LA CASA ES ESTA – Poemas de Betina Barrios Ayala

 

I

Puedo estar
sin lentes
ver
borroso

quiero
ver
sin lentes
las cosas
no entender
todo
desenfocar
un rato

 

 

 

 

II

COLECCIONABLES

La gente dice:
las cosas no son como antes

No, no lo son
las cosas no vuelven a ser
y atestiguar esto
trae un poco de apego
ala
(sol)
edad
para así no acostumbrarse a nada
para así abandonarlo todo
y dejar
que las cosas cambien
(s)olas
                sin recuerdos
cambiar con ellas
e intercambiar las máscaras
olvidar el mal gusto
de perder

 

 

 

 

EDVARD MUNCH | Mujer joven, en la playa, 1896 | Agua tinta bruñida y punta seca en violeta, azul, gris y amarillo| Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

 

III

No entiendo este frío
ni cómo sacarlo es como
llevar la huella de un error
sed, desproporcionada
contención, que
nadie nunca
sanará

Tengo el interior florido de dulces
pequeñeces
demasiado tiernas para ser
tocadas
cualquier palabra mal dicha desata
incendio

Corro, derramo en las colinas
campos de mi infancia
allí sé andar siempre sola
nadie nada nunca entenderá
mi temblor, formas vegetales
animales, tropicales
destructivas

Dolor es vivir
callado
espero a mis amigos
que me aman
y están
lejos

 

 

 

 

IV

Todos los cubanos van a Miami
terminan ahí, se reúnen
los llevan las balsas de Mariel

Algunos dirían que haríamos lo mismo
y que Miami sería el país
que Castro soñó

Pero nadie quiso ir a Miami
fue la fuerza silente de las cosas
costumbre escuchar lo que tendría
que ser hecho lo que tendría
que pasar

Si fuese contable
sabría de números
pero sé de tierra y agua, sed
por andar tanto en el aire
he dejado la carne en el fuego, no se
aprende sin poner el cuerpo así

Vivo mutilándome
las manos, empecé
a definir bien el contorno
cortándome las garras
para poder caer
tranquila

 

 

 

 

 

EDVARD MUNCH | Chicos bañándose, 1896 | Aguatinta bruñida en color, entintada à la poupée, sobre papel verjurado | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

 

 

V

A esta altura ya tendría que tenerlo
robusto como gaviota, pelícano
rematando peces sobre el agua
picoteando firme en la orilla

Pero no. Sigo yendo a los bautizos
con mi cara de sueño y ganas de beber
vino barato. Escucho eco de risa
satisfecha veo pétalos caer
sobre las hojas

Esta letra tormentosa, vaga
vibra. No está impresa en nada
desnuda
busca la noche, mañana
susurra, repite, pide
espacio
Despacio, le digo

Balbuceo, lavo los dientes
las manos, el pelo, los huesos
repito lo que dice mientras
ejercito el cuerpo
como mantra doy
forma danza bajo
palmas firmes
en el suelo:
                           la casa es esta

 

 

 

EDVARD MUNCH | Dos mujeres en la orilla, 1898 | Grabado en madera | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

*  *  *

Derechos reservados
©Betina Barrios Ayala

 

 

NOTA BIOGRÁFICA

Nació en Barquisimeto en 1985. Licenciada en Estudios Políticos por la Universidad Central de Venezuela (2007). Durante los últimos diez años ha vivido en las ciudades de Caracas, Buenos Aires y Nueva York, donde ha participado en proyectos de estímulo a la literatura de forma independiente y en conversación con instituciones tanto públicas como privadas; entre ellas Cultura Chacao, International School of Brooklyn y la Red de Bibliotecas Públicas de la Ciudad de Buenos Aires. Cursa el programa de Doctorado en Literatura Latinoamericana y Crítica Cultural de la Universidad de San Andrés (Argentina). Obtuvo una mención en el I Concurso Nacional de Poesía Joven Rafael Cadenas 2016. Textos de su autoría han sido publicados en medios, revistas y antologías de Venezuela, España y Estados Unidos. Desde 2011 mantiene el blog literario experienceparoles. Trabaja con libros, configurando bibliotecas privadas y comerciales. Actualmente desarrolla un proyecto de investigación en relación al libro como vínculo entre Argentina y Venezuela llamado Afecto Impreso que cuenta con el apoyo del Ministerio de Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

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Las imágenes que acompañan los poemas son grabados y aguatintas del artista noruego EDVARD MUNCH, obras del Art Institute Chicago, catalogadas como de Dominio Público | CC0

 

TE ECHO DE MENOS – Poemas de Mairym Cruz-Bernal

 

LA ESPADA DE EXCALIBUR

Para mi hermana peruana
Gloria Mendoza Borda, por la memoria

Defiendo mi mano izquierda de mi mano derecha

Defiendo el silencio de mi voz entrometida

Defiendo mi Inocencia de tanta experiencia inmunda

Defiendo la mujer que decidí ser ante todos los hombres 

Defiendo la Paz ante todas las guerras

Defiendo la mirada de aquellas miradas que acuchillan

Defiendo el árbol, mi hermano mayor,
                     el pan, la manzana mordida, defiendo a Eva

Defiendo el mantra que me fue dado en secreto

Defiendo hasta morir la niñez de mis nuevos hijos

Defiendo mi Libertad, mi círculo cerrado

Defiendo mis pies ya torpes de los caminos empedrados 

Defiendo la tumba de mi madre, el mar donde lanzamos
                                                                                                                sus cenizas

Defiendo mis memorias intactas en mis poemas

Defiendo a una niña rubia que corrió y corrió y corrió
       hasta llegar al mar y supo que no podía correr en el mar
       y vivió años de su vida con pánico,
       a esa niña defiendo de todos los engaños y del mal amor

Defiendo con la espada de Excalibur,
       a mi corazón, porque de él emana la vida 

Finalmente defiendo las hebras de mi pelo que caen
                            como semillas de islas por nacer

 

 

 

 

CULTURA ROMANA | Una anciana, 14-68 d . C. | Escultura en mármol | Metropolitan Museum of Art | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

EL POEMA DE LA RISA

I

La herida está en la página en blanco
no tengo duda que cada puñalada del lápiz
evidencia ese dolor

II

No me perdono haber herido con mi lengua tantas veces
a mi madre querida
quieres saber qué hice
le dije que hubiera deseado que me hubiera abortado
si alguno de mis hijos me dice palabras así
creo que me moriría de tristeza
como ella hizo

No me perdono haber matado a un hombre
el mejor hombre que tuve
pero como suele sucederme
creo que al otro lado de la verja hay cosas mejores
me ha tomado la vida darme cuenta
que al otro lado de la verja
hay un inmenso pantano de horrores
él me decía
por qué no quieres ser la mujer más bella del mundo
todavía hoy no sé la respuesta

No me perdono no querer ser la mujer más bella en el espejo
y me he hecho daño enfermando
escudriñando nuevas maneras de traicionarme a mí misma

III

Y ahora, ¿qué sucede después de tanta confesión tortuosa?
¿se va la culpa?
¿se me va el hambre?
en quién me convierto si ya mis pies son los de mi madre
si mi modo de caminar y no vestirme son los de mi madre
acaso quise ser mejor que ella y me convertí en su otra
hasta desprecié a los hombres

Qué sucede ahora
después de haber escrito y vivido y pensado
tanto dolor…
eso, ponerle tres puntos suspensivos al poema
y comenzar

IV

Un modo nuevo de caminar
un modo nuevo de creer en mí y no dudarme tanto
un modo nuevo de levantarme y reflejar una mejor
                                                   en el espejo

Concluyo el año de una pandemia y sigo viva
eso es bastante más de lo que pueden decir los muertos
he completado las tres Ces, Casa, Comida, Cama
me falta el hombre lo sé
me falta la mujer
                              la que he perdido

V

¿Y el poema?
mi mantra, mi guía, mi lugar de reposo
mi libertad profunda
mi alabanza perpetua

No recuerdo ninguna etapa de mi vida
sin el poema
fui la elegida, la médium, la sacerdotisa
se me fue dado conocer el poder en la palabra
fui elegida como la hija hereje
desde niña bajando las escaleras de tercer grado
de la clase de español
sentí una unción sobrenatural
ahí en aquel instante fui iluminada
yo vivía en el silencio
miraba el mundo de mis maestras y mis compañeros
y nada tenía yo que ver con aquello
mi etapa autista, aislada
mi etapa de psicosis, aislada
¿cómo salí de aquello?, no lo sé
¿salí?
aquí es donde echo una carcajada
también el poema se ríe, ah se ríe mucho
hasta se escribe el poema de la risa

 

 

 

 

CULTURA ROMANA | Las Tres Gracias, siglo II d.C. | Escultura en mármol | Metropolitan Museum of Art | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

PÁNICO

Hay una puerta abierta

el mar al fondo

no llega nadie a este bar burgués

no son ellos

es mi cara

es mi cuerpo ruso

es mi antiguo abandono

es esta soledad de mundo que me acuchilla

es Dios que está enfermo de mí 

 

 

 

 

DE PIE ANTE EL MAR

tienen miedo 

               de mi muerte prematura

tengo miedo

pasé por la catedral

había una boda

todos vestían de negro

el mundo se volteó

los códigos del amor

se estremecieron

hay luto en Palestina

y aquí

a instantes antes de mi suicidio

ya no soy yo

acabo de morir 

 

 

 

 

A GRITOS DE SILENCIO

A gritos el silencio taladró mis oídos / se metió en mis sueños / entró en mi estómago / subió hasta vomitarlo / lo hice saltar entre las líneas de esta página / utilicé palabras suicidas / y cuando quise mirar como mira el voyerista la composición de dos cuerpo entrándose uno en el otro / mi rostro se fue borrando / mi boca cosida desapareció / y el grito se lanzó al vacío.

(para Caneo Arguinzones Herrera)

 

 

 

 

 

CULTURA ROMANA | Estatua de mármol de una amazona herida, siglo I-II d.C. | Escultura en mármol | Metropolitan Museum of Art | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

SALUDA LA QUE HA TRAICIONADO

He traicionado al capullo, pero nunca a la flor
He traicionado la memoria de mis vivos, pero nunca la de mis muertos
He traicionado el corazón del poema, pero nunca la palabra
He traicionado la oruga, pero nunca al vuelo de la  mariposa
He traicionado a mi madre, conocí varias amantes de mi padre
He traicionado al amor, peor aún, a los comienzos del amor
He traicionado al anillo del dedo, las promesas,
                                                          las sábanas domesticadas
He traicionado la caricia de los hombres, pero mis manos, nunca
He traicionado mis apellidos, la presunción de las banderas,
                                                          el Dios de mis padres
He traicionado a mis hermanos de sangre que tanto odié
He traicionado la educación de mis mayores
He traicionado mi propia virginidad

No traicioné el gusto de mi lengua
No traicioné el deseo de mi vagina que como boca, llama
No traicioné mis 10 dedos que siempre han sabido caminar
No traicioné mi mano derecha para abrir las puertas clausuradas
      ni mi mano izquierda, ni mi puño cerrado
No traicioné la noche, ni aquella madre con dos niños pidiendo
                           una moneda en la acera de Tetuán, Marruecos
No traicioné jamás las razas más sufridas de lo humano

Traicioné los paisajes heredados
Traicioné la sutileza de algún vientre
Traicioné el vestido más largo
Traicioné el lápiz labial, la vanidad de las mujeres
Traicioné la casa de mi madre

No traicioné al hombre de la silla ni dije su nombre
No traicioné el hueco santificado donde entierro a mis muertos
No traicioné la mesa de comedor de mi casa
                           quiso seguir conmigo más allá de las aguas
                                            y de otras paredes duras

No traicionaré jamás la palabra juramentada en el poema
No traicionaré el amor de mis 50 años al corazón de un niño
                                                      que se robó mi tristeza
No traicionaré jamás mi nombre aunque cante tres veces el gallo
No traicionaré al que me dio asilo cuando estuve sin casa
                                                     en otras tierras
No traicionaré mi memoria con mi olvido
No traicionaré esta alegría de ser un animal triste
No traicionaré al pájaro que ronda entre mis páginas
No traicionaré al hombre ni a la mujer honesta
No traicionaré al mar ni a sus bestias, porque en él yacen mis ahogados

Pero he aquí que cierro las ventanas de mi casa y no quiero dormir
                                           con seres que serán cadáveres
ni quiero mi cuerpo maloliente
ni tener que cambiar las piezas de mi cuarto
quiero estar tan sola como me dejen los libros
sola para caminar desnuda los pisos limpios de mi casa
sola para llamar a ese último hombre que me espera

He traicionado a la flor, pero nunca al capullo
porque como yo, la flor es un castigo

 

 

 

 

CULTURA ROMANA | Cabeza y torso de mármol de Atenea, siglo I-II d.C. | Escultura en mármol | Metropolitan Museum of Art | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

GENTE DE PUÑOS ABIERTOS

Ah cómo te echo de menos hoy, a ti, a cualquiera, a quien sea,
a un sin nombre, a un bien nombrado, bajo, alto, conocedor, inconsciente

te echo de menos en pantalones o faldas, perfumado o maloliente despeinado, acicalado, aburrido, hablador, acomplejado, ignorante de sí, anarquista o sometido

te echo de menos desde tu muerte, tú que estás vivo, o vivo, tú que moriste mañana

te echo de menos si me miras o me ignoras, si me ves bajo este Dios o amando a Alá, si tienes hermanos o eres un hijo solitario, criminal o inocente, árabe o judío, anglosajón o latino

te echo de menos a ti siempre ausente, a ti ya ido hacia lugares amazonas, hacia desiertos como los hombres azules, a ti negro-amarillo-anaranjado, seres de la luna y del globo terráqueo

te echo de menos con vagina o pene o circuncidado o virgen, a ti que tienes un ojo ciego, a ti que no sabes que existo

Te echo de menos, gente de puños abiertos, Humanidad.

Texto para la campaña contra el racismo
julio 2020

 

 

 

 

 

 CONCIERTO EN 9 MOVIMIENTOS

I

Tratando de encontrar la ecuación
vivo largas horas en la madrugada
sin entender
calculando
un registro de vida
en vanos inventarios
    entre hombres y casas
    niños creciendo

Libros que apenas alcanza mi vista para leer
tratando de lograr esta ecuación
esta maqueta de vida que soy

Durmiendo

         Despierta

                        Desligando

Enhebrando nudos
que insisto en no romper

Ay, Madre
te me fuiste a destiempo
antes de entender que llegaría a ser tú

No he logrado entender la ecuación
los días y las noches
y este vivir
demasiado en paz

II

Qué más puedo hacer con mis manos
solo este terrible oficio de escribirme
para salir de mí misma
y entrar a mí misma
simulando

                  ser

                               otra

III

Entrar y salir
como entra un hombre y otro
la dulce experiencia
de siempre estar

                            Equivocada

IV

Hija mía
No importa cuántas veces te vea
siempre te extraño

El desgarramiento
de no tener lo que más amo
conmigo
                           siempre

V

Es como si hubiera estado en prisión
y acabara de salir
todo este escarbar es para decir
que no aprendí la ecuación del vivir

VI

No magnifiques
desde la montaña aquella
              donde piensas
todo a lo lejos es tan pequeño

VII

Víctor
          también nos fuimos a destiempo

VIII

Déjenme esconderme
no es fácil esto de pensar
tarea inconsecuente
pero inevitable
si te llamas Mairym Cruz-Bernal

IX

Estoy de espaldas a la noche
despierta esta madrugada
por extrañas fuerzas
que vienen a anunciar

Soy una membrana
que recibe

A lo lejos alguien toce
un auto va ligero
y una niña duerme

Y yo
que he sido expulsada del paraíso
saco la pluma negra
           que viola la página
y presiento la noche
                                      tenebrosa
tras las puertas de cristal
que dan para el mundo.

30 de agosto, 2020

 

 

*  *  *

Derechos reservados
©Mairym Cruz-Bernal

 

 

NOTA BIOGRÁFICA

Nació en Puerto Rico en 1963. Poeta, educadora, editora, traductora, columnista y ensayista. Presidió el PEN-Puerto Rico (2008-2012). Presidió el V Encuentro Internacional de Escritoras en Puerto Rico en el 2003 donde más de 300 escritoras firmaron un manifiesto por la paz. Posee una maestría en Escritura Creativa, Vermont College, Norwich University (1994). Sus poemas han sido traducidos al macedonio, árabe, croata, eslovenio, italiano, portugués, inglés, alemán, francés, polaco y mandarín. Es miembro honorario del Círculo de Escritores de Venezuela. Sostiene alianzas de amistad con la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), la Sociedad de Escritores de Chile (SECH) y es Integrante del Movimiento Poetas del Caribe: Unidos por la paz (Barranquilla, Colombia). Es Presidente-Asesora Internacional de los Encuentros Internacionales de Escritoras (EIDE), movimiento itinerante.  Tiene 18 libros publicados en diversas partes del mundo.

Publicaciones:

  • Los estatutos de la mujer y otros poemas. Municipalidad de Lima FIP Primavera Poética, julio 2020
  • La hija hereje. Calíope, octubre 2019.
  • Paseos con Leo. EDP, San Juan, febrero 2018.
  • Amanecida de dolores, poemas para mi madre. Edición enumerada y firmada por la autora, Lúdika, San Juan, 2016.
  • Cielopájaro nuestro. Senderos Editores, Bogotá, 2012.
  • Ejército de rosas (compiladora). Antología de 57 poetas puertorriqueñas vivas, Boreales, San Juan, 2011.
  • Ese lugar bajo mi lámpara. Edición enumerada y firmada por la autora, San Juan, 2010.
  • Canción de una mujer cualquiera. Diosa Blanca, Caracas, 2008; Edición Virtual Letra & Pixel, 2009.
  • Ensayo sobre las cosas simples. Común Presencia, Col. Los Conjurados, Bogotá, 2006
  • Alas de Islas. Oveja Negra, Bogotá, 2003.
  • Querida amiga, querido amigo. Coautora con el cantante Danny Rivera, Isla Negra Editores, San Juan, 1999.
  • Encajes negros. Casa del Poeta Peruano, Lima, 1999.
  • Ojo de loba. Plaquette, Casa del Poeta Peruano, Lima, 1998.
  • Soy dos mujeres en silencio que te miran. Torremozas, Madrid, 1998.
  • Cuando él es adiós. La Editorial Universidad de Puerto Rico, San Juan, 1997.
  • On Her Face the Light of La Luna. Provincetown Arts Press, Provincetown, 1997.
  • Ballad of The Blood/Balada de la sangre. Editora y traductora al inglés de la poesía de la cubana María Elena Cruz Varela, Ecco Press-HarperCollins, Nueva York, 1995.
  • Poemas para no morir. Mairena, San Juan, 1995.

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Las imágenes que acompañan los poemas son esculturas romanas de los siglos I-II d.C., obras del Metropolitan Museum of Art, catalogadas como de Dominio Público | CC0

 

ES HORA DE DECIR TE AMO | Poemas de Eva Petropoulou Lianoy – Traducción de María Del Castillo Sucerquia

 

 

 

 

COLUMNA  DE TRADUCCIÓN POÉTICA 
MARÍA DEL CASTILLO SUCERQUIA
Barranquilla – Colombia | Diciembre 20 de  2020

 

I. 

Antes de existir, hablar
ya crecías en mi alma
entendía tus vocablos
—por milenios la soledad
fue mi amante
sus estrellas hacían
al deseo esperar
antes de conocerte
inhalaba tu perfume
abarcaba tu ser
dibujaba un círculo
alrededor nuestro
de bienaventuranza
y protección
ya saboreaba tus labios
tu cuerpo
una bola de fuego
me recorría lento

—los pájaros
presagian vuelo
antes de tu partida
nunca dije
                          adiós.

 

 

 

 

ÉDOUARD JEAN VUILLARD | El hogar – Placa 8 de Paisajes e interiores, 1899 | Litografía | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

II. Deseos

Será día festivo
cuando llegue el amanecer
habrá Luz y Alegría
también una feria
en el pórtico
habrá rosas rojas
albahaca y mirra
—todo aquello será
amado por nosotros
la vida
al fin
comenzará.

 

 

 

 

III.

Los anhelos se convierten en oraciones
las oraciones, en vocablos
a los oídos de Dios

susurros que proceden de ángeles
mi poesía es un puente
entre la tierra y el cielo
una petición que hago
una palabra que grito
paz
paz
paz

 

 

 

 

ÉDOUARD JEAN VUILLARD | La avenida – Placa 2 de Paisajes e interiores, 1899 | Litografía | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

IV.

Puertas cerradas
temblores
lamentaciones
es hora de decir te amo
dale una margarita a esa chica que despreciaste
es hora de abandonar los imposibles

sigue adelante
en poco tiempo la vida no importará
la vida volverá de la Tierra

sin ti

los árboles crecerán
habrá frutos en tu ausencia
pues la naturaleza no da saltos
las semillas se vuelven flores
urge la solidaridad

¡tira el papel que te esclavizó con símbolos!

 

 

 

 

Contacto

Olvidé lo que es un beso
el sabor de un café por la tarde

cuando las olas se alejaron de la tierra
me volví un barco en el desierto
contacto
olvidé lo que significa esa palabra

naufrago en los libros
busco un significado que me abrace
que me diga
todo estará bien
ir a dejar rosas en la memoria de mi padre
encender una vela a la Virgen María
contacto
deja que vea tus ojos
que huela tu perfume
te busco en el viejo diccionario.

