace en Sevilla!

 

 

 

 

©Edilberto Sierra

 

 

 

ZARPA DE LUZ

Aré lo que pude
Jaguar Pablo


Escribís en un lenguaje raro
por llamarlo de alguna forma.
le dije.

Nada de raro. La rareza desaparece cuando
sabés que uso el verbo Arar y no el hacer;
me respondió.

Con dificultad sé hacer lo preciso
para escribir el color de mi luz…

De ahí a las dotes adivinatorias
acerca de arados apócrifos
hay exactamente la misma diferencia
y distancia que separa ambos verbos:

Cada quien hace lo que quiere
con la hechura de su arado,
respondí.

 

 

 

 

SEDIENTA

Cuando no hay agua
para tanta sed
clama seca
la voz del anonimato
apropiándose del idioma
para nombrar su angustia.

Desertificamos el azul
sacrificamos humedad
calcinados como
esqueletos infernales
de suicidio colectivo.

¡Nacer a la muerte!
siniestra vocación
del pasado
para que no haya futuro.

Crece la sed…

El universo del agua
se diluye cual
flor marchita en cartografía
de humanidad que agoniza.

¿Y, dónde la luz?

 

 

 

©Edilberto Sierra

 

 

 

PERFIL DEL OLVIDO

Caen tarde y luz
con ellas nace sombra.

Distancia gris de
palabra dicha
no dicha de palabra.

Siento que ya
no ardemos…
somos fuego de nadie,
rescoldo
casi ceniza.

Entibiados por no decir
somos este perfil
olvidado en otro espejo.

 

 

 

*  *  *

Derechos reservados
©Humberto Avilés Bermúdez
 

 

NOTA BIOGRÁFICA

Nació en 1953 en Granada (Nicaragua). Licenciado en Derecho por la Universidad de Salamanca. Doctor en Derecho Constitucional por la Universidad Complutense de Madrid. Docente de postgrado en varias universidades centroamericanas durante más de quince años. Premio de poesía Universidad de Navarra, con el poemario Hipótesis del amor, 1979. Finalista del Primer Concurso de Poesía Botón Charro (Salamanca), por el poema Tríptico de la noche. Tiene publicados poemas y artículos en distintos medios impresos y virtuales tanto de España como de Nicaragua. Premio Andrés Bello, Academia Hispanoamericana de Buenas Letras, Madrid 2018.

Libros:

  • Perfil del olvido. Antología personal (1976-2012). Foro Nicaragüense de Cultura. Managua, 2013.
  • Estigmas de silencio. Poemas (1971-1976). Editorial Amarante. Salamanca, 2014.
  • Poética de la simpleza. Editorial Amarante. Salamanca, 2014
  • Escritos Constitucionales (1999-2010). Editorial Amarante, 2014
  • Color de luz, Morada al Sur, Colección de poesía latinoamericana, Ediciones Hespérides, Mar Del Plata Argentina 2019.

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Las imágenes que acompañan los poemas son obra del  artista plástico EDILBERTO SIERRA (Bogotá 1956). Maestro de Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Colombia. Ha expuesto en España, Francia, Italia, Alemania, Bélgica, México, Cuba, Puerto Rico, Brasil. Es autor de Papeles para un voyerista binario, Fragmentos para una historia continua, Materiales para ensamblar un ángel. Es profesor de artes de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y del Ce-art de Bogotá.

El poeta Gonzalo Márquez Cristo dice de él y de su arte: «Su pintura transcurre, el deseo sigue su itinerario laberíntico, los ojos se desprenden, los pies caminan sobre el agua… Nos hace comprender que el erotismo siempre es un viaje hacia el centro, que las caricias se hacen por debajo de la carne, que la vida es un acto de trapecistas, que a veces la sangre se convierte en arcoiris».

 

LA ARENA FUE MI DESTINO – Poemas de Annabell Manjarrés Freyle


Foto / ©Marlon Manjarrés Freyle

 

 

De: Óleo de mujer acosada por el tiempo, 2013  

 

NOCHE PARA DEAMBULAR

I

Óiganme ustedes los seres detrás de la pared, una coraza de tiempo y salitre los imposibilita.

Acaricio la apariencia rasposa del ser pared y acerco mi oído a la colosal estructura que da forma a esta calle sonámbula, donde los gatos maúllan como hijos tristes, donde un murmullo sobrenatural hace temblar la tierra.

Es que antes de ser arrancada ya la arena gritaba, y no ha habido piedra o moldura que calme su sollozo.

Mi mano que acaricia dialoga con los muros de hoteles restaurados. Con este portón que esconde la sombra y el helar de la noche, y con esta ventana de alma colonial enjaulada
que solo desea desaparecer.

Aquello que fue arena de río, hoy es solo una moldura muerta. Que en paz descanse con quienes una vez la levantaron.

 

II

Seres detrás de la pared, se han agrietado con el dolor del agua. Se poblaron de vientos conocidos. Un vaho extranjero les regaló la noche y el azar.

Se me han venido encima las capas de pintura que intentaron ocultar los murmullos de paredes que no saben que murieron.

 

III

Esta provincia pertenece a la eternidad. El alma de las cosas la llama. Se derrama hacia las líneas negras y regresa al nido de las maría mulatas, incapaz de desobedecer el pagamento que reza celoso por el origen.

Vuelve para no extraviarse. Vuelve para redimirse de la angustia de la flor del trébol.

Deambula y gimotea en muros republicanos,
frustrada y sin hechizo de tanto soñar en vano.

 

 

 

 

YA NO ME LEO EL TAROT

El espejismo del medio día
me demostró
que el bailarín sofocado
solo era la humedad.

Y en el sopor de la tarde pude ver
el rostro de quienes
se disfrazaron de Dios y me conjugaron.

Les manifesté mi ignorancia
como única verdad,
y me convertí
en una creyente de pacotilla.

Arruiné todas las predicciones
quemando las cartas,
de tanto barajarlas al azar.
Tomé un puñado de arena…
lo arrojé al mar.

Y la arena fue mi destino
y el mar la nada.
No tiene caso para una criatura de cristal
ver más allá de la noche.
No tiene caso.
Las espadas que me despedazaron
yacen en el suelo con mi sangre primigenia.
Una mujer ajena
es la sangre que me circula con su perfume metálico,
con su oxígeno de manantial que
no supo nombrar a las cosas.

Ya no me leo el tarot, es cierto,
porque se me hizo
destino todo aquello que quise,
junto a la suma
de palabras sueltas que
proferí irresponsable.

De lejos fueron llegando
los espejos que me agotaron
abordándome con el instante,
y sin embargo,
de la verdad del instante
no tuve más
que existencia.

 

 

 

Yexcom / Pixabay / Luces de viaje – Dubai

 

 

De: Animales invertebrados, 2017  

 

UNA SOLEDAD ANFIBIA

Una mañana puede desprender
las cáscaras de la que ayer suspiró y lamentarse bajo las sábanas.
Se pone de pie una máquina de carne sin el fantasma orgulloso,
renunciando al sueño unos minutos más
bajo las sábanas, bajo el tapete, bajo una culpa desconocida.
Al lado, en la mesa de noche,
una tacita sin té ni tinto te abre los brazos y dice:
“Sube la roca hasta lo más alto, pequeña Sísifo”.
Sabes que a nadie servirá ver una roca en la cima
pero los dioses obligan.
Sobrescribir tu nombre encerrándolo en un círculo
no devolverá a la que ayer suspiró.
Tu nombre es tu vestido,
tu apellido, tu chaqueta:
Annabell Desnuda Manjarrés Freyle.
Y, por supuesto, tus zapatos no son tu destino,
pero pueden andarlo.
Has visto adormecer el tiempo,
oh sí que lo has visto:
el cuerpo virar hacia un rincón,
en el intento de reconstruir los discursos de la que ayer suspiró.
Y quien hoy suspira suplica dormir todas las ganas de volver
y adormecer el deseo infantil
proyectado en sábanas acogedoras
e ilusiones portátiles.
Sería más fácil acostumbrar el deseo a lo próximo o aniquilarlo
para que los días de agua o de tierra sean excelentes.
Tender la cama, en todo caso,
será como vestir el nombre
de quien a solas recibe tu cuerpo.