 

 

 

 

ÉDOUARD JEAN VUILLARD | La pastelería – Placa 10 de Paisajes e interiores, 1899 | Litografía | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

*  *  *

Derechos reservados
de los poemas
©Eva Petropoulou Lianoy 
de la traducción
©María Del Castillo Sucerquia

 

 

NOTA BIOGRÁFICA

Nació en Xylokastro, Grecia, en  donde completó sus estudios básicos. En 1994 trabajó como periodista en el periódico francés Le livre journal. Desde el 2002 reside en Atenas y trabaja como locutora y promotora de lectura infantil en la radio virtual Logo texniko Vima, todos los domingos. Es encargada de la sección literaria infantil de las publicaciones Vivlioanazitiseis en Cuprys.
Autora de los libros Yo y mi vengador, Zeraldin y el Elfo del lago (en italiano y francés), Hija de la luna (en inglés y griego), La hermana Luna; obras patrocinadas por el Ministerio de Educación de Chipre. Su obra El hada del agua del Amazonas llamada Myrtia, ilustrada por Vivi Markatos, está dedicada a una niña que quedó discapacitada luego de ser víctima de abuso sexual.

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Las versiones de estos poemas al español son de MARÍA DEL CASTILLO SUCERQUIA (Barranquilla,Colombia, 1997). Es una poeta bilingüe, escritora, tutora, médica oriental (Neijing, España) y traductora (francés, inglés, italiano, ruso, portugués, griego, árabe, español y alemán)l, con experiencia en radio y actuación (teatro y cine). Ha participado en numerosos festivales de poesía, recitales, foros, conferencias y encuentros culturales. Sus poemas han sido publicados en diversas antologías, revistas, periódicos y sitios web nacionales e internacionales (Filogicus, Libresta, María Mulata, Bharatha Vision, Alaraby Aljadid, Azahar, Atunis Poetry, El Heraldo, Muelle Caribe, Crisol, Uttor Kota, Sol y Luna, Protikotha, entre otros). Y traducidos al canarés, árabe, urdu, bengalí, griego, rumano e inglés. Es traductora y columnista de las revistas Vive Afro (Colombia), Altazor (Chile), Cronopio (Colombia), El Golem (México), Cardenal (México), Poesía UC (Venezuela), Revista Digital de Artistas (Argentina), Palabrerías (México). Contacto:  lacabramontes@outlook.com +57 301 4520375

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Las imágenes que acompañan los poemas son del artista francés  ÉDOUARD JEAN VUILLARD (1868-1940). Serie de litografías en color sobre papel verjurado de China, tituladas Paisaje interiores. Estas obras se conservan en el Art Institute Chicago, catalogadas como de Dominio Público | CC0

 

LLUVIA | Poemas de Hannele Pennanen – Traducción de María Del Castillo Sucerquia

 

 

 

COLUMNA  DE TRADUCCIÓN POÉTICA 
MARÍA DEL CASTILLO SUCERQUIA
Barranquilla – Colombia | Diciembre 20 de  2020

 

I. BESOS 

tus labios tejieron un nido en los míos
nunca vuelan de mi lado
al amanecer me despiertan
cantan y besan la razón de su existir

una leve presión surge
en mis labios
señala tu lugar la ausencia

llego a casa, te buscan como
siempre y nunca jamás
paciencia, mi amor
dices, primero cenemos

date prisa
tómame de postre
habrá besos donde quieras

 

 

 

MAURICE DENIS | Cover for Love – Portada, 1898-1899 | Litografía | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

II. Viento

soy brisa de verano
cálida, dócil
con ligereza vuelo

me arremolino en tu cielo
sigo tu caminar entre los árboles
acaricio tu barbilla, lamo tu mejilla
intento, aunque fallo
pasar desapercibida

me sientes cuidando de ti
el peligro advierto con
relente brisa

soy tu pequeño remolino
te recorro y beso
cada anochecer

 

 

 

 

III. Lluvia

camina la gente bajo la lluvia
corren hacia el metro, el autobús, el tren
van a la escuela, al trabajo

embiste el viento los paraguas
los voltea, los ahoga
las cabezas cual avestruz entierran

yo sólo levanto el rostro hacia el cielo
dejo que tu lluvia me impregne
que seas vertido en cada poro de mi piel
saboreo tu rocío

de lluvia que me cubre
y me transporta
una y otra vez

 

 

 

 

MAURICE DENIS | Love 9, 1898-1899 | Litografía | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

IV. Corazones cantantes

¿oyes el canto de mi corazón?
pronuncia tu nombre
te invita a jugar

cuando escucha tu voz
compone otra canción

de mi pecho has hecho un tocadiscos
se amontonan los discos por tocar
tan variados como los talantes
en que estás

una lista de reproducción se graba
en los corazones

te canto y me respondes con tu cantar
nuestro camino avanza juntos
pero recto nunca jamás

 

 

 

 

V. Dormir

tengo el sueño pesado
las luces se apagan
y ya navego en la tierra
de los sueños

me acunas
me llevas más lejos

me tejes con dulzura hasta
el útero, cual capullo
y nada me turba
nada interrumpe mi sueño

dulces frases siembras en mi oído
el cabello apartas de mis ojos

¡con más ligereza deslízate por mi espalda!
arrúllame en la choza de los soñadores
ya la puerta se abre para nosotros
flota su llave mágica hacia aquí

entremos a la habitación perfecta
arrojémonos al lecho de nubes

este sueño será el mejor de los sueños
tu y yo, el amor y la lujuria
como únicos designios

 

MAURICE DENIS | Love, 1898-1899 | Litografía | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

*  *  *

Derechos reservadoS
de los poemas
©Hannele Pennanen 
de la traducción
©María Del Castillo Sucerquia

 

 

NOTA BIOGRÁFICA

Nació en en Espoo, Finlandia (1974). Artista y escritora. Ha publicado libros de no-ficción y un libro infantil en lengua finlandesa. Escribe poemas en inglés, inspirados en el amor y la naturaleza. Es autora del poemario: Poems of Love and Nature (Kustannus Ajaton, 2020). Estudió una Maestría en educación artística en la Universidad de Helsinki. Trabaja como emprendedora en los campos de la educación y la publicación. Algunos de sus poemas han sido publicados en la Revista Literaria Bilingüe Sahitto (sahitto.com), en Penetang Review (Canadá) y en Azahar, revista poética (España). Algunos de sus poemas han sido traducidos al bengalí (por Tareq Samin) y al español (por Jorge Montero Calderón).

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Las versiones de estos poemas al español son de MARÍA DEL CASTILLO SUCERQUIA (Barranquilla,Colombia, 1997). Es una poeta bilingüe, escritora, tutora, médica oriental (Neijing, España) y traductora (francés, inglés, italiano, ruso, portugués, griego, árabe, español y alemán)l, con experiencia en radio y actuación (teatro y cine). Ha participado en numerosos festivales de poesía, recitales, foros, conferencias y encuentros culturales. Sus poemas han sido publicados en diversas antologías, revistas, periódicos y sitios web nacionales e internacionales (Filogicus, Libresta, María Mulata, Bharatha Vision, Alaraby Aljadid, Azahar, Atunis Poetry, El Heraldo, Muelle Caribe, Crisol, Uttor Kota, Sol y Luna, Protikotha, entre otros). Y traducidos al canarés, árabe, urdu, bengalí, griego, rumano e inglés. Es traductora y columnista de las revistas Vive Afro (Colombia), Altazor (Chile), Cronopio (Colombia), El Golem (México), Cardenal (México), Poesía UC (Venezuela), Revista Digital de Artistas (Argentina), Palabrerías (México). Contacto:  lacabramontes@outlook.com +57 301 4520375

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Las imágenes que acompañan los poemas son del artista francés  MAURICE DENIS (1870 – 1943). Son 12 impresiones que provienen de Love , una serie de litografías en color que forman una narrativa inconexa sobre una mujer que experimenta el amor, aunque no está claro si se está enamorando de un hombre, la naturaleza o su fe. Cada imagen suave y onírica se empareja con una leyenda de poesía fragmentada que le sirve de título, pero estas frases no describen directamente sus imágenes correspondientes. Maurice Denis, que también fue escritor, creó estos subtítulos desconcertantes pero evocadores para agregar capas de significado a través de la interacción de texto e imagen. Estas obras se conservan en el Art Institute Chicago, catalogadas como de Dominio Público | CC0

 

REVELACIÓN | Poemas de Naida Mujkić – Traducción de María Del Castillo Sucerquia

 

©FOTO: Archivo particular

 

COLUMNA  DE TRADUCCIÓN POÉTICA 
MARÍA DEL CASTILLO SUCERQUIA
Barranquilla – Colombia | Noviembre 21 de  2020

 

I. UNA MUJER SIN CASA 

Toda mi vida he vivido con miedo a
ser echada de la casa, en la oscuridad
de la noche, en los días dorados de agosto
mis pechos crecían
recogía mis vellos del fregadero
me escondía de mi padre en el ático
fumaba sus puros, empujaba
a los polluelos desde los azulejos
me quedaba arriba por un día o dos
sólo bajaba cuando me quedaba sin provisiones
él me encontraba en la puerta
la sonrisa, extinguida en su cara
vienes a mí de nuevo, ¿o no?, decía
escuchaba el chirrido de la olla de pretzel
en la cocina, llena de mortificación
por la cama, el sueño superficial
la cuchara y mi primer marido
en cada pelea sabía decir
¡vete al diablo!, lloriquea con otros
y después de siete años de matrimonio
volví a mi padre otra vez
atravesé los caminos vacíos de este país
con la cabeza gacha
mi padre me preguntó
¿cuánto tiempo te quedarás?
poco después, me separé de mi padre de nuevo
mi segundo esposo cuidaba el pasto de
los cementerios. La gente dice
que está loco, se burlan de él
por eso llegaba a casa malhumorado
y no miraba a nuestro hijo
siempre me hostigaba porque los terciopelos
del balcón se veían desgastados
pero no era así
me arrastró de la cabeza como
a una hilera de felpa y me
arrastró hasta la entrada
empujé la puerta con los pies
tan sólo no me eches
haré lo que me pidas, le rogué
sin embargo, ya había visto el camino
conocía el desempleo
               el naufragio se repitió otra vez.

 

 

 

 

PAUL GAUGUIN | Arlésiennes (Mistral), 1888 | Óleo sobre lienzo de yute | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

II. REVELACIÓN

El primer día de otoño el amigo de mi padre
descubrió, por accidente, una vieja tumba en su patio
era femenina, no tenía nombre
luna y estrellas talladas en piedra blanca
abajo, a poca profundidad del suelo
encontró algunos huesos
omóplatos, partes de la rodilla

miré a mi padre, subía un envase
de crema agria en la mesa, bajo la vid
estaba sucio de tierra. Lo tomé
removí la manchas con la yema de los dedos
tallitos secos de maíz

tembló, el sol se ocultó en las nubes
una sombra se precipitaba sobre el jardín
cuanto más limpiaba el envase, más oscuro
se hacía. El viento sopló

se me ocurrió que esta mujer desconocida
cuyos huesos estaban apilados en un bote
no quería estar con nosotros mientras
con descuido, comíamos uvas

deja el bote, o ensuciarás tu vestido, dijo mi padre
cuando miré mi vestido, la suciedad ya estaba allí
adherida a cada pliegue inferior
sacudí mi vestido y soplé en el cubo
antes de ponerlo sobre la mesa

el sol volvió a brillar sobre el jardín
se detuvo el viento
los gatos se aferraron a mis piernas
           todo había terminado desde hace tiempo.

 

 

III. EL VERANO EN SU APOGEO

Cuando era niña mi abuelo me contaba
sobre las mujeres que venían a buscar
a sus maridos muertos en nuestras colinas

¿cómo sabían que debían buscarlos?
se preguntaba el abuelo
pues nadie escapó de nuestras colinas

es verano, paseo en bicicleta por el río
                                      muy lejos de las colinas

una anciana se acuclilla en la carretera
la hiedra crece en su cabeza
llora con ella, se limpia la nariz
con el borde del negro pañuelo

los cerdos rompieron las tablas del gallinero, ¡ay!
todas las noches el zorro se lleva una gallina

maldita vida, ¡ay!

no es maldición si tienes un par de uñas, digo
y ella tiene uñas, en alguna parte las tiene
pero no hay martillo

fue dichosa por cincuenta años
su marido siempre estaba a su lado, en la casa
en el jardín… La soledad era llevadera

todo se ha ido, el porvenir es misterio
si tan sólo su padre hubiera muerto en esa colina
mirando el firmamento, como
los demás hombres del pueblo
no estaría aquí, prisionera del campo

hablando una lengua que
no comprende

años y años de rotas costillas
quise abrazarla
su tristeza fue un paredón
me senté en mi bicicleta
                otro sofoco se precipitó.

 

 

 

 

PAUL GAUGUIN | La Orana Maria (Ave María) 1891 | Óleo sobre lienzo de yute | Metropolitan Museum of Art  | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

IV. MELANCOLÍA DE OTOÑO

El tres de noviembre
herí a un gato

saltó frente a mi auto
cerré los ojos
su cuerpo rodaba bajo las ruedas

no conducía rápido
nunca conduzco rápido
como los furiosos
en el asiento de atrás estaba mi hijo
jugaba en su teléfono
¿qué pasó?
fue un roca

miré por el espejo retrovisor
el gato convulsionaba en el aire
agonizaba, mas continué
mi camino

no era oportuno que mi hijo
presenciara tanto dolor
deseaba olvidar lo ocurrido

llegamos a casa
llamé a mi hermano
atropellé a un gato, ¿puedes ver
si está muerto?
no dijo nada y colgó

me preparé un café muy cargado
lo sabía, no dormiría
busqué experiencias similares en internet
hallé tantas. Algunos habían perdido
la cuenta de los animales que atropellaron:

perros, gatos, palomas, ciervos, conejos
caracoles, ardillas, erizos, pájaros
jabalíes, gaviotas
cientos de manchas en el camino

mi hermano llamó
no encuentro al gato
¿hay sangre?
está oscuro, no veo nada

recordé a mi madre, si ella
estuviera aquí exclamaría
¡¿por qué carajos lloras por un gato?!

miré por la ventana la noche derramada
sobre los puentes infranqueables
                                                              lucía más vivo que nunca.

 

 

 

 

PAUL GAUGUIN | La siesta, 1892-1894 | Óleo sobre lienzo | Metropolitan Museum of Art | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

V. BAJO EL CEREZO JAPONÉS

Bajo el cerezo japonés que
florece junto a la carretera
murió un viejo perro
un criollo que echaron a patadas
al que arrojaron piedras y colillas
a cada paso que daba

eran las tres de la tarde
venía del supermercado
llevaba una bolsa sobre mi hombro
y lo encontré echado
las menudencias no revivieron su instinto
lo empujé con un suave puntapiés

su pelo gris estaba cubierto de pétalos
y algo más invisible

el cerezo se mecía despreocupado

pasaron niños que lamían su helado
damas con colas de caballo
padres muy queridos

entonces, me acosté bajo el cerezo japonés
                                    esperé mi turno en su calma.

 

 

*  *  *

Derechos reservadoS
de los poemas
©Naida Mujkić
de la traducción
©María Del Castillo Sucerquia

 

 

NOTA BIOGRÁFICA

Nació en Doboj, Bosnia y Herzegovina (1984). Es una poeta, editora, doctora en filosofía y profesora universitaria de literatura. Ha publicado seis poemarios y, con su obra, ha participado en numerosas revistas y antologías en todo el mundo. Es columnista de Publishers Weekly en Sharjah, EAU. Es miembro activo del Centro para el Desarrollo de la Sociedad Civil en Bosnia y Herzegovina, donde ha participado en varios proyectos destinados a promover la paz en Bosnia y Herzegovina. También es autora del documental “Los hombres y la montaña” y ha publicado más de 30 artículos científicos.

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Las versiones de estos poemas al español son de MARÍA DEL CASTILLO SUCERQUIA (Barranquilla,Colombia, 1997). Es una poeta bilingüe, escritora, tutora, médica oriental (Neijing, España) y traductora (francés, inglés, italiano, ruso, portugués, griego, árabe, español y alemán)l, con experiencia en radio y actuación (teatro y cine). Ha participado en numerosos festivales de poesía, recitales, foros, conferencias y encuentros culturales. Sus poemas han sido publicados en diversas antologías, revistas, periódicos y sitios web nacionales e internacionales (Filogicus, Libresta, María Mulata, Bharatha Vision, Alaraby Aljadid, Azahar, Atunis Poetry, El Heraldo, Muelle Caribe, Crisol, Uttor Kota, Sol y Luna, Protikotha, entre otros). Y traducidos al canarés, árabe, urdu, bengalí, griego, rumano e inglés. Es traductora y columnista de las revistas Vive Afro (Colombia), Altazor (Chile), Cronopio (Colombia), El Golem (México), Cardenal (México), Poesía UC (Venezuela), Revista Digital de Artistas (Argentina), Palabrerías (México). Contacto:  lacabramontes@outlook.com +57 301 4520375

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Las imágenes que acompañan los poemas son de PAUL GAUGUIN , obras del Art Institute Chicago y del Metropolitan Museum of Art, catalogadas como de Dominio Público | CC0

 

LA VIDA EN FÁBULA – Poemas de Pedro Licona

Foto │©Archivo particular

 

 

Del libro Río Grande

CIRCULA AVANZA CIRCULA

Calles arriba viene el río rompiendo cementeras
Atrapa casas, ganado, cultivos, hombres:
Dios ha desnudado las intenciones.

La tierra se mece para seducir al humano dentro de su guarida
El miedo por los abismos azules circula, avanza, circula
Dentro de sonidos de horror y el desquite.
La naturaleza sonríe.
El hombre y la tierra han desgastado la paciencia de los elementos
Cada vez que la luz de abajo precede a la de arriba
Mientras circula, avanza, circula.

 

 

 

 

COMO EL CAMINANTE

He regresado a ti
Como el caminante a las márgenes azules del peligro
Crecido el pecho como el mar de leva
Ansioso de lamentos y alegrías que salpican el alma.

He regresado desde el otro lado del sol
Para contemplar la placidez oculta en las tardes del Río Grande
Memoria exacta donde en las noches habita el frío
Que muerde las entrañas del poeta
Que aligera los vuelos placenteros
De las palabras comprometidas con la nada.

 

 

 

 

SORPRENDIDO POR EL ROCE DEL MILAGRO

A lo largo de las fangosas aguas del río
Se aproximan las grises sombras de la ceguera
Escondidas entre grandes moles de arena y de cemento.

El hombre prepara el sacrificio diario a la tierra prometida
Entierra los rayos de sol para animar la comedia
Goza entre el delirio de la posesión
Así el hermano mienta, asesine
Sorprendido por el roce repentino del milagro.
Del libro Receta para Llamar el Amor

 

 

 

WINSLOW HOMER | Black Bass de tamaño natural, 1904 | Acuarela | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

LA CANCIÓN DE LAS LUCIÉRNAGAS

Olía a río malherido, algarabía de visitantes entre el Samán,
Cantaban los muchachos historias difíciles de entender,
imposibles de olvidar
mientras la ciudad prestaba los recuerdos entre la confusión de las calles solitarias.

El agua se sometía a la historia de los árboles, como los cerros
Huía a los embates de la soledad, a los golpes del silencio.

Todos lo sabían desde el nacimiento, como el breve paso de las luciérnagas
Que enredadas en alas de amor, cegaban su canto para siempre.

Los hombres decían escuchar el canto del amor entre las piedras,
Las luces reflejaban el juego de todos los días;
El tallo del árbol encerraba el secreto del misterio tejido en la noche,
Con largos hilos de savia,
Olorosos a rezagos de concupiscencia.

 

 

 

 

Del libro Receta para llamar el Amor

LA VIDA EN FÁBULA

Juega a la claridad.
El mar juega a que no importa el invierno y la sequía,
El mar se mueve en las lejanías, lo que parece imposible,
El mar sabe llegar a todas las orillas,
Pero el mar no puede esquivar a la luna y sus desaires.
El lomo del mar brilla bajo el imperio del sol,
Todo es verde,
A lo lejos azul,
Piensa quitarse uno a uno los leños donados por corpulentos ríos.
Antes solía guarecerse debajo de los armarios,
Lo asustaron la borrasca y el desierto,
Se movía creyendo que jugaba al fugitivo.
Ha jugado el mar a cambiar de colores en la tarde,
A que no importa la luna,
A que el sol no duele;
Pero continua abrasado por la sal
Sin poder hacerse invisible porque siempre hay orillas
Y se acaba su sabio vaivén
Y se mecen los troncos en su lomo,
Y se hace más fuerte la ida y el regreso
Y cae atrapado en manos de dios.

 

 

 

 

Del libro De cuerpo entero

NO INSTALES NOMEOLVIDES
EN EL FONDO DE LA CASA

No instales Nomeolvides en el fondo de la casa
Los vientos del desierto se acercan,
A despertar a las hormigas con su aliento de matorral.

Entre los escombros el deseo sube y se derrama,
Como el río crecido azotado por la borrasca,
En procura de la soledad del mar, para sembrar los silencios.

No instales Nomeolvides en el fondo de la casa,
El hombre ha incendiado con sus latidos las luces de la tarde;
Para atropellar una y otra vez el canto del amor.

 

 

 

Del libro En otra calle

CAMINABA POR EL CENTRO DE LA CALLE

Esa mujer ansiosa del asfalto, del ladrillo, del cemento,
A quien le importaban poco los latidos del reloj,
Las enseñanzas de los viejos,
Los ladridos de los perros,
Y las imágenes que le brindaba una mañana rebosante de alegría,
La música de cuerdas y la danza de la nube virginal.

Esa mujer, por el centro de la calle, celular en mano,
Soñaba con más datos, más aplicaciones;
Con más tiempo para sumergirse en la web,
Que genera las sombras de otro paraíso
Donde no existe el hambre, el dolor y los compromisos.

La alegría del carnaval le rodeaba la cintura
Ella sonreía y volvía a una realidad que le estropeaba el sueño,
Por la negligencia de la batería número 112455, vacía
Y con la marca descontinuada,
Sometida a la galaxia más perfecta que existe.

 

 

 

WINSLOW HOMER | Breaking Storm, Costa de Maine, 1894 | Acuarela | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

LLEGA EL VERANO, REGRESA LA ALEGRÍA

Cuando los soles se atreven a despertar las almas,
Cuando las almas intentan desechar la humedad y el sacrificio,
Regresan las playas, la música, la naturaleza en su concierto sin final.

Es la ebriedad de las lunas
que se atreven a llamar por su nombre a las luces del día,
para proteger huéspedes y arreboles,
para apartar angustias y contingencias,
hasta la otra ronda de los tiempos.

Es el milagro de la sal marina disolviéndose en las carnes,
Para prometer sabores medianeros
Entre el paladar y la mente que provoca.

Es la magia de los colores, animadores de cualquier desborde de fantasía,
Saciando la sed del estar en un lugar ubicado no se sabe dónde.

 

 

 

 

Del libro Paisaje de memoria – Antioquia

EN LA MADRUGADA EL AMOR
SE ABRE COMO LA RISA DE
LAS FLORES

En la madrugada el amor se abre como la risa de las flores
Donde hacen nido los jóvenes de entrañas llenas.

Se escucha en la soledad de la hacienda una catarata de canciones de amor
Que se estrellan lentas en el corazón de la hondonada.

Arriba, en la casa, el fuego retuerce el carbón de piedra,
Las mujeres temblorosas el amor advierten;
Se desgranan luego susurros en la alcoba,
Perdidos entre la oración y el sacrilegio.

En la madrugada el amor se abre como la risa de las flores
Para tentar a hombres y mujeres que en la profundidad de las cañadas
Dicen hallar las claves para entrar al paraíso.

 

 

 

 

Del libro Ilusión

ÁFRICA

Si escuchas el romance del sol y la tierra
Si sientes el llamado del sol canicular
Imagina que alguien, algo, avanza, feliz;
Para desafiar las voces, las leyes del destino.
Un concierto de tambores hace el reclamo,
Comunica las querellas del hombre,
Tendido sobre los altos y bajos del camino,
Escucha los ecos dormidos en la bóveda,
En la casa.

África avanza, llama, se endereza,
Levanta la cerviz y no calla,
Soberbia,
Imparable.

África sabe que si se acaban los ardores de la partida,
Hay refugio seguro en los sonidos brasileros,
En los sentidos que buscan siempre una explicación,
Entre las luces de cada día.

 

 

 

WINSLOW HOMER | El abanico de agua, 1898/99 | Acuarela | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

RAIZALES

En estas montañas profundas,
En el apéndice del mundo,
Nacimos, crecimos, correteamos,
Hijos de negros, hijos de mestizos
Y de cuanta criatura quiso dios tuviera existencia.

Sin creer en tantas historias escritas en las páginas olvidadas
Nos dijeron estábamos abandonados a cualquier sueño,
hasta la hora en que la mente pudiera medir los desastres.

Mentira, nadie nos habló del caos provocado por la necedad
Cuando insiste con sus tentáculos apoderarse de otros silencios.

Ahora que la oscuridad ha partido
Sabemos que el universo es más sabio
Que el aire de esta deliciosa humedad.

 

 

 

 

LA ILUSIÓN

Como la roca que emerge del océano
Limpia, sublime,
Imponente,
Mostré la cara al sol que estrellaba sus fauces en el acantilado.

Sólo un chapuzón de confianza
Y la tierra engulló la arena
Se llevó el agua
Silenció al viandante.

En vano quise ser halcón
Girar desde lo alto
Irrespetar el vacío.

 

 

 

 

Del libro Fronteras

CUANDO CORRE EL VIENTO
DESCOCIENDO EL AIRE

Suda la frente del árbol desnudo en medio del bosque sediento
Al lado el lago y su mirada suave, indeleble.

Una nube de ramas retuerce los alientos
Cuando corre el viento descociendo el aire
Y los hombres soliviantados por la natura piden perdón:
Calla la voz de la justicia.
Cada fuente natural guarda las historias
Donde las carreras y la alegría disimulan los amores
Donde la barbarie sosegada disimula las afrentas.

En el celaje del relámpago
hallé el camino de la infancia
un corredor apacible
un patio súbito de encantos
el escondite secreto de esos días
cantados en la algarabía de la tarde

Infancia ungida con hierbas y asombros
en el filo de la luz
con una ronda de pocas voces

Sólo éramos tres
anudando miedos en el reclamo del trueno
en la desolación de los espejos
en los baúles y su abandono
Sólo éramos tres en medio de la tarde
en el corazón de la noche

 

 

*  *  *

Derechos reservados
©Pedro Licona 
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NOTA BIOGRÁFICA

Quibdó (Chocó), 5 de enero de 1948. Es poeta, novelista y cuentista. Licenciado en Filología y Topógrafo. Ha publicado los libros Lámparas de mi tierra (cuentos), 1983; Campeón de sueños (cuentos), 1984; Viaje a pie al Akasha (poemas), 1991; Crónica poética del Huila (compilación), 1998; Receta para llamar el amor (poemas), 2006; 7 y 45 (novela), 2007; Paisaje de Memoria – Antioquia (poemas); El toque del tiempo (poemas), 2009; Sambapalo (novela), 2011; Cuarto creciente (antología poética), 2010; Tiempo de gracia (novela), 2014; Ilusión (poemas), 2017.

Sus poemas fueron publicados en las antologías: Quién es quién en la poesía colombiana, 1995; Poetas de fin de siglo, 1999; 50 Poetas colombianos, 2010; Puentes de agua, 2017. Seleccionado en el Blog Poetas Colombianos, 2017; Antología Mundial de Poetas Siglo XXI, de Fernando Sabido, 2017. Hace parte del Estudio de Poetas Afrocolombianos, Universidad de Pensilvania 2010.
Participante en los Encuentros Mundiales de Poesía de Santiago de Cuba, 1995 y 1996. Poeta invitado al 28th. Festival Internacional de Poesía de Medellín, 2018. Incluido en el Calendario Burdelianas Poetry 2021 | Un año de Arte y Poesía.

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Las imágenes que acompañan los poemas son del pintor estadounidense WINSLOW HOMER, obras del Art Institute Chicago, catalogadas como de Dominio Público | CC0

 

 

AMOR FURTIVO – Poemas de Magda Pinilla

 

 

 

 

AMOR FURTIVO

Incorpóreo y diáfano
ausente de revelaciones
este amor,
pasajero casual
viajero nocturno,
tan indigno de la luz
y de la muerte.

 

 

 

 

NO MIRAR

De frente
Con ojos cerrados
el oído se aguza y se ajusta a la música
de adentro.
Un balanceo invariable sobre un ave metálica
máquina palpitante
a punto de embarcar
—siempre he sabido que es peligroso intentar las cuestas con los ojos cerrados—
aire a bocanadas
y luego,
solo la imaginas,
presintiendo el estruendo
el beso
la oscuridad de los cuartos
filamentos encendidos
que se agolpan en tu centro
óleo sagrado
crisálida rota
inundando la casa
ventanas cerradas
mientras el mundo de adentro
lanza la ola en tu pupila.

 

 

 

 

FOTOGRAMA

Capturar la figura
cuando el rayo irrumpe
recomponer la escena
en el suave aleteo.
Poder repetir
de memoria
cada grieta en el cuerpo
la sangre anegada
imagen nítida
del instante
antes del estallido
que aguarda en la penumbra.

 

 

 

 

 

GUSTAVE CAILLEBOTTE | Calle París; Día lluvioso (fragmento), 1877 | Óleo sobre lienzo | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

 

PELÍCULA MUDA

La taza humea el cristal.
Dos mujeres
hablan en la lengua del silencio.
Las manos danzan, se baten,
dibujan el paisaje
para una historia imaginaria.
Mis ojos leen el vacío,
contorsiones audaces
trípticos de Bacon
que desentonan
con los labios desolados.
Se presiente el desastre.
La orden discontinua
llega a la mujer del mostrador.
La impasible anfibia
ha escogido lo primero a su paso:
pan y café.
Las manos se levantan y agitan
para celebrar
el pequeño triunfo matutino.
¡Bendito azar!
Mientras los créditos ascienden
el ruido, ajeno hasta entonces,
arremete con violencia.
El claxon destruye el sigilo,
la calle y sus efluvios
regresan con su estertor habitual,
entran al lugar
y borran la gran pantalla.
Las actrices se ocupan de la merienda.
Las luces se apagan y una voz en off dice: corte.

 

 

 

 

ANTE EL ESPEJO

Todo sucede por primera vez de un modo eterno.
Borges

No hay dioses
esta noche
sobre mí.
El muelle
ha olvidado
la orilla.
No hay cielo
sólo sal
esperma de narvales extintos
que me atrae desde la playa
hasta el embate de la ola.
Me inclino
y tu piel de agua
se ofrece a mi ojo
desato la soga
salto al vacío
atravieso el espejo
soy rostro repetido en el cristal
cuerpo cayendo
soy reflejo, espuma oxidada
en los sueños de los náufragos.
El eco murmura tu nombre
ave mutilada
—Nadie puede detenerme— 
Ni tú, hijo de Laertes,
nadie que habite en el agua
sabrá jamás lo que es arder.

 

 

 

 

 

CAMILLE PISSARRO | Bulevar de Montmartre (fragmento), 1897 | Óleo sobre lienzo | Metropolitan Museum of Art | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

 

BILLIE

Aprendiste de los nudos
la soledad del mostrador
de la mano que aprieta la falda
la primera grieta.
La luz aún no llega
y la tísica ciudad
nos arroja en el rostro
polvo y fajos supurantes.
Cantaremos
una vez más
para alejar
el miedo
el hedor de la carne marchita
nos iremos pronto
con el sol
y el último trago
nada explicaremos.
La trompeta hará el trabajo
desgarrará el aliento
y las magnolias
crecerán adentro.
Siempre es bueno
algo de terciopelo
nos ayuda a entonar mejor
nos arrulla el dolor
este blues
asomado en los dientes rotos.
Somos las chicas de Harlem
crecemos rápido
La noche nos redime
mesa a mesa
piel a piel
de lunes a domingo
bailaremos
y cuando todo
sea olvidado
el amor
la cuerda tensa
la sangre mustia
el tranvía de recuerdos
nos iremos
como palomitas de tul
que se pierden
en las cloacas
cuando de golpe
irrumpe la luz del amanecer.

 

 

 

 

 

GUSTAVE CAILLEBOTTE | Calle París; Día lluvioso (fragmento), 1877 | Óleo sobre lienzo | Art Institute Chicago | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

 

4′33″

—Todo vendrá por añadidura— dice la abuela balbuciente
Levanta su mano para indicar que el arroz empieza a
secarse.
Mientras, en el suelo ajedrezado,
las moscas de la fruta
algo esperan.
Un primer movimiento va entrando
por la ventana
ir y venir de las manos diligentes
utensilios de metal en la despensa
que saludan a los nuevos
visitantes
palomas que sueñan con puñados de escombros
algo para olvidar la soledad del campanario
las agujas se retuercen en mí
tic tac
tejen con nácar
esta sombra corta
que conforma el presente
Tacet
ahora viene el otro
la olla de agua caliente
en sordo cimiento
cae por el presuroso llanto de colibrí
alguien grita un no sé qué imperativo
la zanja del jardín
cede bajo el metal
se abre para el espectáculo
de narcisos en flor
y el ritual se va haciendo
nos va haciendo
somos parte
de esta nada
suena el motor enloquecido
mudez imperfecta
llevo en mi mano tu mano
y la puerta cruje
otro más
estamos cerca
—Aquí está la libertad—
la jaula de barrotes resplandecientes
se cierra
—sinfonía inconclusa— 
me abrazo a ti
y me quedo quieta
en el hueco de tu boca.

 

 

 

 

LENGUA DE SEÑAS

Ejercitar
tensar
estirar el músculo
hasta que la herida
ceda
o se cierre.
Hasta que de la lengua
no broten más
palabras.

 

 

 

 

 

CAMILLE PISSARRO | Bulevar de Montmartre (fragmento), 1897 | Óleo sobre lienzo | Metropolitan Museum of Art | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

 

VERTICAL

Infructuoso esfuerzo este
de sostener andamios con los pies.
Tomadas de las manos desafiamos
ese cielo que pasa en cámara lenta
—aquí está el paraíso— les gritamos a los hisopos galopantes
y nos lanzan
el presentimiento de muerte cruel
techo que se quiebra
contorsión imaginaria.
La rama seca y su crac crac
bajo el pie de un niño blanco
agazapadas reímos del espectáculo
que ha dispuesto para nosotras
su público hereje.
Pero, las nubes no perdonan nuestra osadía
el vaho se hace de piedra
las nubes caen en el rostro
trasforman la sonrisa en mueca
y ahora sólo Bacon podría pedirnos posar
para su último tríptico.
El cielo que nos escupe
en los ojos cerrados
risa torpe
señal de desvarío
el andamio cede
el niño que trepaba a nuestras tablas
ha sido fulminado por el rayo
chocamos
ramas secas y sangre.
Reímos, bajo,
para que el dios mutilado
no sepa que con acrobacias evitamos al olvido
pies enristrados
y otra vez
ya sabemos
que el andamio es siempre nuestra casa.

 

 

 

 

COLECCIÓN DE CASAS

I

Sombra de marañón
carrera delirante
para atrapar a Azabache
murciélago jugando a ser fruta
rodillas sangrantes
corriente eléctrica en sinapsis
a través del metal
venta de pegatinas
de 10 y 5 pesos
todo el inventario de infancia
tesoro humilde
el que nunca se cuenta
como una gran hazaña
pero tal vez el único
que vale la pena recordar.

II

Después de la huida
caímos de un árbol a otro.
Este tenía la altura de una gran mansión
pero de paredes rotas,
techos que no guarecían,
habitaciones del tamaño de
un agujero
y una escalera de caracol
que solo dejaba pasar pequeños pensamientos.
De cuando en vez
el gigante nos arrojaba
tantos frutos que lo inundaba todo.
Ríos verdes, bolsas llenas
hordas inclementes trepaban por los techos
rompían el cristal
y hacían que la niña temblara
detrás de la madre embarazada.
Entonces, aprendimos del miedo a las masas,
a los ruidos que vienen del cielo
—siempre señal de desastre— 
y aprendimos también
el arte de perder
una y otra vez
señal ineludible
de quien huye
de su propio pasado.

III

En las noches
a través de los caminos
éramos sierpes
navegando entre pastos interminables
cuerpos contiguos
en el miedo
y la penumbra
bajo el cielo rojo
de los pinos agitados.
El agua,
era la consigna.
avanzar,
el camino sin retorno
pero los exiliados
no saben de la gloria
y el perro nocturno no sabe
del horror que habita dentro
delata los pies presurosos
y cierne la incertidumbre
como una nube pesada
que se precipita
para empaparnos
para recordamos que no existe
agua para esta sed.

 

 

 

 

RESURRECCIÓN

I

Si hoy te inventara
serías de tinta,
hambre y tabaco,
serías la historia del mundo
un deseo, un adiós inquebrantable
cuerpo revelado al ojo
ensayo para una muerte:
un poema.

II

¿Cómo aferrarte
si no soy un dios de la vida?
si te nombro y te convoco
te hago carne
en mi plegaria
canto para traerte
entre la luz y el agua
pero, no alcanzas
el latido
te pierdo de nuevo
como sal en la playa.

III
Es el temblor de la llama
que te aparta
mariposa blanca
te abraza,
me abrasa
en este simulacro de ceniza
eres fénix,
el fuego sabe que arde
lo que está destinado a volver.

 

 

 

 

HÁBITO

Abandonar la pluma
olvidar el papel
caminar en círculos
es escribir el poema.

 

 

 

 

 

CAMILLE PISSARRO | Bulevar de Montmartre (fragmento), 1897 | Óleo sobre lienzo | Metropolitan Museum of Art | CC0 Public Domain Designation

 

 

 

 

 

ESCRITURA ES…

Caja de Cornell que contiene objetos coleccionados, recuerdos de otros viajes, fotogramas de seres amados, hojas secas, plumas, amuletos pintados con crayones, cartas perdidas, mapas de nubes, dibujos de corderos, copitos de nieve, canciones de plancha para amores ausentes, cartas con remitentes ilegibles, imágenes de otros tiempos. La caja es la escritura. Los poemas componen artesanías personales. Todos guardan entre sí una lógica intangible y aunque hacen parte de un todo, también pueden verse de forma independiente. Cada compartimento, un verso, una ficción, una mancha, una huella de lo imposible, de las pesadillas, las ruinas y a veces, también, la muerte.

 

 

 

 

 

MALÉFICA

A raíz de un poema de Neruda

Ha caído tanta arena en el cuadro que dibuja el tiempo. Puedo imaginarte contemplando la ruina de una ausencia fabricada. Un ensueño en donde anhelas abordar un navío y desde la popa me inventas destilando el dolor de partida. Temo que estas palabras borrarán lo que ha sido escrito y se perderá para siempre la substancia del recuerdo.

Desde tu partida la casa se ha llenado flores, mangles y acacias. El jardín se precipita en las rendijas; las grietas han traído el manantial sonoro donde peces de colores muerden las puntas de mis huesos y he abandonado el lecho para acunarme en los brazos protectores del roble de la entrada. Tú ropa ahora es la sombra de hongos y gusanos que se escurren en la tierra virgen de una selva que nace en mis entrañas.

No te preocupes en regresar. Todo llegará de golpe, el amor o el olvido, y en algún tiempo navegaré hasta Isla negra para reclamar tus huesos y hacer con ellos hogueras en mi templo. Pero hoy sigue cantando entre ruido de mil espadas sedientas, entre palomas de sangre y frentes añejadas por el viento.

Tuviste razón en guardar el filo del metal bajo la planta; años después ha crecido un coco argento, tan frío que se jacta en las noches de escribir largos poemas de amor y memorias adornadas. Pero debes saber que si hubiera querido atraparte no habrías resistido mis filtros de amor, de hiedra y hiel; nada te habría detenido de caer en profundo encantamiento. No adivinaste en mi nombre el antiguo aroma de la sombra, no viste las señales en mi vientre, los ruidos de tambor que se ocultaban. Tierno jabalí agonizante, nunca fuiste el navegante esperado en este viaje ceniza.

*  *  *

Derechos reservados
©Magda Pinilla
⊂Ο⊃
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Escuche poemas en la voz de su autora

 

 

NOTA BIOGRÁFICA

Cúcuta, 1984. Licenciada en Idiomas Modernos y Magíster en Literatura de la UPTC. Participó en el Taller de Creación Literaria de la UPTC y en el Taller de narrativa R.H. Moreno Durán, de la Red Nacional De Talleres (RENATA), Tunja.

Ha publicado sus poemas en: La hoja literaria Poesía UPTC; blog literario La tierra baldía; en la antología literaria Cultura al riel, del Teatro Popular de Tunja (2012). En la Cuerda floja, antología poética de la Corporación Cultural Alejandría, Tunja (2019). En el libro Cada Grieta en el Cuerpo, Mujeres poetas de Norte de Santander (2020), Épica ediciones.

El cuento Luna para una muerte fue publicado en la antología Pisadas en la niebla, Nuevos cuentistas boyacenses (2010), Editorial Común Presencia. Su libro Emily Dickinson, Caja al abismo fue publicado por la Editorial Académica Española (2016). Su libro El lugar exacto de mi noche fue publicado por Épica Ediciones (2020).

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Las imágenes que acompañan los poemas son de GUSTAVE CAILLEBOTTE y de CAMILLE PISSARRO, obras del Art Institute Chicago y del Metropolitan Museum of Art, catalogadas como de Dominio Público | CC0

 

OLVIDADO EN OTRO ESPEJO – Poemas de Humberto Avilés Bermúdez

 

Foto │©Archivo particular


Pequeña Antología
Selección de
HERNANDO GUERRA TOVAR
Bogotá D. C., septiembre 2020

 

 

MIEDO 

En mí toda la guerra
quiere nacer a la muerte.

Un geranio abandonado
en las aguas del miedo
como una inmensa flor
de prisa navega
entre sus sueños.

Espíritus sin nombre
rodean mi silencio
me impiden olvidar,
pensar acaso,
callar…

Son las cinco en humo
de las sombras.

Toda mi tristeza
como en una oscuridad
poblada se pierde
en tu alegría.

En mí todo el amor
se desangra
la guerra está naciendo
y no quiero ser flor…

¡Sólo soy miedo!

 

 

 

©Edilberto Sierra

 

 

FISIÓN

I

Juntamos los abismos
del futuro,
creímos hondamente
en la guerra
del que calla.

Resucitamos en la
roca
de lo escéptico…

Rompimos avenidas
de cristal
en el sexo del diamante.

II

Sólo la luz
acudió a nuestros gritos.

Definitiva soledad…

Soberbia liberación
de neuronas en el aire
que ya no es tiempo.

III

Vivimos un adiós
sin dimensión,
ni las miradas eternas, consecuentes,
conocen el designio…

Del otro lado de la luz
nuestra lengua
está pariendo,
un niño de fuego
nacerá:

Este poema, duele,
cualquier poema, arde.