 

 

 

 

EL CANTO DEL MINOTAURO

Ser un espejo frente a otro espejo,
la virtud de los seres infinitos.
Y juzgarse infinito en el propio reflejo
revela verdades obsesivas.

Certezas que, involuntarias,
abren puertas insostenibles
de las que solo es posible encontrar respuestas
en la generosidad de los sueños.

Es mi deber esperar a Teseo
para dormir las formas de mi angustia
y encontrar, por intuición de un dios,
la puerta de las epifanías correctas.

¡Cómo no entender que los anaqueles
son las ventanas de Creta!
Yo solo sé que es de noche porque me hago viejo
y mis ojos apenas tientan de Ariadna
su mítica belleza.

Ariadna, Ariadna:
tal vez nunca recuerdes
que fui yo el que te liberó
de los laberintos
de una biblioteca de Buenos Aires.

 

 

 

 

PANFLETO CONTRA LOS GATOS

Cuando el último bus regresa a la estación y los árboles duermen hoja abajo. Cuando las calles oscurecen y al final de la vía se escuchan aullidos. Cuando el último vago abandona la esquina y el eco canta, salen los gatos.

Salen los gatos porque aprendieron a esconderse de las manos detrás de las piedras. Porque asimilaron que escaparse a tiempo les permite regresar por el mundo de placeres que luego muerden sin elegancia.

Saben que les va mejor simulando ser mascotas que bestias de ciudad y engañando con sus auras de autosuficiencia a los cavilosos que tanto los aman.

Los gatos de las comunas y los faraónicos, los gatos nubios y los gatos arios, los gatos persas y los del mercado público: todos saben que solo tienen una oportunidad para ser gatos en la vida y hacer de este privilegio su reino de pereza.

De modo que han aprendido a vender mitos auténticos. A Neruda le hicieron creer que son fieles a su propia ficción de la cabeza a la cola.

Salen los gatos porque encubren su temor a la muerte con antifaces de selva. Detrás de la mirada desdeñosa a los perros, se excita sus celos: jamás serán tan seguros.

La vida es un abismo que los tienta, caen. Aman como temen: tal dualidad es como una bisagra áspera para lamer. No lamen rostros, pero sí amagan.

Del amor no sabemos más que mendigarlo, pero para ellos es una presa moribunda entre las patas que a veces dejan a los pies de sus humanos. Su indiferencia es la feromona que persiguen quienes confunden y estropean el amor.

A estas astucias se deben. Han evolucionado para vivir por encima de nuestros huesos: sobre los techos y sobre los árboles se reproducen, libran escandalosas batallas y mueren.

A mí, que también he confundido el amor, cualquier esquina me es seductora para doblar el espinazo y acariciar el lomo de un gato cualquiera.

Ya nada importa: los he desenmascarado. He mirado sin temblar a sus ojos de ágata y metal que perdieron a Baudelaire.

Cuando alguien aparece erizando su pelaje. Cuando una luna redonda precisa su silueta. Cuando mis noches tormentosas me predicen el desastre, salgo a las calles sin ritos ni paraguas y si un gato oscuro acecha, soy yo quien se atraviesa.

 

 

 

Didissss / Pixabay / Mandala

 

 

PEDAZOS DE HOMBRES

hombres
pedazos de hombres bajo ramajes
hombres convertidos en dolor
dolor de llanto terrible
lágrimas hervidas en su rezo agónico
pedazos de hombres en cuartas partes
la quinta parte aún llora bajo la casa
la casa no es humana
la quinta parte gritó más fuerte que la motosierra
el aparato lo inventaron los hombres
hombres con sus extremidades aún pegadas
a su tronco de árbol
los árboles han sido los primeros en conocerla
también cayeron gritando
gritaron sus hojas
gritaron sus pájaros.