IV

En la densidad
de lo precioso
presentimos el advenimiento
mortal de nuestro verso.

 

 

 

 

EDAD DE THANATOS

Madre tristeza
labriego tu silencio
transfigura penas…

Me deja seco
viento en la edad,
humo
en la sangre.

 

 

 

©Edilberto Sierra

 

 

ONÍRICA

Amanecer
con todo el amor a cuestas
una mañana cualquiera
siendo tu sueño.

 

 

 

 

PERSONIFICACIÓN DE ABRIL

Madrugada en lo más alto
la noche
amaneció en Madrid.
Mediterráneo silencio
malagueña luz varada
juguetea con mis versos.

Hecho este astrolabio errante
que náufrago de cielos
se detiene en mis manos.

Abril, marzo florecido,
amarillo sol…

Soy yo, Luis Rosales
contándote después
de casi todo

¡Que la casa sigue encendida
que cante siempre
el contenido del corazón!

 

 

 

 

SABOR DE GÉNERO

Alba y luz
busca eco al sabor
de canela sin deseos.

Piel de luna perseguida
que ahora me persigue.

Tu piel toma cuerpo
en el poema
con la forma lánguida
de ser vos.

Mujer luna
sabor canela
olor de guayaba
necesitada de locura.

 

 

 

 

©Edilberto Sierra

 

 

 

INSTANTÁNEA DE MAYO

Éramos
como partículas
en el aire…

suspensas, suspendidas
no se atrevían a flotar.

El mediodía
paisaje recalentado
por la bruma.

¡Quizás el invierno
esta palabra humedecida
por lluvia que no llega!

 

 

 

 

DECLARACIÓN DE AMOR A GRANADA

Depredar sentidos con las manos
cuando de poner orden
al caos de creadora se trata.

Ideas de pronto vestidas de palabras
desbocado lenguaje que de sí
ignora simbolismo…

Cuando rozamos piedras
frotándolas intensamente
saltan chispas…
sorprendentes, sorprendidas, sorprendiéndonos
para que el fuego sea.

“No encendáis un fuego que no apagarás”
dice Granada.

¿Cómo hacerlo si fuego eres
y de chispas está hecha nuestra piel?

Sólo compartido sudor
puede refrescarnos porque
apagarnos tras el fuego
voraz de incendio transformado
que no de hoguera
mientras vivamos jamás.

 

 

 

 

GRANADINOS

Noel Rivas es otra Granada
¡a buen seguro que más auténtica por compartida!

De otros combates nacimos
¡pero hemos compartido tanto
y tan de veras!

Reinaba entonces cuando libre
su entero corazón
en la geografía sin límites del Caimito,
fruta de calle cual metáfora de síntesis
entre las palabras que jamás quiso escribir
y las que pensadas de tanto acariciar
tampoco dijo.

Tierras solares fue un acto de amor
aunque tardío,
España contemporánea una deuda impagada
con Rubén que nunca supe.

Del ron al vino español
pasando por el whisky -tan de otros-
¿qué distancia ha transcurrido?

Andalucía le hizo crecer el corazón
hasta no poder más de silencios…

Y una primavera madrileña
vinieron a contarme que moría,
nunca quise creer en lo escuchado
sin hallar explicación lo supe vivo

El negro bravo siempre fue
un cauce de palabras abierto
desde que decidió aporrear la luna
como si fuese tambor batiente
a ritmo de mambo…
y contarnos cuentos
como a quien a los demás desnuda
en el desnudarse a sí mismo.

Fue mi señal de identidad
con las noches granadinas
con las naderías de la juventud
donde surge Noel hablando
una vez más de literatura
como un Shakespeare chapiollo
recolectando sombras a la luz de la poesía.

Noel Rivas Bravo es otra Granada
¡No sé qué hace en Sevilla!

 

 

 

 

©Edilberto Sierra

 

 

 

ZARPA DE LUZ

Aré lo que pude
Jaguar Pablo


Escribís en un lenguaje raro
por llamarlo de alguna forma.
le dije.

Nada de raro. La rareza desaparece cuando
sabés que uso el verbo Arar y no el hacer;
me respondió.

Con dificultad sé hacer lo preciso
para escribir el color de mi luz…

De ahí a las dotes adivinatorias
acerca de arados apócrifos
hay exactamente la misma diferencia
y distancia que separa ambos verbos:

Cada quien hace lo que quiere
con la hechura de su arado,
respondí.

 

 

 

 

SEDIENTA

Cuando no hay agua
para tanta sed
clama seca
la voz del anonimato
apropiándose del idioma
para nombrar su angustia.

Desertificamos el azul
sacrificamos humedad
calcinados como
esqueletos infernales
de suicidio colectivo.

¡Nacer a la muerte!
siniestra vocación
del pasado
para que no haya futuro.

Crece la sed…

El universo del agua
se diluye cual
flor marchita en cartografía
de humanidad que agoniza.

¿Y, dónde la luz?

 

 

 

©Edilberto Sierra

 

 

 

PERFIL DEL OLVIDO

Caen tarde y luz
con ellas nace sombra.

Distancia gris de
palabra dicha
no dicha de palabra.

Siento que ya
no ardemos…
somos fuego de nadie,
rescoldo
casi ceniza.

Entibiados por no decir
somos este perfil
olvidado en otro espejo.

 

 

 

*  *  *

Derechos reservados
©Humberto Avilés Bermúdez
 

 

NOTA BIOGRÁFICA

Nació en 1953 en Granada (Nicaragua). Licenciado en Derecho por la Universidad de Salamanca. Doctor en Derecho Constitucional por la Universidad Complutense de Madrid. Docente de postgrado en varias universidades centroamericanas durante más de quince años. Premio de poesía Universidad de Navarra, con el poemario Hipótesis del amor, 1979. Finalista del Primer Concurso de Poesía Botón Charro (Salamanca), por el poema Tríptico de la noche. Tiene publicados poemas y artículos en distintos medios impresos y virtuales tanto de España como de Nicaragua. Premio Andrés Bello, Academia Hispanoamericana de Buenas Letras, Madrid 2018.

Libros:

  • Perfil del olvido. Antología personal (1976-2012). Foro Nicaragüense de Cultura. Managua, 2013.
  • Estigmas de silencio. Poemas (1971-1976). Editorial Amarante. Salamanca, 2014.
  • Poética de la simpleza. Editorial Amarante. Salamanca, 2014
  • Escritos Constitucionales (1999-2010). Editorial Amarante, 2014
  • Color de luz, Morada al Sur, Colección de poesía latinoamericana, Ediciones Hespérides, Mar Del Plata Argentina 2019.

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Las imágenes que acompañan los poemas son obra del  artista plástico EDILBERTO SIERRA (Bogotá 1956). Maestro de Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Colombia. Ha expuesto en España, Francia, Italia, Alemania, Bélgica, México, Cuba, Puerto Rico, Brasil. Es autor de Papeles para un voyerista binario, Fragmentos para una historia continua, Materiales para ensamblar un ángel. Es profesor de artes de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y del Ce-art de Bogotá.

El poeta Gonzalo Márquez Cristo dice de él y de su arte: «Su pintura transcurre, el deseo sigue su itinerario laberíntico, los ojos se desprenden, los pies caminan sobre el agua… Nos hace comprender que el erotismo siempre es un viaje hacia el centro, que las caricias se hacen por debajo de la carne, que la vida es un acto de trapecistas, que a veces la sangre se convierte en arcoiris».

 

ESTA CASA QUE ME HABITA – Poemas de Miguel Torres

 

Foto │©Archivo particular


Pequeña Antología
Selección de
HERNANDO GUERRA TOVAR
Bogotá D. C., abril 2020

 

 

 

EN MEDIO DE LA TARDE

Un largo, un oscuro salón
tal vez la infancia
Aurelio Arturo

En el celaje del relámpago
hallé el camino de la infancia
un corredor apacible
un patio súbito de encantos
el escondite secreto de esos días
cantados en la algarabía de la tarde

Infancia ungida con hierbas y asombros
en el filo de la luz
con una ronda de pocas voces

Sólo éramos tres
anudando miedos en el reclamo del trueno
en la desolación de los espejos
en los baúles y su abandono
Sólo éramos tres en medio de la tarde
en el corazón de la noche

 

 

 

 

 

 

 

MEMORIA DEL VUELO

Con los últimos pájaros viaja la tarde
buscamos en el ocaso
vestigio de otras alas
rutas desconocidas del viento
Una roca nos muestra la caverna
los dioses nos regalaron el fuego
la memoria del vuelo
Hoy buscamos entre huellas indecisas
un manojo de plumas
su renuncia que nos duele
el eco triste del canto que perdimos.

 

 

 

 

©Benhur Sánchez Suárez – Ciudad perdida 1, 2007

 

 

 

 

RELOJ

Un silencio sostenido
despierta los pasos del abuelo
Tránsito del tiempo
en esta casa que me habita

 

 

 

 

 

 

SIN REGRESO

Como ave que cruza la noche
y aloja en la oscuridad su canto
la sombra vaga de espaldas a la luna
con sigilo desanda las esquinas
danza entre cuerdas que amenazan
una horca probable
Seducidos por la niebla
guiados por luciérnagas
acuden los sonámbulos al patíbulo.

 

 

 

 

 

 

ITINERARIO

Transcurren los días
el polvo y la sed de los caminos
Buscamos con afán en el barro
y en la espiga madura
nuestra esencia y sus orígenes

Asumimos el instante
como nacimiento de un itinerario sin retorno
posamos con premura la fatiga
en el rastro de la sombra
en la epifanía del milagro
Mientras un dios nos reinventa
bebemos el temblor de la lluvia
desciframos el diálogo de la brisa en los bambúes
y el secreto silencio de sabernos solos
en la revelación del misterio
en la certeza de estar vivos
muriendo.

 

 

 

 

©Benhur Sánchez Suárez – Ciudad perdida 2, 2007

 

 

 

 

LO QUE OFREZCO AL FINAL
DE ESTA NOCHE

Señor
Me daría igual un trino
el canto del gallo
el grito empedrado de una carreta
para romper el hilo de esta noche
que tiene sabor a miedo y a orígenes
permíteme encontrar un puñado de cenizas
que me revelen para qué esta errancia
de orillas inciertas
sin rincones probables para soñar
sin estaciones para la risa y la cosecha
sin rutas para que la soledad cabalgue
y arrase a este ejército ciego de ángeles que somos

Señor
en la terquedad de mi rastro
te ofrezco lo que hallé al final de esta noche
un manojo de olores moribundos
un desvelo alucinado por la lluvia
que hiere su cuenco infinito
y esta espera larga y confesada
al ángel que ha de colocar en mis manos
un poco de aquella ceniza
que siéndome conocida
insiste en negarme

 

 

 

 

©Benhur Sánchez Suárez – Ciudad flotante, 2007

 

 

 

 

 

INCERTIDUMBRE DEL REGRESO

Vivir no es otra cosa
que arder en preguntas
Antonin Artaud

Bajo la lluvia de la tarde
un niño traduce la transparencia suspendida
un repentino milagro
el arcoíris
Pinta en los alares
en el paraguas de la abuela
plumas de un canto triste
turpial herido en el relámpago
Confiesa a la rama estremecida el secreto de la brisa
la memoria de otra edad
el color del miedo de un tiempo
en la cicatriz y su dolor no resuelto
Echa a navegar en el temblor del agua
su botella de náufrago sus preguntas
Tal vez alcance la otra orilla
naufrague en el horizonte contemplado
aviste la tierra prometida el espejismo
acaso un dios rescate para el sueño del hombre
la respuesta del viento
¿Quién nos vigila desde el revés de los espejos?
¿Por qué nos reclama en la sombra la luz presentida?
¿Cuándo será revelado en los baúles
el abandono de nuestro retrato?
¿En qué paraje del bosque seremos rescatados
del cosmos y su intemperie?
¿Desde qué orilla nos confesarán el destino de sed
de este barro inconcluso?

 

 

 

 

 

 

CREO EN LA LUZ Y EN LOS ASOMBROS

Detuve mi partida por creerle a la luz
y confirmó mis asombros
El murmullo de la eternidad
aprisiona el caracol
Voces se hacen huella en la edad de la tierra
resplandor que bebió la luciérnaga
para lanzarlo como fulgor a los cerezos
y posarlo en la manga de mi camisa

Descifro los hilos del tiempo en el nido de los pájaros
los enigmas del cosmos en sus cantos
en el temblor del agua tus miedos milenarios
Mis sombras desandan la noche
los orígenes que se escurren
como agua de acequia

Fragilidad del barro en la hierba y el árbol declinan
en las urgencias que aniquilan y nos prolongan
Sobre este instante altísimo todo lo entiendo
Somos mar somos sangre galopando
y un grito que zozobra.

 

 

 

 

 

 

PRIMICIA DE LA SOMBRA

Luz presentida
en la orilla del milagro
el rastro del miedo
un llanto legítimo
que apaga esta cuota de cenizas.

 

 

 

 

 

©Benhur Sánchez Suárez – Ciudad en azules, 2006

 

 

 

 

EN EL FILO DEL ENIGMA

Se me antoja cantar el abandono
en la víspera del miedo
en el insoportable filo del enigma
Anunciar un dolor legítimo
en la orilla del invierno
y su relámpago terrible
cuando clama un pedazo de noche
para su naufragio en el espejo
Descubrir el abrazo de infinito
en el último grito de mi sangre
su presagio en los límites
del exilio
Deshojar la perplejidad que canta
el asombro de encontrarme negado
en la soledad de la muerte
en la impunidad del olvido

 

 

 

 

 

 

PARA OTROS VIENTOS

¿Qué haré?
Cuando la mañana ocurra lenta de palomas
cuando la brisa no sea más que un presagio
en el celofán de la libélula
y las mariposas y su danza
sólo sean una ilusión solariega
cuando en el alar de la casa se detengan las sombras
y el tiempo se ahorque en el eco del silencio
cuando mi madre decida recoger el viento en sus faldas
y sus pasos sean niebla
en la orilla blanca de los heliotropos
cuando la lluvia no bañe mis predios
y naufrague la luna en el aljibe de siempre
cuando alejes tu vuelo de mi cielo
y le prestes alas a otros vientos
¿qué haré?

 

 

 

 

 

 

INFANCIA

En un barco de papel naufragan
mis sueños y la noche

 

 

*  *  *

Derechos reservados
©Miguel Torres Pereira 
 
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NOTA BIOGRÁFICA

Arjona, Bolívar, Colombia, 1960. Licenciado en Ciencias de la Educación / Biología Química de la Universidad del Atlántico. Ganador del Concurso de poesía Casa Silva en Cartagena, 1993. Premio de poesía Jorge Luis Borges (Universidad del Magdalena, 1995). Premio de poesía del Caribe Colombiano (Universidad del Magdalena, 1998). Primera mención Concurso Nacional de poesía Gustavo Ibarra Merlano, 2005. Autor de los poemarios: De luna y piel en otro ámbito, Secretaría de Educación Distrital Cartagena (1996). Estación del instante, Colección los conjurados, Común Presencia Editores, Bogotá (2007). Cofundador del taller literario Encuentro con la Palabra. Aparece, entre otras en las Antologías de poesía colombiana Nuevas voces de fin de siglo, de Gustavo Revelo, 1999. Poesía Colombiana, de Iván Beltrán Castillo, Fundación editorial el perro y la rana, Caracas Venezuela (2008). Cincuenta poetas Colombianos y una antología Ediciones Caza de libros, Ibagué Colombia 2010.

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Las imágenes que acompañan los poemas son obra de BENHUR SÁNCHEZ SUÁREZ (Pitalito, Colombia, 1946), novelista, cuentista, poeta y artista plástico. Cuentos suyos han sido traducidos al francés, al alemán, al italiano y al inglés. En la actualidad vive en Ibagué. Es columnista del diario El Nuevo Día. Puede ver obra suya y leer algunos de sus poemas AQUÍ.

 

 

CANÍCULA 1 -Especial Antología de Poetas Colombianos (español/griego)

 

Canícula
Antología bilingüe de poetas colombianos contemporáneos
(Español / Griego)
Erato
Burdelianas Poetry

 

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OMAR ORTÍZ FORERO
(Bogotá, 1950)

FOTO │©Marcela Sánchez – MARA

 

Μετάφραση: Σταύρος Γκιργκένης
Traducción: Stavros Guirguenis

 

ALBATROS

Frente a la ventana, el viejo 

marinero

Sueña las ballenas que navegan por su alma

Y que su ojo feroz no arponeó.

Su corazón es de verdad un único

Cementerio marino. No el del poema,

El que viaja en esa pequeña ola

Que rueda lentamente por su mejilla.

 

 

 

ΑΛΜΠΑΤΡΟΣ

Μπροστά από το παράθυρο, ο παλιός ναύτης

Ονειρεύεται τις φάλαινες που διαπλέουν την ψυχή του

Και που το άγριο μάτι του δεν καμάκωσε.

Η καρδιά του είναι πραγματικά ένα μοναδικό

Ναυτικό νεκροταφείο. Όχι αυτό του ποιήματος,

Κείνο που ταξιδεύει σε τούτο το μικρό κύμα

που κυλά αργά στο μάγουλο του.

 

 

 

THE MET │ Antefix, head of Medusa 4th century BC / Greek, South Italian

 

 

 

NOCTURNO

Aquí está la memoria,

En estos libros, testigos mudos

De su blanca piel de luna, está escrita su historia.

Hay que mirar por las hendijas, donde su sombra,

A esta hora se desnuda. Nunca se piensa

Que la perfumada sábana del amor, sea la mortaja.

Mi corazón arrastra un barrilete, como un niño

Que suspende su vida en la levedad de una pluma.

Ahora, cuando la noche es más espesa

Alguien arrastra el cadáver de una alondra.

 

 

 

ΝΥΧΤΕΡΙΝΟ

Εδώ είναι η μνήμη,

Σ’ αυτά τα βιβλία, σιωπηλούς μάρτυρες

του λευκού της δέρματος από φεγγάρι, είναι γραμμένη η ιστορία της.

Πρέπει να ψάξεις για τις ρωγμές, όπου η σκιά της,

αυτή τη στιγμή ξεγυμνώνεται. Ποτέ δεν φαντάζεσαι

ότι το αρωματισμένο σεντόνι της αγάπης είναι το σάβανο.

Η καρδιά μου σέρνει ένα χαρταετό, σαν παιδί

που εξαρτά τη ζωή του από την ελαφρότητα ενός φτερού.

Τώρα, όταν η νύχτα είναι πιο πυκνή

Κάποιος σέρνει το πτώμα ενός κορυδαλλού.

 

Más textos en el siguiente enlace de ERATO ARS POETICA

 

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EUGENIA SÁNCHEZ NIETO
(Bogotá, 1954)

FOTO │©Mateo Silva

 

Traducción: Stelios Karayanis
(Μετάφραση: Στέλιος Καραγιάννης)

 

 

EL VACÍO DE LA NADA

Desde un edificio en ruinas

se asoma a su vacío

espesos árboles hacen bello el paisaje

el sol entra lento

voces indescifrables hablan un idioma incomprensible

él desganado percibe un olor memorable

¿Qué le dicen esas voces insistentes?

una llovizna suave moja su cuerpo en la caída

las nubes dibujan animales vibrantes

figuras distorsionadas, imposible retener algo

el sonido de una armónica, una guitarra lo atrapa, lo abraza

cae buscando un encuentro

 el vacío de la nada.

 

 

 

ΤΟ ΚΕΝΟ ΤΟΥ ΤΙΠΟΤΑ

Μέσα από ένα ερειπωμένο κτήριο

σκύβει στο  κενό του

πυκνά δέντρα ομορφαίνουν το τοπίο

ο ήλιος μπαίνει σιγά σιγά

φωνές δυσερμήνευτες μιλούν μια γλώσσα ακατανόητη

αυτός άκεφος δέχεται ένα άρωμα αξιομνημόνευτο

Τι του λένε αυτές οι επιμένουσες φωνές;

μια απαλή ψιχάλα μουσκεύει το κορμί του στην πτώση

τα σύννεφα σχεδιάζουν ζώα παλλόμενα

μορφές στρεβλωμένες, αδύνατο να συγκρατήσεις κάτι

τον ήχο μιας φυσαρμόνικα, μια κιθάρα τον αρπάζει, τον αγκαλιάζει

πέφτει ψάχνοντας μια συνάντηση

το κενό του τίποτα.

 

 

 

 

THE MET │ Bronze statuette of a horse 8th century B.C. / Greek

 

 

 

 

BAJO LAS SOMBRAS

Alguien con su quebrada voz canta por las calles de la noche

siento miedo, miedo de un disparo al aire

un tiro que deje en el asfalto un hombre

alguien con hambre lanza su quebrada voz al aire

desde mi cuarto deseo saltar

por uno de los cuadros que me acompañan

perderme en espacios de tormentas o de asombros,

besar una bella de Botticelli

tal vez arrullar un pequeño solo en medio del parque

o hacer parte para siempre de una pintura de Modigliani

cualquier cosa preferible

a la voz quebrada de ese hombre en medio de la noche.