Han gritado los hombres en pedazos
y la parte más oscura quedó en el ombligo de la madre
la más visceral en las sienes de la esposa
la parte más viscosa en las babas de los hijos
la más elocuente lleva mensajes de espanto
la parte desgarrada
pertenece a los amigos.

Pedazos de hombres apiñados
en las leyes de nadie
una sangre de nadie transmuta
en el espesor del muelle
en bolsas negras duermen
sus pedazos junto a las piedras
yo no los he visto
a mí me lo han contado
me lo ha contado este país
sobre esta arena
la misma arena húmeda, seca, accidentada
extendida entre animales
hasta los infiernos comunes.

Este país es una fosa común
pedazos de hombres la siembran
germinan hombres y mujeres incompletos
sus ángeles custodios han fracasado
oscuras entidades triunfaron sobre la fe
Hoy quienes los sepultan
son una procesión de rompecabezas.

En aquella casa nacieron bestias
la casa fue construida con pedazos de árboles caídos
en el mar
una mano busca a algún rostro
para cerrarle los ojos
y el barrio palafítico se avergüenza.

A mí me lo han contado
yo no lo he visto
me lo cuenta este país
antes del sueño
el infierno nacional
nuestro símbolo patrio
símbolo descuartizado en inútiles banderas
banderas divididas en dos hombres
hombres gritando Sí
hombres respondiendo No.

A los hombres en pedazos
un ave de rapiña los sobrevuela
el ave posa en el escudo nacional
nadie me lo ha dicho
yo la he visto sobre los palacios
y desde entonces
mi felicidad es discreta.

 

 

 

 

LA MARIPOSA NEGRA NO TRAJO VISITAS 

En un rincón de la casa
abandono
          mi orgullo.

Ha llegado de la calle
          esa cosa negra
y despampanante
revoloteando su herida.

Busca un rincón amable para morir,
un sitio alto donde exhibir
          su rabia y su tristura.

          Toda la cólera concebida
          se humilla ante el remordimiento
          y este lo culpa relamiendo
          la misma escena grosera.

Ha llegado de la calle
          ese ente nervioso y aterciopelado,
pero la casa está aburrida
y viciadas las supersticiones.

Nadie quiere a un orgullo herido
—musitan las paredes—
desacostumbrado al descalabro
          siempre llegará solo a casa.

 

 

 

Niekverlaan / Pixabay / Humo

 

 

 

LA POLILLA

Al extender la mano
creo estar más cerca del futuro.
El camino de la lluvia es vertical.
Cuando escampa,
me encuentro en el bosque
transparentando su olor verduzco.

El camino de la lluvia es vertical
y el barro ondula la esperma de la hierba
con un aroma intranquilizador.

Una persecución, un fracaso
me sacuden el sueño.
Cuando el cuerpo yace
—el muy tonto—
le pesan las piernas.

          Culpo a unas aguas espesas
          por esta mediocridad.

A mi espectro le es imposible huir
o sacarle ventaja al camino de la lluvia.

Pesan los párpados también
y mis manos caen
de señalar por mucho tiempo el futuro.

Antes de esta perversión,
creía en el vaho del monte
como fragancia de los astros.
Las estrellas cansadas bebiendo de la quebrada
eran un prisma verdadero
y forcejeando con la oscuridad
las más opacas sonaban como grillos.

Pero la casa se tiñó de negro.
La lluvia encontró su camino
y abrió la tierra:
uno teme caer.

Un rayito de luna se tiende en el piso
y mis pies lo encuentran:
aquí me he sentado
al llegar a un acuerdo con el miedo.

 

 

 

 

EL REINO DE LA HORMIGA

Alabemos a las hormigas, oh, hermanos míos. Alabémoslas. Evangelizadoras del amor por las migajas. Unidas dibujan una bandera escarlata. Tren rojo de angosto camino llevándose la casa hacia al centro de la tierra. ¡Aleluya! Y desde el centro escapan de la soberbia de nuestros pasos, de todo lo que la gravedad magnetiza y sabe arrastrar. Oremos, pues, por una existencia sin el pecado de sentirse individual. Sin preguntar: Padre, porqué hemos de pagar por las ambiciones de Adán, a qué se debe toda esta insignificancia, porqué has dejado que la tierra encanezca en los polos o porqué hemos sido condenadas a superpoblar el microcosmos. Y cosas así.

Oremos por la moral del enjambre, por el cielo y su lluvia de lagunas anegando la colonia: adiós universo excelso, adiós arquitectura inestimable levantada con los puños de las hembras. Alabemos a las infecundas por hacer eructar la arena. Elevemos cánticos por el fango y la madera maleable, y alabemos a las hormigas también, por ser migajas que aman, polvo hambriento cavando en los pulmones del planeta.

Cantemos. Que nuestras acciones brillen como el alma de una luciérnaga y que de nuestra voluntad obrera reencarne la humildad de los caídos. Carguemos como ellas la cruz del mundo, pedazo a pedazo, democráticamente, haciendo menos vil el peso de la experiencia. Tendamos un puente o dejemos ronchas en una piel desconocida.

Oremos: Te amo, Padre, así como aman los zánganos bajo tierra. Te alabo sin la fastidiosa porosidad de los huesos. Sin decir patria o suelo mío. Cualquier punto de encuentro es sagrado si uno de los míos me tiende la mano. Sé que con una venenosa palabra en el ojo de Goliat bastaría para quebrarlo. Perdona a tus hijas. Perdona nuestros cielos de arbustos y también perdónanos por no dejar nada al azar. Por no reconocerte en el espíritu que anima la hierba. Porque una vez dejaste caer un Marlboro encendido y la hierba sufrió, pero no dijo sálvame o me arrepiento, no dijo tampoco desolación. Aborrecimos desde entonces la palabra crepúsculo por sentirla tan lejos, tan viciada, tan carente de virilidad. Perdona a tu pueblo que aun enterrado sigue cayendo.

Alabemos, hermanos míos, a las hormigas. Salvémoslas de nuestros perdidos pasos. Entonemos perseverantes, arengas que inviten a subir nuestra fragilidad a la cuesta.

Oremos: Tal vez en el decir esté la ofensa, y en la obra en cambio todo sea más simple.

¡Alegría! ¡Alegría! hoy y siempre en el reino de las hormigas.



*  *  *

Derechos reservados
©Annabell Manjarrés Freyle 

 

NOTA BIOGRÁFICA

Gaira, Colombia, 1985. Periodista independiente, poeta y narradora. Autora del libro Vía, alterna. 2+3 años de periodismo cultural (2019). Es Premio Nacional de Cuento Bueno y Breve, de la revista El Túnel de Montería, 2015, certamen que ganó con el texto “El hombre en su jaula”. Fue invitada al Festival Internacional de Poesía PoeMaRío, de Barranquilla en 2010; al Festival Internacional de Poesía de Medellín, en 2016; al Festival Internacional de Poesía Nazim Hikmet, en Estambul, Turquía, 2017; y al Festival Internacional “Mihai Eminescu”, Craiova, Rumania, 2018.

Autora de los poemarios: Espejo lunar blanco (2010), Óleo de mujer acosada por el tiempo (2013), Una ciudad como Saturna (2016) y Animales invertebrados (2017). Poemas suyos han sido traducidos al inglés, catalán, francés, italiano, turco, rumano y albanés, y figuran en diversas antologías nacionales e internacionales. Obtuvo el Premio Internacional de poesía Voces Nuevas, de Ediciones Torremozas, Madrid, 2018. 