 

 

 

ΚΑΤΩ ΑΠΟ ΤΙΣ ΣΚΙΕΣ

Κάποιος με τη ραγισμένη του φωνή τραγουδά μες στους δρόμους τη νύχτα

νιώθω φόβο, φόβο από έναν πυροβολισμό στον αέρα

μια βολή που άφησε στην άσφαλτο έναν άνθρωπο

κάποιος που πεινά υψώνει τη ραγισμένη φωνή του στον αέρα

από το δωμάτιό μου θέλω να πηδήξω

σε έναν από τους πίνακες που με συνοδεύουν

να χαθώ σε χώρους με θύελλες ή με εκπλήξεις,

να φιλήσω μια ωραία γυναίκα του Μποτιτσέλι

να νανουρίσω ίσως ένα μικρό παιδάκι ολομόναχο στη μέση του πάρκου

ή να αποτελέσω μέρος ενός έργου του Μοντιλιάνι

το οποιοδήποτε προτιμώμενο πράγμα

από τη ραγισμένη φωνή αυτού του ανθρώπου στη μέση της νύχτας.

 

⊂Ο⊃

 

RÓMULO BUSTOS AGUIRRE
(Santa Catalina de Alejandría, 1954)


Foto │©Alexánder Urzola

 

Traducción: Ana Stergiou
(Μετάφραση: Άννα Στεργίου

 

 

ESCENA DE MARBELLA

Α Juan Marchena,
Cartagenero
del otro lado
del mar

Junto a las piedras está Dios bocarriba

Los pescadores en fila tiraron largamente de la red

Y ahora yace allí con sus ojos blancos mirando al cielo

Parece un bañista definitivamente distraído

Parece un gran pez gordo de cola muy grande

Pero es solo Dios

hinchado y con escamas impuras

¿Cuánto tiempo habrá rodado sobre las aguas?

Los curiosos observan la pesca monstruosa

Algunos separan una porción y la llevan

                                               para sus casas

Otros se preguntan si será conveniente

comer de un alimento que ha estado tanto tiempo

                                    expuesto a la intemperie

 

 

 

ΣΚΗΝΗ  ΑΠ’ ΤΗΜΑΡΜΠΕΓΙΑ

Στο Χουάν Μαρτσένα,

απ’ την Καρταχένα

της άλλης πλευράς του ωκεανού

 

Δίπλα στις πέτρες βρίσκεται ο Θεός ανάσκελα

Οι ψαράδες στη σειρά έριξαν μακριά τα δίχτυα

Και τώρα κείτεται εκεί με τα λευκά του μάτια θωρώντας τον ουρανό

Μοιάζει με έναν λουόμενο εντελώς αφηρημένο

Μοιάζει με ένα μεγάλο χοντρό ψάρι με μεγάλη ουρά

Αλλά είναι απλά ένας Θεός

πρησμένος και με βρώμικα λέπια

Πόσες φορές θα έχει τσαλαβουτήσει σ’ αυτά τα νερά;

Οι περίεργοι παρατηρούν το τερατώδες ψάρι

Κάποιοι κόβουν ένα κομμάτι για να το πάρουν

σπίτι τους

Άλλοι αναρωτιούνται αν είναι σωστό

να φάνε μια τροφή που ήταν τόσο καιρό

εκτεθειμένηστηνύπαιθρο

 

 

THE MET │ Terracotta statuette of a satyr late 4th–early 3rd century B.C. / Greek, South Italian, Tarentine

 

 

 

DEL CANGREJO ERMITAÑO

Rara costumbre la del cangrejo ermitaño

Se le va la vida buscando caparazones de otros moluscos

latas, recipientes vacíos

toda suerte de objetos cóncavos abandonados

por sus antiguos huéspedes para instalarse en ellos

 

Es posible que todo se deba

a una compulsión turística por la novedad

 

O a un síndrome de inestabilidad casi metafísica

 

O a simple ejercicio peripatético de quien tiene

demasiadas patas que ejercitar

 

¿O habrá algo más de fondo en todo esto?

 

Quizás convenga preguntar

al secreto cangrejo ermitaño que habita

                                               en cada uno de nosotros

 

Ese que, sin duda, acaba de escribir este poema

 

 

 

ΕΡΗΜΙΤΗΣ ΚΑΒΟΥΡΑΣ

Παράξενη συνήθεια αυτή του ερημίτη κάβουρα

Περνά τη ζωή του αναζητώντας κελύφη από άλλα μαλάκια

κονσέρβες, άδεια δοχεία

κάθε είδους κούφια αντικείμενα εγκαταλελειμμένα

απ’ τους παλιούς τους ιδιοκτήτες για να εγκατασταθεί εκεί

 

Είναι πιθανό αυτό να οφείλεται

σε μια τουριστική παρόρμηση για το καινούριο

 

Η σε ένα σύνδρομο αστάθειας σχεδόν μεταφυσικής

 

Η στην απλή άσκηση περιπατητικής όσων έχουν

πολλά πόδια να εξασκήσουν

 

Η μήπως υπάρχει κάτι πιο βαθύ σ’ όλο αυτό;

 

Ίσως θα ’πρεπε να ρωτήσουμε

τον κρυφό ερημίτη κάβουρα που κατοικεί

                                               στον καθένα μας

                                              

Εκείνον που, αναμφίβολα, μόλις έγραψε ετούτο το ποίημα

 

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⊂Ο⊃

 

NELSON ROMERO GUZMÁN
(Ataco, Tolima, 1962)

FOTO │©Jorge Mario Munera

 

Μετάφραση: Σταύρος Γκιργκένης
Traducción: Stavros Guirguenis

 

MUTANTES

Mi hija duerme, está soñando que yo escribo.

Es todo un suceso. Va por una explanada

Y dobla espigas con sus manos.

Las palabras que escribo se me esparcen en la hoja

Como si igual fueran dobladas por el viento o por una mano.

Voy por la mitad del poema, mientras ella camina por la mitad del sembrado.

Ocurre que, a los ojos de mi hija en el sueño, desaparecen los surcos,

Mientras tanto yo borro un párrafo de versos largos.

Ella sueña y yo escribo.

Yo escribo lo que ella sueña.

Ella sueña lo que yo escribo, o algo así.

Es todo un suceso.

En el sueño ella me ve sentado sobre la hierba

Con mis manos ocupadas sacudiendo espigas

Y decide no distraerme.

De repente, la imagen de mi hija se me aparece en el poema

Cruzando frente a mí, como un reflejo, mas no levanto la cabeza.

Hija, despierta, que mi poema ya casi acaba,

La ventana de mi cuarto empieza a iluminarse,

El día ruge como un animal enjaulado

Tumbando la puerta para echarse a andar,

Hasta que por fin despierta y me dice:

—Gracias, padre, por tu poema logrado,

Yo le respondo:

—Gracias, hija, por tu sueño perfecto.

 

 

 

ΜΕΤΑΛΛΑΓΜΕΝΟΙ

Η κόρη μου κοιμάται, ονειρεύεται ότι εγώ γράφω.

Πρόκειται για μεγάλο γεγονός. Περνά από ένα ξέφωτο

Και λυγίζει στάχυα με τα χέρια της.

Οι λέξεις που γράφω μου είναι διάσπαρτες στο φύλλο

Σαν να ήταν λυγισμένες από τον άνεμο ή από ένα χέρι.

Περνάω μέσα από το ποίημα, ενώ εκείνη περπατά μέσα από τον αγρό.

Συμβαίνει, στα μάτια της κόρης μου στο όνειρο, να εξαφανίζονται τ’ αυλάκια,

Στο μεταξύ ομοίως διαγράφω μια παράγραφο μεγάλων στίχων.

Εκείνη ονειρεύεται κι εγώ γράφω.

Γράφω ό, τι εκείνη ονειρεύεται.

Ονειρεύεται αυτό που γράφω ή κάτι τέτοιο.

Πρόκειται για μεγάλο γεγονός.

Στο όνειρο με βλέπει να κάθομαι στο χορτάρι

Με τα πολυάσχολα χέρια μου σείοντας στάχυα

Και αποφασίζει να μην μου αποσπάσει την προσοχή.

Ξαφνικά, η εικόνα της κόρης μου μου εμφανίζεται στο ποίημα

Περνώντας μπροστά μου, σαν μια αντανάκλαση, μα δεν σηκώνω το κεφάλι μου.

Κόρη, ξύπνα, το ποίημά μου σχεδόν τελειώνει,

Το παράθυρο του δωματίου μου αρχίζει να φωτίζει,

Η μέρα βρυχάται σαν ζώο στο κλουβί

Γκρεμίζοντας την πόρτα για να ξεκινήσει να περπατά,

Μέχρι που τελικά ξυπνά και μου λέει:

—Ευχαριστώ, πατέρα, για το ολοκληρωμένο ποίημά σου,

Εγώ απαντώ:

—Ευχαριστώ, κόρη, για το τέλειο όνειρό σου.

 

 

 

 

THE MET │ Bronze horse 8th century B.C. / Greek

 

 

 

 

LECCIÓN DE CULINARIA

Este ha sido el infierno para una mujer: pelar una cebolla. Las hojas en las manos se multiplican delgadísimas. Hijos, en el corazón de la cebolla está Dios, decía mi madre para darse consuelo y consolarnos. Ella no hacía uso del cuchillo, pues temía herirle el corazón a Dios. Por tanto, el hambre en la casa era la eternidad. Mi madre no veía la hora en que un ángel aleteara entre sus manos, por el momento de esa carne comeríamos. Tiempos en que los ángeles, nuestros guardianes, se transformaban bondadosamente en aves de corral. Pero los tiempos cambian y eso ya no ocurre, así que un día las cosas empeoraron: nos volvimos transparentes como las mismas hojas de la cebolla. Fue hermoso, porque a través de mi hermano veía a mi madre en el punto más lejano del universo pelando sin descanso esa maldita cebolla. Hasta que llegó al punto oculto del centro donde están las regiones superiores. Pero por desgracia, Dios había salido un rato del centro de la cebolla. Pobre sirvienta de Dios, mi madre, en los misterios de la cocina. Lo cierto es que nunca pudimos comer en el Reino. Yo no sabía que mi madre de tanto pelar cebollas se había convertido en una envoltura de cielos transparentes; algo así como un cielo dentro de otro cielo, y éste dentro de otro. Recuerdo que no comimos, pero tampoco vimos a Dios. Ahora entiendo que la demasiada religión es la peor de las culinarias. Por fin quiero vengarme de todo esto derribando el Araboth, árbol del cielo.

 

 

 

ΜΑΘΗΜΑ ΜΑΓΕΙΡΙΚΗΣ

Αυτή ήταν η κόλαση για μια γυναίκα: να ξεφλουδίζει ένα κρεμμύδι. Τα φύλλα στα χέρια πολλαπλασιάζονται λεπτότατα. Παιδιά, στην καρδιά του κρεμμυδιού είναι ο Θεός, έλεγε η μητέρα μου για να παρηγορηθεί και να μας παρηγορήσει. Δεν χρησιμοποιούσε το μαχαίρι, επειδή φοβόταν μην πληγώσει την καρδιά του Θεού. Έτσι, η πείνα στο σπίτι ήταν η αιωνιότητα. Η μητέρα μου δεν έβλεπε την ώρα που ένας άγγελος θα φτερούγιζε στα χέρια της, για τη στιγμή που θα τρώγαμε εκείνο το κρέας. Καιροί που οι άγγελοι, οι φύλακές μας, μετατρέπονταν ευγενικά σε πουλερικά. Αλλά οι χρόνοι αλλάζουν και αυτό δεν συμβαίνει πια, έτσι που μια μέρα τα πράγματα έγιναν χειρότερα: γίναμε διαφανείς σαν τα ίδια τα φύλλα του κρεμμυδιού. Ήταν ωραία, γιατί μέσα από τον αδελφό μου έβλεπα τη μητέρα μου στο απώτατο σημείο του σύμπαντος να ξεφλουδίζει το καταραμένο κρεμμύδι χωρίς ανάπαυση. Μέχρι που έφτασε στο κρυφό κεντρικό σημείο όπου βρίσκονται οι ανώτερες περιοχές. Αλλά, δυστυχώς, ο Θεός είχε φύγει για λίγο από το κέντρο του κρεμμυδιού. Φτωχός υπηρέτης του Θεού, η μητέρα μου, στα μυστήρια της κουζίνας. Η αλήθεια είναι ότι ποτέ δεν μπορέσαμε να φάμε στο Βασίλειο. Δεν ήξερα ότι η μητέρα μου από το τόσο ξεφλούδισμα των κρεμμυδιών είχε μετατραπεί σε ένα περίβλημα διάφανων ουρανών∙ κάτι σαν ένας ουρανός μέσα σε έναν άλλο ουρανό, κι αυτός μέσα σε έναν άλλο. Θυμάμαι ότι δεν φάγαμε, αλλά ούτε είδαμε και τον Θεό. Τώρα καταλαβαίνω ότι η υπερβολική θρησκεία είναι η χειρότερη μαγειρική. Τέλος, θέλω να πάρω εκδίκηση για όλα αυτά καταστρέφοντας το Araboth, δέντρο του ουρανού.

 

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⊂Ο⊃

CARLOS CASTILLO QUINTERO
(Miraflores, Boyacá, 1966)

FOTO │©Claudia R. Niño

 

Μετάφραση: Σταύρος Γκιργκένης
Traducción: Stavros Guirguenis

 

OCTAEDRO 

I

Quisiera hallarle utilidad,

un destino, a mi mano sin ti.

 

II

Y el amor que se hunde, se asfixia, se muere

en el gélido mar de la ausencia,

su cadáver

¿Sirve para alimentar a los peces?

 

III

La música va por la habitación, se desliza,

a palos de ciego te busca y regresa,

triste, sola,

la música…

 

IV

Voluptuosa, abierta a la piel que acecha,

ebria, con una luna nueva en el pecho,

bella e inútil

esta noche en la que no estás.

 

V

¿Qué caminos has ido a recorrer

de los trazados en las líneas de tu mano?

 

VI

Quizá otro deambule por el macramé pétreo de la casa,

y tropiece, sin hilo, sin brújula,

sin atreverse a consultar el mapa del cielo.

Quizá también huya del espejo y se crea,

como yo,

único dueño de tu laberinto.

 

VII

Y si una tarde en un cruce de caminos,

en una calle alguien te roza.

Y si ese roce casual te detiene,

si te miran y miras,

si naufragas en esa mirada…

¿A dónde mi ruta?

 

VIII

No interesa ya, la extensión del paraíso.

 

 

 

ΟΚΤΑΕΔΡΟ

Ι

Θα ήθελα να το βρω χρήσιμο,

ένα πεπρωμένο, στο χέρι μου χωρίς εσένα.

 

ΙΙ

Και η αγάπη που βυθίζεται, ασφυκτιά, πεθαίνει

στην παγωμένη θάλασσα της απουσίας-

το πτώμα της

χρησιμεύει για να θρέψει τα ψάρια;

 

III

Η μουσική περνά μέσα από το δωμάτιο, γλιστρά,

στα τυφλά σε ζητά κι επιστρέφει,

λυπημένη, μόνη

η μουσική…

 

IV

Ηδονική, ανοιχτή στο δέρμα που προσδοκά,

μεθυσμένη, με ένα νέο φεγγάρι στο στήθος,

όμορφο και άχρηστο,

αυτή η νύχτα στην οποία δεν είσαι.

 

V

Τι μονοπάτια πήγες να ταξιδέψεις

απ’ τις διαδρομές στις γραμμές του χεριού σου;

 

VI

Ίσως κάποιος άλλος περιπλανιέται στο πέτρινο μακραμέ του σπιτιού,

και σκοντάφτει, χωρίς νήμα, χωρίς πυξίδα,

χωρίς να τολμά να συμβουλευτεί τον χάρτη του ουρανού.

Ίσως συνάμα να αποφεύγει τον καθρέφτη και να θεωρεί τον εαυτό του,

όπως εγώ,

μόνο ιδιοκτήτη του λαβυρίνθου σου.

 

VII

Κι αν ένα απόγευμα σ’ ένα σταυροδρόμι,

σ’ έναν δρόμο κάποιος σ’ αγγίξει.

Κι αν αυτή η τυχαία επαφή σε σταματήσει,

αν σε κοιτάξουν και κοιτάξεις,

αν βυθιστείς σε αυτό το βλέμμα …

Για πού είναι η διαδρομή μου;

 

VIII

Δεν ελκύει πια, η επέκταση του παραδείσου.

 

 

 

 

THE MET │ Bronze statuette of Aphrodite late 2nd or 1st century B.C. / Greek

 

 

 

AMÉN

Para Diana Alejandra

Lo busqué en los libros sagrados.

Pregunté por ÉL a quienes habían dedicado su vida a servirle.

Fui al templo, me hinqué ante la imagen del Cristo

y recé la oración indicada.

Fui a la mezquita.

Visité edificios descostrados, garajes multicolores,

bulevares y tiendas decoradas con ángeles de marfil

en donde se comerciaba con SU nombre,

pero en ninguno de aquellos lugares le hallé.

 

Vacío —cómplice de fraude—

recorrí el lado oscuro

fui hasta el monte de Sísifo,

una y otra vez,

sin reunir el valor que exige el abismo.

 

Cuando ya había cesado mi búsqueda,

y los días de mi vida eran pasto de la desesperanza

llegaste tú,

con tu sonrisa que es igual a mil soles

con ese lunar que circunda tus labios y te hace dueña de todo

con tu cabellera que guarda el negro más puro de la noche

con tu espalda que es un calco de la constelación de Orión y en donde habitan murciélagos y otros seres celestes

con tus ojos que exigen un nuevo nombre para la belleza

con tu cuerpo, árbol de canela que no le pide permiso a la felicidad.

 

Llegaste tú,

y me enseñaste SU rostro.

 

 

 

ΑΜΗΝ

Για την Ντιάνα Αλεξάνδρα

Τον αναζήτησα στα ιερά βιβλία.

Ρώτησα για ΕΚΕΙΝΟΝ όσους είχαν αφιερώσει τη ζωή τους για να τον υπηρετήσουν.

Πήγα στο ναό, γονάτισα μπροστά στην εικόνα του Χριστού

και προσευχήθηκα την ενδεδειγμένη προσευχή.

Πήγα στο τζαμί.

Επισκέφτηκα αποφλοιωμένα κτίρια, πολύχρωμα γκαράζ,

λεωφόρους και καταστήματα διακοσμημένα μ’αγγέλους φιλντισένιους

όπου εμπορευόντουσαν το όνομά ΤΟΥ,

μα σε κανένα από αυτά τα μέρη δεν τον βρήκα.

 

Κενός —απάτης συνεργός—

διάνυσα τη σκοτεινή πλευρά

πήγα μέχρι το όρος του Σισύφου,

ξανά και ξανά

δίχως να συγκεντρώσω το κουράγιο που απαιτεί η άβυσσος.

 

Όταν πια η αναζήτησή μου είχε σταματήσει,

και οι μέρες της ζωής μου ήταν βοσκή της απελπισίας

ήρθες εσύ

με το χαμόγελό σου που είναι ίσο με χίλιους ήλιους

μ’ εκείνη την ελιά που περιβάλλει τα χείλη σου και σε κάνει ιδιοκτήτρια του παντός

με τα μαλλιά σου που κρατούν το πιο αγνό μαύρο της νύχτας

με την πλάτη σου που είναι αντίγραφο του αστερισμού του Ωρίωνα και όπου κατοικούν νυχτερίδες και άλλα ουράνια όντα

με τα μάτια σου που απαιτούν ένα νέο όνομα για την ομορφιά

με το σώμα σου, κανελόδεντρο που δεν ζητά άδεια στην ευτυχία.

 

Ήρθες εσύ,

και μου έδειξες το πρόσωπό ΤΟΥ.

 

 

BITÁCORA DEL FIN

Entonces el océano reveló su grandeza.
Henri Michaux

Todo en este viaje, es ajeno.

Yo, Ulises, permanezco atado al mástil de mi barco pero no escucho el canto de las sirenas. No hay sirenas, no hay barco.

Nada ha sido mío.

Las mujeres que amé y que me amaron, amor espurio que se fatiga hoy en otro lecho. En el televisor de una tienda de barrio, el Titanic naufraga otra vez.

Afuera el invierno se va y los árboles estrenan nuevas hojas. Sobre la mesa de noche permanece un libro que habla de viajes. Un cielo que no conozco se agita en esas páginas gastadas. Un pájaro azul.

Sé que tuve dos hijas que en la noche de año nuevo le daban la vuelta a la manzana cargando una maleta llena de girasoles. Sé que el viento ha extraviado sus postales. Recuerdo un patio, un triciclo, la sombra de un gato amarillo que todavía duerme a los pies de mi cama. Recuerdo el arcoíris que nacía en la olla de oro de un duende.

Nada ha sido mío.

Una anciana le reza a un judío muerto. «Los comedores de patatas» de Vincent Van Gogh interrumpen su cena y la miran con desdén. ¿Quién es esa niña que durante todos estos años ha ocultado su rostro? Quisiera rezarle a algún dios, pero ya ninguno quiere tratos conmigo.

Viví en una ciudad fría de calles inclinadas que con sus diecisiete campanarios,  durante siglos, ha esclavizado a sus fieles. Viví en un pueblo en donde en lugar de molinos había gigantes; allí, todos los domingos, el Crucificado bajaba de su madero y comía masato y galletas con los niños que salían de misa.

Recuerdo la sonrisa de mi mamá, sus manos que a diario recomponían una casa habitada por fantasmas. Recuerdo los lirios del campo que brotaban de sus dedos como si fueran maleza. El ruido de una guadaña cruza la tarde como un río y un cardumen de pequeños peces alados atraviesa mis ojos.

Nada ha sido mío.

Sé de un poeta centenario que fue olvidado por la Muerte y que transita por las calles de una ciudad que no lo reconoce. Sé de uno que se baña en las aguas oscuras del crimen y amanece limpio como un niño que va a su primer día de escuela. Sé que el poeta y el niño son el mismo.