⊂Ο⊃

 

ARTERIAS FUEGO – Poemas de Alejandra Cox


Foto / ©José Hernández Montenegro

 

 

HAMBRE

escruto el vacío
el fulgor
la luz palideciendo bajo mis cejas
me veo hecha cicatrices
crispada
hoja seca 
con la piel
templada a los huesos








 

MORADA

sigue nevando polvo y del armario sale el sol
los arrendajos entran bajo la puerta
brincando 
por la línea de aire
las paredes se inundan de sal

la bombilla se infla de gemidos
la cama es un temblor
un grito simultáneo que abre el silencio

 

 

 

 

 





AL BORDE

abrir la certeza de los cuerpos
ahora
labios en crescendo
ojos suspendidos
en la pausa perpetua

manos que retornan
al capullo



 

 

 

 

 

 

SICARIO

ahora me persigno
mañana mañana
el agua quema

 

 

 

 

 

 

 

 


DESPOJOS 

anoche 
sumergidos en un pantano teñido de sales
me ahogaste en el silencio

el zumbido de la estrechez
reduce los espasmos

 

 

 

 

Henri de Toulouse-Lautrec. Femme à sa toilette, (1889)

 

 

 

 

ODA TARDÍA

fuego
bola de fuego
yema de huevo
candela

coágulo de sangre
corrida de toros
período
vida
pequeña herida

golpe
bala perdida
semen

diástole y semilla

 

 

 

 

 

 

 

 


VEINTE

sobre mi piel
nada tu aroma tibio
tinta y esencia primaria

en mi pecho danza un compás 
miro por dentro
ritual que atraviesa el umbral
y se agrieta



 

 

 

 

 


69

sumerge la punta de la lengua
corteja con fuerza desde el maxilar
justo allí hay un iceberg
y
la tierra se rasga

 

 

 

 

 

 

 

 

 

II

yo mojada de abril
abril cargado de gritos y silencios
hoy hay fiesta
me entierro
con las flores por dentro 

 

 

 

 

Henri de Toulouse-Lautrec. Mujer subiéndose la media (1894)

 

 

 

 

SOMBRA

no soy en el espejo 
mi rostro es un manto ácido enmudecido
mi cuerpo
un camino de despojos y memorias
impenetrable trocha

 

 

 

 

 

 

 

 

BOMBILLO ROJO

la noche
fuego en las arterias
del techo llueve calor
y la piel se tiñe en sangre

 

 

 

 

 

 

 

 

 

COITO

es el cuarto mes y llueve
todo se esfuma a cántaros
todo corre
moja
es el cuarto mes
y hay lava en el suelo calcinado
gotas de llovizna perlada eyaculando

 

 

 

 

Henri de Toulouse-Lautrec. La inspección médica (1894)

 

 

 

 

SOLA

quiero que alguien me mire a los ojos
que me diga que existo
que entienda mi miedo 
a vivir voraz 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LLAGA

gimiendo derramándose y decantándose
todo en simultáneo
remolinos de fuego
y un mar de lenguas en el pecho

un dolor abierto en dos
grita adentro

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PÓLVORA

me quitaron las manos
todo  
en esta selva
pervertida de dolor



*  *  *

Derechos reservados
©Alejandra Cox

 

NOTA BIOGRÁFICA

Bogotá, 1983. Alejandra Cox es el seudónimo de Alejandra Moreno Morales. Escritora y cantante. Actualmente cursa estudios literarios en la Universidad Autónoma. Egresada del Taller de cuento “Ciudad de Bogotá”, Renata / Fundación Gilberto Alzate Avendaño, 2010. Participó en el XVII Encuentro internacional de poetas, Zamora, Michoacán, México, 2012. En el V Festival de poesía y narrativa Ojo en la Tinta, 2012. En el Primer aniversario de Antropoético, Bogotá 2013. En el lanzamiento de la Revista En Otro Idioma, Bogotá 2016. En Punto de Convergencia, 2017. En el Primer encuentro de Poesía Esencial No estamos solos en la tierra, Bogotá, 2017, Zeshat Ediciones y Corporación Cultural La Aldea; y en la Segunda Tertulia Palabrearte Mujeres y Poesía, 2017, convocada por la Corporación Cultural Hicha Guaia. 
Textos suyos se han publicado en la Revista Círculo de Poesía, como poeta del mes de abril de 2017, y en esta misma revista en el especial Poetas Colombianas de hoy, del mes de noviembre de 2017. Publicada por la revista digital e impresa Chontales Litterae, de Nicaragua, en octubre 2018. Participó como jurado en la categoría de Mejor producción literaria en poesía, muestra colegiada de la Universidad Minuto de Dios, 2017. Su poema Los aquellos, fue adaptado musicalmente por el cantautor argentino Claudio Bustos. 

 ⊂Ο⊃

Las imágenes que acompañan a los poemas son del pintor y cartelista francés Henri de Toulouse-Lautrec, quien en su obra representó la vida nocturna parisina de finales del siglo XIX. (Albi, noviembre 24 de 1864 – Château Malromé, Saint-André-du-Bois, 9 de septiembre de 1901).

⊂Ο⊃

 

EL LIVIANO COLOR DEL OTOÑO – Poemas de Yenny León


Foto / ©Archivo particular

 

 

 

MUJER DE AGUA

A Helena Araújo

Soy la mujer sentada
a la orilla de todos los lagos

Los restos del árbol están impresos
en las yemas de mis dedos

Me resbalo por la piel de la cigarra
Con mi delantal abanico el alma de la hoja
Cruzo mis gruesos tobillos; busco selva la luna

Me repito seis veces dentro de mí misma
en el umbral donde los mundos se funden
Creo el huevo en la mitad de dos manos
que se abrazan sin tocarse

Mientras dibujo el último círculo,
aparece una segunda vida
maraña de brazos, piernas y bocas

No tengo otro papel para escribir
que la roca sobre la cual naufrago

 

 

 

 

 

MÁS ALLÁ DEL SOL

A Herminia, In memoriam

Quizá como la muerte en los labios
la caverna se detenga

Tal vez la noche se carbonice entre tus dedos
como quien descubre en su consumación
la ventana abierta
por donde cruzan las huellas

No sé quién te ha atado en el pecho
un campanario de cenizas
ni cómo mis cabellos
están hechos de ti

Hoy te reconoce la lluvia
junto a la belleza lenta del árbol
te escoge la hoja
al convertirte en su otra mitad

se disuelve tu cuerpo en el aire
para nacer más allá del sol

 

 Marianne von Werefkin – Fall, School (Herbst, Schule), c. 1907

De Entre árboles y piedras (2013)

Yeti, no todas las palabras
condenan a muerte.
Wislawa Szymborska

la niña se hunde

en el cuarto silencio más largo de la tierra

pasa el día
encerrada en una burbuja de fuego

el yeti se sacude

hasta el círculo diminuto
deja huellas de herrumbre

la piedra calla
contra la lluvia.

 

 

⊂Ο⊃

 

cuando los días se acaben
y la hoja
ya no incube su raíz

sumergido en el reverso de las piedras
yacerá el vacío enloquecido de luz

las grandes pérdidas
harán de la montaña
su centro

como puertos sin retorno
se acogerán a la memoria
sólo para darle forma al pasado

serán tan viejas en nuestros ojos
como el destino del agua.

 

⊂Ο⊃

 

cada latido
es un autoataque:
el corazón golpea contra el corazón

con el árbol
ocurre algo distinto

su corazón
por encima del agua corrompida
es fuego meditativo
hambre congelada.

 

 

Marianne von Werefkin – The Black Women (Schwarze Frauen), 1910

Y empeñados en proteger los bosques/ olvidamos/ que
mientras quede siquiera un árbol/ sobre la superficie de la tierra
la gente morirá asesinada con palos de madera.
Ryszard Kapuscinski

 

sus raíces
maestras de la vida subterránea

su tronco
doble cuerpo, canal de otros mundos
revoltijo de ombligos que conducen
al diálogo de

sus hojas
materia oscura
puerta entreabierta al círculo
—la punta de la geometría—
esporas animales
estructura alterada
sangre seca.