Las ruinas de una fiesta se han anclado en mi ventana. Una guitarra. Unas voces ásperas que hablan de Nueva York. El humo púrpura de un tabaco huye de los labios de una mujer joven que entona una canción triste. Sé que ella tiene el nombre de un bebé tatuado en su vientre.

Yo, Ulises, permanezco atrapado en una habitación acosada por las termitas, paredes de alquiler en donde aguardo el fin del mundo.

 

 

 

ΗΜΕΡΟΛΟΓΙΟ ΤΟΥ ΤΕΛΟΥΣ

Τότε ο ωκεανός αποκάλυψε το μεγαλείο του.
Ανρί Μισώ

Όλα σε αυτό το ταξίδι είναι ξένα.

Εγώ, ο Οδυσσέας, παραμένω δεμένος στο κατάρτι του πλοίου μου, αλλά δεν ακούω το τραγούδι των Σειρήνων. Δεν υπάρχουν Σειρήνες, δεν υπάρχει πλοίο.

Τίποτα δεν ήταν δικό μου.

Οι γυναίκες που αγάπησα και που με αγάπησαν, ψεύτικη αγάπη που κουράζεται σήμερα σε άλλο κρεβάτι. Στην τηλεόραση ενός καταστήματος της γειτονιάς, ο Τιτανικός ναυαγεί και πάλι.

Έξω ο χειμώνας φεύγει και τα δέντρα φορούν καινούργια φύλλα. Στο κομοδίνο παραμένει ένα βιβλίο που μιλά για ταξίδια. Ένας ουρανός που δεν γνωρίζω αναδεύεται σε αυτές τις φθαρμένες σελίδες. Ένα γαλάζιο πουλί

Ξέρω ότι είχα δύο κόρες που την παραμονή της Πρωτοχρονιάς τριγύριζαν στο τετράγωνο κουβαλώντας μια βαλίτσα γεμάτη ηλιοτρόπια. Ξέρω ότι ο άνεμος έχει χάσει τις ταχυδρομικές θυρίδες του. Θυμάμαι ένα αίθριο, ένα τρίκυκλο, τη σκιά ενός κίτρινου γάτου που κοιμάται ακόμα στα πόδια του κρεβατιού μου. Θυμάμαι το ουράνιο τόξο που γεννήθηκε στο χρυσό τσουκάλι ενός ξωτικού.

Τίποτα δεν ήταν δικό μου.

Μια γριά προσεύχεται σε έναν νεκρό Εβραίο. Οι «Πατατοφάγοι» του Βίνσεντ Φαν Γκογκ διακόπτουν το δείπνο τους και την κοιτάζουν με περιφρόνηση. Ποιο είναι αυτό το κορίτσι που έχει κρυμμένο το πρόσωπό του όλα αυτά τα χρόνια; Θα ήθελα να προσευχηθώ σε κάποιον θεό, αλλά κανείς πια δεν θέλει δοσοληψίες μαζί μου.

Έζησα σε μια κρύα πόλη με απότομους δρόμους που με τα δεκαεπτά καμπαναριά της, για αιώνες, έχει υποδουλώσει τους πιστούς της. Έζησα σε ένα χωριό όπου αντί για μύλους υπήρχαν γίγαντες. Εκεί, κάθε Κυριακή, ο Εσταυρωμένος κατέβαινε από το ξύλο του και έτρωγε μασάτο και μπισκότα με τα παιδιά που έφυγαν από τη λειτουργία.

Θυμάμαι το χαμόγελο της μητέρας μου, τα χέρια της που καθημερινά ανασυνέθεταν ένα σπίτι κατοικημένο από φαντάσματα. Θυμάμαι τα κρίνα της πεδιάδας που ξεφύτρωναν από τα δάχτυλά της σαν να ήταν ζιζάνια. Ο θόρυβος ενός δρεπανιού διασχίζει το απόγευμα σαν ποτάμι και ένα κοπάδι μικρών φτερωτών ψαριών διαπερνά τα μάτια μου.

Τίποτα δεν ήταν δικό μου.

Γνωρίζω έναν εκατονταετή ποιητή που ξεχάστηκε από τον Θάνατο και ταξιδεύει στους δρόμους μιας πόλης που δεν τον αναγνωρίζει. Ξέρω για κάποιον που λούζεται στα σκοτεινά νερά του εγκλήματος και αναδύεται καθαρός σαν παιδί που πηγαίνει στην πρώτη του μέρα στο σχολείο. Ξέρω ότι ο ποιητής και το παιδί είναι το ίδιο.

Τα απομεινάρια μιας γιορτής έχουν αγκυροβολήσει στο παράθυρό μου. Μια κιθάρα. Σκληρές φωνές που μιλάνε για τη Νέα Υόρκη. Ο πορφυρός καπνός ενός ταμπάκου φεύγει από τα χείλη μιας νεαρής γυναίκας που τραγουδά ένα θλιμμένο τραγούδι. Ξέρω ότι έχει τατουάζ το όνομα ενός μωρού στην κοιλιά της.

Εγώ, ο Οδυσσέας, παραμένω παγιδευμένος σε ένα δωμάτιο βασανισμένο απ’ τους τερμίτες, μισθωμένοι τοίχοι όπου περιμένω το τέλος του κόσμου.

 

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⊂Ο⊃

CLAUDIA R. NIÑO
(Tunja, 1966)


Foto │©Carlos Castillo Quintero

 

 A la sombra del olivo / Στη σκιά του ελαιώνα

Traducción: Stelios Karayanis
(Μετάφραση: Στέλιος Καραγιάννης)

I

Si mi mano calculara

el peso exacto

de una gota de rocío,

calcularía también

                         el vacío

del dios muerto

infinito,

que me ha dejado sola.

 

Ι

Αν το χέρι μου μετρούσε

το ακριβές βάρος

μιας δροσοσταλίδας,

θα μετρούσε επίσης,

                        το κενό

του πεθαμένου θεού

του άπειρου

που με άφησε μόνη.

 

 

 

II

Y si espero a la noche

Y me sumerjo en ella

Y llamo al loco, al suicida,

Y grito su nombre

Y me despojo de todo

Y me entrego

Y muero en el intento

O si sólo sigo aquí, inmóvil, callada

antes del alba.

 

ΙΙ

Κι αν ελπίζω στη νύχτα

Κι αν βυθίζομαι σ’ αυτή

Και καλώ τον τρελό, ον αυτοκτόνο,

Και κραυγάζω το όνομά του

Και απαρνιέμαι  τα πάντα

Και παραδίνομαι

Και πεθαίνω στην προσπάθεια

Η ίσως μόνο συνεχίζω εδώ, ακίνητη, σιωπηλή

πριν τη χαραυγή.

 

 

 

THE MET │ Gold earring with head of an antelope / Greek, late 4th–3rd century B.C.

 

 

ΙΙΙ

Mato tu recuerdo

hago un anillo que selle tu ausencia

tuerzo un alambre

pinto un cuadro que se robe

el color de tus ojos

entierro todo

olvido

y vuelvo a preguntar

¿Qué es un colibrí?

 

III

Δολοφονώ την ανάμνησή σου

φτιάχνω ένα δαχτυλίδι που να σημαίνει την απουσία σου

λιμάρω ένα σύρμα

ζωγραφίζω έναν πίνακα που κλέβει

το χρώμα των ματιών σου

θάβω τα πάντα

λησμονώ

και ξαναρωτάω

Τι είναι ένα κολιμπρί;

 

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⊂Ο⊃

LUCÍA ESTRADA
(Medellín, 198o)

FOTO │©Isabel Hernández

 

 

 

HÉCUBA

Que mis ojos mientan

lo que han visto

esta noche

un gran augurio:

¡oh rey!

el Cuervo

se ha posado

sobre nuestras coronas.

 

 

 

ΕΚΑΒΗ

Μακάρι να ψεύδονται τα μάτια μου

γι’ αυτό που είδαν

αυτή τη νύχτα

ένα μεγάλο οιωνό:

ω βασιλιά!

Το Κοράκι

κάθισε

πάνω στις κορώνες μας.

 

 

 

CIRCE

Es la sombra

lo que retengo

 

la belleza de alejarse

cada vez más

 

el infortunio de haber visto

muchas islas

muchos mares

como a través

de un espejo roto

 

la muerte que representas

el número de animales muertos

que representas

 

negro polvo que tus pies

han traído

hasta mi casa.

 

 

 

ΚΙΡΚΗ

Είναι η σκιά

 αυτό που κρατώ

 

η ομορφιά του να απομακρύνεσαι

κάθε φορά όλο και περισσότερο

 

η ατυχία του να έχεις δει

πολλά νησιά

πολλές θάλασσες

όπως μέσα

από έναν σπασμένο καθρέφτη

 

ο θάνατος που αντιπροσωπεύεις

ο αριθμός των νεκρών ζώων

που εκπροσωπείς

 

μαύρη στάχτη

που τα πόδια σου

έφεραν

ως το σπίτι μου.

 

 

 

 

THE MET │ Terracotta fragment of the upper body of a woman 4th century B.C. / Greek, South Italian, Tarentine

 

 

 

YOCASTA

Si preguntaras

a la Piedra

respondería con tu nombre

 

el propio corazón

es el oráculo.

 

 

 

ΙΟΚΑΣΤΗ

Αν ρωτούσες

 την πέτρα

θα σου απαντούσε με τ’ όνομά σου

 

η ίδια η καρδιά σου

είναι το θαύμα.

 

 

 

ALMA MALHER

Yo también lo prefiero.

 

Es más bella la mano

al pulsar una cuerda invisible.

Cuando duermes,

reaparecen las tres mil sombras de tus dedos

tejiendo filigranas

en el oscuro cuello del dragón.

Te miro inquieta

sin atreverme a respirar.

 

Es la hora más alta

del doble vuelo nocturno.

 

Escribo en la seda de tus párpados

mi temor de perderle,

de que huya como un gato por los techos,

de que salte y reviente la cuerda

de todas las campanas del mundo,

de que se despeñe con el sonido metálico

de un arcángel

en el centro mismo de la orquesta.

Yo también lo prefiero

cóncavo y oscuro.

La clave blanca y negra

de todo cuanto existe

se advierte

en su sinfonía de agujas.

 

 

 

ΑΛΜΑ ΜΑΛΕΡ

Εγώ επίσης το προτιμώ.

Είναι πιο όμορφο το χέρι

όταν χτυπά μια αόρατη χορδή.

Όταν κοιμάσαι,

επανεμφανίζονται οι τρεις χιλιάδες σκιές των δακτύλων σου

υφαίνοντας υδατόσημα

στο σκοτεινό τράχηλο του δράκου.

Σε κοιτάζω ανήσυχη

δίχως να τολμώ να αναπνεύσω.

Είναι η πιο μεγάλη ώρα

Της διπλής νυχτερινής πτήσης.

Γράφω στο μετάξι των βλεφάρων σου

Τον φόβο μου μήπως χαθώ,

αυτού που δραπετεύει σαν μια γάτα από τις στέγες,

αυτού που αναπηδά και θραύει το σκοινί

όλων των καμπάνων του κόσμου,

αυτού που  γκρεμίζεται με τον μεταλλικό ήχο

ενός αρχαγγέλου

μέσα στο κέντρο μιας ορχήστρας.

Εγώ επίσης το προτιμώ

κοίλο και σκοτεινό.

Το λευκό και μαύρο κλειδί

όλων όσων υπάρχουν

φαίνεται σε μια συμφωνία υδάτων.

 

 

 

 

THE MET │ Marble head from the figure of a woman 2700–2500 B.C. / Cycladic

 

 

 

CAMILLE CLAUDEL

Imaginé una cárcel,

la flor de locura

convertida en piedra

Me reconocí en desventaja,

me afilé las manos,

el cuerpo,

el vacío

y los restos de sombra

devorada por las hormigas.

En un viejo cuadro

de la estancia

mi rostro se disuelve.

 

 

 

ΚΑΜΙΛ ΚΛΟΝΤΕΛ

Φαντάστηκα μια φυλακή,

το άνθος της τρέλας

μετασχηματισμένο σε πέτρα

Αναγνωρίστηκα με μειονέκτημα,

ακόνισα τα χέρια μου,

το σώμα μου,

το κενό

και τα υπολείμματα της σκιάς

κατασπαραγμένη από τα μυρμήγκια.

Σε ένα παλιό κάδρο

του παλατιού

το πρόσωπό μου διαλύεται.

 

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HENRY ALEXÁNDER GÓMEZ
(Bogotá, 1982)

FOTO │©Laura Castillo

 

Μετάφραση: Σταύρος Γκιργκένης
Traducción: Stavros Guirguenis

 

 

LA ALBERCA

Habité por años aquel estanque perdido

en medio del patio.

Alimenté el corazón del agua, el pozo sin fondo

donde tío Jaime guardaba los peces traídos desde el río.

Fui náufrago sin cielo,

árbol sumergido en la mitad de la tormenta.

Buceé el torrente de hogueras submarinas

y, como Julio Verne,

vi el relámpago de la música adentro de un pez dormido.

Navegar era mi oficio, destejer las raíces del mar,

dibujar en cartas de navegación

las líneas turbulentas de aguas ecuatoriales.

Los bajeles, el sextante,

los peces bañados en el tiempo,

boqueando el alba hasta perecer.

Mi puerto eran las manos de mi madre lavando la ropa.

 

 

 

Η ΠΙΣΙΝΑ

Κατοίκησα εκείνη τη χαμένη πισίνα για χρόνια

στη μέση του αιθρίου.

Έθρεψα την καρδιά του νερού, το απύθμενο πηγάδι

όπου ο θείος Χάιμε φύλαγε τα ψάρια που έφερνε από το ποτάμι.

Ήμουν ναυάγιο χωρίς ουρανό,

δέντρο βυθισμένο στο μέσο της καταιγίδας.

Βυθίστηκα στο χείμαρρο των υποβρύχιων πυρκαγιών

και, όπως ο Ιούλιος Βερν,

είδα την αστραπή της μουσικής μέσα σε ένα κοιμισμένο ψάρι.

Η ιστιοπλοΐα ήταν η δουλειά μου, ξηλώνοντας τις ρίζες της

θάλασσας,

σχεδιάζοντας σε χάρτες πλοήγησης

τις ταραγμένες γραμμές των ισημερινών υδάτων.

Τα πλοία, οι εξάντες,

τα ψάρια τα λουσμένα στο χρόνο,

χάσκοντας την αυγή μέχρι να χαθεί.

Το λιμάνι μου ήταν τα χέρια της μητέρας μου που έπλενε τα

ρούχα.

 

 

 

THE MET │ Marble fragment of a stele (grave marker) of a youth mid-4th century B.C. / Greek

 

 

 

 

ARQUEOLOGÍA

Enterrar una palabra,

esconder su tumba entre las piedras.

Desenterrarla después de muchos años,

quitarle la tierra endurecida,

los restos de polvo,

el óxido,

hasta que brille como una antigua reliquia.

Colocarla en medio de la página en blanco

y estudiar su antigüedad, interpretar su pasado,

descifrar el color original,

establecer su importante papel en la historia.

Incluso admirar su dignidad de estrella olvidada.

 

 

 

ΑΡΧΑΙΟΛΟΓΙΑ

Θάψε μια λέξη,

κρύψε τον τάφο της ανάμεσα στις πέτρες.

Ξέθαψέ την μετά από πολλά χρόνια,

αφαίρεσε τη σκληρυμένη γη,

τα υπολείμματα της σκόνης,

τη σκουριά,

μέχρι να λάμψει σαν ένα αρχαίο λείψανο.

Τοποθέτησέ την στο κέντρο της λευκής σελίδας

και μελέτα την αρχαιότητά της, ερμήνευσε το παρελθόν της,

αποκρυπτογράφησε το αρχικό χρώμα,

θεμελίωσε το σημαντικό ρόλο της στην ιστορία.

Επιπλέον θαύμασε την ξεχασμένη αστρική αξιοπρέπειά της.

 

Más textos en el siguiente enlace de ERATO ARS POETICA

 

 

 

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Derechos reservados
©De los autores
©De los traductores
 

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NOTAS BIOGRÁFICAS

OMAR ORTIZ FORERO (Bogotá, 1950). Edita y dirige desde 1987 la revista de poesía Luna Nueva. Ha publicado 13 libros de poesía de los cuales destacamos: “Las muchachas del circo”, “Diez regiones”, “Un jardín para Milena”, “El libro de las cosas”, (Premio Nacional de Poesía Universidad de Antioquia, 1995) “La luna en el espejo”, “Diario de los seres anónimos”, “Cequíagrande” y la primera edición en España de “Diario de los seres anónimos” que, ampliada y corregida, publica la editorial “La Mirada Malva” en 2015. 

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EUGENIA SÁNCHEZ NIETO (Bogotá, 1954). Título de Filosofía, Universidad Nacional, 1987. Especialista en Administración y Planeación del Desarrollo Regional Universidad de los Andes, 1993. Dirigió el programa Página Impar de la Unión Nacional de Escritores, que se transmitió por la Radiodifusora Nacional de Colombia, (1990-1997). Libros publicados: Que venga el tiempo que nos prenda (Ulrika, 1985), Con la venia de los heliotropos (Ulrika, 1990), Las puertas de lo invisible (Centro Colombo Americano,1993), Visibles ademanes (Colección Viernes de Poesía, 2004), Dominios cruzados (Caza de Libros, 2010), Visibles ademanes – Antología (Colección Un libro por centavos, 2013), Lo inasible – Poesía reunida (Uniediciones, 2017).

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RÓMULO BUSTOS AGUIRRE (Santa Catalina de Alejandría, 1954). Doctor en Ciencias de las religiones por la Universidad Complutense de Madrid. Magister en literatura hispanoamericana por el Instituto Caro y Cuervo. En 1993 recibe el Premio Nacional de Poesía, concedido por el Instituto Colombiana de Cultura. En 2019 recibe el Premio Nacional de Poesía del Ministerio de Cultura de Colombia.

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NELSON ROMERO GUZMÁN (Ataco, Tolima, 1962). Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad Santo Tomás y Magíster en Literatura, Universidad Tecnológica de Pereira en convenio con la Universidad del Tolima. Premio Nacional de Poesía “Fernando Mejía Mejía” por su libro Rumbos (1992; XIV Premio Nacional de Poesía por Concurso Universidad de Antioquia, por el libro Surgidos de la Luz (2000); Premio Nacional de Poesía Instituto Distrital de Cultura y Turismo de Bogotá por Obras de mampostería (2007); 56 Premio Internacional de Poesía Casa de las Américas 2015, otorgado en la Habana a su libro Bajo el brillo de la luna y Premio Nacional de Poesía Ministerio de Cultura de Colombia 2015 por su libro Música lenta

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CARLOS CASTILLO QUINTERO (Miraflores, Boyacá, 1966). Ha publicado las novelas Peces de nieve (2018), Gente rara en el balcón (2016) y Alicia Cocaine (2016); los libros de cuento Dalila Dreaming (2015), Espiral al Sur (2013), Carroñera (2007), y Los inmortales (2000), además de cinco poemarios. Ha sido incluido en antologías y revistas literarias de Colombia, Venezuela, Argentina, México, Puerto Rico, Estados Unidos, Francia y España. Cuentos, poemas, y textos suyos sobre escritura creativa han sido traducidos al inglés, francés, italiano, griego y portugués.

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CLAUDIA R. NIÑO (Tunja, 1966). Escritora, artista plástica y orfebre. Estudió platería en la Escuela de Artes y Oficios Santo Domingo de Bogotá. Ha sido docente de arte contemporáneo y directora de talleres de escritura creativa. Cuentos y poemas suyos se han traducido al inglés y al griego. Ha publicado en las revistas Circe (UN), Fahrenheit 451, La Tierra baldía, Poetas colombianos, BPoetry, Raíz Invertida, entre otras.

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LUCÍA ESTRADA (Medellín,1980). Ha publicado los libros de poesía Fuegos nocturnos (Medellín, 1997), Noche líquida(Coleccióndel Ministerio de Cultura, San José de Costa Rica, 2000), Maiastra (Ed. El Tambor Arlequín.Medellín, 2004), Las hijas del espino (1º Edición: Cobalto Ediciones, 2006 / 2ºEdición: Hombre Nuevo Editores, 2008), El ojo de Circe (Antología – Colección Un libro porcentavos de la Universidad Externado de Colombia, 2006), El círculo de la memoria (Selección de poemas, Lima, 2008; San José de Costa Rica, 2008),La noche en el espejo (Fundación Gilberto Alzate Avendaño, Bogotá, 2010),Cenizas de Pasolini (Editorial Pequeña Alejandría,Medellín, 2012), Cuaderno del ángel (Sílaba Editores, Medellín 2012),Continuidad del jardín / Selección personal (Colección Palabras Rodantes, Metro de Medellín-Comfama, 2014; Editorial Valparaíso, Granada, España, 2015), entre otros.

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HENRY ALEXÁNDER GÓMEZ (Bogotá, 1982). Magister en Creación Literaria de la Universidad Central y Licenciado en Ciencias Sociales de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Es director del Festival de Literatura “Ojo en la tinta”. Ha recibido diferentes distinciones, entre ellas, el Premio Nacional de Poesía Universidad Externado de Colombia, el Premio Nacional Casa de Poesía Silva y el Premio Internacional de Poesía José Verón Gormaz de España por el libro Tratado del alba (2016).

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Las imágenes que acompañan a los poemas son tomadas de la colección de uso libre del Museo Metropolitano de Arte (Metropolitan Museum of Art o simplemente Met) de la ciudad de Nueva York.

 

MAR DE INVIERNO – Poemas de Yorgos Markópulos /ΘΑΛΑΣΣΑ ΤΟΥ ΧΕΙΜΩΝΑ

 

©Foto ΕΠΙΚΟΙΝΩΝΙΑ

         

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Μετάφραση: Χοσέ Αντόνιο Μορένο Χουράδο
(Traducción de José Antonio Moreno Jurado)

 

 

ΜΙΛΑΕΙ ΕΝΑΣ ΛΗΣΤΗΣ

Κουράστηκα πια στα υψίπεδα

και θέλω χαμηλά να κατέβω,

το χέρι μιας γήινης να φιλήσω Μαρίας

που ισιώνει στον κήπο τον κισσό

και φτιάχνει, στη μάντρα δίπλα, τη μαρμελάδα.

 

Κουράστηκα, σας λέω, κουράστηκα,

η νύχτα όλο και πιο πολύ με πληγώνει

και ο πυρετός ακάθεκτος,

όπως ο εχθρός τα διαλυμένα φυλάκια, με καταλαμβάνει,

 

Πήρε απόγευμα κιόλας

και τα χωριά, τα πράσινα ολόδροσα χωράφια

πέρα μακριά στον κάμπο κοιτάζω.

 

Πήρε απόγευμα και πάει ήδη προς το βράδυ.

 

Ο θάνατος στους σκουριασμένους νερόμυλους πλέκεται,

τα πουλιά φεύγουν, χάνονται,

και τους τρελούς μέσα βαθιά στ’ αυτιά τους

σκυλιά τους κυνηγούν,

σκυλιά τους κυνηγούν και καμπάνες.

 

 

 

©Natalia Franco | “A la deriva”, instalación en muelle y mar

 

 

 

HABLA UN LADRÓN

Me cansé ya de las cimas

y quiero descender hasta abajo,

para besar la mano de una María terrenal

que enderece la hiedra en el jardín

y haga, junto al redil, la mermelada.

 

Me cansé, os digo, me cansé,

la noche me hiere cada vez más

y la fiebre iracunda

se apodera de mí como el enemigo de los cuerpos de guardia deshechos.

 

Se hizo ya el atardecer

y miro las aldeas, las tierras verdes y frescas

allá lejos en el campo.

 

Se hizo el atardecer y ya va hacia la noche.

 

La muerte se trenza en los herrumientos molinos de agua,

se van las aves, se desvanecen,

y a los locos muy dentro de sus oídos

los persiguen los perros,

los persiguen perros y campanas.

 

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Ο ΠΑΤΕΡΑΣ ΜΟΥ ΗΘΕΛΕ ΝΑ ΦΤΙΑΞΕΙ ΕΝΑ ΣΠΙΤΙ

Ο πατέρας μου έφαγε μια ζωή για να φτιάξει ένα σπίτι.

Απογεύματα, γιορτές στο κουζινάκι

χωρίς ένα γλυκό ή ένα καφενείο.

Όταν πέθανε άφησε ένα χορταριασμένο στρατί,

ένα κτίσμα δίχως κουφώματα, δίχως σοφάτια, χρόνια…

Αλλάξαν οι καιροί, που λέει και ο λαός,

πράγματα διάφορα συνέβησαν,

χαθήκαμε με τον αδελφό μου,

μάθαμε πως έφυγε και ο πατέρας…

 

Γι’ αυτό λοιπόν το βράδυ σε κοιτώ τόσο βαθιά στα μάτια.

Είναι μήπως ζήσω εγώ την ταπεινή θαλπωρή

που εκείνος δεν έζησε.

 

 

 

©Natalia Franco | “A la deriva”, instalación en muelle y mar

 

 

 

MI PADRE QUERÍA CONSTRUIR UNA CASA

Mi padre consumió una vida para construir una casa.

Tardes, fiestas en la cocinita

sin un dulce o sin una cafetería.

Cuando murió, dejó una callecilla llena de hierba,

un edificio sin huecos, sin sofás, años…

Cambiaron los tiempos, como dice también el pueblo,

diferentes cosas sucedieron,

nos perdimos con mi hermano,

aprendimos que se fue también el padre.

 

Por eso te miro por la tarde profundamente a los ojos.

Es por si vivo yo la humilde calidez

que él no vivió.

 

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Η ΜΝΗΜΗ ΠΑΛΙΩΝΕΙ

Διψώ σαν το ποτάμι που στέρεψε.

Πέτρες αμετακίνητες ανάμεσα στα πόδια τα χέρια σου,

φράζουν την πηγή που ζητάω.

Ύπουλος, προσπαθώ να τα τραβήξω χρησιμοποιώντας αστεία,

ή ορμητικός άλλοτε, ακριβώς σαν το ποτάμι που κάποτε ήμουν.

 

Γελάς. Δυο ποτήρια που σπάζουν

σε ερημική παραλία τα γέλια σου.

Ύστερα πια θυμώνεις.

Μια ντουφεκιά πέρα μακριά στα χωράφια,

πέφτει με πάταγο η φωνή σου.

 

Αν είχα πεθάνει, δεν θα με είχες γνωρίσει.

Αν δεν είχες ξεχάσει τα σπίρτα σου εκείνο το απόγευμα

στο σταθμό ή στο τραίνο, επίσης δεν θα με είχες γνωρίσει.

Και αν δεν είχες φύγει από το σπίτι μας στη συνέχεια,

για πάντα εκείνο το βράδυ,

φορώντας βιαστικά χωρίς εσώρουχα το φουστάνι,

δεν θα ήμουν τώρα ο άνεμος που από ζήλια γκρεμίζει.

 

Έτσι είναι λοιπόν οι άντρες. Άλλος βουνό κι άλλος μαχαίρι.

Και όλα εδώ τελειώνουν.

Και τα απρόοπτα είναι για να γίνονται.

                    

Ανάμεσα στο τελευταίο τσιγάρο και στη νύχτα

η μνήμη παλιώνει, η φωνή του φίλου χάνεται

και η παρεξήγηση παίρνει ένα τέλος.

 

 

 

©Natalia Franco | “A la deriva”, instalación en muelle y mar

 

 

 

EL RECUERDO ENVEJECE

Siento sed como el río que se secó.

Piedras inamovibles, tus manos entre las piernas

tapian la fuente que busco.

Engañador, intento atraerlas utilizando chistes,

o impetuoso en otro tiempo, exactamente como el río que fui un día.

 

Ríes. Dos vasos que se quiebran,

tu sonrisa en una playa solitaria.

Después, ya, te enojas.

Un disparo a lo lejos en los campos,

tu voz cae con estrépito.

 

Si hubiese muerto, no me habrías conocido.

Si no hubieses olvidado tus cerillas aquella tarde

en la estación o en el tren, tampoco me hubieses conocido.

Y, si, a continuación, no hubieses salido de nuestra casa

para siempre aquella tarde,

poniéndote rápidamente la falda sin ropa interior,

no sería yo ahora el viento que se despeña por celos.

 

Así son, entonces, los hombres. Uno, montaña, y otro, cuchillo.

Y todo termina aquí.

Y lo imprevisto es para que suceda.

 

Entre el último cigarro y la noche

envejece el recuerdo, la voz del amigo se desvanece

y el malentendido termina.

 

⊂Ο⊃

 

ΤΑ ΠΟΙΗΜΑΤΑ, ΕΝΑ ΠΟΤΑΜΙ, Ο ΠΟΙΗΤΗΣ

 

Στην Αγγελική και στον Μπάμπη Ζαφειράτο

 

Τα ποιήματα είναι δύσκολα, το ξέρετε.

Και αν σηκώσεις τις λέξεις, είναι τόσο θλιμμένα,

σαν δάχτυλα που πόνεσες μια νύχτα με αγωνίες.

 

Ένα ποτάμι είναι ένας ξένος που κρύβεται, το ξέρετε.

Την ημέρα πηγαίνει στη θάλασσα.

Το απόγευμα λουφάζει ακίνητο

σαν αγρίμι που πέρασαν δίπλα του κυνηγοί.

 

Ο ποιητής, ένας δήθεν αδιάφορος

που κρύβει τα χέρια του στις τσέπες.

 

 

 

©Natalia Franco | “A la deriva”, instalación en muelle y mar

 

 

 

LOS POEMAS, UN RÍO, EL POETA

 

Para Angélica y Babi Zafirato

 

Los poemas son difíciles, lo sabéis.

Y, si levantas las palabras, son tan tristes

como dedos que te duelen una noche agónicamente.

 

Un río es un extranjero que se oculta, lo sabéis.

Por la mañana va al mar.

Al atardecer se queda tranquilamente inmóvil

como animal salvaje a cuyo lado pasaron cazadores.

 

El poeta, un indiferente, como se supone,

que oculta sus manos en los bolsillos.

 

⊂Ο⊃

 

ΘΑΛΑΣΣΑ ΤΟΥ ΧΕΙΜΩΝΑ

 

Στον Νίκο Μαρκομιχελάκη

 

Θάλασσα του χειμώνα αφημένη από τους ανθρώπους.

Εδώ ας καθίσουμε μια στιγμή στην ησυχία.

Όπως καθίσαμε παιδιά στη σχολική εορτή.

Όπως κάθισαν οι καλεσμένοι στην αυλή

στους αρραβώνες της γιαγιάς μας, Κυριακή Ιουλίου του 1930.

Όπως κάθισαν οι δυο ξένοι στο σταθμό της Κορίνθου

και αγαπήθηκαν ύστερα πίσω από άδεια κιβώτια μπύρας

και τον εγκαταλειμμένο φωνόγραφο,

μισή ώρα πριν έρθουν τα τραίνα, και ύστερα χάθηκαν για πάντα.

Θάλασσα του χειμώνα αφημένη από τους ανθρώπους.

Εμείς που ποθήσαμε τόσο πολύ τη γαλήνη

γυρνάμε τώρα στις λεωφόρους δίχως κρεβάτι

και με τα μάτια κόκκινα από την αγρύπνια.

 

 

 

©Natalia Franco | “A la deriva”, instalación en muelle y mar

 

 

 

MAR DE INVIERNO

 

A Nikos Markomijelakis

 

Mar de invierno abandonado por los hombres.

Sentémonos aquí un momento con tranquilidad.

Como nos sentábamos de niños en la fiesta del colegio.

Como se sentaron los invitados al patio

en los esponsales de nuestra abuela. Domingo, julio de 1930.

Como se sentaron los dos extranjeros en la estación de Corinto

y se amaron después tras cajas vacías de cerveza

y el fonógrafo abandonado,

media hora antes de la llegada de los trenes, y después se perdieron para siempre.

Mar de invierno abandonado por los hombres.

Nosotros que deseábamos tanto la tranquilidad

vagamos ahora por las avenidas sin cama

y con los ojos enrojecidos por estar en vela.

 

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Derechos reservados
©Yorgos Markópulos (poemas)
©José Antonio Moreno Jurado (traducción)

 

NOTA BIOGRÁFICA

Ο Γιώργος Μαρκόπουλος γεννήθηκε στη Μεσσήνη το 1951 και από το 1965 ζει στην Αθήνα. Σπούδασε οικονομικά. Έχουν κυκλοφορήσει επτά ποιητικές συλλογές του, μία συλλογή με πεζά, δύο τόμοι με κείμενά του για το έργο άλλων ποιητών, δύο μονογραφίες του (μία για το ποδόσφαιρο στην ελληνική ποίηση και μία για το έργο του Τάσου Λειβαδίτη). Το 1996 του απονεμήθηκε το Βραβείο Καβάφη στην Αλεξάνδρεια της Αιγύπτου και το 1999 το Κρατικό Βραβείο Ποίησης για τη συλλογή του Μη σκεπάζεις το ποτάμι (Κέδρος, 1998), ενώ σε μετάφραση Michel Volkovitch εκδόθηκε στα γαλλικά μια επιλογή από όλες τις ποιητικές συλλογές του με τον γενικό τίτλο Ne recouvre pas la riviere (Cahiers grecs, Paris, 2000). Το 2011 του απονεμήθηκε το Κρατικό Βραβείο Ποίησης για τη συλλογή του Κρυφός κυνηγός, ενώ την ίδια χρονιά τιμήθηκε και με το Βραβείο της Ακαδημίας Αθηνών από το Ίδρυμα Κώστα και Ελένης Ουράνη για το σύνολο του έργου του.

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Yorgos Markópulos nació en Mesina, en 1951, y reside en Atenas desde 1965. Estudió Ciencias Económicas. Ha editado siete libros de poemas, un libro de prosa, dos volúmenes con textos sobre la obra de otros poetas, dos monografías (una sobre el fútbol en la poesía griega y otra, sobre la obra de Tasos Livaditis. En 1996 se le concedió el Premio Kavafis, en Alejandría (Egipto), en 1999 el Premio Nacional de Poesía por su libro No cubras el río (Ed. Kedros, 1998) y, en traducción de Michel Volkovitch, se editó en francés una selección de toda su obra con el título general de Ne récouvre pas la rivière (Cahiers grecs, París, 2000). En 2011, obtuvo otra vez el Premio Nacional de Poesía por su libro Cazador furtivo y, en el mismo año, fue honrado también con el Premio de la Academia de Atenas, por el conjunto de toda su obra, de la Fundación Kostas y Eleni Ouranis.

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Las imágenes que acompañan a los poemas son de la artista plástica colombiana Natalia Franco, y hacen parte de “A la Deriva”, instalación en muelle y mar, laboratorio “La otra orilla”, Bienal de Artes Plásticas del Atlántico-EBA.

Natalia Franco es artista plástica y actriz. Abogada de la Universidad Nacional de Colombia. Integrante de varias agrupaciones como Teatro Experimental UN, Vendimia Teatro, Polymnia, Acto Latino, Ditirambo Teatro y Teatro de Sueños. Actualmente trabaja en el elenco de Dramactores Estudio. Los temas que aborda a través de diferentes medios plásticos son la ausencia, los recuerdos, el amor como resistencia, la mujer, la soledad, la sensualidad, el paisaje como diario de viaje y el tiempo como camino. Les invitamos a visitar su WEB.

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OTRA ORILLA DEL SUEÑO – Poemas de Hernando Guerra Tovar


Foto / ©Marcela Sánchez – MARA

 

 

 

MEMORIA

A mi madre

Bajo tanta lluvia de Dios te recuerdo camino de la aldea, llevando de la mano un niño asombrado, tu rostro sereno, tu sonrisa; mientras el río se inflama, ruge; crece arrastrando a su paso la tarde que se desploma entera, el viento, la montaña, la aldea toda. Memoria erguida en una garza.

 

 

 

 

 

PUENTE

Para alcanzar la otra orilla del sueño, es preciso tender un puente de metales y brebajes, sobre el vacío tembloroso de la noche, dispuesto a resistir el peso de las huellas, que pueda mantener el equilibrio de la memoria, capaz de esquivar la bruma de los abismos. Es necesario atizar el fuego, afilar los cuchillos, atrapar el grito con las manos desnudas. Para alcanzar la otra orilla del sueño, pesadilla del sol, es prudente tender un puente de hechizos y milagros, ignorar la llave, el hilo extraviado en el ojo de la aguja, aceptar en silencio el asombro y el arcano. Es ahora que despierta la vigilia.

 

 

 

 

 

NOCHE DEL CAMINO

Vestida de follaje
huyendo de lejanas intemperies
ha llegado hasta mi alcoba
para que la desnude
la abrace
la cubra de fuego

Noche del camino

Apretada a mi cuerpo cálido
ahora duerme
visita el paraíso

 

 

 

©Edilberto Sierra

 

 

ANTICUARIO

A Jorge Eliecer Pardo

El tiempo resbala, escapa
por entre los curtidos dedos del anticuario
Él precisa la edad de los objetos
tasa el polvo que cubre su existencia
Risa y llanto de lejanos dueños habitan este mueble
tenue luz de hogar se agita en esa lámpara
imagen de la niña que fue
en el espejo
El piano recorre, discurre
por notas de Chopin o de Beethoven
y la tienda se puebla de ausentes
Hay un lugar dispuesto para todos
en el comedor de cedro
donde cenaron los héroes
antes y después de las batallas
Hálito de vida en cada cosa
respiración, vaho, latido
desfile de siluetas invisibles
siglos que observan en la sombra
Un concierto de voces y murmullos
asalta cada noche la tienda del anticuario
Él precisa la edad de los objetos
mide la herrumbre que calla su silencio
Allí los estribos con aire de galope
los floreros de Eros o Thanatos
la máquina en que el poeta escribiera
nocturnos memorables
los jarrones de plata, los pebeteros
los candelabros
la silla de Van Gogh
que contiene el mundo
El tiempo resbala, escapa
Candil que alumbra los rincones de la infancia
¿dónde el baúl en que Abuela
atesoró sus más íntimos
recuerdos?

 

 

 

 

 

ARCANO

Dueños del cuchillo y de la herida, llevamos un crimen en la traición, en la voz apagada. En el juego de la vida, cada cual guarda su as, su comodín. Arcano del silencio, ave nocturna, guardián de lo indecible.

 

 

 

©Edilberto Sierra

 

 

 

ALBEDRÍO

A Andrés Matías

De los escombros elige el que te guste
Hay azules, cielo despejado
para aquellos que sueñan paraísos
donde la luz no alcanza
Hay verdes, como el vientre del bosque
colmados de hojas y de alas
Los hay rojos como la espina
la gota de polvo o de fuego
en cada verso, en todo vino
De los escombros elige el que te guste
Hay variedad de grises olor a bruma
El negro escondido en algún lugar de la tiniebla
El blanco páramo
El que inventa el calor de la canícula
Puedes llevar los colores del sol y de la flor
acaso el lila, el magenta, el rosa
Puedes llevar los colores de la luna y la semilla
los oscuros colores de la tierra
Puedes llevar el amarillo dorado
como el alba o la tarde
como fruto maduro
como ese viento que danza en los trigales
De los escombros elige el que te guste
Sólo tú sabes el color de tu miseria

 

 

 

 

 

FISURAS

Todo escombro tiene su precio. Vale lo que mide o pesa y es metal herrumbroso en horas de consumo, guerras, holocaustos. Sacrificio en tierra ajena, exilio del sueño que atesora, cofre de milagros, historia mancillada como virgen de clausura. Todo escombro tiene su precio. Ruina o esplendor en los matices del blanco, acaso ilumine este camino que bordea las fisuras de la noche.

 

 

 

 

 

DE NUEVO

Por la escalera del deseo,
del séptimo al primer piso.
No hay daño, sólo contusión de fuego.
Ningún reproche.
Nada reclaman las esquinas,
la luz, las lámparas, los muros
que advierten las palabras.
Nada dicen la escalera, el deseo
ni el recién lavado primer piso.
Ayer la conciencia destrozada,
dolor de filo, altar de miedo,
ensimismadas siluetas en la noche.
De nuevo la caída.
Por la escalera de la culpa siete pisos,
buscando la inocencia.

 

 

 

©Edilberto Sierra

 

 

El viento no borra la huella
cada paso acude al reencuentro

Caminos sin rumbo en siglos de color
altares simulados al hilo de la llama

Afuera el cielo no responde
en rituales de espacio
y de tiempo se diluye

Lágrimas de luz en batallas de ausencia
hebras de piel como signo
adheridas al origen

Afuera el paraíso no responde
habita entre dos voces
verdad o ilusión

El viento no borra la huella
cubre de polvo
la mirada

 

 

 

 

 

PROLONGADO RESBALAR
ES LA CAÍDA

nada es súbito
ni caer ni ascender

ascender es comprensión
forma de estar en el vacío
tentación de ser abajo

felicidad no es equilibrio

¿quién niega acaso
la paz de resbalar
el riesgo amoroso de caer
la tentación de no ser
la dicha del vértigo
la alegría de no estar?

               ¿quién dijo
    que el poema
    se escribe
arriba?

 

 

©Edilberto Sierra

 

 

 

SI REVELACIÓN O DELIRIO

si la palabra es forma
del silencio contenido

si tiempo y espacio
son la misma ilusión

si la noche proclama
tentación o certeza

si resbalar germina
la flor del precipicio

si el caer es retorno
como inicio el vacío

si revelación o delirio

 

 

 

 

 

CREER
NO ES DEL TODO CIERTO

crecer
en la sola creencia
dificulta el ascenso

creemos
tantas cosas pesadas
que la escalera
se rompe
y la caída es propicia

creer
es a veces falso

la verdad precisa
crecer
en la inocencia

 

 

*  *  *

Derechos reservados
©Hernando Guerra Tovar
 
 
⊂Ο⊃
 
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NOTA BIOGRÁFICA

Armero-Guayabal, Tolima, Colombia, 1954. Poeta y ensayista. Abogado de la Universidad Libre. Premio Dámaso Alonso, Academia Hispanoamericana de Buenas Letras, Madrid 2017. Es representante en Colombia de la Unión Mundial de Poetas. Fue dirigente por varios años de una organización profesional del sector financiero. Autor de los libros de poesía: Pájaro azul, 1994; La noche del árbol, 1998; Ciega luz, 2004; Sombra embestida, 2007; En la curva del río, Antología, 2009; Tríptico de la luz, Antología personal, 2010; El tiempo que nos resta, 2014; Restauración del fuego 2016; Flor de precipicio, 2019. Incluido, entre otras, en las antologías Poetas Siglo XXI de Prometeo Madrid, 2007; Antología universal de Poesía Siglo Veintiuno de Fernando Sabido de España, 2008; Poesía colombiana Editorial el Perro y la rana de Venezuela, 2008; Revista Letralia de Venezuela, 2009; Poesía colombiana 1931-2011 de Fabio Jurado Valencia, 2011; Poetas colombianos siglo XXI Antología bilingüe (español-francés) de Myriam Montoya, París 2018; Los sueños se aman, Casa del Poeta peruano, Lima 2018; Entra – Mar, Sakura Ediciones, 2018, Su obra ha sido parcialmente traducida al francés, inglés y portugués. Respira y escribe en Bogotá.