 

⊂Ο⊃

 

las flores encanecen
en el invierno desmayado
tras un precipicio de cielo

el tronco de un árbol perdido
se calcina
en una lenta conspiración de sonidos

cuando el hilo de la vida pende sobre el lago
cuando los ojos sufren el hambre de quedarse ciegos.

 

⊂Ο⊃

 

es verdad lo que ocurre al amanecer
cuando mis manos tempranas
desdibujan la piedra

escucha este fuego entrecortado
con el que mi voz te llama

años de sonido
arrancados de las garras del sueño

somos sólo un árbol difuso en el espejo
que se prende
o apaga
después de cada pesadilla.

 

Marianne von Werefkin – Le Chiffonnier, 1917

 

De La hierba abre su latido (2018)

COLIBRÍ


El colibrí es la reacción de la naturaleza
ante lo que muere en el centro del árbol

su aleteo son trinos
para los pájaros carpinteros
que se trenzan con las hendiduras
en la madera

el colibrí es una sensación oculta
como un parpadeo bajo el agua
o una sonrisa ante la bala que te atraviesa.

 

⊂Ο⊃

 

el fénix
siempre ha pedido reemplazo

como la naturaleza
viaja entre las sombras
—una y otra vez—
para desintegrarse en un mar de cenizas
de donde emerge infinito
          como el resultado
de miles de huellas desechables

se ha llegado el día:
él odia hundirse solo
nunca quiso padecer
la costumbre de la resurrección

ahora su espíritu
deja de danzar en su cielo
y se pierde en lo profundo
de la llama desterrada

desaparece
          se libera
                    del hambre
de nacer.

 

 

 

 

 

EL TRUENO EN LA SIEN

Después de cierta edad
la gente se alimenta de vidas ajenas
y olvida que el trueno
aún puede hundirse en las sienes,
que el liviano color del otoño
atraviesa la mirada más aguda
y la línea que une los planetas
es un mero ejercicio de la luz.

 

 

 

 

 

RUPTURA

No llevas puesto nada encima
salvo el misterio de tu primera piel
la lección de que el tiempo
madura en el mar

mides a pasos el cielo
y moldeas con lo perdido
el pie de estrella
obligado a bajar sin calma

ninguna forma
separada al elevarse
forja el incendio

la ruptura
siempre va hacia la noche
oscureciéndose ante ti
mientras absorbe de tu boca
el gesto anudado
al sueño.



*  *  *

Derechos reservados
©Yenny León

 

NOTA BIOGRÁFICA

Medellín, 1987. Filóloga hispanista y Magíster en Escrituras Creativas. Actualmente es docente de literatura en las universidades UPB y EAFIT de Medellín. Ha obtenido varios premios de poesía: I Premio de Poesía Joven Ciudad de Medellín (2011), I Premio Nacional de Poesía Joven Andrés Barbosa (2011), Beca de creación modalidad Poesía (2012), mención de honor en el concurso nacional “El dolor y sus trampas” de la Casa de Poesía Silva y el primer puesto en el XXX Concurso Nacional Universitario de Poesía de la Universidad Externado de Colombia. Varios de sus poemas han sido publicados en revistas nacionales e internacionales y traducidos al inglés y al francés.

Libros publicados: Entre árboles y piedras (Bogotá: Editorial Planeta, 2013), Campanario de cenizas (Quetzaltepeque, El Salvador: Proyecto editorial La Chifurnia, 2016), La hierba abre su latido (Bogotá: Universidad Externado de Colombia).

 ⊂Ο⊃

Las imágenes que acompañan a los poemas son de la pintora expresionista Marianne von Werefkin, (Tula, Imperio ruso, 10 de septiembre de 1860 – Ascona, Suiza, 6 de febrero de 1938). 

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