⊂Ο⊃

Las imágenes que acompañan a los poemas son del artista plástico colombiano Edilberto Sierra (Bogotá 1956). Maestro en Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Colombia. Ha expuesto en España, Francia, Italia, Alemania, Bélgica, México, Cuba, Puerto Rico, y Brasil. Profesor de Artes de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

⊂Ο⊃

 

ARTERIAS FUEGO – Poemas de Alejandra Cox


Foto / ©José Hernández Montenegro

 

 

HAMBRE

escruto el vacío
el fulgor
la luz palideciendo bajo mis cejas
me veo hecha cicatrices
crispada
hoja seca 
con la piel
templada a los huesos








 

MORADA

sigue nevando polvo y del armario sale el sol
los arrendajos entran bajo la puerta
brincando 
por la línea de aire
las paredes se inundan de sal

la bombilla se infla de gemidos
la cama es un temblor
un grito simultáneo que abre el silencio

 

 

 

 

 





AL BORDE

abrir la certeza de los cuerpos
ahora
labios en crescendo
ojos suspendidos
en la pausa perpetua

manos que retornan
al capullo



 

 

 

 

 

 

SICARIO

ahora me persigno
mañana mañana
el agua quema

 

 

 

 

 

 

 

 


DESPOJOS 

anoche 
sumergidos en un pantano teñido de sales
me ahogaste en el silencio

el zumbido de la estrechez
reduce los espasmos

 

 

 

 

Henri de Toulouse-Lautrec. Femme à sa toilette, (1889)

 

 

 

 

ODA TARDÍA

fuego
bola de fuego
yema de huevo
candela

coágulo de sangre
corrida de toros
período
vida
pequeña herida

golpe
bala perdida
semen

diástole y semilla

 

 

 

 

 

 

 

 


VEINTE

sobre mi piel
nada tu aroma tibio
tinta y esencia primaria

en mi pecho danza un compás 
miro por dentro
ritual que atraviesa el umbral
y se agrieta



 

 

 

 

 


69

sumerge la punta de la lengua
corteja con fuerza desde el maxilar
justo allí hay un iceberg
y
la tierra se rasga

 

 

 

 

 

 

 

 

 

II

yo mojada de abril
abril cargado de gritos y silencios
hoy hay fiesta
me entierro
con las flores por dentro 

 

 

 

 

Henri de Toulouse-Lautrec. Mujer subiéndose la media (1894)

 

 

 

 

SOMBRA

no soy en el espejo 
mi rostro es un manto ácido enmudecido
mi cuerpo
un camino de despojos y memorias
impenetrable trocha

 

 

 

 

 

 

 

 

BOMBILLO ROJO

la noche
fuego en las arterias
del techo llueve calor
y la piel se tiñe en sangre

 

 

 

 

 

 

 

 

 

COITO

es el cuarto mes y llueve
todo se esfuma a cántaros
todo corre
moja
es el cuarto mes
y hay lava en el suelo calcinado
gotas de llovizna perlada eyaculando

 

 

 

 

Henri de Toulouse-Lautrec. La inspección médica (1894)

 

 

 

 

SOLA

quiero que alguien me mire a los ojos
que me diga que existo
que entienda mi miedo 
a vivir voraz 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LLAGA

gimiendo derramándose y decantándose
todo en simultáneo
remolinos de fuego
y un mar de lenguas en el pecho

un dolor abierto en dos
grita adentro

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PÓLVORA

me quitaron las manos
todo  
en esta selva
pervertida de dolor



*  *  *

Derechos reservados
©Alejandra Cox

 

NOTA BIOGRÁFICA

Bogotá, 1983. Alejandra Cox es el seudónimo de Alejandra Moreno Morales. Escritora y cantante. Actualmente cursa estudios literarios en la Universidad Autónoma. Egresada del Taller de cuento “Ciudad de Bogotá”, Renata / Fundación Gilberto Alzate Avendaño, 2010. Participó en el XVII Encuentro internacional de poetas, Zamora, Michoacán, México, 2012. En el V Festival de poesía y narrativa Ojo en la Tinta, 2012. En el Primer aniversario de Antropoético, Bogotá 2013. En el lanzamiento de la Revista En Otro Idioma, Bogotá 2016. En Punto de Convergencia, 2017. En el Primer encuentro de Poesía Esencial No estamos solos en la tierra, Bogotá, 2017, Zeshat Ediciones y Corporación Cultural La Aldea; y en la Segunda Tertulia Palabrearte Mujeres y Poesía, 2017, convocada por la Corporación Cultural Hicha Guaia. 
Textos suyos se han publicado en la Revista Círculo de Poesía, como poeta del mes de abril de 2017, y en esta misma revista en el especial Poetas Colombianas de hoy, del mes de noviembre de 2017. Publicada por la revista digital e impresa Chontales Litterae, de Nicaragua, en octubre 2018. Participó como jurado en la categoría de Mejor producción literaria en poesía, muestra colegiada de la Universidad Minuto de Dios, 2017. Su poema Los aquellos, fue adaptado musicalmente por el cantautor argentino Claudio Bustos. 

 ⊂Ο⊃

Las imágenes que acompañan a los poemas son del pintor y cartelista francés Henri de Toulouse-Lautrec, quien en su obra representó la vida nocturna parisina de finales del siglo XIX. (Albi, noviembre 24 de 1864 – Château Malromé, Saint-André-du-Bois, 9 de septiembre de 1901).

⊂Ο⊃

 

EL LIVIANO COLOR DEL OTOÑO – Poemas de Yenny León


Foto / ©Archivo particular

 

 

 

MUJER DE AGUA

A Helena Araújo

Soy la mujer sentada
a la orilla de todos los lagos

Los restos del árbol están impresos
en las yemas de mis dedos

Me resbalo por la piel de la cigarra
Con mi delantal abanico el alma de la hoja
Cruzo mis gruesos tobillos; busco selva la luna

Me repito seis veces dentro de mí misma
en el umbral donde los mundos se funden
Creo el huevo en la mitad de dos manos
que se abrazan sin tocarse

Mientras dibujo el último círculo,
aparece una segunda vida
maraña de brazos, piernas y bocas

No tengo otro papel para escribir
que la roca sobre la cual naufrago

 

 

 

 

 

MÁS ALLÁ DEL SOL

A Herminia, In memoriam

Quizá como la muerte en los labios
la caverna se detenga

Tal vez la noche se carbonice entre tus dedos
como quien descubre en su consumación
la ventana abierta
por donde cruzan las huellas

No sé quién te ha atado en el pecho
un campanario de cenizas
ni cómo mis cabellos
están hechos de ti

Hoy te reconoce la lluvia
junto a la belleza lenta del árbol
te escoge la hoja
al convertirte en su otra mitad

se disuelve tu cuerpo en el aire
para nacer más allá del sol

 

 Marianne von Werefkin – Fall, School (Herbst, Schule), c. 1907

De Entre árboles y piedras (2013)

Yeti, no todas las palabras
condenan a muerte.
Wislawa Szymborska

la niña se hunde

en el cuarto silencio más largo de la tierra

pasa el día
encerrada en una burbuja de fuego

el yeti se sacude

hasta el círculo diminuto
deja huellas de herrumbre

la piedra calla
contra la lluvia.

 

 

⊂Ο⊃

 

cuando los días se acaben
y la hoja
ya no incube su raíz

sumergido en el reverso de las piedras
yacerá el vacío enloquecido de luz

las grandes pérdidas
harán de la montaña
su centro

como puertos sin retorno
se acogerán a la memoria
sólo para darle forma al pasado

serán tan viejas en nuestros ojos
como el destino del agua.

 

⊂Ο⊃

 

cada latido
es un autoataque:
el corazón golpea contra el corazón

con el árbol
ocurre algo distinto

su corazón
por encima del agua corrompida
es fuego meditativo
hambre congelada.

 

 

Marianne von Werefkin – The Black Women (Schwarze Frauen), 1910

Y empeñados en proteger los bosques/ olvidamos/ que
mientras quede siquiera un árbol/ sobre la superficie de la tierra
la gente morirá asesinada con palos de madera.
Ryszard Kapuscinski

 

sus raíces
maestras de la vida subterránea

su tronco
doble cuerpo, canal de otros mundos
revoltijo de ombligos que conducen
al diálogo de

sus hojas
materia oscura
puerta entreabierta al círculo
—la punta de la geometría—
esporas animales
estructura alterada
sangre seca.

 

⊂Ο⊃

 

las flores encanecen
en el invierno desmayado
tras un precipicio de cielo

el tronco de un árbol perdido
se calcina
en una lenta conspiración de sonidos

cuando el hilo de la vida pende sobre el lago
cuando los ojos sufren el hambre de quedarse ciegos.

 

⊂Ο⊃

 

es verdad lo que ocurre al amanecer
cuando mis manos tempranas
desdibujan la piedra

escucha este fuego entrecortado
con el que mi voz te llama

años de sonido
arrancados de las garras del sueño

somos sólo un árbol difuso en el espejo
que se prende
o apaga
después de cada pesadilla.

 

Marianne von Werefkin – Le Chiffonnier, 1917

 

De La hierba abre su latido (2018)

COLIBRÍ


El colibrí es la reacción de la naturaleza
ante lo que muere en el centro del árbol

su aleteo son trinos
para los pájaros carpinteros
que se trenzan con las hendiduras
en la madera

el colibrí es una sensación oculta
como un parpadeo bajo el agua
o una sonrisa ante la bala que te atraviesa.

 

⊂Ο⊃

 

el fénix
siempre ha pedido reemplazo

como la naturaleza
viaja entre las sombras
—una y otra vez—
para desintegrarse en un mar de cenizas
de donde emerge infinito
          como el resultado
de miles de huellas desechables

se ha llegado el día:
él odia hundirse solo
nunca quiso padecer
la costumbre de la resurrección

ahora su espíritu
deja de danzar en su cielo
y se pierde en lo profundo
de la llama desterrada

desaparece
          se libera
                    del hambre
de nacer.

 

 

 

 

 

EL TRUENO EN LA SIEN

Después de cierta edad
la gente se alimenta de vidas ajenas
y olvida que el trueno
aún puede hundirse en las sienes,
que el liviano color del otoño
atraviesa la mirada más aguda
y la línea que une los planetas
es un mero ejercicio de la luz.

 

 

 

 

 

RUPTURA

No llevas puesto nada encima
salvo el misterio de tu primera piel
la lección de que el tiempo
madura en el mar

mides a pasos el cielo
y moldeas con lo perdido
el pie de estrella
obligado a bajar sin calma

ninguna forma
separada al elevarse
forja el incendio

la ruptura
siempre va hacia la noche
oscureciéndose ante ti
mientras absorbe de tu boca
el gesto anudado
al sueño.



*  *  *

Derechos reservados
©Yenny León

 

NOTA BIOGRÁFICA

Medellín, 1987. Filóloga hispanista y Magíster en Escrituras Creativas. Actualmente es docente de literatura en las universidades UPB y EAFIT de Medellín. Ha obtenido varios premios de poesía: I Premio de Poesía Joven Ciudad de Medellín (2011), I Premio Nacional de Poesía Joven Andrés Barbosa (2011), Beca de creación modalidad Poesía (2012), mención de honor en el concurso nacional “El dolor y sus trampas” de la Casa de Poesía Silva y el primer puesto en el XXX Concurso Nacional Universitario de Poesía de la Universidad Externado de Colombia. Varios de sus poemas han sido publicados en revistas nacionales e internacionales y traducidos al inglés y al francés.

Libros publicados: Entre árboles y piedras (Bogotá: Editorial Planeta, 2013), Campanario de cenizas (Quetzaltepeque, El Salvador: Proyecto editorial La Chifurnia, 2016), La hierba abre su latido (Bogotá: Universidad Externado de Colombia).

 ⊂Ο⊃

Las imágenes que acompañan a los poemas son de la pintora expresionista Marianne von Werefkin, (Tula, Imperio ruso, 10 de septiembre de 1860 – Ascona, Suiza, 6 de febrero de 1938). 

⊂Ο⊃

 

EL PORVENIR PARTIRÁ EN UN TREN BLANCO – Poemas de Eugenia Sánchez Nieto

FOTO │©Mateo Silva

⊂Ο⊃

Poemas inéditos (2010-2016)

ESCARLATA
Soñé con un leopardo que dormía
bajo mi cama
era inexplicable el motivo de tenerlo
por falta de costumbre olvidaba darle alimento
debilitado se extinguía lentamente…
en la noche para sobrevivir
                           pronto daría el zarpazo.
 
Un leopardo agazapado acechaba mi casa
la noche entraba y reclinaba su cuerpo
la puerta entreabierta…
el cuerpo desgarrado pintaba de escarlata la noche.





ROSTRO O MÁSCARA
 
1
Rostros diversos se posesionan de la que fui
hojas verdes, hojas secas resbalan bajo los pies
una bella de traje amarillo sale del bosque
el agua transparente incita un ahogamiento
aves de diversos colores festejan el verano
máscaras diversas se posesionan de rostros expectantes
ríe, ríe, muestra los dientes
saltimbanquis frente a rostros serios y temerosos.
Viajo sobre el soleado parque
¿Rostro o máscara?
ambas partes indestructibles de la que lenta se aleja.
 

2
Correr, correr, correr
cabello rojo al viento
tren amarillo
labios carnosos que esperan unos ojos oscuros
correr, correr, correr
piel temblando
luz vertical, saxofón prolongado
ojos a lo largo de muros infinitos
el juego del azar en busca de la fortuna
caída sin lamento
un gran alarido, rostros descompuestos, sordos
la ambulancia con un moribundo adentro
sobrevivir, correr, sobrevivir.

August Macke, Café turco, 1914

PALABRA EN EL VIENTO
1
La palabra se bate con el miedo con el odio
de la entraña del tiempo vivido
del aturdimiento, del momento postergado
de la belleza
del canto imponente
asciende por el aire una mariposa azul
                                    titila en el viento.
Del tiempo de la infamia
                   de la blanca indiferencia
de los murmullos y la risa
                 del reclamo y el perdón
de la noche y sus pesadillas
                     del indescriptible vacío
brotan las palabras         
                        cargadas de sueño y delirio.
2
Lo no dicho es una forma de pensamiento sin palabras
las palabras juegan a solas
al aire libre se colocan una detrás de otra
                                   imaginando una escalera
el hombre lucha por subir a través de ella.
Estas lo derrotan una y otra vez
las palabras tienen forma
y no están dispuestas a dejarse asir
las palabras se escapan una y otra vez
algunos creen sostenerse sobre ellas
dominarlas y encontrar la cima
nada las detiene
las formas juegan con los sentidos
ellas permanecen ocultas, expectantes…



BAJO TIERRA
1
Cuerpos mutilados, masas informes
muecas de miedo yacían bajo la tierra
ríos impacientes intentaban borrar marcas de espanto
la tierra se revolcaba al recibir tanto cuerpo junto
el amor de los habitantes había sido extirpado
                                                lamentos en círculo
aquel que se salía era aplastado sin piedad
ni pájaros ni amaneceres ni cantos
impacientes buscaban caminos todos transitados
ciudad revisitada con sus nubes cargadas
el amor estaba hecho a la medida de sus semejantes
desgraciados cantaban eternas letanías
                                           no había calma.

2
Bellos hombres agujereados de espalda
                                      de frente, en la cabeza
cuerpos tensos y mirada atónita
un vaho sale de su cuerpo
jóvenes alegres guiados —sin saber
                            en la ruta de la noche
el trazado en su piel joven
                     el bello fulgor en su rostro
 lenguaje de sombras y silencio
señas y silbos extraños rondan sus cabezas
sus familias aletargadas esperan…
el tiempo desciende y abre la puerta
la noche entra en sus aposentos
nadie sabe nada
extraviados de sí
recorren un largo túnel negro sin luz al final.

3
Acuérdate que por allá hay gente mala
                                        asesinan por encargo
se toman la vía, hacen redadas
si el sol está de frente
                         matan sin piedad
extraña tierra esta
hombres de mirada feroz
cuchillo, metralla, bomba

                tierra caliente y sin freno. 

August Macke, Muchachas bajo los árboles, 1914

LAS FORMAS DEL VACÍO
Dentro de un gran salón hay una mesa enorme de billar
sus esferas de diversos colores se mueven
                                 sobre la pizarra verde
en penumbra hombres silenciosos
se desplazan en una danza lenta y alegre
observo detenida como una vela se derrama
                               y cae sobre la tela
una lámpara y un reloj diseñan la forma del olvido
desde la calle un hombre
entra armado buscando una mujer
la que lo observa cae lenta
                             con un tiro en la frente
el sonido lejano de una carambola
el billar se ilumina
amedrentados por el pistolero
salen uno a uno a la noche fría
un día más donde vivir es un milagro.
NIEBLA Y SUEÑO
El porvenir partirá en un tren blanco
las huellas de unas pisadas desaparecen
                        el miedo tiembla
la vida como vasija fracturada.
Aún joven perdió la memoria
se extingue lentamente
                       no reconoce a nadie
 alojada en casa de ancianos.
Un amor incierto la lleva a la niebla
desprendida de todos, olvidada de si
transita por un corredor silencioso
                       el tiempo de la risa se malogró
un órgano suena en la mañana
niebla y sueño la que fue no volverá.

August Macke, Mujer en un diván, 1914

Del libro: Que Venga El tiempo Que Nos Prenda
Cuadernos de Poesía Ulrika, 1985

EL MARQUÉS DEL BETÚN
El marqués del betún ama su vida
de una manera inquieta y distante
sabe que su pasión no son jornadas
repetidas donde él sea uno más en la largan fila.
Por eso se entrega a su delirio
en interminables monólogos sueña
con los hombres que fue y que será
la gente lo observa y se ríe
el marqués sigue ahí hasta que lo aborda la noche.
Su enfermedad lo libera de lo extraño
su enfermedad es la salud de los demás.




LAZOS OCULTOS
Lazos invisibles hacen que aquellos se mantengan
en su delirio en su doble voluntad terminó recluido
el otro se hizo poseer por un grupo de hombres
descubrió que la felicidad era una joven poseída
ella, figura única de mil matices
celebró nupcias con el amor.
Ellos transgresores, implacables
candentes en un desierto helado
intrincados como si fueran uno, más allá de lo visible
amor tan alto que da la libertad y la agonía.
Extraña paradoja donde los amantes atrapados
se ven arrojados a la fatalidad.

August Macke, Gente en el lago azul, 1913

LUCIANO
La alucinación que produce el alcohol y el hambre
y la atracción por lecturas herméticas
provocaron en Luciano una pasión
                                  indescriptible por lo funesto
su mirada inquietaba a los demás
instantes, sólo instantes
se desligaba del hilo tenso
                                   por el cual se miraba al espejo
y ante el que decía: Sólo frente al espejo soy valiente
cuando perdió el hilo mediante el cual
mantenía cincelada su conciencia
se produjo su pasión:
Tres huérfanas millonarias caían ante un piano silencioso.
¿Cuál el límite donde se produce la demencia?

Para Evelio Rosero Diago



EL DÍA Y LA NOCHE
De día el buen creyente
es incapaz de escupir
de noche ángeles escandalosos
buscan la oscura revancha
panteras enjauladas rastrean la salida
el sueño ese encuentro inconfesable.



UN VIENTO
Le visita en la noche, su presencia es real
se traspasan, se barruntan, se prueban
ella le busca con el tacto, sólo un espacio
¿Estará escondido en el armario esperando
                                             la noche sin luna?
Trata entonces de cincelar aquel rostro
                                              le es imposible  
su amado parece invisible.
Será el amor un sueño intenso
y luego un viento fuerte golpeando sin dejar huella
sólo un vacío, un hueco
un hueco por donde sopla el viento.



BLANCO ES EL PAREDÓN
Ojos limpios recorren la mañana
blanco sobre blanco es el paredón
pero ese caído allí
es mi corazón que sangra.

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*  *  *
NOTA BIOGRÁFICAEugenia Sánchez Nieto (Bogotá, Colombia, 1953). Título de Filosofía, Universidad Nacional, Bogotá, Colombia, 1987. Especialista en Administración y Planeación del Desarrollo Regional Universidad de los Andes, Bogotá, Colombia, 1993. Dirigió el Programa Página Impar de la Unión Nacional de Escritores, que se transmitió por la Radiodifusora Nacional de Colombia, (1990-1997). Libros publicados: Que Venga El tiempo Que Nos Prenda, Ulrika Editores, Bogotá, Colombia, 1985; Con La Venia De Los Heliotropos, Ulrika Editores, Bogotá, Colombia, 1990; Las Puertas De Lo Invisible, (Cuaderno), Centro Colombo Americano, Bogotá, Colombia,1993; Visibles Ademanes, (Cuaderno), Colección Viernes de Poesía, Universidad Nacional, Bogotá, Colombia, 2004; Dominios Cruzados, Colección 50 poetas colombianos, Caza de Libros, Ibagué, Colombia, 2010; Visibles Ademanes – Antología – Colección Un Libro Por Centavos, Universidad Externado de Colombia, Bogotá, Colombia, 2013; Lo Inasible (Libro Digital) Publicado por NTC, Gabriel Ruiz, Cali, 2016. Diversos premios de poesía; publicaciones en revista y antologías nacionales e internacionales.
* * *
Derechos reservados
©Eugenia Sánchez Nieto